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Maisanta: Héroe Libertario Venezolano

El documento habla sobre Pedro Pérez Delgado, conocido como Maisanta, un líder revolucionario venezolano del siglo XIX. Nació en 1882 y luchó contra las dictaduras de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez. Fue encarcelado y envenenado en 1924 mientras estaba preso en el castillo Libertador de Puerto Cabello.

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Maisanta: Héroe Libertario Venezolano

El documento habla sobre Pedro Pérez Delgado, conocido como Maisanta, un líder revolucionario venezolano del siglo XIX. Nació en 1882 y luchó contra las dictaduras de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez. Fue encarcelado y envenenado en 1924 mientras estaba preso en el castillo Libertador de Puerto Cabello.

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MAISANTA

Adán Chávez Frías

sentirbolivarianobarinas@[Link]

Te sacaron de tu amplio llano, encadenado. Le cortaron el fuerte paso a tu caballo

libertario. La traición te entregó al tirano. Te llevaron vía fluvial hasta el castillo Libertador

de Puerto Cabello. Qué ironía ¿no?, un sitio de encierro, con el nombre del gloriosos título

del padre Simón. Bueno, también él fue traicionado. No pudieron encerrarlo ni asesinarlo,

como a ti, pero lograron frenar el avance de su proyecto libertario; y murió sólo y

decepcionado, con aquella expresión cargada de impotencia en los labios: “He arado en el

mar”. ¡La traición!, la misma que se llevó a Sucre y más tarde a Zamora, a Cipriano Castro,

a ti mismo. Te envenenaron silenciosamente, carajo; cobardes, asesinos, traicioneros.

Tuviste que morir con la frustración pintada en el rostro: “Pudo más Gómez”. Pudo más el

traidor, el tirano, el entreguista. Luego, la vieja táctica de la guerra sucia, organizada por la

oligarquía criolla y apoyada por el Gobierno de Norteamérica: repite una mentira todas las

veces que sea necesaria y se convertirá en verdad; trataron de enterrarte en el féretro del

desprestigio. Lo lograron por un tiempo, como con Bolívar, quien salió de Venezuela

diciendo: “Vámonos de aquí, esta gente no nos quiere”, después que lo tildaron de

dictador, que lo llamaron el peligroso loco del sur; o Zamora, de quien se decía era un

asesino, un incendiario. De ti decían algo similar: bandolero, asesino. De niño oí que

andabas por los caminos cortando cabezas con tu machete cola e’gallo y colgándolas de tu

silla de montar, como por diversión. Luego supimos que no era así. El machete era el arma

de la época en las cargas de caballería, tu arma de combate en la guerra contra la

dictadura del Gral. Gómez. De aquellas batallas surgió el nombre que te identifica: te

encomendabas a la Virgen del Socorro de Valencia, en cada carga de machete y en lugar

de madre santa, tú gritabas Maisanta. “Maisanta, que son bastantes y van cayendo de a

piyote”. Fuiste de los últimos centauros, los últimos de a caballo que se alzaron contra las

oligarquías criollas, contra el imperialismo. Ahora bien, como sabemos, los pueblos

terminan rescatando la realidad de sus propias vivencias, de los protagonistas que escriben
nuestra historia. La lucha libertaria cobra terreno. Y tú estás aquí; a noventa años de tu

ausencia física, estás entre nosotros, más fuerte que nunca, con tus ideas, con tu ejemplo,

porque los hombres como tú nunca mueren, se convierten en vientos de la sabana, se

quedan incrustados en el corazón del pueblo. Y puedes estar seguro ahora, que con el

avance indetenible de la Revolución Bolivariana, podemos todos gritar: “Pudo más el

pueblo”. Porque la traición y el entreguismo, seguirán siendo derrotados y se concretará

definitivamente, el sueño bolivariano que es tu sueño, que es el nuestro, que es el del

pueblo venezolano y latinocaribeño.

