Tucídides y Mackinder y las claves para comprender el
mundo actual
Por Nelson Barrios González*
“Estamos en un punto de inflexión en la economía mundial liberal, no
sólo la economía mundial, en el mundo, ocurre cada tres o cuatro
generaciones. Como uno de mis principales militares dijo en una reunión
de seguridad el otro día 60 millones de personas murieron entre 1900 y
1946 y desde entonces establecimos un nuevo orden mundial. Mucha
gente moría, pero ni de lejos (había) un caos. Y ahora es el momento en
que las cosas están cambiando. Va a haber un nuevo orden mundial y
tenemos que liderarlo.”1
Joe Biden
Quienes buscan ayuda para comprender los complicados movimientos
del mundo actual, aquí tienen una buena noticia: es imperativo conocer
los planteamientos de dos estudiosos de la historia y la geopolítica, ellos
son: Tucídides, un destacado político ateniense que vivió durante el
llamado siglo de Pericles (siglo V a.C.), y del geógrafo británico Halford
John Mackinder. Sobre ellos y cómo sus planteamientos pueden
ayudarnos a desentrañar las claves del mundo de hoy tratará este escrito.
1
Disponible en: [Link]
Tucídides y su trampa (escalada)
La trampa o escalada de Tucídides como también se conoce, es una
teoría que explica la relación entre una potencia hegemónica en declive
y otra en ascenso. Según este planteamiento, la tensión entre ambas
potencias puede conducirlas a una guerra por la hegemonía en la que la
gran potencia venza y asegure su primacía, o pierda y sea reemplazada
por la potencia en ascenso. El concepto fue creado por el politólogo
estadounidense Graham Allison2 en 2015 para analizar la pugna entre
Estados Unidos y China, que, según Allison, corren el riesgo de llegar al
escenario bélico3; su teoría se inspiró en la Historia de las Guerras del
Peloponeso de Tucídides.
En su libro Tucídides narra cómo Esparta la ciudad-Estado griega más
poderosa del momento, vio amenazado su poder por el rápido ascenso
de Atenas, que aspiraba a convertirse en la potencia hegemónica. El
temor a que el poder ateniense siguiera creciendo llevó a Esparta a
declararle la guerra a Atenas. Los atenienses perdieron la guerra del
Peloponeso (431-404 a.C.), poniendo fin a su ascenso. 4 Adelantémonos
un poco y digamos que esa potencia que hoy sufre el acoso es Estados
Unidos de América y la potencia que sube, podríamos decir, sin prisa,
pero sin pausa es China.
Halford John Mackinder (1861-1947) y su noción del
Heartland
2
Graham Allison fue director del Centro Belfer para Ciencias y Asuntos Internacionales de la Escuela
Kennedy de la universidad de Harvard y el 24 de septiembre de 2015 publicó en la revista The Atlantic un
artículo titulado “The Thucydides Trap: Are the U.S. and China Headed for War?” Posteriormente en el año
2017 Allison amplió su tesis en el libro “Destined for War: Can America and China Escape Thucydide’s Trap?”
(Destinados a la guerra: ¿Podrán Estados Unidos y China escapar de la trampa de Tucídides?).
3
Sobre la Trampa o Escalada de Tucídides puede consultarse el libro “La Escalada de Tucídides, Hacia la
tripolaridad”, del General en Jefe y Ministro del Poder Popular para la Defensa Vladimir Padrino López,
publicado por la Fundación Editorial El perro y la rana. Caracas, Venezuela. 2020
4
Fuente: [Link]
Halford Mackinder fue un geógrafo inglés al que se le considera uno
de los pioneros de la geopolítica. Su concepción del “Heartland” hace
referencia a Eurasia como núcleo y plataforma para el dominio global.
Según Mackinder tener el control sobre lo que él denominó la “Isla del
Mundo” otorgaría un dominio global incontestable, que se expresa en la
siguiente imagen: “Quien gobierne Europa del Este gobernará el
Heartland; quien gobierne el Heartland gobernará la Isla del Mundo, y
quien gobierne la Isla del Mundo gobernará el mundo.”
Sintetizando ambos planteamientos podríamos aseverar que: entre
una potencia en declive y otra en ascenso se produce una pugna por la
hegemonía que puede desembocar en un conflicto militar. Este conflicto
cobra mayor significación si lo que está en juego es la zona del mundo
que estratégicamente brinda mayores posibilidades de controlarlo.
