Administración
Antonio Soriano
Tutor: Esmirna García
12-05-2024
1. ¿Qué es administración?
La administración es una ciencia social, cuyo interés se centra en las organizaciones
humanas, así como las técnicas y procedimientos disponibles para su planificación,
organización, dirección y control de sus recursos, en pro de obtener de ellos el mayor
beneficio posible.
Hay muchas definiciones posibles de la administración, dependiendo de las perspectivas
empleadas para estudiarla. En líneas generales se la comprende como el análisis
organizacional de grupos sociales, con un enfoque determinado hacia un objetivo
concreto, con requerimientos de eficacia y rendimiento (productividad).
De este modo, la administración persigue cuatro objetivos puntuales:
Planificación. Entendida como la estructuración conceptual de los elementos de
la organización, teniendo en cuenta la misión que se desea cumplir y una visión
del futuro de la empresa u organización.
Organización. Se trata de la coordinación y sincronización de las partes de la
empresa, para establecer sus tareas y secuencias de realización de las mismas.
Dirección. Las labores necesarias para la conducción y el liderazgo de la
organización, considerando aspectos tácticos, operativos o estratégicos.
Control. Entendido como la posibilidad de diagnosticar el funcionamiento de la
organización y retroalimentar al sistema con esa información, para solventar sus
necesidades y su funcionamiento.
2. Historia de la administración (Trabajo de Investigación)
El término administración proviene del latín minister, que se puede traducir como
“hacia la subordinación” o “hacia el control”. Por ende, la administración ha estado
presente desde que ha existido la necesidad de coordinar las actividades de las
comunidades humanas, es decir desde el inicio mismo de la vida en sociedad.
Sin embargo, esta disciplina empezó a estudiarse formalmente después de la Revolución
Industrial (a partir del siglo XVIII), cuando surgieron las grandes empresas y el
conocimiento especializado sobre su gestión, que requería de profesionales en la
administración de los recursos. Los primeros postulados académicos sobre la Teoría de
la administración son apenas del siglo XIX: la primera clase de administración se dictó
en un instituto terciario por Joseph Wharton en 1881.
Desde los tiempos remotos de la Antigua China (expresada en las “Reglas” de
Confucio) o la Antigua Grecia y la Antigua Roma, existían preocupaciones respecto a la
manera idónea de repartir los recursos y coordinar los esfuerzos de trabajo, para así
lograr el propósito lo más eficientemente posible.
3. Mencione los filósofos que han contribuido a la administración y ¿en que
forma?
Frederick Taylor. Fue el padre de la administración científica. Propuso
organizar el trabajo mediante la aplicación de métodos científicos (como la
mejora de los sistemas de producción, la selección de trabajadores idóneos y la
división del trabajo). Antes del taylorismo, los trabajadores eran responsables de
planear y de ejecutar sus labores, incluso si no tenían conocimientos técnicos de
las tareas.
Henry Ford. Fue el creador de la producción industrial en serie. Su objetivo fue
generar una mayor cantidad de bienes en el menor tiempo y a un costo reducido.
Gracias a los aportes de Ford, el sistema de producción se revolucionó. En 1913
contaba con varias plantas industriales para la producción del auto Ford T.
Henry Fayol. Propuso aumentar la eficiencia de la empresa al poner a
disposición de la administración a todas las partes que conforman a la
organización, en especial, a los niveles superiores de mando. Postuló cinco
funciones básicas para el proceso de administración que deben efectuarse los bajo
catorce principios del fayolismo.
Frank B. Gilbreth. Propuso una mejora para la organización científica a través
del estudio del movimiento y del tiempo, denominado “Therblig”, que consistía
en los dieciocho movimientos en los que se podía subdividir cualquier tarea
laboral (como buscar, encontrar, seleccionar, tomar, sostener, mover, alcanzar,
inspeccionar, planear).
Henry Lawrence Gantt. Propuso un sistema llamado por su nombre, diagrama
de Gantt, que consistía en una herramienta para planificar y programar las tareas
durante un periodo determinado (consistía en un gráfico de barras horizontales
ordenadas por actividad, que permitían ver la secuencia de tiempo de trabajo y
organizar prioridades).
Elton Mayo. Propuso una mirada psicológica y sociológica del mundo industrial,
que consistía en enfatizar las necesidades emocionales de los empleados para
aumentar la productividad y promover las buenas relaciones laborales (que son
tan o más motivadoras que los incentivos económicos).
4. ¿Cuáles son los elementos de la administración?
Planificar
La función de planificar es la primera y la más importante de la gestión administrativa.
Según Fayol, la empresa necesita un buen plan de acción (o de proyección), en el que
debe participar toda la estructura, lo que permitirá administrar el área de producción, al
personal y a los recursos.
