CUENTOS DE TERROR
Esta es una de las historias de terror que causa mucho miedo, ya que como sabemos los
perros son el mejor amigo del hombre, pero este es del mal.
Era habitual escuchar ladridos y aullidos venir del parque a diario. Muchos vecinos solían
reunirse por las tardes, algunos jugaban con sus hijos y otros hacían ejercicio, y los perros
observaban tranquilamente sentados bajo los árboles a que todos se marcharan para ver
qué clase de manjares habían dejado atrás.
El perro del infierno.
Había quienes esperaban que el sol se metiera por completo para salir a correr, y se sentían
muy bien al estar acompañados por un grupo de fieles guardianes que iban tras ellos,
también ejercitándose. Pero esa noche, los corredores estaban completamente solos, el
silencio era total, a donde sea que se mirara, no había ningún perro.
De pronto el silencio se vio interrumpido por desesperados ladridos, y en un momento eran
ya chillidos, los arbustos se movían, y se hizo de nuevo el silencio. Las personas en el parque
se impresionaron un poco con aquellos ruidos, la mayoría de ellos se detuvieron…
Observaban de un lado a otro pero, no aparecía ninguno de los perros, cuando reanudaron
su marcha, una agitada respiración invadía todo el parque, se escuchaba por todos lados,
acompañada de un leve gruñido, y fue entonces que lo vieron, salir de entre los arbustos,
con el hocico lleno de sangre, caminaba lentamente, y cada lámpara a su paso se iba
apagando…
Sus pisadas dejaban una marca ardiente en el suelo, y una densa niebla venía detrás de él,
un enorme perro negro, de más de metro y medio, no importa que tan buenos hubiesen
sido corriendo todas aquellas personas, en ese momento estaban completamente
paralizados. El perro se metió entre ellos, les olía todo el cuerpo, salivando…
Cuando todos se sentían perdidos, un chiflido lo llamó hasta su amo, solo se vio salir de
entre la niebla una enorme mano cubierta de fuego, que dejó el ambiente impregnado de
azufre. Al día siguiente eran menos los perros que se presentaron al banquete diario, y
cuando sus ladridos no se escuchan los vecinos del lugar saben que no deben poner un pie
en el parque, porque esa noche le toca su paseo, al perro del infierno.
Los historias de terror han sido por mucho tiempo relatos con un toque esencial de miedo
que a todos los que somos fanáticos del terror nos encantan, en este día te contaremos la
de "juegos peligrosos".
Era costumbre de los cinco chicos, reunirse en distintos puntos de la ciudad para realizar
prácticas de espiritismo, solo por llamarlo así, pues del asunto sabían muy poco, eran
simples aficionados de lo paranormal, sin ningún conocimiento sólido de lo que estaban
haciendo.
Juegos peligrosos.
En repetidas ocasiones, habían intentado contactarse con seres del más allá, a través de
métodos mencionados en internet o en libros comerciales de dudosa procedencia; pero
como era de esperarse, no habían obtenido resultados, solo les servía para pasar el rato.
En cierta ocasión, se reunieron en una solitaria propiedad en las afueras de la ciudad, de la
cual se contaban horrores y se prohibía el paso. Al llegar, no vieron en el sitio nada
imponente, se trataba de una diminuta y derruida cabaña, la cual no tenía si quiera espacio
para ventanas, le faltaba la mitad del techo y mostraba rastros de daños por fuego.
Su primera impresión los dejó tan decepcionados que decidieron marcharse a un lugar más
tétrico, pero ya estaban ahí, no sería un viaje en vano. Sacaron sus artefactos, una ouija
casera, un par de velas negras, sangre de animales, etc.
Pero nada de esto era necesario, el lugar por si solo ya era bastante, apenas los cinco
estuvieron dentro de la reducida cabaña, está se iluminó por completo, debido a una nube
de fuego que se posaba en el techo, la cual no era más que la ardiente mano de Satanás,
que fue invocado por verdaderos practicantes del ocultismo en épocas pasadas.
La promesa para él, fue que las almas vendrían voluntariamente a sus dominios, donde
podría fácilmente calcinar los cuerpos con sus llamas infernales, y robarles la esencia,
alimentándose de su miedo, para llevar el resto al averno, donde experimentarían el
sufrimiento eterno.
Finalmente, los chicos encontraron lo que andaban buscando, contactaron con lo
sobrenatural, lo sintieron, formaron parte de ello, y terminaron en sus dominios, solo que
olvidaron lo principal en el trato con el Demonio, y es que él no está hecho para servir a
nadie, mucho menos para ser incluido en sus juegos, buscaban solamente pasar un rato
divertido, y terminaron siendo uno más de los lamentos, que se escuchan desde el infierno.