Adelantándonos otra vez un poco, digamos que esa “Isla del Mundo” está
ubicada en una gran porción de territorio conocido como “Eurasia” que
comprende la zona de Asia central-Rusia Central-Siberia, la mayor parte
de esta zona está bajo control de la Federación Rusa, con pedacitos bajo
control de países vecinos de Rusia como Ucrania y Japón, para solo citar
los dos más beligerantes de esta estratégica ecuación geopolítica.
Entonces el mundo comenzó a cambiar.
Para tener una idea global de algunos movimientos que tuvieron una
decisiva incidencia en lo que vamos a estudiar, será necesario
remontarse a lo ocurrido en el mundo en los últimos 50 años.
Recordemos que a mediados de los años ’70 del siglo pasado, el mundo
dio señales relacionadas con la emergencia de cambios políticos y
sociales importantes. Los estudiosos de esos cambios anunciaron
entonces que la sociedad industrial estaba mutando hacia una nueva
sociedad que a falta de una denominación más precisa, se atrevieron a
llamar “sociedad postindustrial”. Estos cambios encontraron a unos
países mejores preparados que otros; en consecuencia la transición para
unos fue menos traumática mientras que si lo fue para otros. La
referencia teórica de esos cambios puede seguirse mínimamente a través
de la siguiente bibliografía:
- Daniel Bell: “El advenimiento de la sociedad post industrial”
publicado en 1973;
- Alvin Toffler: “La tercera ola” publicado en 1980;
- Peter Druker: “La sociedad post capitalista” publicado en español
en 1993;
- Alvin y Heidi Toffler “La creación de una nueva civilización”,
originalmente publicado en inglés en 1994 y en español en 1995.
La nueva sociedad que estaba naciendo, para la mayoría de los
analistas mencionados, recordemos, todavía sin un nombre muy preciso,
daba señas no obstante de tratarse de un:
“…capitalismo basado en el ordenador, y no el socialismo de chimeneas, el que
describió lo que los marxistas llaman “salto cualitativo” hacia adelante. […] Del
mismo modo que las “relaciones sociales” feudales entorpecieron en su momento el
desarrollo industrial, ahora las “relaciones sociales” socialistas casi impedían que
estos países se beneficiaran del nuevo sistema de creación de riqueza basado en los
ordenadores, la comunicación y, sobre todo, en la libre información.” (Alvin y
Heidi Toffler: Pág. 79)
Muchos estudiosos establecieron, según pudo observarse en la cita
precedente, que la nueva sociedad que estaba surgiendo parecía
definirse en referencia con el socialismo al que sin mayor congoja,
dieron por muerto; académicos de gran prestigio como el francés Alain
Touraine se atrevieron a decretar la muerte del socialismo. En su libro
L’aprés socialisme, publicado en 1980, Touraine escribió que: “El
socialismo está muerto. La palabra está en todas partes, en los programas
electorales, en el nombre de los partidos, incluso en algunos Estados, pero
sin sentido. Salvo cuando hace referencia a un vasto grupo de Estados
totalitarios.”5 En Venezuela curiosamente se publicó en el año 2006 un
5
Ediciones Graset & Fasquelle. París, Francia. 1980. Pág. 19
libro titulado “El socialismo ha muerto ¡Viva el socialismo! 6, con la
autoría del ex guerrillero, filósofo y dirigente político Moisés Moleiro.
Fueron estos los tiempos de la influencia decisiva de la globalización
neoliberal capitaneada por Estados Unidos que se benefició
holgadamente de la desintegración de la Unión Sovietica. Para entonces
China apenas hacía esfuerzos para el despegue de su economía
recibiendo tecnología estadounidense que se favorecía de los bajos
costos de producción en ese país comparados con los de Estados Unidos.
En el año 1972 el presidente Richard Nixon había visitado China y se
había producido un cambio significativo en las relaciones entre ambos
países. Veinte años después (1992) de esa visita, el líder chino Deng
Xiaoping, para caracterizar el viraje económico de China soltó una
expresión que definía muy bien hacia donde se dirigían: “No importa el
color del gato, lo importante es que cace ratones”. Se refería Deng
Xiaoping a las políticas de reforma y apertura iniciadas hacia fines de los
años ’70 que incluían una fuerte transformación y modernización de la
economía china, que reemplazaba la planificación centralizada por una
“economía de mercado socialista”, como se le llamó entonces. Años
después, China asombraría al mundo con sus niveles de crecimiento:
“9% anual durante casi treinta años, logrando la tasa más rápida para
una economía importante en los anales de la historia”7; estas cifras
llevaron al economista estadounidense Jeffrey Sachs expresar que “China
es el caso de desarrollo más triunfal en la historia mundial”. (Ibídem).
