Estándar 132: Explica la organización política del Estado franquista.
El golpe de Estado militar del 18 de julio de 1936 provocó el inicio de la Guerra Civil española
(1936- 1939). Durante la guerra, comenzó a formarse un Estado en la zona sublevada: Francisco
Franco fue elegido jefe del Gobierno en 1936 por la Junta de Defensa Nacional, en 1937 asumió
el control de la Falange y en 1938 creó su primer gabinete de gobierno.
Una vez acabada la guerra, la organización política del Estado franquista se caracterizó por
mantener la cohesión en torno a Franco de forma vitalicia. Concentró en su persona el poder
político y militar, designando de forma directa o indirecta a las personalidades del régimen; por
ello, se considera al franquismo como una autocracia.
Para mantener la cohesión entre los grupos sociopoliticos que apoyaron al golpe, las «familias»,
Franco concedió cuotas de poder mediante la designación de los ministerios del Gobierno. Desde
esta perspectiva, Franco lideró una dictadura oligárquica representada por militares, falangistas,
carlistas, católicos y monárquicos.
La estructura politica formal del Estado se organizó en torno al Movimiento Nacional. De
inspiración fascista, fue una amalgama organizativa totalitaria que pretendia ser el único cauce de
participación social de la vida pública. Pertenecer al Movimiento era una condición para acceder a
responsabilidades de poder, comenzando por los sistemas de enseñanza hasta los medios de
infomación. El resto de organizaciones políticas fueron declaradas ilegales, excepto las integradas
en el Movimiento, como la Falange (FET y de las JONS) en 1937.
La Sección Femenina fue la organización que fijaba el papel de la mujer: ama de casa, madre,
subordinada al hombre y católica. En el Frente de Juventudes, creado en 1940, se encuadraba a
la juventud y se organizaban actividades para fomentar el proselitismo falangista; en la
universidad se utilizó el Sindicato de Estudiantes Universitarios (SEÜ) fundado en 1933.
Especialmente relevante fue el Sindicato Vertical, la Central Nacional Sindicalista, el cual era la
expresión de la negación de la lucha de clases, regulándose la actividad laboral con claro dominio
de la patronal.
Fundamentales para la dictadura fueron el Ejército y la Iglesia católica. El Ejército sublevado fue la
garantía de continuidad del régimen; poseía un gran número de efectivos y los mandos militares
ocupan importantes cargos políticos y en empresas nacionales. La Iglesia difundió la doctrina
nacional católica y se beneficio de la confesionalidad del Estado: mantuvo privilegios económicos,
el control de la educación e influencia legislativa.
La estructura territorial siguió dividiéndose en 50 provincias (a excepción de las provincias
coloniales africanas reconocidas en 1958). Cada provincia tenía sus respectivos gobemadores
militares y civiles, los cuales ostenta la jefatura provincial del Movimiento y controlaban y
nombraban a su vez a los alcaldes de los ayuntamientos. En el aspecto militar, se mantuvo la
figura de los capitanes generales al mando de las regiones militares, creándose una novena en
1944, la Región Militar de Granada.
En cuanto a la legislación vigente, el máximo referente de la dictadura fueron las Leyes
Fundamentales del Reino, las cuales organizaron los poderes del Estado y fueron indicadores de
la evolución política en función de tres aspectos clave: la situación económica del pais, la
oposición al franquismo y las relaciones exteriores. De esta manera, desde la primera ley
fundamental, el Fuero del Trabajo de 1938, con clara orientación falangista, la dictadura realizó un
«cambio cosmético para ganarse la aceptación de las potencias occidentales con la Ley
Constitutiva de las Cortes de 1942. En 1945 este cambio fue confirmado mediante la oficialización
del término «democracia orgánica», el Fuero de los Españoles y con la Ley del Referéndum
Nacional. A estas cuatro, se sumarían la Ley fundamental de Sucesión en la Jefatura del Estado
(1947), la Ley de Principios del Movimiento Nacional (1958) y la Ley Orgánica del Estado (1967).
