EL BARCO CON RUEDAS
Había una vez, un barco remolón y muy gruñón que deseaba tener ruedas. Cada tarde
desde la costa miraba y miraba a las
muchas bicicletas que paseaban por la
ciudad.
Una mañana de verano al despertar,
decidió que de su labor como pescador
de mar y una vez anclado en el muelle,
concretaría su sueño de ser un barco
bicicleta para poder pasear. Cuando el
capitán volvió de mucho pescar, dejó al
resguardo su barco y su casa y se
dispuso a llegar. El barco solito
entonces al ver a una bicicleta pasar le
silbó y la invitó a abordar. La bicicleta
encantada subió sin chistar y su amigo
el barquito la llevó por el mar.
Unas horas pasaron y doña bicicleta se sintió mal, el barquito le dijo que el mar mareos
provoca al que acostumbrado no está a navegar.
Una vez de vuelta en la costa el barco tomó coraje y se decidió a hablar, le dijo a doña
bicicleta que como ella ruedas quería calzar, para poder pasear, pasear y pasear por la
hermosa ciudad. Doña bicicleta prometió al barquito que le diría al capitán. El barco
deseaba que su sueño se hiciera realidad y tener unas ruedas muy grandes para que
pudiera andar y así los dos juntitos jugar, saltar y pasear.
A la mañana siguiente, el capitán se dispuso a pintar la madera de su barco que vieja
estaba ya. Con tal propósito un remolque con ruedas hizo llevar y al barquito subieron con
mucha felicidad. Lo engancharon a un tractor y lo sacaron del mar, y al despertar, el
barquito asombrado se encontró en la ciudad.
Doña bicicleta lo vio pasar y con mucha velocidad y prudencia al barquito saludó cordial.
Aquel día fue muy especial porque por fin el barquito pudo disfrutar de su sueño cumplido
recorriendo la ciudad y con doña bicicleta jugar, saltar y pasear.
Fin
CALCETINES MÁGICOS
Había una vez una niña pequeña de ojos
azules llamala Amelia. Le gustaban los
coleteros de colores, las marionetas y los
perritos de color canela.
Era una niña muy feliz y encantada con toda
su familia, en especial con su abuela Maria.
Ambas compartían muchas cosas juntas y
tenian mucho en común y se querían con
locura.
Pero había un problema que la pequeña
Amalia no comprendía pero tenia que convivir con ello. Ella tenia los pies siempre fríos y
con hormigueo en ellos. Su mama le dijo que le pasaba eso porque nació antes por los
pies que por la cabeza. Amalia aun asi no lo entendía muy bien pero sabia que era algo
que tenia para ella.
En invierno aquello era muy molesto y aunque se los tapase los pies sentía el frió,
también se ponía calcetines de lana y el frio del todo no se e quitaba. Amalia, se sentía
agusto con sus pies cuando los ponía enfrente de su chimenea y se los calentaba pero
era algo que no duraba siempre.
Durante la lluvia, se ponía las botas de agua y saltaba divertidamente sobre los charcos,
que salpicaban por todas partes y Amalia se alegraba al escuchar el alegre chapoteo del
agua.
Un día muy inesperadamente, mientras ella peinaba a sus muñecas su querida abuela
María le hizo una visita sorpresa.
Amalia se puso muy contenta al verla y vio que la trajo un precioso regalo que hizo su
abuela con sus propias manos.
Eran unos calcetines de lana gorda de color rojo que le encantaron a Amalia enseguida.
Al ponerse los calcetines, la niña dio un brinco de alegría al ver que sus pies ya no tenían
frió ni hormigueo. Ella abrazó y besó fuertemente a su abuela querida dándole las gracias
por aquellos preciosos calcetines.
Ya estaba agusto, siempre con los pies calientes y comodos. Los llevaba consigo a
todas partes y hasta al cole.
Amalia ya nunca mas volvió a pasar frió en sus pequeños pies.
FIN
PATIN Y SUS NUEVOS AMIGOS
Había una vez una ciudad donde sólo vivían
familias de animales. Una tardecita, la familia de
patos salió a pasear, al regresar a su casita se
dieron cuenta que uno de sus patitos, Patin, no
habia caminado junto a ellos. Se habia perdido, y
como era muy tarde y estaba lloviendo, esperarian
que parase la lluvia para ir a buscarlo.
