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MÓDULO II

2. Perspectiva clásica de las afasias: Historia de las alteraciones del


lenguaje, desarrollos de los autores clásicos, síndromes afásicos y críticas
El lenguaje ha sido estudiado desde tiempos inmemorables por diversas disciplinas.
En nuestro caso, iniciaremos en 1861 con un evento que se considera la fundación de
la Neuropsicología como disciplina científica: la presentación de parte de Paul Broca
del paciente “TAN” en la Sociedad Antropológica de París. Se considera un evento
clave ya que allí se presentó el primer estudio que relacionó la alteración en una fun-
ción mental (particularmente, una alteración del lenguaje) con una lesión cerebral. Esto,
a través del método de correlación anátomo-clínico se podían estudiar las bases ana-
tómicas de las facultades mentales.

2.1. Broca y el paciente “TAN”


El paciente Leborgne, reconocido como “TAN”, presentó problemas neurológicos a sus
34 años. A lo largo de los años tuvo tres ACV que le provocaron diferentes alteraciones.
Uno de ellos, le generó una severa pérdida del habla, su expresión verbal quedó redu-
cida a la sílaba “TAN”. Sin embargo, su comprensión auditiva se encontraba conservada.
Comprobado a través de respuestas gestuales y de su afán por “hacerse entender”
pese a sus dificultades en la producción.

Broca realizó diversos hallazgos a partir del análisis del rendimiento del paciente. Por
un lado, identificó las diferencias entre la comunicación verbal afectada y la no verbal
preservada. Por otro lado, también diferenció entre la producción del lenguaje alterada
y la comprensión conservada. Broca llegó a la conclusión de que el paciente tenía una
alteración en una función mental a la que llamó la “facultad del lenguaje articulado”.

La posibilidad de acceder a la autopsia del paciente para observar las lesiones que ge-
neraron los ACV le permitió a Broca distinguir la lesión más antigua, aquella que había
generado las alteraciones del lenguaje. La misma se encontraba en la región inferior del
lóbulo frontal izquierdo. Región llamada posteriormente área de Broca. Este dato, junto
al de otros ocho pacientes con alteraciones similares a Leborgne, le permitió a este autor
postular que el hemisferio izquierdo era el responsable del lenguaje. Particularmente,
destacó al hemisferio izquierdo como el responsable de la producción del habla. Mien-
tras que infirió que el hemisferio derecho intervenía en la comprensión del lenguaje.

Por otra parte, Broca también observó que el hemisferio izquierdo, dominante para el
lenguaje, controlaba la mano más hábil, la derecha en diestros, y asoció la dominancia
para el lenguaje con la dominancia manual.

El trabajo de Broca constituyó un enorme avance en el estudio de las afasias. Hoy en


día, con el avance de las técnicas tanto neuropsicológicas como de neuroimagen va-
rias de sus afirmaciones no se sostienen. Sin embargo, los aportes de Broca generaron
una revolución en el ámbito científico y, como se mencionó previamente, dieron co-
mienzo a la neuropsicología que hoy llamaremos clásica.

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2.2. Los aportes de Carl Wernicke
Otro autor sumamente relevante para el estudio de las afasias fue Carl Wernicke. En 1874
publicó un trabajo en donde describió un nuevo tipo de afasia e hipotetizó un terce-
ro. El segundo tipo de afasia descrito presentaba severos problemas de comprensión
del habla. A diferencia de los pacientes con afasia de Broca (los presentados por este
autor) que conservaban la comprensión.

Por otra parte, ambos tipos de pacientes poseían alteraciones en la producción oral,
pero de muy diversa índole. Mientras que los pacientes con afasia de Broca tenían
un habla esforzada, con mala pronunciación de los sonidos, los pacientes con afasia
de Wernicke tenían un habla fluida, con buena pronunciación de los sonidos, pero
de contenido incomprensible debido a la multiplicidad de errores que presentaban.
Wernicke, al igual que Broca, pudo identificar el área lesionada en sus pacientes: la
circunvolución temporal superior izquierda, detrás del área auditiva primaria, región
denominada posteriormente área de Wernicke.

Wernicke propuso que esta región de la


corteza, especializada en la elaboración
compleja de la información auditiva, era el
almacén de las “imágenes auditivas de las
palabras” y que era responsable de la com-
prensión auditiva del lenguaje. Así, encon-
tramos una diferencia con lo planteado con
Broca ya que, para Wernicke, tanto la pro-
ducción como comprensión del lenguaje
dependían del hemisferio izquierdo.

