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El Valle de Los Huesos Secos

La profecía de Ezequiel describe un valle lleno de huesos secos, representando la muerte espiritual de la humanidad. A pesar de parecer inútil, Ezequiel predica a los huesos siguiendo el mandato de Dios. Luego se escucha un ruido y los huesos comienzan a unirse, aunque todavía no tienen vida. Finalmente, el Espíritu Santo les da vida, representando la resurrección espiritual que solo Dios puede dar.
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El Valle de Los Huesos Secos

La profecía de Ezequiel describe un valle lleno de huesos secos, representando la muerte espiritual de la humanidad. A pesar de parecer inútil, Ezequiel predica a los huesos siguiendo el mandato de Dios. Luego se escucha un ruido y los huesos comienzan a unirse, aunque todavía no tienen vida. Finalmente, el Espíritu Santo les da vida, representando la resurrección espiritual que solo Dios puede dar.
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EL VALLE DE LOS HUESOS SECOS

Ezequiel 37:1-14
Introducción: Estamos en el primer mensaje del año 2024. Comenzamos un nuevo año
con fe y esperanza.
Pero tener fe y esperanza no nos impide ver la realidad.
Yo te pregunto y es una pregunta que no necesitas contestármela, pero si anota en tu
mente y corazón la respuesta. ¿Qué ves cuando miras la realidad de nuestro país y del
mundo?
Entonces ahí vos me decis, “Menos mal que íbamos a empezar el año pum para arriba”.
Si vamos a empezar el año pum para arriba.
Pero no quiero venderte espejitos de colores, sino que tengas un centrado y objetivo
estudio de la realidad.
Hay una profecía que está en el profeta Ezequiel y dice

Ezequiel 37:1-2 NVI 1999 (1) La mano del Señor vino sobre mí, y su Espíritu me llevó y
me colocó en medio de un valle que estaba lleno de huesos. (2) Me hizo pasearme
entre ellos, y pude observar que había muchísimos huesos en el valle, huesos que
estaban completamente secos.
1. El valle de los huesos secos
Los huesos en el valle eran “muchísimos” y eran “secos en gran manera”.
Esta visión nos muestra el estado de la condición humana, el estado de depravación
total del ser humano que se encuentra en un estado de muerte. Es una descripción de
la muerte espiritual de cada ser humano.
Me imagino una imagen desoladora.
Nosotros no lo vemos, por que nos vemos ir y venir, salir y entrar, comprar y vender,
pero así estamos o estábamos.
Efesios 2:1-3 NVI 1999 En otro tiempo ustedes estaban muertos en sus
transgresiones y pecados, (2) en los cuales andaban conforme a los poderes de este
mundo. Se conducían según el que gobierna las tinieblas, según el espíritu que ahora
ejerce su poder en los que viven en la desobediencia. (3) En ese tiempo también
todos nosotros vivíamos como ellos, impulsados por nuestros deseos pecaminosos,
siguiendo nuestra propia voluntad y nuestros propósitos. Como los demás, éramos
por naturaleza objeto de la ira de Dios.

