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Luisa y la búsqueda de libertad

El documento narra la historia de Luisa, una niña puertorriqueña que vive con su familia en un pueblo de pescadores. Un día, llegan barcos estadounidenses a la bahía cercana, lo que genera confusión y miedo entre los habitantes del pueblo.

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Luisa y la búsqueda de libertad

El documento narra la historia de Luisa, una niña puertorriqueña que vive con su familia en un pueblo de pescadores. Un día, llegan barcos estadounidenses a la bahía cercana, lo que genera confusión y miedo entre los habitantes del pueblo.

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PUERTO RICO - YABISI 5 - ISBN 978-1-60484-461-0

Sendas de lectura

Luisa y la libertad
La tarde estaba soleada. Era un perfecto día de verano. En la playa, los niños
jugaban cerca de los pescadores. Todos los días, estos se hacían a la mar en busca del
sustento para sus familias. Uno de ellos era José, el papá de Luisa.
A Luisa le gustaba ir a la playa a jugar con los niños del poblado. Era una forma
de divertirse, mientras estaba cerca de su padre.
Esa tarde, Luisa vio llegar a un pescador que nunca había visto. Definitivamente,
este extraño hombre que llegaba no era del lugar.
—Hola. ¿Cómo le va? —preguntó con acento gracioso a uno de los pescadores.
—Aquí, en la lucha —dijo el pescador—. Es usted nuevo por aquí, ¿verdad?
—Sí, vengo del norte de la Isla —contestó el hombre extraño.
—Y, ¿qué viene a hacer acá? —preguntó el papá de Luisa.
—A pescar, amigo, vengo a pescar —respondió—. Me han dicho que no quieren
bien a los españoles por acá.
—Bueno, al
parecer no tanto
como en el norte de
la Isla —comentó
con desconfianza
otro pescador.
En el poblado
de Luisa y en los
poblados cercanos,
los puertorriqueños
ya no veían con
muy buenos ojos a
los españoles.
—Esta bahía es
© Santillana - Prohibida la reproducción.

muy bonita —dijo


el hombre extraño,
intentando cambiar
el tema.

• sustento: alimento y conjunto de cosas necesarias para vivir.

168
Lectura

—Entonces, amigo, —lo interrumpió José— ¿usted tiene trato con españoles?
—Yo tengo tratos con todo el mundo, amigo —dijo sonriendo, y se marchó.
Luisa había escuchado la conversación. Durante todo el día intentó descifrar
de quién podía tratarse. ¿Por qué vino a Guánica? ¿Cuál era su interés en los
españoles? Pero no encontró explicación, y el pescador nunca regresó.
Las siguientes semanas fueron muy confusas para Luisa. En el pueblo todos
hablaban de cosas que ella no entendía.
—Dicen que llegarán por Fajardo —dijo un vecino mientras departía con José.
—¿Crees que esta vez sea cierto? —preguntó algo ansioso el padre de Luisa—.
Hace meses la gente dice que llegarán, pero nunca pasa nada.
—Creo que esta vez sí llegarán —respondió el vecino—. Dicen que en Fajardo
ya se están preparando.
“¿Quiénes estarán por llegar?”, se preguntaba Luisa. “¿Qué pasará en Fajardo?”
La niña no comprendía de qué hablaba su padre. Tampoco entendía por qué ese
tema lo ponía tan ansioso.
—Papá, ¿quiénes
están por llegar?
—preguntó Luisa a su
padre una mañana,
mientras él tomaba
su café.
—No sé de qué hablas
—le dijo José.
—Todos estos días he
escuchado a la gente del
pueblo hablar de otra
gente que llegará en
barcos —dijo la niña.
—Muchacha, ¡esos no
son temas de niños! —le
© Santillana - Prohibida la reproducción.

dijo su padre con tono


enérgico—. No repita eso.
¿Entendió, muchachita?

• departía, de departir: hablar, conversar.

