0% encontró este documento útil (0 votos)
115 vistas40 páginas

Lino y Colza

Este documento trata sobre el cultivo del lino y la colza-canola. Describe las etapas de crecimiento y desarrollo del lino, incluyendo la emergencia, floración y fructificación. También proporciona información sobre la morfología, ecología fisiología y regiones de cultivo del lino.

Cargado por

Ana Clara Alanis
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
115 vistas40 páginas

Lino y Colza

Este documento trata sobre el cultivo del lino y la colza-canola. Describe las etapas de crecimiento y desarrollo del lino, incluyendo la emergencia, floración y fructificación. También proporciona información sobre la morfología, ecología fisiología y regiones de cultivo del lino.

Cargado por

Ana Clara Alanis
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

CURSO: OLEAGINOSAS y CULTIVOS REGIONALES

Material Didáctico Nº 10

OLEAGINOSAS DE INVIERNO: LINO Y COLZA-CANOLA

Año 2015
1. LINO
Griselda E. Sánchez Vallduví
Curso: Oleaginosas parte I y II - Tecnología Agropecuaria y Forestal- FCAyF - UNLP- Año: 2014

1. 1. INTRODUCCION:

UBICACIÓN SISTEMÁTICA

El género Linum pertenece al orden Geraniales, familia Lináceas, constituido por unas 200
especies. Su nombre proviene, posiblemente, del griego Linon (lino) o del celta llin (hilo).
Según distintos autores, existen variedades y numerosas divisiones de ésta familia. De
acuerdo a la información de M.J. Dimitri (1959) las especies son las siguientes:
A. Flores rojas. Hojas alcanzando más de 5 mm de ancho.
L. grandiflorum Deaf. (ornamental)
B. Flores azules, celestes o blancas. Hojas generalmente no mayores de 5 mm de ancho.
1. Plantas anuales L. usitatissimum L. (cultivada)
2. Plantas perennes L. perenne L. (ornamental)

Otras especies perennes son L. narbonense (flores azules) y L. flavum (flores amarillas).

MORFOLOGÍA

Raíz : una principal, pivotante, delgada, que puede llegar a 1,20 m de profundidad y
abundantes raíces secundarias que se desarrollan mayormente en los primeros 30 cm del suelo.
Todo el sistema es débil, lo que favorece el ataque de hongos.
Tallo: delgado, más o menos erecto y ramificado. El número de ramificaciones y la altura es
variable en función de factores genéticos y ambientales. Los linos oleaginosos generalmente tienen
1-3 ramificaciones basales y una altura de 40-91 cm.
Hojas: simples, lineares a lanceoladas, trinervadas, sésiles, enteras, obtusas, opuestas en la
base y en espiral en la parte superior (lo que se hace evidente cuando el tallo se elonga). Tienen de
12 a 37 mm de largo y 3-7 mm de ancho, de color verde brillante a verde ceniza y de borde liso.
Flor: de distintos colores, las variedades cultivadas pueden ser distinguidas por el color de la
flor, la cual puede ser desde celeste oscuro a claro, blanca o rosa. Se hallan dispuestas en
inflorescencias corimbosas laxas terminales. Es el órgano que más se presta para la diferenciación
de variedades por su color, tamaño, forma, androceo y gineceo (Figura 1).
Son hermafroditas, con gineceo y androceo fértiles, actinomorfas y pentámeras.
El cáliz está formado por 5 sépalos imbricados, libres y persistentes. La corola tiene 5 pétalos
libres, lisos, suavemente rizados, geniculados, más o menos superpuestos que se caen rápidamente.
El androceo está constituido por 5 estambres con sus correspondientes anteras de color
amarillo o azul y sus filamentos se hallan unidos en la base y provistos de nectarios.
El gineceo es súpero, gamocarpelar y de placentación axilar. Está formado por 5 carpelos y
cada carpelo contiene 2 óvulos, que están divididos por un falso tabique denominado septa, tiene 5
estilos claviformes terminados en estigmas alargados.
La regla general es la autofecundación (autogamia), pero existe cierto porcentaje de
fecundación cruzada, que debe tenerse en cuenta en los planes de mejoramiento. El porcentaje de
alogamia más frecuente oscila entre 0,3 y 5 %, habiéndose encontrado algunos casos con valores de
alrededor de 40 %.
Fruto: es una cápsula de forma casi esférica, cónica y deprimida, que puede ser más o menos
indehiscente. En el campo se denomina "bolilla", puede tener de 10 a 12 mm de diámetro en sentido
transversal y de 8 a 15 mm en sentido vertical. Tiene 10 lóculos, en cada uno de ellos puede haber
hasta una semilla (Figura 2).
Semilla: tiene un largo de 2,5 a 6 mm y su tamaño es carácter diferencial de variedades. Son
más largas que anchas, comprimidas, lenticulares, de superficie lisa y brillante, sin olor y de sabor
oleoso y mucilaginoso.
El peso de 1000 semillas depende de la variedad, pesando la semilla de lino oleaginoso entre
5,5-7,8 gramos. Color variable siendo el más común el castaño claro. Las nuevas variedades
comestibles tienen semilla amarilla.
Contiene entre 37 y 46 % de aceite secante (índice de iodo 165-200) y una sustancia
mucilaginosa (6-15%) que es medicinal (emoliente), como también resina, tanino y aleurona.

Figura 1: (a) flor plana (en general todos los linos argentinos). (b) flor acampanada (Toba, Puelche,
descendientes del Bombay C. I. 42). INTA.

Figura 2: (1) Cápsula achatada (depressum); (2) Cápsula esférica (globossum); (3) Cápsula alargada (conicum). INTA.
1.2. ECOFISIOLOGIA DEL CULTIVO

1.2.1. CRECIMIENTO Y DESARROLLO:

El lino es un cultivo que presenta una gran elasticidad, desarrollando tanto en climas
tropicales como subtropicales. Se lo cultiva desde el Ecuador (Etiopía) hasta el círculo polar (Rusia,
Canadá).
Existen cultivares de tipo invernal y otros primaverales los que se diferencian en la tolerancia
al frío y se adaptan a distintos climas. En Argentina, se cultivan variedades de tipo primaverales
aunque su crecimiento y desarrollo ocurre en invierno, mientras que en latitudes mayores lo hacen
en verano.
Es un cultivo que requiere clima templado fresco. De las condiciones ecológicas que actúan
sobre la planta, el clima es el que marca los límites regionales del cultivo, siendo las zonas de
mayores rendimientos las que mejor satisfacen sus exigencias bioclimáticas. Además el clima es el
factor menos controlable y que modifica las variaciones anuales de rendimiento. Por otra parte este
factor es el que determina la región de cultivo, la cual se superpone en gran parte con la región
triguera. En base a experiencias realizadas en INTA se han establecido 6 subregiones lineras
(Figura 3) las que se diferencian fundamentalmente por sus características ecológicas, lo que
determina diferentes fechas recomendadas para la siembra.

Figura 3: Regiones lineras argentinas. INTA Pergamino.

Para un adecuado manejo del cultivo es necesario conocer su ritmo de crecimiento, los
requerimientos que el mismo tiene a lo largo de todo su ciclo y como afectan los diversos factores
ambientales, genéticos y culturales el crecimiento y desarrollo del mismo.
ETAPAS DE CRECIMIENTO Y DESARROLLO:

El lino se caracteriza por poseer un crecimiento muy lento y prolongado en el tiempo. Es un


cultivo de tipo indeterminado por lo que existe superposición entre el desarrollo vegetativo y
reproductivo (Figura 4). Al alcanzar los 10 cm de altura del cultivo (53 días desde la emergencia) la
materia seca acumulada era sólo el 5 % de la total al final del ciclo. A su vez se observa el inicio del
crecimiento acelerado a partir de la aparición de los primeros botones florales visibles, ritmo que se
mantiene hasta final de la floración (66 % del total al final del ciclo). Los distintos ritmos de
crecimiento indicarían comportamientos diferentes en cuanto a requerimientos nutritivos e hídricos,
habilidad competitiva y respuesta a técnicas de manejo.

1200
FF Cosecha
1000
Materia seca (g m-2)

800

600 72 % corresponde
PBV a las semillas
400
10 cm

200

0
50 75 90 104 117 131 145 159 174
Días desde la siembra
tallos hojas cápsulas
raíces aérea total

Figura 4: Evolución de la materia seca total y su distribución por órganos (datos propios, La Plata Sánchez Vallduví y
Flores, RCA 1995).

En forma general se pueden establecer 4 etapas de crecimiento y desarrollo, en las cuales


presenta distintos requerimientos. Las mismas son:
- Siembra-emergencia: período comprendido entre la siembra y la emergencia de los
cotiledones. Esta etapa está regulada principalmente por la temperatura, la humedad, características
de la semilla y profundidad de siembra.
- Emergecia-floración: Esta etapa se extiende desde la emergencia de los cotiledones hasta la
aparición de las primeras flores (10 % de flores abiertas). En esta etapa se forma la masa radical y
vegetativa (materia seca) en el tallo principal, ramificaciones basales, hojas, ramificaciones
superiores. A mayor cantidad de materia seca mayor rendimiento y cantidad de aceite.
Esta etapa presenta dos subfases:
a) Emergencia-definición del ápice: La primera parte de esta subfase se la denomina juvenil
y sólo responde a la temperatura. Luego se inicia la inductiva, cuya duración depende la suma
térmica, fotoperíodo y vernalización.
b) Diferenciación del ápice-floración: la duración de esta subfase está regulada por la
temperatura y en menor medida por el fotoperíodo.
- Floración-fin de fructificación: Se extiende desde la aparición de las primeras flores hasta
el final de la floración (florecen el último 10 % de las flores), momento en el cual ya se ha iniciado
la etapa de maduración en los frutos que cuajaron anteriormente. La floración dura de 20 a 30 días.
Las flores abren a la mañana, produciéndose la fecundación. Los pétalos caen al mediodía (si no
está nublado). Inmediatamente los óvulos aumentan de tamaño y a los dos días comienza la
formación de las cápsulas, que toman color amarillo pajizo al madurar completamente. Esta etapa
está regulada por la temperatura.
- Maduración: Esta etapa se considera desde que culmina la floración hasta que las cápsulas
se tornan pardas, secas y senescentes. De floración a madurez amarilla median aproximadamente 30
días, dependiendo principalmente de la temperatura y la humedad. De madurez amarilla a completa
transcurren aproximadamente 15 días más.
La duración del ciclo total y de las subetapas de desarrollo del cultivo puede variar en función
de: la variedad utilizada, la época de siembra y las condiciones ecológicas durante el cultivo. En la
figura 5 se esquematizan las características que presenta una planta de lino durante su desarrollo.

Figura 5: Características de una planta de lino en distintos estados de desarrollo. Adaptado de Tourner, 1987.

En la tabla 1 se presentan los resultados de ensayos realizados en la estación experimental Julio


Hirschhorn con 7 variedades comerciales. La emergencia ocurrió entre los 14 y 19 días y el tiempo
a cosecha fue de alrededor de 140 días para el Baikal y 150 para el resto de las variedades.

Tabla 1: Rendimiento, duración de la subetapa: emergencia-inicio de floración y emergencia-


fin de floración de siete cultivares de lino oleaginoso para siembras de Julio. Promedio de
cinco años. Los Hornos. Buenos Aires.
CULTIVAR Emergencia-inicio Emergencia-fin de Rendimiento
de floración floración (kg/ha)
(días) (días)
Tape Paraná 78 105 1292
Panambí 86 112 1534
Lucero INTA 83 107 1480
Curundú INTA 89 109 1391
Baikal 76 99 1393
Ceibal INTA 85 112 1480
Carape INTA 85 110 1554
Promedio 83 108 1446

A continuación se transcribe una clave de identificación de las etapas de desarrollo según J. B.


S. Freer en su trabajo “A development stage for linseed (Linum usitatissimum)” publicado en
Aspects of Applied Biology 28 (1991):
Cada estado se registra cuando el 50% de la población de plantas ha alcanzado la
característica descripta.

0- GERMINACIÓN Y EMERGENCIA
00- Semilla seca.
01- Semilla embebida.
02- Aparición de la radícula.
04- Alargamiento del hipocótile.
05- Emergencia.
07- Cotiledones desplegándose desde la cubierta seminal
09- Cotiledones desplegados y completamente expandidos.

1- ESTADO VEGETATIVO (sobre el tallo principal)


10- Hojas verdaderas visibles.
12- Primer par de hojas verdaderas plenamente desplegadas.
13- Tercer par de hojas verdaderas plenamente desplegadas.
1n- n- Hojas plenamente desplegadas.

2- RAMIFICACIONES BASALES
21- Una ramificación.
22- Dos ramificaciones.
23- Tres ramificaciones.
2n- n Ramificaciones.

3- DESARROLLO DE LOS BOTONES FLORALES (sobre el tallo principal)


31- Botones visibles encerrados en las axilas de las hojas.
33- Botones extendidos desde la axila de la hoja.
35- Corimbo formado.
37- Botones cerrados pero con pétalos visibles.
39- Primer flor abierta.

