TEMA 3
COMUNICACIÓN DE MASAS, PROPAGANDA Y PERSUASIÓN
1. Introducción
Los medios de comunicación, tales como la televisión, la radio, la prensa o las redes sociales,
tienen un poder de persuasión enorme sobre la población. A través de estos tratan de convencernos
para que compremos productos, para que votemos determinados candidatos políticos y de que
interioricemos una versión concreta de lo que es lo correcto y lo verdadero.
La persuasión que ejercen sobre las personas puede ser intencionada o no.
Un ejemplo evidente es el poder de los medios informativos, ya que, muchas veces las
imágenes emitidas se eligen en función del valor que tengan como espectáculo: incendios,
inundaciones, asesinatos, etc. Incluso deciden qué parte específica del vídeo se debe emitir. De esta
manera, influyen en nuestra opinión y modo de pensar. Las noticias televisadas tienden a centrarse en
los acontecimientos violentos porque es más excitante que ver una imagen de gente colaborando entre
sí. Esto puede llevar a creer que la gente se comporta ahora de manera más violenta que en otras
épocas, afectando a nuestro voto e incluso provocando comportamientos igual de violentos o de
desconfianza hacia los otros.
Por ejemplo: las imágenes que se muestran de los refugiados de Ucrania y los vídeos de sus
ciudades de procedencia destruidas por la guerra tienen un componente emocional que influye
directamente en nuestro estado de ánimo, entre otras cosas.
2. El contagio de los medios de comunicación
El fenómeno que puede explicar el poder de los medios de comunicación se denomina «contagio
emocional». Se trata de una cualidad psicológica por la cual las personas tendemos a compartir las
mismas emociones que están experimentando las personas que forman parte de nuestro entorno. En
ocasiones la cobertura dada por los medios a determinadas noticias lleva a la imitación de las acciones
de otras personas por los sentimientos que experimentamos a causa del contagio emocional colectivo,
ya sea bien de carácter positivo o bien negativo.
Esta la forma que tienen los medios de comunicación de influirnos, que aunque sea no
intencional, el énfasis puesto en determinadas noticias provoca una serie de acontecimientos
relacionados.
Además de producirse un contagio emocional, también se pueden recrear diversas conductas al
televisar esta clase de acontecimientos al público.
Por ejemplo: cuando se estrenó la serie de Netflix de “Por 13 razones”, en la cual la
protagonista termina suicidándose, se produjo un aumento de los casos de suicidio entre los
adolescentes. Aunque la finalidad era la de enviar un mensaje de ayuda a aquellos espectadores
que sufrieran una situación similar y no la de crear esta ola de suicidios, la información fue
tergiversada y cambiada por quien recibió dicho mensaje.
También cabe destacar que, en algunas situaciones, los medios de comunicación focalizan su
atención en reflejar las consecuencias emocionales del suceso en cuestión y no la realidad del caso
que están tratando. Es decir, mediante el uso de imágenes, del texto seleccionado, de quién habla, de
cómo habla…, el medio de comunicación puede recibir una mayor exposición.
Por ejemplo: en el caso del incendio de Valencia los medios de comunicación se han focalizado
mucho en desarrollar noticias de carácter emocional en la que buscan crear un sentimiento de
tristeza en el lector, ganando así más visualizaciones.
Es decir, los medios usan este contagio emocional para promocionar y crear un bucle de noticias
que queriendo o no provocará una especie de “delirio” colectivo nacido de la necesidad humana que
saber qué está ocurriendo.
3. Los políticos como estrellas del espectáculo
Sabiendo que los medios de comunicación tienen la habilidad de persuadir conscientemente al
público, hay que dejar claro que la televisión es quien tiene el mayor poder de persuasión y son
quienes tienen también la capacidad de seducir de alguna manera a la audiencia para que voten a un
dirigente político concreto. Esto se podría interpretar en cierta forma como una manera de
manipulación, ya que directa o indirectamente, hacen que las personas que ven el debate político
tengan una ideología y opinión en concretas.
Es decir, una de las finalidades de la televisión es la de vender la imagen de los políticos para que
los ciudadanos voten la imagen y la apariencia y no a la persona en sí. Por esta razón los políticos se
comportan como actores para venderse en las campañas políticas, y quien tiene más recursos
económicos es quien tiene más posibilidades de salir electo por sus ciudadanos.
