AUTOS: “ABARCA GABRIEL ALEJANDRO C/BACHIR OMAR Y OTRO S/
DESPIDO”
JUZGADO: Nac. de Prim. Instancia del Trabajo Nro. 16
EXPEDIENTE: 6110/07.-
APELA EXPRESA AGRAVIOS.
Señor Juez:
MARIA MARTA BURATTI letrada inscripta al Tº 37 Fº 643 del
CPACF, (Estudio Buratti & Abogados Tel. 4816-2700, DB) en mi carácter de letrado
apoderado de la parte actora, ya presentado y ratificando el domicilio constituido en la
calle Talcahuano Nº 833 2do. piso G, Capital Federal, en autos caratulados “ABARCA
GABRIEL ALEJANDRO C/BACHIR OMAR Y OTRO S/ DESPIDO” a V.S. digo:
- Que vengo en tiempo y forma a interponer recurso de apelación contra
la sentencia de primera instancia (Nº 12.354), recaída en autos con fecha 01.07.2009,
notificada a esta parte por cédula recibida en fecha 06.08.2009, por causarme la misma
gravamen irreparable.
PROVEER DE CONFORMIDAD
SERÁ JUSTICIA
EXPRESA AGRAVIOS
Exma. Cámara:
- Asimismo vengo a expresar los agravios que causa a mi parte la
sentencia recurrida, en virtud de los fundamentos que se exponen a continuación.
En efecto, la sentencia del a-quo contiene vicios y arbitrariedades que la
tornan ineficaz como acto jurisdiccional válido.
Agravios de esta parte:
La incorrecta valoración que merece la prueba rendida en autos y el consecuente
rechazo de la solidaridad pretendida.
El rechazo del rubro vacaciones gozadas no abonadas;
El Rechazo de la Sanción son sustento en el Art. 45 de la ley 25345.
La ausencia de regulación de honorarios que merecieron las innumerables incidencias
planteadas y resueltas en autos (Plus Petición; Inconstitucionalidad de la ley 25.561,
Excepción de Falta de Legitimación, etc),
El salario Base de Calculo (omitiéndose el mínimo legal de CCT aplicado)
Los honorarios regulados y sobre todo la imposición de costas a mi mandante.
Expuesto ello, por una cuestión metodológica y de mayor comprensión,
corresponde tratar cada uno de los agravios que se le ha causado a mi parte, exponiendo
de modo previo un prologo a modo faz introductoria.
MANIFESTACIÓN PRELIMINAR. En pos de cristalizar los derechos de
mi ahijado procesal, los cuales se ven vapuleados con el decisorio recaído, vale concluir
que, al recepcionar una decisión como la que se impugna, en seis días la mente debe
intentar por todos los medios transformar una creación ajena, partiendo de ciertos
lugares comunes (la existencia misma del derecho, la teoría de la prueba y hasta el
sentido común) sin caer en simples calificaciones que no harían más que demostrar un
estado de ánimo invadido por el injusto.
Este plazo de seis días resulta ambiguo, siendo tan escaso y extenso al
mismo tiempo. Hasta hubo una guerra que marco y cerro un conflicto en medio oriente;
o resulto excesivo para derrocar a mas de un gobierno. Empero, quienes procuramos y
adoptamos una forma de vida al amparo del estudio y gusto por el derecho, por las
formas jurídicas y hasta por la misma estética que ello puede generar, no aceptamos el
desánimo que producen con ciertas decisiones que, en lugar de reparar la verdad y
pugnar por lo justo, se posicionan y detienen en inusuales muletillas para desoír la
verdad, cuestionarla y justificar evidentes irregularidades.
En el día a día sentimos nuevos vientos de justicia, las mas recientes
interpretaciones jurisprudenciales de nuestra corte y hasta las opiniones de los ilustres
contemporáneos del derecho (como la mismísima Dra. Ferreirós quien expone y enseña
el horizonte correcto, resaltando “viejos valores y preceptos casi olvidados como lo es
“La Justicia Social” y “La equidad”, resaltados también en fallos como Aquino) marcan
el horizonte. Dichos preceptos se ven golpeados y contradichos por pronunciamientos
como el que él presente recurso ataca.
