Colectores Planos y Concentradores de Radiación Solar
Colectores Planos y Concentradores de Radiación Solar
Moragues
Alfredo T. Rapallini
COLECTORES PLANOS
Y
CONCENTRADORES
DE
RADIACIÓN SOLAR
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edUTecNe
COLECTORES PLANOS
Y
CONCENTRADORES DE RADIACIÓN SOLAR
Jaime A. Moragues
Alfredo T. Rapallini
edUTecNe
1
Moragues, Jaime A.
Colectores planos y concentradores de radiación solar / Jaime A. Moragues; Alfredo T. Rapallini; editado por
Fernando Cejas. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires: edUTecNe, 2021.
Libro digital, PDF
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ISBN 978-987-4998-78-1
1. Energía Renovable. 2. Energía Solar. 3. Radiación Solar. I. Rapallini, Alfredo T. II., Jaime A. Moragues, III Cejas,
Fernando, IV. Título.
CDD 621.47
Reservados todos los derechos. No se permite la reproducción total o parcial de esta obra, ni su incorporación a un sistema
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sin autorización previa y por escrito de los titulares del copyright. La infracción de dichos derechos puede constituir un delito contra
la propiedad intelectual.
2
Introducción
Sistema colector-termotanque
Anexo
3
PREFACIO
[1] Un panorama de las aplicaciones se puede tener en “Conversión fototérmica de la energía solar”, C. A.
Cárdenas, M. Condori, J. Franco, J.A. Moragues y L. R. Saravia. Editado por la editorial de la Universidad
Tecnológica Nacional- edUTecNe. 2017.
4
AGRADECIMIENTOS
El presente libro se basa en numerosos trabajos, publicaciones y cursos realizados por los
autores a lo largo de 30 años.
En particular quiero agradecer a Alfredo Rapallini por la amistad y el apoyo recibidos a lo
largo de esos años. Lamentablemente Rapallini ha fallecido en 2011 y no tendrá la
satisfacción de ver este proyecto concluido.
Así mismo agradezco a mi nieto Joaquín Marcos Arrossi, quien hizo la mayoría de las figuras,
dado que sin su aporte hubiera sido difícil su publicación; a Rubén Nicolás, un gran amigo,
por la discusión del contenido técnico del libro y a mi esposa Laura María Motta Lima, por
el apoyo recibido y la revisión de la sintaxis.
Jaime A. Moragues
5
1 INTRODUCCIÓN
Si bien la energía no es una necesidad básica para el ser humano como el aire, el agua y los
alimentos, es un componente esencial para lograr la satisfacción de aquellas y ha estado
siempre directamente vinculada con las grandes revoluciones de la Humanidad.
Las dos revoluciones iniciales fueron lentas en su accionar. La primera estuvo caracterizada
por el control del fuego, hace quinientos mil años, como muestra lo encontrado en las
cuevas del hombre de Pekín y de Java, que permitió al ancestro del Homo Sapiens ampliar
la superficie habitable al posibilitar un control rudimentario del clima, e hizo digeribles
muchos alimentos no aprovechables en su estado natural. Así, el empleo de biomasa para
producir energía térmica fue la primera gran revolución energética.
La segunda se produce cuando el predador nómade del paleolítico, ante el peligro de la
escasez y la destrucción, por el saqueo, de sus fuentes naturales de subsistencia, inició hace
10.000 años una primitiva agricultura que fue incrementada por la utilización de animales
de carga, que centuplicaron el rendimiento de los campos, convirtiéndose entonces en
agricultor y pastor. Fue así consciente del empleo de dos fuentes de energía externas, la
importancia de la energía solar para sus cultivos y el uso de la energía mecánica aportada
por lo animales.
Hasta final del siglo XVIII la energía térmica era provista por la leña, los desechos agrícolas
y de animales y, a partir del 1400, por el carbón, mientras que el trabajo mecánico era
producido por el hombre, los animales, los molinos de viento y las ruedas hidráulicas,
también conocidas como norias.
Ya en nuestra era, la tercera gran revolución, la denominada industrial, que podemos ubicar
cuando James Watt patentó su máquina a vapor (1769), fue producto de haber logrado la
conversión de la energía térmica a mecánica, lo que cambió los sistemas productivos e inició
un desarrollo que sigue en progreso constante hasta nuestros días. Comenzó con el empleo
de leña y carbón, y se multiplicó con el descubrimiento del petróleo (1860). Se considera
como “primera etapa” de la Revolución Industrial la que va hasta la introducción de la
energía eléctrica, o sea entre 1870, cuando Zénobe-Théophile Gramme construyó la
primera máquina de corriente continua denominada dínamo, y 1887, cuando Nikola Tesla
logró su motor de inducción de corriente alterna. A partir de ahí se inicia la “segunda etapa”,
que se sumó e intensificó a la anterior, abriéndose campos nuevos y sustituyendo con
electricidad otras formas de energía en diversos procesos. A finales del siglo XIX, la energía
hidráulica se convirtió en una fuente para generar electricidad y desde 1951, cuando el
Laboratorio Nacional de Argonne la produzco por primera vez, la energía nuclear contribuyó
también a esa generación. La electrificación no sólo fue un proceso técnico, sino un
verdadero cambio social de implicaciones extraordinarias, comenzando por el alumbrado y
siguiendo por todo tipo de procesos industriales, transporte, calefacción, cocción y
comunicaciones.
6
La cuarta revolución, que estamos viviendo, se inició al incrementarse enormemente en
1973 el precio del petróleo, generando una crisis energética que, si bien fue evidente que
se trataba de una cuestión compleja, de la cual el factor petrolífero desencadenante sólo
era un aspecto parcial, hizo ver a los países industrializados la necesidad de desarrollar
nuevas alternativas, en particular las renovables. En 1978 se produjo un nuevo aumento de
este combustible, que incentivó más los programas de desarrollo de las tecnologías de
aprovechamiento de fuentes renovables de energía. Luego de entrar en un cono de sombra
a mitad de la década del 80, con la caída del precio del petróleo, estas formas de energía
volvieron a surgir, y ahora para quedarse, cuando, a partir de la Conferencia de la Naciones
Unidas sobre el Medio Ambiente y Desarrollo, conocida como ECO 92 o Cumbre de la Tierra,
realizada en 1992 en Río de Janeiro, 20 años despues de la primera Conferencia Mundial
sobre Medio Ambiente Humano, realizada en Estocolmo, la sociedad empezó a tomar
conciencia de los problemas de contaminación ambiental que producen los hidrocarburos.
Además, el desarrollo de las tecnologías desde la década del 90 hizo que el empleo de las
fuentes renovables, que no eran competitivas desde el punto de vista económico, hoy ya lo
sean.
Esta nueva revolución está cambiando las costumbres de la sociedad, a medida que se van
concretando los nuevos paradigmas energéticos basados en energías renovables, su uso
descentralizado, racional y eficiente y la conservación del ambiente.
7
dado que los elementos que producen esta última son extraídos de minerales encontrados
tanto en la tierra como en el mar. Para la nuclear de fusión los elementos se extraen del
agua, ya sea del mar, ríos o lagos.
Finalmente, la acción gravitatoria de la Luna y del Sol provoca las mareas, cuyas diferencias
de altura y flujo pueden ser utilizadas para producir energía.
En la Tabla 1-1 se resumen las fuentes de energía mencionadas y su origen, agrupadas en
renovables y no renovables.
De ese conjunto cabe mencionar que, salvo la de los mares, las demás fuentes renovables
son ya económicamente competitivas con la electricidad generada por los hidrocarburos, la
nuclear y la hidráulica de alta potencia. En particular este libro se concentrará en el análisis
de la conversión fototérmica de la energía solar a diferentes temperaturas.
Conversión fototérmica
Solar directa
Conversión fotovoltaica
Eólica
Biomasa El Sol
Fuentes Hidráulica
Geotérmica La Tierra
8
La energía solar tiene dos características importantes: es inagotable y no es contaminante
en sí misma, si bien su aprovechamiento debe ser analizado desde el punto de vista
ambiental por el tipo de equipamiento y proceso empleados durante su fabricación,
operación y desmantelamiento, lo denominado “ciclo de vida”. Además, está disponible, en
mayor o menor medida, en cualquier lugar del planeta. Tiene la ventaja de poder ser
colectada y transformada en el lugar mismo de utilización (aprovechamiento distribuido).
Presenta baja densidad energética y su suministro es intermitente, por lo que es necesario
captarla sobre superficies relativamente grandes y acumular, de alguna forma, la energía
necesaria para las horas sin sol.
9
2 RADIACIÓN TÉRMICA. FÓRMULAS FUNDAMENTALES
Se define:
Reflectancia R = IR /II
Transmitancia T = IT /II
Absorbancia A = IA /II
En el caso de cuerpos transparentes, se tiene que la suma de los tres factores mencionados
es:
T+A+R=1 (2-2)
10
Desde el punto de vista de la óptica geométrica (ver Figura 2-2), el ángulo reflejado es igual
al de incidencia (θi=θr), según da Ley de Reflexión, y el rayo refractado cumple la de Snell [2]
(n1 sen (θi) = n2 sen (θr), estando todos los rayos en un mismo plano.
A. Reflectancia
La reflectancia mide la relación entre la amplitud del campo electromagnético reflejado
respecto a la amplitud del campo incidente.
B. Transmitancia
La transmitancia óptica se define como la fracción de luz incidente que pasa a través de una
muestra.
Su expresión matemática es:
T= = 10 (2-3)
[2] La ley de Snell (también llamada ley de Snell-Descartes) establece la relación entre el índice de refracción
y el ángulo de entrada y salida de cada medio, respecto de la normal.
11
donde (ver Figura 2-3):
II = intensidad del rayo incidente
IT = intensidad de la luz que atraviesa la muestra
c= concentración de sustancia absorbente en el medio
α= coeficiente de absorción de la sustancia
l= distancia que la luz atraviesa a través del cuerpo
Figura 2-3: Transmitancia óptica de una sustancia con concentración (c) y coeficiente de
absorción (α).
C. Absorbancia
Se denomina absorbancia a la medida de la cantidad de radiación absorbida, definida como
la unidad de absorbancia por unidad de concentración y de longitud de la trayectoria de la
radiación.
La absorbancia (A), es proporcional al grosor del cuerpo sobre el que incide y la
concentración de la sustancia en éste, y se define como:
A= α . l . c
donde (α), (l) y (c) fueron determinadas anteriormente.
De acuerdo a la Ecuación 2-3, tenemos:
12
Como ondas presentan una longitud (λ) [3] (ver Figura 2-4) y una frecuencia (ν) [4] tal que el
producto (λ . ν) es igual a la velocidad de la luz (c) en el medio en que se mueve, o la
velocidad de la luz en el vacío (co), dividido por el índice de refracción (n) del medio.
λ ν = c = co / n (2-5)
Donde:
co = 3. 108 m/s [5]
λ = longitud de onda en m
ν = frecuencia en 1/s
Como partículas, las radiaciones electromagnéticas son formadas por fotones que tienen
una energía (Eν) que es proporcional a la frecuencia.
Eν = h . ν (2-6)
[3] Longitud de onda: parámetro físico que indica el tamaño de la misma. Si se representa como una serie
de crestas regulares (una línea ondulada), su longitud sería la distancia entre dos crestas consecutivas.
[4] Magnitud que mide el número de oscilaciones (o ciclos) que tienen lugar en una unidad de tiempo.
[5] m = metro, s = segundo
[6] J = Julio (Joule en inglés), unidad de energía derivada del sistema Internacional de Unidades (MKS)
[7] Irradiancia: Potencia solar incidente en una superficie por unidad de área, I (W/m 2). Donde W= Vatio
(Watt en inglés) = J/s, unidad de potencia derivada del sistema MKS.
13
Siendo:
T = Temperatura absoluta del cuerpo negro en grado Kelvin (K) [8]
k = Constante de Boltzmann = 1,3806503 . 10-23 J / K
Agrupando términos aparecen las denominadas primera y segunda constantes de radiación,
en el Sistema Internacional de Unidades o sistema MKS:
C1 = 2hc2 = 3,741832 . 10-16 W.m2
C2 = hc/k = 1,438786 . 10-2 m.K
Con lo que, de la Ecuación (2-7), se tiene:
Eλ=C1/ (λ5 . [(eC2/λT-1)]) (2-8)
Donde (Eλ), energía emitida por unidad de área, tiempo y longitud de onda, se expresa en
W/(m2 μm) [9].
Por definición, un cuerpo negro es perfecto como absorbente de radiación y también como
emisor.
αλ = ε λ = 1
para todo (λ), donde:
α = coeficiente de absorción o absorbancia
ε = coeficiente de emisión o emitancia del cuerpo
El cuerpo negro no sólo tiene el mayor coeficiente de absorción, sino también el de emisión
para todas las longitudes de onda. La ausencia de radiación reflejada sobre él, al ser
totalmente absorbida, es la que le da el nombre, dado que el ojo humano lo vería
totalmente negro. Si bien es una idealización, existen algunos que se aproximan bastante
en su comportamiento; por ejemplo, un trozo grueso de carbón puede absorber el 99 % de
toda la radiación incidente.
En la Figura 2-5 se representan gráficamente las emisiones de un cuerpo negro a distintas
temperaturas, según la Ley de Planck.
Las emisiones para cada temperatura y longitud de onda (Eλ), divididas por la emisión para
la irradiancia máxima (Eλ max), se muestra en la Figura 2-6.
[8] El kelvin (K), es una de las unidades del Sistema Internacional de Unidades y corresponde a una fracción
de 1/273,16 partes de la temperatura del punto triple del agua; la temperatura de 0 K es denominada
«cero absoluto», que corresponde al punto en el que las moléculas y átomos de un sistema tienen la
mínima energía térmica posible. Se le denomina «temperatura absoluta» y está relacionada con la escala
Celsius por K= C+273,16.
[9] Las longitudes de onda, indicadas usualmente con la letra λ, se miden en micro metros (µm = 10 -6 metros)
y en nano metros (nm =10-9 metros).
14
En la las Figuras 2-5 y 2-6 es claro el desplazamiento de las curvas hacia longitudes de onda
mayores, a medida que disminuye la temperatura. Por otro lado, se observan los
corrimientos en la superposición de los espectros, [curva de un emisor a 6.000 K (radiación
solar) y curva de un emisor a 400 K], lo cual es muy importante cuando se analiza el efecto
invernadero [10].
Figura 2-5: Irradiancia de un cuerpo negro según la Ley de Planck para diferentes
temperaturas. La línea cortad indica el desplazamiento del máximo de
emisión para cada temperatura, según la Ley de Wien. Referencia [1].
Figura 2-6: Irradiancia dividida por su valor máximo, para cada temperatura en función
de la longitud de onda. Referencia [1].
15
λmax.T = 2.897,8 µm.K = constante
Para el caso de la fotosfera solar con una temperatura de 5.780 K, el pico de emisión se
produce a 0,5013 µm = 5,013 10-7m.