II

Pedro Pérez Delgado, conocido como Maisanta, nació en la población de Ospino, del estado

Portuguesa de los llanos venezolanos, en 1882. Siendo muy joven, casi un niño, mata al

jefe civil del pueblo para cobrar una afrenta familiar: ese jefe civil embarazó a su hermana

mayor, Petra Pérez Delgado. Debido a ello huyó al estado Carabobo, a la población de

Tinaquillo. Allí se une a la insurrección que organizó el General José “El Mocho” Hernández,

después que le robaron las elecciones presidenciales; fraude electoral que fue dirigido por

el propio presidente del momento, el general Crespo, para favorecer al candidato de la

oligarquía, el señor Ignacio Andrade. El candidato del pueblo era el Mocho Hernández,

quien había organizado una campaña con el siguiente discurso (tomado de “Maisanta el

último hombre a caballo”, de José León Tapia): “Estas serán unas elecciones libres, todos

los electores irán a la plaza, allí estarán las urnas, la fuerza pública custodiará, nunca

intervendrán. Ese es el ofrecimiento del general Crespo y allí en esas mismas urnas

ustedes y toda su gente, la gente que pueden reclutar, en las calles, en los campos, donde

sea, depositaran el voto en mi favor para que por primera vez Venezuela, tenga un

presidente democrático… Venceremos porque es hora de incorporarnos a la vida civilizada.

Esta es la oportunidad del pueblo y no la desaprovecharemos”.

Más adelante, participó Maisanta en la Revolución Restauradora del General Cipriano

Castro, junto al cual enfrentó, entre otras cosas, el bloqueo imperialista de 1902. Cuando el

presidente Cipriano Castro es traicionado por el General Gómez, Maisanta inicia una guerra

de guerrillas en contra del dictador. En ese momento era un prestigioso y revolucionario

jefe civil y militar en Sabaneta de Barinas, a orillas del río Boconó; era diciembre de 1908.
Castro estaba en Europa tratando de curarse una terrible enfermedad, cuando Gómez da

un golpe de estado que fue apoyado por el Gobierno Norteamericano. Esto porque el

presidente Castro se negaba a entregar las riquezas del país, la naciente producción

petrolera, porque era un gobernante nacionalista. Posteriormente, Maisanta participa en el

alzamiento de 1914, donde sus acciones principales son la toma del vapor Masparro, el

ataque al Cuartel de San Fernando de Apure y a la población de Puerto de Nutrias, en el

Estado Barinas; diversas acciones guerrilleras en las sabanas de Apure y del Arauca

colombiano. Allí fue capturado y preso durante dos años, hasta que fue amnistiado por el

Gobierno de aquel país. Más adelante, en 1921, Maisanta estuvo presente en la Batalla de

Guasdualito, junto a Emilio Arévalo Cedeño, “el Tuerto Vargas”, entre otros. Luego, en

1922 participó en la Revolución del General Arreaga Perdomo. Este General murió en el

asalto a San Fernando, el 20 de mayo de ese año. Después de estos hechos, Maisanta fue

hecho preso y trasladado con grillos al castillo Libertador de Puerto Cabello. Allí le dieron

vidrio molido en la comida durante varios meses, hasta que murió envenenado, el 08 de

noviembre de 1924.

Según José León Tapia: “Maisanta poseía carisma y simpatía suficientes para que sin ser

un jefe de mando y con éxito entre los otros jefes de la revolución antigomecista, lograra

calar profundamente en el alma simple de la gente, hasta el punto de que se le recuerda

mucho más que a todos los otros autores de aquellos sucesos… fue una pura ilusión con

quien la gente se identificaba y quien, se hubiera vivido en otra época, habría sido un

formidable conductor de masas, como lo fueron José Tomás Boves, José Antonio Páez y

Ezequiel Zamora”. ¡Gloria eterna, bisabuelo¡¡

¡Independencia y Patria Socialista¡¡

¡Viviremos y Venceremos¡¡

Barinas, 09 de Noviembre de 2014

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