Por otra parte, también teorizó respecto a


la alteración que mostraban sus pacientes
en la producción. Ya que el área de Broca
se encontraba indemne, el área de Wer-
nicke también debía ser parte del proceso
de producción. Wernicke concluyó que el
déficit de comprensión y el de producción
del habla de su paciente tenían que ser
causados por una lesión del lóbulo tem-
poral izquierdo.

2.3. Modelo de Wernicke-Lichtheim


Los aportes de Wernicke fueron tomados por Lichtheim (1885) quien propuso un mo-
delo de los componentes funcionales del lenguaje y sus relaciones con el cerebro. El
modelo de Wernicke-Lichtheim, popularizado como el diagrama de la “casita” del len-
guaje, se trató de un modelo conexionista que explica al lenguaje como el resultado de
la actividad de un pequeño número de centros y conexiones. Este modelo psicológico,
además, contaba con un modelo neural ya que cada centro se vinculaba con una re-
gión cortical.

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A continuación, vamos a puntualizar algunos aspectos relevantes sobre dicho modelo
psicológico:

• El centro M almacenaba las “imágenes motoras” de las palabras. Su función era la


producción del lenguaje oral.

• El centro A almacenaba las “imágenes auditivas” de las palabras. Su función era tanto
la comprensión del lenguaje como asistir al centro M durante la producción del habla.

• El componente B se vinculaba a los conceptos. De acuerdo con Wernicke y Lichtheim,


las imágenes acústicas y motoras de las palabras eran elementos diferentes de los
conceptos a los que estaban asociados. Los conceptos eran la suma total de todas las
asociaciones sensoriales de un objeto (visuales, sonoras, táctiles).

• Las funciones del lenguaje que consideraba el modelo eran la producción,


comprensión y repetición. Las mismas dependían del flujo de información entre los
centros A, M y el componente B.

2.3.1. ¿Cómo se producían cada una de las funciones de acuerdo


con el modelo?
• Comprensión auditiva: La comprensión se producía cuando una palabra
oída era procesada por la vía auditiva (a), activaba su correspondiente ima-
gen auditiva en el centro A y, luego, el concepto correspondiente en el
componente B (a > A > B).

• Producción oral: La producción oral se iniciaba con la activación de una


representación conceptual en el componente B que activaba en el centro
M la imagen motora asociada con el concepto (vía B > M). Pero, según los
autores, esta activación no resultaba suficiente para lograr la producción ya
que teorizaban que las asociaciones entre los conceptos y sus imágenes
motoras eran poco precisas, basándose en los déficits vistos en los pacien-
tes de Wernicke que tenían afectado el almacén de las imágenes auditivas
(centro A) y también poseían alteraciones en la producción. Por lo tanto,
propusieron que las imágenes motoras recibían activación también desde
una segunda vía que involucraba a las imágenes auditivas (vía B > A > M);
finalmente, las imágenes motoras controlaban a su vez la ejecución de los
movimientos articulatorios (M > m).

• Repetición oral: La repetición se producía mediante una vía auditivo-moto-


ra (a > A > M > m).entre los centros A, M y el componente B.

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La afasia de Broca surgía, entonces, de una alteración en el centro M (1 en la figura). La
afasia de Wernicke de una alteración del centro A (2 en la figura). Y la tercera afasia que
hipotetizó Wernicke, la afasia de conducción, se vinculaba a la afectación de la vía audi-
tivo-motora (3 en la figura).
• Localizaciones en el modelo neural eran las siguientes: el centro M se lo-
calizaba en el área de Broca (circunvolución frontal inferior izquierda), el
centro A en el área de Wernicke (circunvolución temporal superior izquier-
da), el componente B se hallaba distribuido por toda la corteza cerebral, los
conceptos, dada su naturaleza multisensorial, no estaban almacenados en
un centro específico. Además, la vía auditivo-motora, responsable de la re-
petición, se asociaba al fascículo arcuato o arqueado, fibras que conectan
el área de Broca con la de Wernicke.

Fascículo o fibras arqueadas


4 6

1 2
M A
Área de Broca 3

Área de Wernicke
5 7

m a

Figura. Modelo de Wernicke-Lichtheim y sus correspondientes áreas neurales. Los nú-


meros constituyen posibles regiones o conexiones a ser lesionadas.