En fin, la década de los años ’70 del siglo pasado se presentó como
una etapa de transición hacia un nuevo ciclo sistémico de acumulación
en donde la hegemonía norteamericana fue disputada sucesivamente
por Japón, la Unión Europea, y China. Sin embargo, no puede decirse
que los años ’70 del siglo pasado fueron años tranquilos, en especial el
año de 1973 que se convirtió en un año clave para el registro de
importantes cambios a nivel planetario. Según el académico y político
6
Editorial CEC, S. A. Caracas, Venezuela. 2006
7
Zakaria, Fareed. El mundo después de USA. Editorial Espasa Calpe, S. A. Madrid, España. 2009. Pág. 86
español Juan Carlos Monedero ese año se produce un punto de inflexión
en la política internacional a través de los siguientes hechos:
1) “La guerra de Yom Kipur, guerra del Ramadán o también conocida como la
guerra árabe-israelí de 1973, fue un conflicto bélico que enfrentó a una
coalición de países árabes liderados por Egipto y Siria contra Israel en octubre
de 1973, lo que produjo el aumento de los precios del petróleo;
2) Quebrantamiento del Acuerdo de Breton Woods que exigía a los países
tener las monedas asociadas al oro, se pasa así a lo que se conoció como la
libre convertibilidad de las monedas.
3) El estreno del neoliberalismo y sus tratados de Libre Comercio;
4) Desmantelamiento del estado de Bienestar nacido luego de la II Guerra
Mundial;
5) El golpe de Estado contra Salvador Allende, truncándose así la primera
experiencia socialista democrática en el mundo;
6) Nacimiento de la Trilateral, especie de gobierno en la sombre de la
globalización que sustituye a los gobiernos legítimos que no pueden ejercer
debido a la ingobernabilidad de la democracia;
7) Destitución de Richard Nixon de la presidencia de los [Link]., por su
implicación en el escandalo conocido como Watergate.”8
Estos hechos permiten de acuerdo con Monedero, catalogar esta
década ´70 como de la: “…hegemonía de la llamada década conservadora
[y] que acabaría durante más de un cuarto de siglo [prolongándose
hasta] los inicios del siglo XXI.”9
Lo cierto fue que, siempre de acuerdo con Monedero: “A mediados de
los años setenta, pues, se había constatado de manera clara el colapso del
modelo económico keynesiano, que [pudo observarse] en: dificultades de
mantener la productividad al multiplicarse la oferta de bienes (frente a la
oferta estandarizada del fordismo); subida de los precios del petróleo
8
Fuente: [Link]
9
Monedero, Juan Carlos. El gobierno de las palabras. Política para tiempos de confusión. Fondo de Cultura
Económica de España. Madrid. 2008. Pág. 202
motivada por la guerra del Yom Kippur y la nueva estrategia de la OPEP;
la guerra de Vietnam (gasto militar exorbitado para los Estados Unidos);
crecimiento de la economía europea, lo que les permitió emplazar a los
Estados Unidos y cuestionar la hegemonía del dólar; la crisis del modelo
financiero y monetario de Bretton Woods que había fijado las monedas
con precio estable a la moneda norteamericana, única fuente de divisas
durante tres decenios…” (Monedero: Pág. 308).
