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Cap. 1

Este documento presenta el prefacio del libro 'La estructura de las revoluciones científicas' de Thomas Kuhn. Kuhn explica cómo sus estudios de historia de la ciencia lo llevaron a cuestionar concepciones previas y a desarrollar nuevas ideas sobre la naturaleza de la ciencia y su progreso, las cuales expone en el libro.

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Este documento presenta el prefacio del libro 'La estructura de las revoluciones científicas' de Thomas Kuhn. Kuhn explica cómo sus estudios de historia de la ciencia lo llevaron a cuestionar concepciones previas y a desarrollar nuevas ideas sobre la naturaleza de la ciencia y su progreso, las cuales expone en el libro.

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BREVIARIOS

del
FONDO DE CULTURA ECONÓMICA

213
LA ESTRUCTURA
DE LAS REVOLUCIONES CIENTÍFICAS
Traducción de
CARLOS SaLÍS SANTOS
La estructura
de las
revoluciones cientifícas
por

THOMAS S. KUHN

FONDO DE CULTURA ECONÓMICA


MÉXICO
ex libris eltropical
Primera edición en inglés, 1962
Segunda edición, 1970
Primera edición en español, 1971
Decimoctava reimpresión, 2002
Segunda edición, 2004 ÍNDICE
Segunda reimpresión, 2004

Kuhn, Thomas Samuel Prefacio .


La estructura de las revoluciones científicas f Tho- 9
mas Samuel Kuhn; trad. de Carlos Solís Santos. - 2" ed. 1. Introducción: un papel para la historia 23
- México: FCE, 2004 II. El camino hacia la ciencia normal . . 35
352 p. ; 17 x 11 cm - (Colec. Brev!arios ; 213) . III. Naturaleza de la ciencia normal . . .
Título original The Stracture ofSClentlfic RevolutlOns 57
ISBN 968-16-7224,.() IV. La ciencia normal como solución de
rompecabezas . . . . . . . . . . . . . . 76
l. Ciencia - Historia 2. Ciencia - Filosofía 1. Solís
Santos, Carlos, tr. 11. Ser 111. t V. La prioridad de los paradigmas. . . . 89
VI. Las anomalías y el surgimiento de los
LC Q175. K95 Dewey 082.1 B84 V. 213 descubrimientos científicos . . . . . . 102
VII. Las crisis y el surgimiento de las teo-
Comentarios y sugerencias: [email protected] rías científicas . . . . . . . . . . . . . . 123
www.fondodeculturaeconomica.com VIII. La respuesta a la crisis . . . . . . . . . 141
Te!. (55)5227-4672 Fax (55)5227-4694
IX. La naturaleza y la necesidad de las
Diseño de portada: R/4, Pablo RuJfo revoluciones científicas . 164
X. Las revoluciones como cambios de la
Título original: The Structure o( Scientific Rev.0lutions
Edición autorizada por The Umverslty of Chlcago Press, visión del mundo . . . . . . . . . . . 193
Chicago, IlIinois, E. U. A. XI. La invisibilidad de las revoluciones 231
© 1962, 1970, The University of Chicago Press. XII. La resolución de las revoluciones
Todos los derechos reservados
243
XIII. El progreso a través de las revoluciones 268
D. R. © 1971, FONDO DE CULTURA ECONÓMICA Epílogo 1969 . . . . 290
Carretera Picacho-Ajusco, 227; 14200 México, D. F. Índice de materias
www.fondodeculturaeconomica.com 349
Se prohíbe la reproducción total o parcial de esta obra
-incluido el diseño tipográfico y de portada-,
sea cual fuere el medio, electrónico o mecánico,
sin el consentimiento por escrito del editor.

ISBN 968-16-7224-0 (segunda edición)


ISBN 968-16-0443-1 (pnmera edición)
Impreso en México· Printed in Mexico

7
PREFACIO

EL SIGUIENTE ensayo constituye el primer informe


completo que se publica sobre un proyecto con-
cebido originalmente hace casi quince años. En
aquella época yo era un estudiante de doctorado
de física teórica próximo ya a terminar mi tesis
doctoral. Mi primer contacto con la historia de la
ciencia me lo proporcionó la afortunada partici-
pación en un curso experimental de la universi-
dad sobre física para no científicos. Para mi gran
sorpresa, el verme así expuesto a las teorías y
prácticas científicas periclitadas minó de modo
radical algunas de mis concepciones básicas
acerca de la naturaleza de la ciencia y de las razo-
nes de su éxito particular.
Esas concepciones eran las que yo había ex-
traído anteriormente en parte de mi propia edu-
cación científica y en parte de un viejo interés vo-
cacional por la filosofía de la ciencia. En cierta
medida esas nociones, a pesar de su utilidad pe-
dagógica y de su plausibilidad en abstracto, no
lograban encajar con la empresa que ponía de
manifiesto el estudio histórico. A pesar de ello,
eran y siguen siendo fundamentales en muchas
discusiones sobre la ciencia, por lo que su falta
de verosimilitud merecería un examen concien-
zudo. El resultado de ello fue un cambio en mis
planes profesionales que me hicieron pasar de la
física a la historia de la ciencia y luego, de una
manera gradual, de los problemas históricos rela-
9
10 PREFACIO PREFACIO 11