La planificación puede ser tanto a corto como a largo plazo. Además, debe considerarse
como un proceso continuo, es decir, la administración tiene que proyectar, implementar
y revisar su planificación de manera regular para ajustar el plan según sea necesario y
en base al progreso alcanzado.
El desarrollo de la planificación implica definir aspectos de la empresa, como:
La misión. Se refiere a la finalidad para la que fue creada la organización.
La visión. Se refiere a la situación a largo plazo en la que se quiere ubicar a la
organización.
Los valores. Se refiere al conjunto de normas y principios por los que se rige la
institución.
Los objetivos. Se refiere a fines más específicos que la visión, aunque también
pueden ser a largo plazo.Organizar
¿Cómo se va a hacer? Se determinan las actividades a realizar, quién las llevará a cabo,
cómo deben agruparse, quién informa a quién y dónde se decidirá.
Organizar
La función de organizar resulta clave para que la empresa perdure en el tiempo. Ordenar
las tareas según las áreas y la estructura general, permite optimizar los recursos
necesarios, aprovechar el tiempo de trabajo, mejorar el flujo de trabajo y tomar
decisiones más acertadas.
En definitiva, organizar todas las partes que conforman a la organización fomenta la
productividad y mejora las ganancias.
Más allá de los objetivos fijados, de los imprevistos que puedan surgir o del responsable
que esté a cargo de la dirección, es necesario organizar cada parte de la empresa en lo
que se denomina “organigrama”, una representación gráfica de la estructura que muestra
la interacción entre cada parte y las personas que la integran.
Los principales tipos de organización pueden ser:
Lineal. Consiste en el tipo de organización más antiguo y sencillo, y se basa en el
principio de unidad de mando piramidal con una única autoridad, canales formales
de comunicación y decisiones centralizadas.
Funcional. Consiste en un tipo de organización basado en la especialización. Se
caracteriza por la autoridad dividida, canales de comunicación directos,
descentralización de las decisiones y énfasis en la especialización de las tareas.
Dirigir
La función de dirigir es propia de la gerencia y consiste en dar las órdenes a la fuerza de
trabajo. Las instrucciones claras y concretas de la gerencia, a través de canales
adecuados, garantizan un buen desempeño de los empleados.
Además, resulta importante la motivación de los subordinados para obtener mejores
respuestas tanto en la productividad como en el ambiente de trabajo. Sin embargo,
según la estructura de la empresa, puede resultar difícil que la gerencia mantenga una
relación cercana con todos los empleados.
Los gerentes deben contar con adecuados canales de difusión o de comunicación, que
les permitan transmitir mensajes claros, tener una devolución y estar al tanto de lo que
opinan los empleados (por ejemplo, a través de pruebas de rendimiento de los
empleados que realizan los supervisores o encuestas de satisfacción de los trabajadores).
Coordinar
La función de coordinar consiste en armonizar todas las actividades y los esfuerzos de
cada parte del organigrama, para que accionen en conjunto hacia los objetivos generales
de la empresa. Cada área de la organización se debe complementar y enriquecer con el
trabajo de las otras partes.
El liderazgo debe centrarse en la coordinación, para lograr la motivación de los
empleados, un flujo de trabajo adecuado, y una productividad eficiente.
Una herramienta clave para la coordinar es la comunicación a través de diversos
canales, que permitan emitir mensajes claros y mantener una cercanía con cada
trabajador.
La dotación del personal es un proceso que implica contratar a trabajadores idóneos y
retener a aquellos que resultan adecuados para la empresa (a través de capacitaciones,
compensaciones y evaluaciones de los empleados). El accionar de la coordinación sobre
todas las áreas, permite detectar el perfil de empleado necesario para cada tarea.
Controlar
La función de controlar o monitorear asegura que las tareas se lleven a cabo según lo
planificado. Es necesario que los gerentes realicen evaluaciones de desempeño de los
empleados, de manera regular, para anticiparse a posibles obstáculos o desviaciones de
las tareas (lo que entorpecería alcanzar los objetivos).
Los gerentes pueden establecer estándares de desempeño para medir el rendimiento
entre los trabajadores. Con los resultados del análisis, la gerencia puede tomar
decisiones más acertadas, tanto para solucionar conflictos como para corregir errores
respecto a lo planificado.
5. Define: La administración como actividad, la administración como
disciplina, el acto administrativo.
La administración como actividad.
La administración originalmente fue una actividad, es decir, una praxis o quehacer;
dicho de otra manera: “algo” que la gente hacía por la simple razón de que era necesario
y útil hacerlo, pues convenía al interés de la sociedad administrar sus recursos escasos.
La disciplina científica se formó mucho tiempo después.