En la Figura 2-5 la línea de trazos une los puntos de máxima irradiancia.
Es decir, la máxima emisión energética de un cuerpo negro se produce para la longitud de
onda 2.897,8 / T [m]. Asimismo, más del 95 % de la energía emitida está en el rango de
longitudes de onda 0,5 max y 8,0 max.
donde:
E = se expresa en W m-2
T = temperatura en K
De la misma manera se puede definir la emitancia para cada longitud de onda, aplicando
esta definición a cada frecuencia del espectro electromagnético.
16
La energía depende de la cuarta potencia de la temperatura, por lo que la emisión de
radiación por los cuerpos terrestres cambia considerablemente durante el día o a través de
las estaciones. Por ejemplo, a 30 °C la radiación emitida por unidad de superficie es 52 %
mayor que la emitida a 0 °C, a pesar de que el incremento en la temperatura absoluta fue
sólo del 11 %.
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3 ORÍGEN DE LA RADIACIÓN SOLAR Y SU COMPOSICIÓN ESPECTRAL
El radio (Rʘ) del Sol es 6,96 105 km [11] (diámetro 13,9 105 km), o sea 109 veces el de la Tierra,
que es de 6.371 km [12] (diámetro 12.742 km), y la distancia media entre ambos es de
1.496 108 km [13] [ver Figura 3-1].
Figura 3-1: Relación geométrica del sistema Sol-Tierra (fuera de escala). Θ = 32´.
Este ángulo es importante para el diseño del receptor de concentradores de radiación solar,
como se discute en el Capítulo 8.
En el Sol se producen reacciones complejas de fusión nuclear que generan muy altas
temperaturas, estimándose que cerca del centro esta es de 15.000.000 K. La radiación
emitida desde este foco es absorbida en su mayor parte por la capa de iones de hidrógeno
[11] La nave espacial SOHO no tripulada se utilizó para medir el radio del Sol, observando el tránsito de
Mercurio el 7 de mayo de 2003 y el 8 de noviembre del 2006, dando un radio medio de 696.342 ± 5 km.
Emilio, Marcelo; Kuhn, Jeff R.; Bush, Rock I.; Scholl, Isabelle F., «Measuring the Solar Radius from Space
during the 2003 and 2006 Mercury Transits», The Astrophysical Journal.
[12] Radio medio volumétrico. William F. Riley; Leroy D. Sturges (1996). Ingeniería mecánica: Estática.
Reverte. pp.7-. ISBN 978-84-291-4255-6.
[13] La unidad astronómica (abreviada ua, au, UA o AU) es una unidad de longitud igual, por definición, a
149.597.870.700 m, que equivale aproximadamente a la distancia media entre la Tierra y el Sol.
Astronomical Unit, or Earth-Sun Distance, Gets an Overhaul. Geoff Brumfiel .
https://www.scientificamerican.com/article/astronomical-unit-or-earth-sun-distance-gets-an-
overhaul/
18
que lo rodea. La capa externa del Sol, que se denomina fotosfera (Figura 3-2), tiene una
temperatura de ~5.800 K muy inferior a la del centro, y es la responsable de la emisión de
la radiación solar que llega a la Tierra.
Figura 3-2: Zonas que componen el Sol (fuera de escala). Referencia [14].
[14] Radiación Solar: Medición y Modelado - Hugo Grossi Gallegos y Carlos Raichijk. Editorial edUTecNe, 2017.
[15] Standard Values for the Solar Constant and its Spectral Components, M. P. Thekaekara y A. J. Drummond.
Nature Physical Science vol. 229, pag. 6–9 (1971).
19
Figura 3-4: Distribución espectral de la radiación solar extra atmósfera y a nivel del mar;
las cavidades en la curva indican absorción por diferentes componentes en
la atmósfera. Observar la similitud con la curva de emisión de un cuerpo
negro a ~5.800 °K. Longitud de onda en micrómetro (10 -6 m).
Referencia [16].
Radiación Radiación
Luz Visible
Ultravioleta Infrarroja
(V)
(UV) (IR)
Energía contenida 8% 41 % 51 %
[16] Chassériaux, J.M. (1990). Conversión térmica de la radiación solar, primera edición, pp 136-143. Librería
Agropecuaria S.A. Buenos Aires, Argentina.
20
Figura 3-5: Distribución espectral de la radiación solar en nanómetros. Referencia [17].
La radiación ultravioleta, cuyos fotones son los que tienen más energía, produce la ruptura
de muchas uniones químicas y, por lo tanto, es la responsable del envejecimiento de los
materiales expuestos al Sol. La luz visible, que como su nombre lo indica, es la que puede
ser vista por el ojo humano, puede descomponerse a su vez según las longitudes de onda
de los diferentes colores, como se muestra en la Tabla 3-2. La radiación infrarroja, que no
es visible, puede ser, sin embargo, detectada por los elementos sensibles al calor que tiene
la piel humana.
Longitud de
Color onda
(nm)
Rojo 618-780
Anaranjado 681-618
Amarillo 570-581
Verde 497-570
Celeste 476-497
Azul 427-478
Violeta 380-427
[17] https://climaambientesociedad.wordpress.com/2016/09/03/la-radiacion-ultra-violeta-y-su-efecto-en-
la-poblacion/
21
La composición espectral de la radiación solar es importante para un tipo de colector, las
celdas fotovoltaicas, que sólo la aprovechan dentro de un intervalo determinado de
longitudes de onda.
Asimismo, el corrimiento en longitudes de onda de los espectros de emisión en función de
la temperatura, es un fenómeno importante en la conversión térmica de la energía solar,
donde se hace uso del efecto invernadero, como se mencionó.
La radiación que llega al tope de la atmósfera terrestre cuando la distancia Tierra-Sol está
en su valor medio, se la denomina constante solar (ISC) y es la energía total recibida por
unidad de tiempo sobre la unidad de área, expuesta en forma perpendicular a los rayos
solares en el vacío.
El valor de (ISC) aceptado por la Organización Meteorológica Mundial en 1982 [18] es:
Isc = (1.367 ± 7) W/m² (3-2)
22
El valor tomado es un promedio, dado que la intensidad de la radiación es afectada por la
actividad solar y sigue sus variaciones (ver Figura 3-7), como fue mostrado por las
mediciones efectuadas por satélites desde 1978.
La radiación solar que llega a la superficie de la Tierra está atenuada, en su intensidad, por
diversos procesos que se producen a lo largo de su recorrido a través de la atmósfera que
contiene, entre otros, vapor de agua, ozono, dióxido de carbono, nubes y partículas de
polvo (ver Figura 3-4).
Estos procesos son:
a) Absorción selectiva;
b) Dispersión molecular (o de Rayleigh [20])
c) Dispersión por aerosoles (o de Mie [21])
De hecho, sólo son significativos los efectos producidos en la capa más densa, la troposfera,
de aproximadamente 11 km de espesor. Un valor típico de la radiación solar que incide
sobre la Tierra en un plano perpendicular a los rayos solares en un día despejado y al
mediodía, a nivel del mar, es de 1.000 W/m 2.
En la región de ondas de la radiación visible se observan bandas del oxígeno molecular entre
0,6884 m y 0,761 m, del ozono entre 0,45 m y 0,78 m, del dióxido de nitrógeno
(caracterizado por un semicontinuo entre 0,25 m y 0,58 m) y del vapor de agua, con
bandas entre 0,54 m y 0,74 m.
En la Figura 3-8 se muestra el efecto de la interacción de la radiación solar incidente con la
atmósfera.
[19] Wilson R.C. 1984. Measurement of solar irradiance and its variability. Space Sci. Rev. Vol. 38, pp 203-242.
[20] La dispersión de Rayleigh es la dispersión de la luz visible, o cualquier otra radiación electromagnética,
por partículas cuyo tamaño es mucho menor que la longitud de onda de los fotones dispersados.
[21] El efecto Mie se produce cuando la luz choca con partículas o moléculas grandes. Las partículas absorben
una parte de la luz y reflejan el resto, como pequeños espejos.
23
Figura 3-8: Interacción de la radiación solar con la atmósfera.
Los procesos mencionados modifican las características de la radiación incidente. Una parte
de la misma, procedente del centro del Sol y de la zona circunsolar (~0,54°), mantiene la
dirección y llega a la superficie terrestre sin sufrir desviaciones y se la denomina “radiación
solar directa” (I en la Figura 3-9); se la mide sobre un plano perpendicular a la dirección de
los rayos solares. Está compuesta por un haz paralelo de fotones.
Se indica como:
Ib = Instantánea u horaria
Īb = Promedio Diario
H = Diaria, Promedio mensual
El fenómeno de dispersión de la radiación del Sol es el más importante en la parte visible
del espectro solar. Al ser dispersado por una partícula, el fotón incide sobre otra, y así
sucesivamente, en un proceso denominado “dispersión múltiple”, y continuará avanzando.
En una atmósfera limpia, aproximadamente la mitad de la energía así esparcida volverá al
espacio y la otra mitad alcanzará el suelo.
Se denomina “radiación solar difusa” (D en la misma Figura 3-9) a la que es dispersada o
difundida por la atmósfera y que incide sobre la superficie terrestre sin una dirección
definida. Se la mide sobre un plano horizontal.
Finalmente, la “radiación global o total” (G) es la suma de las dos anteriores (se mide
también sobre un plano horizontal), pudiéndose expresar matemáticamente como:
G = D + I. sen(h) = D + I. cos (θ) (3-3)
donde (h) es la altura solar (ver Figuras 3-9 y 3-10), entendiendo como tal al ángulo formado
por la dirección de los rayos y el plano horizontal, mientras que (θ) es el formado por la
dirección de los mismos y la perpendicular a dicho plano.
24
Figura 3-9: Diferentes componentes de la radiación solar. Referencia [1].
La relación entre radiación solar directa y difusa es diferente en función de la hora del día y
depende también de las características de cada lugar, alcanzando la primera valores de 80-
85 % del total para atmósferas muy limpias. Para atmósferas muy contaminadas, y en
ausencia de nubes, puede reducirse a valores del orden de 50 %. Si la bóveda celeste está
completamente cubierta, los rayos solares son totalmente dispersados, llegando a la
superficie terrestre solo la radiación difusa.
Esta distinción entre los dos componentes básicos de la radiación solar es muy importante,
pues ciertos equipos, como aquellos que funcionan sobre la base de concentradores de esta
radiación, sólo utilizan el componente directo y, por lo tanto, no serán recomendables en
regiones con altos porcentajes de difusa.
3.2 AEROMASA
El camino óptico recorrido por la radiación solar es diferente según sea la altura cenital del
Sol, y ello conduce al concepto de masa atmosférica o masa de aires o aeromasa (AM), la
cual es atravesada por esta radiación.
A medida que la radiación solar pasa a través de la atmósfera y es absorbida por el aire y el
polvo, las diferentes masas de aire generan una reducción de su potencia.
El espesor de la masa de aire depende de la elevación del Sol en la bóveda celeste, por lo
tanto, varía con el tiempo a lo largo del día, con el pasar de las estaciones del año y con la
latitud a la que se encuentra el observador.
Para la distancia (CB) en línea recta a través de la atmósfera y la radiación solar incidente
en el ángulo (h) con respecto a la superficie terrestre (ver Figura 3-10), el valor de masa de
aire o aeromasa se define:
MA = CB/AB = 1/ sen h (3-4)
25
esta debe atravesar espesores más grandes y por lo tanto será mayor la absorción. Se
denomina (AM0) al espectro solar fuera de la atmósfera.
Tanto la posición relativa del sol cuanto las condiciones atmosféricas afectan la radiación
solar disponible en cada instante a nivel de suelo. La latitud, la altura del lugar y la estación
del año también son factores que determinan la energía disponible.
En la Figura 3-11 se muestra la distribución espectral de la radiación solar directa a nivel del
[ 22] Procesos termosolares en baja, media y alta temperatura. Pedro Fernández Diez,
https://issuu.com/merlucin/docs/01solar/10.
26
mar, con cielo claro y ambiente seco, para diferentes alturas (h) del Sol. Para cada una de
ellas, el espesor de capa atmosférica corresponde a una aeromasa (AM1), a dos (AM2), a
cuatro (AM4) y a ocho (AM8). Como referencia, en todos los casos se indica el espectro
(AM0), así como la variación de la distribución porcentual de la radiación ultravioleta (UV),
visible (Vis) e infrarrojo (IR).
En la Tabla 3-4 se puede ver la relación que hay entre la radiación solar directa, difusa y
global para las mismas horas del día y mismas condiciones de la Figura 3-11.
27
Figura: 3-12: Radiación solar global a lo largo de días típicos, la cual es representada
como la energía que atraviesa la unidad de superficie en la unidad de
tiempo (W/m2).
Sumando los v
alores horarios durante 24 horas se obtiene la energía solar diaria, comúnmente expresada
en Wh por metro cuadrado y por día, o en alguno de sus múltiplos, por tratarse de valores
muy grandes (kWh/m2. día o MWh/m2. día). En la Tabla 3-5 se da la relación de kWh, la
unidad que más se emplea, con otras unidades de energía.
Btu Tep
kWh kcal
J (Joule) (British Thermal (tonelada equivalente
(kilowatt-hora) (kilocaloría)
Unit) de petróleo)
1 2,778x10-7 2,388x10-4 9,478x10-4 2,346x10-11
La radiación solar diaria promedia mensual se obtiene de los valores para todo este periodo.
Como ejemplo, se muestran en las Figuras 3-13 y 3-14 las cartas que ilustran estos datos,
conforme al “Atlas de Energía Solar de la República Argentina”, desarrollado por Hugo
Grossi Gallegos y Raúl Righini [23], donde se puede apreciar la influencia de los parámetros
mencionados. Asimismo, en la Figura 3-15 se muestra la distribución del promedio de la
energía solar acumulada anualmente sobre un plano horizontal, conforme otro trabajo
presentado por el primer autor anteriormente citado [24],
[23] https://cyt-ar.com.ar/cyt-
ar/images/b/b6/Atlas_de_energ%C3%ADa_solar_de_la_Rep%C3%BAblica_Argentina_-
_Grossi_Gallegos_%26_Righini.pdf
[24] Grossi Gallegos H. Distribución de la radiación solar global en la República Argentina. II. Cartas de
radiación. Energías Renovables y Medio Ambiente vol. 5, pp. 33-42.
28
Tabla 3-13: Distribución espacial del promedio de la irradiación solar global diaria sobre
una superficie horizontal en el mes de junio, kWh/m2.
Figura 3-14: Distribución espacial del promedio de la irradiación solar global diaria sobre
una superficie horizontal en el mes de diciembre, kWh/m2.
29
Figura 3-15: Distribución del promedio de la energía solar acumulada
anualmente sobre un plano horizontal, MWh/m2.
