INTRODUCCIÓN GASTRITIS
La gastritis es una condición frecuente que afecta el revestimiento interno del estómago,
conocido como mucosa gástrica. Esta mucosa se encarga de producir ácido gástrico y enzimas
digestivas, esenciales para la descomposición de los alimentos. Cuando la mucosa se inflama o
irrita, se produce la gastritis, causando diversos síntomas y complicaciones si no se trata a
tiempo.
Tipos de gastritis
Existen dos tipos principales de gastritis:
1. Gastritis aguda: Se caracteriza por una inflamación repentina y severa del revestimiento del
estómago. Puede ser causada por:
Consumo excesivo de alcohol
Uso de ciertos medicamentos, como la aspirina o los AINEs
Infecciones bacterianas, como la H. pylori
Estrés intenso
2. Gastritis crónica: Se caracteriza por una inflamación persistente del revestimiento del
estómago que se desarrolla a lo largo del tiempo. Puede ser causada por:
Infección persistente por H. pylori
Uso regular de medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINEs)
Enfermedad autoinmune, como la gastritis atrófica autoinmune
Reflujo biliar, donde la bilis del intestino delgado regresa al estómago
Cirugía gástrica
Síntomas de la gastritis
Los síntomas de la gastritis pueden variar en intensidad y no todas las personas los
experimentan. Algunos de los síntomas más comunes incluyen:
Dolor en la parte superior del abdomen (indigestión)
Ardor o acidez estomacal
Náuseas y vómitos
Pérdida del apetito
Sensación de saciedad precoz
Sangrado digestivo (en casos graves)
Diagnóstico de la gastritis
El diagnóstico de la gastritis se basa en la evaluación de los síntomas, el historial médico y
pruebas diagnósticas como:
Endoscopia digestiva alta: Un examen que permite visualizar el interior del esófago, estómago
y duodeno mediante una cámara introducida por la boca.
Biopsia gástrica: Una pequeña muestra de tejido del revestimiento del estómago se extrae
durante la endoscopia y se analiza en un laboratorio para detectar signos de inflamación o
infección.
Prueba de aliento para H. pylori: Esta prueba detecta la presencia de la bacteria H. pylori en el
estómago.
Análisis de sangre: Se pueden realizar análisis de sangre para detectar anticuerpos contra H.
pylori o para evaluar la anemia causada por sangrado digestivo.
Tratamiento de la gastritis
El tratamiento de la gastritis depende de la causa subyacente y la severidad de los síntomas.
Las medidas generales incluyen:
Cambios en el estilo de vida: Evitar el consumo de alcohol, tabaco, comidas picantes o
grasosas, y alimentos que desencadenen los síntomas.
Medicamentos:
1. Inhibidores de la bomba de protones (IBP): Reducen la producción de ácido gástrico y
ayudan a aliviar la inflamación.
2. Antibióticos: Se prescriben para tratar la infección por H. pylori.
3. Medicamentos para proteger el revestimiento del estómago: Como el misoprostol.
En casos graves, puede ser necesaria la hospitalización para controlar el sangrado o
deshidratación.
PREVENCIÓN DE LA GASTRITIS
La prevención de la gastritis se basa en adoptar un estilo de vida saludable que incluya:
Una dieta balanceada rica en frutas, verduras y cereales integrales.
Limitar el consumo de alcohol y tabaco.
Manejo del estrés.
Tomar los medicamentos según las indicaciones del médico.
Mantener una higiene adecuada para prevenir infecciones, especialmente la causada
por H. pylori.
Complicaciones de la gastritis
Si la gastritis no se trata adecuadamente, puede ocasionar complicaciones como:
1. Úlceras gástricas: Llagas que se forman en el revestimiento del estómago.
Sangrado digestivo: Puede ser leve o grave, lo que requiere atención médica inmediata.
2. Estenosis pilórica: Un estrechamiento de la salida del estómago que dificulta el paso de
los alimentos.
3. Cáncer de estómago: Aunque es poco común, la gastritis atrófica autoinmune aumenta
el riesgo de desarrollar este tipo de cáncer.
CONCLUSIÓN
La gastritis es una condición común que puede afectar a personas de todas las edades. Si
experimenta síntomas de gastritis, es importante consultar a un médico para obtener un
diagnóstico y tratamiento adecuados. Un diagnóstico temprano y un tratamiento oportuno
pueden prevenir complicaciones graves y mejorar la calidad de vida.