Por ejemplo, la arquitectura existe desde que el hombre se hizo sedentario. La
construcción de su vivienda nace con su propia cultura, desde el primer momento en
que el hombre colocó una piedra encima de otra y se procuró un techo para protegerse
del rayo y de la tormenta. Más tarde, cuando el hombre obtuvo otros conocimientos,
aprendió técnicas y se aventuró a construir grandes obras y empresas, como las
pirámides de Egipto y de Anáhuac, la Gran Muralla China, etc. La historia nos enseña
que “la mayoría de las expediciones militares, sociales, políticas, económicas y
religiosas tuvieron una estructura orgánica piramidal”, en cuyos vértices se asentaban el
poder, la autoridad y la toma de decisiones.
La actividad administrativa fue siempre necesaria para conducir a hombres organizados
en pequeños o en grandes grupos de trabajo hacia la obtención de sus fines, ya fuera
para construir un templo o para conquistar territorios, o bien para cualquier otra
actividad que requiriese el concurso de otras personas, así como la utilización de
recursos diversos.
En consecuencia, las actividades de planear, organizar, dirigir y controlar las acciones
individuales y grupales estuvieron siempre presentes, ya se les reconociera o no como
tales. No nos debe entonces extrañar la afirmación que sostiene que “la administración
es tan antigua como el hombre”. Pero esta expresión es válida sólo si nos referimos a la
administración como actividad, no lo es si pensamos en la administración como
disciplina científica ni tampoco como profesión.
La administración como disciplina.
Con el desarrollo de la cultura y la civilización, y el amparo de nuevos descubrimientos
y conocimientos, hubo quienes buscaron una mejor manera de hacer las cosas con la
finalidad de incrementar el rendimiento de los obreros en las fábricas, disminuir los
conflictos entre los trabajadores, así como aprovechar mejor los recursos de las
empresas y aumentar sus beneficios; así la actividad administrativa empezó a ser
teorizada, es decir, los primeros teóricos de la administración abstrajeron conceptos y
principios de aplicación general a partir de los hechos concretos y particulares de su
actividad cotidiana en las empresas.
Explicar por qué y cómo ocurre la división del trabajo, cuáles son sus ventajas, qué es lo
que produce y facilita el liderazgo, cómo se interrelacionan los hombres mientras
trabajan, bajo qué condiciones trabajan más y mejor, cómo crecen las organizaciones,
cómo y bajo qué circunstancias interactúan con sus entornos, qué mercados, por qué la
gente compra y consume productos y marcas, qué explica las preferencias del
consumidor, cómo puede rendir mejor el capital, cómo disminuir los costos de
operación y muchas preguntas más han sido contestadas gracias al trabajo teórico de
muchos hombres, casi todos ingenieros, economistas, sociólogos y psicólogos, y ha
permitido a los administradores realizar mejor su actividad administrativa.
Por supuesto, en el caso específico de la administración, el “saber administrativo” se
apoya esencialmente en el “quehacer administrativo”, lo que nos enseña que primero
fue la praxis (aplicación de las ideas, lo que es práctico).
Por otro lado, el ejercicio práctico de la administración en las organizaciones sociales
requiere que los administradores desarrollen habilidades y competencias para explicar,
pero también para actuar mediante el análisis de los problemas (el diagnóstico) y la
toma de decisiones (las soluciones).
El Acto administrativo
Es personal, nace y recae en cada uno de nosotros como consecuencia de aplicar,
consciente o inconscientemente, las etapas del proceso administrativo en nuestras
propias vidas: planear, organizar, dirigir y controlar.
6. ¿Cuáles son las diferentes escuelas o teorías que integran la Teoría general
de administración?
Las escuelas de la administración o escuelas administrativas son los distintos enfoques
empíricos y teóricos que existen en torno a la administración. Cada una posee una
manera específica de concebir y aplicar las ciencias administrativas al mundo real, fruto
generalmente de las reflexiones de sus fundadores, quienes tienden a ser psicólogos,
ingenieros, economistas y, claro está, administradores.
De hecho, no existe un consenso estricto respecto a la naturaleza de la administración o
sus métodos ideales, por lo que las distintas escuelas cuentan con seguidores y
detractores, con puntos a favor y en contra. A pesar de ello, todas las escuelas persiguen
exactamente lo mismo: dar con la formulación ideal del hecho administrativo, que
permita perfeccionarlo y hacerlo cada vez más eficiente.
Las principales escuelas administrativas que se conocen son:
La escuela empírica
Esta escuela recibe su nombre de la doctrina filosófica del empirismo, la cual sostiene
que la experiencia es la mejor forma -si no la única válida- de obtener conocimientos y
tomar así las mejores decisiones.
En consecuencia, los mejores administradores son aquellos que se forman revisando las
experiencias pasadas, con el propósito de dar con patrones generales, factores decisivos
y en general, indicaciones válidas para emprender proyectos administrativos actuales.
Por lo tanto, la escuela empírica otorga poco valor a los principios administrativos, ya
que prefiere que sus conclusiones provengan del análisis de la experiencia ocurrida y no
que sean formulados a priori.
