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HISTORIA DE LA FILOSOFÍA

Ev. Contenido

2ª EL EMPIRISMO: Hume

EL EMPIRISMO

El empirismo es una corriente filosófica desarrollada en las Islas Británicas durante los siglos XVII y XVIII,
cuyos principales representantes son Locke, Berkeley y Hume. Tradicionalmente se presenta como una
filosofía opuesta al racionalismo.

En un sentido general, se denomina empirismo a toda teoría que considere que la experiencia es el origen y
el límite del conocimiento. Esta postura ha sido mantenida por numerosos filósofos, como por ejemplo,
Aristóteles o Tomás de Aquino. Sin embargo, en un sentido estricto, el empirismo propiamente dicho hace
relación a las teorías filosóficas creadas por las corrientes británicas antes mencionadas.

Sus postulados básicos son los siguientes:

● Subjetivismo del conocimiento.


En este punto, empiristas y racionalistas coinciden al afirmar que, para conocer el mundo, se ha de partir del
propio sujeto, no de la realidad en sí. La mente no puede conocer las cosas más que a partir de las ideas que
tiene sobre ellas.

● La experiencia como única fuente del conocimiento


El origen del conocimiento es la experiencia, entendiendo por ella la percepción de los objetos sensibles
externos y las operaciones internas de la mente (emociones, sensaciones...) Así pues, para los empiristas, el
único criterio de verdad es la experiencia sensible.

● Negación de las ideas innatas de los racionalistas


Si todo conocimiento ha de provenir de la experiencia esto supone que habrá de ser adquirido. La mente no
posee contenido alguno, sino que es como una "tabula rasa", un receptáculo vacío que debe "llenarse" a
partir de la experiencia y del aprendizaje.

● El conocimiento humano es limitado: la experiencia es su límite


Esta postura es radicalmente opuesta a la de los racionalistas, para los que la razón, utilizando un método
adecuado, no tiene límites y podría llegar a conocerlo todo.
Los empiristas restringen la capacidad de la mente humana: la experiencia es su límite, y más allá de ella no
es lícito ir si no queremos caer en el error, atribuyéndole a todo lo que no ha sido "experimentado" una
realidad y existencia objetiva.

● El método experimental y la ciencia empírica.


El interés por hallar un método adecuado para dirigir el pensamiento fue uno de los intereses principales
tanto del racionalismo como del empirismo. La diferencia entre ambos estriba en que, si para los
racionalistas el modelo ideal de método era matemático y deductivo, para los empiristas debía ser
experimental e inductivo, similar al que utilizó Newton en el campo de la física y que tan excelentes
resultados había dado.
HISTORIA DE LA FILOSOFÍA 2º DE BACHILLERATO

La ciencia no puede basarse en hipótesis o presupuestos no contrastados con la experiencia. La validez de


las teorías científicas depende de su verificación empírica. Salvo en las matemáticas, que no versan sobre
hechos sino sobre nuestras propias ideas y sus leyes de asociación, las ciencias de los fenómenos naturales
(física, geografía, biología...) deben evitar cualquier supuesto o hipótesis metafísica.

El tiempo dio la razón a los empiristas, pues a partir del siglo XVIII la física se independizó de la metafísica
que, después de la crítica kantiana, dejará de considerarse una ciencia.

DAVID HUME (1711-1776)

Vida y obra
Hume nació en Edimburgo (Escocia) y estudió Derecho en la Universidad de esa misma ciudad, orientado
por su familia. Sin embargo, una vez terminados sus estudios, y después de haber trabajado como abogado
durante unos meses, decidió trasladarse a Francia, e instalarse en La Flèche, donde había estudiado
Descartes, para dedicarse a sus verdaderas pasiones: el estudio de la filosofía y la literatura.

Allí escribió su obra fundamental: Tratado sobre la naturaleza humana. El Tratado resultó un fracaso
absoluto, nadie pareció interesarse por el libro. El desengaño fue tal que Hume refundió su primera parte en
otra obra más breve titulada Investigación sobre el entendimiento humano, con la intención de facilitar a
los lectores la comprensión de su primera obra. También publicó una revisión de la tercera parte del Tratado
titulada Investigaciones sobre los principios de la moral, que Hume consideró la mejor de sus obras.

Sin embargo, cuando su pensamiento comienza a despertar interés, después de la publicación de sus
Ensayos morales y políticos, toda la atención se concentra en el Tratado.

