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El documento describe las dificultades que enfrentan los agricultores venezolanos, como la escasez de combustible que dificulta el transporte de cosechas y la dependencia de insumos escasos, lo que reduce cultivos básicos y agrava la inseguridad alimentaria.
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El documento describe las dificultades que enfrentan los agricultores venezolanos, como la escasez de combustible que dificulta el transporte de cosechas y la dependencia de insumos escasos, lo que reduce cultivos básicos y agrava la inseguridad alimentaria.
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FALTA DE CANALES EXPEDITOS PARA LA COMERCIALIZACIÓN DE LAS COSECHAS.


Los agricultores se dedican a la producción, porque existen personas dispuestas a consumir lo que
cosechan. La producción por sí sola no tendría sentido, sin la disposición de los medios que
permitan la colocación de los productos en el mercado y una demanda que satisfacer. Es un acto de
justicia, después de todo su esfuerzo, garantizarles a los productores un fácil y seguro acceso a los
mercados para que éstos puedan realizar las ventas de sus productos.
La comercialización agrícola es un proceso que permite que los productos lleguen a los
consumidores localizados en zonas urbanas distantes de las áreas de explotación agrícola, de tal
manera que, el número de operaciones y funciones que se llevan a cabo, determinan el grado de
complejidad del proceso. De esta forma, se puede decir que la comercialización es el conjunto de
procesos o etapas que deben superar los productos en el flujo de traslado desde el productor hasta el
consumidor final
El sistema de comercialización de alimentos en Venezuela es tal vez uno de los aspectos más
retrasados, dispersos y desorganizados, de la economía nacional, este se ve afectado, entre otras
cosas por: la estacionalidad de la producción, los volúmenes de negociación, la dispersión de las
unidades de producción, la distancia de los mercados y el desconocimiento de las opciones para
colocar los productos en mano de los consumidores. Por otro lado, la complejidad de los canales de
distribución crece según se trate de productos de consumo fresco o materia para la industria
Las deficiencias en los canales de comercialización se ven atribuidas a las precarias condiciones de
las carreteras y caminos rurales dificultando el transporte de la producción desde las zonas agrícolas
hasta los centros de consumo; la escasez de infraestructuras adecuadas para el almacenamiento y
refrigeración de los productos agrícolas genera pérdidas significativas de cosechas; los altos índices
de inseguridad en algunas áreas rurales limitan la movilidad de los productores y el acceso a
mercados, de hecho campesinos y pequeños productores han denunciado la existencia de especies
de alcabalas en las que se les exige el pago de una vacuna para poder pasar o que otorguen parte de
la cosecha para seguir su camino. Por otro lado, las limitaciones para obtener financiamiento
obstaculizan la inversión en la mejora de los vehículos de transporte de mercancía, de igual manera,
la insuficiencia de políticas públicas y programas de apoyo al sector agrícola limita las
oportunidades para que los productores puedan acceder a nuevos mercados y mejorar sus canales de
comercialización. Y, por último, de hecho, uno de los más importantes, la escasez de combustible.
El presidente de FEDEAGRO, Celso Fantinel, en una entrevista para Unión Radio declaró que para
el transporte de productos agrícolas se utiliza gasoil como combustible en un 100% de los
transportes afiliados a esa organización; agregó además que el uso en los tractores es indispensable
y sin el combustible los cultivos se van limitando; entre los casos más grave señala el de maíz
blanco y maíz amarillo, tanto para el uso industrial de las arepas como para alimentar animales. De
igual manera, la Asociación de Productores Agropecuarios del municipio La Cañada de Urdaneta
alertó por sus redes sociales, que por falta de combustible no se podrá abastecer de cereales, frutas o
verduras. Igualmente, en Twitter se pueden verificar varias denuncias, como el transporte de
productos en moto, ante la falta de camiones por carencias de gasoil.
‘‘La escasez de combustible y la "alta deficiencia" de sistemas de refrigeración son algunos de los
problemas que afrontan los agricultores de Venezuela, que no pueden transportar sus productos para
venderlos, ni conservarlos por largo tiempo, lo que deriva en pérdidas insostenibles’’, según la
Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios (Fedeagro).
Comentario para el Blog
La labor agrícola es invisibilizada ante la abrumadora cultura urbana y las comodidades que ha
generado, sobre todo en lo referente al acceso a los alimentos. Debemos reconocer que este noble
trabajo ha sido bastante olvidado, solemos creer que para adquirir la comida es necesario sólo ir al
supermercado, el abasto o los puestos comerciales; olvidando generalmente todo el esfuerzo que
existe detrás de esto y que es susceptible a cambios políticos, ambientales y económicos que
provocan alteraciones en la distribución y producción, que en las ciudades percibimos en la escasez
de alimentos. El sector agrícola venezolano se encuentra en graves dificultades, la falta de
combustible hace difícil el transporte de las producciones del campo a la ciudad; al igual que la
dependencia de los grandes productores de tractores, agroquímicos y otros insumos industriales;
que hace años vienen escaseando y se consiguen a costos inaccesibles. Esta circunstancia ha
incidido en el cultivo de productos de consumo masivos, especialmente el maíz blanco y amarillo,
así como el arroz. La imposibilidad de transportar los productos agrícolas aumenta la inseguridad
alimentaria de los venezolanos, además de provocar la pérdida de enormes cantidades de alimentos
que no terminan de llegar a los puestos de venta. Otro grave problema denunciado es la cantidad
innumerables de alcabalas en las carreteras, las cuales extorsionan a productores e intermediarios
con vacunas o cualquier excusa, aumentando los costos de los productos que son transferidos a los
consumidores, haciendo mucho más difícil el acceso a los productos agrícolas a los sectores más
pobres. Por otro lado, el sector campesino organizado se ha movilizado reiteradas veces a reclamar
al gobierno mejores condiciones para la labor agrícolas, así como el respeto a los derechos y
beneficios otorgados por el Gobierno de Hugo Chávez a los mismos, los cuales reclaman están
siendo vulnerados. Así es como muchos beneficiarios de la Reforma Agraria promovida por el
expresidente Chávez, hoy reclaman que son desalojados de esas tierras y reprimidos con las fuerzas
de orden público al servicio de intereses privados. Demandan también un plan de siembras y apoyos
económicos para reactivar la producción.