Las propias cortes franquistas decretaron su fin mediante la «última ley fundamental», la Ley de
Reforma Política (1976), ya muerto Franco.
Estándar 133: La resolución de la ONU sobre las relaciones con España.
1.- El contexto espacio-temporal de esta resolución se inscribe en el periodo de posguerra de la II
Guerra Mundial (1939-1945), en la que España se declaró oficialmente neutral.
En los dos primeros párrafos se exponen las justificaciones de la condena al ostracismo
internacional del gobierno de Franco por parte de la Asamblea General de la ONU; en los últimos
tres párrafos se explicitan las medidas a tomar
En el primer párrafo se realizan dos valoraciones: la primera, se clasifica al régimen de Franco
como fascista; la segunda, se considera la ayuda de las potencias del Eje fundamental para la
victoria del franquismo durante la Guerra Civil.
En época coetánea, el carácter fascista del franquismo era una idea generalizada debido a su
orientación ideológica, a la represión sistemática hacia el bando republicano y al apoyo que tanto
Alemania como Italia le prestaron: enviaron armamento, material bélico y tropas (Italia, hasta
50.000 hombres y Alemania, la Legión Cóndor).
En el segundo párrafo se denuncia la ayuda de Franco a las potencias del Eje durante la Segunda
Guerra Mundial. Más allá del intercambio comercial, el Gobierno de Franco colaboró concediendo
facilidades para el aprovisionamiento militar y con el envio de un cuerpo expedicionario, la División
Azul, de unos 20.000 voluntarios hacia el frente uso.
El tercer párrafo explícita la recomendación de prohibir la participación del gobieno de Franco en
las relaciones internacionales reguladas por la ONU.a pesar del cambio cosmético del franquismo
(1942-1945) para acercarse a las potencias del bando Aliado.
En el cuarto párafo se recomienda al Consejo de Seguridad de la ONU la posibilidad de estudiar
medidas, en alusión a una acción bélica,para instaurar un gobierno democrático si se posterga
el régimen franquista.
El quinto párrafo recoge la última recomendación: la retirada de las embajadas en España, lo que
en efecto conllevaría la uptura de las relaciones diplomáticas.
2.- Tras el fin de la II Guerra Mundial en 1945,los paises vencedores: EEUU, Gran Bretaña,
Francia. URSs consideraron al régimen franquista como el único colaboracionista con el nazismo
que pervivia, asi impusieron el aislamiento internacional de España.
El Gobierno francés decidió clausurar la frontera pirenaica hasta 1948, los norteamericanos
excluyeron a nuestro pais del Plan Marshall únicamente cinco países (Argentina, Portugal, Irlanda,
Suiza y el Vaticano) mantuvieron sus embajadas.
A pesar de presentarse como una virtud, la Autarquía, la persecución de la autosuficiencia
económica, fue una etapa de miserias en donde nivel de vida de 1936 no se recupero hasta veinte
años después. La clase trabajadora sufrió especialmente la pobreza, regulada mediante la
implantación de cartillas de racionamiento
En el contexto de la Guerra Fría, la recuperación vino dada por la inserción de España en el
bloque capitalista gracias a la puesta en valor del anticomunismo franquista: el gobierno
estadounidense comenzó a modificar su actitud a finales de la década de 1940. De hecho, en
febrero de 1950 la Asamblea General revocó por 38 votos a favor 10 en contra y 12 abstenciones
la presente resolución gracias a la presión diplomática estadounidense.
La reinserción internacional continuó en 1953. En agosto, el Estado franquista firmó el Concordato
con el Estado del Vaticano y en septiembre del mismo año se firmaron los Pactos de Madrid con
Estados Unidos.
La «cuestión española» volvió a debatirse en varias Asambleas de la ONU, pero múltiples países
mostraban reticencias a su entrada; como Rusia, Bélgica, México, Polonia e Israel.
