MAISANTA
Adán Chávez Frías
sentirbolivarianobarinas@[Link]
Te sacaron de tu amplio llano, encadenado. Le cortaron el fuerte paso a tu caballo
libertario. La traición te entregó al tirano. Te llevaron vía fluvial hasta el castillo Libertador
de Puerto Cabello. Qué ironía ¿no?, un sitio de encierro, con el nombre del gloriosos título
del padre Simón. Bueno, también él fue traicionado. No pudieron encerrarlo ni asesinarlo,
como a ti, pero lograron frenar el avance de su proyecto libertario; y murió sólo y
decepcionado, con aquella expresión cargada de impotencia en los labios: “He arado en el
mar”. ¡La traición!, la misma que se llevó a Sucre y más tarde a Zamora, a Cipriano Castro,
a ti mismo. Te envenenaron silenciosamente, carajo; cobardes, asesinos, traicioneros.
Tuviste que morir con la frustración pintada en el rostro: “Pudo más Gómez”. Pudo más el
traidor, el tirano, el entreguista. Luego, la vieja táctica de la guerra sucia, organizada por la
oligarquía criolla y apoyada por el Gobierno de Norteamérica: repite una mentira todas las
veces que sea necesaria y se convertirá en verdad; trataron de enterrarte en el féretro del
desprestigio. Lo lograron por un tiempo, como con Bolívar, quien salió de Venezuela
diciendo: “Vámonos de aquí, esta gente no nos quiere”, después que lo tildaron de
dictador, que lo llamaron el peligroso loco del sur; o Zamora, de quien se decía era un
asesino, un incendiario. De ti decían algo similar: bandolero, asesino. De niño oí que
andabas por los caminos cortando cabezas con tu machete cola e’gallo y colgándolas de tu
silla de montar, como por diversión. Luego supimos que no era así. El machete era el arma
de la época en las cargas de caballería, tu arma de combate en la guerra contra la
dictadura del Gral. Gómez. De aquellas batallas surgió el nombre que te identifica: te
encomendabas a la Virgen del Socorro de Valencia, en cada carga de machete y en lugar
de madre santa, tú gritabas Maisanta. “Maisanta, que son bastantes y van cayendo de a
piyote”. Fuiste de los últimos centauros, los últimos de a caballo que se alzaron contra las
oligarquías criollas, contra el imperialismo. Ahora bien, como sabemos, los pueblos
terminan rescatando la realidad de sus propias vivencias, de los protagonistas que escriben
nuestra historia. La lucha libertaria cobra terreno. Y tú estás aquí; a noventa años de tu
ausencia física, estás entre nosotros, más fuerte que nunca, con tus ideas, con tu ejemplo,
porque los hombres como tú nunca mueren, se convierten en vientos de la sabana, se
quedan incrustados en el corazón del pueblo. Y puedes estar seguro ahora, que con el
avance indetenible de la Revolución Bolivariana, podemos todos gritar: “Pudo más el
pueblo”. Porque la traición y el entreguismo, seguirán siendo derrotados y se concretará
definitivamente, el sueño bolivariano que es tu sueño, que es el nuestro, que es el del
pueblo venezolano y latinocaribeño.
II
Pedro Pérez Delgado, conocido como Maisanta, nació en la población de Ospino, del estado
Portuguesa de los llanos venezolanos, en 1882. Siendo muy joven, casi un niño, mata al
jefe civil del pueblo para cobrar una afrenta familiar: ese jefe civil embarazó a su hermana
mayor, Petra Pérez Delgado. Debido a ello huyó al estado Carabobo, a la población de
Tinaquillo. Allí se une a la insurrección que organizó el General José “El Mocho” Hernández,
después que le robaron las elecciones presidenciales; fraude electoral que fue dirigido por
el propio presidente del momento, el general Crespo, para favorecer al candidato de la
oligarquía, el señor Ignacio Andrade. El candidato del pueblo era el Mocho Hernández,
quien había organizado una campaña con el siguiente discurso (tomado de “Maisanta el
último hombre a caballo”, de José León Tapia): “Estas serán unas elecciones libres, todos
los electores irán a la plaza, allí estarán las urnas, la fuerza pública custodiará, nunca
intervendrán. Ese es el ofrecimiento del general Crespo y allí en esas mismas urnas
ustedes y toda su gente, la gente que pueden reclutar, en las calles, en los campos, donde
sea, depositaran el voto en mi favor para que por primera vez Venezuela, tenga un
presidente democrático… Venceremos porque es hora de incorporarnos a la vida civilizada.
Esta es la oportunidad del pueblo y no la desaprovecharemos”.
Más adelante, participó Maisanta en la Revolución Restauradora del General Cipriano
Castro, junto al cual enfrentó, entre otras cosas, el bloqueo imperialista de 1902. Cuando el
presidente Cipriano Castro es traicionado por el General Gómez, Maisanta inicia una guerra
de guerrillas en contra del dictador. En ese momento era un prestigioso y revolucionario
jefe civil y militar en Sabaneta de Barinas, a orillas del río Boconó; era diciembre de 1908.
Castro estaba en Europa tratando de curarse una terrible enfermedad, cuando Gómez da
un golpe de estado que fue apoyado por el Gobierno Norteamericano. Esto porque el
presidente Castro se negaba a entregar las riquezas del país, la naciente producción
petrolera, porque era un gobernante nacionalista. Posteriormente, Maisanta participa en el
alzamiento de 1914, donde sus acciones principales son la toma del vapor Masparro, el
ataque al Cuartel de San Fernando de Apure y a la población de Puerto de Nutrias, en el
Estado Barinas; diversas acciones guerrilleras en las sabanas de Apure y del Arauca
colombiano. Allí fue capturado y preso durante dos años, hasta que fue amnistiado por el
Gobierno de aquel país. Más adelante, en 1921, Maisanta estuvo presente en la Batalla de
Guasdualito, junto a Emilio Arévalo Cedeño, “el Tuerto Vargas”, entre otros. Luego, en
1922 participó en la Revolución del General Arreaga Perdomo. Este General murió en el
asalto a San Fernando, el 20 de mayo de ese año. Después de estos hechos, Maisanta fue
hecho preso y trasladado con grillos al castillo Libertador de Puerto Cabello. Allí le dieron
vidrio molido en la comida durante varios meses, hasta que murió envenenado, el 08 de
noviembre de 1924.
Según José León Tapia: “Maisanta poseía carisma y simpatía suficientes para que sin ser
un jefe de mando y con éxito entre los otros jefes de la revolución antigomecista, lograra
calar profundamente en el alma simple de la gente, hasta el punto de que se le recuerda
mucho más que a todos los otros autores de aquellos sucesos… fue una pura ilusión con
quien la gente se identificaba y quien, se hubiera vivido en otra época, habría sido un
formidable conductor de masas, como lo fueron José Tomás Boves, José Antonio Páez y
Ezequiel Zamora”. ¡Gloria eterna, bisabuelo¡¡
¡Independencia y Patria Socialista¡¡
¡Viviremos y Venceremos¡¡
Barinas, 09 de Noviembre de 2014