Sin embargo también hay quienes no desdeñan la influencia que en
esta crisis pudo tener “…la introducción de las computadoras y la
automatización en el proceso productivo el cual tuvo su proceso de
inflexión en la crisis financiera de 2008 cuyos efectos han marcado hasta
el día de hoy las relaciones económicas y políticas internacionales,
determinando en cierto modo un proceso de “estancamiento de la
globalización” que se observa esencialmente en una caída de los flujos de
capital internacionales [convirtiendo a China] en uno de los principales
socios comerciales de la gran mayoría de los países del mundo. En los
últimos años, sin todavía desafiar abiertamente la hegemonía
norteamericana, la diplomacia china ha promovido la negociación de
mega-acuerdos regionales que persiguen el objetivo de consolidar
paulatinamente el área de influencia del Yuan y tensionar hacia una
transición hegemónica con eje en Asia.”10
La aparición y consolidación de China como una competencia real
para la posición económica estadounidense, hizo sonar las alarmas de la
nación hegemónica del norte cuya respuesta no dejó esperarse, así en los
años ’90 por intermedio de su Guía de Planificación de la Defensa de
Estados Unidos en los años 90, su autor Paul Wolfowitz 11 desarrolló un
proyecto que contenía la política exterior de defensa para los años
venideros (comprendía desde 1994 a 1999); este proyecto se conoció
10
Fuente: El pasado puede ser discutido en el futuro: de la modernización de Deng Xiaoping a las tensiones
que despierta China como potencia mundial. Por Mariano Treacy. Disponible en:
[Link]
11
Paul Wolfowitz (1943) fue subsecretario del Departamento de Defensa de [Link]., entre los años 2001 y
2005
como la “Doctrina Wolfowitz”. El objetivo primero y principal de esta
doctrina era evitar la reaparición de un nuevo rival, ya fuese en el
territorio de la antigua Unión Soviética o en cualquier otro lugar.
Norteamérica no podía permitir una nueva amenaza, de igual magnitud,
a lo que fue la Unión Soviética, establecía el documento: “Esta es una
consideración dominante que subyace en la nueva estrategia de defensa
regional y requiere que nos esforcemos por evitar que cualquier potencia
hostil domine una región cuyos recursos, bajo un control consolidado,
serían suficientes para generar un poder global”. El segundo objetivo
consistía en “reforzar y ampliar el sistema de acuerdos de seguridad que
una a las naciones democráticas y afines en la defensa común contra la
agresión, crear hábitos de cooperación, evitar la renacionalización de las
políticas de defensa y proporcionar seguridad a un coste menor y con
menores riesgos para todos”.
En marzo de 1992 unas declaraciones de Wolfowitz se filtraron al
público a través del diario The New York Times, expresaba que Estados
Unidos “debía seguir combatiendo a Rusia. No importa que ya no sea
comunista. No importa que sea capitalista. Rusia es demasiado grande,
demasiado rica, tiene demasiado petróleo, demasiado gas, demasiada
agua, demasiada tecnología, tiene un armamento nuclear equivalente al
nuestro y por lo tanto cualquiera que sea su régimen político va a ser un
obstáculo para el interés nacional de los [Link]., y para nuestras
posiciones en Eurasia y fundamentalmente en Europa Oriental. Así que
tenemos que avanzar con sanciones, hostigamiento a Rusia.” Mientras
tanto Estados Unidos se empantanaba en Afganistán, Irak, Libia y Siria
amparado en falsas consignas que iban desde la “lucha contra el
terrorismo”, la destrucción de armas masivas, la “promoción de la
democracia” y aterrizando en la “defensa de los derechos humanos”,
pero sin mencionar que las verdaderas causas de esos conflictos era el
control de los recursos energéticos existentes en todos esos países.
No sería extraño que la fórmula de Mackinder esté en el centro de las
motivaciones de Occidente para asediar seriamente la cultura y la
sociedad rusa, por eso el actual conflicto militar de Rusia con la OTAN
en territorio ucraniano sirve mucho a esos fines: la idea es exigir el
máximo a la economía rusa hasta que agotada y sin recursos, se
desplome sola y la Federación Rusa salte en mil pedazos. Esta sería una
posible explicación de por qué Occidente juega a prolongar el conflicto
en Ucrania a pesar de que hace rato Rusia los tiene contra la pared.
Además de Wolfowitz, la Rand Corporation un tanque de
pensamiento que financieramente depende del Pentágono generó en el
año 2019 un Informe que se filtró al público, donde decían que “…había
llegado la hora de avanzar en la intensificación de sanciones contra Rusia
a los efectos de desangrarla económicamente en una guerra a los afectos
de lograr este proceso que llamaron de “sobre expansión de Rusia” para
que se involucre en una guerra y recomendaban explícitamente, “instalar
armamento letal en Ucrania”. La Rand Corporation asumió que el reto de
Rusia con vista a su desmoronamiento, estaba asociado con el temor de
que Rusia pueda concretar la famosa idea expresada en 1904 por el
geopolítico y geógrafo inglés Hartford J. Mackinder cuando expuso su
teoría que prácticamente convertía a esta zona del globo en pivote de la
historia del mundo por esta razón la teoría en cuestión tiene por título:
“El pivote geográfico de la historia”.
