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La Ceguera Espiritual

El documento habla sobre la ceguera espiritual, que es cuando una persona no puede ver a Dios o comprender Su mensaje. Algunos síntomas de la ceguera espiritual incluyen rezar de forma automática y no querer leer la palabra de Dios. Existen diferentes tipos de ceguera espiritual como la búsqueda de ganancias personales y el celo religioso exacerbado.
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La Ceguera Espiritual

El documento habla sobre la ceguera espiritual, que es cuando una persona no puede ver a Dios o comprender Su mensaje. Algunos síntomas de la ceguera espiritual incluyen rezar de forma automática y no querer leer la palabra de Dios. Existen diferentes tipos de ceguera espiritual como la búsqueda de ganancias personales y el celo religioso exacerbado.
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La ceguera espiritual

SANACIÓN DEL CIEGO DE JERICO (LC 18, 35- 43)


En aquel tiempo, cuando Jesús se acercaba a Jericó, un ciego estaba
sentado a un lado del camino, pidiendo limosna. Al oír que pasaba gente,
preguntó qué era aquello, y le explicaron que era Jesús el nazareno, que iba
de camino. Entonces él comenzó a gritar: "¡Jesús, hijo de David, ten
compasión de mí!". Los que iban adelante lo regañaban para que se callara,
pero él se puso a gritar más fuerte: "¡Hijo de David, ten compasión de mí!".
Entonces Jesús se detuvo y mandó que se lo trajeran. Cuando estuvo cerca,
le preguntó: "¿Qué quieres que haga por ti?" Él le contestó: "Señor, que
vea". Jesús le dijo: "Recobra la vista; tu fe te ha curado". Enseguida el ciego
recobró la vista y lo siguió, bendiciendo a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto,
alababa a Dios.
La ceguera espiritual es una condición que tiene una persona cuando no puede
ver a Dios o comprender Su mensaje.
Aunque Dios está obrando a nuestro alrededor, buscándonos y mostrándonos Su
gloria, algunas personas no pueden percibir Su obra divina (Hechos 28, 26-27).
Ve al encuentro de este pueblo y dile: Por más que oigan no entenderán, y por más que miren no verán. El
corazón de este pueblo se ha endurecido. Se han tapado los oídos y cerrado los ojos; tienen miedo de ver
con sus ojos y de oír con sus oídos, pues entonces comprenderían y se convertirían, y yo los sanaría.

Una persona que no ve a Dios no conoce a Dios, y lamentablemente está


pereciendo espiritualmente (2 Corintios 4, 3-4).
Si a pesar de eso permanece oscuro el Evangelio que proclamamos, la oscuridad es para los que se pierden.
Se niegan a creer, porque el dios de este mundo los ha vuelto ciegos de entendimiento y no ven el resplandor
del Evangelio glorioso de Cristo, que es imagen de Dios.

En resumen, aquellos que rechazan a Cristo son espiritualmente ciegos y están


perdidos (Juan 6, 68–69).
Pedro le contestó: «Señor, ¿a quién iríamos? Tú tienes palabras de vida eterna. Nosotros creemos y
sabemos que tú eres el Santo de Dios.»