Ya para entonces se había ganado el sobrenombre de “Hume el ateo”, lo cual le hace fracasar en su intento
de ocupar la cátedra de Ética en Edimburgo y de Lógica en Glasgow (La Iglesia Católica va a incluir sus
libros en el índice de libros prohibidos). Pero consiguió un puesto como bibliotecario en la Facultad de
Derecho de Edimburgo donde comenzó su Historia de Inglaterra. Esta obra histórica suscitó muchas
polémicas, pero le otorgó un gran prestigio.

Posteriormente ocupará un cargo en la Embajada británica en París, donde alcanza gran renombre entre los
ilustrados franceses, hasta el punto de que a su vuelta a Londres le acompaña Rousseau. Fue también gran
amigo de Adam Smith, teórico del liberalismo económico.

A su vuelta a Londres, Hume fue subsecretario de Estado, hasta que retornó a Edimburgo, donde murió en
1776.

Se le suele describir como un hombre cordial, con sentido del humor, jovial y sociable.

1. TEORÍA DEL CONOCIMIENTO

El proyecto filosófico de Hume


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HISTORIA DE LA FILOSOFÍA 2º DE BACHILLERATO

David Hume puede ser considerado como un empirista, un escéptico, pero sobre todo, como el filósofo que
quiso aplicar los métodos de la investigación experimental al estudio de la naturaleza humana.
La filosofía de Hume es una investigación de los límites del entendimiento, como se ve en el Tratado
sobre la naturaleza humana donde Hume lleva a cabo la tarea de que el entendimiento se mire a sí mismo
sin prejuicios: es preciso realizar un análisis detenido y exacto de su poder, de sus límites y de su
capacidad.

Además, Hume vivió una época de profundas transformaciones y cambios radicales que se reflejarán en toda
su obra como un intento de explicar y adecuarse a un nuevo mundo que está germinando. La ciencia
moderna y la tecnología naciente pusieron en duda los cimientos del conocimiento clásico y meramente
teórico. Es la experimentación y la constatación empírica la base sobre la que cimentar todo hallazgo
científico que se precie de ser válido.

Hume aplicó el método inductivo de Newton para investigar la naturaleza humana, rechazando toda teoría
o filosofía que se basara en hipótesis o presupuestos no contrastados con la experiencia y la
experimentación. Se marcó como objetivo descubrir cómo conoce el ser humano y qué procesos
psicológicos y cognoscitivos utiliza a la hora de construir teorías.

Impresiones e ideas
Al igual que el racionalismo, el empirismo tomará como punto de partida de la reflexión filosófica el análisis
de la conciencia.
Ante el fracaso de la filosofía antigua y de la filosofía medieval, que habían tomado como referencia el
mundo y Dios, respectivamente, la filosofía moderna se caracteriza por tomar el sujeto como punto de
partida de la reflexión filosófica. Así, del mismo modo que Descartes, los empiristas comenzarán sus
indagaciones analizando los contenidos de la mente.
Hume considera que la experiencia es la única fuente de conocimiento y, por lo tanto, que todos los
contenidos de nuestra mente proceden de los datos de los sentidos: Todo conocimiento comienza con la
percepción.
El conocimiento humano no se basa en ideas innatas, sino en un conjunto de creencias sobre el mundo
exterior.
Tanto en el Tratado como en la Investigación sobre el entendimiento humano, Hume comienza la
presentación de su filosofía con el análisis de los elementos que intervienen en el conocimiento.
Todo cuanto hay en la mente, todo lo que conocemos, es denominado por Hume percepción. Ahora bien,
podemos distinguir dos clases de percepciones, según con qué grado de fuerza y vivacidad se nos presenten.
Hume encuentra dos tipos distintos de percepciones: las impresiones y las ideas.
● Las impresiones son aquellas percepciones que se presentan a la mente con mayor fuerza o
vivacidad, por ejemplo, cuando oímos, vemos, palpamos, odiamos, deseamos, queremos. Son los
datos inmediatos de la experiencia. En general son las sensaciones, las pasiones y las emociones y
son más vivas e intensas que las ideas.

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HISTORIA DE LA FILOSOFÍA 2º DE BACHILLERATO

● Las ideas son el resultado de una operación de la mente sobre los datos previamente obtenidos a
través de las impresiones, es decir, son copias debilitadas de las impresiones en el pensamiento. Las
ideas son imágenes de las impresiones que tenemos en la mente al recordarlas o pensar sobre ellas.

