Tejidos y Bordados Tradicionales en España
Tejidos y Bordados Tradicionales en España
tradicionales
RESUMEN
I. Tejidos
Los tejidos, bordados y encajes
España ha sido un país de rica y larga tradición textil a través de
populares en España presentan su historia. El cultivo del lino y cáñamo, la explotación del gusano de
una notable regresión no solo a seda, junto con la calidad de la cabana lanar, favorecieron el
nivel de producción sino en las desarrollo de esta industria.
técnicas de factura y motivos
que les caracterizó. Hay que destacar también cómo los diferentes pueblos y culturas
Estas actividades de tipo que han pasado por nuestro país han contribuido a que los tejidos
doméstico sufren una fuerte presenten aquí, un mayor enriquecimiento en técnicas y motivos.
competencia con los textiles
elaborados en manufacturas Los árabes importaron ligamentos de factura y diseños de influen-
industriales. Las fibras cia oriental desconocidos en la Europa medieval. Impulsaron la crea-
tradicionales como el lino, lana
y seda han sido sustituidas por
ción de talleres textiles como el de Málaga, Almería, Granada, Valen-
otras más modernas: acrílicas. cia, etc.
sintéticas y algodón,
determinando texturas y diseños Estas manufacturas fueron decayendo paulatinamente a partir de
diferentes. Del mismo modo hay la expulsión de los moriscos, pero los diseños y demás características
que resaltar la pérdida de propias de este mundo habían arraigado en el gusto popular
funcionalidad de determinadas
prendas y elementos de adorno
marcando un estilo que todavía en ciertos telares, fundamentalmente
debido al cambio socieconómico de la zona sur de la península, se siguen realizando con los mismos
que han experimentado ciertas esquemas.
áreas.
Incluiremos en este trabajo, los tejidos tradicionales obtenidos en
Los focos productores se telares manuales de bajo lizo. Estos, documentados en España desde
localizan en las zonas de España época medieval, gozaron de prestigio y sufrieron su expansión en los
más deprimidas económicamente
en donde existen sistemas de siglos XVII y XVIII.
vida tradicionales y las prendas
Las producciones de carácter popular consistían en tejidos de
tienen y ejercen una función en
la comunidad. lana, lino y en menor escala seda. Los primeros los constituían paños
de tipo ordinario y entrefino, bayetas, sayales, frisas, estameñas,
Existen centos que por su
situación privilegiada cara al
jergas, ataharres, etc. Tuvieron su máxima aplicación como prendas de
turismo o por la revalorización abrigo para cama, para los animales y en la indumentaria tradicional.
de sus labores han sabido
enfocar los productos para un
Los linos o lienzos se emplearon según la calidad de la fibra, para
comercio más amplio. Como por
ejemplo los bordadores canarios la ropa interior y la del equipamiento de la casa, como sábanas,
y lagarteranos. los encajes de manteles, toallas, etc. La segunda categoría conocida como «estopa»
Almagro y los tejidos granadinos. se aprovechaba para telas relacionadas con las faenas agrícolas y
ganaderas incluyéndose aquí los costales, bolsas, sacas, «cubiertas»
de caballería, faldas y demás prendas de trabajo.
'(Colaboradora del Museo de Las sedas apenas tuvieron repercusión en el ámbito popular ya
Arte y Tradiciones Populares de
la Universidad Autónoma de que solamente estaban al alcance de las clases más acomodadas. Se
Madrid). aplicaron para determinadas piezas de la indumentaria festiva, prin-
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cipalmente en la zona levantina, o bien como pañuelos o cintas de
adorno.
En el s. XIX muchos de estos tejidos empiezan a sufrir la compe-
tencia de otros elaborados en manufacturas textiles industriales,
cerrándose muchas de estas fábricas de carácter preindustrial en las
que el despegue económico no se produjo.
Por este motivo la actividad textil de España se reduce quedando
ya a principios de siglo circunscrita al funcionamiento de ciertos
telares caseros de lienzos, manejados por mujeres y a otros, de
carácter masculino, en los que se realizaban géneros ordinarios de
lanas, como mantas, alforjas y cobertores, principalmente. Estos
serían, en muchos de los casos, el último reducto de los especiali-
zados en paños anteriormente.
Fueron bastante los telares que desaparecieron en la década de
los años 60 coincidiendo con la gran revolución de las fibras textiles
tradicionales y con la pérdida de funcionalidad de determinadas
prendas, debido al cambio socioeconómico que experimentaron cier-
tas zonas.