Sus críticos, en ese sentido, sostienen que nunca dos experiencias administrativas serán
tan similares como para repetir todos sus elementos y poder aplicar soluciones idénticas.
Por eso, se hace indispensable la existencia de teorías y aproximaciones teóricas, no
sólo del análisis meramente práctico.
Uno de los grandes teóricos empíricos de la administración fue el germano-
estadounidense Ernest Dale (1917-1996), uno de los pensadores que más aportó a la
administración y la gerencia en el siglo XX.
La escuela científica
La escuela científica de la administración nació a finales del siglo XIX, cuando los
ingenieros e industriales comenzaron a interesarse en modelos administrativos que les
permitieran mejorar la producción.
Heredera del espíritu positivista de comienzos del siglo XX, esta escuela aspiraba a
estudiar la administración desde un punto de vista comprobable, objetivo, científico,
que diera con sus reglas universales, tal y como ocurre con las ciencias exactas. La
mayor parte de las veces, implicaba dar con fórmulas para maximizar la producción y
mejorar la eficiencia de los trabajadores.
El fundador de esta corriente fue el estadounidense Frederick W. Taylor (1856-1915),
cuya obra escrita giró en torno a la organización científica del trabajo, en libros como
Shop management de 1903 o Principios de administración científica de 1911. En dichas
obras, Taylor revolucionó el concepto tradicional de gerencia, asignándole a los
administradores una mayor cuota de responsabilidad en la producción.
Por otro lado, Taylor compartía ciertos prejuicios sociales en torno a la clase
trabajadora, que consideraba inherentemente perezosa. Por esa razón, aspiraba a medir y
controlar detalles como la cantidad de movimientos que un obrero debía hacer para
mantener su producción al máximo, como si de robots se tratara
Los críticos de la escuela científica señalan, con razón, la rigidez de sus postulados y su
aspiración, propia de la época, a entender el proceso de producción como un mero
asunto de engranajes a controlar, sin tomar en consideración los factores subjetivos o
psicológicos del trabajo.
Las dinámicas que esta escuela proponía acababan enajenando al trabajador de la tarea
monótona y repetitiva que hacía, lo cual trae consigo importantes cuotas de frustración
y malestar.
La escuela clásica
Conocida también como la escuela “operacional” o “del proceso administrativo”, esta
corriente considera que en todos los hechos administrativos, por diferentes que sean,
pueden identificarse más o menos las mismas funciones y por lo tanto aplican ciertos
principios universales.
Por ende, la labor del administrador ha de ser la identificación de dichas funciones y su
adecuación a ciertos patrones ideales, para lo cual clasifica las funciones de la siguiente
manera:
Funciones técnicas, que tienen que ver con la dinámica de producción de bienes;
Funciones comerciales, que tienen que ver con las operaciones de intercambio
(compra, venta y cambio) de productos;
Funciones financieras, que tienen que ver con la obtención y la aplicación de
recursos financieros;
Funciones contables, que tienen que ver con los inventarios, balances y
estadísticas de funcionamiento del sistema productivo;
Funciones de seguridad, que tienen que ver con la protección de los bienes y las
personas para preservar su utilidad de cara al proceso productivo;
Funciones administrativas, entendidas como una mezcla de prever, organizar,
coordinar y controlar, todo en manos de los administradores.
El fundador de esta escuela fue el francés Henry Fayol (1841-1925), razón por la cual a
menudo se la conoce como fayolismo. En su Administración industrial y general de
1916, Fayol explica que la administración es tan antigua como la humanidad misma,
pero que los desarrollos modernos obligan a pensarla desde un punto de vista más
técnico y especializado.
Así, Fayol creó el primer modelo de proceso administrativo, que sirvió de base para
muchos otros nacidos posteriormente, en los cuales el número de funciones
contempladas fue variando y cambiando de nombres, pero coincidiendo siempre en que
la función administrativa última es la de controlar.
La escuela humano-relacionista
La escuela humano-relacionista rompe con las vistas hasta ahora, ya que se centra en el
elemento humano de los procesos administrativos, haciendo énfasis en que no es lo
mismo lidiar con gente que con procesos automáticos.
Esta escuela nació a partir de los estudios del psicólogo australiano Elton Mayo (1880-
1949) en los Estados Unidos, quien buscó comprender el ausentismo, la deserción y la
baja productividad de muchas empresas. Así, demostró que es imposible esperar
compromiso y colaboración de parte de los trabajadores si estos se encuentran
enajenados del proceso de producción mismo, sobre todo si no son escuchados ni
tomados en cuenta.