Estados Unidos y sus socios europeos conscientes de lo que está en
juego no han escatimado esfuerzos para apelar a todo su arsenal político
y cultural para desprestigiar la cultura rusa y minimizar el esfuerzo
económico chino. A los ojos del mundo se quiere hacer aparecer a Rusia
y su sistema político como una autocracia cuyos referentes se situarían
en los regímenes despóticos no occidentales. Esta idea por muchos años
sirvió a los diplomáticos occidentales, especialmente a los
estadounidenses, para relacionarse con Rusia: estaban convencidos que
los soviéticos no se batirían en una cruzada por el comunismo porque:
“…gobernaran los zares o los bolcheviques, no dejaba de ser “una sociedad
atrasada y bárbara gobernada por hombres a quienes impulsaba una “sensación
rusa de tradicional e instintiva de inseguridad”, siempre aislada del mundo
exterior, siempre regida por autócratas, buscando siempre su seguridad, sólo en
un combate paciente y a muerte por la completa destrucción de la potencia rival,
sin llegar a pactos o compromisos con ésta; reaccionando siempre, por lo tanto,
sólo a “la lógica de la fuerza”, no a la de la razón.” 12
Por otra parte, según la estadounidense Hilary Clinton, China no
merece la consideración de Occidente por irrespetar el sistema de libre
mercado, ya que en su concepto los chinos juegan sucio a través de su
modelo económico centralizado. “China ha perturbado el mercado. China
no es una economía de libre mercado, lo intentamos. Los dejamos entrar
en la OMC, enviamos negocios para allá, hicimos acuerdos comerciales,
son una economía centralmente planeada, nunca podrás competir y
ganarles a menos que tomemos de regreso los medios de producción.”13
No obstante estas declaraciones imperialistas, en Oriente han avanzado las
alianzas que permiten que la zona estratégica de Eurasia o Asia Central y China
se hayan entrelazado para crear un bloque alternativo de poder. Esto incluye la
puesta en marcha del acuerdo de los países con desarrollo emergente
denominados BRICS y el desarrollo de la Ruta de la Seda como estrategia de
China para colocar sus productos de avanzada tecnología, proveerse de recursos
energéticos y materias primas, a través de su asociación inicialmente con Rusia,
Irán, Corea del Norte, y Pakistán; otros países se han ido agregando
posteriormente.
Siguiendo el texto de Vladimir Padrino López, en su descripción de las alianzas
de China y Rusia (página 64) encontramos el siguiente análisis:
“Basta observar el mapa para comprender que el trazado de la Ruta de la Seda
tiene una importancia estratégica infinita, pues se trata de alcanzar la integración
de Eurasia. Por un lado, atraviesa Irán interconectando las principales ciudades.
Por otro, es una puerta de conexión con la región clave de mayor interés
geopolítico tanto para la supremacía de [Link]. como para la expansión de China.
El amplio cerco militar, naval y aéreo, que está construyendo el Pentágono en el
12
Hobsbawm, Eric. Historia del siglo XX. Editorial Crítica. Barcelona, España. 2003. Pág. 237
13
Disponible en: [Link]
arco que va de Japón a la India, del océano Pacífico al Índico, está llevando a
China a estrechar lazos continentales con Rusia, Irán, Corea del Norte y Pakistán.
Su objetivo es encontrar una vía alternativa al largo y angosto estrecho de Malaca”
Padrino López agrega que la concreción del eje descrito por la alianza
geoestratégica de Irán, Pakistán, Corea del Norte, China y Rusia conformaría un
polo oriental, que, una vez logrado, permitiría que el resto de los países de su área
de influencia pudieran alinearse (pg.66). Esta asociación es la que se encuentra
en ascenso y en proceso de consolidación, con fuertes organizaciones de
entrelazamiento económico-financiero, infraestructural, tecnológico, cibernético,
comunicacional, militar y cultural.
Bendito petróleo, malditos gringos.
