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Prepara la masa madre
Mezcla los ingredientes con 50 ml de agua tibia y deja fermentar, 1 hora, hasta
que se forme una masa similar a una esponja.
2. Prepara la otra masa
Forma un volcán con 300 g de harina y añade 20 g de mantequilla, el azúcar y la
sal. Amasa todo con las yemas de los dedos y agrega agua, poco a poco, hasta
formar una masa blanda y homogénea (como de pizza). Añade la masa madre y
sigue amasando 10 minutos.
3. Amasa con la mantequilla
Forma un cuadrado con la mantequilla restante y disponla en el centro sobre la
masa extendida en forma de cruz. Dobla las puntas sobre la mantequilla,
tapándola, y luego estírala con un rodillo hasta obtener una lámina fina y
alargada; enharina un poco para que no se pegue.
4. Divide la masa
Repite este proceso varias veces, dejando reposar la masa unos minutos cada
vez. Estírala de nuevo hasta que obtengas un rectángulo de 30 cm en el lado
largo. Parte por la mitad para obtener 2 tiras de 15 cm y corta unos triángulos de
6 cm de base.