tivamente simples a las preocupaciones de carác- de los demás estudiosos recientes qué aspecto
ter más filosófico que me habían llevado inicial- ofrecía el pensamiento científico en un periodo
mente a la historia. Con la excepción de unos en que los cánones de este pensamiento eran
cuantos artículos, este ensayo constituye la pri- muy distintos de los dominantes hoy en día. No
mera de mis obras publicadas en la que dominan obstante la tendencia a poner en tela de juicio al-
estas primitivas preocupaciones mías. En parte gunas de sus interpretaciones históricas concre-
es un intento de explicarme a mí mismo y a mis tas, sus obras, junto con La gran cadena del ser de
amigos cómo me vi llevado inicialmente de la A. O. Lovejoy, han sido las más importantes tras
ciencia a su historia. las fuentes primarias a la hora de dar forma a mi
La primera oportunidad que tuve para desarro- concepción de lo que pueda ser la historia de las
llar con alguna profundidad las ideas que vaya ideas científicas.
exponer me la proporcionó un periodo de tres Con todo, durante aquellos años pasé la mayor
años como Junior Fellow de la Society of Fellows parte del tiempo explorando campos que aparen-
de la Universidad de Harvard.* Sin ese periodo de temente carecían de relación alguna con la histo-
libertad, la transición a un nuevo campo de estu- ria de la ciencia, aunque ahora la investigación
dio hubiera resultado mucho más difícil y tal vez descubre en ellos problemas semejantes a los que
no hubiera tenido lugar. En aquellos años dedi- la historia ponía ante mis ojos. Una nota hallada
qué parte del tiempo a la historia de la ciencia por casualidad me llevó hasta los experimentos
propiamente dicha. En particular, proseguí el es- mediante los cuales Jean Piaget ha iluminado no
tudio de los escritos de Alexandre Koyré y me sólo los diferentes mundos del desarrollo infantil,
topé por vez primera con los de Émile Meyerson, sino también el proceso de transición de cada
Hélene Metzger y Annelise Maier.! Este grupo ha uno de ellos al siguiente. 2 Uno de mis colegas me
mostrado con mayor claridad que la mayor parte indujo a leer artículos de psicología de la percep-
"T. S. Kuhn fue Junior Fellow de 1948 a 1951. La Society
of Fellows fue creada (e inicialmente financiada) en 1933 por Identidad y realidad, Madrid, Reus, 1929]); Hélene Metzger,
el exrector de Harvard, A. 1. Lowell. Era una institución pio- Les doctrines chimiques en France du début du XVII' siécle ¿¡ la
nera en EUA que permitía a sus miembros seguir con libertad fin du XVIIIe siecle (París, 1923) y Newton, Stahl Boerhaave et
programas hechos a su medida, sin necesidad de obtener gra- la doctrine chimique (París, 1930); y Annelise Maier, Die Vor-
dos, a fin de contrarrestar la excesiva especialización exigida ldllfer Galileis im I4. Jahrhllndert eStudien zur Naturphiloso-
por el doctorado y permitir la exploración de otros terrenos. phie der Spatscholastik"; Roma, 1949).
Los candidatos eran propuestos por las facultades de todo el 2 Dos series de investigaciones piagetianas resultaron ser
país, aunque la mayoría procedían de Harvard [T.]. especialmente importantes al mostrar conceptos y procesos
1 Fueron especialmente influyentes los Études Galiléennes que surgen también directamente de la historia de la ciencia.
de Alexandre Koyré (3 vols., París, 1933 [traducción española, Se trata de The Child's Conception 01' Callsality, traducido por
Estudios galileanos, Madrid, Siglo XXI, 1980]); Identité et Rea- Marjorie Gabain (Londres, 1930 [traducción española, La cau-
lité de Émile Meyerson, traducidos por Kate Loewenberg salidad física en el niño, Madrid, Espasa Calpe, 1934]) y Les
(Nueva York, 1930 [traducción española de Joaquín Xirau. 11Otions de mouvement et de vitesse chez l'enfant (París, 1946).
12 PREFACIO PREFACIO 13

ción, especialmente de los psicólogos d~ la Ges- serie de ocho conferencias públicas pronuncia-
talt, otro me introdujo en las especulacIOnes de das durante el mes de marzo de 1951 sobre "La
B. L. Whorf sobre los efectos dellengmtje sobre búsqueda de la teoría física". Al año siguiente
la visión del mundo, mientras que W. V. O. Quine comencé a enseñar historia de la ciencia propia-
me descubrió los rompecabezas filosóficos de la mente dicha y, durante casi una década, los pro-
distinción analítico-sintético. 3 Ésta es la clase de blemas de formarme en un campo que nunca ha-
exploración aleatoria que permite la society of bía estudiado sistemáticamente me dejaron poco
Fellows y sólo gracias a ella pude dar con la mo- tiempo para seguir articulando de manera explí-
nografía casi desconocida de Ludwik Fle ck , Ents- cita las ideas que me habían conducido original-
tehung und Entwicklung einer wissenschaftlichen mente a él. Afortunadamente, sin embargo, esas
Tatsache (Basilea, 1935 [traducción esp~ñola, La ideas resultaron ser una fuente de orientación
génesis y desarrollo de un hecho científIco, Ma- implícita y de estructuración de los problemas en
drid, Alianza, 1986]), un ensayo que anticipa mu- gran parte de mis enseñanzas más avanzadas.
chas de mis propias ideas. Junto con urla obser- Por consiguiente he de expresar las gracias a mis
vación de otro Junior Fellow, Francis X. Sutton, estudiantes por las inapreciables lecciones que
la obra de Fleck me hizo darme cuentil de que me dieron tanto sobre la viabilidad de mis puntos
podría ser necesario situar esas ideas en la socio- de vista como sobre las técnicas requeridas para
logía de la comunidad científica. Aunque )os )ec- comunicarlas de manera electiva. l..os mismos
tores no encontrarán en lo que sigue mtJchas re- problemas y orientación dan unidad a la mayoría
ferencias a tales obras y conversaciones, tengo de los estudios predominantemente históricos y
contraídas con ellas más deudas de las que puedo aparentemente diversos que he publicado desde
ahora expresar o evaluar. el final de mi beca. Varios de ellos tratan acerca
Durante mi último año como Junior Fellow del papel esencial desempeñado por una u otra
tuve una primera ocasión de poner a prueba mi metafísica en la investigación científica creadora.
idea de ciencia, aún en fase de desarrollo, gracias Otros examinan el modo en que las bases experi-
a la invitación para dar unas conferencias en el mentales de una nueva teoría resultan acumula-
Instituto Lowell de Boston. El resultado fue una das y asimiladas por personas comprometidas
con una teoría incompatible más antigua. Al ha-
3 Los artículos de Whorf han sido posteriormente reunidos
por John B. Carrol!, Language Thought and Rea/ilY- Selected
cerlo, describen el tipo de desarrollo que he de-
Writings of Benjamin Lee Whorf (Nueva York, 1956 [traduc- nominado más abajo el "surgimiento" de una nue-
ción española, Lenguaje, pensamiento y realidad, Barcelona, va teoría o descubrimiento. Se dan además otras
Círculo de Lectores, 1999]). Guine ha presentado sus puntos conexiones similares.
de vista en "Two Dogmas of Empiricism", reimpreso en From La etapa final del desarrollo de este ensayo em-
a Logical Point of View (Cambridge, Mass., 19537;, pp. 20-46
[traducción española, "Dos dogmas del empirismO, en Desde pezó con una invitación para pasar el año 1958-
un punto de vista lógico, Barcelona, Ariel, 1963, pp. 49-81). 1959 en el Center for Advanced Studies in the Be-
14 PREFACIO PREFACIO 15