De aquí que los tejidos populares se sigan elaborando en aquellas
áreas de España más marginadas y deprimidas económicamente. El
retraso industrial y los sistemas de vida tradicionales en los que
estas piezas tienen y ejercen una función, han favorecido, dado que
se siguen demandando, la continuidad de algunos telares manuales.
Sin embargo existen otras en donde la extinción de los mismos ha
sido total, como por ejemplo: País Vasco, Cataluña y parte de
Levante.
Presentan mayor concentración en Galicia, Cáceres, Las Alpuja-
rras e Islas Canarias1.
Las regiones productoras más importantes en la actualidad son:
Galicia: Fue muy rica en la producción de lino, dada las condi-
ciones óptimas del clima, realizándose muchos de los tejidos con
esta fibra. En la actualidad sigue empleándose esta materia en
algunas aldeas, siendo de las pocas regiones de España que lo
cultivan para esta finalidad. También se utilizan los trapos, las lanas
y el algodón.
Se realizan «ferrapeirras» o «manturras», mantas, cobertores y
toallas2.
Muchas de estas prendas presentan las técnicas características
de la región, conocidas con los términos de «levanti», «felpa» o «goru-
llos», produciendo un relieve a modo de confites.
Estas forman motivos geométricos y florales, como la «flor de lis»,
las estrellas, zarcillos, y grecas que contornean y delimitan las
piezas.
1
González-Hontoriz y Timón Los colores van desde los monocromos a los polícromos, predo-
Tiemblo: Telares manuales en minando los verdes, rosas, rojos y negros.
España. Madrid, 1983, pág. 90.
2
Stapley, Mildred: Tejidos y
Como centros productores podemos mencionar, a modo de ejem-
bordados populares españoles. plo, a Cambre-Cela y Carballo en La Coruña. Chantada, Piornedo de
Madrid, 1924. Pág. 56. Aneares y Seoane de Caurel en Lugo. Viana del Bollo y Ginzo de
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Limia en Orense. Lalin-zobra en Pontevedra. (Foto 1.)
Castilla-León: La región sobresalió en manufacturas de paños,
dada la calidad de la cabana lanar por lo que la fibra presentó una
categoría selecta.
Se siguen realizando mantas, alforjas y tapabocas con esta
materia, principalmente en telares de la provincia de León, Zamora y
Avila. Estas prendas se elaboran con ligamentos de sarga o «cordon-
cillos» y tafetanes sencillos. Se decoran según el diseño tradicional
con listas y cuadros en los colores naturales de la lana, como son los
marrones, negros y crudos.
Algunas mantas tuvieron un área de distribución comercial
amplio, como fueron las maragatas con los tonos clásicos de la zona:
verde y rojo. Del mismo modo se popularizó la sayagesa de fondo
negro y franjas en rojo, verde y blanco. Las de Val de San Lorenzo
(León) todavía gozan de prestigio, siendo muy características en las
mismas, las listas en los extremos con los colores rojo, verde y azul.
En las demás provincias la producción se reduce fundamental-
mente a tejidos traperos listados a base de algodón en la urdimbre y
tiras de trapos en la trama, que se emplean al igual que en otras
provincias, para los somieres y en tapicerías de los asientos de auto-
móvil.
Podemos mencionar los telares de Val de San Lorenzo, Astorga y
Saelices del Poyuelo en León. Moralina de Sayago en Zamora.
Lumbrales y Macoteras en Salamanca. La Horcajada y Navalosa en
Avila. Adrados y Olambrada en Segovia. Carrascosa en Soria. (Foto 2.)
Castilla-La Mancha: Esta región destacó en la producción de
cáñamo con lo que se hicieron lienzos muy resistentes e idóneos
para prendas relacionadas con las faenas agrícolas y ganaderas.
En la actualidad esta fibra no se cultiva, empleándose el algodón,
las lanas agrícolas y los trapos.
En algunos centros como por ejemplo en Villanueva de la Fuente
(Ciudad Real) se utiliza la lana pura para capotes, mantas de pastor y
muleras, decoradas con listas y cuadros, jugando con los tonos natu-
rales que ofrece esta materia.