[25] Río que corre de oeste a este y limita las provincias de Mendoza y Neuquén (dónde se encuentra la
central hidráulica mencionada en el parágrafo) y las provincias de la Pampa y Río Negro.
[26] https://microfe.cammesa.com/static-content/CammesaWeb/download-manager-
files/NovedadesHome/Resumen%20Anual%202020%20vs%202019%2014Ene.pd.
30
superficie de 381 km2, lo que representa aproximadamente 47 % del área de la represa
neuquina y una generación energética 47 veces mayor que dicha central.
Estos valores indican que la energía solar es abundante, y su empleo masivo dependerá de
los costos relativos que se alcancen para un uso integral de la misma, incluyendo los
referentes a los sistemas de acumulación y transporte, cuando necesarios.
31
4 CONVERSIÓN FOTOTÉRMICA DE LA ENERGÍA SOLAR
Como fue mencionado, parte de la radiación solar que llega a nuestro planeta es colectada
y convertida en otras formas de energía, por el gran sistema termodinámico que integran
la Tierra y su atmósfera. Pero, además, es posible aprovechar la energía solar a través de
diferentes tecnologías para producir electricidad y calor, con la utilización de los colectores
solares, que son clasificados de acuerdo con el proceso de conversión aplicado, a saber,
fototérmica y fotovoltaica.
En este libro se va a estudiar solamente la conversión de energía solar a térmica.
El aprovechamiento de la energía solar requiere de la utilización de dispositivos que la
capten y la transformen en térmica, compatible con la demanda que se pretende satisfacer.
Se verá primeramente los principios de funcionamiento y la descripción de los equipos de
conversión de energía solar, para analizar luego los sistemas completos que se utilizan en
las diferentes aplicaciones.
32
denomina convertidor, que puede ser una chapa pintada de negro, donde se convierte en
calor.
El convertidor caliente emite radiación infrarroja, con longitudes de onda superiores a los
3 micrones para las cuales el vidrio tiene transmisión casi cero, reflejándose una parte y
absorbiéndose otra. La parte que es absorbida es emitida en todas direcciones; la mitad que
va hacia arriba se pierde, y la que va hacia abajo es absorbida nuevamente por la superficie
negra (ver Figura 4-2). Al incidir continuamente la radiación solar, quedando la radiación
infrarroja parcialmente “atrapada” por efecto del vidrio, la chapa negra se va calentando
hasta que se establece un equilibrio entre la energía suministrada por el Sol y las pérdidas
térmicas hacia el medio exterior. Además, a medida que la temperatura del absorbedor se
incrementa, la longitud de onda de la radiación infrarroja que emite se acerca a los valores
donde el vidrio es transmisor.
La cubierta de vidrio también impide la libre circulación del aire ambiente sobre el
absorbedor, que tiene pérdidas por radiación, conducción y, por diferencia de temperatura
33
entre la superficie caliente y el vidrio, por convección interna. Se puede reducir estas
últimas dos si, en ese espacio, es viable realizar el proceso de vacío.
Es posible incrementar el efecto invernadero colocando una segunda cobertura
transparente, pero no es práctico usar más de dos cubiertas, dado que cada una de ellas
disminuye alrededor del 15 % la radiación incidente.
Sin embargo, como se verá más adelante, este coeficiente no expresa “per se” la figura de
mérito de una superficie selectiva.
34
En la Figura 4-3 se puede ver el mecanismo de funcionamiento de las superficies selectivas;
en la parte superior se indican los espectros de emisión de un cuerpo negro a 5.800 K
(similar al espectro solar) y de un cuerpo a 700 K (430 °C) que prácticamente emite radiación
sólo en la zona de infrarrojo. Las superficies selectivas utilizadas poseen las propiedades
indicadas en la figura inferior, o sea, un elevado coeficiente de absorción para longitudes
de onda más cortas que 2 μm y un bajo coeficiente de emisión para longitudes de onda más
largas.
Igualmente, en Figura 4-4 se muestra el espectro de radiación solar para AM1 y los tres de
emisión de un cuerpo negro ideal a diferentes temperaturas que están fuera de escala, así
como la absorbancia ideal. Vemos que no hay interferencia entre ellos a las temperaturas
que se debe alcanzar para el aprovechamiento de la energía solar. Esta no interferencia
hace posible que esta superficie sea altamente absorbente en la zona solar y pobremente
emisiva en otra.
Se muestra, además, las características de una superficie selectiva ideal; la misma presenta
absorbancia uno para el intervalo de (λ) desde 0,2 hasta la longitud de onda de corte, y un
valor cero, o sea, emitancia nula para longitudes mayores. En la práctica, no se obtienen
superficies que cumplan con estas características de selectividad ideal y debe analizarse el
comportamiento para cada caso.
35
Figura 4-4: Espectro de radiación solar y de emisión de cuerpo negro a tres temperaturas
distintas (fuera de escala).
Según el trabajo de referencia [28], si se considera una superficie plana que recibe un flujo
de energía (Q), y que tiene una absorbancia solar (α) y una emitancia térmica (ε), y que, por
una selección apropiada de las condiciones de operación, las pérdidas por conducción y
convección son despreciables, el balance térmico está dado por
U= α .Q – ε . σ . (T4-Ta4) (4-3)
donde (U) es la energía útil total por unidad de tiempo disponible para realizar un trabajo,
(T) es la temperatura de la superficie, (Ta) la temperatura de la atmosfera, y (σ) la constante
Stefan-Boltzmann.
Se define la eficiencia de una superficie selectiva [29] como:
𝜺.𝝈 .(𝑻𝟒 𝑻𝟒𝒂 )
η= U/Q= 𝜶 − (4-4)
𝑸
[28] J.C.Durán y J.A.Moragues. “Análisis de selección de superficies selectivas para temperaturas elevadas”.
Acta de la 3ª Reunión de Trabajo de ASADES, pag. 205 (1977).
[29] J.A.Duffie y W.A.Beckman. “Solar Energy Thermall Processes”. Wiley and Sons, New York. 1975.
[30] Nicolas Di Lalla. Tesis maestría. Desarrollo de un método para la formación de películas selectivas de
Cr2O3 sobre sustratos de Cu.
36
1. Selectividad intrínseca
2. Superposición de un material absorbente y otro reflectivo
3. Captura óptica por efecto de texturado superficial
4. Efecto de interferencia utilizando capas de metales y dieléctricos.
A - Selectividad intrínseca
Existen compuestos que poseen características selectivas naturales, que pueden ser
metales, óxidos, sulfuros o carburos.
El metal intrínsecamente selectivo más conocido es el tungsteno puro. Entre los óxidos se
puede citar el trióxido de molibdeno (MoO3) dopado con molibdeno, el sulfuro de cobre
(Cu2S) y del plomo (PbS).
Entre los carburos, el más conocido es de hafnio (HfC), que tiene una absorbancia solar de
0,65 y una emitancia térmica de 0,10 a temperatura ambiente.
B - Superposición de semiconductores absorbentes sobre metal muy reflectivo
Existen dos configuraciones básicas, mediante las cuales se obtienen superficies con
propiedades selectivas a partir de la superposición de un material absorbente y otro
reflectivo.
a) Una forma es depositar un film transparente a la radiación visible y al infrarrojo cercano
y reflectante del infrarrojo lejano sobre un sustrato altamente absorbente de la
radiación solar. Se utilizan óxidos metálicos transparentes, como el de indio dopado
con estaño (In2O3:Sn), también conocido como ITO, por sus siglas en inglés Indium Tin
Oxide, y el dióxido de estaño dopado con flúor (SnO2:F).
b) Otro concepto se basa en depositar un material altamente absorbente de la radiación
solar sobre un sustrato de elevada reflectividad infrarroja, o sea, baja emitancia
térmica. Estas superficies se obtienen produciendo coberturas superficiales de óxidos
metálicos de alta absortancia sobre metales altamente pulidos de baja emitancia
infrarroja como, por ejemplo, óxido de cobre sobre aluminio [31] y óxido de cobre sobre
cobre [32]. La mayoría de las superficies selectivas se elaboran aplicando este concepto.
La película semiconductora a ser aplicada sobre el metal puede obtenerse a partir de
un sulfuro, tal es el caso de (Cu2S), el que puede ser fácilmente formado sobre un
sustrato de cobre.
C - Captura óptica por texturado superficial
Un conveniente texturado superficial puede generar distintos efectos de absorción del
espectro visible y reflexión del infrarrojo. Los tipos de geometrías superficiales propuestos
[31] Hottel, H. C. y Unger, T. A., 1959. “The Properties of a Copper Oxide – Aluminum Selective Black Surface
Absorber of Solar Energy. Solar Energy 3 (3), 10.
[32] Close, D. J., 1962. “Flat-Plate Solar Absorbers: The Production and Testing of a Selective Surface for
Copper Absorber Plates”. Report E.D.7, Engineering Section, Commonwealth Scientific and Industrial
Research Organization, Melbourne, Australia.
37
para lograr estos resultados pueden ser dendritas, cavidades o poros (ver como ejemplo
Figura 4-5). Las estructuras dendríticas tienen generalmente forma de agujas alineadas. Las
más conocidas son las de tungsteno.
38
Figura 4-6: Estructura antirradiante.
39
5 COLECTORES SOLARES PLANOS
40
d) Aislación térmica: En la parte trasera y en los laterales, se coloca un aislante térmico que
puede ser polietileno, poliuretano expandido o lana de vidrio, para evitar pérdidas de
calor.
e) Caja: Todo el conjunto va adentro de una caja, responsable de dar rigidez estructural al
mismo. Esta debe ser suficientemente hermética para evitar que la humedad y el polvo
afecten a los demás componentes.
Este colector permite alcanzar temperaturas de hasta 150 °C, si no se extrae calor. La
selección de los materiales y el diseño del conjunto dependen de la temperatura que se
quiere alcanzar, del fluido de trabajo y de la duración que se pretende del sistema. Esto
debe ser analizado para cada aplicación en particular.
5.1.1 Cubierta transparente
La función de la cubierta transparente, además de permitir el paso de la radiación solar, es
actuar como aislante térmico y protectora de los agentes atmosféricos. Deberá soportar
efectos mecánicos (vientos, granizo), radiación ultravioleta y erosión por acción del viento.
En el caso de colectores con más de una cubierta, la interior deberá soportar ciclos térmicos
con temperaturas de hasta 150 C. Se han probado prácticamente todos los polímeros para
reemplazar el vidrio: policarbonatos, poliésteres, polietilenos, Teflón, Tedlar y acrílicos, que
41
ofrecen características interesantes, pero ninguno garantiza la durabilidad de aquel, y los
que se aproximan en eficiencia lo superan en precio.
Esto no invalida el uso de los materiales plásticos como cubierta de los colectores planos,
solo se debe prever la necesidad de su reemplazo periódico.
El espesor del vidrio dependerá de la cantidad de “paños” en que esté dividida la cubierta
del colector. Si está constituida por un solo paño de aproximadamente 1 m x 2 m, el espesor
recomendable será 4,2 mm para vidrio triple común y de 3,8 mm para vidrio doble
templado.
En cualquiera de los casos se debe usar vidrio con el menor contenido de óxido de hierro
posible, dado que cuanto menor sea este, mayor será la transparencia del vidrio a la
radiación solar (transmitancia).
Cuando se utiliza una sola cubierta transparente, la distancia entre esta y la placa colectora
será del orden de 25 a 40 mm, conforme Figura 5-2. Cuando sea necesaria doble cubierta,
la distancia entre ellas deberá ser de 10 a 15 mm. La separación más conveniente entre
chapa colectora y cubierta dependerá, en última instancia, del diámetro y disposición de los
conductos de circulación, para minimizar las pérdidas por convección.
42
PLACA
ABSORBEDORA
Las placas colectoras se han construido de las más variadas formas y tamaños (ver
Figura 5-4) y utilizando materiales diversos, como cobre, aluminio, acero y plásticos
(polímeros). La elección de los materiales depende de los factores siguientes:
Conductividad térmica: La conductividad térmica de la placa absorbente condicionará, en
gran medida, la capacidad de transporte de calor a los tubos y, por lo tanto, el fluido que
por ellos circula. Pero esto no significa que un material como el cobre, con una conductancia
8 veces mayor que la del hierro, sea la mejor alternativa. El factor crítico y dominante es el
diseño de la placa colectora, su espesor, la distribución de los conductos y el tipo de unión
entre chapa y tubos. Todos estos factores, entre otros, determinarán la calidad térmica del
colector.
Resistencia a la corrosión: Este es un requisito indispensable en la selección del material
para los tubos. Debido a que por lo general no se conoce a-priori el lugar donde se utilizarán
los equipos, es práctica común elegir los que tengan buena resistencia a las aguas aptas
para consumo humano, tanto de origen superficial como subterráneo.
Propiedades mecánicas: Características tales como facilidad de doblado, soldado,
embutido, cortado, resistencia a ciclos térmicos y a temperaturas de aproximadamente
150 C, son importantes al seleccionar el material, tanto de los tubos como de la placa
absorbente. Estas propiedades no solo tendrán que ver con el producto terminado, sino
que definirán el proceso de fabricación.
Otros parámetros: El precio de las materias primas, así como su disponibilidad en los
mercados locales y/o la facilidad de reposición, serán también factores a tener en cuenta
en la elección de los materiales.
43
Figura 5-4: Placas colectoras.
En algunos pocos diseños el fluido circula entre dos placas que están firmemente unidas y
selladas a lo largo de los bordes, haciendo con que el líquido esté en contacto con
prácticamente toda la superficie captadora de la radiación solar. Esta disposición ofrece
muy buenas condiciones para la transmisión de calor hacia el fluido, pero tiende a hacer
mayor la capacidad térmica del conjunto. Además, es necesario realizar soldaduras en
varios puntos entre las chapas, para evitar el “inflado” y dar mayor rigidez al sistema cuando
es sometido a la presión de las líneas de alimentación domiciliaria de agua.
El cobre es el material más usado para los conductos de circulación. Es la opción más
aconsejable por su durabilidad y excelentes propiedades térmicas, y es también un muy
buen material para la placa absorbedora, pero es caro y por lo tanto hay que minimizar su
uso. Una opción intermedia es utilizarlo para los tubos y el aluminio o hierro para la
superficie absorbente. En el caso de usar aluminio, el problema es como unir tubos y
absorbedor, para que las pérdidas térmicas sean mínimas. Existen varias y probadas
soluciones que brindan buena transferencia térmica y durabilidad, algunas de las cuales se
muestran en la Figura 5-5.
44
5.1.3 Aislación térmica
El aislante térmico colocado debajo de la placa colectora y en los laterales, debe reunir las
siguientes características: baja conductividad térmica, resistencia a altas temperaturas
(150 C), ser no-tóxico, no liberar gases, no corroer otros componentes del colector solar,
ser poco higroscópico y tener un alto punto de ignición.
