Introducción a Filemón
-Una de las metas que todo maestro o predicador debería tener es enseñar de manera expositiva y consecutiva
cada libro de la Biblia. Esto es necesario porque nosotros queremos decir las mismas palabras que Pablo dijo a
la iglesia de Éfeso cuando se estaba despidiendo de ellos en Mileto: “Por tanto, yo os protesto en el día de
hoy, que estoy limpio de la sangre de todos; porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios”
(Hch. 20:26-28). Es nuestra responsabilidad como maestros enseñar todo el consejo de Dios, desde Génesis
hasta Apocalipsis, así que con el fin de cumplir este propósito hemos decidido iniciar una serie de sermones
consecutivos del libro de Filemón y la meta es que se pueda predicar en esta iglesia todos y cada uno de los
libros del Antiguo y Nuevo Testamento, no importa el tiempo que nos tome, no tenemos afán.
Lectura completa del libro de Filemón
I. Datos generales de la carta.
Esta carta fue escrita entre los años 60-62 d.C. y el versículo 1 nos indica quién la escribió (Pablo y el hermano
Timoteo). Aunque se menciona a dos personas, es probable que Timoteo haya sido el amanuense, es decir, la
persona que copiaba mientras Pablo le dictaba, o también puede que haya sido mencionado porque mientras
Pablo escribía la carta Timoteo estuvo con él todo el tiempo, pero a medida que estudiemos la carta a Filemón
nos daremos cuenta que es Pablo inspirado por el Espíritu Santo el autor.
Algo importante a resaltar es que la carta fue escrita desde la cárcel, por eso dice el verso 1 “Pablo, prisionero
de Jesucristo” y más adelante el verso 9 menciona que Onésimo es un fruto de las prisiones de Pablo. Si
recordamos bien, él se encontraba preso en Roma, pero bajo arresto domiciliario. El estaba en una casa, donde
las personas podían visitarlo y allí se dedicaba a predicar el evangelio, discipular y escribir cartas para las
iglesias mientras esperaba ser sentenciado por el imperio romano.
Pablo llegó a Roma porque años atrás hubo un problema en Jerusalén donde él fue tomado preso por predicar el
Evangelio y apeló a César como ciudadano romano porque no le estaban aplicando la justicia de manera
adecuada. Desde esa cárcel Pablo escribe cuatro cartas: Efesios, Colosenses, Filipenses y Filemón.
Esta carta no iba dirigida principalmente a una iglesia, como lo fue el caso de la carta de Efesios, Colosenses o
Filipenses, sino que va dirigida a una persona que se llama Filemón, que como veremos es un amigo y
consiervo del apóstol Pablo. Parece ser que Filemón se convirtió por medio de la predicación de Pablo, quizá en
sus viajes misioneros a la ciudad de Éfeso, y la carta nos deja entre ver que Filemón le debía algo muy grande a
Pablo, y es que Pablo fue el medio que Dios usó para que el evangelio llegara a la vida de este hombre y a su
familia. Así que esta carta viene no simplemente de un apóstol, sino de un amigo a quien Dios usó para
cambiarle la vida.
Filemón vivía en la ciudad de Colosas. Este hombre permitía que una iglesia se congregara su casa.
Recordemos que para ese tiempo no era común que la gente tuviera un local a parte donde se reunieran los
domingos como lo tenemos nosotros, sino que las reuniones o cultos se realizaban en las casas, como es este
caso en que un grupo de hermanos se reunían en la casa de Filemón. Aunque esta casa iglesia se encontraba en
Colosas, no era la única iglesia allí (Col. 4:15). Ahora si la iglesia cabía en la casa de Filemón, y si él también
tenía esclavos, entonces podemos deducir que era un hombre adinerado, rico, no podemos decir a qué se
dedicaba exactamente, pero si tenía una casa grande y también esclavos entonces probablemente era rico.