Se siguen realizando refajos, mandiles, colchas, cortinas, alforjas,
fundas de tarimones y alfombras. Una característica importante de
los mismos es su variado colorido, ya que presentan la técnica cono-
cida tradicionalmente como «labrado manchego» que conforma moti-
vos geométricos de marcado barroquismo, los cuales cubren toda la
pieza o se disponen en franjas formando grecas de variados temas
geométricos. Son muy característicos todavía en telares de Albacete
y Ciudad Real.
Existen otros tejidos elaborados actualmente en Muñera y Casas
de Lázaro (Albacete) en los que la decoración se basa fundamental-
mente en motivos fitomorfos y florales que resaltan en rojo u otro
color vivo sobre un tono oscuro de base. La técnica empleada es la
de «gorullo» o confites con los que se cubre toda la prenda. Dado que
con ésta se consigue una textura resistente, se aplican a fundas de
tarimones, cojines, cobertores y alfombras.
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Como centros productores podemos mencionar a El Bonillo y
Muñera en Albacete. Agudo y Villanueva de la Fuente en Ciudad
Real. Campillo de la Jara y Puerto de San Vicente en Toledo. Albares
y La Fuensaviñán en Guadalajara.
Extremadura: La mayoría de los telares se localizan en la zona
Sureste de la provincia de Cáceres.
Siguen elaborando prendas tradicionales ya que éstas forman
parte del ajuar femenino, costumbre todavía arraigada en la región.
Piezas indispensables en el mismo son las «polleras» o refajos,
mantas de fiesta para caballos, alforjas, cobertores, etc.
Presenta esta zona en la mayoría de los centros un gran parecido
en toda su amplia gama de ligamentos y motivos decorativos, por lo
que la definen como un área con un estilo particular en las que las
técnicas son características y exclusivas de la misma.
Destacan los tejidos realizados con las de «a deshilado» o «a hilos
contados» por medio de los que se obtienen, pasando la trama a
mano, elementos florales y vegetales de fuerte colorido. Los de
«pana» o «talaverano», de «baldosas» y los de «labor» o repaso se
prestan más a la inclusión de diseños geométricos continuos o en
cenefas de gran efecto cromático.
Como centros productores de importancia podemos destacar a
Torrejoncillo, Madroñera y Santa Ana en Cáceres. Casas de Don
Pedro y Navalvillo de Pela en Badajoz. (Foto 3.)
Andalucía: La zona más rica es la comarca de las Alpujarras. La
mayoría de las alfombras de nudo alpujarreño que técnicamente se
corresponden con el «gorullo» se realizan en telares de alto lizo,
apartándose de la línea de nuestro trabajo.
Son muy característicos los tejidos lisos listados conocidos con los
nombres de «bayaderas» y de «picote» y otros a los que se les aplican
bordados de lana con lo que se forman motivos zoomorfos y fitomor-
fos como jarrones, pájaros y flores. También se elaboran los labrados
conocidos como «moriscos» o «árabes» Estos presentan diseños de
marcado carácter geométrico tendentes hacia el «horror vacui».
Destacan también los «jarapas» y las tradicionales mantas de
«arco iris» de listas multicolores, tradicionales de Berja (Almería).
Foco con características distintas a los anteriores es el de
Grazalema (Cádiz) en donde se tejen mantas de cama, estriberas y de
campo con lanas naturales jugando con los tonos blancos y marro-
nes.
Los centros productores más importantes son: Valor y Baza en
Granada. Berja y Nijar en Almería. Encinasola en Huelva. Grazalema
en Cádiz. (Foto 4.)
Canarias: Se siguen fabricando mantas, chaquetas, estameñas,
bolsas, etc. de lana pura, con las técnicas lisas o de dos primideras y
de cuatro para las sargas o «cordoncillo». Son muy característicos
también los tejidos de trapos de «pico» o «rombo».
En San Miguel de La Palma destacan los pañuelos y bufandas
realizadas en seda natural, tanto en la urdimbre y en la trama. Se
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obtiene esta fibra de los capullos después de un largo y laborioso
proceso. Los beiges y carmesíes, tonos característicos, se consiguen
por procedimientos de tintes naturales.
Como centros productores destacan: Antigua en Fuerteventura.
Artenara e Ingenio en Gran Canarias. Hermigna y Vallegranrey en La
Gomera. Sabinosa en el Hierro. El Paso en San Miguel de La Palma.
La Laguna en Tenerife. (Foto 5.)