4- FLORACIÓN (planta entera)


41- 10 % de flores abiertas.
43- 30% de flores abiertas.
45- 50% de flores abiertas.
49- fin de floración.

5- FORMACIÓN DE LAS CÁPSULAS (planta entera)


51- 10% de cápsulas formadas.
53- 30% de cápsulas formadas.
55- 50% de cápsulas formadas.
59- Fin de formación de cápsulas.

6- SENESCENCIA DE LAS CÁPSULAS (en la mayoría de las plantas avanzadas)


61- Cápsulas expandidas.
63- Las cápsulas son verdes y de tamaño máximo.
65- Las cápsulas amarillean.
67- Las cápsulas son pardo amarillo pero blandas.
69- Las cápsulas son pardas, secas y senescentes.

7- SENESCENCIA DEL TALLO (planta completa)


71- El tallo está mayormente verde debajo de la panícula.
73- La mayor parte de los tallos son pardos en 30%.
75- La mayor parte de los tallos son pardos en 50%.
77- La mayor parte de los tallos son pardos en 75 %.
79- Los tallos son completamente pardos.

8- TALLOS SENESCENTES (enriándose)


81- Exterior de los tejidos descomponiéndose.
85- Tejidos vasculares fácilmente removidos.
89- Tallos completamente colapsados.

9- DESARROLLO DE LAS SEMILLAS (planta completa)


91- Semillas expandidas.
92- Semillas blancas pero de tamaño completo.
93- La mayor parte de las semillas viran al amarillo marfil.
94- La mayor parte de las semillas viran al pardo.
95- Todos las semillas son pardas y duras.
98- Algunas semillas caen de las cápsulas
99- La mayor parte de las semillas caen desde las cápsulas.

1- Estado germinación-nacimiento (Estado 0):


La semilla seca absorbe el agua y comienza a embeberse (código 01). Ahora la radícula puede
ser observada emergiendo (código 02-04) y el hipocótilo se alarga justo hasta lograr la emergencia
de los cotiledones.
Las cubiertas seminales a menudo quedan frecuentemente adheridas a los cotiledones después
de la emergencia. Debido al color de la cubierta, es necesario un examen atento para precisar el día
de la emergencia. Los cotiledones empiezan a desplegarse desde la cubierta seminal (código 07) la
cual puede permanecer adherida a los cotiledones por algunos días. El estado en que los cotiledones
son plenamente desplegados es 09.

2- Estado Vegetativo (Estado 1):


El primer par de hojas verdaderas se hace visible entre los cotiledones (código 10) y las hojas
se desarrollan a medida que el tallo se elonga. El primer par de hojas plenamente desarrolladas es
definido como código 12.
Cuando el tallo se elonga las hojas aparecen sobre el tallo en forma de espiral. Dicho espiral
no es tan manifiesto durante los estados precoces y las hojas aparentan estar de a pares. Es
importante registrar las hojas individuales a partir de la 6º hoja hacia delante (código 13).
Es difícil definir el número exacto de hojas en razón que la planta produce nuevas hojas
siempre a partir del punto de crecimiento terminal y ellas aparecen muy próximas una de la otra.
Se propone que una hoja sea registrada cuando su nudo pueda ser distinguido claramente
arriba del punto de crecimiento y la hoja forme un ángulo superior a 35º respecto de la vertical. Es
decir desplegada desde el punto de crecimiento.

3- Ramificación basal (Estado 2):


Las ramificaciones aparecen habitualmente desde los nudos más cercanos a la base. Los
estados sobre las ramificaciones son registrados de manera similar a los del tallo principal.
Una ramificación se considera aparecida si una hoja sobre ella cumple el criterio de aparición
de la hoja (código 21).
Aunque la ramificación generalmente ocurre temprano sobre la estación, esto puede ocurrir
hasta la cosecha y las ramificaciones puedan no estar limitadas a los nudos inferiores.

4- Botones florales (Estado 3):


El desarrollo de los botones florales ocurre sobre los nudos de las hojas más elevados y
próximos al punto de crecimiento. El punto de crecimiento requiere una observación atenta para
considerar la iniciación de éste estado (código 31).
Los botones florales se extienden sobre un pedicelo desde las axilas de las hojas y desde un
corimbo (código 35) los cuales son expandidos hacia afuera. Cuando los pétalos se pueden ver entre
los sépalos se considera el estado 37. La primera flor que se abre se ha considerado como el estado
39.

5- Floración (Estado 4):


La flor es perfecta, completa y pedicelada a razón de una sola flor terminal sobre el pedicelo
en un corimbo multifloral. La floración es registrada sobre una base proporcional de 10, 30 o 50 %
etc. con el código 49 se indica el fin de la floración; cuando el último 10 % de las flores están
abiertas.

6- Formación de cápsulas (Estado 5):


La formación de las cápsulas se produce concurrentemente con la floración, al igual que las
cápsulas han iniciado la caída de los pétalos.

7- Senescencia de cápsulas (Estado 6):


La senescencia de las cápsulas es un estado importante y la descripción usada se refiere al
avance de la mayoría de las cápsulas en el corimbo. Este estado es codificado sobre el cambio de
color de las cápsulas desde verde hacia amarillo-marrón oscuro, hasta el marrón dorado. Las
cápsulas están completamente senescentes cuando las semillas se escuchan como sonajero en el
interior de la cápsula al hacer temblar la planta (código 69, 97).

8- Senescencia de tallos (Estado 7):


Este estado también está basado sobre el color. El corimbo senesce poco después que las
cápsulas y el tallo comienza progresivamente a aparecer marrón desde arriba hacia abajo. Las hojas
senescen al mismo tiempo.
9- Senescencia de tallos (Estado 8):
Este estado ha sido incluido para facilitar el uso de esta clave sobre una base universal para
todos los cultivares de Linum usitatissimum y describir el proceso natural de enriado.

10- Desarrollo de la semilla (Estado 9):


El desarrollo de semillas concurrentemente con las cápsulas. Este estado puede incluir
descripciones a causa de que el muestreo para la disección de las cápsulas para medir la humedad
de la semilla es destructivo. Este estado se basa sobre la descripción de la cubierta de la semilla
haciendo un código decimal completo (código 99 mayormente las semillas caen desde las cápsulas
retornando a 00).

1.2.2. REQUERIMIENTOS CLIMATICOS Y EDAFICOS:

CLIMATICOS:

El lino tiene requerimientos de temperatura, fotoperíodo, vernalización e hídricos.

a) Temperatura:
El cultivo de lino requiere acumular temperatura para cumplir las distintas etapas de su
desarrollo, regulando la duración de los distintos subperíodos.
Los requerimientos son menores que lo de los cereales de invierno como el trigo, motivo que
permite extender el área de cultivo a regiones algo más calurosas.
Las temperaturas favorables y la susceptibilidad a heladas es variable a lo largo del ciclo
vegetativo. Se considera que para la etapa de siembra a nacimiento la temperatura mínima de
crecimiento para el lino es de aproximadamente 4 ºC. La constante térmica (suma de temperatura
requerida para determinar un proceso) sobre 0 ºC para esta subetapa puede estimarse entre 100 y
120 ºC.
En forma general se puede decir que al inicio del ciclo le son favorables temperaturas de 8-12
ºC, prefiriendo tiempo fresco en floración (20 ºC) y temperaturas moderadas en madurez.
El período de emergencia-floración está regulado por la combinación de acumulación de
temperatura, fotoperíodo y vernalización, actuando el fotoperíodo solamente en la subetapa
inductiva.
En el momento de floración el lino debe haber recibido desde su germinación una suma
mínima de temperatura de 900 ºC y un máximo de 3290 ºC de acuerdo a la duración del
fotoperíodo, con una temperatura base de crecimiento de 5° C.
La floración es producto de la combinación de suma de temperaturas y fotoperíodo, es así
que, la suma requerida es menor cuanto mayor es la duración del día por encima de un umbral
crítico.
La duración de la floración no es afectada directamente por la temperatura, sino que los
múltiples factores que afectan el rendimiento a través de su acción en el momento de floración,
actúan sobre la aparición de flores o sobre el número de flores. La duración de la floración se ha
mostrado dependiente de los sucesos ocurridos anteriormente en la ontogenia, especialmente en
fechas tempranas de siembra.
Temperaturas muy altas en floración (siembras tardías), determinan un menor número de
cápsulas/planta, semillas/fruto y peso de mil semillas. El porcentaje de aceite también puede
afectarse, ya que comienza a depositarse en la semilla inmediatamente después de la apertura de la
flor. En los primeros 10 días la acumulación es lenta, pero entre el día 11 y 20 se acumula la mayor
proporción. Es así que las primeras camadas de flores determinan el % de aceite de los frutos.
Para el subperíodo floración-madurez, la duración del mismo está regulada principalmente
por las temperaturas. La acumulación térmica para cumplir este subperíodo es prácticamente la
misma cualquiera sea la época de siembra, por lo cual la duración en días dependerá de la época del
año en que se produzca la maduración, y consecuentemente, a menor temperatura mayor duración.
En ensayos realizados en la Argentina se registró que con una temperatura base de 5 ºC para este
subperíodo, con cultivares actuales, la suma de temperatura para el período fue de 470 ºC.
Temperaturas elevadas cerca de la madurez provoca la anticipación de la maduración normal, se
obtiene semilla de menor peso, se achuza y pierde brillo.
Con respecto a las heladas el daño de heladas depende de la intensidad y el momento en que
ocurren. En germinación es susceptible (-7 ºC), desde que emerge con las dos hojas cotiledonales
hasta 10 cm de altura de la planta. Transcurrido esta etapa y hasta que aparece el botón floral la
planta puede soportar heladas hasta -9 ºC, pudiendo incluso, si los brotes tiernos fueron dañados
recuperarse emitiendo nuevas ramas sin afectarse los rendimientos.
Llegada la floración el daño por heladas vuelve a ser crítico siendo la planta muy susceptible.
El daño será diferente según la intensidad de las heladas, si estas son benignas se perderán los
botones florales de ese día, y si son más intensas se van a afectar también los pimpollos, flores y
hasta cápsulas recién formadas.

b) Fotoperíodo:
Según la clasificación de Vavilov, el lino es una especie de día largo cuantitativa. El
fotoperíodo es el factor que más influye en la duración de la etapa emergencia-floración. Florece
más rápido cuanto mayor sea la duración del día y la floración se ve dificultada cuando los días se
acortan.
Se considera como umbral crítico para la iniciación floral valores de alrededor de 12 hs de
luz, existiendo una acción combinada del fotoperíodo y la temperatura. Todo fotoperíodo mayor a
12 hs de luz determina una aceleración en el desarrollo, lo que produce una compensación en las
necesidades térmicas requeridas para florecer. Por otra parte, todo aumento en la duración del día a
partir de 13 hs 30´, disminuye muy poco la suma de temperatura necesaria. De este modo para
florecer en un día de 12 hs 05´, el lino necesitó 3290 ºC y todo exceso sobre ésta cantidad resulta
superfluo, mientras que el mínimo fue de 900 ºC con 13 hs 30’.

c) Vernalización:
La duración de la etapa de emergencia floración también es influenciada por la vernalización,
las plantas requieren dosis de enfriamiento para completar su desarrollo. Los linos oleaginosos
tienen una exigencia en frío reducida, cuyo valor se encuentra entre 250 y 300 hs de frío sobre base
4 –5 ºC. Existen diferencias entre cultivares, teniendo mayor respuesta a la vernalización cultivares
más tardíos, que son más exigentes en horas de frío.
Existe interacción entre fotoperíodo, vernalización y genotipo. Es así que en siembras muy
tempranas la floración se retrasa por esperar la combinación de los estímulos vernalizantes y
fotoperiódicos.

d) Requerimientos hídricos:
Respecto a las lluvias desarrolla bien en zonas con precipitaciones anuales de 500-1000 mm.
Necesita de 400 a 450 mm de agua bien distribuidas durante el ciclo. Es susceptible a la falta de
humedad del suelo, siendo el período de mayor sensibilidad durante la floración. La disponibilidad
de agua insuficiente afecta negativamente en el período de siembra o durante el crecimiento
primaveral, siendo éstas últimas las de mayor incidencia afectando negativamente el rendimiento y
la calidad del aceite.
Por otra parte, las lluvias excesivas son perjudiciales, causando distintos efectos según el
momento en el que ocurran. Impiden la preparación del suelo, provocan planchado del mismo luego
de la siembra dificultando la emergencia. Cuando el cultivo está desarrollado y hay viento, puede
producirse el vuelco de la planta y en el momento de la cosecha puede atrasarla o dificultarla,
disminuyendo la calidad del grano y favoreciendo el desarrollo de enfermedades, el rebrote y la
pérdida de calidad de la semilla.
EDAFICOS:

Los suelos más adecuados son los franco-arcillosos o franco-limosos ya que tienen mayor
capacidad de retención de agua. No debe sembrarse en tierras muy sueltas ya que éstas no retienen
la humedad suficiente para tolerar períodos de sequía.
Los suelos deben ser fértiles, de textura mediana y bien drenados, ya que es un cultivo
propenso a la asfixia radicular. Tolera variaciones en el grado de acidez, pero el pH óptimo es entre
6 y 7. Es una planta sensible a la salinidad.
Respecto a los nutrientes, el lino puede remover cantidades apreciables desde el suelo. Los
requerimientos nutritivos dependen de las características del cultivar, de las condiciones de cultivo,
de la biomasa total y consecuentemente de los rendimientos alcanzados.
De acuerdo a información brindada por el ITC (Institut Technique Agricole du Lin), la
cantidad de nutrientes movilizados durante el ciclo son los que se presentan en las tablas 2 y 3.