Es indiscutible que el petróleo cambió los patrones de la vida
moderna a través de importantes avances auspiciados por la ciencia y la
tecnología en una infinidad de artefactos consumidores de energía fósil
que se crearon con el fin de hacerle más fácil la vida a los seres humanos;
en el caso del transporte y la comunicación fue especialmente
asombroso porque facilitó el acercamiento de los seres humanos y la
circulación de sus productos a través de inventos como el automóvil, el
tren y el avión, para solo mencionar algunos. Hasta aquí podríamos
decir que el petróleo y sus derivados eran una bendición para la
humanidad. “El petróleo ha cumplido con un papel único en la
economía y en la historia de la era moderna. Ningún otro recurso se ha
revelado tan decisivo en plasmar el destino de los países, el desarrollo de
estrategias militares, el comercio internacional y las relaciones entre
países. Ningún recurso ha alimentado promesas tan grandes de mejora
del bienestar de naciones enteras –promesas, a veces sin cumplir, que se
han transformado en una maldición. Ningún recurso ha tenido un
impacto tan fuerte sobre el paisaje de nuestro mundo y sobre la manera
en la cual nuestras sociedades se organizan e interactúan. Por todo lo
anterior, el petróleo es uno de los elementos más controvertidos de la
vida contemporánea.”14
Pero la perversidad también supo beneficiarse de la combinación
de la ciencia y el uso de los recursos que se pueden extraer de la energía;
gracias a ella (la perversidad) se inventaron armas de una letalidad jamás
pensada como la bomba atómica, cuyos efectos conocemos gracias al
experimento que Estados Unidos realizó con la población japonesa
finalizando la II Guerra Mundial. Paralelamente la industria que
soportaba toda esta parafernalia, requería energía fósil, en consecuencia
se hacía perentorio obtenerlo donde estuviera. Por eso atrás afirmamos
que todos los conflictos patrocinadas por Estados Unidos en el Oriente
Medio (Irak, Libia, Siria, Afganistán, Irán, el Kurdistán, incluso en
Palestina) tienen como común denominador el control de los recursos
energéticos.15
En un discurso del presidente de Estados Unidos, William J.
Clinton, en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el 27 de
septiembre de 1993, dijo que: “Estados Unidos se reserva el derecho de
actuar “unilateralmente cuando sea necesario”, incluyendo el “uso
unilateral del poderío militar” para defender intereses vitales como
“asegurar el acceso sin trabas a mercados clave, fuentes de energía y
recursos estratégicos”.16 Lo que Clinton quiso decir fue que castigarían a
quien se interpusiera en la satisfacción de su adicción energética. Y algo
hay que reconocerle a Estados Unidos ¡han cumplido su palabra!
La organización “Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales
(WRM)”, en un documento publicado en marzo de 2003 sostiene que:
“Muchas son las guerras que han sido declaradas y que aún siguen siendo
desatadas alrededor del mundo para asegurar el control corporativo sobre
14
Perni, Orietta. “Petróleo: Las nuevas vías del poder”. Disponible en:
[Link]
15
En diciembre de 2002 Eduardo Giordano publicó un libro bajo el título Las guerras del petróleo:
Geopolítica, economía y conflicto. Icaria editorial. Barcelona, España. El libro se centra en el estudio de la
manipulación de los precios del mercado energético internacional a través de estrategias geopolíticas
consistentes en promover los conflictos, bloqueos y ataques contra países productores de petróleo.
16
Cfr. Chomsky, Noam. Hegemonía y supervivencia. Grupo Editorial Norma. Bogotá, Colombia. 2004. Pág. 26
el petróleo. El petróleo es poder y el poder necesita controlar al petróleo.
[…] El petróleo es también responsable de las innumerables guerras "de
baja intensidad", que destruyen comunidades enteras alrededor del mundo
y particularmente en los trópicos. Muchas comunidades indígenas y otras
poblaciones locales han sido borradas del mapa o han tenido que
enfrentar situaciones terribles debido a la destrucción ambiental
resultante de la exploración y explotación petrolera en sus territorios, así
como de la violación generalizada de sus derechos humanos. Desde
Ecuador a Nigeria y desde Indonesia a Chad, el "oro negro" ha sido una
maldición para los pueblos locales y su medio ambiente.”17
Para no hacer tan largo este recorrido bélico de Estados Unidos y
sus aliados de la OTAN, recordaremos que uno de los más recientes
conflictos donde el petróleo o alguno de sus derivados han estado en la
palestra, fue la voladura del gasoducto que surtía de gas a Europa a
través de Alemania, Nord Stream 2, supuestamente por Estados Unidos
de América como parte de las represalias contra Rusia motivadas por la
operación especial de desnazificación y desmilitarización de Ucrania.