II. El llamado del Señor.


Ezequiel dijo que “La mano del Señor estaba sobre el y que el Espíritu del Señor
lo puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos. Y me hizo pasar cerca
de ellos por todo en derredor; y he aquí que eran muchísimos sobre la faz del
campo, y por cierto secos en gran manera”.
Mientras el espíritu Santo no venga sobre nosotros, mientras no seamos
movidos por el poder de Dios, seguiremos viendo personas que van y que
vienen, y no sentiremos ninguna necesidad de compartir de la vida en Cristo
con otros.
Pero cuando el dejamos que Dios haga su obra en nosotros, comenzamos a ver
con los ojos de Dios.
Vemos el valle lleno de huesos secos.
Entonces Dios pregunta, Ezequiel 37: 3 NVI 199 (3) Y me dijo: «Hijo de
hombre, ¿podrán revivir estos huesos?» Y yo le contesté: «Señor omnipotente,
tú lo sabes.»
Mucha gente responde a esta pregunta: “Creo que pueden vivir. Se criaron en
un hogar Cristiano, fueron traídos a la iglesia de niños, levantaron la mano y
dijeron que querían ser salvos, han ido a la iglesia toda su vida, o por lo menos
durante mucho tiempo. Por lo tanto creo que pueden vivir”.
Cuando Dios pregunta: “¿Vivirán estos huesos?” Nuestra respuesta debe ser.
“Señor vos sabes”.
Si envias tu Espíritu Santo, algo puede suceder
Y cuando te sometes a la voluntad de Dios
III. Viene el mandamiento a predicar.
Ezequiel 37:4 (4) Entonces me dijo: «Profetiza sobre estos huesos, y diles:
secos, escuchen la palabra del Señor!
Es nuestra tarea predicar la palabra de Dios.
A veces parece una tarea infructuosa, por que ¿a quien le estamos predicando?
A huesos secos.
Y entonces te preguntas para que lo hacemos. Por que tenemos la necesidad
de alertar y alarma; de predicar sobre la muerte, predicar para la eternidad,
predicar para el Cielo, y predicar, también, para el Infierno.
El verdadero predicador entra en el púlpito y predica a huesos secos, y muy a
menudo lo hace sin ningún efecto.
Por que si escuchamos la voz del Espíritu Santo que nos impulsa a ir y compartir
con “los huesos secos” las buenas noticias, nos manda con una poderosa
palabra
Ezequiel 37:5-6 NVI 1999 (5) Así dice el Señor omnipotente a estos huesos: Yo les
daré aliento de vida, y ustedes volverán a vivir. (6) Les pondré tendones, haré que les
salga carne, y los cubriré de piel; les daré aliento de vida, y así revivirán. Entonces
sabrán que yo soy el Señor.»
Nuestra palabra o predicación no es lo que nos parece a nosotros, es lo que dice el
Señor, Así dice el Señor: Y hoy te digo a en este primer domingo del 2024, no lo que a
mi me parece, no lo que se me ocurre, sino lo que dice el Señor.
El Señor dice que te va a dar aliento de vida, que volveras a vivir, que sobre los huesos
secos pondrá tendones, saldrá carne, que se cubrirá de piel y que dará aliento de vida.

IV. El temblor de los huesos.


“Ezequiel 37:7 NVI 1999 (7) Tal y como el Señor me lo había mandado, profeticé. Y
mientras profetizaba, se escuchó un ruido que sacudió la tierra, y los huesos
comenzaron a unirse entre sí.
El profeta obedeció la orden de Dios, a pesar de que parecía inútil predicarle a los
huesos secos. Pero de repente, “hubo un ruido, y he aquí un temblor”, entre los
huesos secos.
La gente comienza a preocuparse, entonces se dan cuentan que no son mas que
huesos secos, sin vida. Entonces se alarman, se asustan, se llenan de terror – a
menudo es tanto que no pueden contener las emociones de miedo. Algunos gritan y
lloran amargamente, gimiendo porque ellos mismos se sienten bajo el control de
Satanás.
Dejame leerte un relato de un avivamiento que sucedió en en EEUU allá por 1870
A menudo un terrible silencio sin aliento se impregnaba en la reunión, y cada oyente
se inclinaba hacia adelante poniendo gran atención. Los hombres serios cubrían sus
rostros a orar para que las flechas de [Dios] pudieran ser enviadas a casa con poder a
los corazones de los pecadores. De nuevo en tal momento he escuchado una señal
media suprimida saliendo de más de un corazón, y he visto muchos bañados en
lágrimas... He escuchado fuerte llanto en muchas partes de la iglesia, mientras que una
profunda solemnidad [vino] de toda la audiencia. También he oído...a individuos gritar
en voz alta, como si hubieran sido atravesados por una flecha...En esos momentos yo
he visto personas tan abrumadas que no podían caminar o ponerse de pie por ellos
mismos...yo humildemente expreso mi convicción de que es deber de todos los que
buscan la salvación de las almas, y especialmente el deber de los ministros, desear y
orar por tiempos tan solemnes cuando las flechas deberán ser fuertes en el corazón de
los enemigos del Rey, y nuestra congregación dormida se hace gritar, ‘Varones
hermanos, ¿qué haremos?’ (traducción de J. C. Smith, Robert Murray McCheyne: A
Good Minister of Jesus Christ, Ambassador Productions, Ltd., 1998 reimpreso de la
edición de 1870, págs. 12-13).
Cuando los pecadores perdidos están convencidos de pecado habrá
sentimientos extraordinarios, y una emoción inusual, cuando la gente despierta
del sueño de la muerte, cuando ven que el Infierno es real, y sienten que
pronto caerán en ese abismo de las llamas. Habrá grandes agitaciones de
emoción cuando tú veas tu pecado, no sólo condenándote, sino que también
hiriendo a Jesús en la Cruz. Tú debes sentir emoción en ese momento; es
imposible que no sientas emociones con una profundidad antes desconocida
para ti.
V. La piel cubrió por encima de los huesos.
Ezequiel 37:8 NVI 1999 (8) Yo me fijé, y vi que en ellos aparecían tendones, y les salía
carne y se recubrían de piel, ¡pero no tenían vida!
Tremendo, tenían apariencia de vivos, pero algo faltaba.
Algunos tienen muchas marcas de un verdadero Cristiano – pero hay una
frialdad de hielo en el corazón. El corazón no tiene amor por Dios, no palpita de
amor para Cristo. No palpita con amor para nada. Las venas, los tendones, las
articulaciones están ahí, pero no hay vida, no hay sangre, no hay calor, no hay
amor para Cristo.
Rebelión contra Dios se esconde en el interior. No fue expulsado. Todavía está
latente en el corazón. Todavía está ahí adentro. Esta en el centro del alma. Y allí
permanece – hasta que finalmente sale y consume su religión externa, y
pronto, muy pronto, te enfría para siempre. Exteriormente parecen ser un
buen Cristiano, pero al fin se verá que el corazón está lleno de huesos muertos,
podridos y en corrupción.
¿Tu corazón sigue siendo tan duro como siempre, sin quebrantarse como
siempre?, a pesar de que se encuentra dentro de una fachada que se mira
hermosa y piadosa.
“Y he aquí tendones sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por encima de
ellos; pero no había en ellos espíritu.”