Mayo llevó a cabo cuatro estudios diferentes:
El primero fue entre 1923 y 1924 en una textilera en Filadelfia, donde el trabajo
monótono y fatigante originaba continuas deserciones entre los obreros. Mayo
propuso incrementar los períodos de descanso, y convenció a la gerencia de
permitir a los obreros disponer ellos mismos de sus períodos de descanso.
Aunque accedieron a regañadientes, la sorpresa fue que la rápida disminución de
la deserción y el aumento inmediato de la productividad.
El segundo fue en 1927 en la Western Electric Company de Chicago, empresa
que necesitaba aumentar la productividad de sus trabajadores, tremendamente
desmotivados. El experimento, inicialmente, consistía en modificar sus
condiciones físicas de trabajo, para lo cual se creó un grupo de control y otro
experimental: pero aunque el segundo fue mucho más exitoso que el primero, las
razones acabaron no dependiendo del cambio físico del entorno, sino del cambio
en el trato que a los trabajadores daban los científicos del estudio: al sentirse
útiles y tomados en cuenta, los trabajadores se hallaban mucho más motivados en
las pruebas que en sus puestos regulares de trabajo. Así se refutó la consideración
tradicional de que lo único que motiva al trabajador es la promesa del dinero del
salario.
El tercer y cuarto estudios se llevaron a cabo durante la Segunda Guerra Mundial,
y tuvieron que ver con el ausentismo en las empresas industriales. Pero fueron
mucho más fácilmente resueltos gracias a las dos experiencias previas que el
equipo de Mayo había tenido, comprobando así los efectos de las conclusiones
previas en nuevos entornos de trabajo.
La escuela estructuralista
También conocida como “escuela del sistema social”, propone un enfoque sociológico
de la administración, heredero en particular de los libros del sociólogo alemán Max
Weber.
El enfoque estructuralista ve la administración como una dinámica integrada al sistema
social, o sea, a todo tipo de organizaciones externas y medios sociales de los que recibe
una importante influencia.
Por eso, se propone en primer lugar entender la evolución histórica de las sociedades y
sus principales tipos de organizaciones, para entender el impacto que tuvo en la
sociedad la llegada de la Revolución Industrial.
Un impacto que se podía rastrear no sólo en las organizaciones productivas, sino en las
comerciales, políticas, sociales, educativas, etc., y que conduce a la identificación de
ciertas “estructuras” en toda forma de organización humana, tales como:
Estructura funcional, que hace referencia a la división del trabajo en cargos y
delimitaciones específicas, o sea, a cada cargo o peldaño de la estructura le
corresponde un comportamiento esperado.
Estructura de autoridad, que hace referencia a la cadena de mando, esto es, la
división entre los que mandan y los que obedecen, o los que fiscalizan y los que
actúan. Dicha autoridad puede darse por costumbre, por carisma, por distinción
honorífica, etc.
Estructura de las comunicaciones, que hace referencia a las instancias de control
de la información, la cual puede fluir de manera horizontal (entre pares) o vertical
(conforme a la estructura de autoridad). Además, la comunicación puede darse de
manera escrita, oral o gráfica.
El estudio de estas y otras estructuras permite la formalización o burocratización de la
organización administrativa, es decir, la aplicación de reglas y medidas de control que
permiten la repetición de procesos determinados en términos más o menos idénticos.
Por lo tanto, el rol de la administración radica en la comprensión de estas estructuras y
el manejo de la burocracia para permitir el feedback en el proceso productivo.
La escuela humano-conductista
También llamada “escuela del comportamiento humano” o “neo-humano-relacionista”,
trajo consigo un nuevo enfoque al estudio de la administración desde una perspectiva
humana, aunque abordándola desde una perspectiva más amplia que las escuelas
anteriores.
De hecho, esta escuela reivindica las experiencias de Elton Mayo, aunque en realidad
sus principales exponentes fueron el alemán Kurt Lewin (1890-1947) y el
estadounidense Douglas McGregor (1906-1964).
Lewin fue uno de los pioneros de la psicología social experimental, la psicología
organizacional y la psicología aplicada, considerado uno de los “Cuatro grandes” de la
psicología gestaltiana alemana. Su aporte a la escuela fue fundacional, a través del
estudio dinámico de pequeños grupos, en el que destacó las virtudes de la integración y
participación de los trabajadores en el proceso productivo.
Por su parte, McGregor publicó en 1960 su libro El aspecto humano de las empresas, en
el que proponía dos enfoques diferentes al manejo de personal con fines productivos:
La “teoría X”, el enfoque más tradicional y menos eficaz, que entiende al
empleado como un individuo negado al trabajo cuya única motivación laboral es
recibir el dinero del salario.
La “teoría Y”, el enfoque que tomaba en cuenta los hallazgos de la psicología
moderna respecto de la motivación y que por lo tanto propone un cambio en el
modo de actuar de los administradores.