El análisis que merece el resuelve excede por demás la naturaleza de lo
justo o injusto, matizándose el decisorio con tintes de inequidad -por valoración
parciales, aplicación de improcedentes citas jurisprudenciales bajo el mal amparo de la
“analogía”, omisión de probanzas documentales, contrarias todas ellas al sentimiento de
justicia.
Reitero, la ausencia de análisis serio que mereció de la situación procesal
de las demandadas (nótese que en el caso de autos existió una relación marginal y luego
regularizada parcialmente, con un beneficiario real oculto y alma fuerte que articuló un
fraude para aminorar responsabilidades; se invento un abandono, que se despidió y no se
abonaron las sumas que la decisión rupturista merecia a mas de 3 años de su despido;
que se evidencio una mala fe evidente y, hasta pareciere -siguiendo el lineamiento del
resuelve-, que mi ahijado procesal debiere pagar “costas”-). Todo ello conllevan, en los
apartados pertientes, a fundar los agravios que se expondrán a continuación.
De lo dicho resultan no sólo extremos contrarios al resultado que merecía
la litis, sino que, ni aun ante lo inevitable, alcanza para desestimar la aplicación correcta
de la propia norma laboral, dejando de lado lo debido por aquello que el juzgador ha
querido (como el rechazo de la sanción con basamento en el Art. 80 de la LCT o la
supuesta ausencia de solidaridad).
El pronunciamiento es claramente el producto de : “...los impulsos que se
encuentran en la raíz del conocimiento y tienen en común el distanciamiento del objeto,
una voluntad de alejarse de él y al mismo tiempo de alejarlo, en fin de destruirlo, Por
detrás de este conocimiento hay una voluntad sin dudas oscura, de no traer el objeto para
sí, de no asemejarse a el, sino por el contrario de alejarse de él y destruirlo, denominado
“maldad radical del conocimiento”. (Tesis sustentada por Michel Foucault en “LA
VERDAD Y LAS FORMAS JURIDICAS”, Editorial Gedisa, Pagina 27).
Para que se interprete, lejos de criticas al a-quo, la estructura de
pensamiento antes señalada no parte desde el autor como “conducta intencional”, sino
desde la visión de las pasiones, los impulsos que encuentran raíz en un conocimiento
subjetivo o una creencia errónea, no equilibrando la disparidad de fuerzas existentes,
extremos que el derecho laboral enarbola como premisa.
Y ello puede llegar a desmerecer hasta el más lucido de los trabajos
intelectuales por cuanto, cotejando los distintos tópicos abordados por el fallo, las
consideraciones omitidas resultan por lo menos contrario a cualquier razonamiento
sensato.
La omisión de la estrategia procesal de las codemandas (plasmando una
postura mentirosa y de total mala fe), el resuelve salomónico recaído y demás
consideraciones expuestas no enaltecen la condena, mas aun y por el contrario, la
devalúa en muchos de sus puntos, extremo que mi parte controvierte.-
Corolario: En estos seis días, la relectura de un autor como Foucault nos
guía en el presente y lleva reponer la historia del “reglamento judicial en la civilización
griega”. Desde Homero hasta Edipo Rey, donde en la figura del juzgador aparece –aun
distorsionado- reflejada con el viejo procedimiento homérico, circunstancia esta que, al
parecer no pareciere interesarle al sentenciante.
Analizamos pues la gran conquista de la democracia griega: oponer la
verdad al poder, de producir la verdad pues, bajo cualquier condición y observadas las
formas, ha de aplicarse siempre la ley y el restablecimiento de lo justo ante la opresión.
El enigma a resolver ameritaba un proceder creativo por
aplicación lisa y llana de la misma normativa laboral. El hecho de los débiles de dar
fuerza y valor a su derecho contra el poderoso, no ha sido revelado ni cuestionado en el
pronunciamiento; extremo por el cual concluimos que la decisión que se impugna
podría calificarse como “Homérica”.-
1er. Agravio. Apela IMPOSICIÓN DE COSTAS.