Tabla 2: Movilización de macronutrientes en el cultivo de lino para tres niveles de biomasa


(tallos+hojas+fructificaciones) en Kg/ha (Institut Technique Agricole du lin, France).

Biomasa N P2O5 K2O MgO CaO S


6,5 t/ha 70 12 70 7 23 6
9,3 t/ha 105 20 110 10 40 -
16,5 t/ha 123 30 230 14 64 17

Tabla 3: Movilización de micronutrientes en el cultivo de lino para tres niveles de biomasa


(tallos+hojas+fructificaciones) en g/ha. (Institut Technique Agricole du lin, France).

Biomasa Mn Zn Cu B
6,5 t/ha 130 120 32 100
9,3 t/ha - 300 - 230
16,5 t/ha 113 264 73 290

De acuerdo a datos obtenidos en el CETIOM, del total de nutrientes movilizados para un


rendimiento de 2400 kg/ha, la exportación de los mismos corresponde a un 75 % de N, 75 % de P y
20 % a K2O.
El ritmo de acumulación del N a lo largo del ciclo del cultivo es semejante al de la materia
seca. En las etapas iniciales la tasa de acumulación es baja y se hace máxima en el período
comprendido entre primeros botones florales visibles y fin de floración (momento donde ya
acumuló más del 70 % del N total al final del ciclo).
El patrón de distribución de los nutrientes cambia a lo largo del ciclo (Figura 6). En etapas
iniciales las hojas tienen la mayor proporción del N y P, pero durante la formación de las cápsulas y
el llenado de las semillas, los órganos reproductivos han acumulado el 70-80 % del total. Respecto
al K, en etapas tempranas el patrón de distribución es semejante a la de N y P. Después de floración
los tallos comienzan a ser tan importantes como las cápsulas y en madurez la distribución del K es
equitativa entre tallos, hojas y cápsulas, es por este motivo la alta restitución al suelo de este
nutriente.
Figura 6: Patrón de distribución de N, P y K en plantas de lino (Hocking PJ et al , 1987 - adaptado
de Dastur y Bhatt, 1965).

La redistribución interna de algunos nutrientes ocurre desde los órganos vegetativos durante
el desarrollo de las cápsulas y llenado de las semillas. Se encontró que el 85 % del N y el 75 % del
P acumulado en la materia seca de las cápsulas fue obtenido por redistribución de estos nutrientes
desde tallos y hojas. La redistribución del K no es tan pronunciada como el N y P. Las hojas son la
fuente de redistribución del K destinado a las cápsulas y los tallos continúan acumulando K a lo
largo del ciclo. La redistribución de Mg y Ca desde tallos y hojas es limitada.
En el lino oleaginoso el N favorece la acumulación de biomasa, mejorando el rendimiento de
semilla y el peso de las mismas, aunque puede disminuir el contenido de aceite. El fósforo favorece
el rendimiento en semilla y aceite. El K incide en la calidad de la fibra (característica importante
para lino textil) e incrementa la concentración de aceite y el índice de iodo.
El lino es muy sensible a la deficiencia de zinc, absorbiendo la mitad de lo que demanda
durante todo el ciclo cuando alcanza 2 a 3 cm de altura. El boro también es un micronutriente de
importancia para su buen crecimiento y desarrollo.

1.3. TECNOLOGÍA DEL CULTIVO

1.3.1. SIEMBRA:
La siembra del cultivo del lino es un aspecto de fundamental importancia ya que constituye en
gran medida al logro de una correcta implantación, buen desarrollo del cultivo y posterior
rendimiento.

Elección del cultivar: en ésta elección debe tenerse en cuenta la región agroecológica, la
tecnología a emplear, el tipo de suelo y la posibilidad o no de que se produzcan problemas
sanitarios. En la tabla 4 se indican características a tener en cuenta para elegir un cultivar.

Tabla 4: Ciclo, rendimiento, % de aceite y comportamiento a enfermedades y vuelco de


cultivares de lino oleaginoso. Fuente: EEA Paraná.

Días Rend. % aceite Marchi- Roya Pasmo Vuelco


VARIEDAD germ- Kg/ha tamiento
mad.
Tape INTA 132 2019 40,5 ES ES MS MR
Salto INTA 138 1689 41 MR MR BC MBC
Rojas INTA 136 1802 41,2 MR MR MBC MBC
Ceibal INTA 165 1985 41,2 MR MR S MR
PROINTA Omega 178 2135 41,3 MR MR BC s/d
Referencias: MR: muy resistente; R: resistente; MBC: muy buen comportamiento; BC: buen comportamiento; S:
susceptible; MS: muy susceptible; ES: extremadamente susceptible y s/d: sin dato.

Los cultivares utilizados en la Argentina son destinados para la industria, pero existen
variedades con bajo contenido de ácido linolénico (menor a 5 %) las que son denominadas como
Solin y su aceite es apto como comestible. Otras variedades más recientes son: Lucero, Carapé y
Curundú INTA.

Epoca de siembra:
De la correcta elección dependerá el futuro rendimiento en grano y el porcentaje de aceite.
La fecha óptima de siembra varia de acuerdo a la subregión considerada siendo la recomendada
para cada una de ellas la siguiente:
Subregión I, IIA y IIB: desde el 15 de mayo al 15 de junio
Subregión III: desde el 1 al 15 de junio
Subregión IV: desde el 15 de mayo al 15 de junio
Subregión V: desde el 20 de junio al 5 de julio
Subregión VI: desde el 1 al 20 de julio

Densidad de siembra:
La densidad de siembra habitualmente recomendada es de 850 semillas viables/m2,
(aproximadamente a 55-60 kg/ha), lo que depende del peso de las semillas y la calidad de la misma,
llegando a cosecha con 500 pl/m2. Se consideran entre un 35 y 50 % las pérdidas de plantas desde
siembra a cosecha.
Se ha demostrado que esta densidad puede disminuirse sin verse mermados los rendimientos.
Este comportamiento es consecuencia de la capacidad de compensación que posee el lino. Para
calcular la cantidad de semilla a sembrar por hectárea, se emplea la siguiente fórmula:

Densidad = P.M.G. (g) × Nº de semillas/m2 × 100 = kg/ha.


V.C.

V.C.= % de pureza × % de poder germinativa.


PMG: peso de mil granos.
EG: energía germinativa. No menor de 85%.
PG: poder germinativo a 7 días no menor a 90%.
Pureza debe ser mayor al 95%.

Por el pequeño tamaño de la semilla, la profundidad de siembra no debe ser mayor que 2 cm.

Método de siembra: se realiza con sembradora común de grano fino, a 15-17 cm de distancia entre
sí, lográndose mejor distribución de la semilla que en siembras realizadas al voleo.

Calidad: las fallas de germinación en lino son elevadas, éstas pueden disminuirse realizando el
curado de la semilla inmediatamente antes de la siembra. A su vez para garantizar la calidad de la
semilla es necesario utilizar semilla fiscalizada.

1.3.2. ADVERSIDADES:

Enfermedades:
La cantidad de adversidades que afectan al lino son pocas pero de gran importancia
económica por su gran difusión y los perjuicios que provocan.

Damping-off o muerte de plántula: ocasionada por un complejo de hongos del suelo como
Pythium spp., Rhizoctonia solani, Phoma spp., Sclerotium bataticola y varias especies del género
Fusarium, siendo los más frecuentes Fusarium oxysporum f. sp. lini y Fusarium solani. En algunos
años aislados se ha encontrado Colletotrichum lini.
La enfermedad se presenta desde emergencia hasta 30-40 días después de la misma. Se
caracteriza por la muerte de plántulas que presentan podredumbre de raíces, estrangulamiento del
cuello, muerte de cotiledones y hojas inferiores, cancros en los tallos y marchitamiento por
obstrucción de vasos xilemáticos. Generalmente se presentan grupos de plantas afectadas en los
surcos alternadas con plantas sanas.
Control:
- Rotaciones.
- Manejo de rastrojo.
- Uso de semillas de calidad, limpias y curadas con fungicidas.
- Siembras adecuadas para favorecer la rápida emergencia.

Marchitamiento: producida por Fusarium oxysporum f. lini.


El hongo vive en el suelo, pudiendo permanecer en él varios años. Invade a la planta a través
de su sistema radical, células epidérmicas jóvenes y estomas, ocupando el sistema vascular.
Si bien se observan los mayores ataques en los primeros estadíos. Las plantas son atacadas en
cualquier momento de su desarrollo vegetativo. Aparece generalmente en parches pero puede ser
esparcido por todo el lote.
En primer lugar, puede detener la germinación provocando la muerte de la semilla. En plantas
jóvenes las hojas amarillean y se espesan, toman un color castaño y mueren, empezando por el
cuello. En plantas adultas se ven los síntomas en la parte terminal, marchitándose, se curva la parte
superior hacia abajo, tomando el aspecto de un "cuello de cisne". Las raíces toman un color
amarillento, desprendiéndose la corteza con facilidad. El ataque tardío ocasiona madurez prematura.
Los ataques dependen del exceso de agua en el perfil y la ocurrencia de temperatura del suelo
superior a 15 ºC. Esta enfermedad generalmente se inicia en primavera, con temperatura ambiente
entre los 18-25 ºC.
Control:
- Siembra de variedades resistentes.
- Rotaciones largas (no sembrar lino sobre lino).
- Utilización de semilla curada.
- Realizar siembras tempranas y superficiales.

Roya: producida por Melampsora lini. Puede presentarse desde estado vegetativo hasta que
las cápsulas están verdes. Infecciones tempranas pueden ocasionar una defoliación total. Produce
pústulas anaranjadas (uredosoras) y luego negras (teleutosporas), localizadas en hojas, tallos,
ramificaciones superiores, pedicelos, etc.
Se caracteriza por cumplir todo su ciclo sobre el lino. Se propaga por el viento, siendo la
enfermedad más frecuente en los cultivos. Es una amenaza constante para la producción de lino ya
que puede sobrevivir en el lugar y tiene la habilidad de producir nuevas razas. Es predispuesta por
primaveras húmedas o calurosas (18-22 ºC) y sobre todo en campos de elevada fertilidad y
crecimiento vigoroso de las plantas.
Control:
- Siembras con variedades resistentes.
- Siembras tempranas.
- Rotación de cultivos.
- Siembra de semillas libre de la enfermedad.
- Eliminación del rastrojo.
- Si es conveniente económicamente se puede aplicar el fungicida Propiconazole al cultivo.

Pasmo: producido por Septoria linicola f.a. Mycosphahella linorum f. s.


La enfermedad es causada por la forma asexual, pero la forma sexual se la ha encontrado en el
rastrojo, a partir de la que podrían surgir nuevos biotipos más agresivos. Aparece en bolillamiento,
las plantas anticipan su madurez y se vuelcan. Aunque, si se presentan las condiciones
predisponentes puede ocurrir en estados más tempranos. La enfermedad se inicia en las hojas
inferiores, se forman manchas castaño claro que luego se necrosan, circulares o semicirculares, se
secan y caen o quedan adheridas al tallo. Si continua la enfermedad ataca progresivamente la planta
en forma ascendente hasta la que se forman anillos color tabaco alrededor del tallo. Si el ataque es
más intenso toma las inflorescencias (se produce abortos de flores) y cápsulas. Los tejidos son
ocupados por los picnidios del hongo.
Las predisponen primaveras húmedas (humedad ambiental superior a 90 %), temperaturas
superiores a 23 ºC, días nublados y lluvias persistentes. Es una enfermedad explosiva, a partir de la
aparición de los primeros síntomas en 2 ó 3 días puede generalizarse en todo el lote.
Control:
- Siembras con variedades precoces.
- Utilizar semilla libre de alta calidad y desinfectada (el hongo puede ser llevado por las semillas).
- Variedades que presenten buen comportamiento (no existen variedades resistentes).
- Si es conveniente económicamente se puede aplicar fungicidas al cultivo, tales como Benomil o
Carbendazim.

E otros ambientes se han citado otras enfermedades y agentes patógenos tales como: quebrado del
tallo (Aureobasidium pullulans var. lini), virus, mycoplasmas, Alternaria linicola, Selenophoma
linicola, Phoma exigua, Alternaria y Colletotrichum, y ocasionalmente Sclerotinia sclerotiorum.
Para el tratamiento de la semillas se recomienda el uso de fungicidas como Captan (distintas
concentraciones y formulaciones) y Metalaxil.