Así por ejemplo, si una persona pasea distraída por la calle y se lleva un pisotón doloroso está teniendo una
impresión. Su grado de fuerza y vivacidad es incuestionable. Ahora bien, si llega a casa, pasado un tiempo,
y recuerda el pisotón y el dolor: eso es tener una idea. Por supuesto, no puede compararse el grado de fuerza
y vivacidad del pisotón real con el ideado después, por mucha fidelidad que tenga nuestro recuerdo. Por eso
las ideas son más débiles, tenues y difusas que las impresiones.

De este modo, si no se encuentra ninguna impresión con la que relacionar una idea, nos encontraríamos ante
una idea carente de significado, pues para Hume todas las ideas surgen de una impresión previa, es decir,
de la experiencia.

Leyes de asociación
Las ideas complejas que hay en nuestra mente pueden ser debidas a la imaginación, que puede actuar de dos
maneras: combinando ideas simples de modo arbitrario y libre, como ocurre en la literatura fantástica
cuando se forman imaginativamente ideas complejas de caballos alados, centauros y sirenas… Y
combinando también ideas simples, pero siguiendo al hacerlo unas pautas generales de asociación que
expresan tendencias naturales de la mente.

Esta segunda manera de combinar ideas sigue unas reglas que se consideran iguales siempre y en todo lugar.
Hay como una “fuerza” que impulsa a asociarse a las ideas siguiendo, lo que Hume llama leyes asociativas.
Y son tres:

1. Semejanza: Tendemos a asociar ideas entre las cuales hay algún grado de similitud. Por
ejemplo, cuando la mente se remonta de los objetos representados en una pintura al paisaje
original.
2. Contigüidad espacio-tiempo: Una idea nos conduce naturalmente a otra cuando entre ellas
existe una relación de proximidad, ya sea espacial o temporal. Por ejemplo, cuando
mencionamos la idea de la Torre Eiffel viene a nuestra mente la idea de París.
3. Relación causa-efecto: Ante los fenómenos que se acostumbran a suceder temporalmente,
nuestro entendimiento crea una expectativa de futuro: espera que ciertos hechos sigan a otros
de la misma manera que ha sucedido en el pasado. Por ejemplo, si todos los días veo salir el
sol por el Este y ponerse por el Oeste, tiendo a pensar que mañana el sol seguirá esta misma
trayectoria en el cielo.

Tipos de conocimiento

Hume se plantea la cuestión de determinar cuáles son las formas posibles de conocimiento. Así, siguiendo la
distinción que había hecho Leibniz entre “verdades de razón” y “verdades de hecho”, Hume nos dirá que

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HISTORIA DE LA FILOSOFÍA 2º DE BACHILLERATO

todos los objetos de la razón e investigación humana pueden dividirse en dos grupos: relaciones de ideas y
cuestiones de hecho.

a) Relaciones de ideas (Relations of ideas):


Es aquel tipo de razonamiento, propio de la lógica y de las matemáticas (geometría, álgebra y aritmética)
que no se basa en existencias reales, es decir, son proposiciones que sólo acuden a operaciones de la mente,
independientemente de si lo que se afirma en ellas tiene una existencia real en el universo o no.
Por ejemplo, podemos inferir la siguiente igualdad:

5+5+5= 30/2

Para saber esto no nos basamos en nada externo a nosotros mismos. No es necesario tener quince unidades
físicas de algo para comprobar esta operación.
¿En qué se basan entonces esta clase de razonamientos? Hume dirá que en el principio lógico de
no-contradicción: lo contrario a una relación de ideas es imposible porque es contradictorio.
No es posible anular la igualdad 5+5+5=30/2 sin caer en un absurdo lógico.
Por este motivo, Hume afirma que las relaciones de ideas son demostrativamente ciertas a priori. No
necesitamos acudir a la experiencia para saber que la suma de los ángulos de un triángulo es igual a 180°.
Esta clase de proposiciones es independiente de si lo que se afirma tiene o no existencia real.

b) Cuestiones de hecho (Matters of fact):


Hay, sin embargo, otro tipo de conocimiento radicalmente distinto al que hemos visto. Por ejemplo, para
saber si los leones comen pan con mantequilla debemos acudir necesariamente a la experiencia. La mera
figura de un león, por sí misma, no indica nada acerca de sus gustos culinarios. Debemos constatar por la
experiencia que, efectivamente, a los felinos no les agrada en absoluto nuestro desayuno.