Los materiales más utilizados han sido lana de vidrio o lana mineral, espumas rígidas de
poliuretano y poli-isocianuratos. El poliestireno expandido, conocido como Telgopor, puede
también emplearse, pero siempre combinándolo con otro aislante, dado que su baja
resistencia a altas temperaturas hace inadecuado su uso en contacto directo con la placa
colectora.
Por lo general el espesor del aislante térmico está ligado al uso que se le dará al colector
solar y al tipo de clima en que será mayoritariamente empleado. En climas cálidos y
templados y para calentamiento de agua para uso doméstico, un espesor equivalente a
50 mm de lana de vidrio es suficiente.
Cualquier aislación es buena siempre que sus propiedades no se alteren con el tiempo o por
la acción de agentes externos. Un caso típico es la lana de vidrio, que al mojarse disminuye
muchísimo su resistencia térmica, por lo que deberán ser tomados los recaudos necesarios
para protegerla. En esto tendrá mucho que ver el diseño de la caja, el material de la cubierta
y los sellos y juntas que se empleen.
5.1.4 Caja
La caja del colector solar debe cumplir la doble función de actuar como elemento de
protección y de ser estructuralmente resistente, tanto durante el funcionamiento normal
como durante el transporte y el montaje. Debe, además, ser resistente a los agentes
atmosféricos, al fuego, a las fluctuaciones térmicas diarias y anuales, a la radiación UV, a los
eventuales contaminantes atmosféricos y a la entrada de agua.
Materiales tales como hierro galvanizado o pintado, aluminio extruido y en chapas,
plásticos y hasta en algunos casos la madera, han demostrado ser aptos si se respetan las
“reglas del arte” en su construcción.
De todos los colectores producidos comercialmente, la gran mayoría emplea cajas
construidas en chapa de acero, pintado o galvanizado, o bien con perfiles de aluminio
extruido. Este último es muy indicado para la producción de series medianas o grandes,
mientras que la chapa doblada presenta mayores ventajas para series pequeñas, pues se
evita un costo mayor de matricería. De todos modos, siempre debe analizarse la posibilidad
de utilizar perfilería estándar de aluminio, por el menor peso final del producto. Una caja
de 1m x 2 m x 0,15 m, hecha en chapa de hierro, ronda los 40 kilos, a lo que deberá
agregarse el peso de la placa colectora y el vidrio.
5.1.5 Sellos y burletes
La caja del colector solar debe ser estanca, el ingreso de agua favorece los procesos de
corrosión, deteriora la superficie absorbente y puede alterar las propiedades térmicas del
aislante. Debe, por lo tanto, ponerse especial cuidado en el diseño del marco soporte de la
45
cubierta transparente, así como en la selección de los burletes. Los cauchos con base de
siliconas son los más utilizados debido a su muy buena resistencia a la radiación UV.
Todas las tuberías de interconexión entre tanque y colectores solares deberán estar aisladas
térmicamente y resguardadas contra los agentes atmosféricos, por lo que habrá que utilizar
protecciones y poner especial atención en el sellado de uniones y puntos potenciales de
ingreso de agua.
[33] En la Sección 7 se describe la circulación del fluido de trabajo por convección natural y forzada entre los
colectores y el termotanque.
46
Figura 5-7: Colectores de placa plana sin cubierta, de caucho polimérico. Referencia [34].
Figura 5-8: Un colector plano formado por tubos de vacío. Referencia [36].
[34] https://www.mendoza.conicet.gob.ar/lahv/soft/opte/htdocs/modules/descargas/archivos/COLECTORES%20-
SOLARES%20PARA%20AGUA%20CALIENTE.pdf
[35] Vacío del orden de 0,005 pascal.
[36] https://suelosolar.com/guiasolares/colectores_solares.asp
47
Figura 5-9: Corte de un tubo de vacío. Referencia [37].
Para mantener el vacío por muchos años, en el interior del tubo se coloca un “getter”,
sustancia que es capaz de absorber cualquier desprendimiento de gas.
En el centro del tubo está el colector, una plancha de material absorbente que recibe la
radiación solar, y por donde circula el fluido de trabajo.
Se puede espejar la parte inferior del tubo externo para que este refleje la radiación que le
llega, hacia la plancha absorbente.
Según la forma en que el calor es retirado de la placa que absorbe la radiación solar, se
consideran dos tipos de tubos evacuados: de flujo directo y con tubo de calor (“heat pipe”).
5.2.2.1 Tubos evacuados de flujo directo
El tubo de vacío de flujo directo fue el primero en desarrollarse, y su funcionamiento es
idéntico al de los colectores solares planos de placa plana, en donde el fluido de trabajo
circula por el absorbedor, calentándose a lo largo del recorrido. La placa absorbedora está
unida a un caño formado por dos tubos concéntricos; en el interior ingresa el agua fría y por
el exterior circula el fluido que eleva su temperatura (ver Figura 5-10).
En la Figura 5-11 se muestra el corte de un tubo de calor (“heat pipe”), donde se produce
la siguiente secuencia de operación:
(1) La radiación solar incide en el absorbedor que se calienta y transmite ese calor al tubo.
(2) El calor recibido provoca que el fluido en el interior del tubo se evapore y ascienda
portando energía (calor latente).
(3) El fluido evaporado cede su calor latente al fluido más frio que circula por el exterior
de la cabeza del tubo, y al hacerlo, se licúa.
(4) El fluido, de nuevo en estado líquido, cae por gravedad al fondo del tubo para reiniciar
el proceso.
[37] http://www.sitiosolar.com/los-colectores-solares-de-tubo-de-vacio/
48
Figura 5-10: Tubo evacuado de flujo directo. El absorbedor está unido a un caño formado
por dos tubos concéntricos, funcionando conforme explicado en el párrafo
anterior. Referencia [37].
Este sistema es capaz de transmitir el calor con suma eficiencia, muy superior a otros
métodos de conducción. Tiene un costo mayor y la velocidad de extracción es más lenta
que el tipo flujo directo.
En cualquiera de los casos, flujo directo y tubo de calor, uno de los extremos está sellado y
el otro está unido a tuberías de conducción del fluido de trabajo (ver Figura 5-12).
49
Figura 5-12: Conexión de los tubos de vacío con las tuberías de circulación del colector.
Referencias [38][39].
[38] https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/manual_introduccion_a_la_energia_solar-
termica_final.pdf
[39] http://www.lansolar.com/paginas/tubo-vacio-solar-termica.html
50
Figura 5-14: Un colector plano con concentración. Referencia [1].
51
transparente rígida y flexible respectivamente. (c) reflector orientado E-O
mirando al norte en Argentina.
Figura 6-1: Trozo de colector entre dos tubos conductores del fluido de trabajo.
Distribución de temperatura en la placa colectora.
Dado que en cada zona del colector el nivel general de temperaturas está regido por aquella
local del fluido, es fácil deducir que su distribución responde al esquema de la Figura 6-1.
52
Para modelizar esta distribución básica, sin quitar rigurosidad al análisis, es necesario
introducir algunas hipótesis simplificadoras, las cuales se listan a continuación.
1. Régimen estacionario.
2. Placa colectora con chapa y tubos.
3. La superficie expuesta de los tubos cabezales es despreciable frente al área total del
colector.
4. El caudal es uniforme en todos los tubos.
5. La energía absorbida por la cubierta no afecta las pérdidas térmicas del colector.
6. El flujo térmico en las cubiertas es unidimensional.
7. La diferencia de temperaturas entre las dos caras de la cubierta es despreciable.
8. Las cubiertas son opacas a la radiación infrarroja.
9. El flujo térmico a través de la aislación es unidimensional.
10. El cielo puede ser considerado como un cuerpo negro, a los efectos de la radiación
térmica del colector.
11. Puede despreciarse el gradiente de temperaturas alrededor de los tubos.
12. El gradiente de temperaturas en la dirección del caudal y entre los tubos puede
analizarse independientemente.
13. Las propiedades de los materiales constructivos son independientes de la temperatura.
14. La temperatura del aire que rodea el colector es uniforme.
15. La cubierta del colector no está sucia.
16. No hay sombras que se proyectan sobre el colector.
Qa = Qu + Qp + Qal (6-1)
donde:
Qa = energía solar absorbida por la placa colectora
Qu = calor (energía) útil extraído por el fluido
Qp = pérdidas térmicas
Qal = calor almacenado en el colector
[40] https://pfernandezdiez.es/es/libro?id=3
53
Generalmente, por razones de simplicidad, se acostumbra realizar el balance térmico del
colector en condiciones estacionarias [41], anulándose el último término de la Ecuación 6-1,
que se reduce a:
Qa = Qu + Qp (6-2)
La energía solar absorbida por el colector solar plano puede expresarse como:
Q a = Is Ac (6-3)
siendo:
Qa = energía solar absorbida por la placa colectora (W)
donde:
Qp = energía térmica perdida (W)
UL = coeficiente global de pérdidas térmicas del colector (W/(m2.°C)). Representa la
energía por unidad de tiempo y área que se pierde debido a la diferencia de
temperatura entre la placa y el medio ambiente
Tp = temperatura media de la placa (°C)
ta = temperatura ambiente (°C)
La Ecuación 6-2, tomando en cuenta las Ecuaciones 6-3 y 6-4, puede ser reescrita como:
. .Ac . Is = Qu + Ac . UL . (tp-ta) (6-5)
Reagrupando términos:
Qu = Ac . ( . . Is - UL . (tp-ta)) (6-6)
expresión que permite calcular la energía útil obtenible de un colector solar plano
trabajando en régimen estacionario.
[41] Se mantiene constante las temperaturas de entrada y salida del fluido y la ambiente, el caudal, la
radiación solar y todos los parámetros que afectan el funcionamiento del colector.
54
El problema que presenta esta ecuación es que la temperatura media del colector es difícil
de medir o de calcular, una vez que depende de diversos factores, tales como el diseño, las
características constructivas del colector, la radiación incidente y la temperatura de entrada
del fluido de trabajo. Razones prácticas hacen aconsejable reformular la Ecuación 6-6 y
expresarla en función de parámetros o variables que puedan ser medidos o calculados
analíticamente a partir de principios básicos, como veremos más adelante.
donde:
U = (6-8)
.
U = (6-9)
.
donde:
k = conductancia del aislante térmico (W/(mºC))
L = espesor del aislante posterior (m)
e = espesor del aislante lateral (m)
Ae = superficie lateral de la caja del colector solar (m2)
2
Ac = superficie de la placa colectora (m )
Las pérdidas por la cara superior del colector son las más complicadas de analizar, pues son
el resultado de la superposición de, esencialmente, dos mecanismos de transporte de calor.
[42] DUFFIE John A and BECKMAN William A. Chapter 6: flat plate collectors In: Solar engineering of thermal
process. New Jersey: John Wiley & Sons.
55
La placa colectora al calentarse con radiación solar, emite infrarrojo que, por las hipótesis
introducidas, es absorbido totalmente por la cubierta (efecto invernadero). Por otra parte,
la cubierta transfiere calor por radiación y convección natural al colector y al ambiente.
También a este último por convección forzada (viento). Las expresiones [43] que permiten
calcular este intercambio de energía son:
Entre placa y cubierta:
. ( )
q = h . T −T + (6-10)
donde:
qpc = intercambio de energía por convección y radiación entre placa y cubierta por unidad
de área del colector (W/m2)
qca = intercambio de energía por convección y radiación entre cubierta y el medio ambiente
por unidad de área de colector (W/m2)
hpc = coeficiente de transmisión de calor por convección entre placa y cubierta (W/m 2K)
hw = coeficiente de calor por convección desde la cubierta al aire, fuertemente
dependiente de la velocidad del viento (W/m2K)
Ta = temperatura del aire (K)
Tc = temperatura media de la cubierta (K)
Tp = temperatura media de la placa colectora (K)
Ts = temperatura equivalente del cielo (K)
= constante de Stefan-Boltzmann 5.67 10-8 (W/m2K4)
p = emitancia de la placa (adimensional)
c = emitancia de la cubierta (adimensional)
Como el flujo térmico es unidimensional en la cubierta, la energía que le llega desde la placa
debe necesariamente ser igual a la transferida al medio ambiente. Por lo tanto:
qca = qpc (6-12)
Teniendo en cuenta esta igualdad y las Ecuaciones (6-10) y (6-11) se puede llegar a que el
coeficiente de pérdidas por la cubierta está dado por:
[43] http://www.marioloureiro.net/ciencia/EnerSolarTermica/SolarPROCESOSTERMO/Solar3%20.pdf
56
U = + (6-13)
. .
donde:
T +T . (T − T )
h . =σ.
1
+ℇ −1
ℇ
h . = σ. (T + T ) . (T + T )
son los coeficientes de pérdida por radiación de la placa a la cubierta y de esta al ambiente,
respectivamente.
Con estas ecuaciones pueden estimarse las pérdidas convectivas y radiactivas de un
colector solar, debiéndose para ello proceder por aproximaciones sucesivas.
donde:
F' = factor de eficiencia del colector (adimensional)
tm = temperatura media del fluido = (te+ts)/2 (°C)
te = temperatura de entrada del fluido al colector (°C)
ts = temperatura de salida del fluido del colector (°C)
ta = temperatura ambiente (°C)
57
2
Ac = superficie de la placa colectora (m )
Si se divide ambos miembros de la Ecuación 6-14 por la energía solar incidente A c.Ic sobre
el colector, obtendremos su rendimiento:
( )
η= = F´. τ . α − F´ . U . (6-15)
.
que también puede ser expresado, introduciendo un nuevo factor correctivo, como:
( )
η = F .τ .α − F .U . (6-16)
en este caso (FR) es el factor de remoción de calor, cuya cantidad adimensional es menor
que uno y se puede obtener analítica o experimentalmente, ya que no todo el calor pasa al
fluido, dejando una cierta fracción en la superficie absorbedora. Estas expresiones son
particularmente útiles cuando se dimensionan instalaciones, ya que la temperatura de
salida del colector es difícil de estimar por depender de las condiciones climáticas y del
caudal, mientras que la de entrada es, por lo general, conocida.
Dentro del rango de temperaturas en que operan los colectores solares, los productos
(F' . .), (FR..), (F'.UL) y (FR.UL) son prácticamente constantes, permitiendo representar
el rendimiento como la ecuación de una recta cuya variable independiente será (t e - ta)/Is
o (tm - ta)/Is, según sea la temperatura característica que se elija.
En la Figura 6-2 se representan esquemáticamente las Ecuaciones (6-15) y (6-16). La
ordenada al origen de la recta de eficiencia será representativa de las pérdidas ópticas y la
pendiente demostrará las pérdidas térmicas.
58
condiciones en que deben ser hechos estos ensayos, las características del instrumental de
medición y la forma de presentación de los resultados.
En la Figura 6-3 se presenta la eficiencia de tres tipos de colectores planos: sin cubierta, con
una cubierta y de tubo de vacío.