Finalmente,España pudo incorporarse a la ONU gracias a la influencia de Estados Unidos, el 14
de diciembre de 1955 como el país número 65 por orden de ingreso
Estándar 134: Explica las transformaciones económicas y sociales de Espana desde 1959
hasta 1973.
El fracaso de la autarquía, la apertura internacional hacia el bloque capitalista y la repartición de la
contestación social forzaron al franquismo a replantearse una reorientación para asegurar su
pervivencia. Este es el origen de la segunda etapa del franquismo, el desarrollismo (1959-1973).
propugnado por los ministros <<tecnócratas>> del gobierno.
La promulgación del Plan de Estabilización de 1959 certifico el cambio de rumbo político. El
objetivo del plan era la reinserción de España en el espacio comercial y financiero internacional,
junto con la globalización y saneamiento de las cifras macroeconómicas limitar el gasto público
(reducir el déficit). subir los impuestos indirectos, devaluar la peseta y limitar la inflación y los
salarios.
En 1964 comenzó la segunda etapa de la liberalización económica con los Planes de Desarrollo
Económico y Social (1964-1975). Estos planes persiguieron el fomento de la industria en
determinados núcleos geográficos, la creación de empresas privadas y la reducción de los
aranceles de las importaciones.
El desarrollismo permitió a España sumarse tardiamente a la Edad de oro del capitalismo (1945-
1973), siendo factible gracias a la entrada de capital desde el extranjero: las inversiones
empresariales, las divisas del turismo de masas (de 7 millones de turistas en 1961 se pasó a 34
millones en 1973) y las remesas que llegaban de los emigrantes en países europeos. En
consecuencia, entre 1960 y 1975 la renta per cápita de los españoles se duplicó mientras que la
industria aumentó su productividad hasta en un 7% anual.
El modelo desarrollista fue frágil y desequilibrado,percibiéndose en múltiples facetas
socioeconómicas. Se enfatiza la idea de España como territorio a explotar y aumentó la
dependencia económica extema. Además, un sistema impositivo equitativo y redistributivo fue
inexistente, amén de la concentración de la riqueza y la ausencia de una refoma agraria. En
cuanto al sistema de previsión social y de prestaciones, estaba claramente subdesarrollado en
relación con Europa occidental (menor gasto social: un 14% frente al 22% de la UE-15 en 1975).
Mientras que el sistema educativo mantuvo sus graves deficiencias, hasta 1970 no se generalizó
de modo efectivo la escolarización a toda la población infantil; en Canarias, la cifra oficial de
analfabetos ascendía a 97 547 en 1975.
La transformación económica impulsó un aumento demográfico de tres millones y medio de
habitantes durante la década de 1960.Además del descenso de la mortalidad, se produjo el
llamado baby boom' español; en el periodo 1958-1977 la cifra de nacimientos supero siempre los
650.000 anuales, haciendo 4,5 millones de personas más que en los 20 añios anteriores.
El crecimiento demográfico avivó las desigualdades territoriales entre las regiones urbanas y
rurales. Se produjo un nuevo éxodo rural, unos cuatro millones de campesinos emigraron a la
ciudad en busca de oportunidades laborales en los sectores secundario y terciario. Mientras que
cerca de dos millones de españoles optó por emigración exterior como mano de obra barata a
Europa (Francia, Alemania y Suiza). España se convirtió en un país urbano de forma atropellada.
A pesar de la profusa política de viviendas estatal, en 1975 el 68% de los hogares disponía de una
vivienda en propiedad, fueron masivos el chabolismo y la inexistencia de equipamientos urbanos
por lo que el movimiento vecinal tuvo su auge en el tardofranquismo.