Mientras tanto una familia de cerditos que
tambien paseo esa tardecita , encontró a Patin a la
a orillita del lago, un patito amarillito y muy inquieto
que se habia distraido en el paseo y ya estaba
mojandose por la lluvia.
Papa cerdito, lo miró y le pregunto, que hacia alli y Patin le respondio que estaba perdido
y no recordaba el camino a casa.
Como los cerditos vivian muy cerquita le ofrecieron que durmiera en su casita. Patin
estaba contento porque le gustaron muchisimo los tres cerditos pequeños, que lo miraban
con asombro.
Esa noche antes de dormir Patin le pregunto a los nuevos amiguitos si podría dormir
junto a ellos, y como era tan pequeño los tres se acomodaron de forma tal para no
aplastarlo.
A la mañana siguiente, muy tempranito, mama cerdito del dio la leche a sus hijitos y Patin
comió un rico pan mojado en leche.
Fue entonces cuanado papa cerdito dijo a su familia:
-Saldremos ya para buscar la casa de Patin, pues sus papas estaran muy preocupados.
Caminaron un ratito y de pronto se encontraron con un tortugo, que les dijo que él sabia
donde vivian los señores patos. Un ratito mas vieron a un gatito, tambien empezo a
acompañar a la familia, y asi se agregaron muchos animales mas y empezaron a aplaudir
para que la familia pato supiera que Patin estaba a salvo.
No tardo mucho en aparecer Don Pato, quien muy feliz abrazo a Patin y agradecio a Don
cerdito y Doña certidta, haber cuidado de su hijito toda la noche.
Desde aquel dia tan dificil vivido por los patos, ocurrio algo muy lindo en esa ciudad, todos
empezaron a reconocerse a visitarse y a cuidarse mucho mas. Y hasta dicen que muchas
veces los patos duermen con los gatos, los cerditos con los pollitos y el tortugo con los
corderitos.
Fin
RAYO DE SOL Y LOS NINJAS
Hace algunos días Rayo de sol, fue a las tierras prohibidas,
se encontró con un ninja y empezaron una batalla. El ninja
le pidió a la niña que se uniera a su equipo, porque sabia
muchas técnicas de batalla. Rayo de sol le dijo que por un
tiempo se podia unir a su equipo, el ninja la llevo a el
escondite, ella les saludo a todos y les dijo que se iba a unir
a su equipo, todos la aceptaron.
Pasado un tiempo se empezaron a preparar para el combate,
la niña pregunto contra quien y el ninja le dijo que contra
un pueblo entero.
La niña se asustó, trato de detenerlos pero no lo logro. Los ninjas la enseñaron tecnicas de
batalla y ella se las enseño a su pueblo.
Llego el dia del combate y ella se preparo para no permitir que destruyeran su pueblo.
Empezó la batalla, los ninjas lucharon como nunca pero su pueblo lucho mejor. Pasaron
horas hasta que finalmente ganó el pueblo de Rayo de sol. Estaba contenta porque no
sufrieron ningún daño los habitantes de su pueblo.
Se fue a casa y les contó a sus padres que ella había estado con los ninjas, sus padres la
dijieron que estubo muy bien avisar sobre el ataque. La niña se emociono de ser la
salvadora.
Sus padres la dijieron que se fuera a dormir porque lucharon mucho y estaría muy cansada.
Ella se quedo dormida rapidamente soñando con la batalla.
Fin
LAS ALPARGATAS DE FELIPE
Una noche de enero, cansada de hacer fechorías, jugar
con la luna y contar estrellas, en un descuido de su mamá
Lola y papá Theo, subió despacito la vieja escalera de
madera para ir a un lugar prohibido, el galpón donde la
dueña guarda las cosa que ya no se usan, pero que
encierran muchos recuerdos.
Con la boca hizo girar el picaporte y…¡ sorpresa…! la
puerta se abrió y pudo entrar. Todo estaba oscuro, pero
como los perros ven en la oscuridad entró, rompió las
hermosas telas que tejían las arañas, llegó al baúl de los
recuerdos y…¡qué lío!… empezó a morder y romper… sombreros con plumas, zapatos con hebillas
, collares de colores, sacaba y sacaba…, rompía y rompía cosas hasta que escuchó una voz
ronca…
-¡Pará, che amiga! A mi no me vas a tocar.
Loly lo miró asustada y se quedó quietita, muerta de miedo y con voz finita le preguntó:
-¿Quién eres?