II. Bordados
Indudablemente en nuestro país es éste un capítulo relevante en
el arte textil. Su importancia se evidencia no sólo por la riqueza de
los bordados en los trajes regionales sino en la profusión de trabajos
realizados con la aguja que adornaban camisas, sábanas, colchas y
toallas y que, sin ser un símbolo exterior de la categoría del traje,
demuestran un gusto artístico muy acentuado.
El simbolismo de los motivos de nuestros bordados populares, se
nutre de tres fuentes principales:
La primera consiste en la representación de hechos, ideas y
conceptos del cristianismo por medio de símbolos que han nacido en
el seno de la propia cultura cristiana, como por ejemplo el uso de la
cruz, el pez, el martillo, etc.
Otra fuente la constituye la corriente artística que procedente de
Bizancio, llegó en la Edad Media al centro de Europa y de allí a
España, la cultura de Oriente.
La tercera influencia viene también de Oriente, pero a través del
África musulmana, su acción sobre los bordados españoles es
decisiva en el campo de los diseños geométricos.
Los motivos representados en nuestros bordados son muy diver-
sos: antropomorfos, zoomorfos, fitomorfos y geométricos, reinando en
todos ellos una gran simetría en el orden y la repetición de los
mismos.
Destacaremos los más característicos de las distintas áreas o
escuelas establecidas por Segura Lacomba y González Mena 3 .
3
Segura Lacomba: Bordadores
populares en España Madrid,
1949. pág. 252 Área Toledana
González Mena: Catálogo de
Bajo este epígrafe pretendemos englobar una zona importante de
Bordados del Instituto Valencia de
Dn Juan. Madrid, 1974, pág. bordados que en la actualidad gozan de gran demanda. Dentro de
302. este área sobresalen cuatro focos:
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Lagartera: Es uno de los más importantes gozando en la actua-
lidad de gran prestigio. Como en todos los bordados populares se
emplea fundamentalmente la tela de lino como material de soporte y
como hebra de bordadura la lana y el algodón. Se utilizan tres
técnicas: a hilos contados, a dibujo y a deshilado calado. De estos
últimos los más característicos son: el de punto de espíritu, crestillo,
zurcido y el llamado viejo. En la decoración predominan las composi-
ciones geométricas y florales, así como los escudos convencionales
de marcado carácter esquemático. El colorido más antiguo es el tono
negro, aunque también se realizan los grises y melados, además de
los polícromos, que son los más comunes en la actualidad. (Foto 6.)
Área salmantina
El bordado salmantino también recibe la denominación de «serra-
no», pues más bien se da en lugares cercanos a la sierra, abarcando
zonas colindantes de Cáceres y Avila. Las características más
significativas y destacadas son el estatismo y alargamiento fomal de
las figuras, utilizando los antiguos motivos persas del árbol de la
vida, estilizado de formas distintas, el león y otros elementos
zoomorfos, muchos de ellos bicéfalos de influencia oriental. Los
colores que se emplean son tonos muy fuertes realizándose siempre
en lienzo casero. La técnica del bordado es a dibujo con cordoncillo
en todo el contorno, rellenando la superficie interior al pasado con
bandas horizontales en zig-zag o en ajedrezado. Conservan en la
actualidad los esquemas tradicionales, tanto en la ornamentación
como en los puntos. (Foto 7.)
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Bordado segoviano
Presenta una mayor sobriedad en el colorido. Se realizan paños
en un sólo color o combinando dos, generalmente el azul y melado.
Los bordados los forman cenefas geométricas elaboradas con las
técnicas de a hilos contados en los que aparecen temas florales,
como el clavel y el pino. Estas se distribuyen por la pieza enmarcan-
do y delimitando distintos cuadrantes. (Foto 8.)
Bordado de Avila
El más característico es el realizado con la técnica de «reserva» o
punto de Asís, que consiste en dibujar o perfilar los contornos de los
motivos, bordándose a punto de cruz los fondos del paño. La
ornamentación está representada especialmente por una temática
dentro del campo figurativo tanto del tipo antropomorfo como
zoomorfo, apareciendo con frecuencia los animales afrontados al
árbol de la vida de clara influencia oriental.
Bordado de Zamora
Tiene manifestaciones muy concretas dentro del bordado, dando
una gran personalidad a la indumentaria donde tradicionalmente se
aplican. Las zonas más ricas son la comarca de Carvajales y la Tierra
de Sayago. Estas son ricas en ganadería lanar, por lo que siempre se
utiliza esta materia como hebra de bordadura. Como soporte se
emplean los paños y fieltros también de lana en colores vivos y
fuertes. Las técnicas que se utilizan son la de aplicación, al pasado y
al matiz. La decoración la forman motivos geométricos y florales que
tanto sueltos como ligados forman grecas de variado colorido, predo-
minando las palmas, el tulipán y las estrellas.