La sociedad se transformó a la par que la economía, tanto en aspectos materiales como
ideológicos. Se produjo la mejora del nivel de vida gracias al aumento de los salarios y de los
puestos de trabajo cualificados;debido al incremento del presupuesto familiar resultante, fue viable
la aparición de la sociedad de consumo y se popularizaron productos como los electrodomésticos,
el coche y la televisión.
La liberación también conllevó un cambio de mentalidad centrado en las muevas generaciones: se
adaptaron los valores del mundo liberal-capitalista; la mujer se incorporó al ámbito laboral; se
produjo el declive de la influencia de la Iglesia católica; la educación asumió protagonismo como
medio de ascensor social, se realizó un esfuerzo por reducir el analfabetismo, hasta el 9 % y la
cifra de estudiantes universitarios casi se triplicó entre 1960 y 1975; y, por último, aumentaron las
reivindicaciones sociales, trascendentales en la crisis final de la dictadura.
Estándar 135: Especifica las causas de la crisis final del franquismo desde 1973.
La crisis final del franquismo se debió a la conjugación de una serie de factores de orden interno y
externo. Como trasfondo histórico, fue primordial el fin del sometimiento y de la pasividad social
del primer franquismo al llegar la década de 1970.
La llamada europeización» social concurrió con el detonante de la crisis final del franquismo: el
cambio de tendencia económica provocado por la crisis del petróleo de 1973. La carestía y el alza
de los precios del carburante condujo al aumento del desempleo, de la inflación (llega al 26%
anual en 1975), al cierre de empresas y al descenso del PIB. Además, se produjo el descenso de
turistas y de las remesas de los emigrantes, que regresaban a España debido a la crisis
internacional, aumentando aún más el paro.
La política económica del gobierno ante tal situación fue intentar ocultar las ineficiencias
asumiendo un gran déficit que finalmente terminó por agravar la situación. De hecho,la crisis
económica fue el catalizador de la movilización social contra la dictadura. En 1974 el Ministerio de
Trabajo registró más de 2.000 huelgas con la participación de cerca de 700.000 trabajadores y la
pérdida de 14 millones de horas de trabajo. La comunidad universitaria se sumo a las
manifestaciones obreras, a las que el régimen respondió con la declaración de varios estados de
excepción y la actuación represiva de los cuerpos de seguridad.
La crisis política empeoró a la par que la débil salud de Franco. E1 dictador delego la presidencia
del gobierno en Carrero Blanco el 9 de junio de 1973, figura politica que representaba la
pervivencia del franquismo. No obstante, el nuevo presidente fue asesinado por ETA el 20 de
diciembre del mismo año, por lo que el ministro Arias Navarro fue designado presidente sin la
misma posición de liderazgo.
La muerte de Carrero Blanco polarizó al franquismo entre el «búnker», inmovilistas que defendían
la inalterabilidad del régimen; y los aperturistas, que creían que para la pervivencia del régimen
era necesaria una política reformista.
La oposición política también se movilizó. El gobierno de Arias Navarro se encontró en 1974 con la
formación de la Junta Democrática (con dominio del PCE) y en 1975, con la creación de la
Plataforma de Convergencia Democrática (liderada por el PSOE). Asimismo, Arias Navarro tuvo
que hacer frente a un incremento de la actividad terrorista durante estos meses, respondiendo con
una fuerte represión, asi como con la ejecución de dos miembros de ETA y tres del FRAP, en
septiembre de 1975.
La reacción internacional fue notoria: las democracias occidentales expresaron su condena a las
ejecuciones, el Vaticano intercedió por un indulto y mostró su malestar al ser negado, se incendió
la embajada española en Lisboa, etc.
El contexto internacional se había vuelto otra vez desfavorable para el franquismo: al
apaciguamiento de la Guerra Fría, la caida de dictaduras aliadas (en Portugal mediante la
Revolución de los Claveles, en abril de 1974) y a la pervivencia del veto de 1962 a la entrada en la
CEE hubo que sumar la Marcha Verde organizada por Marruecos en octubre de 1975 para invadir
el Sahara Occidental español.