Envío: Esta carta fue enviada a través de Tíquico y Onésimo que también fueron los responsables de llevar la
carta dirigida a la iglesia de Colosas (Col. 4:7-9 leer). Desde Roma hasta Colosas eran almenos 2100km, así
que Tíquico y Onésimo tuvieron que viajar alrededor de 3 semanas para poder entregar la carta (Mostrar foto
del mapa).
¿En qué consiste esta carta, o cuál es su propósito?
Bueno, resulta que hubo un inconveniente entre Filemón y Onésimo y Pablo quiere hacer de intermediario para
arreglar esa situación, él quiere persuadir a Filemón de que perdone a Onésimo y lo reciba en su casa como a su
hermano en Cristo.
¿Cuál fue el inconveniente que hubo entre Filemón y Onésimo?
El versículo 16 parece informarnos que Onésimo era un esclavo de Filemón (leer desde verso 15). la esclavitud
en el imperio romano no era por tu color de piel o raza, porque existían esclavos de todas las razas y colores de
piel, y estos comprendían entre una quinta y una tercera parte de la población de las ciudades. Los esclavos eran
legales en aquella época, así que debían servir a sus amos. El trabajo de ellos variaba, podían trabajar en el
campo como agricultores, hasta servir como doctores, maestros y contables, dependiendo de la preparación que
tuvieran. Yo se que nosotros hemos visto películas en donde a los esclavos todo el tiempo le están dando
latigazos y maltratándolos, pero no siempre fue así, porque para el amo era importante que su inversión
estuviera bien cuidada para que le pudiera producir.
Obviamente es mejor ser libre que esclavo, pero había personas que no tenían recursos económicos entonces
optaban por venderse como esclavos y así aseguraban su comida y vestido, existían esclavos que vivían mucho
mejor que los libres. Existían esclavos por voluntad propia, por piratería, por asuntos judiciales, incluso los
llamados esclavos de guerra.
La esclavitud era una institución muy amplia en roma y en cierta medida de ello dependía la estabilidad social
y económica del imperio. Si algún esclavo escapa de su amo, esto sería castigado muy severamente, incluso con
la pena de muerte, porque como dije anteriormente en cierto sentido la estabilidad socio-económica de Roma se
basaba en sus esclavos.
El inconveniente es que Onésimo siendo esclavo había huido o escapado de su amo Filemón, se había dado a la
fuga. Esto lo sabemos porque un esclavo debía estar trabajando en la casa de su amo, pero Onésimo estaba
sirviendo a Pablo en Roma, llevando cartas a Colosas, incluso en el momento en que Pablo escribía la carta a
Filemón Onésimo estaba con él, así que se había dado a la fuga.
¿Cuál fue la razón por la que Onésimo se escapó o huyó?
Bueno la verdad es que ese detalle no lo dice la Biblia. Algunos especulan que Onésimo se robó algo de valor y
huyó. Otros podrían decir que se cansó de ser esclavo, pero todo eso son meras especulaciones, la Biblia no dice
por qué huyó. Pero si deja la duda, porque si Pablo elogia a Filemón porque gracias a él muchos hermanos
habían sido consolados, deducimos que era una persona piadosa, por lo tanto, Filemón y su familia tuvieron que
haber tratado muy bien a Onésimo, pero aún así él decidió escaparse por razones que desconocemos.
Pero algo sí sabemos, y es que el hecho de haberse dado a la fuga le trajo pérdidas económicas a Filemón.
Recordemos que los esclavos producían dinero para sus amos trabajando y también miren lo que dice los
versículos 18 y 19.