HONORARIOS En primera medida –aun invirtiendo el orden lógico típico- esta parte
pondrá especial énfasis en lo que entiende una clara injusticia, causal de agravio.
En miras de no caer en reiteraciones innecesarias, evitare la cita de
hechos puntuales (incidencias no consideradas ni reguladas en la que los codemandados
han salido vencidos –mas precisamente y por ejemplo, “planteo de inconstitucionalidad
expuesto exclusivamente por Telefónica de Argentina-; excepciones varias, falta de
legitimación; entre otras defensas desestimadas). Aun así, entiendo no ajustada a
derecho la imposición de costas a cargo de mi mandante ante el rechazo de la acción
solidaria, extremo que revela un claro injusto.
Y digo ello pues, amen de lo manifestado por el a-quo (con buen
criterio), en lo que respecta al principio rector y el distanciamiento a parámetros
simplistas (como la cuenta aritmética por silogismo puro), de todas maneras se le
imponen a mi mandante las costas por el rechazo de la acción deducida en forma
solidaria a Telefónica de Argentina SA, absuelto en esta instancia.
Nótese la incongruencia del razonamiento final que, de la simple lectura
de los considerandos vertidos y la frondosa jurisprudencia que cita para sostener el a-
quo su postura, se revela una para nada pacifica resolución, con existencia de hechos
entreverados, contraria a cualquier “alocado planteo de base”.
Quiere decir entonces que, ni aun en el hipotético caso de entenderse
correcto el encuadre del a-quo (lo que desde ya desestimo, conforme se expresaré en el
apartado pertinente), va de suyo que existieron hechos sobrados en la litis que daban
lugar al encuadre jurídico plasmado por esta parte en su escrito de inicio; siendo el
actuar de la codemandada y la situación de interrelación jurídica que enarboló la
contraria, promotor o participe de un encuadre jurídico que hoy el juez de grado pude
entender no acreditado o equivoco.
En síntesis, va de suyo que aun en el hipotético caso de que VE no
comparta el criterio de esta parte (en lo que hace a la responsabilidad solidaria que a
Telefónica de Argentina SA le compete), la existencia de elementos objetivos (no
contestación de telegramas intimatorios, la realización y fabricación de tensores,
crucetas y demás elementos propios marcados con la forma codemandada e
ineludiblemente realizados para el cumplimiento de los fines su explotación), marcaba
razonable el encuadre jurídico plasmado en el escrito de demanda, resultando ello
altamente atendible y debatible, pudiendo mi mandante creerse con mejor derecho para
reclamar como lo ha hecho en su presentación liminar.
Siendo así reitero, la imposición de costas a cargo de mi mandante resulta
un injusto, causal de agravio y susceptible de revocación.
Y así lo ha entendido la jurisprudencia reciente cuando: “...existían
razones objetivas para demandar como se expuso en el escrito de inicio...” (el señalado
pertenece a la trascripción literal del pronunciamiento de la Dra. Maria Cristina García
Margalejo, en autos ROMERO HUGO CESAR C/GILIO MARIO DANIEL Y OTROS
S/ DESPIDO . Sala V. Sentencia 71577 del 18.05.2009).
Por lo dicho se agravia esta parte por la imposición de costas que se le
imprime, la cual debe ser desestimada. Y ello no sólo por el encuadre correcto y
responsabilidad solidaria que el resuelve final de autos merece, sino que aun en el
supuesto de NO compartir nuestra postura, dicho resuelve agravia de sobremanera y
causa un grave perjuicio cuando reitero, existían sobrados motivos y elementos
objetivos que hacían presuponer su responsabilidad.-
Por todo ello, solicito se haga lugar al agravio, dejando sin efecto la
imposición de costas que pesa sobre mi mandante.
