Apuntes examen de latín
La lírica, derivada del nombre griego “lira”, instrumento musical que acompañaba a los poemas en
Grecia, se concibe para ser cantada en ambientes festivos. Mientras en la lírica griega se mantiene la
musicalidad, en la lírica latina desaparece el canto y se re ere a la poesía escrita en los mismos metros
y estrofas que la griega.
En la época preclásica romana, hasta el siglo II a.C., la poesía lírica emerge en el Círculo de Lutacio
Catulo. Los poetas novatos, “poetae novi”, comienzan a crear odas y carmen, siendo Levio destacado
por sus Erotopaegnia, poemas amorosos en distintos metros.
En la época clásica, Catulo se erige como uno de los principales exponentes. Nacido en Verona, es
conocido por su versatilidad, centrando gran parte de su obra en el amor. En sus 116 poemas, ataca a
personajes públicos y aborda temas eróticos, satíricos y mitológicos. Destaca su relación con Lesbia
(Clodia), plasmada en 25 poemas, expresando pasiones, alegrías y desesperaciones. Su composición
más extensa, “Las bodas de Tetis y Peleo” (poema 64), narra la historia del héroe Teseo y destaca el
prototipo de un amor desgraciado.
La obra de Catulo se clasi ca en tres grupos: los poemas líricos del 1 al 60, los poemas largos del 61 al
68, y los poemas del 69 al 116, incluyendo epigramas, elogios a amigos y elegías mitológicas. Su
legado in uye en poetas posteriores como Tibulo, Propercio y Ovidio.
En conjunto, la poesía lírica latina experimenta una evolución desde la in uencia griega hasta la
consolidación de autores como Catulo, cuya obra abarca la complejidad de las relaciones humanas y
las distintas formas de expresión lírica en la Roma antigua.
Quinto Horacio Flaco, nacido en el 65 a.C. en Venusia, Italia, recibió una educación
destacada gracias a su padre liberto, quien nanció sus estudios en Roma y Atenas, donde se
sumergió en la losofía. Sirvió en el ejército de Bruto durante los años 44-42 a.C., y al
retornar a Roma tras la guerra civil, a pesar de perder sus bienes, fue bien recibido y obtuvo
un cargo público como secretario de un cuestor.
Aunque le con scaron sus propiedades, Horacio no solo sobrevivió sino que prosperó como
poeta. Su entrada al círculo de Mecenas, apoyado por la recomendación de Virgilio, marcó
un hito en su carrera. Mecenas le regaló una villa en Sabina, donde Horacio vivió hasta su
muerte, disfrutando del mecenazgo y la estabilidad nanciera.
Su obra, aunque no muy extensa, se conserva íntegra:
1. Épodos (Iambi): Diecisiete poemas que re ejan su versatilidad temática, desde
política hasta ataques personales, inspirados en el estilo de Arquíloco de Paros. El famoso
“beatus ille” destaca entre ellos, exaltando la sencillez de la vida rural.
2. Odas (Carmina): Escritas en cuatro libros, estas odas re ejan su eclecticismo al
inspirarse en poetas griegos arcaicos como Safo y Alceo. Aborda temas personales y públicos,
1
fl
fi
fi
fi
fi
fi
fi
fl
fl
fl
revelando su formación losó ca epicúrea. Las máximas “carpe diem” (goza del momento) y
“aurea mediocritas” (la dorada mediocridad) resumen su losofía.
3. Sátiras (Sermones): Dos libros de discursos en hexámetros. El primero,
autobiográ co, el segundo presenta sátiras con aguda ironía y humor. Destaca la sátira sobre
la vida en el campo y en la ciudad, acompañada de la fábula del ratón.
4. Epístolas (Epistulae): En su madurez, Horacio escribió dos libros de cartas o
epístolas. La más conocida es la “Epistula ad Pisones,” posteriormente llamada “Ars Poetica,”
donde ofrece consejos a aquellos dedicados a la poesía.