Dicho cambio tiene que ver con la autoridad: McGregor propone que esta es apenas una
de las formas de influencia entre el administrador y el empleado, la más coercitiva y la
que más resistencia encuentra, y por lo tanto debería emplearse sólo cuando la
confrontación sea inevitable o cuando se esté dispuesto a prescindir del empleado.
En cambio, McGregor propone que los administradores deben buscar motivar a sus
empleados, tomando en cuenta los distintos peldaños de satisfacción de la famosa
Pirámide de Abraham Maslow.
Así, la mera satisfacción de los peldaños básicos de la pirámide, supondrá un
compromiso igual de básico de parte del empleado, mientras que mayores índices de
satisfacción personal y autorrealización traerán consigo una motivación
significativamente mayor de parte del trabajador. Para ello, McGregor propone:
La integración de los objetivos de la empresa y las aspiraciones y necesidades
individuales de los trabajadores;
El incremento de la participación de los trabajadores en la toma de decisiones y la
fijación de los objetivos;
El desarrollo del autocontrol y la autogestión de los empleados en el
cumplimiento de sus metas;
Propiciar el compañerismo y la sensibilidad entre el grupo de trabajadores.
La escuela matemática
También llamada “escuela cuántica” o “teoría decisional”, esta corriente centra su
interés en el estudio de la toma de decisiones dentro de una organización social,
prestando menos atención al resto de los aspectos.
Esta escuela fue propuesta por especialistas de la matemática y la economía como el
economista y politólogo estadounidense Herbert A. Simon (1916-2001) o su
compatriota James Gary March (1928-2018), experto en Teorías de la organización.
De acuerdo a esta escuela, lo importante de la administración es su pleno entendimiento
de la dinámica de toma de decisiones, lo cual involucra esencialmente tres puntos:
La definición del problema, que consiste en la identificación de los
inconvenientes a resolver y de las necesidades existentes, así como de sus
respectivos elementos constitutivos.
El análisis de alternativas, que consiste en la búsqueda de caminos de acción para
resolver el problema, tratando de adelantarse a los posibles inconvenientes de
cada uno.
La elección de la mejor solución, que consiste en la investigación de operaciones,
o sea, la implementación de un método para escoger a través del método
científico la mejor de las alternativas. A esto último es, justamente, lo que estos
autores denominan “ciencia de la administración”.
El estudio de la toma de decisiones y de los problemas de decisión dieron origen a una
teoría (Teoría decisional) que no solo se aplica al campo de la administración, sino a
muchas otras áreas del quehacer humano.
La teoría de sistemas
Quizá la más contemporánea de las escuelas administrativas es la que propone entender
el hecho administrativo como un sistema, es decir, una región del universo que puede
aislarse y estudiarse en sus elementos y funcionamientos internos, haciendo abstracción
del resto.
Si bien esta teoría provino de la biología, no sólo es aplicada a este campo del saber,
sino a prácticamente cualquier otro: desde el cuerpo humano hasta los sistemas
termodinámicos de la física e incluso el estudio cultural.
Cuando pensamos en sistemas, estamos partiendo de cuatro principios fundamentales:
Todo sistema contiene elementos (subsistemas) que operan de manera
interrelacionada y que a su vez pueden entenderse como sistemas en sí mismos.
Por lo tanto, el sistema inicial a su vez es subsistema de otro más grande y
amplio. Para estudiar un sistema, entonces, debemos elegir sus límites
jerárquicos.
Todo sistema avanza hacia una meta específica, para lo cual contribuyen sus
respectivas partes. Sin dicha meta, el sistema perdería sentido y por lo tanto
también sus partes respectivas. Y en caso de que alguna de ellas no cumpliera
ninguna función en este sentido, se podría prescindir perfectamente de ella sin
afectar a las demás.
Todo sistema es complejo, en el sentido de que introducir un cambio en uno solo
de sus componentes acarreará un cambio más grande en el total del sistema y en
los demás elementos que lo acompañan también.
El comportamiento de todo sistema depende del comportamiento respectivo de cada una
de sus partes, pero también de la correcta interrelación entre ellas.
El impacto de esta teoría en el mundo administrativo fue inmenso, y se tradujo en la
formulación de nuevos modelos matemáticos de gestión y nuevos modelos de manejo
de datos, que no solo sacaban provecho a las computadoras modernas, sino que
permiten construir una perspectiva administrativa que se ajuste a cada caso en cuestión.
7. ¿Qué es la administración por objetivos y cuáles son sus características?
La Administración por Objetivos (APO) es un enfoque de gestión desarrollado por Peter
Drucker en la década de 1950 que se centra en el establecimiento de objetivos
específicos para los empleados y la organización en su conjunto. Algunas de sus
características son:
Establecimiento de objetivos claros: La APO se basa en definir metas claras y
específicas que deben alcanzarse en un período de tiempo determinado. Estos
objetivos deben ser medibles y alcanzables.