havioral Sciences." Una vez más pude prestar los de problemas y soluciones a una comunidad
una atención exclusiva a los problemas analiza- de profesionales. Una vez que hubo encajado en
dos más adelante. Y lo que es más importante, el su sitio esta pieza del rompecabezas, escribí rápi-
hecho de pasar un año en una comunidad forma- damente un borrador de este ensayo.
da predominantemente por científicos sociales No hay por qué contar aquí la subsiguiente his-
me puso ante problemas inesperados relativos a toria de ese borrador, aunque debería decir dos
las diferencias existentes entre esas comunidades palabras sobre la forma que ha mantenido a tra-
y las de los científicos naturales entre los que me vés de las revisiones. Hasta terminar y revisar a
había formado. Me sorprendió en especial el nú- conciencia la primera versión, pensaba que el
mero y la amplitud de desacuerdos patentes en- manuscrito aparecería exclusivamente como un
tre los científicos sociales acerca de la naturaleza volumen de la Encyclopedia of Unified Science.
de los problemas y métodos legítimos de la cien- Inicialmente, los editores me habían solicitado
cia. Tanto la historia como la experiencia me ha- esta primera obra, luego me exigieron firmemen-
cían dudar de que los que se dedican a las ciencias te el cumplimiento del compromiso y por último
naturales poseyesen respuestas a tales cuestiones esperaron los resultados con extraordinario tacto
más firmes o más duraderas que las de sus colegas y paciencia. Me siento muy en deuda con ellos,
de las ciencias sociales. Aun así, de algún modo especialmente con Charles Morris por apretar las
la práctica de la astronomía, la física, la química tuercas esenciales y aconsejarme sobre el manus-
o la biología normalmente no revela las contro- crito resultante. Con todo, las limitaciones de es-
versias sobre cuestiones fundamentales que tan a pacio de la Encyclopedia me obligaban a presentar
menudo parecen hoy endémicas entre, por ejem- mis puntos de vista de forma extremadamente
plo, psicólogos o sociólogos. Los intentos por des- condensada y esquemática. Aunque los aconteci-
cubrir la fuente de tal diferencia me llevaron a mientos posteriores han relajado un tanto tales
darme cuenta de la función que desempeña en la restricciones, haciendo posible una publicación
investigación científica lo que desde entonces he simultánea independiente, esta obra sigue siendo
dado en llamar "paradigmas". Considero que és- un ensayo más bien que el libro hecho y derecho
tos son logros científicos universalmente acepta- que el tema acabará por exigir.
dos que durante algún tiempo suministran mode- Puesto que mi objetivo fundamental es provocar
un cambio en la percepción y evaluación de los
" En 1954 la Fundación Ford estableció en la universidad datos corrientes, el carácter esquemático de esta
de Stanford el Centro de Estudios Avanzados sobre Ciencias de primera presentación no tiene por qué ser una
la Conducta bajo la dirección de R. W. Tyler. La idea era reu- cortapisa. Más bien lo contrario, pues los lectores
nir a estudiosos prometedores de las universidades y centros
de investigación para darles la ocasión de profundizar en su
cuyas investigaciones los hayan preparado para
formación, ampliar su perspectiva y realizar un trabajo origi- el tipo de reorientación aquí defendida, hallarán
nal [T.]. la forma de ensayo más sugerente y fácil de asi-
16 PREFACIO PREFACIO 17