Es importante destacar que la elección de un colector solar debe ser hecha en función de
las condiciones operativas. Se debe tener en cuenta que la variable independiente en
abscisas representa "puntos de trabajo" del equipo y será necesario, por lo tanto, conocer
en qué contexto operará un sistema para poder seleccionarlo adecuadamente. Por ejemplo,
en el caso de sistemas para calentamiento de piletas de natación, donde la elevación de
temperatura rara vez supera los 5 °C, es recomendable utilizar colectores sin cubierta,
mucho más baratos y con buen rendimiento para valores (t e - ta)/Is o (tm - ta)/Is menores
a 0,02 m2 °C/W. Por el contrario, en el caso de calentamiento de agua para uso doméstico,
la diferencia entre la temperatura del fluido en el colector y del ambiente puede llegar a 50-
60 °C, haciendo necesario el empleo de una o más cubiertas. Para temperaturas mayores,
es recomendable usar un colector de tubo de vacío.
Figura 6-3: Eficiencia de tres tipos de colectores planos en función del salto de
temperatura conforme la referencia [1].
59
7 SISTEMA COLECTOR-TERMOTANQUE
Se analizará el funcionamiento del sistema integral que utiliza un termotanque. La
circulación del fluido de trabajo entre este y el colector solar se logra, según el tipo de
aplicación, por dos caminos: convección natural o forzada.
60
En principio, para la construcción del tanque puede utilizarse cualquier material que tenga
buena resistencia a la corrosión, soporte presiones de uno a cinco atmósferas y
temperaturas máximas de 100 C. Asimismo, debe preverse una estructura que, además de
tolerar el peso del tanque lleno, resista la acción de los vientos.
Uno de los detalles más importantes al diseñar el termotanque es la ubicación de los caños
del agua que circulará por los colectores, así como la entrada de agua fría proveniente de
la red y la salida de ésta caliente para el consumo. Dentro del tanque, como resultado de la
diferencia de densidades, el agua se estratificará de modo tal que el segmento superior
estará a mayor temperatura que el inferior. Por esta razón, el agua caliente para su uso se
extrae de la zona superior, mientras la fría ingresa por la parte baja, evitando que las capas
se mezclen. Las distribuciones más utilizadas son las de la Figura 7-3, manteniéndose las
proporciones en el caso de colocarse el tanque horizontalmente.
61
3. Tubería de suministro de agua a baja temperatura al colector solar.
4. Tubería de agua caliente proveniente del colector solar.
5. Tubería de agua caliente para consumo.
6. Válvula de seguridad y desfogue.
7. Tubería para pruebas térmicas y válvula eliminadora de aire.
8. Aislación térmica.
9. Cubierta protectora del tanque y la aislación.
10. Patas soporte.
Figura 7-5: Ángulo de inclinación del plano del colector solar respecto del plano
horizontal (hemisferio sur).
Figura 7-6: Declinación Solar. El ángulo formado por el plano ecuatorial con la eclíptica
y la recta que une los centros de la Tierra y el Sol, cambia entre +23.45º y -
23.45º.
En la práctica se da una inclinación promedio al ángulo del colector para dejarlo fijo todo el
año; en algunas aplicaciones especiales, se puede realizar un ajuste estacional, con un valor
medio para cada estación, si bien la inclinación del Sol varía en forma continua. Para el
hemisferio sur, la orientación es con el frente del colector hacia el norte; para Buenos Aires
(latitud 34,5°) la inclinación estacional sería de 22 grados durante los tres meses de verano,
46 grados durante los de invierno y 34 grados para primavera y otoño.
[44] La latitud y la declinación se toman en valores absolutos, o sea, sin signo, cualquiera sea el hemisferio
en que se encuentre el colector.
63
7.2 CONVECCIÓN FORZADA
Cuando la superficie colectora es grande o el tanque de acumulación se encuentra por
debajo del colector, se utiliza una bomba para la circulación del líquido (ver Figura 7-7), que
se regula controlando su temperatura a la salida del colector y dentro del tanque, mediante
un circuito electrónico que automáticamente arranca o detiene la bomba.
En grandes instalaciones se utilizan dos circuitos (ver Figura 7-8), uno primario, que une los
colectores al tanque de acumulación, y uno secundario, donde circula el agua para
consumo. En estos casos el fluido del circuito primario puede tener un anticongelante para
las horas de muy baja temperatura ambiente.
64
8 CONCENTRADORES DE RADIACIÓN SOLAR
8.1 INTRODUCCIÓN
A través de procesos ópticos, utilizando espejos o lentes, los concentradores permiten
incrementar la intensidad de la radiación solar, o sea, aumentar la densidad de energía por
unidad de área, y obtener temperaturas elevadas. Un ejemplo extremo lo constituye el
horno solar de Odeillo, que veremos en detalle en la Sección 9.9, ubicado en los Pirineos
Franceses, el cual permite alcanzar temperaturas de 3.400 °C (3.673 K) al mediodía solar.
Por tratarse de sistemas ópticos, funcionan con la radiación solar directa, perdiéndose toda
la difusa. Esta misma característica hace que deban estar montados sobre equipos que les
permitan seguir el movimiento aparente del Sol, a fin de optimizar, en cada momento, la
posición de la superficie reflectora respecto a la dirección de los rayos incidentes y
mantenerlo enfocado. Una excepción es el concentrador parabólico compuesto-CPC, que
puede concentrar radiación directa y una fracción de difusa, como se verá en Sección 9.1.
Se componen de dos partes fundamentales, el concentrador propiamente dicho y el
receptor, cuyo ejemplo se podrá ver en la Figura 8-1. El primero es la parte del colector que
refleja, si es un espejo, o refracta, si es una lente, la radiación solar que incide sobre ellos,
dirigiéndola hacia el receptor, que la absorbe y transmite a un fluido térmico que circula
por el mismo.
65
perpendicular al de apertura que contiene el eje de rotación (ver Figura 8-3). Los rayos
solares no son perfectamente paralelos, dado que llegan a la tierra provenientes de los
extremos del disco solar y de zonas intermedias (ver Figura 3-1); luego, el ancho de área
del receptor (en la Figura 8-1) está dado por el semiángulo (θc´), que, como demostraron
R.O Nicolás y J.C Durán [45], es:
θc´ = θc/ cos k
siendo:
θc = semi abertura del disco solar (16 minutos)
k = ángulo entre la dirección del haz de rayos que provienen del sol y su proyección sobre
el plano normal a la línea focal del concentrador (ve Figura 8-2)
Figura 8-2: Modificación del semiángulo de apertura solar θc al considerar el centro del
Sol contenido en un plano (P) perpendicular a la línea focal del concentrador,
donde el ángulo (k) se define por el rayo procedente del centro del Sol y el
plano (P), (r) es el radio del sol y (d) la distancia Sol-Tierra (adaptado de
referencia [45]).
[45] R.O.Nicolás y J.C. Durán. “Generalization of the two-dimensional optical analysis of cylindrical
concentrators”. Solar Energy 25, 21 (1980).
66
C = (8-1)
Sin embargo, el seguimiento perfecto del Sol se conseguirá cuando los vectores (𝑛⃗) y (𝑠⃗)
coincidan, ya que en esas circunstancias, la superficie de abertura del colector será
perpendicular a los rayos solares incidentes; este montaje requiere la composición de dos
giros sobre un eje vertical y otro horizontal, lo que se conoce como Alt-acimut; existen otros
tipos de movimientos relativos, pero el vector unitario perpendicular (𝑛⃗) al plano de
abertura siempre tiene que coincidir con la dirección de los rayos solares definida por el
vector unitario (𝑠⃗).
En la práctica esto encarece el sistema de movimiento, por lo que los concentradores
denominados “lineales”, que serán definidos en los párrafos siguientes, emplean un solo
grado de rotación, pero para los de “dos dimensiones” es necesario utilizar el Alt-acimut.
67
Los concentradores se clasifican en dos tipos, lineares y de dos dimensiones, ambos
preparados para seguir el desplazamiento aparente del sol. Serán analizados cuatro tipos
de concentradores lineales, que disponen de un solo grado de movimiento: cilíndricos
parabólicos, fijos a espejo facetado, múltiples espejos cóncavos giratorios, con sus ejes
dispuestos sobre un plano (Concentrador Fresnel Lineal) y múltiples espejos cóncavos
giratorios con sus ejes dispuestos sobre un cilindro. Se tiene también otro tipo, denominado
concentrador lineal parabólico compuesto, que necesita sólo ajustes periódicos. Por otra
parte, también serán examinados cuatro tipos de concentradores de dos dimensiones y dos
grados de movimiento: lentes de Fresnel, fijo semiesférico, de torre central y paraboloide
de revolución.
También pueden ser divididos en dos otros grupos: en el primero el receptor está
conformado por muchas unidades, en cada una de las cuales se produce la conversión de la
energía solar a térmica (conversión distribuida); en el segundo, la energía solar incidente
sobre una gran superficie se concentra en un solo receptor central (conversión
centralizada). En la Figura 8-4 se muestra ejemplos de las clasificaciones mencionadas.
Tipo de
Concentradores Dimensión Ejemplo
conversión
Colector
Una (lineal) cilíndrico
parabólico
Distribuida
Colector
paraboloide
de
revolución
Dos
Receptor o
Centralizada
Torre central
68
El uso de concentradores para calentamiento de fluidos a temperaturas intermedias (100-
600°C) y altas (500-1.000 °C), e incluso mayores, como el caso del horno solar de Odeillo
que alcanza los 3.400 ºC, ofrece una amplia gama de aplicaciones de la energía solar en
diferentes campos, tales como cocinas, bombeo de agua, hornos, generación de
electricidad en general y otros procesos industriales. En este libro no se va a discutir los
distintos empleos, algunos de los cuales se pueden ver en la referencia [1].
Cabe acotar que en todos los casos que se analizarán, las fórmulas dadas para los
concentradores se refieren a aquellos denominados “perfectos”, sin tomar en cuenta
ningún tipo de error, aunque hay trabajos que los han considerado, entre ellos se puede ver
los mencionados en las referencias [46] y [47].
donde:
donde:
Pt(Wr) = representa las “pérdidas geométricas totales”, por ejemplo, aquella fracción de
energía incidente en el área de abertura del concentrador que no llega al receptor
Pt(Wr) = 1- (1-Pc) . (1-Pg(Wr)) (8-5)
siendo:
Pc = coeficiente de “pérdidas del concentrador”, que representa la fracción de energía
incidente en el área de abertura que no es reflejada hacia el plano receptor,
incluyendo absorción y dispersión en el espejo y sombras por efecto pantalla en
concentradores facetados
Pg(Wr) = coeficiente de “pérdidas geométricas”, que representa la fracción de energía
incidente en el plano receptor que no llega al receptor propiamente dicho
∫ ( ).
P (W ) = 1 − ∾
( ).
(8-6)
∫ ∾
El ángulo (α) tiene una gran importancia en este tipo de concentradores, por cuanto de él
depende el valor de (Ib) que es la energía incidente por unidad de superficie sobre el
receptor, dada por:
Ib= I0 . cos α
siendo (I0) la intensidad de la radiación solar cuando la dirección de ésta y la perpendicular
al plano de abertura coinciden (ver Figura 8-3).
70
_
De las definiciones dadas vemos que C (Wr ) es el factor de concentración que tiene
significado físico, ya que está directamente relacionado con el flujo de energía incidente en
el receptor; en cambio (Cg) no tiene relevancia por sí sólo y no está acotado.
Cuando (η0 = 1), y (α = 0), tenemos que:
C = C(W )
por lo que, en dichas condiciones, el valor límite de 𝐶̅ (𝑊 ) coincide con el de (Cg), que es
una cota máxima del factor de concentrador promedio.
Las definiciones anteriores son válidas también para concentradores con foco puntual.
8.2.1 Valores límites teóricos
Es interesante analizar los valores límites teóricos que se pueden lograr del factor de
concentración para sistemas de dos dimensiones (foco lineal) y de tres dimensiones (foco
puntual). Cuando están en su punto máximo, estos juegan para la concentración de
radiación solar el mismo rol que la eficiencia de Carnot para los ciclos termodinámicos.
Se puede hacer un cálculo de la mayor concentración teórica posible considerando que llega
al límite de la atmosfera una radiación solar que es la que denominamos constante solar,
de 1.367 W/m2 (ver Ecuación 3-2).
Haciendo un balance de energía para un receptor tridimensional ideal, sin pérdidas por
conducción o convección y, despreciando la temperatura del ambiente hacia el cual el
receptor entrega energía por radiación, se tiene:
ε. σ. T = α. C. G (8-8)
donde:
ε = emisividad del receptor
σ = constante de Stefan Boltzmann - 5,670373 . 10-8 W/(m2K4)
Tmax = temperatura adiabática media en el receptor en K
Α = la absortividad del receptor
C = factor de concentración
G = radiación solar que llega al concentrador (W/m2)
Suponiendo que la radiación solar que llega al concentrador es igual que la constante solar,
se tiene:
71
C ≈ 47.000 (8-10)
R. Nicolás y J.C. Durán [51], basados en las relaciones anteriores, calcularon los factores
teóricos de concentración máximos, utilizando disco solar con distribución de intensidad
uniforme en tres dimensiones.
Para concentradores en dos dimensiones
C = ≅ 274 (8-11)
.
Igualmente consideraron la distribución de la disco solar dada por P.D.Jose [52] con lo que
obtuvieron:
C ≅ 299 ; C ≅ 57.940 (8-14)
Finalmente, considerando que la eficiencia óptica del concentrador es uno y que el ángulo
entre los rayos que vienen del centro del Sol y la perpendicular a la apertura del receptor
es cero, determinaron el valor del factor de concentración medio 𝐶 (𝐴 ) directamente de
las relaciones de Winston antes dadas:
[50] R.Winston. “Light collection within the framework of geometric optics”. J. Op. Soc. Am. 60, 245 (1970).
[51] R. Nicolás and J. C. Durán. “Theoretical máximum concentration factors for solar concentrators”. Optical
Society of America A. Vol 1, 1110. (1984)
[52] P.D.Jose- “The flux through the focal spot of a solar furnace”. Solar Energy 1, 19 (1957)
72
C(A ) = ≅ 215 ; C (A ) = ≅ 46.165 (8-15)
Estos valores son independientes del modelo utilizado para la distribución de intensidad en
el disco solar.
A. Rabl [53] propuso un desarrollo basado en el balance energético del colector ideal.
Empleando la segunda ley de la termodinámica, aplicada al intercambio radiativo entre un
receptor y el Sol, demostró que existe un límite geométrico del factor de concentración,
considerando la distancia Tierra-Sol (R), el radio del Sol (r) y el semiángulo (θ c) de abertura
del disco solar.
A continuación, se demostrará la deducción para el caso de un concentrador de foco
puntual, o sea, el caso tridimensional siguiendo la referencia [53].
En la Figura 8-5 se considera el Sol como un cuerpo negro a temperatura (T s), y como una
esfera radiante con radio (rs) emitiendo una cantidad de radiación en forma isotrópica,
determinada por la Ecuación
Qs = 4 . π . rs2 . σ . Ts4
donde (σ) es la constante de Stefan-Boltzmann.