4. La eficacia de la atracción de los medios de comunicación
Los medios de comunicación son muy eficaces a la hora de vender un producto. Este poder de
persuasión es mucho mayor en la población infantil, ya que, es la más fácil seducir por la inmadurez
que presentan los niños. Según vamos creciendo, vamos adquiriendo más cultura y por lo tanto
desconfiamos más de la veracidad de la publicidad que nos proporcionan.
Así mismo, cuando se trata de productos casi similares, la familiaridad con la marca puede hacer que
nos decantemos o no por ella. Se ha demostrado que cuando todos los elementos son iguales, un
producto resulta más atractivo cuanto más familiar es, pues ya conocemos sus beneficios.
Esto se puede extrapolar al ámbito político. Como ya vimos en el punto anterior, en general
los que invierten más dinero en publicitar su partido político y en la campaña electoral son los que
consiguen más votos. De hecho, la campaña es incluso más eficiente cuando se centra en un elemento,
fenómeno social o caso de desigualdad determinado y polémico. Esto ocurre porque cuando la gente
tiene miedo o está enfadada, los datos y las cifras no resultan convincentes. Las cifras solo son
efectivas cuando van ligadas a la solución del problema que más preocupa a los votantes.
Por ejemplo: la campaña presidencial de Barak Obama “Yes We can” del 2008, cuyo enfoque
estaba en la esperanza y el cambio, utilizó medios tradicionales y digitales para llegar a una
amplia audiencia y movilizar a los votantes, especialmente a los jóvenes. El triunfo de Obama
demuestra que la televisión es el medio más eficiente a la hora de vender un producto, bien sea
este un detergente bien un político.
5. ¿Educación o propaganda?
Vender un producto mediante la propaganda es muy fácil, mientras que “vender” a un
candidato político es mucho más complicado, ya que se puede considerar como una tarea educativa o
como un propósito para educar a todos los ciudadanos de un país sobre los criterios y valores del
candidato. Entonces, ¿cuál es la diferencia entre educación y propaganda?
Según The American Heritage Dictionary of the English Language:
La propaganda es una programación sistemática de una doctrina determinada.
La educación es el acto o proceso de impartir conocimiento o habilidad.
Debemos tener en cuenta que en muchas ocasiones la manera en la que se imparten los
conocimientos en el sistema educativo tiene implícita cierta propaganda o transmisión de una
determinada ideología.
Por ejemplo: los ejercicios que hay en los libros de matemáticas de primaria están plagados de
ejemplos de compraventa, intereses bancarios, trabajar por un salario, etc. De manera
implícita, se está introduciendo en la cabeza de los niños la visión de un mundo capitalista, de
manera que asimilan que ese es el estado natural de las cosas.
Por otra parte, el que una persona considere un tipo específico de instrucción como algo
educativo o propagandístico depende de los valores de cada persona. La persuasión es una realidad
que puede llamarse propaganda o educación según la opinión y situación de cada individuo.
Por ejemplo: en un instituto proyectaron una película sobre el abuso de drogas. En la película
se menciona que muchos adictos a las drogas duras comenzaron fumando marihuana. Para los
profesores esta información es una forma de “impartir conocimientos” mientras que los
consumidores de marihuana consideraron la información como “propaganda sistemática de
una doctrina determinada” por el hecho de suponer que la marihuana conduce al uso de
drogas adictivas.
6. Dos rutas principales hacia la persuasión
Un argumento persuasivo es aquel que trata de convencer al receptor de que debe adherirse a
la opinión defendida. Según Richard Petty y John Cacioppo tendemos a reflexionar en profundidad si
el asunto es relevante para nosotros, pero no siempre tenemos tiempo para hacerlo. Estos autores
llamaron a su teoría Modelo de la Posibilidad de la Reflexión Detallada.
Básicamente dice que el modo en que se presenta una cuestión puede estimular la reflexión o
provocar un acuerdo inmediato Según estos autores hay dos vías principales hacia la persuasión:
a. La vía central: se basa en argumentos sólidos construidos a partir de datos y cifras. A través
de esta vía las personas procesan cuidadosamente los argumentos y consideran hechos
relevantes antes de tomar una decisión. La persuasión central implica evaluar los argumentos
de manera sistemática.
b. La vía periférica: da pie a que se acepte el argumento sin reflexión. Aquí las personas
responden a pistas simples, a menudo irrelevantes, que sugieren la validez, invalidez o
atractivo de un argumento sin pensar demasiado en ello y depende más de señales
superficiales.