La poesía de Horacio fusiona maestría literaria con profundidad losó ca. Su estilo es vivo e
ingenioso, con una construcción sintáctica y léxica casi perfecta. Su impacto trasciende su
época, in uyendo en generaciones de escritores y pensadores. La síntesis de sus obras re eja
una vida dedicada al arte y la re exión sobre la existencia humana.
Publio Ovidio Nasón, nacido en el 43 a.C. en Sulmona, Italia, es uno de los poetas romanos
más in uyentes y originales. Su elección de dedicarse a la poesía en lugar de la abogacía
marcó el inicio de una carrera literaria que abarcó diversos géneros y temas. Viajero
incansable, exploró Atenas, Asia Menor y Sicilia, lo que enriqueció sus perspectivas y
experiencias, in uyendo en su obra posterior.
La vida de Ovidio estuvo marcada por cambios signi cativos. Después de ocupar varios
cargos públicos en Roma, incluido el de secretario de un cuestor, y establecer amistad con
prominentes poetas de su tiempo, como Horacio, Propercio y Tibulo, su destino dio un giro
abrupto en el año 8 d.C. cuando fue desterrado por el emperador Augusto a Tomis, a orillas
del Mar Negro. La causa exacta de su destierro sigue siendo objeto de especulación, pero se
ha asociado tanto a su presunta implicación en los escándalos de los adulterios de Julia como
a su obra “Ars amandi,” que no fue bien recibida por Augusto.
Ovidio dejó un legado literario signi cativo:
1. Amores (“Amores”): Esta colección de tres libros de elegías constituye un
estudio profundo sobre el amor en una sociedad que buscaba el placer. Los poemas, dirigidos
a su amada “Corina,” no solo exploran las complejidades del amor sino que también ofrecen
un vistazo fascinante a la vida cotidiana romana.
2. Heroidas (“Heroidum epistulae”): En este trabajo, Ovidio demuestra su
conocimiento del alma femenina al presentar cartas de amor escritas por heroínas mitológicas
a sus amantes o esposos. Los retratos de estas mujeres en diversas situaciones emocionales son
extraordinarios.
3. Ars amatoria (“Arte de amar”): Conformado por tres libros de elegías, este
trabajo se centra en la seducción y presenta instrucciones para hombres en los dos primeros
libros, mientras que el tercero está dedicado a mujeres, proporcionando pautas sobre cómo
atraer la atención masculina.
4. Remedia amoris (“Remedios de amor”): Ovidio aborda los desengaños
amorosos y ofrece soluciones en este extenso poema, mostrando su capacidad para tratar
temas prácticos y emocionales con un toque poético.
5. Fasti (“Fastos”): Aunque este calendario poético quedó inconcluso, los seis
libros existentes detallan las festividades y mitos relacionados con los primeros seis meses del
año romano. Es un intento de explorar la conexión entre la mitología y el tiempo.
2
fl
fl
fi
fl
fi
fi
fl
fi
fi
fi
fi
fi
fl
6. Tristezas (“Tristia”): Escritas durante su destierro en Tomis, estas cinco elegías,
la mayoría en forma de cartas, están dirigidas a su esposa, amigos y Augusto. A lo largo de
estas, Ovidio proclama su injusto destierro y busca la revocación de la decisión del
emperador.
7. Epistulae ex Ponto (“Cartas desde el Ponto”): En esta serie de cuatro libros,
Ovidio relata las penurias de su exilio en los últimos años de su vida, proporcionando una
visión conmovedora de su situación.
Ovidio se destacó no solo por su maestría en el lenguaje y la versi cación, sino también por su
capacidad para abordar temas tradicionales desde una perspectiva fresca y novedosa. Su
destreza en la manipulación del mito y su enfoque único de la poesía amorosa le han
otorgado un lugar destacado en la literatura clásica. Aunque su destino nal fue el destierro y
la desaprobación del emperador, la obra de Ovidio continúa siendo apreciada y estudiada por
su rica complejidad y originalidad.
En la época postclásica de la literatura latina, destaca Publio Papinio Estacio (45-96 d.C.) y su
obra lírica “Silvae,” una colección de poemas breves, principalmente en hexámetros,
dedicada a sus protectores. Estacio aborda la vida de estos patrocinadores y la suya propia.