De la radiación emitida por el Sol, que se va a considerar como la fuente emisora, llega al
área del concentrador (Ac) una fracción (Ff→Ac) igual a la relación de esta y el área de la
esfera de radio R (distancia Tierra-Sol), conforme la misma Figura 8-5.
Ff→Ac =
. .
[53] A.Rabl. “Comparation of solar concentrators”. Solar Energy 18, 98, (1976)
73
Para un concentrador ópticamente perfecto, considerando todo el sistema en el vacío, toda
la radiación que llega al mismo será reflejada al receptor, la cual será
. . . . .
Q → = Q .F = = A . .σ .T (8-16)
. .
El receptor puede tener como temperatura máxima a la de la fuente; suponiendo que estas
son iguales (Tr=TS), por la segunda ley de la termodinámica no puede haber ninguna
transferencia de calor entre dos cuerpos de igual temperatura, y se debe cumplir:
QS→rec – Qrec→S = 0 (8-19)
Reemplazando en la Ecuación (8-19) los valores de las Ecuaciones (8-16) y (8-18) se tiene:
A . . σ.T = F → .A .σ . T
Ac rs2 = Frec→S Ar R2
De donde el factor de concentración geométrico definido en Ecuación (8-1) pasa a ser:
Cg=Ac/Ar = (R2/r2) . Frec→S
De Figura 8-5 se cumple que
rs = R sen θc
luego
Cg=Ac/Ar = Frec→S / sen2 θc
de donde, de acuerdo a Ecuación (8-17):
Cg ≤ 1/ sen2 θc (8-20)
74
Haciendo un análisis similar para el caso de concentrador de dos dimensiones, con foco
lineal, se obtiene que
Cg-2 dimen ≤ Cg ideal 2 dimen =n/ sen θc (8-22)
Los valores dados en las Ecuaciones (8-23) y (8-24), similares a los calculados por otras
aproximaciones, son usualmente considerados como los límites superiores de los factores
de concentración máximos.
[54] 1´ (minuto) = 1/60 ° (grado); 1° (grado) = π/180 radianes. 16´= (16/60) (π/180) = 0,0046557 radianes.
75
. . ( ). ( )
η = = α , − ,
(8-25)
En general, en los sistemas estudiados en este libro, se acepta que las pérdidas térmicas se
verifican esencialmente por radiación, dado que las que ocurren por convención y
conducción pueden ser reducidas a valores despreciables, colocando el receptor en un
equipo al vacío; luego, para el análisis, se considera únicamente la parte radiativa de la
Ecuación (8-25).
, . . ( )
η =α , − ) (8-26)
. ( ).
T = + T (8-28)
De las Ecuaciones (8-27) y (8-28) se deduce que, para aumentar la eficiencia del sistema o
la temperatura posible de la superficie receptora, podemos incrementar el factor de
selectividad o el de concentración, o ambos a la vez.
En la Figura 8-6 se representa (ηte/α) en función del producto (Fs . 𝐶̅ (wr) . Ib) para diferentes
temperaturas del receptor [55]. Se puede observar que, para llegar a 500 ºC con una
eficiencia del 60 %, considerando α= 0,85, el producto de la abscisa debe ser de ~67 kW/m 2.
Como valor indicativo, la radiación solar directa puede ser igual a 800 kW/m 2, con lo cual el
producto (Fs . 𝐶̅ (wr)) debe ser ~84.
donde:
(𝐼 ̅ ) es la intensidad media incidente sobre el receptor, o sea, es la energía que atraviesa la
unidad de superficie del receptor en la unidad de tiempo.
Reemplazando (𝐼 ̅ ) de Ecuación (8-3) y C(Wr) de Ecuación (8-4) en la ecuación anterior se
tiene:
ε , . σ. (T − T ) + (h + k) . (T − T )
η= α , − . η
I . C(𝑊 )
. . ( ). ( )
=α , . η − ,
(8-30)
. .
El resultado es el cociente entre la energía útil extraída del receptor y la energía solar que
pasa a través de la abertura del concentrador.
77
Es importante tener en cuenta el hecho que tanto la eficiencia térmica (η te) cuanto la
eficiencia óptica (ηo) (Ecuación 8-29) dependen del ancho del receptor para concentradores
de foco lineal, pero en forma opuesta:
ηo = (1-Pc) . (1-Pg(Wr)) . (1-P)
ε , . σ . (T − T ) + (h + k) . (T − T )
η = α , −
I . C(W )
Esto se puede ver en la Figura 8-7, donde las pérdidas geométricas en el receptor Pg (W r) y
el factor de concentración medio 𝐶̅ (𝑊 ) son representados en función del ancho del
receptor (Wr), para un concentrador cilíndrico parabólico; el ángulo (k) se definió en
Sección 8.1.
donde (U) es una expresión compleja que representa las pérdidas totales de calor del
receptor, es decir, las correspondientes por conducción, convención y radiación. En el caso
de un campo de concentradores, es necesario substraer un término que tiene en cuenta las
pérdidas de calor de la tubería. Se suele incluir en (U) el factor de concentración geométrico
con lo cual queda la expresión:
donde:
F = factor de eficiencia del receptor, coeficiente de corrección que simplifica la medición
de la temperatura, tomando en cuenta la del fluido y no la del receptor.
En la Figura 8-8 se muestra el gráfico de la Ecuación (8-31) para un concentrador cilíndrico
parabólico, cuyos parámetros fueron medidos al mediodía solar, donde se muestra (F . η o´)
como la ordenada en el origen, así como la pendiente (F . U).
78
. . ( )
η= (8-32)
. .
donde:
m = flujo de masa por unidad de tiempo a través del receptor (kg/s)
Cp = calor específico del fluido a la salida del receptor (J/(kg°C))
ts = temperatura del fluido a la salida del receptor (°C)
te = temperatura del fluido a la entrada del receptor (°C)
Ac = área de abertura del concentrador (m2)
α = ángulo de incidencia de la radiación
Io = radiación solar directa (W/m2)
79
Figura 8-8: Curva de eficiencia total de un concentrador cilíndrico-parabólico tomada al
mediodía solar para diferentes temperaturas de operación. Referencia [57].
[57] V.E.Dudley, R.M.Workhoven. Concentration Solar Collection Test, Results. SAND 78-0977. 1979.
80
9 DESCRIPCIÓN DE LOS DIFERENTES TIPOS DE CONCENTRADORES
En la Figura 9-1 se muestra esquemáticamente los concentradores que más se han
estudiado, por tipo de movimiento. Dentro de cada uno, está presentado el factor de
concentración geométrico en orden creciente, lo que equivale a su calidad óptica
ascendiente, indicándose el intervalo de rango del mismo, que es lo que se logra en la
práctica. En las secciones siguientes se describe en detalle cada uno de los sistemas.
82
Al igual que en el caso de los colectores planos, en los concentradores de radiación solar, a
medida que aumenta la temperatura final del fluido de trabajo disminuye la eficiencia de la
conversión. Como ejemplo, en la Figura 9-3 se muestra la relación entre la temperatura
alcanzable y la eficiencia de conversión de energía solar en térmica, para:
a) Colectores planos con superficie selectiva y efecto invernadero; el límite de
temperatura alcanzable es de ~ 180 ºC, pero con eficiencia muy baja.
b) Concentradores con foco lineal, como los cilíndricos parabólicos, cuyo factor de
concentración teórico máximo es del orden de 215. Con estos sistemas se puede lograr
temperaturas entre 300 a 400 ºC con una eficiencia alrededor del 65 %.
c) Concentradores con foco puntual, como los parabólicos de revolución, cuyo factor de
concentración teórico máximo es de 46.000, pudiéndose lograr temperaturas elevadas
(900-1.000 ºC) con buena eficiencia (65-70 %).
Figura 9-3: Relación entre la eficiencia y las temperaturas alcanzadas con colectores
planos, concentradores cilíndrico-parabólicos y paraboloides de revolución.
Los receptores correspondientes a las curvas (a) y (b) están cubiertos con
superficies selectivas cuya relación entre coeficiente de absorción y de
emisión vale 10.
Del conjunto de concentradores que se analizarán con cierto detalle en las secciones
siguientes, los que han avanzado más y representan la mayor parte de la capacidad
instalada actualmente son Cilíndricos parabólicos, Torre central y Fresnel lineal.
83
inclinados en un ángulo (δ/2) respecto al eje de simetría del equipo, de forma que el
foco de una de ellas se encuentra en el extremo de la otra, siendo (δ) el ángulo de
aceptación, aquel para el cual el sistema recibe rayos solares y los concentra sin
necesidad de movimiento. (ver Figuras 9-4 y 9-5).
Figura 9-4: Corte de un CPC donde se muestra la marcha de los rayos de las dos porciones
de parábolas y sus parámetros principales. Referencia [58].
[58] https://www.oei.es/historico/divulgacioncientifica/?Imagen-o-no-imagen-esa-es-la-cuestion-con-los
CPC-s
84
Considerando el concentrador en dos dimensiones, se demuestra [59] que en un sistema
constituido de una abertura de entrada (A), de un ancho de receptor (B), si el ángulo de
abertura de un haz luminoso incidente es (δ/2) (ver Figura 9-5),el factor de concentración
máximo es:
C= B/ A = 1/ sen (δ/2) (9-1)
El CPC puede concentrar radiación directa y una fracción de radiación difusa (D) dada por la
referencia [60] :
Fracción de radiación difusa = D / C si (β + δ/2) < 90°
D/ 2 ( 1/ C - cos β) si (β + δ/2) > 90°
donde (β) es el ángulo entre el eje del CPC y la vertical del lugar.
La concentración geométrica va hasta un máximo de 10.
Toda la radiación que llega al área de abertura, con un ángulo de incidencia (α) igual o
menor que el semiángulo de aceptación, alcanza al receptor.
La altura (L) del colector está dada por:
L = (A+B)/tg δ/2 (9-3)
El valor de (L) es importante, pues una disminución en 1/3 de este dato, apenas modifica el
ángulo de abertura, pero influye sensiblemente en el precio de las superficies reflectantes
y, por lo tanto, del colector.
La Figura 9-6 muestra el factor de concentración (C) como una función del cociente (L/A)
para diferentes valores de (δ/2). Se observa que es posible construir un CPC truncado con
tamaños de reflectores de mayor practicidad, sin perder demasiado factor de
concentración.
Cuanto mayor es el factor de concentración, o sea, el ángulo de aceptación menor, se
reduce la radiación difusa usada y, además, se hace necesario modificar la inclinación del
plano de abertura más frecuentemente. Por otro lado, el área del reflector por unidad de
abertura requerida también aumenta al incrementar C, lo cual es importante desde el punto
de vista práctico y económico.
[59] Concentrador parabólico compuesto: una descripción opto-geométrica. S. Tapia S. y J.A. del Río P.
Revista Mexicana de Física 55 (2) 141–153-2009.
[60] http://www.ecorfan.org/bolivia/researchjournals/Energia_Quimica_y_Fisica/vol6num19/Revista_de-
Energ%C3%ADa_Qu%C3%ADmica_y_F%C3%ADsica_V6_N19_3.pdf
85
Figura 9-6: Factor de concentración del CPC en función del cociente entre la altura de los
reflectores y la abertura, para diferentes valores de (δ/2).
Referencias [61][62].
Como vimos en la Sección 5.2.3, el sistema de CPC se puede utilizar asociado a un captador
plano para reforzar la concentración, conforme Figura 9-8, y actuar como dispositivo
antirradiante.
[61] Solar Engineering of Thermal Processes. Third Edition. John A. Duffie and William A.
Beckman. Third Edition. John Wiley & Sons, Inc. 2006.
[62] https://pirhua.udep.edu.pe/bitstream/handle/11042/1389/IME_159.pdf
86
Figura 9-8: Concentrador parabólico compuesto asociado a un captador plano.
También se puede asociar dos colectores ideales con índices de refracción diferentes [63],
conforme Figura 9-9, con lo que se aumenta la concentración en la relación (n 2/n1),
permitiendo ángulos de abertura del orden de 35; para un acoplamiento cristal-aire la
relación es (n2/n1 = 1,5).
[63] https://issuu.com/merlucin/docs/04solar
87
Cada unidad concentradora está constituida por una lente de Fresnel con foco lineal o
puntual, con sus facetas ubicadas hacia el receptor, según se muestra en la Figura 9-11.
Las lentes, del orden de 7-10 mm de espesor, suelen ser de acrílico, a fin de mantener su
costo lo más bajo posible. La transmisión de la radiación disminuye solo en un 11 % después
de estar expuesta a la intemperie por un período de 17 años.
Para lograr factores de concentración geométricos mayores de 10 con lentes de foco lineal,
serán necesarios dos ejes de rotación.
[64] R.O.Nicolas, J.A.Moragues R.P.Platzeck, 3ra Reunión de Trabajo de la ASADES, Mendoza, 1977.
R.O.Nicolás, R.P.Platzeck, J.C.Durán, J.A.Moragues y W.Scheuer. Publicación interna CNEA NT 35/78.
6ta Reunión de Trabajo de la ASADES, Catamarca, 1978.
88
ρ = ángulo formado entre el plano de simetría del concentrador y el plano que contiene
el eje (Oc) y el de simetría del espejo tangente
θM1 = valor máximo de (θn), que corresponde al espejo (nM1)
θM2 = módulo del valor mínimo de (θn) que corresponde al espejo (nM2)
Según se observa en la Figura 9-12, si la posición angular del espejo (n) con respecto al
tangente es (θn), y el ángulo entre los planos que contiene a ambos es (θ/4), es posible
demostrar que, para cualquier dirección de un haz paralelo de rayos incidentes, el sistema
tiene una zona focal lineal localizada sobre el cilindro de referencia, y que las sucesivas
posiciones de este último, debidas al movimiento aparente del Sol, están también ubicadas
sobre dicho cilindro. Por lo tanto, el receptor de la energía concentrada puede estar
89
constituido por un tubo soportado por brazos, cuyo centro de giro se halla sobre el eje de
simetría del cilindro de referencia (ver Figura 9-15).
La orientación más conveniente para los CFEF es de este-oeste. Para que las pérdidas en los
extremos del receptor sean despreciables, la relación entre el largo del concentrador y su
radio debe ser superior a 50.
El factor de concentración geométrico (Cg) depende de la relación existente entre el ancho
(W) de los espejos y el radio (R) del cilindro directriz (W/R), y también del ángulo de
incidencia de la radiación.
. ( / ). (Ф) . ( )
C = (9-4)
. ( / )
A través de (Ф) y de (pg), (Cg) dependerá de la época del año y de la hora del día.
En la Figura 9-14 se muestra como varía el valor máximo de (Cg), que se logra con (Ф=90 º)
y (Pg = 0), que corresponde a (ρ=0), en función de W/R, para concentradores con distintos
(θa).