Por ejemplo: un anuncio de un ordenador que para venderlo describe sus características
técnicas (memoria RAM, almacenamiento, velocidad de procesamiento…), en este caso se
sigue la vía central; un anuncio de un refresco que utiliza la imagen de un famoso bebiéndolo y
diciendo que es el mejor, en este caso se sigue la vía periférica.
Además, existen tres factores clave para incrementar la efectividad de la comunicación:
La fuente de la comunicación (quién lo dice)
La naturaleza de la comunicación (cómo lo dice)
Características de la audiencia (para quién lo dice)
Algunas tácticas persuasivas pueden ser más efectivas que otras dependiendo del contexto y la
audiencia. La elección de las palabras adecuadas, el tono y la presentación pueden influir en la
persuasión, incluso si los argumentos en sí mismos no son necesariamente sólidos. Por lo tanto,
entender quién está comunicando un mensaje, cómo se presenta ese mensaje y quién es la audiencia,
son factores clave.
7. Factores que incrementan la eficacia de la comunicación.
7.1. LA FUENTE DE LA COMUNICACIÓN
a. Credibilidad: más de 300 años antes de Cristo, Aristóteles, el primer psicólogo social
publicado, escribió: A los hombres buenos les creemos de modo más pleno y con menos
vacilación que a los demás. Con esto, Aristóteles quiso decir que creemos en los hombres de
gran fibra moral. Hovland y Weiss (unos investigadores que realizaron un experimento social
para comprobar esta definición) utilizan el término creíbles, eliminando las connotaciones
morales presentes en la definición aristotélica, refiriéndose con “creíbles” a personas expertas
y fidedignas. Por esto es que cualquier persona creería antes un comunicado sobre submarinos
nucleares que leyera de Oppenheimer antes que de una persona cualquiera.
Así, no todas las personas se ven influidas de igual modo por el mismo comunicante.
De hecho, hay ciertos atributos periféricos del comunicante que pueden tener gran influencia
sobre algunos miembros del público, y pueden servir para que un comunicante sea
notablemente eficaz o notablemente ineficaz (como pueden ser el color de piel o un acento
muy marcado).
Esto realmente es una conducta bastante poco adaptativa. Pero aun así, los
anunciantes confían en esta conducta.
Por ejemplo: una empresa de marca que vende ropa deportiva ha sacado unas nuevas
zapatillas o una nueva colección de ropa y contrata a Michael Jordan como estrella del
anuncio para que diga que es una buena marca de ropa y así inspire mucha más
confianza solo por el hecho de ser una persona famosa dentro del mundo del deporte.
b. El aumento de la fiabilidad: ¿qué pueden hacer los comunicantes para aparecer ante
nosotros como definidamente fiables? Aunque hay más de una forma, uno de los modos es
que esa persona argumente contra su propio interés. Si alguien no tiene nada que ganar
convenciéndonos y quizás sí algo que perder, confiaremos en ella y será más eficaz (por
ejemplo: que un criminal argumente que la justicia es demasiado blanda). En efecto,
Aristóteles no estaba completamente en lo cierto, puesto que un comunicante puede no ser
atractivo, puede ser una persona inmoral y, sin embargo, seguir siendo eficaz mientras esté
claro que nada puede ganar persuadiendo al público.
Además, la fiabilidad de una persona puede incrementarse si su público está absolutamente
convencido de que no está intentando influirle.
c. El atractivo: entonces, si la fiabilidad de una persona puede incrementarse cuando está
absolutamente convencido de que no quiere influirle, ¿en qué posición deja esta conclusión,
por ejemplo, a Michael Jordan cuando trata de vendernos unas zapatillas de Nike? Además de
que está claro que Nike paga a este deportista para que nos recomiende este producto. Pues
aunque la conclusión más cuerda sería que puede parecer como alguien menos fiable,
realmente no le hace menos efectivo. Aunque la mayoría de nosotros pueda no fiarse de la
sinceridad de los personajes de los anuncios, esto no significa necesariamente que no
vayamos a comprar los productos que anuncian. Otro factor fundamental que determina la
efectividad es su atractivo o encanto, más allá de su carácter de experto o de fiable.
Esto ocurre que asociamos la atracción del comunicante con la deseabilidad del mensaje.
Cuando nos gusta un comunicante, más que su pericia, resulta que nos comportamos como si
tratásemos de agradar a esa persona, siendo más fácil que nos haga cambiar de opinión, pero
solo en asuntos triviales.