Además, los agricultores deberían cambiar la forma en que se producen los alimentos en Venezuela
y realizar un giro a la agricultura orgánica y sustentable, alejada de la dependencia de los
agroquímicos, vinculada a la agricultura urbana y que garantice la salud de los suelos y los
ecosistemas. Los principales químicos utilizados en la agricultura son determinantes en la
contaminación de las fuentes de agua, así como generadoras de graves enfermedades e incluso el
cáncer, como el caso del glifosato. También el uso de estos químicos encarece a largo plazo los
productos, por su dependencia y costo, tal como estamos viviendo en la actualidad. Los suelos se
empobrecen a niveles catastróficos, haciendo cada vez más dependiente la producción de más
químicos cada vez, para poder alimentar las plantas, pues ya estas no consiguen nutrientes en la
tierra. La pérdida de diversidad es otra consecuencia de este paradigma agrícola instalado a partir de
la segunda mitad del siglo XX. Debemos luchar por una mejor calidad de los alimentos y una
sostenibilidad de la producción. Sin embargo, este cambio de paradigma en las circunstancias
actuales se ve cuesta arriba; muchos proyectos que se han desarrollado, tales como AFINCO o los
productores independientes merideños o en Galipán, no trascienden del ámbito local

Bachiller: Isael Díaz, C.I: 30994062


La labor del campo, la base de nuestra alimentación, se encuentra en el olvido. Ajenos a la ardua
tarea que implica cultivar los alimentos que consumimos a diario, solemos creer que estos aparecen
por arte de magia en los supermercados. Ignoramos el esfuerzo titánico que hay detrás de cada
grano, fruto o hortaliza, y las vulnerabilidades que enfrenta este sector fundamental. El campo
venezolano, en particular, atraviesa una grave crisis. La escasez de combustible obstaculiza el
transporte de las cosechas, mientras que la dependencia de insumos como tractores y agroquímicos,
cada vez más escasos y costosos, golpea duramente la producción. Esta situación se traduce en la
disminución de rubros básicos como el maíz, el arroz y las hortalizas, agudizando la inseguridad
alimentaria y generando pérdidas incalculables de alimentos.
A esto se suman las numerosas alcabalas en las carreteras, donde productores e intermediarios son
extorsionados, lo que encarece aún más los productos y la aleja del alcance de los sectores más
desfavorecidos. En respuesta a esta dura realidad, el sector campesino organizado ha alzado su voz,
exigiendo mejores condiciones para su labor, respeto a sus derechos y la reactivación de la
producción a través de planes de siembra y apoyo económico. Sin embargo, el cambio no solo debe
provenir del gobierno. Es necesario un giro radical hacia la agricultura orgánica y sostenible, libre
de agroquímicos contaminantes y destructora del medio ambiente. La agricultura urbana puede ser
una alternativa viable para garantizar la salud de los suelos, los ecosistemas y, en última instancia,
la nuestra.
No obstante, este cambio de paradigma enfrenta grandes desafíos. Proyectos como AFINCO o las
iniciativas de productores independientes en Mérida y Galipán, aunque prometedoras, no logran
escalar a nivel nacional. Debemos revalorizar el trabajo del campo, apoyar a los pequeños
productores y exigir políticas públicas que fomenten la agricultura sostenible. Solo así podremos
garantizar la seguridad alimentaria, la protección del medio ambiente y un futuro más justo y
próspero para todos.

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