Lo mismo ocurre si queremos averiguar la temperatura de nuestro café con leche o las propiedades y efectos
que puede causar un objeto determinado. Todas las personas aprendemos que el cristal es peligroso porque
puede cortar y que no es una buena práctica meter los dedos en un enchufe.

Las cuestiones de hecho se basan en la experiencia y, por lo tanto, son proposiciones que tratan de
realidades existentes. Las ciencias empíricas (física, química…) son todas ellas cuestiones de hecho cuyo
conocimiento es imposible a priori, es decir, sin una experiencia previa que nos muestre sus propiedades y
efectos.

El problema es ahora saber qué tipo de conocimiento surge de la experiencia y en qué principios nos
basamos para inferir "verdades" de hecho. ¿Cómo podemos saber que el fuego quema y consume oxígeno?
Parece evidente que si sólo nos fijamos en las cualidades de un objeto (color, tamaño, forma, rugosidad,
olor…) no podremos descubrir las propiedades y efectos que puede llegar a producir ni podremos conocer
las causas de las que proviene.

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HISTORIA DE LA FILOSOFÍA 2º DE BACHILLERATO

El azul del agua y su transparencia no implican en absoluto que podamos mojarnos o ahogarnos en ella. La
forma y color de un imán nada nos dice acerca de su propiedad de atracción de otros metales. Entonces,
¿Cómo tenemos conocimiento de las causas y los efectos que producen los seres naturales?, ¿Cómo
predecimos los fenómenos de la naturaleza?

Hume afirma que todos los razonamientos que parten de la experiencia están fundados en la relación
causa-efecto. Y por eso, al contrario de lo que ocurría con las relaciones de ideas, lo contrario a una
cuestión de hecho no implica contradicción ni absurdo.

La proposición "El sol no saldrá mañana" no implica ninguna contradicción lógica respecto a la proposición:
"El sol saldrá mañana". El sol podría perfectamente “dejar de salir” o ciertos hechos de la naturaleza dejar de
cumplirse por razones que desconocemos. Que el sol dejara de salir, o que un fuego dejara de quemar, no
sería absurdo, sería extraño.

Esto supone que lo contrario a una cuestión de hecho es siempre posible y que, por lo tanto, sobre aquello
que se basa en la experiencia no tenemos conocimientos absoluta y demostrativamente ciertos, sino
meramente probables.

METAFISICA

Crítica al principio de causalidad


Este es uno de los aspectos más importantes y conocidos de la filosofía de Hume. Y las razones de ello están
en que con dicha crítica Hume no sólo se opone a la visión filosófica tradicional sino a una de las
creencias más arraigadas en el sentido común. El propio Kant confesará que esta crítica será lo que “le
despierte de su sueño dogmático”.

Para empezar, pongamos la crítica que hace Hume del principio de causalidad en la perspectiva de su
empirismo.
Como buen empirista, Hume dice que toda idea procede de una impresión previa, y que toda idea compleja
es una construcción elaborada a partir de ideas más sencillas.
A partir de aquí Hume concibe su propio proyecto filosófico: analizar alguna de las ideas –sumamente
complejas- que la tradición filosófica ha consagrado remontándose desde ellas, a través de ideas más
simples, hasta aquellas impresiones de las cuales deben proceder. Eso es precisamente lo que Hume hará con
el principio de causalidad.

Adelantemos la respuesta de Hume: según él, la idea de causalidad tiene su origen en la costumbre, en
los hábitos y en las creencias naturales de nuestro propio entendimiento.
En cuantos ejemplos podamos considerar de relaciones causa-efecto, no hallaremos sino impresiones de dos
hechos independientes, pero nunca impresión de conexión necesaria entre ellos.

Veámoslo tomando como ejemplo un suceso en el que solemos hablar de causas y efectos. En una mesa de
billar una bola (A) golpea una bola (B) que está quieta. Tras el impacto la bola (B) comienza a moverse. Lo
primero que dice Hume es que si nunca hubiéramos presenciado un episodio parecido –es decir, si no
poseyéramos una experiencia previa- seríamos totalmente incapaces de anticipar el movimiento de (B). Ello
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HISTORIA DE LA FILOSOFÍA 2º DE BACHILLERATO

es así porque dicha conclusión no es una relación de ideas (es decir, nada hay en la idea de una bola en
movimiento, ni en la del impacto de una bola contra otra que entrañe la idea de que la bola golpeada deba
moverse). Dicho de otro modo: no hay necesidad lógica alguna en el movimiento de (B) tras recibir el
impacto por parte de (A). Si anticipamos el movimiento es, única y exclusivamente, por nuestra
experiencia previa.