Por ejemplo: los jugadores de fútbol pueden hacernos usar una cierta espuma de afeitar
o mujeres famosas pueden hacernos estar de acuerdo con ellas sobre una colonia o
sobre incluso algún tema abstracto, pero es improbable que esa misma persona famosa
en el mundo del fútbol o en el mundo del cine o en cualquier otro ámbito pudiera
influenciarnos en cuanto a votar por su candidato presidencial o que adoptásemos su
punto de vista sobre el aborto o sobre la pena de muerte.
RESUMIENDO:
Nuestras opiniones se ven influidas por aquellas
personas que nos resultan expertas o fiables.
La fiabilidad de un comunicante y, por tanto, su
efectividad, puede aumentar si defiende una posición
aparentemente opuesta a su propio interés.
Asimismo, la fiabilidad y la efectividad de un
comunicante puede aumentar si éste no parece estar
tratando de influenciar sobre nuestra opinión.
En lo que respecta a opiniones y conductas triviales,
si nos gusta una persona y podemos identificarnos
con ella, sus opiniones y conductas tendrán más
influencia sobre nosotros.
Y nuevamente en cuanto a conductas y opiniones
triviales, si nos gusta una persona tenderemos a ser
influenciados por ella, aun cuando quede claro que
está tratando de influirnos y de que obtendrá
beneficios al hacerlo.
7.2. LA NATURALEZA DE LA COMUNICACIÓN
Podemos destacar cinco aspectos clave para determinar la eficacia de la comunicación.
7.2.1. Apelaciones lógicas versus apelaciones emocionales
¿Persuade más una comunicación dirigida a la lógica o dominada por las emociones? No hay una
respuesta clara, aunque es probable que sea más efectivo apelar al lado emocional de las personas que
al lógico.
Hace unos años los partidos políticos de una comunidad pequeñita de los Estados Unidos
hicieron una campaña de información que parecía bastante lógica y razonable sobre si se debía fluorar
o no la reserva de agua como medio para combatir la caries dental. Por un lado, se basaba sobre todo
en declaraciones de conocidos dentistas describiendo los efectos del flúor y analizando las pruebas de
reducción de la caries dental en áreas de agua fluorada, y también se apoyaba en declaraciones de
médicos y otras autoridades sanitarias, afirmando que la fluoración carecía de efectos perniciosos. Y
por el otro lado, se repartieron panfletos que decían: “No permitáis que pongan matarratas en el agua
de beber”. Entonces, la votación dio como resultado un “no” rotundo.
Esto sugiere que mensajes principalmente emocionales pueden tener más impacto en ciertos
contextos. Además, en el momento que existe un sentimiento de miedo o un tipo de amenaza, es
necesario que las instrucciones sean claras y sean transmitidas por un comunicador confiable y
creíble, ya que si las instrucciones o advertencias dadas son vagas no dará el resultado esperado, es
decir se debe indicar con claridad qué amenaza se acerca, cuándo y dónde.
Aunque hay algunas personas a las que un miedo excesivo conduce a la inacción, los resultados
del experimento de Leventhal demostraron que las personas con una alta autoestima son las más
propensas a verse influidas por un elevado miedo y por el contrario, las personas con una baja
autoestima se ven abrumadas por el miedo cuando se les exige una acción inmediata. También que los
mensajes aterradores con instrucciones específicas sobre cómo actuar son mucho más efectivos que
los que no llevan tales recomendaciones. Solo la información no basta, el miedo es necesario para que
aumente la acción.
7.2.2. Evidencia estadística consensuada versus un único ejemplo personal
Tiene más fuerza un único caso en el que existe una mayor implicación personal que todo un
estudio razonado y estadístico. Para la mayoría de la gente tiene más influencia un solo ejemplo claro
y personalizado que una gran abundancia de datos estadísticos.
Por ejemplo: estás revisando las reseñas de un producto que no estás seguro de si quieres
comprar o no, y aunque el 99% de ellas son positivas, hay un 1% de personas que ha tenido
malas experiencias con dicho producto. Probablemente decidas que no quieres ese producto
porque ha habido personas a las que no les fue bien con la compra.
7.2.3. Argumentación unilateral versus argumentación bilateral
El hecho de que una persona presente los argumentos de la oposición puede producir un
efecto de confianza en el público, porque se presenta como una persona objetiva y ecuánime. Por otro
lado, puede pasar el efecto contrario, pues el público puede sentir confusión al ver demasiada
controversia en la cuestión reduciendo así la capacidad de persuasión del mensaje.