2.- Segundo Agravio. No contemplación de los días deducidos por
supuestas inasistencias en la liquidación.
En lo que hace al presente agravio, entendemos un evidente error por
simple e involuntaria omisión, toda vez que pese a lo dicho en los considerandos, no se
contemplan en la liquidación efectuada por el sentenciante (ver item. VII) el computo de
las horas deducidas por inasistencias (del 15 al 22 de noviembre de 2006) no constatadas
ni acreditadas la causa de la deducción. Extremo que causa agravio a esta parte y, dada
la simplicidad de dicha omisión, solo me atendré a solicitar la revocación a fin de que se
plasme ello como rubro integrante y autónomo de la acción.
3.- Tercer Agravio. Vacaciones no prescriptas omitidas.
Resultara también materia de agravio y susceptible de injuria el rechazo
que mereció el reclamo por vacaciones gozadas no abonadas (ver punto VI. a).
El resuelve resulta no solo infundado sino contradictorio. Y digo ello
pues, en primera medida, se exceden los presupuestos legales de procedencia, poniendo
en cabeza de mi mandante recaudos formales no legales que la norma no contempla; En
segundo lugar, el rechazo se basa en un supuestos no ciertos, no plasmados en la
contestación de demanda y contrario a los mismos términos de la litis. En tercer lugar se
niega entidad a una clara postura plasmada (no solo en los despachos telegráficos, sino
liquidada expresamente y con mención en el apartado liquidación) y reconocida por la
contraria en su negativa.
Por ultimo, el sustento del rechazo se posiciona en una conclusión
caprichosa no atinente al hecho debatido ni plasmado en litis (nótese que dice
textualmente el a-quo para sostener el rechazo encuadra del siguiente modo: “...las
vacaciones no gozadas no pueden ser compensables en dinero...” cuando ese no
resultaba ser el supuesto debatido).
Lo cierto es que mi mandante intima en una relación marginal, que
hablamos de una relación de larga data, solo que no registrada (lo que torna extraño aun
en dichas condiciones de clandestinidad que un dependiente no goce de su descanso
anual); que en nuestro despacho primario (ver TCl 66593438) ya plasmo el reclamo por
“vacaciones no prescriptas”.
Mas aun, expresamente se denuncia y se liquida en nuestro escrito inicial
(ver liquidación apartado I) que aquello que se pretende son VACACIONES NO
PRESCRIPTAS. GOZADAS NO ABONADAS. Desmereciendo el a-quo la expresa
referencia y aclaración, pretendiendo implantarme un excesivo rigorismo formal no
legal claro.
Reitero, entiendo que la referencia resulta por demás clara, precisa y
puntual, no existiendo en nuestro ordenamiento positivo extremo formal que obligue a
aquello que VS pareciere poner ahora en cabeza de mi mandante.-
Tanto es ello así que hasta el propio codemandado Bachir en su
contestación de demanda (ver punto 2 ultimo párrafo) niega expresamente adeudar
“vacaciones no prescriptas gozadas no abonadas (2003/2004/2005)” extremo que por
si solo demuestra no solo el claro conocimiento de los rubros que se encontraban en
juego en la litis, siendo los mismos resultaban discutidos en su procedencia o
improcedencia pero nunca en su petición (extremo que solo el a-quo parece observar
con extremado criterio restringido y formalista). Siendo así, lo único discutido en la litis
era la “no deuda del rubro”, no habiéndose negado siquiera que las vacaciones no
hubieren sido gozadas por mi mandante.-
Por lo dicho, es que solicito la revocación del fallo en lo que al rechazo
de las “vacaciones gozadas no abonadas” refiere, haciéndose lugar al reclamo, lo que así
expresamente peticiono.
4to Agravio. Incorrecto salario base de calculo.
Resulta susceptible de agravio el salario base de calculo utilizado para el
calculo, solicitando se considere el salario mínimo correspondiente a la categoría de
registro.
Y decimos ello pues, aun cuando entendemos acreditado con los dichos
de los testigos deponentes en la causa (manejo de balancín, cambio de matricería, etc) la
categoría denunciada en nuestro escrito de inicio (oficial especializado), lo que así
concretamente peticiono va de suyo que, ni aun en el hipotético caso de no prosperar el
pedido, de todas maneras el salario base de calculo utilizado en el resuelve, NO PUEDE
NI DEBE TENER FAVORABLE ACOGIDA.
Y decimos ello pues, en el ítem V de sus considerandos, una vez
rechazado el planteo de incorrecta categoría laboral, el a-quo establece como mejor
remuneración mensual y habitual la de $942,21, devengada en agosto de 2006 como
suma de la primera y segunda quincena.
Notese el desacierto, aun reitero en el hipotético caso de mantenerse la
categoría de registro (OPERARIO) dicho salario no alcanza siquera al minimo legal de
convenio.
Y decimos ello pues, a escalas salariales legales, tomando a consideración
el valor hora que establece el CCT aplicable y no discutido en la litis, va de suyo la
disminución y el desapego a los mínimos inderogables durante toda la vinculación.
Extremo que el experto constata en la pericia de calculo sobre la base de operario
especializado múltiple. Aun asi, y si el a quo no entendió acreditada la categoría laboral,
debio tomar el salario de la categoría que entiende aplicable y no las disminuidas
liquidaciones que rezan los recibos de sueldo acompañados, cuando estas son inferiores
a dichos mínimos.
El CCT UOM Nº 260/1975 Rama 17 (no discutido), por ejemplo, a la
fecha de distracto de mi mandante (noviembre 2006) establecía un “valor hora” hombre
no inferior a $6,33 para determinación de su básico, en la categoría de operario.
Pese a ello el codemandado Bachir y a modo de ejemplo, por la primera
quincena de octubre de 2006 liquidó:
16 horas, a un valor de pesos 81.12, lo que da un “valor hora de 5,07”
claramente inferior al mínimo de convenio (pesos 6,33). Que en el recibo analizado
arroja un básico + antigüedad por pesos 409,66 brutos computándose también una
antigüedad irreal. Y decimos ello pues, a mi mandante debió liquidársele la suma de
pesos 506,40 por horas normales + 15,19 en concepto de antigüedad (80 horas por 6,33
+ su antigüedad real 15,19) lo que arrojaría un salario bruto quincenal de 521,59 y no
pesos 409,66 como liquida.
Todo ello de simple constatación con la simple apreciación del recibo no
suscripto y correspondiente reitero, a la 1ra. quincena 2006.
El ejemplo expuesto se repite ante cada liquidación que quisiéramos
tomar (ver liquidación correspondiente a 2da. quincena de octubre 2006), existiendo en
consecuencia, no solo las diferencias saláriales omitidas por todo el periodo no
prescripto, sino que conllevan a la determinación de un salario base de calculo
incorrecto, inferior a mínimos inderogables, susceptible de perjuicio y agravio.
Siendo así reitero, la aplicación lisa y llana de las sumas arrojadas por
ambas quincenas de agosto 2006 (las que para el a-quo hacen un salario mensual de
pesos 942,21) no resultaría atendible tampoco para ser consideradas como “mejor
remuneración normal y habitual”, cuando la misma no se ajusto tampoco a derecho,
manteniéndose en aquella fecha la misma escala salarial que la que ut-supra se expone
como ejemplo de la violatoria liquidación.-
Por todo lo expuesto, es que solicito se revoque el fallo en lo sustancial y
en lo que al presente se refiere como materia de agravio, haciéndose lugar a las
diferencias saláriales, y tomándose como base de calculo, la suma correspondiente al
mínimo legal y/o la mejor liquidación normal y habitual que a derecho hubiere
correspondido liquidarle a mi mandante si esta fuere mayor.- Extremo que
concretamente peticiono.
5to. Agravio. Rechazo de la sanción prevista por el Art. 45 de la ley
25.345.-
El rechazo de la muta que reza el titulo de referencia también resulta
susceptible de agravio, pidiendo su revocación.
En el tema en particular omitiré la cita de reiterados y constantes fallos
que tiñen la corriente actual, determinado a las claras una enervante violación de
derechos con raigambre constitucional, siendo los jueces quien han de velar por el
equilibrio lógico de los poderes ante el avasallamiento del poder ejecutivo, quien excede
a las claras la mera reglamentación de la ley formal, desvirtuando derechos adquiridos.
Y plasmo ello pues, el fundamento del rechazo de la pretensión
(entiéndase omisión de los términos impetrados por el Art. 3 del Dec. 146/2001) resulta
aun mas violatorio que el avasallamiento mismo, siendo un claro ejemplo de inequidad
en sentido estricto, no por el avasallamiento ya en si mismo sino por la acción operada
de los efectos que produce.
Reitero, omitiré la transcripción de numerosos fallos donde nuestra
excelentísima cámara de apelaciones remarca no solo la clara inconstitucionalidad de la
norma reglamentaria, sino que hasta su tacha inconstitucional de oficio. Citando en el
presente caso análogos jurisprudenciales donde se ha resuelto la inconstitucionalidad del
decreto analizado:
“Molinari Maria de los Ángeles v. American Express Argentina SA. CNT sala 6,
19.04.2004”....; En igual sentido resolvió la Sala VII en fallo del 09/11/2001, Daix
Odina v. La Torteria SRL”
Se ha expresado asimismo que el art. 3 del decreto 146/2001 constituye una alteración
de la norma reglamentaria con avance y modificación in pejus para los derechos del
trabajador, por lo que resulta inaplicable (Tribunal de Trabajo de MDQ Nº 2 26.06.2005
“Yordnov Lidia C. v. Perez Alarcón W”).-
Tanto es ello así, que el mismo a-quo deja entrever lo evidente y lo
correcto pero, a fin de argumentar su postura cercenadora expone “....La norma
reglamentaria, que no fue impugnada desde el punto de vista de su validez
constitucional fija en treinta días a partir de aquel evento el plazo para que el principal
extienda los certificados pertinentes, oportunidad en la que queda constituido en
mora...”
Resulta evidente que hasta el propio sentenciante deja traslucir con
claridad su criterio objetivo, tachando la norma reglamentaria de inconstitucional, pero
variando su postura por el simple hecho de entenderla “legal” ante la no impugnación.
El argumento o bien la línea de pensamiento resulta infantil y endeble.
Como primera medida de mas esta que una norma resultara constitucional o
inconstitucional por cuestiones que nada hacen a un cuestionamiento de parte, siendo
irrelevante o no su cuestionamiento e impugnación. En segundo resulta inexacto que
desde aquel lapso de tiempo el empleadora “quede en mora”, veamos:
La cuestión resulta hoy tan clara como trillada en doctrina y en nuestras
sentencias, aun así, a fin de no quedar acéfalo la postura que se plasma merece citarse
fragmentos del Dr. Julio Armando Grisolia, siendo claro cuando expone: “En el año
2000, la ley 25.345 de prevención de la Evasión Fiscal, incorporo al Art. 80 un ultimo
párrafo que prevee ..... A esta ultima parte se le imputo que el plazo de dos días para
entregar los certificados correspondientes era exiguo razón por la cual fue reglamentada
por el Art. 3 decreto 146/2001 que dispuso...la ampliación de 30 días corridos.... ”
Siquiera razonable resultaría la intimación que prevé el decreto 146/2001
a fin de acceder al reclamo previsto en la ultima parte del Art. 80 LCT, pues en casos
como el de autos resulta inoficioso, ello por cuanto la relación laboral era negada o
cuestionada, siendo así es claro que el empleador no dará curso a la entrega del
certificado en los términos requeridos e intimados (en caso análogo así se resolvió en
autos Mele Analía G v. Lis Claudia M. Sala 1 del 20.10.2005).
En fin de uno u otro modo, la norma cuestionada resulta a las claras
injusta in equitativa, violatoria de derechos e inconstitucional, enervando sus efectos una
clara inequidad violatoria de un derecho consagrado y nacido. Susceptible de ser
declarada inconstitucional de oficio, amen de su no enarbolar perjuicio alguno para el
progreso de la sanción que se pretende.
Por todo ello es que solicito se revoque el fallo en lo sustancial,
haciéndose lugar a la sanción que merece la omisión incumplida.
6to. Agravio. Responsabilidad solidaria de la codemandada
Telefónica de Argentina.-
Por ultimo, se agravia esta parte en cuanto entiende improcedente el
rechazo de la solidaridad que a la codemandada Telefónica de Argentina le compete,
solicitando que la mis a sea condenada en la forma peticionada en la demanda.
Entiende el sentenciante en su razonamiento que, amen de que en la
pericia contable pudo constatarse la existencia de facturas y asientos contables por
piezas y matriceria fabricada exclusivamente para la principal, extremo que se
complementan el relato dado por los testigos y revela, una vez mas, la estrecha
vinculación de los aquí demandados. Extremo que funda aun mas lo expuesto en el
primer agravio de esta parte, y la existencia de motivos atendibles para mantener con
mas fuerza en esta instancia la solidaridad que se pretende.-
Que encuadra correctamente la cuestión habida, trascribiendo el Art. 30
de la LCT, citando el suscripto en este apartado el fragmento que dice “... o
subcontraten cualquiera sea el acto que le de origen, trabajos o servicios
correspondientes a su actividad normal y especifica propia del establecimiento, dentro o
fuera de su ámbito, deberán exigir a sus contratistas o subcontratistas el adecuado
cumplimiento de las normas relativas al trabajo y los organismos de seguridad social
con los alcances que se establecen en los párrafos segundo y tercero, estableciendo que
el incumplimiento de alguno de dichos requisitos hará responsable solidario al
principal por las obligaciones de los cesionarios, contratistas o subcontratistas respecto
del personal que ocupare, incluyendo su extinción....” (cuestión esta que no ha hecho,
que no ha acreditado en la litis siquera agregado, lo que revela un claro incumplimiento
al deber de control, mas aun en el caso de autos, acreditada ya la contratación
clandestina y marginal por lo que ha prosperado el despido de autos). El paréntesis me
pertenece.-
Pese a ello y en lo sustancial, se aleja del criterio rector entendiendo la
irresponsabilidad de Telefónica de Argentina por entender que “... no se ha delegado la
actividad normal y especifica propia del establecimiento.”
En su razonamiento, cita viejos fallos jurisprudenciales del tema (como el
caso Rodríguez c/ Embotelladora) donde se vierten extremos sustanciales de
procedencia e interpretación de los términos que refiere el articulado.
Que bajo tales parámetros, delineados los criterios, el a-quo entiende y
deja plasmado a lo largo de su exposición que, en el caso de autos: el codemandado
Bachir era proveedor de la codemandada Telefónica en lo que hace a piezas
metalúrgicas, (único para quien mi mandante realizaba tareas aclara esta parte, ello
pese a los dichos del a-quo en cuanto referencia “entre otras” pues, va de suyo que ello
en modo alguno fue afirmado por los testigos deponentes ni acreditado en la litis.) que
telefónica realizaba controles; entregaba planos, disponía el modo de realización de
las tareas, que los productos se sellaban con su marca, que los productos fabricados
son indispensables para el logro de sus fines comerciales, que el objeto social
contempla la derivación habida, etc.-
Pese a ello, rechaza la acción con livianos fundamentos. Entre ellos:
que “los testigos deponentes no pudieron individualizar el personal de telefónica que
concurría al taller”
Claro esta un absurdo. Entiéndase que han declarado meros compañeros de labor (a los
cuales me remito), que por sus tareas comunes y a los fines contratados. Siendo así
resulta y resultaría prueba imposible que los mismos pudieren individualizar o dar
referencias de paradero de un claro superior o, al menos, empleado directo de quien
resultaba la voluntad fuerte.