-Soy las viejas alpargatas de Felipe. Me trajeron de Corrientes y como las patitas de Felipe
crecieron y crecieron, me guardaron aquí, en el baúl de las cosas queridas.
-Corrientes y…¡dónde queda eso?
-Lejos, pero como ya estoy cansado de estar sin hacer nada en este viejo cajón, te invito a que
hagamos un viaje a Corrientes, tenés que calzarme en tus patitas y listo.
Loly se puso en cada patita las alpargatas bien coloridas y salieron como un cohete del galpón y
empezaron la aventura por los caminos del cielo, pasaron cerquita de la luna que les guiñaba un
ojo, las estrellas iluminaban el camino y les decían ¡Chauuuuuu!
En el recorrido se encontraron con los grillos cantores, las ranas saludaban desde sus charcos y
miles de bichitos con sus faroles los seguían. De repente las alpargatitas frenaron…..habían
llegado a la costanera, a orillas del río Paraná. Se encontraron con una gran fiesta, los yacarés
tocaban el acordeón y con sus colas marcaban el compás. Las nutrias engalanadas con polleritas
coloradas, bailaban chamamé, los cohatí acompañaban la danza, los monos carayá colgados de
los árboles les daban la bienvenida con un fuerte Sapucay.
Todo era alegría, música y baile a orillas del Paraná, hasta que apareció el yaguareté Jacinto y
con voz de trueno dijo:
¡Pama arete! que en idioma guaraní quiere decir: se acabó la fiesta.
Hubo gran silencio en la costanera, las alpargatitas saludaron.
-Jacocha peve (hasta la vista) y Loly , moviendo las orejas decía Chauuuuuu.
Cuando la luna se escondió y el sol alumbró, las alpargatas volvieron al viejo baúl y Loly cansada
de tanto andar, se durmió junto a mamá Lola y papá Theo.
PILI, LA PEQUITAS
Pili, era una niña pecosita que tenía
muchas ganas de ir a la escuela, pero no
podía, porque vivía muy lejos. Su casa
estaba en lo alto de un cerro, muy lejos de
la ciudad.
Un día estaba Pili, recogiendo flores en el
campo, cuando de repente, vio que se
acercó a ella una mujer muy bella.
-¡Hola! niña, ¿Cómo te llamas?, le pregunto
aquella mujer.
-¡Hola!, me llamo Pili, pero ¿quién es usted?
-Yo soy tu Ada madrina, y he venido, porque un pajarito me dijo que querías ir a
la escuela, pero que por tu lejanía no podías ir. He venido a ayudarte Pili.
-Deberás! ¿es usted una Ada madrina?, a la que le puedo pedir todos los deseos
que quiera? Le dijo Pili a la Ada.
Pili pidió que si podía tener una bicicleta para poder ir a la escuela.
Y por supuesto, la Ada Madrina la concedió todo lo que Pili pidió. Así la niña pudo
asistir a las clases y conocer a muchos amiguitos.
Los padres de Pili, no podían creer que su pequeña hija tenía un Ada Madrina
cuidando de ella.
El Ada siempre estuvo al pendiente de aquella niña pecosita a la que todos
querían en la escuela y en todo el pueblo.
Fin
EMILY Y LA ABUELA TITI
Emily, consentida de ojos verdes y larga cabellera dorada, se le hacía una
eternidad esperar el domingo para ir a
ver a su abuela.
El sabor a chocolate de las galletas de
la abuela Titi, estar en la cocina
batiendo la mezcla, hablar con su lorita
Ruperta, oler los jazmines y tulipanes
le fascinaba. Sobre todo, sus
intrigantes e insólitos cuentos sobre el
fin de mundo y la guerra de las
lechugas y las papas.
Mientras esperaba ya había corrido al desván a llorar a esperar por la llamada.
Sus manos pequeñas frotaban su carita redonda, su madre ya no hallaba como
explicarla que ya la venían a buscar, que la abuela Titi sólo esperaba al chófer
para llevarla para la casa de su bella nieta.
Al llegar su abuela Cristina, mejor dicho Titi, como le decía desde pequeña Emily,
la abrazó fuerte, muy fuerte y la llevó al patio amplio a vivir la rutina del Domingo.