Cuanto más informada esté la audiencia, menos tenderá el público a verse persuadido por un
argumento unilateral y más por una argumentación bilateral que presente razones contrarias y las
rebata posteriormente.
Otro factor importante a tener en cuenta es la posición inicial del público, dado que si este ya
está predispuesto a creer un argumento concreto, una argumentación unilateral será más efectiva; pero
si el público se inclina por la opción opuesta será más efectivo un tipo de argumentación bilateral.
Esto es algo que utilizan mucho los políticos: para las personas que van a su mitin y ya están
convencidos utilizan argumentos unilaterales y cuando hablan por televisión para el público más
amplio de diferentes opiniones utilizan argumentos bilaterales.
7.2.4. El orden de la presentación
El orden de la presentación es muy importante a la hora de ganarse al público:
a. El efecto de primacía. Es más efectiva la primera comunicación.
b. El efecto de actualidad. La última argumentación es la más efectiva.
La clave está en la cantidad de tiempo que pase: por un lado (1) entre ambas comunicaciones,
porque si los dos mensajes se dicen de seguido se producirá un efecto de primacía porque la primera
comunicación influirá o interferirá en la segunda, en cambio si el tiempo transcurrido entre estas es
mayor las interferencias serán menores; y por el otro (2) entre la segunda comunicación y la toma de
decisión del oyente, pues si la decisión se toma inmediatamente después de escuchar el segundo
mensaje el efecto producido será el de actualización porque el público habrá retenido mejor la última
información recibida.
7.2.5. El tamaño de la discrepancia
Hace referencia a la diferencia de opinión entre el hablante y el oyente y, en cómo este último
puede sentirse incomodado y cambiar su opinión con respecto a la propuesta del hablante en base al
nivel de discrepancia existente. Para reducir el malestar existen cuatro posibles escenarios:
a. Pequeña o moderada discrepancia. Cambiar de opinión.
b. Pequeña o moderada discrepancia. Inducir al comunicador a cambiar de opinión
c. Gran discrepancia. Buscar apoyo para su opinión original encontrando otras personas que
compartan sus puntos de vista
d. Gran discrepancia. Derogar o invalidar al comunicador y sus opiniones.
En varias ocasiones el mensaje es transmitido mediante revistas o la televisión, de tal forma que
no es posible intervenir. Dadas las circunstancias los oyentes solo pueden o bien derogar al
comunicador o bien cambiar de opinión. En cambio, es más difícil derogar a un amigo, a un ser
querido o a alguien que es experto altamente confiable sobre el tema de discusión.
7.3. CARACTERÍSTICAS DEL PÚBLICO
A la hora de precisar qué tipo de persuasión ejercer sobre el público, sea unilateral o bilateral, se
han de tener en cuenta los diferentes factores que caracterizan a los espectadores. Aronson destaca la
autoestima, la experiencia previa del público, la libertad y autonomía y la reactancia.
I. Autoestima
Por un lado, si eres una persona con gran seguridad en ti mismo y en tus creencias (autoestima
alta), persuadirte va a ser una tarea ardua para quienes lo intenten, ya que no será tan fácil convencerte
de lo contrario a lo que defiendes, porque serás capaz de rebatir la argumentación que expongan.
En cambio si eres una persona con baja autoestima, cuando se presenten argumentos sólidos en contra
de lo que crees, será más fácil hacerte cambiar de opinión puesto que no te sostienes tan firme en tus
creencias, puede que hasta incluso tú mismo dudes de las mismas.
Por ejemplo: cuando se está haciendo propaganda electoral, si no estás muy seguro de los
valores que quieres defender, el partido que consiga ser más conciso y ponga más en duda al
resto probablemente será el que acabes votando. Esto resultará porque divagarás entre los
posibles candidatos y tus opiniones irán variando según la eficacia de la propaganda y el poder
de persuasión de los candidatos.
II. Experiencia previa del público
Se ha podido comprobar que los oyentes están más receptivos al mensaje si están de buen humor
y/o bien alimentados. Por el contrario, también se ha de tener en cuenta que cuando el comunicador
dice explícitamente que el mensaje que lanzar tiene por objetivo persuadir al público, este va a
experimentar un rechazo por la comunicación realizada.
Por ejemplo: no obtendremos la misma reacción al mismo anuncio antes de comer que después,
es decir, si ves un anuncio cuando estás hambriento, y por tanto de peor humor, que si ves ese
mismo anuncio pero después de comer, más relajado y de mejor humor.