Por tanto, la idea de causa sólo se ha podido formar tras observar:


1-. Que cada vez que una bola golpea a otra sobre una superficie plana, ocurre algo muy
parecido. A esto Hume lo llama “conjunción constante”
2-. Que el fenómeno al que llamamos causa y al que llamamos efecto tiene lugar de forma
inmediata. A esto Hume lo llama “contigüidad”
3-. Que el fenómeno al que llamamos causa tiene lugar en un momento anterior al que llamamos
efecto. A esto Hume lo llama “anterioridad”.

Esas condiciones, según Hume, son las que nos hacen afirmar que entre dos fenómenos existe una relación
causal.
Y aquí es donde comienzan los problemas para el principio de causalidad y la crítica de Hume al mismo.
Porque según Hume la idea de causalidad entraña algo más que la mera coaparición entre dos fenómenos.
Ese algo más es la existencia de un vínculo entre ellos. Es decir, el principio de causalidad no se limita a
decir:
● (1) Hasta ahora siempre que se ha dado un fenómeno semejante a (A) también se ha producido
posteriormente un fenómeno semejante a (B).
Sino que afirma algo más:
● (2) Entre los fenómenos semejantes a (A) y aquellos otros semejantes a (B) existe algún tipo de
vínculo que hace que cuando sucede (A) suceda también (B). A ese vínculo lo llamamos causa.
Y por tanto:
● (3) Siempre que ocurra (A) ocurrirá necesariamente (B).
Pues bien, para Hume, sobre la base de la experiencia se puede afirmar (1) sin problemas. En cambio, no
existe forma de demostrar (2) ni su equivalente (3). Una cosa es que dos fenómenos siempre hayan
aparecido juntos (como el fuego y el humo, por ejemplo) y otra cosa muy distinta es decir que han aparecido
juntos porque existe algún tipo de enlace causal entre ellos y que, por tanto, seguirán apareciendo juntos en
el futuro. Eso, insiste Hume, no hay forma de demostrarlo. Solemos creerlo porque se ajusta el modo en que
nuestra naturaleza (la naturaleza de nuestro entendimiento) asocia fenómenos. Pero una cosa es que creamos
en la causalidad porque tengamos un hábito natural y otra muy distinta que poseamos algún procedimiento
para demostrarlo. Al igual que ocurre con la existencia del mundo exterior, con la idea de Dios, con el
“yo”… No podemos demostrar su existencia.
En el fondo, la importancia del análisis que hace Hume del principio de causalidad es que no tenemos
ningún argumento para demostrar la necesidad en las leyes naturales. Si no se puede demostrar la
existencia de relaciones necesarias entre fenómenos, entonces las leyes de la naturaleza, más que
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HISTORIA DE LA FILOSOFÍA 2º DE BACHILLERATO

“leyes” deben quedar reducidas a meras regularidades. Si tomamos, por ejemplo, la ley de gravitación
universal, en rigor no podemos demostrar que ésta consista en que “dadas dos masas, estas necesariamente
se atraerán.” Sino, más bien en algo del estilo: “Hasta ahora, siempre que hemos observado dos masas, ha
sucedido que éstas se han atraído”.
Dicho de otro modo: la idea de necesidad sólo pertenece al ámbito de las “relaciones de ideas”, a la
matemática y a la lógica. En cambio, en las ciencias empíricas, como la física, sólo podemos razonar
mediante cuestiones de hecho. Y no existe forma de demostrar que una cuestión de hecho sea necesaria.
En ese sentido, podemos decir que Hume propone una idea de razón mucho más débil, mucho más
humilde que la que tenían pensadores como Descartes o como Newton.

CRÍTICA A LA METAFÍSICA
Hume hará una dura crítica a todas las ideas de la metafísica y, sobre todo, al concepto de sustancia en su
triple vertiente: la extensa (mundo), la pensante (yo) y la infinita (Dios). Las ideas de la metafísica no tienen
su origen en ninguna impresión previa de la cual sean copias las ideas y, por lo tanto, han de ser rechazadas
como falsas.