Algo muy importante a mencionar, es que parece que cuando Onésimo huyó de su amo no era creyente, pero
que en su tiempo de prófugo por la predicación del Apóstol Pablo tuvo una conversión genuina, este hombre
llegó al convencimiento de que era un pecador necesitado de la salvación que solo Cristo ofrece (Filemón
10,15-16, leer). Así que, aunque con toda seguridad Onésimo había escuchado la predicación del Evangelio en
los cultos que Filemón celebraba en su casa, no fue hasta que estuvo con Pablo que realmente fue salvo. Y esto
no significa que Dios salva a los pecadores solo cuando ciertas personas predican el evangelio, no, esto significa
que Dios salva cuando él quiere, y por medio de la predicación de quien él quiere, no cuando nosotros
queremos, y tampoco a través de la predicación de quien nosotros queremos. A veces uno le ha compartido el
evangelio a un amigo 50 veces, y de pronto ese amigo un día se encontró a una persona en el bus que nunca
había visto, le predicó el evangelio y se convirtió. No importa si Dios no nos usa a nosotros para que ese
familiar o amigo llegue a los pies de Cristo, lo que importa es que sea salvo, no importa el instrumento que Dios
use. Así que nos desanimemos de ver que le predicamos el evangelio constantemente a nuestros familiares y
amigos y vemos que no ocurre nada, así pasó con Onésimo, yo no dudo que Filemón le haya predicado a él y al
resto de sus esclavos el evangelio muchas veces, pero Dios quiso que fuera salvo a través de la predicación de
Pablo, y a esto decimos ¡Aleluya! Un pecador se arrepintió.
Entonces la situación que tenemos es la siguiente: Onésimo huyó de su amo, algo terrible y castigado, pero
Pablo intercede a su favor y le pide a Filemón que lo perdone, y que ahora lo reciba en su casa, pero ya no como
esclavo, sino como a un hermano en Cristo.
El propósito principal de esta carta es persuadir a Filemón de que perdone a Onésimo por su rebeldía.
Quiero decir algo de Onésimo, y es que este hombre se encontraba arrepentido, él reconocía que lo hizo estaba
incorrecto, porque si no fuera así, dudamos que Pablo hubiera hecho de mediador, porque la ley decía que si un
esclavo escapa y luego volvía o lo recuperaba su amo le esperaba un castigo fuerte, y eso debía cumplirse.
Aquí es donde nosotros empezamos a ver el efecto que produce el evangelio de Cristo en las personas. Por un
lado, tenemos a Onésimo, un hombre inconverso que se escapó de su amo por la razón que fuera, pero que
cuando escuchó el mensaje de las buenas nuevas se arrepintió de sus pecados y eso produjo cambios en la vida
de este hombre. ¿Cómo sabemos que el evangelio produjo cambios en Onésimo? En primer lugar, porque el
mismo Pablo dice en la carta a Filemón que Onésimo era un instrumento de gran ayuda para el reino, él era el
encargado de llevar cartas a las iglesias, era útil en el ministerio, miren lo que dice el versículo 11-13. En
segundo lugar, vemos a Onésimo reconociendo sus errores, sus pecados, él sabía que haberse dado a la fuga fue
incorrecto y se encontraba arrepentido, y como buen cristiano, quiso enmendar su error, por eso le pide a Pablo
que intercediera por él para que Filemón lo volviera a recibir en su casa pero con brazos de misericordia y no de
castigo, porque aunque él quería restituir su error también temía que lo mataran por lo que hizo.
El evangelio produce cambios en las personas, es imposible que un hombre venga a decirnos que creyó en el
evangelio, pero no veamos en él frutos dignos de arrepentimiento. Nuestro Señor Jesucristo dijo que un árbol
bueno no puede dar malos frutos, y el árbol malo no puede dar buenos frutos, así que por los frutos conocemos
si el arrepentimiento de una persona es genuino.
Todo aquel que dice haber puesto su fe en Jesucristo produce buenas obras: Santiago 2:14-19.