milar. Pero también tiene sus desventajas, las cua- portantes. Por ejemplo, la distinción que esta-
les justificarán que señale desde el comienzo el blezco entre periodos preparadigmáticos y pos-
tipo de ampliaciones, tanto en alcance como en paradigmáticos en el desarrollo de la ciencia re-
profundidad, que espero poder incluir finalmente sulta demasiado esquemática. Cada una de las
en una versión más larga. Hay disponibles mu- escuelas cuya competencia caracteriza el periodo
chas más pruebas históricas de las que he tenido primitivo se ve guiada por algo muy parecido a
ocasión de explotar en lo que sigue. Además esas un paradigma, a la vez que en los periodos poste-
pruebas provienen tanto de la historia de las cien- riores hay circunstancias, aunque esporádicas,
cias biológicas como de la de las físicas. La deci- en las cuales pueden coexistir pacíficamente dos
sión de ocuparme aquí tan sólo de las últimas paradigmas. La mera posesión de un paradigma
proviene en parte del deseo de volver más cohe- no es un criterio plenamente suficiente para la
rente este ensayo y en parte del terreno en que transición evolutiva que se discute en el capítulo n.
soy ahora competente. Además, la visión de la y lo que es más importante, si se exceptúan algu-
ciencia que voy a desarrollar aquí sugiere la po- nas breves consideraciones hechas de pasada, no
tencial fecundidad de algunos nuevos tipos de in- he dicho nada de la función del progreso tecnoló-
vestigación tanto históricos como sociológicos. gico o de las condiciones externas sociales, eco-
Así, por ejemplo, merece un estudio detallado el nómicas e intelectuales en el desarrollo de las
modo en que las anomalías o violaciones de las ciencias. Con todo, no hay más que echar un vis-
expectativas atraen cada vez más la atención de tazo a Copérnico y al calendario para descubrir
la comunidad científica, así como el surgimiento que las condiciones externas pueden contribuir a
de la crisis que puede provocar el repetido fra- transformar una mera anomalía en fuente de una
caso a la hora de dar acomodo a una anomalía. crisis aguda. El mismo ejemplo puede servir para
O también, si es correcto que cada revolución ilustrar el modo en que las condiciones externas
científica altera la perspectiva histórica de la co- a las ciencias pueden influir en el abanico de al-
munidad que la sufre, tal cambio de perspectiva ternativas abierto a quien trata de poner fin a una
habría de afectar a la estructura de los textos y crisis proponiendo una u otra reforma revolucio-
publicaciones de investigación posrevoluciona- naria. 4 Estimo que la consideración explícita de
rias. Como posible indicador de que se ha produ- 4 Estos factores se discuten en T. S. Kuhn, The Copernican
cido una revolución habría que estudiar uno de Revolution: Planetary Astronomy in the Development ofWes-
esos efectos, a saber: el cambio de la distribución tern Thought (Cambridge, Mass., 1957), pp. 122-232,270-271
de la bibliografía técnica citada en las notas de [traducción española, La revolución copernicana, Barcelona,
los informes de investigación. Ariel, 1978, y reediciones posteriores, pp. 170-182 Y 343-344).
Se pueden ver ejemplos de otros efectos de las condiciones
La necesidad de hacer una exposición drástica- intelectuales y económicas externas sobre el desarrollo sus-
mente condensada me ha obligado asimismo a tantivo de la ciencia en mis artículos "Conservation of Energy
postergar la discusión de algunos problemas im- as an Example of Simultaneous Discovery", Critical Problems
18 PREFACIO PREFACIO 19

este tipo de efectos no habría de modificar las prin- Los fragmentos autobiográficos con que se abre
cipales tesis desarrolladas en este ensayo, si bien este prefacio servirán para ver que soy capaz de
no cabe duda de que habría añadido una dimen- reconocer mis deudas principales tanto con las
sión analítica de importancia primordial a la com- obras de los profesionales como con las institu-
prensión del avance de la ciencia. ciones que han contribuido a conformar mi pen-
Finalmente, aunque tal vez sea lo más im- samiento. Trataré de saldar el resto de mis deu-
portante de todo, las limitaciones de espacio han das mediante citas en las páginas que siguen. No
afectado drásticamente mi tratamiento de las im- obstante, nada de lo que he dicho ni de lo que
plicaciones filosóficas de la visión de la ciencia diré podrá ofrecer más que un pálido atisbo del
históricamente orientada que presenta este ensa- número y naturaleza de mis deudas personales
yo. Está claro que existen esas implicaciones y he para con muchas personas cuyas sugerencias y
tratado tanto de señalar como de documentar las críticas han apoyado y orientado en diferentes
más importantes, si bien por regla general me he momentos mi desarrollo intelectual. Ha transcu-
abstenido de discutir en detalle las diferentes po- rrido mucho tiempo desde que comenzaron a to-
siciones adoptadas por los filósofos contemporá- mar forma las ideas de este ensayo, y la lista de
neos sobre las cuestiones implicadas. Allí donde aquellos que pueden hallar propiamente señales
me he mostrado escéptico, en general lo he hecho de su influjo en sus páginas casi coincidiría con
más bien respecto a una actitud filosófica que a la lista de mis amigos y conocidos. En las presen-
alguna de sus expresiones plenamente desarrolla- tes circunstancias he de limitarme a las influen-
da, razón por la cual quienes conozcan y trabajen cias más significativas que ni siquiera una memo-
dentro de una de esas posiciones articuladas tal ria deficiente podría suprimir jamás del todo.
vez puedan estimar que no he comprendido bien Quien por vez primera me introdujo en la his-
su posición. Creo que se equivocarían, aunque toria de la ciencia fue James B. Conant, a la sa-
este ensayo no está pensado para convencerlos a zón rector de la Universidad de Harvard, con lo
ellos. Para emprender esa tarea habría hecho falta que inició la transformación de mi concepción
un tipo de libro mucho más largo y muy distinto. acerca de la naturaleza del avance de la ciencia.
Desde que comenzó dicho proceso, se ha mostra-
in the History of Science, ed. Marshall Clagett (Madison, Wis- do generoso con sus ideas, con sus críticas y con
consin, 1959), pp. 321-56 [este artícu\ü se puede ver ahora
como capítulo 4 de T. S. Kuhn, The Essential Tension, The su tiempo, incluyendo el tiempo preciso para leer
University of Chicago Press, 1977; traducción española, La y sugerir importantes cambios en el borrador del
tensión esencial, México, FCE, 1981, y reediciones posteriores]; manuscrito. Leonard K. Nash, con quien he ense-
"Engineering Precedent for the W¿rk of Sadi Camot", Archi- ñado durante cinco años el curso de orientación
ves intemationales d'histoire des sciences, XIII (1960), pp. 247-
274. Por tanto considero secundaria la función de los factores histórica iniciado por el doctor Conant, ha sido un
externos tan sólo en el contexto de los problemas analizados colaborador aún más activo durante los años en
en este ensayo. que mis ideas empezaron a tomar cuerpo, por lo
20 PREFACIO PREFACIO 21

