LEYES DE FICK
Son leyes cuantitativas, escritas en forma de ecuación diferencial que describen
matemáticamente al proceso de difusión (física) de materia o energía en un medio
en el que inicialmente no existe equilibrio químico o térmico. Estas leyes pueden ser
utilizadas para resolver el coeficiente de difusión, D. Se puede utilizar la primera ley
de Fick para derivar la segunda ley, la cual resulta idéntica a la ecuación de difusión.
En situaciones en las que existen gradientes de concentración de una sustancia, o
de temperatura, se produce un flujo de partículas o de calor que tiende a
homogeneizar la disolución y uniformar la concentración o la temperatura. El flujo
homogeneizador es una consecuencia estadística del movimiento aleatorio de las
partículas que da lugar al segundo principio de la termodinámica, conocido también
como movimiento térmico aleatorio de las partículas. Así los procesos físicos de
difusión pueden ser vistos como procesos físicos o termodinámicos irreversibles.
La primera ley de Fick relaciona al flujo difusivo con la concentración bajo la
asunción de un estado estacionario. Esta ley postula que el flujo va desde una
región de alta concentración a las regiones de baja concentración, con una magnitud
que es proporcional al gradiente de concentración (derivada espacial), o en términos
más simples el concepto de que el soluto se moverá desde una región de alta
concentración a una de baja concentración atravesando un gradiente de
concentración. En una única dimensión (espacial), la ley toma la forma:
(D) es proporcional a la velocidad de difusión al cuadrado de las partículas que
están difundiendo, la cual depende de la temperatura, viscosidad del fluido y del
tamaño de las partículas de acuerdo a la relación de Einstein-Stokes. En
soluciones acuosas diluidas los coeficientes de difusión de diferentes iones son
similares y tienen valores a temperatura ambiente que van desde los (0,6 x 10 −9) a
los (2 x 10−9) m2 / s. Para moléculas biológicas los coeficientes de difusión
normalmente van entre los (10−11) y los (10−10) m2 / s.
Para dos o más dimensiones espaciales, podemos hacer uso del operador ( ),
(nabla o gradiente), lo cual generaliza la primera derivada, obteniéndose:
La fuerza impulsora para la difusión unidimensional es la cantidad:
que para mezclas ideales es el gradiente de concentración. En sistemas químicos
diferentes a soluciones ideales, la fuerza impulsora para la difusión de cada
especie es el gradiente de potencial químico de estas especies.
La segunda ley de Fick predice la forma en que la difusión causa que la
concentración cambie con el tiempo. Se trata de una ecuación diferencial
parcial que en una dimensión se escribe:
En dos o más dimensiones debemos usar el Laplaciano ( ), que generaliza la
segunda derivada, obteniéndose la ecuación: