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Documento 5

La leyenda de Cantuña narra cómo un indígena fue encargado de construir la iglesia de San Francisco en Quito en un plazo de seis meses. Desesperado por no poder cumplir, aceptó la ayuda de Lucifer a cambio de su alma, pero logró engañarlo al ocultar una piedra, lo que le permitió salvarse. Al final, Cantuña cumplió con su objetivo y burló al diablo, quien se retiró sin llevarse su alma.

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La leyenda de Cantuña narra cómo un indígena fue encargado de construir la iglesia de San Francisco en Quito en un plazo de seis meses. Desesperado por no poder cumplir, aceptó la ayuda de Lucifer a cambio de su alma, pero logró engañarlo al ocultar una piedra, lo que le permitió salvarse. Al final, Cantuña cumplió con su objetivo y burló al diablo, quien se retiró sin llevarse su alma.

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Cantuña Leyenda

A un indígena llamado Cantuña los padres franciscanos le habían encomendado la construcción de una
iglesia en Quito, la de San Francisco. Este aceptó y puso como plazo seis meses, a cambio él recibiría una
gran cantidad de dinero.

Aunque parecía una hazaña imposible lograr terminarla en seis meses, Cantuña puso su mayor esfuerzo
y empeño en terminarla, reunió un equipo de indígenas y se propuso terminarla. Sin embargo, la
edificación no avanzaba como él esperaba. En esos momentos de angustia se le presentó Lucifer y le
dijo: “¡Cantuña! Aquí estoy para ayudarte. Conozco tu angustia. Te ayudaré a construir el atrio
incompleto antes de que aparezca el nuevo día. A cambio, me pagarás con tu alma”.

Cantuña aceptó el trato, solo le pidió una condición a Lucifer, que termine la construcción de la iglesia lo
más rápido posible y que sean colocadas absolutamente todas las piedras.

Sin embargo, este se vio desesperado porque los diablillos avanzaban muy rápido, tal como lo ofreciera
Lucifer. La obra se culminó antes de la medianoche, fue entonces el momento indicado para cobrar el
alto precio por la construcción: el alma de Cantuña.

El diablo al momento de ir ante Cantuña a llevarse su alma, este lo detuvo con una tímida voz, ¡Un
momento! – dijo Cantuña. ¡El trato ha sido incumplido! Me ofreciste colocar hasta la última piedra de la
construcción y no fue así. Falta una piedra. El indígena había sacado una roca de la construcción y la
escondió sigilosamente antes de que los demonios comenzaran su obra.

Lucifer, asombrado, vio como un simple mortal lo había engañado. Así, Cantuña salvó su alma y el diablo,
sintiéndose burlado, se refugió en los infiernos sin llevarse su paga. (F)

Fuente: libro Leyendas del Ecuador.

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