Con el Sahara español ocupado por Marruecos y el principe Juan Carlos como Jefe de Estado
interino, se firmó el Acuerdo tripartito de Madrid del 14 de noviembre de 1975 entre España,
Mauritania y Mamuecos. Por dicho acuerdo, el Gobiemo español, sin tener en cuenta las
resoluciones de las Naciones Unidas sobre descolonización ni las promesas de autodeterminación
que habia realizado, traspasaba a Rabat y Nuakchot las responsabilidades y poderes que tenía
como potencia administradora.
Unos días después, el 20 de noviembre de 1975, se oficializó la muerte de F. Franco, tras una
larga agonia, siendo su sucesor a titulo de rey, Juan Carlos I de Borbón, según lo dispuesto en las
cortes franquistas el 22 de julio de 1969. A pesar de la incertidumbre, la muerte del dictador
significariía el triunfo de la opción aperturista encabezada por el propio rey.
139/141. A partir del análisis del siguiente texto, elabora una composición sobre la
oposición democrática, el exilio y la represión durante el franquismo.
1. Análisis del texto:
Nos encontramos ante un texto que podemos clasificar como una fuente histórica
primaria. Según su forma y tema, se trata de un texto legal pues se trata de una ley publicada en
el Boletín oficial del Estado (BOE). Su tema es claramente político al dedicarse a la represión de la
oposición al nuevo régimen surgido de la Guerra Civil, y su autor es el nuevo estado, por lo que
lleva la firma del jefe del mismo. Está destinado a la población española, entrando en vigor en
1940, por lo que tiene la relevancia de ser uno de los mayores ejemplos de la organización de la
represión ejercida tras la guerra sobre los posibles opositores a la naciente dictadura.
Entre las principales ideas de la ley se pueden encontrar la tipificación como delito la pertenencia
a las organizaciones como la masonería y el comunismo (art. 10), que serán disueltas y
confiscados sus bienes (art. 20), así como será delito cualquier difusión de dichas ideas y
encarcelados los responsables (art. 30).Además, en los articulos 4o a 60 se especifica quién será
considerado comunista o masón. Todos ellos serán perseguidos como agentes peligrosos por
difundir "ideas disolventes contra la Religión, la Patria y sus instituciones fundamentales y contra
la armonía social".
2. Realiza una aproximación a los mecanismos de represión institucional ante cualquier
tipo de disidencia y los resultados generales de su aplicación.
Después de la guerra civil, se estableció una dictadura que rechazaba los principios
liberales del siglo XIX, así como la democracia y el ma1xismo del siglo XX. Buscaba eliminar todo
lo que consideraba causa de la decadencia nacional tras su victoria militar.
Para lograr este objetivo, se promulgaron varias leyes represivas, como la Ley de
Responsabilidades Políticas (1939-1945), que buscaba sancionar a aquellos considerados
contrarios al régimen; la Ley de Represión de Masonería y Comunismo (1940-1971) orientada a
perseguir a quienes estuvieran vinculados a estas corrientes ideológicas; la Ley de Seguridad del
Estado(1941) para reprimir cualquier acto considerado una amenaza para el régimen; se crearon
el Tribunal Militar, que se centró en reprimir manifestaciones y huelgas, y el Tribunal de Orden
Público, que marcó un cambio al sustituir tribunales militares por civiles.
Como resultado, hubo alrededor de 50.000 fusilamientos, medio millón de exiliados, numerosos
juicios y miles de condenas. Encarcelaron a políticos, simpatizantes, intelectuales y personas de
diversas orientaciones. Además, la Dictadura llevó a cabo las "depuraciones", que implican la
expulsión de maestros y funcionarios contratados durante la República. Asimismo, según los
principios del régimen franquista, Ilevar a cabo expropiaciones contra exiliados, represaliados e
incluso partidos y sindicatos.