Candy, llegó veloz a lamer los zapatos de Emily, la perrita también participaba de
este hermoso ritual dominguero. La pequeña dalmata muy callada sin gruñir ni
ladrar escuchaba las aventuras de los cuentos de Titi, donde el oso se comía las
galletas de la Caperucita Roja, y el tímido Lobo era asustado por la capitana
Ruperta.
La perrita Candy cabeceaba, ladeaba su cara, mientras Emily asombrada
deseaba que no se acabara el relato que la llevaba a vivir fantasías interminables,
deseaba que sus padres no llegaran a buscarla.
Titi la abrazaba y la explicaba que quedaban muchas historias por contar….
muchas galletas por comer, muchos tulipanes por oler… muchos abrazos por
dar… y muchas bendiciones que ofrecer!!!
FIN
IRIS EL DUENDE FELIZ
En una casita de árbol vivía un
duende llamado Iris. Este duende era
muy bonito, su vestimenta era como de
un arco iris porque su traje era de todos
los colores.
Era un duende muy feliz y quería que
todos los niños del munto también
fueran felices como él.
Un día, el duende Iris decidió salir de
su casita para ir en busca de niños que
estuvieran tristes. Para su sorpresa
encontró a muchos niños así, con mucha tristeza en su carita.
Muchos niños estaban tristes porque no tenían que comer, otros porque tenían frío
y otros porque no tenían a su mamá.
Entonces el duende Iris decidió hablarles, pero pensó:
-¿Y si se asustan en vez de darles alegría verme? ?Cómo lo podría hacer?
-¡Ya sé!, dijo Iris. Voy a decirles que soy un payasito enano y que vengo de un
gran circo, así no me tendrán miedo.
Y así lo hizo, se empezó a acercar a todos aquellos niños que estaban sufriendo y
se los llevó a conocer su mundo de arco iris.
Pero eso no fue todo, les dio muchos regalos para que los compartieran con sus
familias.
Los niños estaban felices, pensaron que el duende iris era un ángel que les había
caído del cielo.
Iris estaba mucho más feliz por haber hecho de aquellos niños que volvieran a
sonreír.
FIN
LA NIÑA CANTANTE
Había una vez una niña llamada
Rosita, desde los tres años le ha
gustado mucho cantar.
Una vez se fue a su cama a dormir y
soñó que era cantante.
A la mañana siguiente, en la escuela
hicieron un recital de canto y cuando
la niña cantó todos decían:
-Que linda voz!, tan linda que parece un ángel!
Al final ella ganó el premio y desde entonces la maestra y sus compañeros la
decían “Voz de ángel”.
Terminó siendo cantante de música cristiana.
Moraleja: Ganar o perder no importa lo que importa es divertirse.
FIN
LA TORTUGA QUE POR ADELANTADA SE QUEDÓ ATRAS
Había una vez en un bosque una tortuga que
se llamaba Caparazón, estaba muy aburrida
porque era la más lenta de todo el bosque,
siempre recibía burlas de los otros animales por
su poca o más bien nula velocidad.
Un día caparazón cansada de soportar
humillaciones decidió comprarse una moto para
así dejar de ser el animal más lento de todos.
Desde que compró la moto dejó de utilizar sus piernas, todos los días se
montaba en su moto y la manejaba a toda velocidad, pasaba por el lado de los
otros animales y se burlaba de ellos, ya que con la moto era más rápido que el
resto.
Los animales estaban cansados de lo que hacía caparazón, y decidierón
hablar con el tigre, quien era el jefe de tránsito, le dijeron que la tortuga motorizada
andaba a mucho más de la velocidad permitida, el tigre escucho todas
sus denuncias y les advirtió que si caparazón volvía a violar los límites de
velocidad sería sancionada por la ley animal.
A la mañana siguiente caparazón prendió su moto y salió a pasear como
de costumbre en una alta velocidad por el bosque, nunca se imaginó que este
sería
su último paseo en moto.
Unos árboles más adelante la paró el tigre con su fuerte pito de tránsito y le
dijo que si seguía conduciendo así le pondría una multa.
A caparazón no le importaron las advertencias del jefe de tránsito y en vez
de bajar la velocidad la aumentó más.
Más adelante la tortuga se chocó contra un roble, la moto se destruyó y una de
las patas de caparazón también.
La pobre tortuga ya no tiene dinero para comprar otra moto porque le tocó
pagar una jugosa multa al jefe de tránsito por su infracción, además ya sólo
camina con tres patas.
Creo que ahora será más lenta.
Fin