En síntesis, el modelo de la casita dividía al lenguaje en un conjunto de subfacultades o


modalidades del lenguaje (habla, comprensión y repetición), cuya base cerebral estaba
constituida por centros corticales conectados entre sí a través de fibras.

Con el paso de los años y el sostenimiento de estas etiquetas diagnósticas, la descrip-


ción de los síndromes fue enriqueciéndose (Benson, 1993; Damasio, 1998). A continua-
ción, desarrollaremos los principales síndromes afásicos clásicos y aquellos que fueron
añadiéndose posteriormente, agrupadas en afasias silvianas (afasia de Broca, de Wernic-
ke, de conducción y global) y extrasilvianas (transcorticales: motora, sensorial y mixta,
anómica y subcortical). En las afasias silvianas la lesión se asienta en el territorio silviano
del hemisferio dominante (mayormente el izquierdo) y en las extrasilvianas por fuera o
en los límites del territorio vascular silviano del hemisferio dominante.

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Corteza parietal

Corteza frontal

Arteria silviana

Corteza occipital

Corteza temporal

Figura. Hemisferio cerebral donde se observa la arteria silviana y los territorios que delimita.

2.4. Síndromes afásicos


Afasia de Broca

• Producción oral: Habla esforzada, entrecortada, con flujo verbal reducido y agrama-
tical. Hablamos de agramatismo de salida ya que los pacientes suelen realizar ora-
ciones cortas, con estructuras sintácticas simples, formadas, generalmente, por sus-
tantivos, con dificultades con la conjugación de verbos. Además, encontramos en la
producción oral anomias (dificultad para encontrar la palabra objetivo en el momento
preciso), errores fonéticos (dificultades en la pronunciación de cada fonema gene-
rando distorsiones en el sonido) y fonémicos (sustitución, desplazamiento, omisión
o agregado de fonemas en las palabras). A pesar de estas dificultades, los pacientes
pueden llegar a transmitir su mensaje o aspectos concretos de sus ideas, aunque con
mucho esfuerzo.

• Comprensión auditiva: Relativamente conservada, sin embargo, puede haber


agramatismo de entrada. Es decir, dificultades en la comprensión de oraciones con
estructuras sintácticas complejas.

• Repetición oral: Mismas características del habla. Errores fonéticos, fonémicos,


agramatismo.

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Afasia de Wernicke

• Producción oral: Habla fluente, con entonación correcta y buena articulación. La tasa
de habla puede ser normal o superior (logorrea). Sin embargo, vacía de contenido y
plagada de errores. Encontramos anomias que, a diferencia de los pacientes con afasia
de Broca, pueden derivar en parafasias (sustitución de una palabra por otra), neologis-
mos (palabras inventadas), circunloquios (rodeos alrededor de lo que se quiere decir) o
uso de palabras genéricas (como “eso”, “cosa”, etc.). Las parafasias pueden ser de índo-
le semántico, morfológicas, fonológicas o no relacionadas. También en oportunidades
observamos errores fonémicos. Todos estos síntomas suelen generar una ensalada de
“palabras”, a lo que llamaremos jergafasia. De todo lo mencionado se desprende que
estos pacientes tengan severas dificultades para transmitir sus ideas o pensamientos.

• Comprensión auditiva: Alterada. Muchas veces la comprensión de los pacientes se


ve reducida a palabras aisladas o frases simples.

• Repetición oral: Alterada. Como en el habla, podemos encontrar parafasias, cir-


cunloquios, errores fonémicos y neologismos.

Afasia de conducción

• Producción oral: Suele ser fluente, con buena articulación y prosodia. Pueden obser-
varse en algunos casos anomias, errores fonémicos y agramatismo de salida. El conte-
nido del habla resulta más informativo que el de los pacientes con afasia de Wernicke.

• Comprensión auditiva: Generalmente, está conservada, pero puede haber dificulta-


des para comprender oraciones sintácticamente complejas o extensas (que requie-
ran sostener mucha información en la memoria de trabajo).

• Repetición oral: Severamente alterada. En algunos casos, la repetición de palabras


aisladas está conservada. Hay variables que dificultan la repetición: la longitud de la
palabra (largas), la frecuencia (baja), la cantidad de palabras (series de palabras), etc.

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Afasia global

• Producción oral: No fluente, severamente alterada, puede haber producción oral de


una sílaba o palabra estereotipada. En algunos casos, mutismo.