VI. La venida del Espíritu que da vida.


Ezequiel 37: 9-14 NVI 1999 (9) Entonces el Señor me dijo: «Profetiza, hijo de hombre;
conjura al aliento de vida y dile: Esto ordena el Señor omnipotente: Ven de los cuatro
vientos, y dales vida a estos huesos muertos para que revivan.» (10) Yo profeticé, tal
como el Señor me lo había ordenado, y el aliento de vida entró en ellos; entonces los
huesos revivieron y se pusieron de pie. ¡Era un ejército numeroso! (11) Luego me
dijo: «Hijo de hombre, estos huesos son el pueblo de Israel. Ellos andan diciendo:
Nuestros huesos se han secado. Ya no tenemos esperanza. ¡Estamos perdidos! (12)
Por eso, profetiza y adviérteles que así dice el Señor omnipotente: Pueblo mío, abriré
tus tumbas y te sacaré de ellas, y te haré regresar a la tierra de Israel. (13) Y cuando
haya abierto tus tumbas y te haya sacado de allí, entonces, pueblo mío, sabrás que
yo soy el Señor. (14) Pondré en ti mi aliento de vida, y volverás a vivir. Y te
estableceré en tu propia tierra. Entonces sabrás que yo, el Señor, lo he dicho, y lo
cumpliré. Lo afirma el Señor.»
Si el Espíritu Santo no viene a ti, no puedes ser convertido, no puedes
levantarte y vivir, no puedes ver la belleza de Cristo, no puedes venir a Él y ser
limpiado del pecado por Su Santa Sangre.
¡Roga que el Espíritu de Dios descienda en nuestras reuniones! ¡Ora hasta que
el Espíritu venga, para que estos huesos muertos puedan vivir!
Sólo el poder del Espíritu de Dios puede romper tu corazón de piedra y unirlo a
Cristo, ¡el Salvador vivo! ¡Oramos para que el Espíritu de Dios venga, y te haga
clamar a Cristo para que venga y te traiga vida de entre los muertos! Oramos
que el Espíritu de Dios venga.
Vos sabes que Cristo murió en la cruz para pagar el castigo por tu pecado.
¿Qué hay en tu corazón? sólo Cristo y el poder del Espíritu Santo puede
perdonar tus pecados y darte vida!
Conclusión: Tal vez junto al pueblo al pueblo de Israel estas diciendo 11) Luego me
dijo: «Hijo de hombre, estos huesos son el pueblo de Israel. Ellos andan diciendo:
Nuestros huesos se han secado. Ya no tenemos esperanza. ¡Estamos perdidos! (12)
Por eso, profetiza y adviérteles que así dice el Señor omnipotente: Pueblo mío, abriré
tus tumbas y te sacaré de ellas, y te haré regresar a la tierra de Israel. (13) Y cuando
haya abierto tus tumbas y te haya sacado de allí, entonces, pueblo mío, sabrás que
yo soy el Señor. (14) Pondré en ti mi aliento de vida, y volverás a vivir. Y te
estableceré en tu propia tierra. Entonces sabrás que yo, el Señor, lo he dicho, y lo
cumpliré. Lo afirma el Señor.»

Terminamos ministrando. De Tumbas a Jardines.

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