Insectos:

Insectos del suelo: afecta a la semilla recién sembrada o en proceso de germinación


consumiéndola total o parcialmente, pudiendo continuar consumiendo plantas durante todo el ciclo
del cultivo. Se destacan las larvas de:
Gusano blanco (Diloboderus abderus)
Astilo moteado (Astylus atromaculatus)
Gorgojos de la alfalfa (Pantomorus leucoloma)
Gusano alambre (Monocrepidius scalaris)
Control:
- Labranzas de suelo anticipadas (primeros días de verano) para evitar oviposición.
- Se ha trabajado para establecer umbrales de daño económico para ésta adversidad. Si bien
merecen un mayor ajuste los valores citados, resultan de gran utilidad como para minimizar pérdida.
Por lo tanto: hacer recuentos de larvas presentes. Si en 5 recuentos en un rectángulo de 0,5 x 0,25 m
y 0,3 m de profundidad se encuentran 5 larvas/m2 no sembrar lino o realizar tratamiento químico.
- Sembrar con buenas condiciones para favorecer una emergencia rápida y uniforme.
- Tratar la semilla con insecticida.
Las hormigas: La especie que predomina es la hormiga negra común (Acromirmex lundi),
sus daños son mayores en campos poco trabajados, y cuando las plantas son pequeñas, pero por las
características propias del cultivo de lino es susceptible hasta que el cultivo pierde humedad, luego
de haber alcanzado la madurez fisiológica.
Control:
- Control con insecticida en hormigueros.
- El combate más económico es con cebos tóxicos específicos como el Mirex para evitar daño a
otras especies.
- Cuando el ataque es muy grande es necesario un tratamiento generalizado.

Trips: al acercarse la floración comienza a aumentar la población de trips. Producen zonas


incoloras o amarillamiento en hojas, flores, sépalos y cápsulas, también hojas retorcidas. Los más
frecuentes son: Thrips tabaci, Frankiniella schultzei.
Control: se está estudiando el nivel de daño que justifique su control con insecticida.

Las isocas: son un grupo de larvas de Lepidópteros de varias generaciones, que no son
específicas del lino. Dañan hojas, flores y cápsulas.
Los meses de ataque intensos son octubre-noviembre.
Las especies son:
Isoca bolillera (Helicoverpa gelotopoen)
Oruga o isoca medidora (Rachiplusia nu)
Oruga militar verdadera (Pseudaletia adultera)
Oruga militar tardía (Spodoptera frugiperda)
Gata peluda norteamericana (Spilosoma virginica)
Otras especies registradas son: gusano variado (Peridroma saucia), oruga desgranadora (Faronta
albilinea), oruga del yuyo colorado (Spodoptera ornithagalli), oruga espinosa (Euptoieta claudia
hortensia), gata peluda (Mallocephala deserticola) y gusano cogollero (Heliothis virescens).
Control: realizar recuentos de larvas y considerar el nivel de individuos presentes para iniciar
el control con insecticida. El número de isocas que justifica el tratamiento es de 20-25 ejemplares
para isoca medidora y 10 para el resto por cada 20 golpes de red. Para isoca bolillera se cuentan las
menores a 1,5 cm. Si se decide pulverizar se debe realizar un análisis económico del costo de
aplicación. Existen diversos insecticidas disponibles en el mercado efectivos para el control de
isocas.

Malezas:

El lino se caracteriza por ser muy mal competidos, con escasa habilidad competitiva (menor
que los cereales de invierno). Además, es sensible a los herbicidas y no es posible realizar controles
mecánicos después de la siembra. Estas características determinan que la competencia con malezas
sea uno de los factores más importantes que limitan el rendimiento del cultivo. La magnitud de las
pérdidas depende de numerosos factores relacionados con el propio cultivo, las malezas y el
ambiente en el cual desarrollan, habiéndose registrado mermas del rendimiento superiores al 60 %.
Las malezas que se presenten varían según las distintas zonas, condiciones ambientales,
historia del lote, fecha de siembra, entre otros factores. En la zona de mayor área sembrada (Entre
Ríos) las malezas de mayor importancia son las latifoliadas y en especial las Cruciferas, tanto por su
presencia como abundancia relativa. Algunas de las malezas son comunes en la mayoría de las
zonas de cultivo tales como: nabo, nabón, sanguinaria, enredaderas, etc. Sin embargo se encuentra
que en la provincia de Buenos Aires predominan las quinoas y los cardos, mientras que en Santa Fé
y Córdoba, enredaderas y sanguinarias.
El siguiente es un listado de algunas de las malezas frecuentes en el cultivo de lino:
Latifoliadas:
Nabo (Brassica campestris)
Nabón (Raphanus sativus)
Mostaza negra (Brassica nigra)
Mostacilla (Rapistrum rugosum)
Manzanilla cimarrona (Anthemis cotula)
Mastuerzo (Coronopus didymus)
Enredadera perenne o campanilla (Convolvulus arvensis)
Enredadera anual (Polygonum convolvulus)
Sanguinaria (Polygonum aviculare)
Sunchillo (Wedelia glauca)
Nomeolvides (Anagallis arvensis)
Perejilillo (Bowlwsia tenera)
Falsa biznaga (Ammi majus)
Flor de pajarito (Fumaria officinalis)
Yuyo colorado (Amaranthus sp.)
Quinoas (Chenopodium sp.)
Cardo negro (Cardus acantoides)
Cardo de castilla (Cynara carbunculos)
Gramineas:
Avena guacha (Avena fatua)
Sorgo de alepo (Sorgum halepense)
Ray gras (Lolium multiflorum)
Trigollo (Lolium temulentum)
Cola de zorro (Setaria argentina)
Gramón (Cynodon dactylon)

Para decidir el manejo a realizar de las malezas es importante buscar alternativas que
permitan un uso racional y eficiente de los recursos, tendiendo hacia una producción sustentable en
el tiempo. En este contexto es necesario evaluar las distintas posibilidades (culturales, químicas,
combinadas) con que se cuenta para manejar las malezas en el cultivo de lino.
En el mercado existen herbicidas que pueden ser utilizados en pre-siembra, pre-emergencia o
post-emergencia. Para la realización de tratamientos químicos se debe tener en cuenta la
sensibilidad del lino a los herbicidas, por lo que cualquier falla en su aplicación se traduce en
grandes prejuicios para las plantas.
Entre las prácticas culturales se pueden mencionar: utilización de semilla de buena calidad,
limpia y con buen porcentaje de energía y poder germinativo para garantizar una rápida y uniforme
emergencia, planteo de rotaciones, sembrar en condiciones que favorezcan la emergencia, etc.

1.3.3. FERTILIZACIÓN:

Entre los factores que determinan la respuesta a la fertilización se encuentran: la


disponibilidad de nutrientes en el suelo, tipo de suelo, características del cultivo y condiciones que
favorezcan o no su movilización.
Si bien en el lino la fertilización con N no es una práctica habitual, los estudios realizados
demuestran respuesta variable. En algunos casos se ha observado incrementos en el rendimiento
dependiendo esta respuesta del nivel de N en el suelo, dosis utilizada, disponibilidad hídrica y/o
momento de aplicación. La aplicación de fertilizantes nitrogenados junto a la semilla afectan la
germinación, causando disminución en el número de plantas. Además es importante tener en cuenta
que altas tasas de urea granular aplicadas en el momento de la siembra pueden determinar
disminución en la germinación.
La respuesta a la fertilización fosforada es menor que en otros cultivos anuales. Si bien en la
zona de cultivo de lino generalmente se encuentran bien provistas de fósforo, puede haber sitios con
bajo nivel de este nutriente como para garantizar el desarrollo adecuado del cultivo. Es importante
tener en cuenta que la respuesta al agregado de fósforo se relaciona con la disponibilidad de N. Por
este motivo, generalmente hay mejor respuesta en fertilizaciones combinadas de N y P.
Teniendo en cuenta la gran cantidad de factores que influyen en la respuesta a la
fertilización y los efectos que esta práctica puedan tener sobre la sustentabilidad del sistema, resulta
necesario que antes de decidir la utilización de esta técnica realizar un adecuado diagnóstico de la
situación.

1.3.4. COSECHA Y BASES ESTATUTARIAS:

El lino es un cultivo de cosecha riesgosa debido a que generalmente coincide en la


maduración con la época de lluvias frecuentes, lo que dificulta su realización.
El lino puede ser cosechado cuando las cápsulas toman un color amarillo-oro y las semillas se
desprenden en su interior. Se dice que las bolillas "suenan". El momento aconsejable para iniciar la
cosecha es cuando aproximadamente el 75 % de las cápsulas están maduras. El lino puede quedar
en planta hasta la sobremadurez, sin producirse desgrane, y sin desmerecer el valor comercial del
grano por un tiempo no mayor de 3 semanas.
Se pueden realizar dos topos de cosecha: corte, hilerado y posterior trilla o cosecha directa.
a) Corte, hilerado y posterior trilla: Las cápsulas maduran antes que se produzca la muerte
total de los tallos, por éste motivo la forma de cosecha más generalizada es cortar e hilerar el lino
dejándolo en el campo 2 a 3 días, para emparejar la maduración. Este método es recomendado en
lotes de maduración despareja y con presencia de malezas. El corte debe efectuarse lo más alto
posible, dejando las cápsulas suspendidas sobre los rastrojo de manera de facilitar la circulación de
aire y consecuente secado, evitando el deterioro de las semillas y reduciendo el volumen de tallos
que pasarán por la trilladora. Posteriormente se trilla con cosechadora provista de recolector,
regulando la velocidad del cilindro, su ajuste, y el avance de la trilladora.
Las pérdidas promedios para este sistema superan el 9 % del rendimiento.
b) cosecha directa: También puede cosecharse en forma directa con cosechadora-trilladora.
Para cosechar el lino en pie éste debe estar bien maduro, de maduración pareja, libre de malezas, y
con no más de 10-11% de humedad en la semilla.
Si se presentan las condiciones mencionadas éste sistema determina mayor seguridad de
cosecha, menor riesgo durante la recolección y una mejor calidad de semillas con menor costo de
cosecha. Las pérdidas son menores al 5 %.
Se puede utilizar la desecación química lo que acelera el secado del cultivo y malezas que
estuvieran presentes y disminuye el tiempo transcurrido desde madurez a cosecha. Esta herramienta
puede ser aplicada después que el 75 % de las cápsulas tienen color marrón.

Bases estatuarias del lino:


2. COLZA-CANOLA

2.1. INTRODUCCION
Adriana M. Chamorro y L. Nora Tamagno
Curso: Oleaginosas parte I y II - Tecnología Agropecuaria y Forestal- FCAyF - UNLP- Año: 2003

UBICACION SISTEMATICA Y ORIGEN.


Las especies cuyas semillas se comercializan con el nombre de colza son Brassica napus L,
Brassica campestris L y Brassica juncea. Pertenecen a la familia de las Crucíferas y tienen las
características generales propias de esta familia.
Se subdividen en sub-especies, formas y variedades a las que corresponden diferentes
nombres vulgares en inglés o castellano, según se detalla en el cuadro siguiente:

Nombre científico Nombre vulgar en castellano Nombre vulgar en inglés

Brassica napus
ssp. oleifera, forma biennis colza de invierno winter rape
ssp. oleifera, forma annua colza de primavera summer rape
Brassica campestris
Ssp. oleifera, forma biennis colza de invierno winter turnip rape
Ssp. oleifera, forma annua colza de primavera summer turnip rape
Ssp.dichotoma,forma annua summer turnip rape - toria
ssp.trilocularis, forma annua summer turnip rape - sarson
Brassica juncea mostaza parda brown mustard

Para Brassica campestris se consideran tres centros de origen: Asia, Región


Mediterránea y Europa Occidental.
B. napus que es un anfidiplode resultado del cruzamiento entre B. campestris y B.
olerácea, se originó probablemente en zonas donde existían esas dos especies en diferente lugares y
momentos.
Los aceites de especies de Brassica fueron utilizados desde la antigüedad. El uso como
aceite comestible tenía restricciones hasta que, en la década del ´70 en Canadá y Francia
aparecen cultivares libres de ácido erúcico en el aceite y de glucosinolatos en la harina,
componentes que eran limitantes del uso de los productos y subproductos en alimentación humana y
animal. Estos nuevos cultivares se denominan CANOLA o COLZA 00.

MORFOLOGÍA.

RAIZ: Presenta una raíz pivotante bien desarrollada, que en ausencia de restricciones explora bien
el perfil del suelo y le otorga un buen comportamiento ante las sequías. Puede alcanzar
profundidades de 1,10 m, si bien la mayor parte del peso seco está concentrada en los 0,4 m
superiores del suelo.

TALLO: Es erecto, glabro y su altura varía entre 1m y 1,70m. Presenta ramificaciones en número
variable según el cultivar y la densidad de siembra.

HOJAS: Tienen la forma típica de las hojas de las Brassicas.


Se disponen en forma alterna sobre el tallo, son de color verde más o menos azulado y
glabras. El tamaño llega hasta 20-30 cm. de largo y 10-15 cm. de ancho.
Las hojas superiores son de menor tamaño y por su forma se pueden diferenciar las especies.
En la figura se observa cómo en B. campestris la parte basal de la lámina rodea completamente al
tallo, en B. juncea la misma no llega hasta el tallo y en B. napus es intermedia (Figura 1).