• Comprensión auditiva: Severamente alterada.

• Repetición oral: Igual que las anteriores.

Afasia transcortical motora

• Producción oral: No fluente, con dificultades para el inicio de la conducta verbal (ge-
neralmente, debe estimularse al paciente para que hable). Suelen presentar errores
fonémicos, fonéticos y agramatismo de salida.

• Comprensión auditiva: Relativamente conservada. Puede haber dificultades para la


comprensión de oraciones complejas.

• Repetición oral: Conservada. Pueden repetir palabras e, incluso, frases simples. Sin
embargo, la repetición es ecolálica (involuntaria).

Afasia subcortical
• Afasia producida por lesiones en regiones subcorticales como el tálamo, el estriado y la
cápsula interna. Suelen ser alteraciones del lenguaje transitorias, con buena evolución.

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Afasia transcortical sensorial

• Producción oral: Fluente y sin dificultades articulatorias, pero anómica. Suelen realizar
parafasias. Pobre o inadecuado contenido semántico.

• Comprensión auditiva: Severamente alterada.

• Repetición oral: Conservada.

Afasia anómica

• Producción oral: Fluente, a pesar de la realización de pausas anómicas. La anomia es


el signo central de la producción.

• Comprensión auditiva: Conservada.

• Repetición oral: Conservada.

Afasia transcortical mixta

• El paciente no produce oralmente ni comprende auditivamente, su actividad se redu-


ce a una ecolalia. La evaluación resulta difícil ya que repiten las consignas.

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2.5. Críticas al conexionismo clásico y resurgimiento posterior
Los cuadros afásicos clásicos fueron de gran utilidad en su origen y aún hoy en día re-
sultan denominaciones que se siguen utilizando. Sin embargo, desde épocas tempra-
nas, algunos autores fueron críticos con esta visión del lenguaje.

Freud (1891) aceptaba la descripción de los síndromes afásicos en términos del rendimien-
to en tareas como hablar, comprender, repetir, etc. Sin embargo, señalaba que algunos
síndromes no podían ser explicados por el modelo conexionista. Por ejemplo, uno de
sus pacientes con afasia de Broca también tenía alteraciones en la lectura, sin embargo,
esto no podía ser explicado por el modelo de Wernicke-Lichtheim. Otro de sus pacientes
tenía dificultades para denominar objetos que se le mostraban, pero no tenía ninguna di-
ficultad para comprender esa misma palabra cuando la escuchaba ni para repetirla. Freud
resaltó que estos casos no podían explicarse como resultado de una lesión que afectara
un centro o una vía de conexión del modelo expuesto anteriormente.

Otros autores, como Head (Bartlett, 1926), puntualizaron en la simplificación del lenguaje
que realizaban los autores clásicos. Sus cuestionamientos incluían la división del lenguaje
en subfacultades como producción oral, comprensión auditiva, repetición, etc., la des-
cripción de los cuadros afásicos como síndromes y, por último, la pretensión de localizar
las subfacultades del lenguaje en áreas restringidas de la corteza cerebral.

Los autores mencionados realizaron críticas relevantes y aportaron ricas y detalladas


descripciones del rendimiento de muchos pacientes. Sin embargo, a pesar de ello, al
no generarse un modelo alternativo, el modelo conexionista de Wernicke-Lichtheim
se impuso como la versión clásica de las relaciones cerebro-lenguaje, predominando
durante más de 100 años.

A lo largo de los años, diversos autores buscaron impulsar y actualizar el modelo clási-
co. Por ejemplo, Geschwind (1965), utilizando el modelo clásico como base, realizó un
análisis psicológico más detallado y un estudio neuroanatómico más riguroso. Uno de
sus aportes fue incluir como área relevante al lóbulo parietal inferior, área de asociación
sensorial multimodal sobre la que convergen proyecciones provenientes de las áreas
de asociación sensorial unimodal visual, auditiva y somatosensitiva. Para Geschwind
la denominación (tarea no tenida en cuenta por los autores clásicos) implicaba aso-
ciar representaciones lingüísticas (los sonidos de las palabras) con representaciones
no lingüísticas (las propiedades sensoriales codificadas de los objetos, el concepto
para los autores clásicos) y esta asociación requería un área en la que convergiera la
información proporcionada por los distintos canales sensoriales: el área de asociación
multisensorial del lóbulo parietal inferior.

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