Crítica a la idea de la existencia de una realidad exterior a nosotros: ¿Existe alguna realidad extramental
que sea la causa directa e inmediata de las impresiones de nuestra mente?

Contestar a esta pregunta equivaldría a poder salir de nuestra mente, lo cual es imposible. Cuando
afirmamos que existe una realidad material exterior a nosotros damos un salto ilegítimo de las impresiones a
una supuesta realidad exterior independiente de nuestro pensamiento. El límite de nuestro conocimiento son
las impresiones: más allá de ellas no es lícito afirmar nada, sino adoptar una actitud sanamente escéptica.

Crítica a la idea de Dios: La inferencia causal tampoco puede demostrar la existencia de Dios, porque
también aquí damos un paso ilegítimo pasando de una impresión a algo que no es objeto de impresión
alguna.

El límite de nuestro conocimiento son las impresiones y si alguna idea (la de Dios, en este caso) no se funda
o no tiene su origen en una impresión, hay que rechazarla como falsa.

Hume simplemente cumplió radicalmente con los principios del empirismo: La idea de Dios transgrede los
límites de nuestro conocimiento. Sobre esta cuestión solo cabe la creencia y nunca la certeza racional.

Crítica a la idea de "yo": Respecto a la sustancia cognoscente o "yo" ocurre lo mismo que con las
examinadas anteriormente: no tenemos impresión alguna de ella, ya que si esto fuera así permaneceríamos
invariables. No hay un sujeto distinto de sus actos, impresiones e ideas. No hay un "yo" recipiente que sea el
substrato o soporte invariable de nuestros actos psíquicos. La identidad personal se forja a través de la
memoria: gracias a ella se unifica nuestra existencia, ya que la memoria permite conectar en el tiempo la
multiplicidad de impresiones que se suceden y que somos.

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HISTORIA DE LA FILOSOFÍA 2º DE BACHILLERATO

Al no admitir Hume la posibilidad de conocer las cosas (sustancias) ni sus causas, se impone una posición
escéptica respecto a las posibilidades de nuestro conocimiento. Escepticismo, sin embargo, moderado en
cuanto que, a pesar del resultado de su investigación, en la práctica, las cosas van a seguir funcionando
igual.
El escepticismo de Hume rechaza la metafísica pues la considera un saber absurdo y dogmático. Los
temas de los que se ocupa (alma, Dios, sustancia…) no se derivan de ninguna impresión, y por lo tanto, esas
ideas carecen de fundamento.

2. ÉTICA: El Emotivismo moral

Hume dio origen a lo que se ha dado en llamar Emotivismo moral, teoría ética según la cual el fundamento
de la moral no lo encontramos en la razón sino en el sentimiento que las acciones despiertan en nosotros. De
este modo, el emotivismo moral se opone al intelectualismo moral de Sócrates y Platón.

Esta última teoría moral afirma que la condición necesaria y suficiente para la conducta moral es el
conocimiento; por ejemplo, que para ser buenos es necesario y suficiente el conocimiento de la bondad. Esta
teoría parece contraria a las ideas corrientes pues para la mayoría de las personas se puede ser malo
sabiendo, sin embargo, qué es lo que se ha de hacer, cuál es nuestro deber.

El Emotivismo moral se acerca mucho más a la concepción corriente o de sentido común al destacar la
importancia de la esfera de los sentimientos y las emociones en la vida moral. Hume es su más importante
defensor en la filosofía moderna.

La tesis fundamental del Emotivismo moral es que no hay posibilidad de explicar la moralidad sin recurrir al
sentimiento. En efecto, de la mera observación de los hechos morales no aparecerá por ningún lado lo
“bueno” o lo “malo” como cualidad de ninguna acción, sino sentimientos de aprobación o desaprobación.

Hume entiende que consideramos que algo es bueno o malo, justo o injusto, virtuoso o vicioso, no porque la
razón así lo diga, ni tampoco porque la bondad o maldad de la acción esté en la acción misma, sino por el
sentimiento de agrado o desagrado, de aprobación o rechazo que se genera en nosotros al observar lo
que acontece. Llamamos así acciones virtuosas a todas las acciones que despiertan en nosotros dicho
sentimiento (placer o simpatía), y vicios a las que despiertan en nosotros un sentimiento negativo (dolor),
siendo las primeras aquellas que procuran la felicidad de los demás, y las viciosas las contrarias.