90
En el caso de elementos ópticos planos, para una relación de W/R=0,02 y un ángulo de
abertura de 150°, el (Cg) varía de 35, para un ángulo de incidencia de ±40°, a 65 para
incidencia normal, considerando pérdidas en el receptor menores que el 5 %. El factor de
concentración máximo teórico para W/R→0 es de ~100. En casos prác cos, el (Cg) para el
sistema con espejos curvos es aproximadamente 1,5 veces mayor que para el espejo plano.
En el caso límite W/R→0, ambos factores coinciden.
Es posible incrementar los factores de concentración colocando en el receptor un segundo
concentrador, por ejemplo, del tipo Winston. En este caso y con superficie selectiva en el
receptor, es factible diseñar un CFEF con elementos ópticos planos que permita obtener
temperaturas del orden de los 540 °C.
La dimensión típica de los concentradores fijos a espejos facetados es: el diámetro del
cilindro de referencia de ~ 4 m, el ancho de cada espejo plano de ~ 4 cm, el número de
espejos de 70 y la longitud del módulo de ~ 50 m. Se denomina módulo al total de unidades
de espejo que es posible manejar con un motor.
En la Figura 9-15 se muestra un prototipo de central de concentradores fijos a espejo
facetado, instalada en Córcega, Francia.
91
9.4.1 Concentrador de espejos múltiples cóncavos giratorios con sus ejes dispuestos
sobre un plano
Este sistema es también conocido como concentrador Fresnel lineal [66], dado que proyecta
parte de un concentrador cilíndrico parabólico sobre un plano, como se muestra en la
Figura 9-16.
Está formado por un conjunto de espejos planos o ligeramente curvos, angostos y largos,
cuyos ejes de rotación, para seguir el movimiento aparente del Sol, están ubicados sobre
un plano. La inclinación necesaria de cada elemento, de forma a obtener un enfoque nítido
en el receptor, está mostrada en la Figura 9-17. Es condición, para que se cumpla este
ángulo, que los rayos solares incidan perpendicularmente a los ejes longitudinales de
simetría de los espejos.
Tanto el plano de soporte, como los ejes de rotación, son fijos. Los espejos, que pueden
tener un ancho igual o variable, están ubicados de manera tal que rotan a la misma
velocidad angular, permaneciendo fija la zona de concentración.
El ángulo de inclinación (ψ), definido por aquel formado entre la perpendicular a la
superficie del espejo y el eje vertical del sistema (ver Figura 9-18), será diferente para cada
línea de espejos. La inclinación del elemento permite que cada rayo proveniente del Sol con
ángulo (θs), sea reflejado al receptor que está situado a una altura (f) (punto focal) medida
desde el plano horizontal de abertura del concentrador Fresnel lineal.
[66] J.H.Davison and A.J. Wendt. SLATS Line Focus solar collector. Actas ERDA Conference on Concentrating
Solar Collectors. Georgia EE.UU., pag. 2-29 (1977).
92
Figura 9-17: Concentrador de múltiples espejos cóncavos giratorios que tienen su eje de
rotación en un plano. Cuando rotan a la misma velocidad angular, a fin de
seguir el movimiento aparente del sol, se mantiene el foco nítido fijo.
Figura 9-18: Marcha de los rayos que inciden sobre los espejos. Referencia [67].
En la referencia [67] se demuestra la siguiente relación entre el ángulo (φ) y la ubicación del
espejo (n), o sea la distancia (Ln) desde la línea de rotación del mismo al eje de simetría del
concentrador, y la altura (f), válida para las filas de espejo de ambos lados:
tan φ = (9-5)
9.4.2 Concentrador de espejos múltiples cóncavos giratorios con sus ejes dispuestos
sobre un cilindro
Este concentrador, desarrollado por R.P.Platzeck [69], consta de un conjunto de espejos
cuyos ejes de rotación son generatrices de un cilindro soporte, no necesariamente en forma
de círculo. En la Figura 9-20 se muestra un concentrador simétrico con apoyo circular y radio
de curvatura (τ), que está representada por la distancia C-H en la imagen. Es constituido por
2n+1 espejos de ancho (wn) y radio de curvatura (rn), dispuestos de manera que la distancia
entre dos elementos sucesivos atienda el requisito de girar sin tocarse, estando fijo el
receptor. El ángulo (Θn), con vértice en (F), define la posición del espejo (n) respecto al
central; la sección del concentrador mostrada está contenida en el plano (P t). El punto (C)
indica el centro de curvatura del cilindro soporte y (F) la línea de cruce de los rayos
reflejados en las generatrices medias de los espejos, siendo (f) la distancia 𝐻𝐹 .
[68] https://cio.repositorioinstitucional.mx/jspui/bitstream/1002/772/1/17422.pdf
[69] R. P. Platzeck. Concentrador solar cilíndrico a espejos cóncavos giratorios. Actas de ASADES, 5ta. Reunión
de Trabajo, 1979.
94
Los espejos están orientados para que los rayos, provenientes del centro del Sol y reflejados
en las generatrices medias de aquéllos, se crucen a lo largo de una línea paralela al eje del
cilindro, ubicada a la distancia (f) del eje de rotación del espejo central y contenida en un
plano (S) perpendicular a (Pt).
Se denomina (Фo) al ángulo complementario del formado por el plano (S) y la proyección
sobre el plano (Pt) de los rayos provenientes del Sol. En el caso que su valor sufra variación
en (∆Фo), los espejos deberán girar un ángulo (∆Фo/2) para mantener fija la línea donde se
cruzan los rayos reflejados.
Figura 9-20: Sección del concentrador ubicado sobre plano (Pt) perpendicular al eje del
cilindro. Referencia [69].
Entendiendo que los espejos son perfectos, el factor de concentración puntual ideal (C i(x´)),
calculado en un punto de coordenada (x´) del plano receptor, que está perpendicular al
plano (S), es definido como el cociente entre la intensidad incidente sobre el punto (x´) y la
intensidad solar directa que se encuentra en el plano (Pt), conforme indica la Figura 9-20.
Integrando la contribución al punto (x´) de todos los elementos de superficie de un espejo
y sumando todos los espejos, Platzeck [69] demuestra que (C(x´)) es el dado en la
Ecuación (9-8).
2 Ф + θ + 90º a − (X´ − X´ )
C(x´) = r . sen ( ). . dα (9-8)
π 2 a
donde:
(α) es una coordenada angular sobre cada espejo medida desde el centro de curvatura del
mismo (-αºn ≤ α ≤ αºn), con αºn = wn/(2rn); es función de (η) y (α)
(a) es el semieje mayor de la elipse, que corresponde a la dirección (x´), y (x´ c) es el centro
de la misma; es función de (η) y (α)
95
(𝛼 ) y (𝛼 ) son los límites de integración que definen la zona del espejo que contribuye
al flujo de energía en el plano receptor, y se calculan teniendo en cuenta
las sombras y los apantallamientos entre espejos
Para obtener un foco bien definido en un CCP, es necesario que en todo momento los rayos
que inciden sobre él, provenientes del centro del Sol, sean paralelos al eje de simetría de la
parábola (ver Figura 9-22). La radiación llega a esta con la línea central paralela al eje de
simetría del concentrador, dentro de un ángulo de apertura de la radiación solar de (θ). En
la Figura 9-22 (𝜙 ) es el ángulo máximo de apertura de la parábola, (rr) el radio del borde
máximo, (D) ancho del receptor, y (Wa) apertura del concentrador.
Para un concentrador con el eje de rotación en la dirección norte-sur, esta radiación debe
estar contenida en un plano perpendicular al de abertura del equipo, que pasa por el eje de
simetría del cilindro, según se muestra en la Figura 9-23.
Esto sólo se puede lograr rotando el cilindro alrededor de un eje focal, siguiendo el
movimiento del Sol.
Para el perfecto funcionamiento del proceso, debe haber un mecanismo que permita que
el vector perpendicular al plano de abertura (ver Figura 8-3) y el vector de dirección de la
96
radiación solar incidente, conformen una superficie que coincida con el plano focal, que sea
el plano de simetría del concentrador y que, por lo tanto, contenga al receptor. Con este
montaje es posible obtener giros del colector alrededor de un sólo eje.
Según la orientación del eje de movimiento, se pueden distinguir tres casos de montaje del
sistema (ver Figura 9-24).
1. Dirección E-O y posición horizontal (la más habitual)
2. Dirección N-S y posición horizontal
3. Dirección E-O, inclinado respecto de la horizontal en un ángulo próximo a la latitud
del lugar (orientación polar)
[70] https://cimav.repositorioinstitucional.mx/jspui/bitstream/1004/822/1/Jos%C3%A9%20Aguirre%20
Reyes%2c%20Rufino%20Demill%C3%B3n%20MER.pdf
97
Es posible también emplear el concentrador cilíndrico parabólico utilizando dos ejes de
seguimiento, uno para la orientación en azimut y otro para corregir la altura, a fin de
alcanzar un máximo en la colección de energía diaria, pero esto encarece el sistema.
Para el cálculo del ángulo de incidencia (θ), Rabl [71] establece dos relaciones, según se
oriente el eje de rotación del colector:
Norte-sur:
θ = arccos (cos δ . (cosϕ. cosω + tanδ . senϕ) + sen ω ) (9-11)
Este-oeste:
θ = arccos ( 1 + cos δ . (cos ω − 1) ) (9-12)
Figura 9-24: (a) y (b) muestran la posición horizontal orientada para el eje de rotación E-
O (a) y N-S (b). (c) el eje de rotación inclinado respecto de la horizontal en un
ángulo (β) próximo a la latitud del lugar. Referencia [73].
Para calcular el factor de concentración geométrico del CCP, ver la Figura 9-22.
C = = (9-13)
donde:
[71] A.Rabl. “Comparations of solar concentrators”. Solar Energy 18, 93 (1976). “Yearly Average
Performance of the principal collector types”, SERI/TR-631-716 (1981).
[72] Ver Apéndice A para la definición de δ declinación y 𝜔 ángulo horario.
[73] S.A Kalogirou. (2016). Solar Energy Engineering Processes and Systems, Second Edition. San Diego:
Academic Press.
98
Aa = Wa L = área de apertura del concentrador
Ar = D L = área del receptor
Wa = ancho de la apertura
D = 2 receptor = diámetro del receptor
L = largo del concentrador
donde:
p = distancia al centro del foco
𝜙 = el ángulo máximo de apertura de la parábola
rr = radio del borde máximo
Además:
. ( )
D= (9-16)
( )
donde (θ) es el ángulo de apertura solar.
Reemplazando la Ecuación (9-15) en Ecuación (9-14), se tiene:
Wa = 4 . p . sen(φr)/ (1+cos(𝜑 )
99
Figura 9-25: Campo de concentradores cilíndricos parabólicos. Referencia [74].
[74] https://www.researchgate.net/publication/325248453_Concentrador_Cilindro_Parabolico
[75] https://www.rootsnshoots.org.uk/blog/2015/11/26/harnessing-the-power-of-the-sun/
100
adquiere forma cónica, siendo el ángulo del cono igual al de apertura del disco solar, que
es de 32 minutos.
Todo rayo que incide en el área de abertura del concentrador después de reflejarse una o
dos veces, llega a la región del receptor comprendida entre (R) y (R/2), donde (R) es el radio
de la esfera.
El receptor cónico se mueve durante el día de forma tal, que su eje de simetría siempre se
encuentra sobre la línea determinada por los centros del Sol y de la esfera. El área focal está
preparada para el seguimiento del Sol, utilizando un movimiento biaxial. La forma de la
región focal es independiente de la hora del día durante la cual se utilicen las diferentes
secciones de la semiesfera.
Figura 9-27: Concentrador fijo semiesférico. (a) Distribución focal. (b) Representación
esquemática.
101
Figura 9-28: Prototipos de concentrador fijo semiesférico.
Figura 9-29: Sistema a torre central. En la izquierda se muestra una torre con campo de
espejos de un sólo lado y a la derecha una centrada.
Los espejos están montados sobre helióstatos (ver Figura 9-30), que están constituidos por
una superficie reflectora, una estructura soporte y un mecanismo de movimiento. La
función de un helióstato es captar la radiación solar y proyectarla hacia un receptor. Para
ello, es necesario que el vector perpendicular al plano del espejo bisecte el ángulo formado
102
entre el vector de incidencia solar y el de proyección (Figura 9-30). Dicho vector va del
centro del espejo al punto deseado de incidencia. Esto se puede expresar por la ley de
reflexión especular de la siguiente forma:
Ángulo de incidencia igual al de reflexión 𝚤⃑. 𝑛⃑ = 𝑟⃑. 𝑛⃑
Los tres vectores pertenecen al mismo plano (𝚤⃑𝑥𝑟⃑). 𝑛⃑ = 0
donde:
𝚤⃑ = dirección del rayo incidente
𝑟⃑ = dirección del ángulo reflejado
𝑛⃑ = dirección de la perpendicular a la superficie reflectante
Los helióstatos están distribuidos en forma tal que no se hagan sombra entre ellos, tanto
para los rayos incidentes como para los reflejados. Para seguir el desplazamiento del Sol,
estos tienen dos grados de movimiento, azimutal y por elevación (ver Figura 9-30).
Figura 9-30: Ejemplo de helióstatos para seguir el movimiento del Sol y reflejar sus rayos
a la Torre central. Referencia [76].
Los espejos reflectantes están formados normalmente por facetas, como puede verse en
Figura 9-31.
La torre puede estar montada en uno de los extremos del campo de espejos, (ver
Figuras 9-29, 9-32 y 9-33), o en el centro (ver Figuras 9-29 y 9-34).
[76] https://e-archivo.uc3m.es/handle/10016/12857
103
Figura 9-31: Un helióstato con los espejos formados por facetas. Referencia [77].
Figura 9-33: Emprendimiento de Torre Central en Sevilla, España. PS10 (10 MW) y
PS20 (20MW). Referencia [79].
En el sistema con la torre en el centro, para el hemisferio austral, los helióstatos que están
al sur de la plataforma reflejan mejor su área que los del lado norte, debido a su ángulo de
inclinación, como puede verse en la Figura 9-35, donde se muestra el eje óptico de los
helióstatos respecto a la trayectoria de los rayos, siendo las pérdidas, que pueden ser del
orden del 20 % de la radiación incidente, proporcionales al coseno del ángulo (θ) entre
ambos (ver Figura 9-30). Para el hemisferio norte se aplica el mismo razonamiento,
considerando los helióstatos respecto a la posición del Sol.
Respecto al fluido de trabajo, se puede usar agua/vapor o sales fundidas. En el primer caso,
a la salida del receptor el vapor alcanza temperaturas entre 490 ºC y 525 ºC, y se puede
expandir directamente en una turbina para generar electricidad, sin necesidad de un
intercambiador intermediario.
