Instituto Normal Rafael Landívar
Paradigmas Educativos
Mynor Estuardo Pereira Rodríguez
Paradigmas de la Vida
Lissy Valentina Gómez Camey
5to Bachillerato
Sección “B”
Mazatenango, Suchitepéquez
Introducción
Los paradigmas son el conjunto de creencias, valores y técnicas que comparten una
comunidad.
En la vida, hay diferentes paradigmas que cada una de las personas adopta, dependiendo de
su contexto social o personal. Sin embargo, hay paradigmas similares que son creados para
la convivencia con la sociedad.
Aunque una comunidad comparta un paradigma, este será interpretado de diferente manera
por cada una de las personas, dependiendo la perspectiva en que se vea. Una persona puede
ser el rol de hijo, hermano, amigo, padre, estudiante, profesional, etc. Y cada uno de esos
roles tendrá diferente paradigma, su comportamiento como hijo no será igual al que de un
padre, esto conlleva a que debemos saber manejar cada situación de una forma madura,
conforme al rol que estemos cumpliendo.
Todo dependerá del punto de vista con que se vean las cosas, por lo que para algunos está
bien, para otros está mal. Por eso, es importante informarnos bien sobre las cosas y respetar
las opiniones ajenas.
Paradigmas de la vida
Un paradigma es la forma en que vemos las cosas desde nuestro punto de vista. Para nosotros
es una verdad inmutable.
Nos cuesta mucho aceptar que no tenemos la razón en algo que creemos a pies juntillas.
Cuando alguien nos dice: ¡estás equivocado!, nuestros resortes internos se alteran, nos invade
un fuego interior que se precipita a escaparse por cualquier poro de nuestra piel y
reaccionamos automáticamente como si nos hubieran agredido literalmente.
Nos sentimos atacados y contraatacamos o nos defendemos. Sin embargo, muchas veces no
somos siquiera conscientes de que nuestros paradigmas pueden limitarnos en nuestro
crecimiento ya que, al resultar verdades inmutables, nos convencemos a nosotros mismos de
que no se pueden cambiar.
¿Cómo afecta su vida?
Por Daniel Colombo
Desde que nacemos hemos sido inculcados para desarrollar paradigmas que sean funcionales
con el estilo de vida con el que convivimos. Lo que sucede es que, en la base de cada
paradigma, hay al menos una creencia, que es el combustible de los paradigmas.
Dependiendo del tipo de creencias que alimente cada paradigma, obtendrás el resultado del
mismo tipo.
Por ejemplo, si siendo un bebé y en la primera infancia observas relaciones de pareja en
nuestro entorno que son saludables, afectuosas y de crecimiento, instalarás un paradigma en
nuestra mente subconsciente -la parte que anida las emociones y los sentimientos- de ese
tipo, y, por lo tanto, sería contributivo para nuestro desarrollo.
En cambio, si convives en un entorno de relaciones de pareja hostiles y agresivas, sería
factible que hayas incorporado un paradigma que indique que las relaciones “siempre son
así”; y es posible que aparezcan limitantes en ese aspecto de tu vida.
Un paradigma es una forma de entender las cosas, esa es su función; y dentro de su dinámica,
dispara determinadas emociones, sensaciones e interpretaciones a nivel mental que definen
tus resultados concretos.
Forma parte del sistema de creencias de cada uno respecto a la forma en que actuamos en los
distintos ámbitos de la vida, por ejemplo, frente al dinero, la pareja, los amigos, el trabajo, la
abundancia, la auto imagen que tienes de ti.
Fue el filósofo Thomas Khun quien impulsó este concepto de paradigma en su libro “La
estructura de las revoluciones científicas” (1962). Para él, los paradigmas son “un conjunto
de experiencias, creencias y valores que afectan la forma de percepción y como el ser humano
responde a esta percepción y como entiende el conocimiento que está a su alcance”.
Hay paradigmas posibilitantes y limitantes
Al igual que las creencias, los paradigmas pueden ser posibilitantes o limitantes, dependiendo
de tu percepción.
Los primeros son los que te favorecen y ayudan a tu impulso y desarrollo; en cambio los
otros te frenan e impiden que alcances tus objetivos, anhelos y una mejor calidad de vida.