Te imaginas ir manejando y que un cierto lugar de la carretera obscura se te aparezca una
mujer vestida de blanco, ella entra en nuestras historias de terror y es llamada "la chica de
la curva".
Existen diferentes versiones, pero todas ellas tienen un denominador común: una joven
enfundada en un vestido blanco. Cuenta la leyenda que un padre de familia volvía del
trabajo a casa por la carretera de las Costas del Garraf.
Manejando y se te aparece "la chica de la curva".
Era una noche lluviosa, el frío empañaba el parabrisas y el cansancio empujaba sus párpados
hacia abajo. A medida que avanzaba por la carretera, las gotas golpeaban con más violencia
los cristales de su coche, que perdía estabilidad en el serpenteante trazado del asfalto.
El hombre agudizó los sentidos y redujo la marcha. En ese mismo instante, los faros del
vehículo iluminaron la figura de una chica que, empapada por la lluvia, esperaba inmóvil a
que algún conductor se apiadara de ella y la llevara a su destino. Sin dudarlo ni un
momento, frenó en seco y la invitó a subir.
Ella aceptó de inmediato, y mientras se sentaba en el lugar del copiloto, el chofer se fijó en
su vestimenta. Llevaba un vestido blanco de algodón arrugado y manchado de barro. Por su
pelo enmarañado, parecía que llevaba un buen rato esperando.
Reanudó el viaje y empezaron una distendida conversación en la que la chica esquivó en
varias ocasiones la historia de cómo había llegado hasta aquel lugar. Hasta que llegó el
momento idóneo.
Con una voz fría y cortante, le pidió que redujera la velocidad hasta casi detener el vehículo.
“Es una curva muy cerrada”, le advirtió. El hombre siguió su consejo y, cuando vio lo
peligroso que podría haber sido, le dio las gracias. Ella, con voz cortante y fría, le espetó:
“No me lo agradezcas, es mi misión.
En esa curva me maté yo hace más de 25 años. Era una noche como ésta.” Un escalofrío
recorrió la espalda del hombre y erizó su piel. Cuando giró la vista hacia el copiloto, la joven
ya no estaba. El asiento, sin embargo, seguía húmedo.
Joven de cabello castaño, lentes y ojos azules, delgado y de baja estatura, son tan solo
algunas de las características del Cazador de Creepypastas.
¿Nunca se han preguntado por un ser al que incluso los asesinos y las criaturas de los
creepypastas temen? Ese ser soy yo, en este mundo me llaman "el cazador de
creepypastas". Se preguntarán qué tengo de especial; ahí está mi encanto, no tengo nada
tenebroso y aún así le inspiro miedo hasta al más despreciable de los creepypastas.
Cazador de creepypastas
Soy un joven de pelo crespo y castaño, lentes de montura negra y ojos azules. Soy delgado y
de baja estatura, en mi mundo no hubiera podido matar a alguien.
Se preguntaran; ¿Cuál es el traumático y cliché pasado de este individuo? Simplemente era
un creepypastero que se aburría, un día hice un ritual para entrar al "reino de las sombras",
me salió mal y me desmayé. Desperté aquí (el universo de las sombras) y pensé que si aquí
todos eran homicidas, podría tomarme la libertad de asesinar a varios creepypastas.
Por ahora, no dispongo de muchas armas. Sólo de mi celular, mi libreta y una caja de lápices
y/o plumas de colores. Con estos materiales traídos de la vida real, es muy fácil asesinar a
un asesino. Con mi cuaderno puedo tomar la apariencia que quiera y poseerme del arma
que quiera (en el límite de lo posible, claro). El celular me sirve para capturar a los
fantasmas, les tomo una foto y estarán atrapados en mi teléfono para siempre.
Los creepypastas me temen tanto que incluso han hecho grupos para protegerse (incluso el
trío killer ha solucionado sus diferencias, jeje), de nada les va a servir. Me gusta lo que hago
y me divierte, estoy inspirado y eso va a durar.
Bueno, me voy despidiendo. Sólo recuerda una cosa; cuando escribas una creepypasta, me
estarás dando otro blanco.
Y una cosa más, ¿alguien sabe a cuánto se puede vender un reloj? (Levanta un reloj oxidado
y negro). Es que cuando el tal "Kage" se hizo cenizas, no supe a quien dárselo.
A partir de hoy, ningún asesino saldrá impune, ningún fantasma atormentará a los vivos,
espero matar a los asesinos más famosos de este universo.