Las sales fundidas más empleadas son mezcla binaria de nitrato de sodio y potasio, que
pueden actuar como fluido de trabajo en el receptor y para acumular energía, dado que
permanecen en estado líquido desde los 245 ºC y son estables hasta los 565 ºC. Es una
alternativa que se está estudiando para almacenar energía a ser utilizada en las horas sin
Sol.
[80] https://www.greencitytimes.com/ivanpah-solar-electric-generating-system/
105
Figura 9-35: Sistema con torre central. Se indica el área efectiva de los reflectores de los
helióstatos ubicados en el lado norte (B) y en el lado sur (A), considerando
la instalación del conjunto en el hemisferio sur. Referencia [81].
Z= (9-19)
.
donde (x) e (y) son las coordenadas en el plano, y (z) es la que define los puntos de la
superficie que salen del mismo. El sistema se caracteriza por tener un punto focal a una
distancia (f) del vértice, donde todos los rayos que llegan paralelos al eje de la superficie
son reflejados hacia el mismo (ver Figura 9-36).
El espejo parabólico concentra en un área pequeña de su foco, la energía de la radiación
solar que incide sobre la abertura del concentrador, que tiene una superficie de varios
metros cuadrados, convirtiéndola en energía térmica.
[81] http://bibing.us.es/proyectos/abreproy/4260/fichero/Memoria+PFC%252FCap%C3%ADtulo+2.
+Sistemas+de+Receptor+Central.pdf. Adaptado por los autores.
106
Figura 9-36: Paraboloide de revolución, donde (ψrin) es el ángulo de borde o “rim angle”,
formado entre el eje del concentrador y el borde del mismo. Referencia [82].
Para obtener un foco nítido, la radiación solar debe incidir en forma paralela a los ejes de
simetría del paraboloide de revolución, o sea, el vector perpendicular al plano de abertura
debe coincidir con la dirección de los rayos solares incidentes. Para ello se requiere la
composición de dos movimientos o giros, uno alrededor de un eje vertical y otro horizontal
(ángulos α y Ф en Figura 9-37).
Figura 9-37: Dos ejes de rotación (α) y (Ф) para seguir el movimiento del sol.
Para este tipo de concentradores, los espejos paraboloides tienen un diámetro total que
oscila entre 4 y 13 m y una distancia focal de 5 a 6 m.
De acuerdo a Stine y Harrigan [83], el área del concentrador se calcula como:
[82] http://bibing.us.es/proyectos/abreproy/5027/fichero/CAPITULO+1.pdf
[83] Stine, W. B., Harrigan, R. W. Solar energy fundamentals and design: With computer applications. Jan
1985, EE.UU.
107
( )
A = 4. π. f . ( )]
(9-20)
[
siendo (f) la distancia focal del concentrador y (d) el diámetro del mismo (ver Figura 9-36).
En la Figura 9-38 se muestran diferentes ángulos de curvaturas (ψ rin) para el mismo
diámetro del concentrador (d):
Dado el elevado factor de concentración que se logra con estos sistemas, que puede llegar
a varios miles, es posible alcanzar temperaturas de 900 a 1.000 °C con una eficiencia de 60-
70 %. Por ello, los concentradores discos parabólicos se utilizan con motor Stirling [84] en el
foco, como unidad de conversión de potencia para generar electricidad directamente. El
ciclo Stirling es el termodinámico más eficiente para transformar calor en energía mecánica
o eléctrica; es un motor de combustión externa y su funcionamiento depende del aporte de
calor que reciba.
En la Figura 9-39 se muestra un prototipo experimental de concentrador paraboloide de
revolución con un motor Stirling en la plataforma solar de Almería, España, y en la
Figura 9-40 una central de 500 MW de potencia, la “The Stirling Energy Systems (SES)”, en
California, EE.UU., donde cada parábola tiene 11,6 m de diámetro, y una potencia de
25 kW.
[84] Una descripción del función mamiento del Motor Stirling se puede ver en Ref. [82] y en
https://e-archivo.uc3m.es/handle/10016/7869.
108
Figura 9-39: Concentrador paraboloide de revolución con un motor Stirling en
la plataforma solar de Almería. Referencia [78].
Figura 9-40: The Stirling Energy Systems (SES) California, EE.UU. Referencia [85].
[85] http://www.stirlingenergy.com/about-us/index.html
109
recogen los rayos solares y los transmiten para que incidan paralelos al eje focal de un
enorme paraboloide de revolución, que es el segundo sistema (ver Figura 9-41). A
continuación, los rayos convergen sobre la zona focal del concentrador, una superficie
circular de 40 cm de diámetro y 18 m delante de la parábola. Usando este método, la
temperatura en el objetivo puede alcanzar los 3.400 °C. Es de destacar que el fin de este
dispositivo es obtener temperaturas limpias muy elevadas y no la generación de
electricidad.
La característica del campo de helióstatos es que cada uno tiene 45 m 2 de superficie de
espejo, lo que hace un total de 22.680 m 2 de área reflectante.
El paraboloide de revolución es caracterizado por su eje hacia el norte, distancia focal de
18 m, 40 m de altura, 54 m de ancho, superficie 1.830 m2 y está conformado por 9.130
espejos.
En la Figura 9-41 se muestra un diseño del sistema y en la Figura 9-42 una vista del conjunto
del horno y el detalle del paraboloide de concentración.
Figura 9-42: Vista del conjunto del horno y del paraboloide de revolución. Referencia [86].
[86] https://www.unida.org.ar/Virtuales/Energias/Clase%204/CONCENTRADORES%20SOLARES.pdf
110
9.10 MATERIALES
9.10.1 Superficie reflectora
Las superficies reflectoras de los concentradores se construyen, por lo general, espejando
vidrios con la curvatura adecuada. Uno de los más eficientes es el llamado “borosilicato
3.3”, que tiene una transmitancia prácticamente constante en el rango de longitudes de
onda del espectro solar, como se muestra en la Figura 9-43.
Figura 9-43: Transmisividad del vidrio borosilicato 3.3 para diferentes espesores.
Referencia www.schott.com.
[87] El óxido de hierro es un ingrediente común En el vidrio estándar porque reduce las temperaturas
durante el proceso de fabricación. El vidrio con hierro tiene una colaboración verdosa
[88] El “vidrio flotado” consiste en hacer fluctuar el vidrio fundido sobre una capa de estaño licuado. Este
método proporciona al elemento un grosor uniforme y una superficie muy plana.
111
Figura 9-44: Incidencia y reflexión de la radiación solar en un vidrio espejado.
9.10.2 Receptor
El receptor está compuesto por uno o más tubos metálicos recubiertos con una película que
absorbe la radiación solar, generalmente selectiva, y están contenidos en un
compartimiento de vidrio para generar el efecto invernadero. Con el fin de evitar las
pérdidas por conducción y convección interna, en algunos casos se realiza un procedimiento
de vacío.
Como ejemplo, en la Figura 9-45 se muestra un corte de un concentrador cilíndrico
parabólico y de su receptor.
[89] http://bibing.us.es/proyectos/abreproy/70237/fichero/4.+CAPITULO+2.+INTRODUCCI%C3%93N.pdf
112
cero para la zona del infrarrojo. Se observa que hay una superposición del espectro solar y
el de radiación térmica, de modo que, aún en el caso ideal, no es posible una absorción total
del primero sin la emisión del segundo.
113
∆
= . ln + arctg − . ln − arctg (9-22)
. . . . .
donde:
Ce = calor específico del fluido
Δ = densidad del fluido
Is = radiación solar incidente
Ti = temperatura inicial del elemento de volumen
Tf = temperatura final del elemento de volumen
TM = máxima temperatura alcanzable que corresponde al fluido en reposo dentro del
receptor, dada por
.
TM= . + T (9-23)
donde:
Ta = la temperatura equivalente de la atmosfera
Cg = factor de concentración geométrico
Si se aprovecha totalmente la energía incidente sobre el receptor, el tiempo necesario para
elevar la temperatura desde (Ti) a (Tf), citado en la Ecuación 9-23, pasa a ser:
∆𝒕𝟎 ∆𝑻 𝑻𝒇 𝑻𝒊
= = (9-24)
𝒃 . 𝜹 . 𝑪𝒆 𝑰𝑺 . 𝑪𝒈 𝑻𝒔 . 𝑪𝒈
Teniendo en cuenta que para (Ti) y (Tf) fijos, la energía total por unidad de tiempo (U)
disponible y el flujo de energía (Q) que recibe la parte inferior del receptor, son
inversamente proporcionales a (∆t) y (∆t0) respectivamente, la eficiencia del equipo se
expresa:
η = U/Q = ∆t0/∆t (9-25)
De la Ecuación (9-23) se obtiene que la mínima intensidad (Is Cg) necesaria para alcanzar la
temperatura final requerida, depende de (Ta) y del cociente (α/ε), y no separadamente de
(α) y (ε). Por el contrario, la eficiencia depende de (Is) (Cg), (Ta), (α) y (ε) por separado.
En la Figura 9-47 se muestran curvas de eficiencia en función de la intensidad incidente
sobre el receptor (Is x Cg), considerando tres superficies selectivas para las temperaturas
(Ti =250 º C) y (Tf =450 º C), necesarias para la generación de electricidad. Para dos
superficies con igual valor de (α/ε), la más eficiente es la que tiene mayor absorbancia solar.
Del gráfico se observa que la elección de una superficie selectiva apropiada depende
fuertemente del factor de concentración; para (Cg) mayores de 40 es más importante una
alta absorbancia solar que una alta selectividad. Cabe mencionar que como la temperatura
en el receptor debe ser elevada (400 a 500 º C), la superficie que se emplee debe ser estable
a esos valores.
114
Figura 9-47: Eficiencia de tres superficies selectivas en función de la intensidad incidente
sobre el receptor (IsxCg). (Ti) es la temperatura inicial del fluido, (Tf) la final
y (Ta) la equivalente de la atmosfera. Referencia [28].
115
ANEXO
A. ÁNGULOS DE REFERENCIA DEL SOL
El ángulo horario () es el formado entre el plano que contiene el meridiano del lugar y el
que está atravesando el Sol en un momento dado. Este ángulo se mide a partir del mediodía
solar y es positivo en dirección al crepúsculo. Dicho de otro modo, el ángulo horario es
cuando el planeta gira entre dos momentos determinados, tomándose como referencia el
meridiano local. Como la Tierra rota 360° en 24 horas, para cada 15° de rotación habrá
transcurrido una hora.
116
Figura A-1: Altura Solar y Azimut para cada hemisferio.
Observando la Figura A-3 se puede obtener el vector que define la posición del Sol con
respecto a un sistema de coordenadas geocéntrico, mediante la siguiente ecuación:
𝚤 ⃗ = sin 𝛿. N⃗ + cos 𝛿. cos 𝜔. M⃗ + cos 𝛿 − sin 𝜔. 𝑊⃗ (A-3)
donde:
N= Eje de coordenadas cuya dirección coincide con el de rotación de la Tierra, sentido
positivo hacia el norte.
M= Eje de coordenadas que pasa por el meridiano del lugar y está contenido en el plano
del Ecuador.
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W= Eje de coordenadas perpendicular a N y M, de sentido positivo hacia el oeste.
P = Posición de un punto cualquiera sobre la corteza terrestre.
W= Ángulo horario, positivo hacia el oeste.
N sen V cos S
W W
i = (sen δ. sen ф + cos δ. cos ф. cos ω) V + (cos δ. sen ф. cos ω − sen δ. cos ф)S +
cos δ. sen ω. W
(A-5)
Resultado que define la posición del Sol respecto a un sistema de coordenadas local. La
comparación de las Ecuaciones A-1 y A-5 permite determinar las siguientes igualdades:
sin h = sen δ . sen ф + cos δ . cos ф . cos ω (A-6)
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Figura A-2: Ángulo horario y declinación.
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ACERCA DE LOS AUTORES
Jaime A. Moragues
Doctor en Física, Instituto "José A. Balseiro", Universidad Nacional de Cuyo. Fue Investigador de
CNEA y miembro de Carrera del Investigador del CONICET; Director Nacional de Conservación y
Nuevas Fuentes de Energía, Secretaría de Energía de la Nación; Director Científico del Programa
Nacional de Investigaciones de Energías No Convencionales, Secretaria de Ciencia y Técnica de la
Nación; Director de Investigación y Desarrollo, CNEA; Director Programa “Energía, Ambiente y
Transporte”, Secretaría de Ciencia y Tecnología, Rectorado UTN. Recibió el premio "Teófilo
Isnardi", Academia Nacional de Ciencias Exactas, Física y Naturales, trabajos en conjunto Física
Nuclear Experimental. Desde 1975 trabaja en ambiente y energías renovables, en particular
energía solar. Gerente de MR-Consultores. Es Miembro del Instituto de Energía de la Academia
Nacional de Ingeniería; Coordinador Comité Editorial y Responsable Energía y Ambiente, Editorial
Universitaria edUTecNe, UTN. Ha dictado numerosos cursos en universidades nacionales y del
exterior y participado en congresos en el país y el extranjero. Cuenta con numerosas
publicaciones científicas en revistas nacionales e internacionales y trabajos de consultaría en el
país y el extranjero en temas de energía y ambiente.
Alfredo T. Rapallini.
Ingeniero Electromecánico, Facultad de Ingeniería, Universidad Nacional de Buenos Aires;
Investigador: del Observatorio Nacional de Física Cósmica; de la Comisión Nacional de Estudios
Geoheliofísicos; de la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales; de la Comisión Nacional
de Energía Atómica; del Proyecto PERMER, Secretaria de Energía de la Nación. Director Nacional
de Conservación y Nuevas Fuentes de Energía de la Secretaría de Energía de la Nación.
Colaborador del Brace Research Institute de la Universidad Mc Gill de Montreal, Canadá. Gerente
de MR-Consultores. Ha dictado numerosos cursos en universidades nacionales y del exterior y
participado en congresos y seminarios en el país y el extranjero. Cuenta con numerosas
publicaciones técnicas y científicas en revistas nacionales e internacionales y trabajos de
consultaría en el país y el extranjero en temas de energía y ambiente. Falleció el 25 de septiembre
del 2011.
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INDICE
Prefacio............................................................................................................................................. 4
Agradecimientos ............................................................................................................................. 5
1 Introducción ................................................................................................................................ 6
1.1. Fuentes de energía....................................................................................................................... 7
2 Radiación térmica. Fórmulas fundamentales ........................................................................... 10
2.1 Propiedades ópticas de los materiales ...................................................................................... 10
2.2 Propiedades de la radiación electromagnética ......................................................................... 12
2.2.1 Ley de Planck ........................................................................................................................................ 13
2.2.2 Ley de Wien .......................................................................................................................................... 15
2.2.3 Ley de Stefan Boltzmann ...................................................................................................................... 16
122
Colectores Planos y Concentradores
de Radiación Solar
Alfredo T. Rapallini
Jaime A. Moragues
Y AM
A
EN GÍ
BI
ER
ENTE
edUTecNe