A B C
Figura 1: Hojas superiores de Br. Campestris (A), B. napus (B) y B. juncea (C) . (Pascale N., 1976.
Colza. Su cultivo, mejoramiento y usos. Enciclopedia Argentina de Agricultura y Jardinería)

FLOR:
Es hermafrodita, con cuatro sépalos amarillos escamosos, con cuatro pétalos amarillos
dispuestos en cruz, ovario súpero bicarpelar, androceo formado por 6 estambres, 4 largos y 2
cortos. Se encuentran reunidas en racimos y su maduración es ascendente dentro de la
inflorescencia, comienza por el tallo floral principal y continúa por las ramificaciones.
En B. campestris los pimpollos quedan en la inflorescencia por debajo de las flores abiertas,
mientras que en B. napus, en general, están por encima de ellas (figura 2)

A B
Figura 2: Inflorescencia de Br. napus (A) y Br. campestris (B). (Pascale N., 1976. Colza. Su cultivo,
mejoramiento y usos. Enciclopedia Argentina de Agricultura y Jardinería)

Se trata de una especie semiautógama y la polinización es realizada por el viento (anemófila)


y los insectos (entomófila).

FRUTO Y SEMILLA: El fruto es típico de la familia, es una silicua verde claro formada por dos
carpelos separados por un falso tabique llamado replum. Mide de 6-8 cm. de largo y 4-5 mm de
ancho. En madurez los carpelos se separan fácilmente del tabique central determinando la
dehiscencia del fruto. (Figura 3)
Figura 3: Corte longitudinal (A) y transversal de la silicua (B). (Pascale N., 1976. Colza. Su cultivo,
mejoramiento y usos. Enciclopedia Argentina de Agricultura y Jardinería)

Cada fruto contiene 15 a 18 semillas, este número es variable con la especie, el cultivar y
factores ambientales y tecnológicos.
Las semillas son castaño rojizas o negruzcas, casi esféricas, de 2-2,5 mm de diámetro. El
peso de los 1000 granos es variable entre 2 y 5,5 gramos. Además, el tamaño de la semilla depende
de la especie en relación con el porcentaje de membrana seminal que posean.
La semilla tiene muy poco endosperma y el embrión consta de dos cotiledones que
contienen alrededor del 80 % del aceite de la semilla.

2.2. ECOFISIOLOGIA DEL CULTIVO.


Adriana M. Chamorro y L. Nora Tamagno
Curso: Oleaginosas parte I y II - Tecnología Agropecuaria y Forestal- FCAyF - UNLP- Año: 2003

2.2.1. CRECIMIENTO Y DESARROLLO.

La comprensión de cómo la planta de canola crece y los diversos factores afectan su


crecimiento, permite tomar decisiones más eficaces de manejo del cultivo. El crecimiento y el
desarrollo de una planta es continuo, pero se lo puede dividir en etapas fácilmente reconocibles,
utilizando claves desarrolladas por diversos autores para la determinación de los estados de
crecimiento. Las más difundidas son las desarrolladas por el CETIOM (Centre Technique
Interprofessionel des Oleagineaux Metropolitains) y por el Consejo Canadiense de Canola
(Canadian Council of Canola) que se transcriben a continuación:

Tabla 1: Clave usada por el Consejo Canadiense de Canola.

Estado Sub-estado

0. Pre-emergencia
1. Plántula
2. Roseta 2.1. Primera hoja expandida
2.2. Segunda hoja expandida
(adicionar 0.1 por cada hoja adicional)
3. Botón 3.1. Inflorescencia visible en el centro de la roseta
3.2. Inflorescencia sobre el nivel de la roseta
3.3. Botones inferiores amarilleando
4. Floración 4.1. Primera flor abierta
4.2. Muchas flores abiertas, silicuas inferiores alargándose
4.3. Silicuas inferiores iniciando su llenado
4.4. Floración completa, desarrollo de semillas en las silicuas inferiores
5. Madurez 5.1. Semillas de las silicuas inferiores de tamaño normal y traslúcidas
5.2. Semillas de las silicuas inferiores de color verde
5.3. Semillas de las silicuas inferiores moteadas (verde-marrón)
5.4. Semillas de las silicuas inferiores de color marrón
5.5. Semillas de color marrón en todas las silicuas, planta senescente

Tabla 2: Clave usada por el CETIOM

Estado Descripción

Nacimiento Las plantas jóvenes marcan la línea


Plántula A. Estado cotiledóneo. No hay hojas “verdaderas”. Sólo dos cotiledones
visibles
Roseta B1. Una hoja verdadera desplegada
B2. Dos hojas verdaderas desplegadas
B3. Tres hojas verdaderas desplegadas
Bn. n hojas verdaderas desplegadas
C1. Aumento de vegetación. Aparición de hojas jóvenes.
Elongación C2. Entrenudos visibles. Se ve un estrangulamiento verde claro en la base
de los nuevos pecíolos: es el tallo.
D1. Yemas unidas, todavía escondidas por las hojas terminales.
D2. Inflorescencia principal despejada. Yemas unidas. Inflorescencias
secundarias visibles.
E. Yemas separadas. Los pedicelos florales se alargan comenzando por los
de la periferia.
Floración- F1. Primeras flores abiertas
maduración F2. Alargamiento de la vara floral. Numerosas flores abiertas.
G1. Caída de los primeros pétalos. Las diez primeras silicuas tienen un
largo inferior a 2 cm. La floración de las inflorescencias secundarias
comienza a ocurrir durante el transcurso de este estado.
G2. Las 10 primeras silicuas tienen un largo comprendido entre 2 y 4 cm.
G3. Las 10 primeras silicuas tienen un largo superior a 4 cm.
G4. Las 10 primeras silicuas comienzan a madurar
G5. Granos coloreados
Figura 4: Estados vegetativos y reproductivos de la colza-canola según la clave del CETIOM.
A continuación se describen las etapas de crecimiento indicando la correspondencia con las
claves mencionadas.

Implantación (siembra-A; siembra-1)


Una vez depositada la semilla en el suelo, se inicia el proceso de germinación, que implica
la absorción del agua, la hinchazón, ruptura de la testa y la aparición de la radícula. Luego, la raíz
crece desarrollando los pelos absorbentes, asegurando el anclaje. El hipocótilo, comienza el
crecimiento, empujando los cotiledones a través del suelo, hasta alcanzar la emergencia.
En condiciones favorables, a los 4 a 10 días de la siembra, la plántula desarrolla un vástago
corto de 1 a 2,5 cm. Los cotiledones, de forma acorazonada, se expanden se vuelven verdes y
comienzan a fotosintetizar. Siendo los cotiledones, además de órganos de reserva, los únicos
órganos fotosintetizadores en esta etapa, es probable que semillas más grandes, con cotiledones más
grandes, confieran un vigor superior a las plántulas que originan. La raíz también continúa su
desarrollo, absorbiendo agua y nutrientes.
A diferencia de las gramíneas, en las que el meristema apical está protegido debajo del suelo
por un tiempo prolongado, el meristema apical de la colza está sobre el suelo entre los dos
cotiledones, haciéndola más susceptible a las heladas, al encostramiento del suelo, a los insectos, al
granizo, o a cualquier otra adversidad que destruya la plántula por debajo de los cotiledones.
A nivel de cultivo, la duración de este período puede variar considerablemente en función de
la temperatura y la humedad. Su duración es de no menos de 130-140 ºC día en base 0. La
germinación es óptima con temperaturas de entre 15.5 y 28 ºC, viéndose casi impedida por debajo
de 9,5 ºC. Por este motivo, no son recomendables siembras con temperaturas del suelo por debajo
de los 11 ºC debido al alto riesgo de pérdida de plantas.
En términos generales, se puede decir que el cultivo de colza-canola tiene su mejor
desarrollo por encima de los 12ºC y por debajo de los 30ºC, considerándose como temperatura
óptima para su crecimiento y desarrollo los 20ºC, y como temperatura mínima de crecimiento los
5ºC. Sin embargo, los requerimientos térmicos así como la sensibilidad a temperaturas extremas va
variando a lo largo del ciclo.

Roseta (B1-C1; 2.1 -2.n)


Cuatro a ocho días después de la emergencia, la plántula desarrolla su primera hoja
verdadera. Durante esta fase, la yema terminal forma rítmicamente los primordios foliares y sus
esbozos de entrenudos.
La planta establece rápidamente una roseta con hojas más viejas en la base que aumentan de
tamaño, y hojas más jóvenes y pequeñas en el centro. La longitud del vástago permanece sin
cambios y aumenta su espesor.
El sistema radical continúa su desarrollo, con la formación de las raíces secundarias. Un
rápido desarrollo de las hojas es importante para una temprana y completa intercepción de la luz,
además favorece el crecimiento de la raíz, reduce la evaporación de la humedad del suelo y sombrea
las malezas.
Durante esta etapa, la planta se caracteriza por una baja ganancia diaria de materia seca
(Figura 5) así como por un cambio en su comportamiento frente a heladas y sequía. Plantas de
canola en roseta son capaces de tolerar heladas de hasta –8 o –9ºC. Se menciona también su
resistencia a la sequía durante este período. En realidad, las plantas presentan una muy rápida
recuperación posterior a situaciones de estrés hídrico. Esto es posible gracias a un tipo especial de
raíces que emiten a medida que disminuye la dotación hídrica del suelo que les permite un rápido
desarrollo radical cuando las condiciones hídricas se restablecen.
El período de roseta es el que presenta mayores variaciones de duración como respuesta
especialmente a dos factores: forma botánica (annua o biennis) y fecha de siembra. En primer
término, la diferencia entre los cultivares primaverales e invernales de colza-canola, que se
relaciona con los requerimientos de vernalización, se produce en la duración de esta etapa. Los
cultivares primaverales cultivados en nuestro país, sembrados en abril o mayo, permanecerán en
estado de roseta hasta el mes de agosto, en que iniciarán la elongación para florecer durante el mes
de septiembre y estar listos para la cosecha en noviembre. Es decir, se siembran formas
primaverales, que se cultivan durante el invierno. En Europa se producen fundamentalmente las
formas invernales cuyo ciclo total es de casi un año, siendo sembradas a la salida del verano,
pasando el invierno en forma de roseta, iniciando la elongación y floreciendo en la primavera,
siendo cosechadas durante el verano.
Con relación a la fecha de siembra, si esta se retrasa, el ciclo total del cultivo sufre un
acortamiento que se registra fundamentalmente en la duración del período de roseta.

Figura 5: Evolución de la acumulación de materia seca por un cultivo de colza de primavera (J.C.
Rode, 1988. En: Colza. Physiologie et elaboration du rendement, CETIOM)

Elongación. (C2-E; 3.1 -3.3)


Luego de una etapa de vernalización, el alargamiento de los días y el aumento de las
temperaturas, además de otros factores internos (edad, estado de crecimiento y/o desarrollo)
determinan el pasaje al estado reproductivo, produciéndose la iniciación floral de la yema terminal.
La propagación del estado reproductivo dentro de la planta no es bien conocida. Se ha
mencionado que la iniciación floral se realiza casi simultáneamente en el conjunto de yemas
axilares, un tiempo después que en la terminal, mientras que los botones axilares de la base de la
planta quedan como vegetativos, abortan o se transforman en reproductivos si se produce la
destrucción del terminal. Luego de la iniciación, las yemas forman los esbozos florales.
En este momento queda definido, el número máximo de hojas del tallo principal: las
fotosinténticamente activas en ese momento y las denominadas en “stock” a nivel del ápice.
El tallo principal empieza a alargarse y luego se hacen visibles los botones florales en el
extremo. Las hojas se expanden y los botones florales se van separando mientras el tallo se alarga.
De las axilas de las hojas superiores, aparecen las ramificaciones secundarias, las que desarrollan
una a cuatro hojas y un racimo floral cerrado. El tallo principal alcanza 30 a 60 % de su longitud
máxima antes de floración. También, entre 30 y 60 % de la producción de la materia seca total de la
planta se habrá alcanzado en este momento, dependiendo de las condiciones de crecimiento (Figura
5).
El máximo de área foliar se alcanza generalmente cerca del comienzo de la floración y
comienza a declinar con la pérdida de hojas inferiores. Las hojas, especialmente las superiores, en
esta etapa, son la fuente principal de fotosintatos para el crecimiento de tallos e inflorescencias.
Alcanzar rápidamente una gran área foliar y mantenerla más allá del comienzo de la
floración, condiciona fuertemente el número de frutos y el crecimiento temprano de la semilla sobre
el tallo principal y las primeras ramificaciones secundarias.
En esta etapa se produce también un importante crecimiento del sistema radical que se
mantiene o aumenta durante la etapa siguiente.
Durante este activo crecimiento le son favorables temperaturas frescas, algo superiores a
20ºC.
La duración de esta etapa tiene un fuerte componente genético, puesto que es en ella en la
que se registran las principales diferencias entre cultivares.