que lo he echado mucho de menos durante las intelectuales a mi trabajo por caminos que quizá
etapas posteriores de su desarrollo. Por fortuna, yo sea el último en reconocer, aunque en diversa
no obstante, su función como caja de resonancia medida también han hecho algo más importante,
creativa, y más aún, fue desempeñada después de cual es permitir y aun alentar mi devoción por el
que me fui de Cambridge por mi colega de Berke- trabajo. Quienquiera que se haya enfrentado a un
ley, Stanley Cavell. Siempre ha sido para mí una proyecto como el mío se dará cuenta de cuánto
constante fuente de estímulo y ánimo el que Ca- les ha tenido que costar en muchas ocasiones. No
vell, un filósofo preocupado principalmente por sé cómo agradecérselo.
la ética y la estética, hubiese llegado a conclusio-
nes tan coincidentes con las mías. Es además la T. S. K.
única persona con la que alguna vez he sido ca- Berkeley, California
paz de explorar mis ideas sin terminar las frases. Febrero de 1962
Ese modo de comunicación es testigo de un en-
tendimiento que le ha permitido indicarme cómo
afrontar o vadear algunos obstáculos importan-
tes con los que me topé cuando preparaba mi pri-
mer manuscrito.
Tras la redacción de esa versión, muchos otros
amigos han echado una mano con su reformula-
ción. Creo que me perdonarán que sólo nombre a
los cuatro cuyas contribuciones resultaron ser más
decisivas y de mayor alcance. Se trata de Paul K.
Feyerabend de Berkeley, Ernest Nagel de Colum-
bia, H. Pierre Noyes del Lawrence Radiation La-
boratory y mi alumno John L. Heilbron, que a
menudo ha trabajado en estrecha colaboración
conmigo en la preparación de la versión final para
las prensas. He hallado extraordinariamente útiles
sus reservas y sugerencias, pero no tengo la me-
nor razón para creer (y sí algunas para dudar) que
ni ellos ni los mencionados anteriormente aprue-
ben en su totalidad el manuscrito resultante.
Mi agradecimiento final hacia mis padres, mi
mujer y mis hijos ha de ser de muy distinta clase.
Todos ellos han aportado también ingredientes
1. INTRODUCCIÓN:
UN PAPEL PARA LA HISTORIA

Sl SE CONSIDERASE como algo más que un acervo


de anécdotas o como algo más que mera cronolo-
gía, la historia podría provocar una transforma-
ción decisiva en la imagen de la ciencia que aho-
ra nos domina. Dicha imagen ha sido extraída
inicialmente, incluso por los propios científicos,
sobre todo del estudio de los logros científicos aca-
bados tal como se registran en los clásicos y, más
recientemente, de los libros de texto en los que
cada nueva generación científica aprende la prác-
tica de su oficio. Sin embargo, es inevitable que
el objetivo de tales libros sea propagandístico y
pedagógico, de manera que la idea de ciencia que
de ellos se desprende no tiene más probabilida-
des de describir adecuadamente la empresa que
los ha producido de lo que las tiene la imagen de
la cultura nacional extraída de un folleto turísti-
co o de un manual del idioma. Este ensayo trata
de mostrar que hemos sido engañados por ellos
en aspectos fundamentales. Su objetivo es bos-
quejar el concepto totalmente distinto de ciencia
que puede surgir de los registros históricos de la
propia actividad investigadora.
Con todo, ni siquiera la historia nos proporcio-
nará ese nuevo concepto si los datos históricos si-
guen buscándose y examinándose principalmen-
te para responder a las preguntas planteadas por
el estereotipo ahistórico extraído de los textos de

23
24 UN PAPEL PARA LA HISTORIA UN PAPEL PARA LA HISTORIA 25

ciencia. Por ejemplo, a menudo tales textos han tíficos. Se ha dedicado a estas tareas una buena
parecido dar a entender que el contenido de la dosis de investigación y en parte aún se le sigue
ciencia queda ejemplificado exclusivamente por dedicando.
las observaciones, leyes y teorías descritas en sus En época reciente, no obstante, unos cuantos
páginas. Casi con la misma regularidad, se han historiadores de la ciencia han venido encontran-
interpretado esos mismos libros en el sentido de do cada vez más difícil desempeñar las tareas
que los métodos científicos son sencillamente los que les asigna la concepción del desarrollo-por-
ejemplificados por las técnicas de manipulación acumulación. Como cronistas de un proceso de
utilizadas al recoger los datos del texto, junto con incremento descubren que, a medida que aumen-
las operaciones lógicas empleadas para relacio- ta la investigación, resulta más arduo y no más
nar esos datos con las generalizaciones teóricas sencillo responder a preguntas del tipo: ¿Cuándo
del propio libro de texto. El resultado de ello ha se descubrió el oxígeno? ¿Quién fue el primero
sido un concepto de ciencia con profundas impli- en concebir la conservación de la energía? Cada
caciones acerca de su naturaleza y desarrollo. vez más, algunos de ellos sospechan que sencilla-
Si la ciencia es la constelación de hechos, teo- mente se trata de un tipo de preguntas inadecua-
rías y métodos recogidos en los textos al uso, en- do. Quizá la ciencia no se desarrolle mediante la
tonces los científicos son las personas que, con acumulación de descubrimientos e invenciones
éxito o sin él, han intentado aportar un elemento individuales. Al mismo tiempo, esos mismos his-
u otro de esa constelación concreta. El desarrollo toriadores encuentran cada vez más dificultades
científico se convierte así en el proceso gradual a la hora de distinguir los componentes "cien-
mediante el cual esos elementos se han sumado, tíficos" en las observaciones y creencias pasadas
uno a uno y en combinación, al acervo siempre de lo que sus predecesores habían tildado despre-
creciente que constituye la técnica y el conoci- ocupadamente de "error" y "superstición". Cuan-
miento científicos. Además la historia de la cien- to más pormenorizadamente estudian, por ejem-
cia se convierte en la disciplina que registra esos plo, la dinámica de Aristóteles, la química del
incrementos sucesivos no menos que los obstácu- flogisto o la termodinámica del calórico, más con-
los que han inhibido su acumulación. Así pues, el vencidos se sienten de que esas visiones de la na-
historiador que se ocupa del desarrollo científico turaleza antaño corrientes no eran globalmente
parece tener ante sí dos tareas principales, por consideradas ni menos científicas ni más el pro-
un lado determinar quién y en qué momento des- ducto de la idiosincrasia humana que las hoy en
cubrió o inventó cada uno de nuestros actuales día vigentes. Si esas creencias pasadas de moda
hechos, leyes y teorías y, por otro, describir y ex- han de tenerse por mitos, entonces los mitos se
plicar el cúmulo de errores, mitos y supersticio- pueden producir con los mismos tipos de métodos
nes que han inhibido la acumulación más rápida y pueden ser sostenidas por los mismos tipos de
de los constituyentes de los modernos textos cien- razones que hoy conducen al conocimiento cien-
26 UN PAPEL PARA LA HISTORIA UN PAPEL PARA LA HISTORIA 27