Veamos algunos ejemplos:
“Nací en una familia pobre; siempre seré así” > Imposibilitante: tu mente está cerrada a la
posibilidad de abundancia en el aspecto que quisieras manifestarla.
“Si bien nací en familia pobre, sé que puedo cambiar eso y desarrollarme en lo que me
apasiona” > Posibilitante: no niegas la realidad, y la activas internamente para cambiarla por
aspectos que contribuyan a tu crecimiento.
“Soy un desastre con el inglés” > Imposibilitante: tu lenguaje es muy poderoso y en este caso,
ha decretado juicios de valor hacia ti que harán complejo superar la dificultad con el idioma
inglés.
“He tenido dificultad con el inglés; en base al estudio y a dedicarle enfoque y atención, estoy
mejorando notablemente” > Posibilitante: en este caso afirmas en acciones concretas lo que
estás haciendo para cambiar aquel paradigma limitante.
“Yo no voy a cambiar; en esta empresa esto se hizo siempre así” > Imposibilitante: la mente
se cierra y no se abre a lo nuevo; el resultado es estancamiento.
“Hace 20 años que trabajo aquí; me gusta aprender cosas nuevas, todo lo que sea para mejorar
nos ayuda a evolucionar en la empresa” > Posibilitante: la mente se expande y el resultado
es desarrollo y avance.
Paradigmas sobre nosotros mismos.
¿Cuántas veces te has dicho: “no soy capaz de hacer ese tipo de cosas”? Tal como pienses y
te digas, así actuaras. Si piensas que eres tonto, actuarás como un tonto. Creemos que nuestras
palabras no significan nada y, sin embargo, son la expresión de nuestras conexiones
neuronales y, por tanto, las que nos mueven. Nuestras mayores limitaciones nos las
imponemos nosotros mismos.
¿Cómo vencerlo?
Un consejo: apóyate en aquellas personas que habitualmente te animan y que tú sabes que,
con sus palabras y actuaciones, te impulsan y te retan día a día.
Paradigmas sobre los demás.
¿Cuántas veces has juzgado a un compañero, un vecino e incluso un amigo, dando por
sentado que es una persona antipática, grosera o insufrible? Este paradigma nos lleva a
alejarnos de personas que, sin embargo, podrían ser importantes para nuestro crecimiento o,
incluso, para nuestra felicidad. La mayor parte de las ocasiones creamos estos juicios sin
apenas información o dejándonos llevar por lo que dicen otras personas.
La mejor manera de vencer este paradigma es comunicándonos más; no dando por válidas
aquellas cuestiones que no hemos contrastado nosotros mismos y, sobre todo, aprendiendo a
escuchar y a colocarnos en el lugar de las otras personas.
Paradigmas sobre la vida
¿Qué es lo que te impulsa en la vida? ¿En qué piensas casi todo tu tiempo? ¿Qué o quién es
tu obsesión? Lo que sea más importante para ti será un paradigma y se podrá convertir, si no
actúas con precaución, en el centro de tu vida. Estos centros suelen ser:
Tus amigos
Los amigos son importantes, pero no debes centrarte en ellos. Cada persona tiene su propia
vida y, como tal, su propio futuro. Si te centras el ellos, tu personalidad se verá influenciada
y podrás estar viviendo la vida de otros y no la tuya propia. Recuerda que tú eres el
protagonista de tu vida y por eso, no debes permitir que nadie decida por ti lo que debe ser
tu vida y cómo debes actuar en cada momento.
En cosas
Vivimos en un mundo material en el que en ocasiones creemos que es más el que más tiene.
Centramos nuestra vida en conseguir posesiones pensando que, de esta manera, somos
mejores. Recuerda que el valor de lo material es temporal y no duradero.
La solución consiste en crecer y mejorar nosotros mismos. Invertir en nuestro crecimiento es
más valioso que gastar en objetos que, más tarde o más temprano, desaparecerán de nuestras
vidas.
Si lo que soy es lo que logró y lo que logró se pierde, ¿entonces quién soy? Anónimo.