Floración – Fructificación (F1-G4; 4.1–5.4)


Siendo la colza una especie de crecimiento indeterminado, las etapas reproductivas se
caracterizan por una gran superposición de los procesos de crecimiento de tallos y ramificaciones,
desarrollo de nuevas hojas, senescencia de las hojas basales, producción de flores, conversión de
éstas en frutos, crecimiento de los mismos y llenado de las semillas. Por este motivo, no es posible
hacer una separación neta en etapas una vez iniciada la floración, como lo es en otros cultivos.
La floración comienza con la apertura del primordio más bajo en la inflorescencia principal
y continúa hacia arriba con tres a cinco o más flores que se abren por día. La floración en la base de
la primera ramificación secundaria comienza dos a tres días después que en la principal.
De esta manera las primeras flores en abrirse se convierten en las silicuas más bajas de las
inflorescencias, en el medio están las flores abiertas y en el extremo los primordios.
El frío puede perturbar la floración. Temperaturas de -1ºC en Brassica juncea pueden
provocar el derrame de las flores disminuyendo el rendimiento. El lavado del polen por las lluvias
intensas podría igualmente ser responsable del derrame.
Por otro lado, temperaturas altas (de alrededor de 30ºC) acortan la floración, el tiempo en
que las flores están receptivas y el período de producción de polen.
Normalmente, la planta produce más primordios florales que los que pueden desarrollar
como fruto, por lo tanto, las flores abren, pero los frutos jóvenes abortan y caen eventualmente de
la planta. Las últimas flores en abrir son las que tienen mayor tasa de aborto. Si en la floración
temprana, las condiciones de crecimiento son desfavorables, o se producen daños que causan el
aborto de flores o silícuas, la planta pueden recuperarse rápidamente por el desarrollo de primordios
que hubieran abortado en condiciones normales. Si se dañan las ramificaciones superiores, la planta
puede desarrollar nuevas ramificaciones en las axilas de hojas más bajas.
Las hojas en el inicio de floración son la fuente principal de fotosintatos para el crecimiento
de la planta. A medida que avanza la floración, se observa una disminución importante de la
superficie foliar. A mediados de la floración, cuando las silicuas más bajas han comenzado el
alargamiento, el tallo se convierte en la fuente principal de fotoasimilados.
El número de granos de la silicua se determina muy temprano, algunos días después de la
fecundación y depende del flujo de asimilados carbonados hacia la silicua.
Cuando caen los pétalos de la última flor, el proceso predominante en la planta es el llenado
de las semillas. En este estado, el tallo y las paredes de las silicuas son las principales fuentes de
fotoasimilados para el crecimiento, dado que el área de los frutos aumenta notablemente. En esta
etapa se producen los procesos de síntesis de aceite y de proteínas. Para lograr un óptimo contenido
y calidad de aceite, esta etapa debería transcurrir con temperaturas de entre 10 y 15ºC.
Cerca de 35 a 45 días después de la apertura de la flor, se completó el llenado de la semilla.
La semilla verde y firme tiene reservas adecuadas de aceite y proteína para la germinación y el
crecimiento de la plántula.
En resumen, el número de flores formadas, el número de flores que se transforman en fruto,
el número de semillas por fruto y el peso individual de las semillas dependen estrechamente de la
nutrición carbonada, la cual es aportada inicialmente por la fotosíntesis de las hojas, más tarde de
los tallos y finalmente de las silícuas.

Maduración (G4-G5; 5.4-5.5)


El llenado de la semilla es seguido por el proceso de maduración caracterizado por los
cambios del color de la planta. Cuando la floración finalizó, la mayoría de las hojas han amarilleado
y caído de la planta, los tallos y frutos se tornan amarillos y se vuelven quebradizos mientras se
desecan.
En madurez fisiológica la semilla contiene cerca de 40 % de humedad. La cubierta seminal
pasa de verde a amarillo o marrón, dependiendo de la variedad. La humedad se pierde rápidamente
a razón 2 a 3 % o más por día, dependiendo de las condiciones ambientales. Cuarenta a sesenta días
después de la primera flor, las semillas de las silicuas más bajas habrán madurado y cambiado
totalmente de color. Cuando el 30 a 40 % de las semillas en una planta tienen color de madurez, las
semillas de los últimos frutos formados están al final de la etapa de llenado y el promedio de
humedad será alrededor 30-35 %. Finalmente, cuando todas las semillas han cambiado color, la
planta muere.

2.2.2. REQUERIMIENTOS CLIMÁTICOS Y EDÁFICOS.


Requerimientos Hídricos:
El agua es un factor importante para el crecimiento y el logro de rendimientos adecuados del
cultivo de colza canola. El consumo por el cultivo es de alrededor de 350-450 mm, variando en
función de factores como la fertilidad del suelo, el potencial de rendimiento del cultivar y la
disponibilidad hídrica.
Con relación a la eficiencia de uso del agua, se han citado valores de entre 7 y 8.5 kg de
semilla . ha-1. mm-1, que no disminuyeron en tratamientos regados, lo cual sugiere que este cultivo
hace un uso eficiente del agua de riego.
Este cultivo sólo tolera anegamiento o encharcamiento por períodos muy breves.
Los requerimientos hídricos varían a lo largo del ciclo, de acuerdo a los diferentes procesos
morfofisiológicos que ocurren en cada etapa de desarrollo del cultivo.
Un período critico es la implantación debido a que una buena disponibilidad de humedad en
el suelo a la siembra asegura que se cumplan los procesos de imbibición y germinación, para lo cual
la semilla de colza requiere un alto porcentaje de su peso en agua.
A medida que avanza el crecimiento vegetativo, la necesidad de agua aumenta, siendo la
etapa de floración el período donde los requerimientos del cultivo son máximos. En esta etapa, una
buena disponibilidad de agua, alarga el período de floración, favoreciendo el crecimiento de raíces y
la producción de biomasa aérea, asegura el logro de una adecuada área foliar y una mayor
persistencia de la misma. Todo esto conduce a la producción de mayor número de flores, mayor
número de frutos, más semillas por fruto y mayor peso de la semillas.
Por el contrario, si se produce estrés hídrico se acortará el período de floración y
disminuirán los rendimientos, por resentirse todos o algunos de los procesos enumerados
anteriormente. También puede disminuir el contenido de materia grasa de la semilla y la calidad del
aceite.
Además, en condiciones de baja humedad relativa asociada con altas temperaturas se
producen fallas en el polen y en consecuencia se reduce la fertilización y la producción de semillas.
Por otro lado, lluvias muy fuertes durante la floración afectan la polinización entomófila y en
consecuencia el rendimiento.
Asimismo es importante destacar que las condiciones de excesiva humedad ambiental
pueden ocasionar serios problemas de enfermedades especialmente la causada por esclerotinia.
Sobre el final del ciclo disminuye la necesidad de agua del cultivo, condiciones de déficit
hídrico pueden incluso favorecer la maduración y la cosecha.

Requerimientos Edáficos:
La colza-canola se adapta muy bien a distintos tipos de suelos de aptitud agrícola, sin
embargo desarrolla mejor en los de mediana a alta fertilidad, francos y con buen drenaje. Los lotes
con posibilidad de encharcamiento no son recomendables debido a que el cultivo es muy
susceptible al mismo, viéndose restringido su crecimiento, o perdiéndose inclusive las plantas, si se
produce en etapas tempranas del desarrollo. Por otro lado, si bien puede cultivarse en lotes de baja
fertilidad, su rendimiento se ve muy deprimido debido a la alta demanda nutricional de este cultivo
con respecto a los cereales de invierno.
Puede desarrollarse en suelos con pH desde 5.5 a 8.3 sin alterar demasiado sus rendimientos
y se considera un cultivo moderadamente tolerante a la salinidad (5-6 milimhos.cm-1)
Es también importante tener en cuenta la posible presencia de residuos de herbicidas en el
suelo que puedan afectar al cultivo.

Nutrición mineral.
Conocer los requerimientos de los distintos nutrientes minerales por parte del cultivo según
el nivel de rendimiento esperado, su ritmo de absorción durante el ciclo y su dinámica en el suelo,
es necesario en el momento de decidir el manejo de la fertilización en cuanto a momento, dosis,
forma y fuente.
Un cultivo de colza-canola (2.000-3.000 kg.ha-1) realiza la siguiente absorción y exportación
de los principales nutrientes minerales:

Tabla 3: Absorción y exportación de nutrientes por el cultivo de colza-


canola (rendimientos de 2.000-3.000 kg.ha-1) (Elaboración propia)

Absorción Exportación
(kg.ha-1) %
N 150-250 60-70
P 20-30 55-65
K 80-200 13-17
S 25-60 30-50

Nitrógeno.
La colza-canola es un cultivo con altos requerimientos de nitrógeno. Como se observa en la
Tabla 3, el cultivo debe absorber 200 Kg.ha-1 en promedio para producir unos 2.500 Kg.ha-1 de
semilla. Por otro lado, su restitución a través del rastrojo es relativamente baja, de entre 30 y 40%.
La absorción de nitrógeno durante el ciclo sigue la curva de acumulación de materia seca,
siendo muy baja en las primeras etapas, incrementándose hasta alcanzar su máxima tasa durante la
elongación y disminuyendo hacia la cosecha. Si bien la acumulación de nitrógeno durante el
período de roseta es baja, la colza-canola tiene la capacidad, si la disponibilidad supera sus
requerimientos, de acumular nitrógeno no metabolizado en las hojas, quedando almacenado para ser
metabolizado posteriormente y cubrir necesidades no satisfechas por el medio. Durante la
elongación el cultivo llega a absorber el 50% del total acumulado durante el ciclo. Posteriormente,
durante la floración y la fructificación, paralelamente a la absorción del nitrógeno del suelo, se
producen importantes translocaciones dentro de la planta, consecuencia de la temprana decadencia
del área foliar y de la sucesiva importancia que van adquiriendo los tallos y las silicuas como
fuentes fotosintéticas.
Una buena dotación de nitrógeno en el suelo se manifiesta en el cultivo desde las primeras
etapas: Inicialmente por un mayor desarrollo foliar y cobertura del suelo, más tarde por una mayor
acumulación de materia seca total, con plantas más altas, más ramificadas de mayor índice y
duración del área foliar, y finalmente por un mayor número de frutos y número de semillas por
fruto. Cuando la disponibilidad de nitrógeno es muy alta, la calidad de la semilla puede disminuir
debido a un menor porcentaje de aceite, sin embargo la producción de aceite por unidad de
superficie será mayor en razón de los rendimientos más altos.

Fósforo.
Su absorción es lenta en las primeras etapas, acelerándose durante la elongación y
alcanzando la máxima acumulación hacia el fin de la floración
La colza-canola requiere tanto o más fósforo que los cereales de invierno para alcanzar altos
rendimientos. Debido a esto, en suelos con bajos niveles de fósforo disponible, ve limitado
fuertemente su crecimiento tanto aéreo como radical. A pesar de estos altos requerimientos, la
restitución que hace al suelo a través del rastrojo es relativamente alta (Tabla 3)
Este cultivo se caracteriza por una muy alta eficiencia en el uso del fósforo, tanto nativo
como del fertilizante. Esto se relacionaría con dos mecanismos: a medida que la concentración de
fósforo disminuye en la solución, el diámetro de sus raíces disminuye y el número y longitud de las
raíces finas aumenta, incrementando así la habilidad de la planta para absorber el fósforo. Por otro
lado, la colza-canola disminuye el pH de la rizósfera deficiente en fósforo a través de la liberación
de ácidos orgánicos, incrementando la solubilización del fósforo y su concentración en la solución
del suelo adyacente a la raíz.

Potasio.
Su absorción es muy lenta durante la etapa de roseta y se hace máxima durante el
crecimiento de los tallos, de modo tal que al inicio de floración la planta absorbió casi el total de lo
que habrá acumulado en madurez.
En la Tabla 3 se observan los altos requerimientos de este nutriente y a la vez la importante
restitución al suelo. A pesar de las elevadas cantidades que requiere el cultivo para los niveles de
producción indicados, es poco frecuente que se observen deficiencias de potasio debido a la buena
dotación de este nutriente que presentan, en general, los suelos agrícolas.