tífico. Si, por una parte, se han de tener por cien- de un punto de vista usualmente muy distinto
cia, entonces la ciencia ha dado cabida a cuerpos que el de la ciencia moderna, que confiera a tales
de creencias completamente incompatibles con opiniones la máxima coherencia interna y la ma-
las sostenidas hoy en día. Dadas estas alternati- yor adecuación posible a la naturaleza. Cuando
vas, el historiador ha de elegir la última. Las teo- se ve a través de las obras resultantes, obras cuyo
rías pasadas de moda no son acientíficas en prin- mejor ejemplo tal vez sean los escritos de Alexan-
cipio porque hayan sido desechadas. Con todo, dre Koyré, la ciencia no parece en absoluto la mis-
esta decisión hace difícil ver el desarrollo científi- ma empresa que aquella de la que hablaban los
co como un proceso de acumulación. La misma autores de la vieja tradición historiográfica. Estos
investigación histórica que muestra las dificulta- estudios históricos sugieren, siquiera sea por im-
des a la hora de aislar los inventos y descubri- plicación, la posibilidad de una nueva imagen de
mientos individuales da pie para albergar pro- la ciencia. Pues bien, este ensayo trata de dibujar
fundas dudas acerca del proceso acumulativo a dicha imagen volviendo explícitas algunas de las
través del cual se pensaba que se habían gestado implicaciones de la nueva historiografía.
esas contribuciones individuales a la ciencia. ¿Qué aspectos de la ciencia se harán prominen-
El resultado de todas esas dudas y dificultades tes en el transcurso de este esfuerzo? En primer
es una revolución historiográfica en el estudio de lugar, al menos en el orden de presentación, está
la ciencia, por más que aún se encuentre en sus la insuficiencia de las directrices metodológicas
primeros estadios. Gradualmente, y muchas ve- para dictar por sí mismas una única conclusión
ces sin darse plenamente cuenta de que lo están sustantiva a muchos tipos de interrogantes cien-
haciendo, los historiadores de la ciencia han co- tíficos. Si se le pide que examine fenómenos eléc-
menzado a plantear nuevos tipos de preguntas y tricos o químicos a un individuo que sea lego en
a trazar líneas de desarrollo científico distintas y a esos campos pero que sepa en qué consiste ser
menudo escasamente acumulativas. Por el con- científico, podrá alcanzar de manera legítima una
trario, en lugar de buscar las contribuciones per- u otra de un cierto número de conclusiones in-
manentes de una ciencia antigua a nuestro es- compatibles. Entre esas posibilidades legítimas,
tado presente, tratan de mostrar la integridad las conclusiones particulares a las que llega están
histórica de esa ciencia en su propia época. No se determinadas probablemente por su experiencia
preguntan, por ejemplo, por las relaciones de las previa en otros campos, por accidentes en su in-
opiniones de Galileo con las de la ciencia mo- vestigación y por su propia preparación indivi-
derna, sino más bien por la relación entre sus dual. ¿Qué creencias acerca de las estrellas, por
opiniones y las de su grupo; esto es, sus profeso- ejemplo, aporta él al estudio de la química o la
res, contemporáneos e inmediatos sucesores en electricidad? ¿Cuál de los muchos experimentos
las ciencias. Además insisten en estudiar las opi- imaginables relevantes para el nuevo campo de-
niones de dicho grupo y las de otros similares des- cide realizar en primer lugar? ¿Y qué aspectos del
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fenómeno complejo que de ahí resulta le llaman cho comprometido en un momento dado. La in-
la atención como especialmente pertinentes para la vestigación efectiva difícilmente comienza antes
dilucidación de la naturaleza del cambio químico de que la comunidad científica considere haber
o de la afinidad eléctrica? Al menos para el indi- obtenido respuestas firmes a preguntas como las
viduo, aunque en ocasiones también para la co- siguientes: ¿Cuáles son las entidades fundamen-
munidad científica, las respuestas a preguntas de tales de que se compone el universo? ¿Cómo in-
este jaez son a menudo determinantes esenciales teractúan éstas entre sí y con los sentidos? ¿Qué
del desarrollo científico. Por ejemplo, en el capí- preguntas se pueden plantear legítimamente acer-
tulo 11 señalaremos que las primeras etapas del ca de tales entidades y qué técnicas se pueden em-
desarrollo de la mayoría de las ciencias se han plear para buscar soluciones? Al menos en las
caracterizado por una competencia continua en- ciencias maduras las respuestas (o lo que sustitu-
tre algunos modos de ver la naturaleza, cada uno ya a las respuestas) a este tipo de preguntas se ha-
de ellos parcialmente derivado de los dictados de llan firmemente engastadas en la iniciación edu-
la observación y método científicos y todos ellos cativa que prepara y califica a los estudiantes
más o menos compatibles con ellos. Lo que dife- para practicar la profesión. Dado que esa educa-
renciaba a esas diversas escuelas no era esta o ción es rigurosa y rígida, dichas respuestas llegan
aquella falla del método (todas ellas eran "cientí- a atenazar profundamente la mente de los cientí-
ficas"), sino lo que daremos en llamar sus modos ficos. El hecho de que lo hagan contribuye en gran
inconmensurables de ver el mundo y de practicar medida a explicar tanto la peculiar eficiencia de la
en él la ciencia. Las observaciones y la experien- actividad investigadora normal, como la dirección
cia pueden restringir y han de restringir drástica- en la que avanza en cualquier momento específi-
mente el abanico de creencias científicas admisi- co. Al examinar la ciencia normal en los capítu-
bles, pues de lo contrario no habría ciencia. Mas los 11, III Y IV, habremos de describir finalmente