En la época tardía, sobresale Ausonio, conocido por sus 100 epigramas que abarcan temas
diversos. Su poema más destacado, “Ephemeris” (Sucesos de un día), detalla sus actividades
en un día cotidiano.
La transmisión y pervivencia de la lírica latina se mani esta en la in uencia continua de
modelos como Horacio y Catulo. En España, Garcilaso de la Vega y Fray Luis de León son
in uenciados claramente por los autores clásicos, llegando al punto de que este último tradujo
una veintena de Odas de Horacio y las “Bucólicas” de Virgilio. En Italia, Petrarca sigue los
pasos de los clásicos, y en épocas más recientes, poetas como García Lorca en España, Pessoa
en Portugal, y Cava s en Grecia, también han llevado consigo la in uencia de la lírica latina.
Desde los poemas homéricos, la elocuencia se considera crucial, evidenciándose en personajes
de la Iliada y la Odisea. La democracia en Atenas estableció la importancia de la oratoria,
donde cada ciudadano tenía el derecho de defenderse o acusar ante un tribunal. En Roma, la
necesidad de la oratoria surgió, y los “rétores” griegos instruyeron a los romanos en este arte,
inicialmente generando descontento entre la élite dirigente.
En el 141 a.C. y el 92 a.C., los profesores de retórica griegos fueron expulsados, pero
eventualmente la retórica se impuso. Se abrieron escuelas en Roma, basando sus enseñanzas
en la retórica griega adaptada al gusto latino. Estas escuelas ofrecían ejercicios como
“suasoriae” y “controversiae”, abordando temas mitológicos y jurídicos, respectivamente.
La retórica clásica se estructura en fases: “Inventio” (búsqueda de argumentos), “Dispositio”
(ordenación del material), “Elocutio” (forma verbal), “Memoria” (memorización) y “Actio” o
“Pronuntiatio” (pronunciación). Los discursos seguían un patrón: “Exordium” (introducción),
3
fl
fi
fi
fi
fl
fl
fi
“Narratio” (narración), “Argumentatio” (argumentación) y “Peroratio” (conclusión
persuasiva).
La retórica clásica clasi ca los discursos en tres “genera causarum”: “Genus demonstrativum”
(demostrativo), “Genus deliberativum” (deliberativo) y “Genus iudicale” (judicial). Cicerón
menciona diferentes estilos (“genera dicendi”): “Grandiloquens” (ampuloso), “Medium”
(intermedio) y “Tenue” (sencillo). Las escuelas de oratoria se especializaban en estilos como
“asiana” (ampuloso), “rodia” (intermedio) y “aticista” (sobrio).
Época Arcaica o Preclásica:
Cicerón atribuye el conocimiento de la oratoria de esta época a los discursos funerarios
llamados laudationes funebres, pronunciados en los funerales de personas ilustres. Estos
discursos destacaban las hazañas públicas y virtudes familiares del difunto. Autores notables
de esta época incluyen a Apio Claudio, Catón, P.C. Escipión Emiliano, Cayo Celio y los
Gracos.
Época Clásica: Quinto Hortensio Hortalo y Marco Tulio Cicerón:
Quinto Hortensio Hortalo (114-50 a.C.):
Rival de Cicerón en los tribunales, se destacó en el año 95 a.C. interviniendo a favor de la
provincia de África acusando a un senador romano de corrupción. En el 70 a.C., fue vencido
por Cicerón en la causa de Verres. A pesar de las diferencias, posteriormente se reconciliaron.
Su estilo era elaborado y ornamentado, siguiendo la escuela "asiana".
Marco Tulio Cicerón (106-43 a.C.):
Nació en Arpino, en una familia de clase media, y recibió su educación en Roma y Grecia.
Vivió en una época de convulsiones internas y participó activamente en eventos políticos
clave. Cicerón se enfrentó a Crisógono y tuvo un papel decisivo en la derrota de la
conjuración de Catilina. Después de la guerra civil, se retiró a la vida privada y se dedicó a la
redacción de obras losó cas. Su regreso a la política para oponerse a Marco Antonio le costó
la vida.