Así que el evangelio produjo un cambio en la vida y actitud de Onésimo. Además, tenemos información de uno
de los llamados Padres de la Iglesia, de Ignacio, quien vivió justo después del periodo del Nuevo Testamento y
menciona a un Onésimo como Obispo en Éfeso. La tradición dice que es el mismo Onésimo de la carta a
Filemón. Cuando Ignacio iba camino a Roma, al martirio, escribió lo siguiente:
En el nombre de Dios, por tanto, recibí a toda la congregación en la persona de Onésimo, vuestro obispo
en este mundo, un hombre cuyo amor es inefable, mi oración es que vosotros lo améis en el Espíritu de
Jesucristo y que todos seáis como él, bendito sea él, que les permite tener tal obispo, vosotros los
merecéis.
Y aunque la carta de Filemón no nos dice si al final él perdonó a Onésimo, la verdad es que se nos hace muy
difícil pensar que no fue así, porque en la carta Pablo elogia a Filemón porque era una hombre que con su amor
confortaba el corazón de los santos, que gracias a su hospitalidad los cristianos se podían reunir tranquilos en su
casa a celebrar el culto, entonces por la descripción que Pablo da de Filemón deducimos que era un hombre
piadoso, comprometido con el reino, y se nos hace muy difícil pensar que no perdonó a Onésimo.
Hermanos el evangelio produce arrepentimiento y perdón.
El evangelio nos hace reconocer que hemos pecado contra Dios de muchas maneras y que por lo tanto,
necesitamos arrepentirnos de nuestra rebelión y suplicar a Dios que tenga misericordia de nosotros. ¿Y cómo
actúa una persona arrepentida? Actúa pidiendo perdón, pero también otorgando perdón. Por un lado, tenemos a
Onésimo reconociendo que cometió un pecado, pero ahora él quiere enmendar su error volviendo a la casa de su
amo y pidiéndole perdón por lo que hizo. Porque el evangelio nos quita el orgullo y nos hace humillarnos para
que reconozcamos nuestros errores y pidamos perdón a quienes herimos. Eso es característico del creyente.
Pero el evangelio no solo nos hace humildes para pedir perdón cuando nos equivocamos, sino que también nos
da humildad y misericordia para perdonar a aquellos que nos hieren y pecan contra nosotros. Tal fue el caso de
Filemón perdonando a Onésimo por lo que hizo. Aquellos que perdonan son los que más tienen que dar, nada
más basta con mirar la cruz de Cristo, quien para perdonar nuestros pecados tuvo que sufrir el calvario. Pero el
rencor almacenado en nuestro corazón hacía una persona que nos hirió se convierte en un veneno que nos va
matando por dentro, el rencor es un veneno cuyo antídoto solo se haya en el perdón.
Mi hermano, cuando usted recuerda que fueron sus pecados los que empujaron los clavos en las manos y pies de
Jesucristo, entonces no puede existir absolutamente nada que una persona pueda hacerte y que tu no puedas
perdonar. Mto. 6:14-15 (Leer).
El evangelio produce cambios en nuestra vida, nos lleva a arrepentirnos de nuestros pecados, a pedir perdón y a
perdonar.
Quiero finalizar diciendo que esta carta a Filemón es un reflejo de lo que Cristo hizo por nuestra vida. Dice la
Palabra que nosotros, a causa de nuestro pecado, éramos enemigos de Dios, estábamos en guerra con él, pero
que nuestro Señor Jesucristo intercedió a nuestro a favor ante el Padre, así como Pablo intercedió por Onésimo,
pero Cristo no intercedió por nosotros a través de una carta, él lo hizo personalmente cargando todos nuestros
pecados sobre la cruz y recibiendo la justa ira de Dios que debió ser derramada en nosotros para que
pudiéramos ser reconciliados con el Padre. Pablo le dijo a Filemón que cualquier deuda que tuviera a Onésimo
él la pagaba, que se la pusiera a su cuenta, y Cristo Jesús hizo lo mismo, pero él no pagó con oro o plata, mire lo
que dice 1 Pedro 1:18-19.
Bendito Cristo Jesús él es el único mediador entre Dios y los hombres, él es el único capaz de pagar la deuda
que tenemos con Dios por nuestros pecados, sólo en Cristo Jesús podemos tener reconciliación para con Dios.