por sí solas no pueden determinar un cuerpo par- esa investigación como un intento esforzado y en-
ticular de tales creencias. Hay siempre un ele- tregado por forzar a la naturaleza a entrar en los
mento aparentemente arbitrario, compuesto de compartimentos conceptuales suministrados por
casualidades personales e históricas, que consti- la educación profesional. Simultáneamente nos
tuye una parte componente de las creencias abra- preguntaremos si la investigación podría tener
zadas por una comunidad científica dada en un lugar sin tales compartimentos, sea cual sea el
momento dado. elemento de arbitrariedad que exista en su origen
Con todo, tal elemento de arbitrariedad no indi- histórico y tal vez en su desarrollo subsiguiente.
ca que cualquier grupo científico pueda practicar Con todo, ese elemento de arbitrariedad está
su oficio sin algún conjunto de creencias hereda- presente y también él posee un importante efecto
das. Tampoco hace menos importante la conste- sobre el desarrollo científico, que se examinará
lación particular con la que el grupo está de he- con detalle en los capítulos VI, VII Y VIII. La cien-
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cia normal, la actividad en que la mayoría de los produce un cambio en los compromisos profesio-
científicos emplean inevitablemente casi todo su nales se conocen en este ensayo como revoluciones
tiempo, se asienta en el supuesto de que la co- científicas. Se trata de los episodios destructores-
munidad científica sabe cómo es el mundo. Gran de-la-tradición que complementan a la actividad
parte del éxito de la empresa deriva de la disposi- ligada-a-la-tradición de la ciencia normal.
ción de la comunidad para defender dicha supo- Los ejemplos más obvios de revoluciones cien-
sición, pagando por ello un considerable precio tíficas son esos episodios famosos del desarrollo
si fuera necesario. Así, por ejemplo, es frecuente científico que ya a menudo se han venido tildado
que la ciencia normal suprima novedades funda- de revolucionarios. Así pues, en los capítulos IX y
mentales porque necesariamente son subversivas x, donde se examina por vez primera de modo
en lo que respecta a sus compromisos básicos. directo la naturaleza de las revoluciones científi-
No obstante, en la medida en que esos compro- cas, nos ocuparemos reiteradamente de los prin-
misos mantienen un elemento de arbitrariedad, cipales puntos de inflexión en el desarrollo cientí-
la naturaleza misma de la investigación normal f1co ligados a los nombres de Copérnico, Newton,
asegura que la novedad no será suprimida duran- Lavoisier y Einstein. Estos episodios muestran
te mucho tiempo. En ocasiones, un problema nor- de qué tratan todas las revoluciones científicas
mal, esto es, un problema que habría de resolver- con mayor claridad que la mayoría de los demás
se mediante reglas y procedimientos conocidos, episodios de la historia de la ciencia, al menos de
resiste el reiterado asalto de los miembros más las ciencias físicas. Todas ellas exigieron el recha-
capaces del grupo bajo cuya responsabilidad cae. zo por parte de la comunidad de una teoría cien-
En otras ocasiones, un equipo experimental dise- tíf1ca en su día reverenciada en favor de otra in-
ñado y construido para la investigación normal compatible con ella. Todas ellas produjeron un
deja de funcionar del modo esperado, revelando consiguiente desplazamiento en los problemas
una anomalía que, a pesar de los repetidos esfuer- susceptibles de examen científico y en las normas
zos, no se puede ajustar a las expectativas profe- con las cuales la profesión determinaba qué ha-
sionales. De esta y otras maneras similares, la bría de contar como un problema admisible o
ciencia normal se extravía una y otra vez, y cuan- como solución legítima de un problema. Además,
do ello ocurre, esto es, cuando la profesión ya no todas ellas transformaron la imaginación científi-
puede hurtarse durante más tiempo a las anoma- ca de una manera que en última instancia debere-
lías que subvierten la tradición corriente de la mos describir como una transformación del mun-
práctica científica, entonces comienzan las inves- do en el seno del cual se lleva a cabo el trabajo
tigaciones extraordinarias, que finalmente llevan científico. Tales cambios, junto con las controver-
a la profesión a un nuevo conjunto de compro- sias que casi siempre los acompañan, constitu-
misos, a una nueva base sobre la cual practicar la yen las características definitorias de las revolu-
ciencia. Los episodios extraordinarios en los que se ciones científicas.
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Estas características surgen con especial clari- único suceso científico que posee un impacto re-
dad del estudio, digamos, de la revolución newto- volucionario sobre los especialistas en cuyo do-
niana o de la revolución química. No obstante, minio tiene lugar. Los compromisos que rigen la
una de las tesis fundamentales de este ensayo es ciencia normal no sólo especifican los tipos de
que también se pueden extraer del estudio de mu- entidades que contiene el universo, sino que ade-
chos otros episodios que no fueron tan obviamen- más dan a entender indirectamente cuáles no
te revolucionarios. Así, para el grupo profesional contiene. Aunque este aspecto exigirá un examen
más restringido afectado por ellas, las ecuaciones más detallado, se sigue que un descubrimiento
de Maxwell resultaron tan revolucionarias como como el del oxígeno o el de los rayos X no se limi-
las de Einstein, y consiguientemente fueron reci- ta a añadir un nuevo elemento a la población del
bidas con resistencia. La invención de otras teo- mundo científico. En última instancia acaba te-