Azufre.
El azufre es especialmente crítico en la producción de colza-canola y frecuentemente su
rendimiento se ve restringido por deficiencia de este nutriente. El azufre es componente de la
cisteína y la metionina, aminoácidos esenciales para la síntesis proteica. Está involucrado en la
síntesis de la clorofila y en las Crucíferas es necesario para la síntesis de aceites volátiles que se
acumulan como glucosinolatos. La colza-canola tiene mayores requerimientos de azufre que los
cereales. Esto se debe a su mayor contenido proteico combinado con una mayor proporción de
cisteína y metionina.
Su absorción por la planta es baja durante el etapa de roseta, aumenta durante la elongación
y alcanza las máximas tasas durante la floración y fructificación.
Deficiencias leves a medias de azufre en este cultivo generalmente no producen síntomas
visibles pero reducen los rendimientos. Sólo deficiencias muy severas pueden reconocerse
visualmente por lo que cobran importancia los métodos de diagnóstico para evaluar la necesidad de
fertilización.
2.3. TECNOLOGÍA DEL CULTIVO.
2.3.1. SIEMBRA
Adriana M. Chamorro y L. Nora Tamagno.
Curso: Oleaginosas parte I y II - Tecnología Agropecuaria y Forestal- FCAyF - UNLP- Año: 2010

La siembra es una operación crítica en este cultivo debido a factores tales como el pequeño
tamaño de la semilla asociado a una densidad de siembra baja y la gran sensibilidad del cultivo,
durante la implantación, al encostramiento superficial del suelo y al encharcamiento. Todo esto
hace que deba tenerse especial cuidado ya sea en la preparación del suelo como en la elección y
regulación de la maquinaria a emplear para la operación.
Como se mencionó, existen cultivares primaverales e invernales que difieren en sus
exigencias de vernalización. Si bien ambos tipos se comercializan en nuestro país, el número de
cultivares de invierno es más reducido. Su área de adaptación es menor, en general, su potencial de
rendimiento es mayor, pero requieren indefectiblemente de una siembra más temprana y
habitualmente se cosechan algo más tarde que los primaverales por lo que presentan menor
adaptación para la siembra de un cultivo estival de segunda como sucesor.
El número de cultivares disponibles en el mercado varía al compás del crecimiento o
disminución del cultivo en el país. Actualmente, debido al impulso que tuvo en los últimos años, es
relativamente elevado (algo más de 20) con unas 8 empresas que los comercializan.
Existen híbridos y variedades de polinización libre y se diferencian en características como
la longitud del ciclo, potencial de rendimiento, contenido de aceite, uniformidad, adaptación a
distintas fechas de siembra y respuesta a la fertilización.
La época adecuada de siembra debería permitir una implantación sin riesgo de heladas y un
buen crecimiento otoñal del cultivo antes de la llegada del invierno. Un atraso en la siembra
produce un acortamiento del período vegetativo que resulta en menor altura de la planta y menor
rendimiento así como un menor porcentaje de aceite en la semilla y diferente composición de ácidos
grasos por fructificar con temperaturas más altas.
De acuerdo con lo anterior se considera como época óptima, para la región pampeana y
cultivares de tipo primaveral, el mes de mayo hasta la primera quincena de junio con cultivares de
ciclo intermedio a largo. Los cultivares de ciclo corto pueden sembrarse hasta la primera quincena
de julio. Los cultivares invernales, por sus requerimientos de vernalización, se recomienda
sembrarlos entre marzo y abril.
La densidad de siembra depende principalmente de si se trata de cultivares invernales o
primaverales. Mientras que en los primeros la densidad objetivo es de 50-60 plantas.m-2 a cosecha,
en los primaverales es de 80-100 pl.m-2. Considerando que el peso de mil granos es de entre 2 y 5
gramos, esto equivale aproximadamente a 3-4 kg.ha-1 de semilla en el primer caso y 4-5 kg.ha-1, en
el segundo. Experiencias realizadas en la Chacra Experimental Integrada Barrow han mostrado
incrementos de los rendimientos al aumentar la densidad de 3 a 9 kg.ha-1. Dentro de este rango, el
empleo de las densidades más altas puede tener algunas ventajas al momento de la cosecha, como
una mayor uniformidad del cultivo y tallos más finos y, por lo tanto, más fáciles de cortar, además
de prevenir algún nivel de pérdida de plantas. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que el desarrollo
de un canopeo muy denso favorecería la difusión de enfermedades.
Las pérdidas de plantas en implantación son mayores en siembras tardías y en siembras
directas con gran cantidad de rastrojo en superficie, por lo que es recomendable aumentar la
densidad.
Con relación al sistema de siembra, si bien inicialmente se planteaba la posibilidad de la
siembra al voleo, actualmente sólo se recomienda la siembra en surcos distanciados 15, 17.5 ó 30
cm. Con estas distancias entre hileras puede lograrse una buena distribución de la semilla y las
plantas cubren el entresurco limitando el desarrollo de malezas. Surcos más distanciados
determinarían una gran concentración de plantas en el surco, con alto nivel de competencia y
obtención de plantas con tallos muy débiles con mayor tendencia al vuelco. La siembra se puede
realizar con cualquier sembradora de grano fino utilizando, en lo posible, cajón alfalfero.
La profundidad de siembra se recomienda que sea de 1-2 cm y no más de 3 cm. Debe
asegurarse el perfecto contacto de la semilla con las partículas del suelo, por lo cual el uso de
rueditas compactadoras por detrás de la línea de siembra es muy aconsejable. Todo esto favorecerá
una rápida y uniforme implantación, con menores niveles de pérdida de plantas y el logro de un
cultivo más parejo al momento de la cosecha.
Con el avance de la siembra directa, la colza también está siendo incorporada a los sistemas
productivos como uno de los cultivos más sensibles para las condiciones de implantación que ofrece
este sistema de siembra, convirtiéndose el manejo del rastrojo del cultivo antecesor y la sembradora
utilizada y su regulación, en aspectos clave para el logro de una buena implantación.

2.3.2. ADVERSIDADES.
Rodolfo Bezus y Adriana M. Chamorro.
Curso: Oleaginosas parte I y II - Tecnología Agropecuaria y Forestal- FCAyF - UNLP- Año: 2003

De las adversidades bióticas en colza-canola, las enfermedades e insectos son más comunes
en zonas donde se intensifica el cultivo o donde se cultivan especies que son afectadas por agentes
comunes. Por esta razón la incidencia económica de estas adversidades podrá ser mejor evaluada en
la medida en que se produzca una mayor expansión del cultivo.
Las malezas, en cambio, presentan un panorama diferente y son la principal adversidad que
se debe manejar en la actualidad.

Enfermedades.
Si bien hasta la actualidad estas adversidades no ha adquirido gran importancia en nuestro
país, se puede esperar que los problemas se incrementen si se considera la diversidad de
enfermedades que se citan y la jerarquía que tienen algunas de ellas por su difusión y potencial de
producir daños.
En Argentina los patógenos más comúnmente detectados son Sclerotinia sclerotiorun
(podredumbre del tallo) y Alternaria brassicae.
Como en otros cultivos, también se han registrado pérdidas de plantas producidas por
Rhizoctonia solani, Fusarium sp., y Pythium que producen desde la podredumbre de la semilla
hasta la muerte de plántulas y pérdida de raíces que terminan afectando el rendimiento.
Como medidas de manejo para estas enfermedades se recomienda sembrar en condiciones
que favorezcan la rápida implantación y crecimiento del cultivo y el tratamiento de la semilla con
funguicidas (Benomil + Thiram)

Alternariosis (Alternaria brassicae). Esta enfermedad afecta la parte aérea de la planta y las
semillas. En ataques severos produce marchitamiento, pérdida de hojas, desgrane por fragilidad de
silicuas y semillas de desarrollo deficiente.
Los síntomas se observan en tallos y silicuas como puntos marrones o negros que luego
derivan en manchas negras o con el borde negro y centro grisáceo. En las hojas se observan
manchas de distintas formas y color negro o gris con el borde negro. El patógeno se perpetúa en los
residuos vegetales, semillas y en malezas crucíferas. Las condiciones predisponentes para su
difusión son alta humedad y temperatura.
Para el manejo se recomienda la prevención mediante la utilización de semillas sanas,
eliminación de malezas crucíferas, incorporación de rastrojos y planificación de rotaciones de más
de tres años sin canola luego de detectarse la enfermedad.
Podredumbre del tallo (Sclerotinia sclerotiorun) Esta enfermedad produce lesiones
blandas en tallos, vainas y hojas que van tomando color grisáceo con marcas concéntricas. Estas
lesiones derivan en marchitez y finalización del ciclo con maduración prematura. Los tallos además
se rompen aumentando la pérdida de plantas y rendimiento. Dentro de los tallos se observa el
micelio del hongo con los esclerocios de color negro. Las pérdidas que se producen dependen del
momento relativo de la infección y la ocurrencia de condiciones favorables para el desarrollo de la
enfermedad. Si esta se produce al iniciarse la floración se anula la producción de semilla. En etapas
posteriores se reduce el rendimiento por una menor cantidad de silicuas, menor tamaño de semillas
y pérdidas por vuelco.
Las condiciones predisponentes son importantes para que se produzcan infecciones ya sea a
partir de micelio o de esporas originadas en los esclerocios. Para la germinación de esporas son
predisponentes la presencia de esclerocios a menos de 3 cm de profundidad, alta humedad en el
suelo y temperaturas de 10-15ºC a nivel del suelo. Esta condiciones son comunes en el cultivo de
canola en estado de floración donde ésta cubre el suelo manteniendo altos niveles de humedad en
épocas donde son normales las temperaturas bajas. Para la infección posterior las condiciones
predisponentes son alta humedad por 48 hs o más, temperaturas de 20-25ºC y alta nubosidad ya que
las esporas son afectadas por la luz. La mayor susceptibilidad a esta enfermedad durante la floración
se relaciona con que las esporas no son capaces de germinar sobre la superficie de la hoja pero si
sobre los pétalos que se depositan sobre ellas.
El método de control más recomendado es el cultural mediante rotaciones, laboreos
profundos para enterrar los esclerocios y la utilización de semilla libre de inóculo. Existe la
posibilidad de control químico durante la floración al verificarse las condiciones predisponentes.

Necrosis del cuello (Phoma lingans) Es considerada una enfermedad importante en los
principales países productores del mundo. En nuestro país, se han encontrado lotes con esta
enfermedad en los últimos años.
Otras enfermedades mencionadas para el cultivo de canola son: Peronospora brassicae
“mildew” yErysiphe poligoni “oidio”

Insectos.
Si bien no se han registrado plagas de gran importancia para el cultivo en Argentina, las
características de algunas de ellas, su número y abundancia en otros países permite suponer que un
crecimiento de la superficie cultivada podría incrementar los daños por esta adversidad.
El insecto más frecuente en nuestro país es Brevicoryne brassicae o “pulgón ceniciento”
que si bien no se lo ha relacionado con importantes pérdidas de rendimiento se ha planteado en
algunos casos la necesidad de recurrir al control químico. El daño que produce se traduce en aborto
de silicuas sobre todo en lotes de siembra tardía atacados en floración bajo condiciones de tiempo
seco.
Otro insecto de importancia es Plutella xilostella o “polilla de las coles” cuya larva de no
más de un centímetro y color oscuro se alimenta de brotes tiernos, hojas y primordios florales. Para
este insecto el criterio para definir el control químico es la presencia de 1 ó 2 larvas por planta (200
/m2) en el estado D1 a E o sea unos 15 días antes de la floración para evitar los mayores daños que
se producen al consumir los primordios florales. En otro estado sólo se recomienda la aplicación si
se detecta un alto grado de defoliación.
Además de estos se han detectado produciendo daños en colza a:
Rachiplusia nu “isoca medidora”
Colias lesbia “isoca de la alfalfa”
Edessa sp
Nezara viridula
Liryomiza sp
Diabrotica speciosa “vaquita de San Antonio”
Malezas.
Las malezas en la actualidad son la adversidad de mayor importancia para la producción de
colza-canola. Dos factores justifican el correcto manejo de malezas en este cultivo. El primero es el
lento crecimiento inicial que implica una pobre competencia hasta llegar al estado de roseta, luego
la situación se invierte pasando a ser muy competitiva. El segundo es la dificultad para el control de
malezas latifoliadas, entre ellas las crucíferas que no sólo compiten con el cultivo sino que además
deterioran la calidad de la cosecha al incorporar semillas extrañas sobre todo de nabo determinando
incrementos en los niveles de acido erúcico y glucosilonatos del producto cosechado.
Debido a que por lo general las malezas emergidas a partir de los 10 días de implantado el
cultivo no causan pérdidas en el rendimiento, se deben extremar las medidas para prevenir las
infestaciones tempranas. Por ello las siguientes medidas de prevención son muy importantes:
- Utilización de semilla libre de malezas.
- Elección de lotes con menor abundancia de malezas del cultivo, en especial
crucíferas, lo que puede lograrse mediante el manejo previo (rotaciones con cereales, manejo
durante el barbecho, etc)
- Priorizar la tecnología que favorezca un rápido crecimiento inicial como son la
correcta preparación del suelo, correcta época de siembra, densidad adecuada y utilización de
semilla de alto vigor y cultivares de rápido crecimiento inicial.. La fertilización, sobre todo con
nitrógeno puede ser una herramienta para favorecer la habilidad competitiva del cultivo en
algunas situaciones.
Las malezas que más frecuentemente se asocian a este cultivo son : caapiquí (Stellaria
media), ortiga mansa (Lamium amplexicaule), mastuerzo (Coronopus didymus), manzanilla
(Anthemis cotula), cien nudos(Polygonum aviculare) y gramíneas anuales como setarias (Setaria
sp), raigrás (Lolium multiflorum), avena guacha (Avena fatua). Merecen especial atención las
crucíferas como el nabo (Brassica campestris), la mostacilla (Rapistrum rugosum) y el nabón
(Raphanus sativus) que resultan imposibles de controlar una vez implantado el cultivo.
Las malezas presentes en el cultivo se asocian a la historia del lote que determina el banco
de semillas por lo que el manejo y los métodos culturales de control tienen gran importancia.
El control químico es posible mediante la utilización de herbicidas de presiembra
(trifluralina, napropamida, metazaclor) y post-emergencia para latifoliadas (dicamba, picloran) o
graminicidas (fluazifop-butil, haloxifop-metil, quizalofop-metil, etc).
Sin duda el control de malezas latifoliadas ofrece mayores dificultades por la necesidad de
controlarlas en etapas tempranas del cultivo lo que trae aparejado riesgos de fitotoxicidad por lo
que debe ajustarse adecuadamente las dosis y el momento de aplicación según el estado del cultivo
y el tamaño y tipo de malezas.
Existen canolas resistentes a triazinas, a glufosinato, glifosato, imidazolinonas y bromoxinil
que no están difundidas en el país. De todas maneras esta tecnología presenta limitaciones de
manejo sobre todo por los riesgos de adquisición de resistencia en la población de malezas