Participación activa de los empleados: Implica la participación activa de los
empleados en el establecimiento de objetivos. Esto fomenta el compromiso y la
responsabilidad de los empleados hacia el logro de los objetivos organizacionales.
Definición de estándares de desempeño: La APO implica establecer estándares de
desempeño que ayuden a medir el progreso hacia el logro de los objetivos. Estos
estándares pueden incluir indicadores clave de rendimiento (KPI) y otros métodos
de evaluación.
Evaluación y retroalimentación: Se lleva a cabo una evaluación periódica del
desempeño para determinar si se están alcanzando los objetivos establecidos. Esto
incluye proporcionar retroalimentación a los empleados sobre su desempeño y
realizar ajustes si es necesario.
Flexibilidad: Aunque se establecen objetivos específicos, la APO reconoce la
importancia de la flexibilidad para adaptarse a cambios en el entorno o en las
circunstancias internas de la organización. Esto puede implicar la revisión y
ajuste de objetivos según sea necesario.
Enfoque en resultados: La APO se centra en los resultados y en el logro de los
objetivos establecidos. Los esfuerzos y recursos se orientan hacia el logro de
estos resultados, lo que ayuda a mejorar el rendimiento general de la
organización.
En resumen, la Administración por Objetivos es un enfoque que promueve la claridad,
la participación, la evaluación continua y el enfoque en resultados para mejorar el
desempeño organizacional.
8. ¿Qué es el proceso administrativo?
El proceso administrativo es un conjunto de funciones administrativas dentro de una
organización u empresa que buscan aprovechar al máximo los recursos existentes de
forma correcta, rápida y eficaz.
El proceso administrativo se compone de cuatro etapas elementales: planeación,
organización, ejecución y control. A través de ellas, los miembros de una empresa
buscan alcanzar las metas u objetivos propuestos.
9. ¿Cuáles son las cuatro fases del proceso administrativo?
Las fases del proceso de control tienden a ser las siguientes:
Fase 1: Establecer estándares. En esta fase inicial se afinan y definen los
parámetros de medición o evaluación, sin los cuales sería imposible saber qué tan
bien o mal sale el producto. Esto implica cuatro tipos de estándares: de cantidad
(volumen de producción, cantidad de existencias, etc.), de calidad (exactitud,
logro del producto), de tiempo (tiempos de producción) y de costos (costo de
ventas, costos de producción, etc.).
Fase 2: Evaluación del desempeño. La medición propiamente dicha de los
procesos organizacionales.
Fase 3: Comparación de desempeño. Se cotejan los márgenes esperados del
desempeño con aquellos obtenidos, se los compara con los estándares iniciales
para determinar el margen de éxito u error.
Fase 4: Acción correctiva. Se elabora un informe que registre todo lo anterior y
se arrojan las acciones necesarias para mejorar o perfeccionar el proceso, como
determinar a qué altura de la estructura empresarial están los problemas y cuáles
son sus posibles soluciones.
10.¿Cuáles son los pasos para elaborar un proyecto para una microempresa?
Las etapas o fases de la gestión de proyectos son las siguientes:
Análisis de viabilidad. El paso inicial consiste en determinar qué tan viable o
conveniente es el proyecto, o sea, qué implica llevarlo adelante en términos financieros,
logísticos y de rentabilidad. Si la inversión en un proyecto supera por mucho su
rentabilidad, deberá haber otras razones de peso para llevarlo adelante.
Planificación del trabajo. Luego se procede a enumerar y detallar las distintas tareas
que llevar adelante el proyecto implicará, o sea, los pasos que habrá que seguir, sin
perder de vista los recursos que cada paso requerirá y las estimaciones en coste,
esfuerzo y tiempo necesarios.
Ejecución del proyecto. En esta etapa se llevan a cabo las tareas planificadas y se
levanta un informe de cómo ocurren, es decir, qué tropiezos encuentran, qué resultados
arrojan y toda la información necesaria para alimentar la etapa de control. Esta es la
etapa en que se despliega todo lo planificado.
Seguimiento y control. En este paso se debe vigilar que el proceso esté arrojando los
resultados esperados, y se deben extraer las conclusiones pertinentes a partir de la
información recabada durante la ejecución. En base a dichas conclusiones se podrán
modificar estrategias, tomar correctivos y dirigir el proceso hacia un resultado ideal.
Cierre del proyecto. La finalización de un proyecto es también muy importante, ya que
en esta etapa se evalúa el proceso completo en retrospectiva, tomando nota de los fallos,
los accidentes, los imprevistos y levantando un informe que sirva para la planificación y
ejecución de proyectos futuros. Esta es la etapa del aprendizaje. Si los proyectos son
exitosos, es aquí donde se realiza el backup o respaldo de lo logrado.