169
En todo el pueblo había una tensa calma. La gente parecía ansiosa,
esperando que en cualquier momento llegara la noticia desde Fajardo. Los
niños conversaban sobre el tema todo el tiempo. Nerviosos y asustados, no
entendían lo que pasaba. Sabían que mucha gente en el pueblo se quejaba
de España y sus leyes, y que los pocos españoles que había eran tratados
con recelo. Pero no podían creer que la gente deseara una guerra. Siempre
habían escuchado que en las guerras solo hay muertes y destrucción. Por
eso, todo les parecía tan confuso.
Una mañana muy temprano, los gritos de la gente despertaron a Luisa.
La noticia se había regado entre los vecinos.
—¡Llegaron, José, llegaron! —gritó un vecino, despertando a todos en
casa de Luisa.
Rápidamente, José se levantó de su hamaca y comenzó a ponerse la camisa.
—¿Quiénes llegaron, Papi? —preguntó Luisa, asustada.
—Los americanos, hija, ¡los americanos! —exclamó con emoción José.
En ese instante, comenzaron a escucharse ruidos de cañones. Asomados
a la ventana, la familia vio llegar a la Guardia Civil española marchando
a toda prisa. A su paso se les unían varios vecinos.
—¡Por España! ¡Por Puerto Rico! —les escucharon gritar—. ¡Todos a
defender la tierra!

© Santillana - Prohibida la reproducción.

• recelo: desconfianza.

170
Lectura

De pronto, los vecinos comenzaron a salir de sus casas corriendo. Llevaban


algunas de sus pertenencias. Uno de ellos llegó hasta la casa de Luisa.
—¡José, José! —gritó desesperado.
—¿Qué pasa? ¿Por qué marcha la Guardia? ¿Por qué los cañonazos? —preguntó
nervioso el papá de Luisa.
—Están aquí, en Guánica. Desembarcaron en la bahía —dijo temeroso el vecino.
—¿Aquí? Pensé que sería en Fajardo —dijo José.
—Eso pensábamos todos, hasta
la Guardia Civil —dijo el vecino—.
Los han tomado desprevenidos.
—¿Y por qué todos corren? ¿A
dónde van? —preguntó José.
—Unos vamos hacia Yauco, otros,
a los campos —dijo el vecino—. Esto
se pondrá muy peligroso. Saca a tu
familia a tiempo, José.
El vecino se marchó corriendo
junto a su familia. José y su familia
comenzaron a recoger algunas cosas.
—Papi, ¿a dónde vamos?
—preguntó Luisa con ojos
lacrimosos.
—No sé, Luisa, —dijo José—.
Tenemos que irnos ya. En el camino
veremos.
La familia salió a toda prisa de
la casita. A lo lejos, el ruido de los
cañones continuaba. Los gritos y
el sonido de las balas cada vez se
escuchaban más cerca.
© Santillana - Prohibida la reproducción.

—¡Hirieron a Manuel y a
Gilberto! ¡Hirieron a Manuel y
a Gilberto! —gritaba un vecino
pescador que vino corriendo desde
la playa.

• desprevenidos: que no están preparados para algo.


• lacrimosos: que tienen lágrimas.

171
—¡Vienen hacia acá! ¡Corran! —gritó otro pescador que lo acompañaba.
Luisa y su familia caminaron durante varias horas. En el camino, vieron varias
cuadrillas de soldados españoles que marchaban con sus armas hacia el poblado.
—¿Qué sucede, señores? —José le preguntó a gritos a los militares.
—Los americanos desembarcaron en la bahía. Están tomando el control del
poblado —le contestó uno de los voluntarios que marchaba junto a los soldados.
—¡Libertad! —le dijo José a su familia—. ¡Al fin seremos libres!
—¿Libres, Papá? —preguntó Luisa—. ¿Libres de qué?
—De la Metrópoli, hija, —respondió su papá—. De España.
Luisa no entendía lo que sucedía. En su pequeño mundo nunca se sintió
prisionera. Esta supuesta libertad la asustaba. Todo el mundo corría, todo el mundo
gritaba. Había soldados, disparos y gente herida. Ella siempre pensó que la libertad
era lo que sentía cuando jugaba y corría feliz en la playa.
—¿A dónde vamos, Papi? —otra vez preguntó Luisa—. Estoy cansada.
—Vamos a casa de mi tío Lalo —le respondió José—. Ya estamos llegando.
Finalmente, llegaron a una pequeña casita de madera en medio del campo.
—¡Tío Lalo, Tío
Lalo! —llamó José,
mientras abría
el portón de una
sencilla cerca.
El tío Lalo, que
desconocía lo que
pasaba, salió de la
casita y recibió a la
familia.
—Llegaron los
americanos, Tío —le
dijo José—. ¡Al fin
seremos libres!
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—Si tú lo dices,
José, si tú lo dices…
—le respondió el
anciano.

