Introducción
Haz escuchado alguna vez “Escucha a tu corazón y déjate llevar por lo que te dicte”
“Solo tú eres dueña de tu propio destino”
“ Nadie te va a comprender, la respuesta búscala dentro de ti”
“Eres única y nadie debe meterse en tus asuntos”
Las emociones también son un regalo porque a través de ellas expresamos a los demás
quién somos.
Pero también el Señor nos muestra su naturaleza es importante precisar que la forma
de expresarse del Señor es muy distinta alejada de los parámetros humanos
acompañame a leer
- Él ama a Sus hijos con un amor entrañable (Isaías 43:4).
- Su corazón se mueve lleno de compasión por aquellos que le temen (Salmo
103:13).
- Él se goza tanto con Su pueblo que hasta canta de alegría (Sofonías 3:17).
- Dios experimenta ira por el pecado y detesta la injusticia (Proverbios 11:1).
- Nuestro Padre es celoso y en Su amor nos guarda sólo para Él (Éxodo 34:14)
Cuando nuestras emociones reflejan el carácter hermoso y santo de Dios, nuestra alma
permanece firme. Pero cuando las emociones toman el control y sirven a otro dios, nos
tambaleamos y perdemos el equilibrio. En esos momentos es difícil pensar de manera
lógica, podemos actuar de manera irracional.
Cuando nuestras emociones nos dominan, ellas determinan la “verdad” conforme a la
cual vivimos. Es como si de repente nos pusiéramos unas lentes azules y todo lo
viéramos de ese color. Entonces funcionan como nuestro amo, y en vez de obedecer a
Dios y actuar de acuerdo a Su verdad, nos llevan a adorar otras cosas en vez de adorar
al único y solo Dios, nuestro Salva nuestro Salvador.
¿Qué podemos hacer para asegurarnos de que nuestras emociones sirvan a nuestro
Padre y lo glorifiquen?
Necesitamos permanecer en Cristo Jesús. Cuando sientas emociones que no reflejen
la santidad de Dios y quieran dominarte —ya sea depresión, ansiedad, temor, envidia, ira,
tristeza, desconfianza, sentido de condenación o culpabilidad— cree en Él. Cree que Él
conquistó todas esas emociones, de tal modo q de tal modo que Él es tu ue Él es tu Rey,
no ellas. , no ellas. No pongas tu fe en lo que tú eres capaz de sentir, pensar o hacer.
Más bien pensar o hacer. Más bien pon tu fe en todo lo que Cristo es y todo lo que Él
hace en ti y por ti,
• Él te ha hecho nueva.
• Su evangelio es poder de Dios para salvación (Romanos 1:16) no solo cuando te
convertiste, sino que sigue siendo el poder que necesitas en este momento para vivir.
• Jesús vive en ti (Gálatas 2:20)
• Jesús conquistó todas las emociones no santas. Solo Él tiene la última palabra (no
ellas).
• Jesús te está transformando continuamente y completará la obra que empezó
(Filipenses 1:6).
• Jesús está orando por ti (Hebreos 7:25).
• Jesús es poderoso para socorrer a todos los que son tentados (Hebreos 2:18).
Cuando permanecemos en Jesús vivimos como Pedro cuando dijo: “¿a dónde más
iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Juan 6:68).
Cuando permanecemos en Su Palabra Palabra encontramos la sanidad que nuestra
nuestra alma anhela y necesita con urgencia.
a veces las emociones quieren ser el motor de nuestro tren y definir nuestra realidad.
Pero la buena noticia es que si estás en Cristo puedes puedes entrenar entrenar tus
emociones emociones a que se sometan sometan a la verdad de Dios, ¡a quedarse en el
último vagón y a ir dondequiera que las guíe la Palabra! Dios moldea nuestros
corazones de la misma manera. Nosotras solas no podemos podemos transformar
transformar y entrenar entrenar nuestro nuestro corazón. En cambio, si respondemos en
fe a la verdad de Dios, Él opera el cambio que necesitamos.
1. Háblale a tus emociones la verdad acerca de tu Padre
Cuando olvidamos la relación de amor que Él tiene con nosotras, la verdad acerca de
Dios no es tan personal ni cercana. Dios no es solamente un ser soberano e impersonal
que dirige el universo.
Cuando nuestras emociones quieren decidir por dónde dirigir el tren, no hay nada más
importante para una hija de Dios que conocer bien a Su Padre.
. Cuando la envidia quiera que creas que Dios te está privando de algo bueno,
respóndele que Dios “nada bueno niega a los que andan en integridad” (Salmo 84:11).
• Cuando la ira te diga que Dios es injusto y que tienes que luchar por defenderte,
recuérdale que tu Padre detesta la injusticia y que defiende al necesitado (Salmo 89:14).
• Si la depresión quiere en un momento invadir tu corazón, mírala a los ojos y desafíala
con valentía: “Los ojos de mi Padre están sobre mí para librar mi alma de la muerte, y
conservarme con vida en tiempos de hambre” (ver Salmo 33:18-20).
. Cuando el temor te haga dudar del amor de Dios, dile: “Dios es mi salvación, confiaré y
no temeré porque mi fortaleza y mi canción es el SEÑOR Dios, Él ha sido mi salvación”
(Isaías 12:2).
2. Háblale a tu Padre la verdad acerca de tus emociones
Muchas veces la vergüenza nos lleva a esconder de nuestro Padre nuestras emociones.
Sabemos que no debemos sentir envidia, descontento o ira. Hacemos como Adán y Eva
y usamos hojas de higuera para taparnos, mientras nos escondemos de Dios. Pero
escondernos no glorifica a Dios. En realidad, esto revela que abrigamos un temor no
bíblico hacia Dios y que no conocemos la intención de Su corazón para con nosotras en
Cristo.
En estos días he sentido mi debilidad y mis limitaciones. El libro de Salmos ha
reorientado mi corazón.
Aquí te comparto algunos:
• El nombre de Dios es bueno y digno de confianza (Salmo 54:6).
• El que espera en el Señor nunca es avergonzado (Salmo 25:3).
• Todos los caminos del Señor son misericordia y verdad para los que confían en Él
(Salmo 25:10).
• Todo lo que Él hace lo hace por su fidelidad (Salmo 33:4).