rías novedosas evoca regular y adecuadamente la niendo ese efecto, aunque eso no ocurre hasta
misma respuesta por parte de algunos de los es- que la comunidad de profesionales haya reeva-
pecialistas sobre cuya área de competencia espe- luado los procedimientos experimentales tradi-
cializada inciden. Para estas personas, la nueva cionales, haya alterado su concepción de las enti-
teoría entraña un cambio en las reglas que regían dades con las que ha estado familiarizada mucho
la práctica de la ciencia normal anterior. Por tan- tiempo y en el proceso haya mudado la red teórica
to resulta inevitable que ponga en tela de juicio mediante la cual trata con el mundo. Los hechos y
gran parte del trabajo científico que dichas perso- las teorías científicos no son categorías separables,
nas habían realizado ya de manera satisfactoria. excepto tal vez dentro de una única tradición de
Por esta razón la nueva teoría, por más restringi- práctica de la ciencia normal. Por esta razón un
do que sea su rango de aplicación, nunca o rara descubrimiento inesperado no es puramente fác-
vez se limita a ser un mero añadido a lo que ya se tico en su alcance, y por ese motivo el mundo del
conocía, pues su asimilación exige la reconstruc- científico no sólo se transforma cualitativamen-
ción de la teoría previa y la reevaluación de los te sino que también se enriquece cuantitativa-
hechos anteriores, un proceso intrínsecamente mente merced a las novedades fundamentales
revolucionario que rara vez lleva a cabo una sola sean fácticas o teóricas.
persona y nunca de la noche a la mañana. No es Esta concepción ampliada de la naturaleza de
de extrañar que los historiadores hayan tenido las revoluciones científicas es la que se pergeña
dificultades a la hora de determinar con preci- en las páginas que siguen. Hay que admitir que
sión el momento en que ha tenido lugar este pro- dicha extensión fuerza el uso ordinario. Sin em-
ceso que se extiende en el tiempo y al que su vo- bargo, seguiré denominando revolucionarios in-
cabulario les induce a considerar como un suceso cluso los descubrimientos, porque lo que hace
puntual aislado. que la concepción ampliada se me antoje tan im-
La invención de nuevas teorías no constituye el portante es precisamente la posibilidad de rela-
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cionar la estructura de dichos descubrimientos Illación conceptual buscada aquí. Hay todo un
con, pongamos por caso, la de la revolución co- arsenal de dicotomías disponibles que sugieren
pernicana. La discusión anterior indica de qué que propiamente hablando la historia no puede
modo se desarrollarán las nociones complemen- hacer tal cosa. Demasiado a menudo decimos
tarias de la ciencia normal y de las revoluciones que la historia es una disciplina puramente des-
científicas en las nueve secciones que siguen a criptiva. Con todo, las tesis sugeridas más arriba
continuación. El resto del ensayo trata de dar res- son a menudo interpretativas y algunas veces
puesta a las tres cuestiones centrales restantes. normativas. Una vez más, muchas de mis genera-
El capítulo XI, al examinar la tradición de los li- lizaciones versan acerca de la sociología o de la
bros de texto, considera por qué las revoluciones psicología social de los científicos; sin embargo,
científicas han sido antes tan difíciles de ver. El algunas al menos de mis conclusiones pertenecen
capítulo XII describe la competencia xevolucio- a lo que tradicionalmente es la lógica o la epis-
naria entre los partidarios de la vieja tradición de temología. Incluso se puede haber dado la impre-
la ciencia normal y los que se adhieren a la nue- sión de que en el párrafo precedente he violado la
va. De este modo considera el proceso que de al- influyente distinción contemporánea entre "el
gún modo habría de sustituir en una teoría de la contexto de descubrimiento" y "el contexto de
revolución científica a los procedimientos de con- justificación". ¿Esta mezcla de campos y preocu-
firmación o falsación con los que estamos fami- paciones diversos puede indicar algo más que
liarizados debido a nuestra imagen usual de la una profunda confusión?
ciencia. La competencia entre diferentes segmen- Habiéndome formado intelectualmente con es-
tos de la comunidad científica constituye el único tas y otras distinciones similares, difícilmente
proceso histórico que da lugar de hecho al re- podría ser más consciente de su alcance y de su
chazo de una teoría previamente aceptada o a la fuerza. Durante muchos años consideré que ver-
adopción de otra. Finalmente, el capítulo XIII plan- saban acerca de la naturaleza del conocimiento y
teará de qué modo el desarrollo a través de re- aún supongo que, apropiadamente reformuladas,
voluciones puede ser compatible con el carácter tienen algo importante que decirnos. Sin embar-
aparentemente único del progreso científico. Aho- go, mis intentos de aplicarlas, siquiera sea grosso
ra bien, a esta pregunta el presente ensayo sólo modo, a las situaciones de hecho en las que se ad-
ofrecerá una respuesta a grandes rasgos, pues di- quiere, se acepta y se asimila el conocimiento han
cha respuesta depende de las características de la hecho que parezcan extraordinariamente proble-
comunidad científica, lo que exige mucha más in- máticas. Más que distinciones lógicas o metodo-
vestigación y estudio. lógicas elementales, con lo que serían previas al
No cabe duda de que algunos lectores se ha- análisis del conocimiento científico, parecen ser
brán preguntado ya si un estudio histórico tiene más bien parte integrante de un conjunto tradi-
la posibilidad de llevar a cabo el tipo de transfor- cional de respuestas sustanciales a esas mismas

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