Bordado de Cáceres
Hay en esta provincia dos grupos en el trabajo del bordado: uno
que podríamos llamar antiguo y otro de influencia americana.
Los trabajos antiguos están constituidos por los blanco sobre
blanco de motivos geométricos, que aparecen en el cuello y pechera
de la camisa del traje de hombre, y por los policromados de los
pañuelos del talle.
Además de estos hay una extraordinaria abundancia de deshila-
dos, presentando incluso más variedad que en Lagartera.
Los bordados conocidos como de influencia americana son nota-
bles por su técnica de punto de Hungría, de pasadas largas hechas
con hebras de seda. El colorido es matizado, más suave que en
Toledo y en Salamanca, y los motivos más comunes son la palma,
loros y águilas.
Bordado de Huelva
Característico de la provincia de Huelva, principalmente de los
pueblos de Alosno y Puebla de Guzmán, ha sido el trabajo de «corta-
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dillo» o bordado abierto en la tela que se remata y cose con presilla a
punto de ojal. Durante mucho tiempo estuvo de moda este tipo de
calado en las mantelerías que se usaban en las ciudades Los
bordados antiguos de las camisas aparecen aquí en colores rojo y
verde con temas como «Agnus Dei» y el águila de perfil. Los florales y
geométricos han sido también muy empleados.
Área levantina
No ha aparecido nunca una corriente de bordados popular con
personalidad. Estas zonas han sido influenciadas por los bordados
cultos y por las modas. Los trajes regionales se han basado más en
la suntuosidad de las telas que en su enriquecimiento a partir del
bordado popular.
Los realizados en seda con tendencia naturalistas y riqueza de
matices son de origen culto pero encuentran una proyección popular
en la confección de pendones de procesión, emblemas de cofradías y
vestidos de imágenes. Existen talleres especializados en Murcia y
Lorca.
Bordado mallorquín
Durante el siglo XIX el bordado mallorquín descendió en su
producción, quedando reducido al pueblo de Arta y el trabajo sólo se
realizaba a nivel hogareño. Pero a fines de siglo se organizó un taller
que incluso exporta al extranjero, la tela base sobre la que se borda
es de lienzo y la hebra de bordadura de lino o algodón. Los colores
suelen ser muy suaves y uno de los puntos más característicos es el
denominado «mallorquín» o de cadeneta. Carece totalmente de ele-
mentos figurativos siendo su ornamentación exclusivamente floral
tomando como base el tallo ondulante transformado en planta tre-
padora que contornea y delimita la prenda. (Foto 9.)
Bordado canario
En todas las islas hay una gran actividad bordadora impulsada por
la afluencia del turismo nórdico. Se hacen mantelerías pañuelos,
etc., con la técnica tradicional de las islas es decir de deshilados de
amplios vanos y además con la de estilo «richelieu». Los más finos y
acreditados son los de La Orotava e Ingenio (Gran Canaria) y los de
la isla de La Palma. (Foto 10.)
I. Encajes
64
Sin embargo Nieves de Hoyos Sancho afirma: «España puede con
tanto derecho como Italia y Flandes atribuirse la primacía de los
encajes». No hay duda que por el comercio mediterráneo y el inter-
cambio motivado por las Cruzadas, llegaron al país sugestiones de
aquéllos. Pero esta autora afirma que, sobre todo a nivel popular, los
maestros del encaje fueron los árabes, pudiéndose haber derivado de
los trabajos anudados de origen morisco, como por ejemplo el
«macramé».
Encajes de bolillos
6
Larruga y Bonete: Memorias
políticas y económicas... Madrid,
1787. Vol. XVII, págs 294 y ss. Encajes a la aguja
7
Madoz: Diccionario Geográfico-
Estadístico-Histórico de España y
Lo forman aquellos que se elaboran con el uso exclusivo de la
sus posesiones en Ultramar. aguja común, u otro instrumento similar. La hebra empleada es
Madrid, 1847. Vol. II, pág. 193. continua y evoluciona sobre si misma, uniéndose por medio de gran
8
González Mena: «Almagro, ciudad
variedad de puntos y dejando vacíos.
encajera». Narria. n.s 22. 1 9 8 1 ,
págs. 7-12 Los más comunes son los engarzados, anudados y guipures.