En la pareja
Cuando nos enamoramos somos capaces de entregar nuestra alma y nuestra vida a la otra
persona. Esto convierte la relación, en ocasiones, en una lucha por poseer el control de todo
lo que hace y siente nuestra pareja. Nos podemos llegar a convertir en la sombra literal de la
misma e invadimos su más absoluta intimidad. Lo irónico de todo esto es que mientras más
centras la vida en otra persona, menos atractivo resultas para la misma. La independencia es
más atractiva que la dependencia. Centrar tu vida en otra persona no demuestra que la ames,
sino sólo que dependes de ella.
Intenta compartir y respetar el espacio vital de la otra persona, al mismo tiempo. Comunícate
francamente con ella y recuerda que cada uno posee su propia identidad y que, por tanto, es
libre para elegir.
Otros posibles centros.
Deportes, pasatiempos, personajes famosos, el trabajo, etc. Todos estos centros existen para
muchas personas. Cualquier sentimiento de frustración que no podamos controlar, nos puede
desestabilizar. Debemos mantener una vida equilibrada y si somos capaces de construir
nuestro crecimiento, podemos disfrutar de cada una de las parcelas de la vida sin que ninguna
de ellas signifique un lastre para nosotros.
“Sé feliz; sé tú; sé protagonista de tu vida”
¡Tanto que descubrir! Sobre todo, deseo expresar sabiduría y autenticidad.
Compromiso colaborativo
Trato de funcionar de forma responsable y libre al servicio del bien común. No reniego de la
participación social y política, ya que soy parte de este tinglado colectivo. Quiero ayudar a
que podamos convivir de la mejor manera posible. Sé que siempre habrá conflictos sociales
y culturales, pero podemos optar a mejorar algunas cosas, como ya llevamos haciendo
durante milenios en una evolución socio-cultural que aún no ha acabado. Mi participación es
importante. Puedo apoyar los nuevos sistemas y culturas colaborativas, libres y abiertos que
surgen apoyados por las tecnologías digitales. También puedo influir para que los sistemas
caducos y rígidos cambien o suelten su poder. Solo con participar en el procomún como parte
de las multitudes inteligentes, apoyando campañas crowdfunding, escribiendo en wikipedia
o compartiendo recursos libres, ya estoy propiciando cambios colectivos. Aquí hay mucho
que comprender, conectar y participar.
Conciencia ecológica
Quiero intuir los ciclos y procesos de la naturaleza de la que formamos parte. Me preocupa
el deterioro ambiental, por eso me ocupo de aportar mi grano de arena. No me basta con el
activismo, ya que sin comprensión y conciencia ecológica mi acción puede ser ineficaz.
Empiezo desde el ecosistema de mi propio cuerpo, propiciando su salud y autorregulación
Sigo con mi familia y entorno, en una ecología emocional y cercana. Y luego me abro a lo
global, apoyándome, si es el caso, en internet. Ojalá mi mirada sea cada vez más holística y
mi sentir más amoroso. Nuevos paradigmas para un mundo en cambio. Quiero aprender a
controlar y explotar con sabiduría y respeto, para hacer menos daño, y para permitir que los
ciclos naturales sigan su propio proceso.
Vivencia tecnológica
No reniego de las capacidades expansivas que nos aportan las ciencias y las tecnologías
humanas. Me gusta usarlas con libertad y conciencia. Y aprender a manejarlas con criterio,
eficacia y sentido. Amo esos lazos débiles, pero sumamente significativos que nos aportan
las redes sociales. Si no fuera por internet, mi mirada sería menos global. Es una gozada
experimentar abiertamente la realidad en sus contextos digitales y presenciales. Me entiendo
tanto con lo natural como con lo artificial.
Generalista e integrador
Aunque soy especialista en algunas cosas, necesito vivirme también como generalista en el
arte de vivir e integrar la realidad. Me doto de habilidades transversales. Conecto ideas,
personas y experiencias. Inspiro sentido, intuición y creatividad. La web es un gran tesoro de
exploración de la diversidad, y me ayuda en este arte de generar saber adaptable a diversos
contextos. Manejo la complejidad sin perderme en ella, y me muevo bien entre disciplinas
del saber. Y en todo esto, me apoyo en el descubrimiento experiencial, y en esta comprensión
del alma o lo esencial que lo impregna todo.