"Me voy a divertir mucho"
Te cambias de casa y cuando llega la noche vas tranquilamente a dormir, pero no tienes idea
de lo que sucede en esa vivienda y de repente llega el visitante nocturno de ella, lee
nuestras historias de terror.
Leonor se mudaba de nuevo. A su madre le encantaba la restauración, así que su
predilección por las casas antiguas empujaba a la familia a llevar una vida más bien nómada.
El visitante nocturno
Era la primera noche que dormían allí y, como siempre, su madre le había dejado una
pequeña bombilla encendida para espantar todos sus miedos. Cada vez que se cambiaban
de casa le costaba conciliar el sueño.
La primera noche apenas durmió. El crujir de las ventanas y del parqué la despertaba
continuamente. Pasaron tres días más hasta que empezó a acostumbrarse a los ruidos y
descansó del tirón.
Una semana después, en una noche fría, un fuerte estruendo la sobresaltó. Había tormenta
y la ventana se había abierto de par en par por el fuerte vendaval. Presionó el interruptor de
la luz, pero no se encendió. El ruido volvió a sonar, esta vez, desde el otro extremo de la
habitación. Se levantó corriendo y, con la palma de la mano extendida sobre la pared,
empezó a caminar en busca de su madre.
Estaba completamente a oscuras. A los dos pasos, su mano chocó contra algo. Lo palpó y se
estremeció al momento: era un mechón de pelo. Atemorizada, un relámpago iluminó la
estancia y vio a un niño de su misma estatura frente a ella. Arrancó a correr por el pasillo,
gritando, hasta que se topó con su madre. “¿Tu también lo has visto?”, le preguntó.
Sin ni siquiera preparar el equipaje, salieron pitando de la casa. Volvieron al amanecer,
tiritando y con las ropas mojadas. Se encontraron todo tal y como lo habían dejado... menos
el espejo del habitación de la niña. Un mechón de pelo colgaba de una de las esquinas y la
palabra “FUERA” estaba grabada en el vidrio.
La familia se mudó de manera definitiva para dejar atrás aquella pesadilla. Leonor había
empezado a ir a un nuevo colegio y tenía nuevos amigos. Un día, la profesora de castellano
les repartió unos periódicos antiguos para una actividad.
La niña ahogó un grito cuando, en una de las portadas, vio al mismo niño una vez más, bajo
un titular: “Aparece muerto un menor en extrañas circunstancias”.
Ana Carolina López Enríquez pasó de ser una niña consentida a quebrarse por completo,
presentando altos niveles de sadismo sexual, alto nivel de violencia y completa falta de
remordimiento tras asesinar a sus padres adoptivos.
A los 17 años, Ana asesinó a sus padres adoptivos, y después les prendió fuego. Para
celebrar, se comió unos hot dogs y se bebió un six de cervezas con su novio y un amigo de
éste, luego fueron a unos XV años.
Su madre la dio en adopción
Su historia es similar a la de muchos asesinos. Ana Carolina López Enríquez nació en 1996 en
la Ciudad de México. Su madre tenía SIDA, por lo que al nacer la futura asesina fue dada en
adopción.
Un año después fue adoptada por María Albertina y Efrén López, dos empresarios exitosos
en el país. Su infancia no fue sencilla, pues en la escuela siempre fue burlada por su
condición de niña adoptada.
Planeó el asesinato
Total, que un día Ana comenzó a decirle a su novio, José Alberto, que tenía problemas con
sus papás, y fue ahí donde comenzaron a planear el asesinato. Le comentaron todo a un
amigo de josé Alberto, llamado Alexis, quien propuso la manera de matar a los padres de
Ana y ocultar todo indicio del crimen.
La joven recibió ayuda de su novio y de un amigo de este para asesinar a sus padres
adoptivos
En las entrevistas que se le realizaron a los tres adolescentes, estos expresaron a detalle
cómo cometieron los homicidios. Se estableció que Ana los mató para beneficiarse
económicamente.
Sumamente violenta
Según pruebas psicológicas, bajo estándares del FBI Ana presenta una escala de violencia de
9 sobre 10. Ana había planeado matar a sus padres por más de un año.
Su estatura de 1.48 metros no le iba a permitir hacerlo sola, por lo que encontró en los dos
adolescentes a los cómplices perfectos. Su novio, sumiso y Mauro, igual de sádico que ella.
Fue precisamente el novio de Ana el que confesó todo.
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México
Ana Carolina pasó de ser una estudiante tranquila y reservada a una asesina despiadada
Para Ana Carolina, asesinar a sus padres era “igual que deshacerse de un objeto”. Pasó a la
historia por su sadismo sexual y absoluta falta de remordimiento.