66
En este capítulo incluiríamos además:
— Las randas
— El frivolité
— El macramé
— La malla 9
— Los deshilados
— Los anillados frisados
— El ganchillo y punto de media (Foto 13).
Nos centramos en los deshilados. En éstos es imprescindible el
sacado de los hilos de la tela para su realización.
SUMMARY
El apogeo de los mismos, se sitúa antes del s. XVII según Nieves
The Popular weaves. embroideries,
and laces in Spain show a de Hoyos 10 y en aquella época debían ser comunes por todo el país,
remarkable drop. at the same level ya que quedaron tres zonas distintas y dispares como son: Cataluña,
as production invoicing techniques Salamanca, Cáceres y Canarias.
and decorativa motives too, for
they were characterized. Nos centraremos en los siguientes:
These kind of domestic activities Soles salmantinos: se consiguen sacando los hilos en la dirección
are supporting a hard competition
with the textile manufacture de la trama. Queda así preparada una zona de hilos perpendiculares
production in the ¡ndustry. que se rematan con un punto de vainica simple a ambos lados. Sobre
Traditional fibres such a flax. wool estos límites se van labrando superficies en forma de discos.
and silk have been replaced by
others more modern: acrylics,
Cartacterísticas salmantina es la de mantener siempre la forma
synthetics and cotton which redonda de los motivos.
appoint different kinds of
sketches and textures. By the Soles de Casar: (Cáceres) Son también deshilados hechos en
same way it is necessary to franjas paralelas más anchas que las salmantinas. En primer lugar
emphasize the functionless of acotan con puntos de refuerzo los extremos de la franja y se sacan
soma pledges and decorativa
elements due to the los hilos de la trama. Posteriormente los de urdimbre de trecho en
socioeconómica! change which have trecho, de tal manera que se obtienen ventanas cuadradas totalmen-
been experienced in some áreas. te vacías que van separadas únicamente por algún hilo de la urdim-
Producer centres are located in
bre. En estos vanos se tienden hebras en sentido radial, empezando
the most economically depressed por las diagonales. (Foto 14) 11 .
regions of Spain in where there
are proper living systems very El trabajo de adorno se hace con puntos de nudo, guipur y festo-
tradional and the pledges have an neado. Tenían el gusto, estas artesanas, de no repetir soles iguales
own role into the community.
en cada prenda.
There are centres which have
know to approach the products Rosas de Tenerife: Son muy diferentes a las anteriores puesto que
for a more ampie trade, thanks to
their favoured location for the aquí no hay deshilado. La encajera tiene que servirse de una
tourism or their works revaluation. pequeña circunferencia metálica en la que se han trazado previa-
mente unos orificios equidistantes para poder introducir los alfileres.
As an example: the cañarían and
lagarteran embroideries, the laces Con estos se forma una circunferencia consiguiéndose al tender la
of Almagro and the granadian hebra una urdimbre radial. A continuación viene la labor de tramado
weawing. con la aguja, obteniéndose nutridos calados con los puntos de nudo,
guipur y zurcido. Terminada la rosa, se sacan los alfileres del disco y
la almohadilla, y se cosen unas a otras para conseguir superficies
más o menos grandes.
'Lugares de tradición mallera son:
Luanco (Asturias). Jativa y
A Brasil llegaron estos encajes después de pasar por Méjico,
Onteniente (Valencia), Bonete
(Alicante). Filipinas y Puerto Rico. También a Paraguay donde se les denomina
10
«ñanduti». La técnica varía puesto que en el montaje se utiliza un
Hoyos, Sancho de Bordados y
papel tela superpuesto sobre varias capas de lienzo. Sobre aquel se
encajes. Madrid, 1953. Colección
Temas Españoles, n.e 30. Pág traza el diseño con un número de radios. El círculo exterior se pasa
21. con unas puntadas lanzadas y son la base para el tendido de la
67
urdimbre. El instrumento utilizado para el cuajado es la lanzadera de
punto de red común.
Las zonas de mayor producción en la actualidad son las Islas
Canarias con los tradicionales deshilados de friso o de ventana, con
características similares a las salmantinas y de Casar (Cáceres) y las
rosas o soles tinerfeños que se aplican a manteles, toallas y sábanas.
ZUSAMMENFASSUNG
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