Aprendizaje multidimensional
Todo me enseña. Sé que detrás de todo mi aprendizaje esta mi propia vivencia y la inspiración
de cualquier persona o realidad. Lo que descubro me llega de muchas maneras, desde lo
formal, informal o no formal, desde lo digital o desde esa conversación en la intimidad, y
también desde mi propio error. Mi aprendizaje es ubicuo, polivalente y ciertamente para toda
la vida. Me apoyo en la inteligencia emocional y en el resto de inteligencias múltiples. Voy
usando con creatividad mis diversos entornos de aprendizajes, con curiosidad y abierto a
desaprender. ¡Hay tanto que descubrir! Sobre todo, deseo expresar sabiduría y autenticidad.
Autoconocimiento y experiencia
Sé que, si no reconozco mi personalidad, esta desde la sombra saboteará mis actos. Tengo
adicciones y me cuesta pararlas. Me duele sentirme como una maquina automática. Por esto,
necesito explorar con cariño mi interior, mi inconsciente y todas las voces que se pelean en
las mazmorras de mí mismo. Desde mi vulnerabilidad reconozco también mi potencial y mi
poder. Me descubro desde la experiencia de mi cuerpo, mis emociones, mi mente, mis
anhelos y mi relación con toda persona, todo ser y toda vivencia. Me doy cuenta. Permito
que lo que soy y siento se exprese con naturalidad… sanándome.
Ética mundicéntrica
Despierto en mi esta empatía profunda que me une a todos. Vivimos en relación e interés.
Me amo a mi mismo, para poder amar a todo el mundo. Siento en mi esta ética global e
interpersonal plena de compasión. A veces me enfado ante los aspectos dañinos de la realidad
como forma de expresar mi amor. Integro en mis estos vínculos cercanos con mi familia y
amigos, y a la vez amo al mundo entero. Mi cariño es global y local. Me nutro de tu amor,
aunque se exprese por internet desde el otro lado del planeta.
Viaje y visión global
Me encanta viajar y explorar el mundo. Lo hago con mi cuerpo y también con mi navegación
por internet. Despierto en mi esta visión abarcante de “unidad en la diversidad”. Mi cuerpo
y mi mente cada vez es más flexible y adaptable. Me muevo en múltiples contextos y soy
capaz de acoger lo viejo y lo nuevo. No me quedo atrapado en ideologías rígidas, sino que
voy más allá integrando las contradicciones. Vivo como nómada y a la vez amo mi hogar.
Me gusta mi barrio y soy ciudadano del universo.
En este estado de conexión con lo absoluto y disfrute de lo relativo. Miro todo como si fuera
la primera vez. Con sencillez, lentitud, cuidado y calma esencial. Incluso, desde ahí, descubro
como el frenético internet también surge de la calma. Y cuando lo necesito desconecto de la
tecnología para mayor intimidad. Nada es ajeno al silencio, este misterio sin dualidad.
Autoconocimiento y experiencia
Sé que, si no reconozco mi personalidad, esta desde la sombra saboteará mis actos. Tengo
adicciones y me cuesta pararlas. Me duele sentirme como una maquina automática. Por esto,
necesito explorar con cariño mi interior, mi inconsciente y todas las voces que se pelean en
las mazmorras de mí mismo. Desde mi vulnerabilidad reconozco también mi potencial y mi
poder. Me descubro desde la experiencia de mi cuerpo, mis emociones, mi mente, mis
anhelos y mi relación con toda persona, todo ser y toda vivencia. Me doy cuenta. Permito
que lo que soy y siento se exprese con naturalidad… sanándome.
Conclusión
En conclusión, los paradigmas de la vida son las formas en que vemos nuestro entorno, los
valores que practicamos y las costumbres que nos hacen ser nosotros, hay paradigmas que
son compartidos por una comunidad, cada comunidad o persona tiene diferente forma de
organizarse y deferente forma de tratar con las demás personas.
Los paradigmas pueden transformar radicalmente el pensamiento de los seres humanos. Han
surgido a través de la producción de conocimiento de las prácticas y las identidades de
diversos grupos en la sociedad. Además de tener paradigmas de nosotros mismos y de los
demás, también tenemos paradigmas del mundo en general, lo que sea más importante para
ti, se convertirá en tu paradigma, tus anteojos y el centro de tu vida.
Los centros de los paradigmas son de todo lo que hay en tu vida, amigos, familia, pareja, la
escuela, deportes, etc.
E-grafía
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