Instituto Ntra. Sra.
Del Carmen FILOSOFIA I 4° AÑO
Prof. M. Belén Guaycochea
El Relativismo
Objetivos
1. Conocer la doctrina fundamental del relativismo y sus motivos de fondo.
2. Apreciar y aprender las exigencias positivas que tiene.
3. Mostrar críticamente sus deficiencias en relación con la teoría del conocimiento.
A. Información histórica
El relativismo considera que la verdad depende absolutamente de las condiciones relativas
del sujeto y puede variar de individuo a individuo, de grupo a grupo, de época a época, sin
que exista ningún criterio objetivo. Esta doctrina comenzó a ser enseñada por los sofistas
griegos, particularmente por Protágoras (480-410 a.C.), que comenzaba su libro Sobre la
verdad con esta célebre sentencia: «El hombre es la medida de todas las cosas, de las cosas
que son en cuanto que son, de las que no son en cuanto que no son». Con esta fórmula
sintetiza el núcleo del pensamiento sofista: el individuo decide lo que es verdad para uno
mismo; lo que no venga determinado por el sujeto va considerado como incognoscible
(escepticismo), porque la realidad no es objetiva, sino subjetiva y mudable (relativismo).
El relativismo informa la filosofía de varios autores y corrientes de pensamiento a lo largo
de la Historia, pero sobre todo en la época contemporánea, en la cual, podríamos decir, se
ha convertido en el sustrato común de la mayor parte de los sistemas: pragmatismo,
historicismo, piscoanálisis, ciertas formas de existencialismo, neopositivismo, filosofía
análitica, determinadas epistemologías, hermenéutica, estructuralismo y
postestructuralismo, nuevas filosofías políticas, decostrucionismo...
B. Doctrina
En el campo gnoseológico, el relativismo es la doctrina según la cual el conocimiento
humano es relativo al sujeto cognoscente y a las condiciones del cuerpo y de los órganos
del sentido. La verdad, pues, dependería totalmente, tanto en su contenido como en el modo
de ser conocida, de las condiciones y circunstancias del sujeto, como pueden ser: la edad, la
perspectiva cultural, el subconsciente, la historia, el interés personal, el placer y utilidad
encontrados en el objeto, el lenguaje de la sociedad, la educación recibida, el propio
carácter y estado de ánimo. Lo que es «verdad» para uno no lo es necesariamente para otro.
En el campo de la moral, se considera que las verdades, normas o criterios éticos son
relativos, que la rectitud de una acción y la bondad de un objeto dependen de o consisten en
la actitud que asume al respecto el individuo o el grupo, y pueden por tanto variar de
individuo a individuo y de grupo a grupo. Así como no hay verdad ni falsedad objetivas,
absolutas, tampoco hay bondad ni maldad en cuanto tal: nada es bueno ni malo en sí
mismo, sólo lo es en relación a un sujeto.
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El relativismo se presenta normalmente emparentado con el subjetivismo, que considera el
objeto conocido como creado, construido por el sujeto que lo aprehende.
C. Razones más importantes
1. La verdad es una relación entre sujeto y objeto, y por tanto es relativa
En lugar del objeto que mide el conocimiento, se considera algún elemento subjetivo como
la norma de la verdad. Esa «verdad» es una posesión personal, única en cada individuo. Y
dado que el sujeto y sus circunstancias varían constantemente, la «verdad» va variando con
ellos.
2. La casi infinita variedad de culturas, filosofías, religiones, lenguajes, opiniones
personales…
Tal constatación motiva a pensar que, en realidad, todo lo que conocemos depende
absolutamente de cada sujeto y que nada puede conocerse de modo objetivo.
D. Exigencias positivas
1. Oposición al dogmatismo racionalista
Nuestro conocimiento no es angélico, omnicomprensivo, exhaustivo. No podemos
demostrar todo lo que conocemos. El relativismo nos enseña a considerar, precisamente, la
limitación de nuestro conocer debido a tantos elementos relativos, mudables, accidentales
que condicionan nuestro modo de aprehender la realidad. Debemos, pues, ser cautos para
no absolutizar o «dogmatizar» todo lo que no es absoluto, objetivo. Por ejemplo, debido a
las limitaciones de nuestras técnicas de investigación, no podemos comprobar hasta el
presente que haya existido una evolución en la formación del cuerpo humano; la evolución
es, pues, una hipótesis, quizás con un buen índice de probabilidad, pero no debe
considerarse como una certeza ni proponerse como un «dogma de fe»
2. Valorización del papel de la experiencia subjetiva
Del relativismo debemos aprender, pues, a tener siempre muy en cuenta la cantidad de
elementos que influyen en nuestro modo de conocer. La propia biografía, sensibilidad,
interés personal, educación, ambiente familiar y cultural, y demás factores subjetivos,
condicionan la perspectiva y el grado de penetración con que conozco algo (por ejemplo, la
gravedad de la difusión del relativismo en nuestras sociedades). Como consecuencia, debo
ser consciente de que nunca puedo aprehender algo completamente, en toda su profundidad.