Que “...la actividad normal y especifica de telefónica es la prestación de los servicios de
telecomunicación, por lo que no podría sostenerse validamente que existiera una
contratación o subcontratación, pues telefónica no delego en Bachir actividad alguna
inherente a la unidad técnica de ejecución...”
Otro absurdo. Aun en el hipotético caso de desconocimiento del objeto social (extremo
acreditado en litis), los alcances de la explotación y del objeto social propio de la
demandada la falencia del razonamiento. Va de suyo que no puede subsumirse la
actividad principal de telefónica en lo que hace simplemente al “servicio de
telecomunicación” estricto. De mas esta citar los numerosos antecedentes que han hecho
cosa juzgada al tema que plasma el sentenciante. Nótese que de ser así, no existiría
responsabilidad solidaria tampoco entre Movicom y sus Agentes oficial pues, uno se
encargaría de la venta del aparato y línea y el primero de la señal satelital. El ejemplo
absurdo (citado por su reiterado tratamiento en cualquier cámara del fuero, resulta una
muestra analógica del fundamento infantil del resuelve. De sostenerse el argumento del
a-quo, la extensión de responsabilidad no sería mas que un el elemento de estudio
doctrinario y no el resorte legal revelador de políticas fraudulentas y delegación. No
haré de el presente una nueva redacción de los términos expuestos en la demanda
empero, con las declaraciones testimoniales dadas en autos, las constancias contables
que acreditan la verdadera ingerencia de telefónica en la empresa de Bachir, y las
mismas conclusiones que vierte el a-quo resulta, cuando menos, infantil sostener el
rechazo por tal argumento, sin considerar la necesidad de contar con los elementos
objetos propios, normales y anexos que demandan la explotación de la principal en su
actividad armónica y en el cumplimiento de su objeto social. Nótese que aquí no
estamos ante un mero “proveedor de materia prima” (citando los términos del fallo que
por analogía cita) como lo tilda el sentenciante, Bachir realizaba objetos específicos
utilizados exclusivamente por la propia codemandada, ideados y controlados por ella,
que llevaban su insignia y su nombre en fundición, con las propia matrizería que les
mandaba a fabricar. Extremos todos ellos acreditados en litis y que exceden la mera
compra venta comercial de abastecimiento de materiales que pareciere darle el juzgador.
Mas aun, nótese que los productos fabricados, tapas de alcantarilla metálicas o crucetas
logeadas para la empresa madre no tendrían colocación en el mercado, siendo claro que
la fabricación y comercialización de las mismas se subsumen necesariamente en la
faceta principal de la emprsa madre como lo es el mantenimiento y funcionamiento del
escueto objeto comercial que el juzgador parece endilgarle. Por ultimo, expongo que
siquiera se ha alegado el cumplimiento de la manda de control que sobre telefónica de
argentina pesaba en su supuesto, extremo que resulta evidente ante el progreso dela
acción y esclarecimiento del tiente irregular de la registración.-)
Destaco por ultimo que el presente agravio no sólo se encuentra por
demás “justificado”, sino claramente acreditado en todos sus extremos; no existiendo
además por parte de las aquí demandadas prueba alguna que aleje de forma criterios la
presunción que pesa sobre su cabeza. Siendo así solicito en consecuencia se haga lugar
al agravio plasmado haciendo a la codemanda solidariamente responsable de las sumas
que arroje la condena.-
-REITERA RESERVA DEL CASO FEDERAL: Ante el hipotético e
improbable caso de que V.E. decida mantener en su decisorio la sentencia de primera
instancia, formulo expresa reserva de ocurrir ante la instancia respectiva en virtud de lo
dispuesto por el Art. 14 de la Ley 48, por lesionarse derechos y principios de raigambre
constitucional.
-PETITORIO:
En virtud de todo lo expuesto solicito:
1. Se tenga por apelada la sentencia y por expresados los agravios;
2. Se tenga presente la reserva del caso federal;
PROVEER DE CONFORMIDAD
SERÁ JUSTICIA