Parotiditis
Los niños adquieren las paperas al respirar pequeñas gotitas de humedad transportadas
por el aire expelidas, al toser, por una persona infectada o al tener contacto directo con
objetos contaminados por saliva infectada.
La infección no suele ocurrir en niños menores de 2 años, en particular los menores de 1
año.
Una única infección por el virus de las paperas suele proporcionar inmunidad de por vida,
lo que significa que una persona que ha sufrido paperas una vez probablemente no
contraerá paperas de nuevo.
La parotiditis es menos contagiosa que el sarampión. En áreas muy pobladas se dan casos
durante todo el año, pero es más frecuente hacia el final del invierno y el comienzo de la
primavera.
Los brotes se producen principalmente en personas que no han sido vacunadas y que no
han tenido paperas antes. Sin embargo, los brotes se han producido entre las personas
que han sido vacunadas, probablemente debido a que algunas personas no desarrollan
inmunidad después de la vacunación y, en algunos otros, la inmunidad puede disminuir
con el tiempo. Además, algunas personas pueden no haber recibido el número
recomendado de dosis de la vacuna. Antes de la inmunización rutinaria (vacunación), las
paperas afectaban con mayor frecuencia a niños en edad escolar.
Al igual que sucede con el sarampión, las paperas pueden ser contagiadas por personas
que viajan desde zonas donde las paperas son más frecuentes y se contagian de paperas
en el extranjero antes de regresar. Estos viajeros infectados transmiten la infección,
especialmente en lugares donde se agrupan muchas personas (como los campus
universitarios) o entre personas que habitan en comunidades muy unidas que viven en
condiciones de hacinamiento o que limitan el contacto con extraños.
Síntomas de las paperas
Los síntomas de las paperas comienzan entre 12 y 24 días después de la infección. La
mayoría de las personas presentan escalofríos, cefalea, falta de apetito, sensación general
de estar enfermo (malestar) y fiebre entre baja y moderada.
Al cabo de 12 o 24 horas del inicio de los síntomas aparece la hinchazón de las glándulas
salivales (parotiditis), que es más llamativa al segundo día y dura de 5 a 7 días.
Algunos niños simplemente presentan hinchazón de las glándulas salivales sin los demás
síntomas. El primer síntoma de infección de las glándulas salivales es el dolor al masticar o
al tragar, sobre todo con líquidos ácidos, como los zumos de naranja o de limón. Los
ganglios duelen al tacto. En esta fase, la temperatura suele subir hasta 39,5 o 40° C y
perdura de 1 a 3 días.
Alrededor del 25 al 30% de las personas afectadas no desarrollan síntomas.
Complicaciones de las paperas
Después de la pubertad, alrededor del 30% de los varones infectados no vacunados y el 6%
de los vacunados desarrollan inflamación de uno o ambos testículos (orquitis).
La inflamación de los testículos produce hinchazón y un dolor intenso. Cuando se cura, el
testículo afectado se nota más pequeño, pero la producción de testosterona y la fertilidad
no suelen resultar afectadas.
En las mujeres, la inflamación de los ovarios (ooforitis) se reconoce con menos frecuencia,
es menos dolorosa y no afecta la fertilidad.
La parotiditis (paperas) conduce a una inflamación vírica de las membranas que recubren
el encéfalo (meningitis) en el 1 al 10% de las personas que presentan hinchazón de las
glándulas salivales. La meningitis causa dolor de cabeza, vómitos y rigidez de la nuca.
Las paperas también causan inflamación del encéfalo (encefalitis) en una de cada 1000
personas. La encefalitis causa somnolencia, coma o convulsiones. En la mayoría de los
casos la recuperación es completa, pero en algunos casos quedan lesiones nerviosas o
cerebrales permanentes, tales como sordera o parálisis de los músculos faciales, que
suelen afectar un único lado del cuerpo. Se cree que las paperas son una causa importante
de sordera unilateral (en un solo oído) en niños que habitan en partes del planeta donde
las tasas de vacunación son bajas.
Hacia el final de la primera semana puede manifestarse la inflamación del páncreas
(pancreatitis). Este trastorno causa dolor abdominal, náuseas intensas y vómitos. Estos
síntomas desaparecen al cabo de una semana más o menos y la persona se recupera por
completo.
Otras complicaciones, como la inflamación del hígado, los riñones o el miocardio, Ocurren
pero son extremadamente raras. Las complicaciones son menos frecuentes entre las
personas que ya han sido vacunadas.
Diagnóstico de las paperas
El médico diagnostica las paperas basándose en los síntomas característicos,
particularmente cuando ocurren en coincidencia con un brote de la enfermedad.
Se pueden solicitar pruebas de laboratorio para identificar el virus de la parotiditis
(paperas) y sus anticuerpos. Estas pruebas se pueden utilizar para confirmar el diagnóstico
pero se realizan para documentar los brotes con fines de salud pública.
La punción lumbar se lleva a cabo en personas que presentan síntomas de meningitis o
encefalitis.
Tratamiento de las paperas
Paracetamol (acetaminofeno) o ibuprofeno para el malestar
No existe un tratamiento específico para las paperas. Para minimizar las molestias, los
niños deben seguir una dieta blanda y evitar los alimentos que requieran una masticación
intensa o sean ácidos. Para aliviar el dolor de cabeza y el malestar se usan analgésicos
como el paracetamol (acetaminofeno) y el ibuprofeno.
Los niños o los adultos con inflamación testicular necesitan reposo en cama. Se
proporciona sujeción al escroto utilizando un suspensorio o mediante una cinta adhesiva,
formando una especie de puente entre ambos muslos. El dolor se calma aplicando bolsas
de hielo.
Los niños con meningitis o encefalitis requieren sueros intravenosos y paracetamol
(acetaminofeno) o ibuprofeno para la fiebre o el dolor de cabeza. Si se producen
convulsiones, hay que administrar fármacos anticonvulsivos.
Prevención de las paperas
Vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola
Ya no existe una vacuna solo para las paperas. La vacuna contra el sarampión, las paperas
y la rubéola (vacuna triple vírica) es una vacuna combinada que contiene virus del
sarampión, paperas y rubéola vivos pero debilitados. La vacuna contra el sarampión, las
paperas y la rubéola es una de las inmunizaciones sistemáticas de la infancia y se
administra a los niños en la mayoría de los países con un sistema de salud sólido. La
vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola y la vacuna contra la varicela también
están disponibles en forma de vacuna combinada (vacuna MMRV).
Se recomiendan rutinariamente dos dosis de la vacuna contra el sarampión, las paperas y
la rubéola. La primera dosis se administra entre los 12 y los 15 meses de edad, pero se
puede administrar a niños a partir de 6 meses durante un brote de sarampión o antes de
viajar internacionalmente. La segunda dosis se administra entre los 4 y los 6 años de edad.
Los niños que tenían menos de 1 año de edad cuando fueron inmunizados todavía
necesitan 2 dosis más después de su primer cumpleaños.
En algunos niños, la vacuna causa fiebre leve y una erupción, pero no son contagiosos. La
vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola no causa autismo (véase Vacuna triple
vírica y preocupación por el autismo).
La vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola proporciona generalmente una
inmunidad duradera.
La vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR, por sus siglas en inglés) es una
vacuna viva y no se administra durante el embarazo.
Durante un brote, las personas que han sido vacunadas pero corren un mayor riesgo de
desarrollar paperas (como estudiantes universitarios u otras personas que viven en áreas
donde ha habido un brote de paperas) pueden recibir una tercera dosis.