2.3.3. FERTILIZACIÓN.
Adriana M. Chamorro y Rodolfo Bezus.
Curso: Oleaginosas parte I y II - Tecnología Agropecuaria y Forestal- FCAyF - UNLP- Año: 2003

Los altos requerimientos nutricionales de la colza-canola hacen que su cultivo difícilmente


sea realizado sin necesidad de fertilización nitrogenada y/o azufrada. Por otro lado, los sistemas de
producción de nuestro país se han caracterizado por un grado de reposición de nutrientes vía
fertilizantes bajo a nulo que ha conducido a una importante pérdida de la fertilidad química de
nuestros suelos.
Al momento de fertilizar se deben tomar en cuenta todos los factores que afectan el
resultado de esta práctica y no sólo los que la condicionan directamente. Es frecuente que no se
observen los efectos esperados, aún cuando se efectúe correctamente la elección del tipo y dosis del
fertilizante y éste se aplique correctamente, debido a deficiencias en otros aspectos del manejo del
cultivo como, por ejemplo, la fecha de siembra o el control de malezas.
Un eficiente y balanceado manejo de la fertilización es crítico para optimizar el rendimiento
del cultivo y su resultado económico, asegurar la calidad del producto y mantener la productividad
del suelo. La cantidad de fertilizante requerido va a depender del rendimiento potencial del cultivo,
del método y forma de aplicación del fertilizante y de los niveles de disponibilidad de los nutrientes
en el suelo.

Fertilización nitrogenada.
El análisis de suelo permite tener una buena aproximación para diagnosticar la necesidad de
fertilizar el cultivo. Se considera que si los niveles de nitratos del suelo son inferiores a 90 kg.ha-1,
es esperable una respuesta a la fertilización.
Para las canolas de invierno se ha desarrollado una metodología que hace uso de una
relación conocida como “curva de dilución”, que indica para cada nivel de acumulación de materia
seca total, el rango de %N adecuado. Esta curva permite calcular, usando el %N y la acumulación
de materia seca de la colza-canola en una situación particular, un índice que diagnostica si el cultivo
está bien nutrido, en déficit o en exceso de nitrógeno. Esta curva aún no está calibrada para las
canolas primaverales, ni tampoco para nuestras condiciones agroecológicas.
También se ha empleado el %N en planta entera en floración, estimándose que los valores
deberían ubicarse entre 2.5% y 4.0% para un cultivo sano, sin embargo, más allá de los
cuestionamientos que pueda hacerse al método, un diagnóstico en este estado no permite corregir
deficiencias previas.
Tratándose de un elemento móvil en el suelo, el nitrógeno debería ser aplicado en forma
fraccionada de acuerdo al patrón de absorción del cultivo. Por este motivo, la recomendación más
frecuente es aplicar un tercio de la dosis total a la siembra y dos tercios al iniciar la elongación del
tallo. Como la canola es muy sensible al nitrógeno ubicado cerca de la semilla, debe tenerse
especial cuidado en la localización del fertilizante (sobre todo si se trata de urea o nitrato de
amonio) y en la dosis, que no debería superar los 15 a 20 kg de nitrógeno si se ubica junto con la
semilla.
Una aplicación excesiva de nitrógeno puede resultar en pérdidas de rendimiento por vuelco
y dificultades en la cosecha, y en disminuciones de la calidad de la semilla por su menor contenido
en aceite. Por otro lado, pueden hacer más susceptible el cultivo a patógenos como Sclerotinia
sclerotiorum debido a la gran producción de materia seca que crea un microclima que favorece la
infección y el desarrollo de la enfermedad.

Fertilización fosfatada.
Se pueden esperar respuestas a la aplicación de fósforo cuando los niveles de P (extraíble
con NaHCO3) en los 0-15 cm superficiales del suelo no son mayores de 10 ppm. Estas respuestas,
pueden ser importantes con dosis relativamente bajas de fósforo debido al incremento del
crecimiento radical en la zona de reacción del fertilizante.
Al tratarse de un elemento no móvil, debe ser aplicado antes o junto con la siembra. Las
semillas de colza-canola son extremadamente sensibles al contacto con el fertilizante fosfatado por
lo que no debería ubicarse junto a la semilla en la misma línea sino en una línea paralela 2.5 cm por
debajo y al costado de la línea de siembra. Más conveniente aún es una aplicación profunda, a unos
8-10 cm de profundidad.

Fertilización potásica.
Aunque la colza-canola tiene altos requerimientos de potasio, no es frecuente encontrar
respuestas a su aplicación. Se estima que es posible encontrar respuestas significativas a la
fertilización cuando los niveles de potasio intercambiable son menores a 200 kg.ha-1.
Se trata de un elemento que no se mueve libremente en el suelo, pero es más móvil que el
fósforo, por lo que debe ser aplicado cercano al momento de la siembra. No debe ubicarse con o
muy cerca de la misma debido a la alta presión osmótica que se genera. La ubicación en una línea
por debajo y al costado de la semilla evitará el daño a las plántulas y permitirá una buena absorción
por las raíces.

Fertilización azufrada.
El diagnóstico de la necesidad de fertilización azufrada presenta mayores complicaciones.
Algunos autores indican que es posible esperar respuesta a la aplicación de azufre cuando el
contenido de SO4 soluble en agua en los primeros 60 cm de suelo es menor a 20-30 kg.ha-1. Sin
embargo, en general, los análisis de azufre en suelos, se consideran poco confiables. Como
alternativa, la visualización de síntomas generalmente es posible cuando la deficiencia es media a
alta. En etapas tempranas del cultivo los síntomas se confunden con la carencia de nitrógeno. Por
todo lo anterior, lo más confiable es la determinación de concentración de azufre en planta,
considerándose como valor crítico en el estado de roseta (B5-6) 0.58%. Otra posibilidad es testear
la deficiencia a través de una aplicación de azufre en una franja del cultivo y observar la respuesta.
El azufre es un elemento móvil en el suelo y los fertilizantes azufrados generalmente son
solubles en agua y rápidamente disponibles para el cultivo, por lo que una dosis excesiva o un
momento inoportuno de aplicación conducirán a su lixiviación o escurrimiento. Por este motivo, su
aplicación, según la dosis requerida, puede ser única en el momento de la siembra, o dividida
haciendo una segunda aplicación previa a la elongación del cultivo.
La fertilización con azufre no sólo produce incrementos en los rendimientos, sino que puede
mejorar la calidad de la semilla. Si el azufre está en deficiencia, es incompleta la síntesis de de
proteínas debido a la falta de aminoácidos azufrados. En este caso, el suministro de azufre aumenta
el contenido proteico y disminuye el contenido de nitrógeno no proteico de la semilla. Por otro lado,
si la dosis de azufre es excesiva o no está balanceada con la disponibilidad de nitrógeno, se
producirán otros compuestos azufrados en lugar de aminoácidos, entre los cuales se encuentran los
glucosinolatos, desmereciendo la calidad de la semilla. Esta última respuesta tiene un fuerte
componente genético, siendo normal en los cultivares de colza tradicionales, y existiendo cultivares
de canola que tienen mayor o menor tendencia a incrementar su tenor de glucosinolatos.

Fertilización balanceada.
La realización de una fertilización balanceada es esencial para obtener los efectos buscados.
Como se vio, la aplicación de altas dosis de un fertilizante puede producir desde una falta de
respuesta a efectos indeseables debido a la interacción con otros nutrientes.
Para lograr una fertilización equilibrada es importante conocer la relación que debe existir
entre los nutrientes. Para la canola, por cada 5 partes de N, debería haber 2,4 partes de P2O5 , 4
partes de K2O y 1 parte de S. De esta manera, la fertilización no sólo debe corregir deficiencias de
nutrientes, sino también la relación entre ellos.

2.3.4. COSECHA Y COMERCIALIZACIÓN.


Adriana M. Chamorro y L. Nora Tamagno.
Curso: Oleaginosas parte I y II - Tecnología Agropecuaria y Forestal- FCAyF - UNLP- Año: 2003

Cosecha.
Este cultivo presenta dificultades relacionadas con la operación de cosecha. En principio el
tamaño de la semilla de canola así como su forma, obligan al sellado de las maquinarias ya sea de
cosecha como de traslado de la producción con el fin de evitar pérdidas. Por otro lado, la elección
del momento de inicio de la operación, si bien se relaciona con el sistema de cosecha a realizar, se
ve dificultada, además, por la desuniformidad natural en la maduración de las plantas. Existe una
diferencia de alrededor de 20 días entre la maduración de las primeras flores del tallo principal y
las últimas flores de las ramificaciones, aunque las silicuas superiores pueden acelerar un poco su
maduración al recibir mayor aireación y secado por acción solar y emparejarse un poco con las
primeras silicuas. A esto se suma una gran tendencia de los frutos a la dehiscencia generando
importantes pérdidas por desgrane si el estado del cultivo no es el adecuado para la cosecha.
Lo anterior determina que, si la cosecha se realizara anticipadamente, habría riesgo de bajos
rindes debido a falta de llenado de las semillas de las ramificaciones secundarias. Y si la cosecha se
retrasara, también el rendimiento sería menor, pero en este caso por una importante pérdida de
semillas por desgrane.
Existen algunas características generales del cultivo que hacen a una buena cosecha y que
deben manejarse desde el momento de planificar la producción de canola. La elección del lote, con
relación a la presencia de malezas crucíferas es una de ellas. Otra es el logro de una correcta
implantación que minimice la desuniformidad propia del cultivo. Por último, un buen control de
malezas, no sólo reducirá las pérdidas por competencia, sino que también facilitará la operación de
cosecha.
Esta labor se puede realizar mediante dos sistemas:
a- cortado e hilerado y posterior trilla: se aconseja cuando el lote tiene maduración desuniforme
o está enmalezado.
El sistema consiste en cortar e hilerar el cultivo cuando el grano tiene entre un 25-35% de
humedad y dejarlo secar a campo hasta un 9-12% de humedad. El máximo peso de mil granos se
logra cuando estos alcanzan un 35% de humedad (madurez fisiológica) lo que en cada fruto se logra
aproximadamente a los 22 días de la antesis. No es recomendable realizar el corte con menos de
25% de humedad pues aumentan los riesgos de pérdidas por desgrane.
Para reconocer el momento óptimo de corte el cultivo se observa aún verde y el racimo
principal se debe presentar como muestra la figura 6:

Figura 6: Momento óptimo de corte (INTA – PROPECO)

Se recomienda usar hileradora de descarga central pues presentan la ventaja de que el


material cortado realiza un menor recorrido.
La altura de corte será la máxima posible, siempre por debajo de la silicua más cercana
al suelo, esto permite que el material cortado no quede sobre el suelo sinó sostenido por los
tallos y de esta manera entra menos material verde (tallos) a la cosechadora.
La hilera está lista para ser trillada cuando el contenido de humedad del grano es de 9-10%,
lo que ocurre con 6-7 días de sol después de hilerado.
Puede haber dificultades si después de hilerado se dan días lluviosos, pues aumentarán las
pérdidas por desgrane producidas por el recolector de la cosechadora.

b- Cosecha directa: puede realizarse usando desecantes químicos o sin ellos.


Es aconsejable usar desecantes si la madurez de los granos es desuniforme o si existe en el
lote alta densidad de malezas verdes.
La aplicación se debe hacer cuando el 90% de los granos alcanzaron su madurez
fisiológica. Esto permite adelantar la cosecha entre 6-8 días, según las condiciones climáticas
imperantes.
El uso de desecantes puede resultar en un mayor porcentaje de semillas verdes lo que no es
deseable para la producción de aceite.
La cosecha sin uso de desecantes es lo más aconsejable en una situación normal pues
permite cosechar con menos pérdidas y obtener mayor calidad de producto con menor costo.
El momento óptimo para este sistema de cosecha se caracteriza por:
- porcentaje de humedad del grano 10-15%
- color de las silicuas: pardo claro
- color del grano: negro intenso

Comercialización.
La comercialización se realiza a través de las empresas proveedoras de semillas o bien de
acopiadores.
El precio de compra de la colza se establece en relación al precio de girasol. Hay empresas
que garantizan un precio mínimo.
Las bases de comercialización son las siguientes:

También podría gustarte