Esta acción por cierto había sido anunciada con anterioridad por Biden
sin pasar por alto que este asunto igualmente, había sido durante la
administración de Donald Trump objeto de disputa con la gobernante
alemana Ángela Merkel.
Lo cierto es que a pesar de las dificultades económicas, Estados
Unidos sigue siendo una economía altamente consumidora de energía y
eso los lleva a provocar conflictos donde se aseguren obtener
dividendos relativamente fáciles de orden energético. Así lo reconoció el
ex-presidente de Estados Unidos Donald Trump en un discurso que
ofreció en una Convención del partido Republicano en Carolina del
Norte, el 10 de junio de 2023 refiriéndose a Venezuela. Entre muchas
cosas Trump dijo:
17
Cfr. “Las guerras del petróleo”. Boletín del Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales (WRM) 68,
publicado el 4/03/2003. Disponible en: [Link]
petroleo
“¿Cómo les parece que estemos comprando petróleo a Venezuela? Al irme,
Venezuela estaba lista para colapsar. Nos hubiéramos apoderado de ella.
Hubiéramos tomado todo su petróleo. Pero ahora compramos petróleo a
Venezuela. Estamos haciendo a un dictador muy rico. ¿Pueden creerlo?, nadie
puede creerlo.”
En ese mismo discurso, Trump descalificó la calidad del petróleo
venezolano al que definió como “basura” y “horrible”, debido a que –a su
juicio- contiene mucho alquitrán, el cual para ser refinado “se necesitan
plantas especiales”. Lo interesante de las declaraciones de Trump es que
lo dejan desnudo en relación a las verdaderas intenciones de Estados
Unidos respecto al petróleo venezolano. Si el petróleo venezolano fuese
basura, ¿cómo se explica que la empresa venezolana que lo produce y
gestiona (PDVSA) haya sido sancionada por ellos? Está claro que las
verdaderas intenciones de Trump eran otras.
Por su parte Ian Shapiro, profesor estadounidense de la
Universidad de Yale nos ha recordado lo siguiente: “En su Estrategia de
Seguridad Nacional de 2002, el presidente Bush insiste en que Estados
Unidos ha mantenido hace largo tiempo la opción de la acción preventiva
para enfrentar amenazas importantes a nuestra seguridad colectiva. […]
Esto significa que como asunto de sentido común y autodefensa, Estados
Unidos debe actuar contra las amenazas emergentes antes de que estas
hayan tomado forma concreta”. De pervivir en el tiempo esta doctrina,
allí estarían las bases para una acción preventiva frente a un rival que
amenaza su preeminencia y que pone en peligro sus fuentes de
aprovisionamiento en materias primas, con particular referencia al
petróleo.”
La política de acción preventiva que los Estados Unidos de
América ha puesto en práctica hacia Venezuela, aunque no ha implicado
la intervención militar en forma directa, con otro modelo, impulsa una
guerra, donde las formas de la guerra híbrida, comunicacional,
cibernética y las medidas económicas coercitivas unilaterales,
especialmente las relacionadas con la empresa Petróleos de Venezuela
(PDVSA), se unen para perseguir el objetivo de quebrarla psicológica y
económicamente, y con ello someter a las más difíciles privaciones al
pueblo venezolano. Sobre la necesidad del abastecimiento petrolero
venezolano, el académico Alfredo Toro Hardy, señala que ello es tan
imprescindible para los Estados Unidos que “De todas las fuentes de
suministro energético […] ésta [Venezuela] sería la única que Estados
Unidos no estaría dispuesto a dejar que se le fuese de las manos. No sólo
se trataría de un componente de su esfera de influencia histórica, sino del
epicentro de las mayores reservas petroleras del mundo.”18 Esta
circunstancia ha puesto a Venezuela19 sin haberlo buscado, en el vórtice
de un potencial nuevo esquema de gobernanza mundial. Consciente de
lo que el mundo se juega en estos momentos, el presidente Joe Biden
expresó que “Va a haber un nuevo orden mundial y tenemos que
liderarlo.”
18
Toro Hardy, Alfredo. Hegemonía e Imperio. Villegas Editores S. A. Bogotá, Colombia. 2007. Pág. 401
19
Pero también a Rusia, Irán, Irak, Siria, Libia, Afganistán, en fin a todos los países cuyo subsuelo albergue
buenas cantidades del petróleo y el gas que Estados Unidos y sus aliados de la OTAN necesiten para seguir
dominando el mundo.