Una de las dificultades de este punto de vista es que parece caer en el subjetivismo y relativismo moral.
Hume intentó eliminar estas consecuencias subjetivistas o relativistas distinguiendo distintos tipos de
sentimientos de agrado y desagrado y estableciendo ciertas condiciones necesarias para que sea correcto
identificar el agrado con el sentimiento moral. Consideró también que todos los seres humanos tienen
dichos sentimientos y que aparecen de la misma manera en todos, puesto que se encuentran en nuestra
propia naturaleza. Estos sentimientos se hallan tan arraigados en nuestra constitución y carácter que resulta
imposible extirparlos y destruirlos, a menos que se esté completamente trastornado por enfermedad o locura.

Hume entendía que solemos considerar acciones positivas aquellas que tienen utilidad para la colectividad,
aquellas que promueven la felicidad de los otros. Por este motivo, su ética también puede ser considerada
una ética utilitarista.

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HISTORIA DE LA FILOSOFÍA 2º DE BACHILLERATO

3. POLÍTICA

● La teoría política de Hume está basada en el análisis de los hechos, y en la utilidad.


● Este carácter empírico de la filosofía política es lo que le permite considerarla como una ciencia.
● La filosofía política, dado su carácter de ciencia empírica, no versa sobre el "deber ser", sino sobre el
análisis de las ventajas y la utilidad que podrían reportar determinadas medidas (como la reforma de
la constitución).
● Crítica al contractualismo: La "sociedad" no puede deslindarse de la vida del ser humano, al haber un
deseo natural que empuja a unirse a los seres de ambos sexos para criar a sus descendientes.
● La familia constituye el núcleo básico de la sociedad, que se va ampliando al constatar los beneficios
que derivan de tal asociación natural.
● La sociedad no se genera, pues, gracias a la reflexión que los seres humanos, en el supuesto estado
de naturaleza, realizan sobre su situación y las ventajas de asociarse, sino que es el resultado de un
deseo natural (apetito sexual) de unión que se plasma inicialmente en la familia.
● Las instituciones posteriores sí derivan de la convención, cuya legitimidad radica en la utilidad que
reportan a la sociedad. No son naturales, podrían no existir, de hecho lo más natural es la no
existencia de Gobierno.
● El aumento de riquezas hizo útil la creación de Gobierno, para defensa de la propiedad privada e
impartir justicia.
● La obediencia al Gobierno cesa cuando desaparece el interés o beneficio.

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HISTORIA DE LA FILOSOFÍA 2º DE BACHILLERATO

Sobre la idea de conexión necesaria (causalidad)


Hemos de apresurarnos por llegar a una conclusión en esta cuestión, que ya se ha prolongado
excesivamente. En vano hemos buscado la idea de poder o conexión necesaria en todas las fuentes de las
que podíamos suponer se deriva. Parece que en casos aislados de la actividad (operation) de cuerpos jamás
hemos podido, ni siquiera en el más riguroso examen, encontrar más que el que un suceso sigue a otro, sin
que seamos capaces de comprender la fuerza o poder en virtud del cual la causa opera, o alguna conexión
entre ella y su supuesto efecto. La misma dificultad se presenta al examinar (contemplate) las operaciones de
la mente sobre el cuerpo: observamos que el movimiento de este sigue el imperativo de la primera, pero no
somos capaces de observar o representarnos (conceive) el vínculo que une movimiento y volición, o la
energía en virtud de la cual la mente produce este efecto. La autoridad de la voluntad sobre sus facultades e
ideas no es tampoco más inteligible. De modo que en conjunto no se presenta en toda la naturaleza un solo
caso de conexión que podamos representarnos (conceivable). Todos los acontecimientos parecen
absolutamente sueltos y separados. Un acontecimiento sigue a otro, pero nunca hemos podido observar un
vínculo entre ellos. Parecen conjuntados, pero no conectados. Y como no podemos tener idea de algo que no
haya aparecido en algún momento a los sentidos externos o al sentimiento interno, la conclusión necesaria
parece ser la de que no tenemos ninguna idea de conexión o poder y que estas palabras carecen totalmente
de sentido cuando son empleadas en razonamientos filosóficos o en la vida corriente.

Investigación sobre el entendimiento humano. Sección 7, parte 2

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