11. Definición de emprendedor
Se conoce como emprendedor o entrepreneur a quien organiza y conduce alguna tipo de
iniciativas organizacionales, con fines de lucro, corriendo cierto margen de riesgo
financiero en ello. No es sinónimo de empresario.
Este término proviene del siglo XVIII, en los albores del capitalismo industrial. El
economista anglo-francés Richard Cantillon fue el primero en usarlo, para nombrar a
quien “paga un cierto precio para revender un producto a un precio incierto, tomando
decisiones acerca de la obtención y el uso de recursos, y admitiendo el riesgo inherente
al emprendimiento”. En ese entonces no había mayor diferencia entre ser emprendedor
o ser empresario o comerciante.
Esta distinción es mucho más reciente. Hoy en día se llama emprendedores a los líderes
empresariales que intentan traducir sus pasiones personales (y no el mero deseo de
lucro) en iniciativas sustentables y lucrativas de negocio. Un emprendedor es quien
decide correr el riesgo de inaugurar proyectos viables, asumiendo los riesgos que ello
conlleva y motivado por una visión específica.
Los ejemplos de emprendedorismo no escasean: nombres conocidos del mundo de las
empresas e industrias son o fueron emprendedores: Bill Gates y Steve Jobs, por
ejemplo, o Elon Musk y Mark Zuckerberg. Su ejemplo de compromiso con su causa
personal, de tesón y de visión de negocios es, para muchos, un ejemplo a seguir en el
camino del desarrollo de proyectos empresariales posibles.
12.¿Cuáles son la áreas que permiten el adecuado funcionamiento de una
empresa?
Las áreas funcionales de una empresa son similares entre una y otra, más allá del rubro
en el que se especialicen. Sin embargo, según el tamaño de la organización, varía la
estructura y distribución de cada área funcional.
En el caso de las pequeñas empresas, existen áreas que cumplen con dos o más
funciones y, en el caso de las empresas medianas o grandes, resulta imprescindible
organizar el trabajo mediante diferentes departamentos o áreas, a fin de optimizar el
desempeño de la empresa. En una estructura mediana o grande, las áreas funcionales de
una empresa pueden ser:
De dirección. Es el área clave de toda empresa, que toma las decisiones,
establece los objetivos y dirige al resto de la organización. Es la responsable de
controlar todas las áreas funcionales.
De contabilidad y finanzas. Es el área responsable de la gestión monetaria y
financiera de la empresa. Esto abarca el control de la nómina de los empleados y
proveedores, de los informes financieros y de la automatización del negocio, por
ejemplo, mediante un software contable.
De producción. Es el área funcional del negocio que, mediante diversos
procesos, convierte los insumos o materias primas en productos terminados. Para
asegurar el óptimo rendimiento del proceso de producción, él área debe
encargarse del monitoreo y del control de calidad en las diferentes instancias de la
producción.
De marketing y publicidad. Es el área encargada de conseguir clientes y
elaborar una estrategia efectiva de comunicación a fin de cumplir con los
objetivos de marketing. Desarrolla y coordina la imagen institucional, la marca,
los productos, los puntos de venta, la difusión y la promoción.
De recursos humanos. Es el área encargada de buscar, seleccionar y reclutar a
las personas que la empresa necesita emplear. Además, se ocupa de gestionar
todo lo relacionado con el capital humano (asuntos administrativos, legales,
capacitaciones, comunicación interna, etc.).
De tecnologías de la información. Es el área responsable de desarrollar la
estructura tecnológica, el hardware, el software y las redes de computadoras
dentro de la organización. Sus tareas abarcan tanto el soporte técnico a los
empleados como la administración de la seguridad de la información para
proteger los datos corporativos.
De servicio al cliente. Es el área encargada de interactuar con los clientes con el
fin de establecer y consolidar la relación. Debe responder consultas, procesar
pedidos, atender inquietudes y quejas, por lo que la capacidad de empatía y de
negociación, resultan requisitos imprescindibles para el área.
De compras. Es el área que se encarga de las compras de materias primas,
maquinarias, equipos e insumos necesarios para el desempeño del trabajo de los
empleados y de la empresa en su totalidad. También puede llevar el control de
mercadería (control de stock) para evitar faltantes.
De legales. Es el área responsable de proporcionar asesoría legal a la empresa, a
sus departamentos y a los empleados. Sus servicios de asesoría se extienden para
el desarrollo de nuevos negocios, gestión de contratos, transacciones
inmobiliarias, reclamos de clientes, defectos en productos, ley de empleo, entre
otros.
De innovación. Es el área donde surgen nuevas ideas y donde se consulta, debate
y analiza su posterior implementación. El objetivo del área es mejorar las
prácticas comerciales de la empresa y para eso se encarga de investigar, analizar
y brindar informes para la toma de decisiones.
Cita o referencia “APA”
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