Cicerón combinó perfectamente el otium (descanso) y el negotium (acción), participando
tanto en la política como en la actividad intelectual. Su producción literaria abarcó la
oratoria, losofía y epistolografía, destacando en la oratoria.
Discursos de Cicerón:
Cicerón destacó en discursos judiciales y políticos:
4
fi
fi
fi
fi
•"In C. Verrem" (70 a.C.): Siete demoledores discursos contra Verres, acusado de
extorsión.
• "Pro lege Manilia" (66 a.C.): Apoyo a la propuesta de ley para otorgar a Pompeyo el
mando supremo en la guerra contra Mitridates.
• "In L. Catilinam" (63 a.C.): Cuatro discursos contra Catilina, asegurándole el título de
"padre de la patria".
• "Pro Archia poeta" (62 a.C.): Elogio de las letras y la poesía al defender al poeta
Arquías.
• "In M. Antonium orationes Philippicae" (44-43 a.C.): Considerados sus mejores
discursos, pronunciados contra Marco Antonio.
Obras Retóricas de Cicerón:
• "Brutus": Historia de la elocuencia en Roma, esencial para entender la oratoria
romana.
• "De Oratore" y "Orator" (tres libros cada uno): Tratan la formación del orador y la
técnica del discurso, destacando la combinación de disposición natural, cultura
profunda y conocimientos extensos.
Cicerón consideraba que el propósito de todo discurso era instruir, agradar, conmover y
convencer. Su legado incluye no solo discursos elocuentes sino también obras fundamentales
sobre oratoria.
Época Postclásica:
Esta etapa, correspondiente al Imperio Romano, marca el declive de las libertades y la falta
de oposición abierta. No hay elecciones ni luchas políticas, y la actividad retórica se traslada a
las escuelas, convirtiéndose en "declamationes" en salas privadas.
Entre los autores destacados de esta época se encuentran Lucio Anneo Séneca (con sus obras
"Controversiae" y "Suasoriae", que son ejercicios de oratoria) y Marco Fabio Quintiliano.
Marco Fabio Quintiliano (55 d.C.):
Nació en Calagurris y fue educado en Roma, donde se convirtió en maestro de retórica.
Posteriormente, ejerció la abogacía en Roma y fue nombrado cónsul y tutor de los sobrinos-
nietos de Domiciano. Su contribución más signi cativa fue en el ámbito pedagógico. Abogó
por guiar a los niños desde la cuna con mesura y esfuerzo constante, recomendando una
escuela pública con un buen maestro. Defendió la elocuencia natural y sin arti cios.
Entre sus obras destaca "Institutio Oratoria" ("Institución Oratoria"), una serie de doce libros
sobre la formación del orador desde la infancia hasta la edad adulta. Erróneamente se le
atribuyen dos "Declamationes".
No se puede pasar por alto el "Dialogus de Oratoribus" ("Diálogo sobre los oradores") de
Tácito, un historiador que, en este diálogo, presenta las opiniones de cuatro hombres
distinguidos sobre la decadencia de la oratoria romana.
Época Tardía:
5
fi
fi
En la época de Domiciano, la oratoria aún mantenía su relevancia, pero a partir de Trajano,
comenzó a decaer hasta convertirse en una materia "académica". A pesar de esto, se destaca
el trabajo de Plinio el Joven, autor del "Panegyricus" en honor a Trajano, y de Aurelio
Símaco, autor de "Relatio", que elogia y de ende las antiguas instituciones religiosas frente al
cristianismo.
5.- Transmisión y pervivencia de la oratoria latina.
Por lo que se re ere a la oratoria, en el Renacimiento se consideran las técnicas de Cicerón y
Quintiliano como el modelo que había que seguir. Es digno de considerarse que la mayoría
de
los manuales y métodos que se publicaban sobre este arte se escribían en latín. Es al nal del
s. XVIII cuando se observa una decadencia notable en el estudio de la oratoria en el ámbito
político.
6
fi
fi
fi