En ellos se verifica la profecía de Isaías: Por más que oigan, no entenderán, y por
más que miren, no verán. Este es un pueblo de conciencia endurecida. Sus oídos
no saben escuchar, sus ojos están cerrados. No quieren ver con sus ojos, ni oír
con sus oídos y comprender con su corazón. Pero con eso habría conversión y yo
los sanaría. (Mateo 13,14-15)
PRINCIPALES SÍNTOMAS DE LA CEGUERA ESPIRITUAL:
Los síntomas por los cuales podemos apreciar nuestra ceguera espiritual son
varios y si les prestamos atención podremos darnos cuenta de que nuestra vida
espiritual, aunque seamos fieles asistentes a nuestra Iglesia, está en declive,
atascada e incluso muerta.
Si vivimos nuestra fe bajo un punto de vista rutinario, estamos ciegos ya
espiritualmente. Y también lo estamos en estos casos:
. Cuando rezamos de forma automática las oraciones escritas, sin meditarlas ni
profundizar espiritualmente en ellas.
. Cuando nos aburrimos en los rezos o recitamos las oraciones de forma mecánica
y rutinaria.
. Cuando caemos en la ociosidad y la pereza espiritual y no encontramos el
momento adecuado para orar.
. Cuando no queremos leer la palabra de Dios o lo hacemos de manera
automática, sin comprender lo que Dios, por medio de ella, nos quiere manifestar.
. Cuando mostramos nuestro fanatismo acerca de cualquier tema, acto o
circunstancia religiosa.
. Cuando no queremos reunirnos para orar o compartir temas referidos a la
religión.
. Cuando nos estancamos en una determinada situación religiosa, alegando que
aquello es suficiente para llenarnos espiritualmente, y no queremos proseguir en
nuestros conocimientos acerca de la espiritualidad.
. Cuando tenemos prejuicios, lo cual perjudica nuestra visión de la Verdad.
. Cuando buscamos a Dios únicamente para nuestro propio provecho.
. Cuando nuestros actos no producen frutos reales.
TIPOS DE CEGUERA ESPIRITUAL
Hay diferentes tipos o clases de ceguera espiritual y todas afectan nuestra
espiritualidad de diferentes maneras y en distintos grados.
Cuando la ceguera ataca no alcanzas a ver de una manera amplia lo que Dios te
tiene reservado a ti, ni el propósito que Dios tiene para tu vida y la de aquellos que
Él ha puesto a tu cuidado.
Esta es la ceguera espiritual que limita el actuar de muchos ministerios y grupos y
que no permite que el pueblo de Dios se desarrolle espiritualmente.
Ese tipo de personas pretenden resolver las necesidades que están lejos,
mientras que ellas mismas no ven, o pretenden no ver, lo que está sucediendo a
su alrededor.
LOS PRINCIPALES TIPOS DE CEGUERA ESPIRITUAL SON:
. La búsqueda de ganancias personales:
Cuando la persona está cegada por consideraciones de carácter personal acerca
de cómo le afectarían a él las cosas y cómo podría sacar mayor provecho de ellas,
tanto en el terreno espiritual como en el material.
Si un día te preguntas: “qué voy a ganar o a perder si hago esto o aquello”, estás
en grave peligro de ceguera espiritual.
. El celo religioso exacerbado:
Debemos ser conscientes de que tener especial celo por algo no prueba
necesariamente que ese algo sea correcto, ni tampoco que estemos en el buen
camino.
Nuestro celo puede ser en sí mismo algo que nos ciega y no nos permite
contemplar el entorno de una determinada situación,
sino que solamente apreciamos lo que pensamos que es mejor, sin ningún tipo de
consideraciones, e incluso a veces sin atender opiniones ajenas e imparciales.
. El fanatismo religioso:
En otras palabras, el fanatismo es una pasión exacerbada, desmedida y tenaz
hacia una determinada causa, en este caso religiosa.
La diferencia entre religioso y fanático reside en el hecho de que la persona
religiosa ve la religión como un medio para aprender y salvarse, mientras que el
fanático trata la religión como algo incuestionable.
Además la persona fanática considera que quien piensa diferente a ella se
convierte en una especie de adversario religioso.
El fanático es, por lo general, una persona ignorante e ingenua que no acepta
consejos ni opiniones, y que se identifica con la causa que defiende actuando
como juez de su verdad.
LOS EFECTOS DE LA CEGUERA ESPIRITUAL
La ceguera espiritual es una condición real en todo ser humano desde su
nacimiento y, por lo tanto, debe procurarse ayuda inmediata para su sanación en
el mismo momento en que es consciente de su ceguera.
De lo contrario jamás tendrá una fe vívida sobre las verdades del Evangelio y, por
ello, su salvación espiritual será cada día más difícil de alcanzar.
Por otra parte, una persona que no acepta sinceramente su ceguera espiritual
nunca tendrá a su alcance el arrepentimiento de sus acciones, ni verá con claridad
el mensaje que Cristo quiere comunicarle para mejorar su vida cristiana.
Esta propia ceguera espiritual lo hundirá más aún en el entorno de su diario vivir.
En definitiva, las personas verdaderamente ciegas son aquellas que creen
únicamente en lo que miran, y deliberadamente prefieren no ver nada.
Miran el mundo que existe a su alrededor, pero se rehúsan a ver en el mismo
cualquier orden o significado.
Están ciegas porque deciden serlo; inclusive negarían su vida antes que confesar
su enfermedad.
Prefieren seguir siendo ciegos antes que ser salvos. Prefieren ser su propio dios
antes que confesarse con el Dios verdadero.
En otras palabras, perder la visión espiritual es perder el rango sobrenatural de la
vida espiritual y quedar totalmente incapacitados para una efectiva y afectiva
espiritualidad.
El ciego no alcanzará a ver lo que Dios quiere hacer en su vida ni tampoco la
situación por la que está atravesando, lo cual le conducirá irremediablemente
hacia su propia destrucción

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