III. Libertad y autonomía
El motivo por el cual se produce este rechazo en el público es porque siente que atenta contra su
libertad y su autonomía, o al menos contra el sentido que le damos a esta. Si la forma en la que se
expone un mensaje es agresiva, la primera sensación que va a generar es el rechazo, pues nos vemos
en la posición de ponernos a la defensiva y reafirmar nuestras convicciones. Además, en aquellos
momentos en los que se nos contradice, la respuesta natural es la de buscar argumentos en pos de
defender nuestra autonomía.
Por ejemplo: estás andando por la calle y alguien insistentemente, y con un tono de voz
ciertamente agresivo, te hace parar para escuchar acerca de su ONG. Normalmente antes de
que puedan empezar a hablar les has cortado porque no te interesa nada de lo que puedan
decirte o no tienes el tiempo para escucharlo. Pero si continúa insistiendo es posible que te
marches de malas formas o incluso le hablas mal.
IV. Reactancia
Se trata de la reacción que experimenta una persona al sentirse presionada para realizar una
acción, haciendo que hagamos lo contrario a lo que se nos pedía. Esta juega un papel importante en
nuestro ímpetu por mostrar nuestra “libertad” de elección y es un concepto con el que también pueden
jugar quienes nos transmiten un mensaje.
Por ejemplo: cuando de pequeños no querías comer algo por su apariencia, tus padres te
decían “no te lo comas, ya me lo como yo” y entonces ya te apetecía comértelo.
A pesar de todos estos factores que incrementan el poder persuasivo de la comunicación, las
personas presentan una característica que les ayuda a resistir a esta. Es lo que denominamos «efecto
de inoculación». Consiste en que aunque nos encontremos ante una persuasión bilateral, la cual es
más efectiva que la unilateral, el hecho de haber sido previamente expuestos a una argumentación
contraria a lo que apoyamos, hace que estemos “inmunizados” contra la persuasión que puede traer
consigo esa argumentación, aun cuando sea mucho más intensa. Esta exposición se debe hacer de
manera gradual.
Los estudios apuntan a que la inoculación surte más efecto cuando el argumento ataca las creencias
culturales, debido a que los tópicos culturales no suelen ser cuestionados y sentimos la obligación de
defenderlos.
Lo fundamental es entender que no todo el público es igual y que para a la gente es necesario
estudiar primero cómo son o cómo pueden ser, para lograr influir en el mayor número posible de
personas.
8. ¿Hasta qué punto funcionan bien los principios?
La televisión es una herramienta que ha sido utilizada por las personas para estar informadas
diariamente de los sucesos que pasan tanto en el país en el que viven como también en otras partes del
mundo. Pero esas noticias en ocasiones están manipuladas para que de manera sutil la audiencia
interiorice ciertas ideas de sucesos o ideologías. Lance Canon y George Gerbner son algunos de los
investigadores que han estudiado este fenómeno.
En el caso de Lance Canon, después de su investigación, llegó a la conclusión de que si se intenta
cambiar la opinión de una persona sobre cierto tema será más efectivo hacerlo de una manera sutil
antes que hacerlo de una forma explícita, pues aunque los argumentos sean de buena calidad y
convincentes, las personas con un pensamiento contrario tenderán a rechazar y resistirse a escuchar
algo que no apoye sus ideas.
Por otro lado, George Gerbner describió a la televisión como inexacta y engañosa. Lo que sus
investigaciones concluyeron es que la gente suele asumir que lo que ve en la televisión es la realidad,
se haya exagerado para llamar la atención de la audiencia. Por ello no debemos de confiar tanto en lo
que vemos en los medios de comunicación ni compararlo con nuestra experiencia personal, porque así
será más difícil manipularnos.
Finalmente, debemos diferenciar entre el concepto de opinión y el de actitud.
Una opinión, es aquello que alguien considera fácticamente verdadero, que es cognitiva y
transitoria. Esto es que puede ser más fácil de cambiar.
Por ejemplo: decir que en la universidad de Salamanca hay 20 mil alumnos no afecta
emocionalmente a las personas.
Por el contrario, la actitud es emocional y evolutiva e implica el gusto de la persona, por lo que
es más difícil de cambiar, porque el pensamiento humano no siempre es lógico.
Por ejemplo: decir que todas las personas gitanas son ladronas afecta al pensamiento de las
personas por el impacto emocional que provoca; y aunque se hagan investigaciones y se
demuestre con datos verídicos que la persona que piensa que todos los gitanos son ladrones, no
cambiará de pensamiento ya que no es algo lógico ni racional.