172
Lectura

Cuando fue por noticias, José


se enteró de que el ejército español
se había rendido en el poblado. La
batalla ahora continuaría en Ponce.
Al cabo de unos días, la familia
decidió regresar a su pequeña casa.
En el camino, se toparon con unas
personas que hablaban un idioma
raro que Luisa no comprendía. La
niña no entendía lo que sucedía.
—Papá, ¿y ahora qué pasará?
—preguntó ansiosa Luisa.
—Seremos libres muy pronto,
Luisa —le respondió el padre.
—Y cuando seamos libres, ¿qué
pasará? —insistió la niña.
Pero el padre se quedó
pensativo y no dijo nada. Luisa
tampoco dijo nada, pero la
ansiedad de no saber qué pasaría
no parecía abandonarla.
Luego de unos días, José
volvió a su trabajo. Luisa, como
siempre, acompañaba a su padre. Pero ahora no jugaba
feliz. Siempre pensaba en la libertad, esa palabra que no
entendía, y en qué pasaría cuando todos fueran libres. Otras sendas...
Una tarde, a la playa llegaron unos hombres que La autora, Zulma
hablaban ese idioma raro que Luisa no entendía. Ayes, nos lleva a
recorrer los momen-
—Hola. ¿Cómo le va? —le dijo a un pescador uno de tos históricos de
los hombres, con un acento muy gracioso. nuestro país en su
libro Don Vesper-
En ese momento, Luisa recordó a aquel extraño tilio, el murciélago.
© Santillana - Prohibida la reproducción.

pescador que había llegado a la playa semanas antes de En él, nos presenta
la llegada de los norteamericanos. Entonces, supo que a nosotros, los lectores, al per-
nada sería igual… Y siguió pensando en lo que pasaría sonaje de Don Vespertilio, quien
era un murciélago que vivió hace
cuando todos fueran libres.
muchos años. Sin embargo, nos
dejó memorias en las que relata
parte importante de la Historia
Jessenia Pagán Marrero de Puerto Rico desde un punto
(puertorriqueña) de vista muy particular.

173
Por las sendas

● Completa la siguiente ficha de lectura:


Me informo

Ficha de lectura
El texto
a. La leído
lectura es sobre
trata un la llegada
. de a
b. El texto trata
. de .
b. El
c. Puerto Ricofísico
espacio vivíaen
bajo
queelsucede
Gobierno de
la historia .
es protagonista
c. La . de la lectura se llama
d. y
Elsu
cuento
papá,se inicia con. .
e.
d. El cuento termina
papá trabaja cuando
como . .
f.
e. Los personajes
Luisa quese
y su familia participan en elde
fueron a casa cuento .
f. son . la palabra
Luisa no entendía .
g. Otro título para este cuento podría ser .

● Completa las estrellas de mar con la información que se pide.


Interpreto

Principio Final
¿Cómo se sentía ¿Cómo se sentía
Luisa al principio Luisa al final
de la lectura? del cuento?
¿Por qué? ¿Por qué?
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Desarrollo
¿Qué sucesos
provocaron
cambios en
Luisa?

174
Comprensión lectora

 ¿Por qué estaba Luisa asustada?


 ¿Cómo crees que se sentía José al
vivir bajo el Gobierno de España?
Evaluo y cuestiono
Examino

 ¿Por qué eran vistos con recelo los  ¿Crees que los habitantes del
españoles? pueblo se sentían tranquilos
con la llegada de los
 ¿Cuál fue la reacción del tío Lalo
norteamericanos? ¿Por qué?
ante la creencia de José de que, al
fin, serían libres?  ¿Piensas que la manera como
 ¿Por qué José no pudo responderle llegaron los norteamericanos
a Luisa qué pasaría cuando fueran fuera adecuada? Explica.
libres?
 Si hubieras
vivido todo
lo que vivió
Luisa, ¿cómo te
habrías sentido?
¿Qué habrías
hecho? ¿Por
qué?

Doy lo mejor de m Educación multicultural


Tom es un niño norteamericano que acaba
de llegar de los Estados Unidos, junto a sus papás.
Como él no sabe mucho español, tiene problemas
en entender a los demás. Iván se pasa molestando
a Tom porque no sabe español y se aprovecha de
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eso. Pero, no todos los niños son así, ya que Eugenia


ayuda a Tom, para que pueda comunicarse con los
demás.
● Contesta:
• ¿Qué piensas del trato de Iván hacia Tom?
Explica.

Con todos me comunico y mi ayuda siempre les brindo.


175

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