Puedo y debo seguir penetrando en más y más en cada verdad.
3. La promoción de la apertura de mente y del diálogo
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La conciencia de la limitación subjetiva del conocimiento humano debería motivarnos a
permanecer abiertos a otras culturas, sistemas filosóficos, perspectivas, opiniones, etc. El
contacto con ellos enriquecerá mi visión y ahondará en la penetración de la verdad
conocida. Por ejemplo, de una determinada cultura puedo aprender a valorar más los
derechos del individuo y de otra a valorar más la importancia de trabajar por el bien común
y no sólo individual.
D. Deficiencias estructurales y refutación del relativismo
1. El relativismo no distingue entre el contenido del conocimiento y el modo de conocer
Las condiciones subjetivas, como vimos en el tema 4 de la primera unidad, influyen sobre
todo en el acercamiento del sujeto al objeto, no tanto en lo que se conoce. Hay contenidos
universalmente válidos para todas las culturas y épocas, absolutos, objetivos,
independientes del sujeto: «Existe la naturaleza», «el fuego quema», «hay que hacer el bien
y evitar el mal», «matar a un inocente es injusto». El relativismo no explica, pues, buena
parte de nuestra experiencia gnoseológica.
2. El relativismo destruye el significado y el valor del conocimiento y de la comunicación
a. Si todo fuera relativo al sujeto, entonces vano es nuestro esfuerzo por conocer las cosas.
No tiene sentido que leamos libros, vayamos a la escuela y a la universidad, hagamos
ciencia. La educación desmiente la teoría del relativismo. Los mismos relativistas
contradicen su doctrina al intentar adoctrinarnos.
b. Si todo fuera relativo al sujeto, entonces inútil y sinsentido es nuestro esfuerzo por
comunicarnos. Cada quien captaría «su» verdad y no una misma idea o contenido. ¿Para
qué sirve, entonces, que nos hablemos, escribamos, enseñemos, tengamos medios de
comunicación social? Los mismos relativistas contradicen su doctrina al intentar
comunicarnos su pensamiento.
3. El relativismo es contradictorio
Propone la relatividad de la verdad como verdad absoluta, universalmente válida para
todas las épocas, culturas y hombres. Siguiendo su lógica interna, deberíamos concluir que,
si esto fuera verdad, nosotros no seríamos capaces nunca de saberlo, dado que esta
«verdad» se nos presentaría también como un objeto relativo. Para ser coherente, pues, el
relativismo no debería proponerse como una doctrina más objetiva que otras; no debería
proponerse, por ejemplo, como una teoría mejor que la de la validez del conocimiento.
Por otro lado, si nuestro conocimiento fuera relativo, no habría ningún sabio ni ningún
ignorante en el mundo, pues cada uno tendría «su» verdad, no «la» verdad, y cada «verdad»
tendría el mismo valor o peso. Si este es el caso, ¿por qué el relativista se me presenta como
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maestro de una doctrina? ¿Qué diferencia cualitativa habría entre lo que yo pienso y lo que
tú piensas? ¿Y por qué ha de ser el hombre más sabio que un mono, si el mono también ve
las cosas desde su perspectiva, posee «su» propia «verdad»?
Al negar la diferencia entre verdad y falsedad, el relativismo niega el principio de no-
contradicción. Todo, pues, es «verdadero», tanto una cosa como su contraria. Por ejemplo,
los juicios «el mundo existe» y el «mundo no existe» tendrían el mismo valor. Igualmente,
la teoría del relativismo y la de la validez del conocimiento tendrían el mismo valor. Nadie
cometería jamás un error. Quien niega el relativismo no está para nada equivocado.
Conclusión
El relativismo propone que la verdad humana depende totalmente de las condiciones
subjetivas del cognoscente, dado que la relación sujeto-objeto varía en cada individuo y
momento, como lo muestra la multiplicidad de opiniones y teorías. Ciertamente los
elementos subjetivos influyen en nuestro modo de conocer (de ahí que nuestro
conocimiento sea limitado, mejorable y abierto a nuevas perspectivas), pero no en lo que
conocemos. De lo contrario, todo conocimiento y comunicación carecerían de sentido.
Además, el relativismo se contradice al proponerse como verdad absoluta o, al menos,
mejor que su contraria. No se ve, pues, porqué tenga que ser aceptada.
Preguntas orientadoras
1. ¿Cuál es la máxima de Protágoras que sintetiza la teoría del relativismo y subjetivismo?
2. Nombre algunas corrientes de pensamiento contemporáneo que se subscriben al
relativismo.
3. ¿Cuáles son los dos motivos principales que motivan a muchos a seguir el relativismo?
4. ¿Qué exigencias positivas podría aprender del relativismo?
5. En el fondo, ¿en qué consiste el error del relativismo? Es decir, ¿qué es lo que confunde
o exagera? ¿qué es lo que no distingue?
6. ¿Qué consecuencias prácticas en cuanto al conocimiento y a la comunicación tendría la
admisión universal del relativismo?
7. ¿Por qué es contradictorio el relativismo como doctrina?