DAÑOS PSICOLÓGICOS Y EMOCIONALES
Cuando una persona sufre algún tipo de accidente grave, los daños no son
solamente físicos, sino también psicológicos. En eso todos estamos de acuerdo.
No obstante, en estos casos siempre puede ser complicado iniciar un proceso
judicial. No solo porque, en la mayoría de las ocasiones, no es sencillo establecer
las causas directas, sino porque puede desencadenar episodios
de ansiedad y estrés post traumático en la víctima.
El daño emocional puede ocurrirle a cualquiera en cualquier momento o lugar.
Por eso, en Perito Judicial Group queremos ayudarte a resolver todas
las incógnitas que giran alrededor de este tema y contarte cómo se
puede reclamar una indemnización por los daños ocasionados
Qué es el Daño Psicológico y Moral
Entendemos el daño psicológico o moral cualquier tipo
de deterioro, pérdida o perjuicio que tiene lugar en la psique de la víctima
causados por negligencia u omisión. Esto ocasiona trastornos de tipo psicológico,
emocional y mental.
Normalmente se produce de forma súbita e imprevista mediante conductas
imprudentes.
Cuando alguien sufre maltrato psicológico puede tener
numerosas consecuencias posteriores:
Angustias Llanto o risa incontrolable
Miedo Problemas respiratorios
Ansiedad Taquicardia
Depresión Caída del cabello
Bloqueos Tics nerviosos
Agresividad Somnolencia
Fobias Trastornos gastrointestinales
Falta de concentración
Diferencia entre Daño Psicológico y Maltrato
Psicológico
Es necesario diferenciar estos dos conceptos, ya que pueden confundirse y dar
lugar a error. Aunque, a priori, puedan parecer sinónimos, NO son lo mismo.
Daño psicológico o emocional: efectos, intencionados o no, provocados en una
persona. Es decir, el daño psicológico puede surgir de manera involuntaria por el
sujeto responsable.
Suele aparecer como un daño directo o colateral de otro tipo de circunstancias.
Por ejemplo, una persona víctima de un atropello puede desarrollar
diferentes daños psicológicos y emocionales a pesar de que el culpable del
accidente no hiera directamente a la víctima.
Maltrato psicológico o emocional: causas y efectos que una persona (agresor)
provoca sobre otra (víctima), mediante comportamientos y conductas que
perjudican a la víctima.
Algunos ejemplos de maltrato emocional son:
Descalificaciones
Humillaciones
Discriminación
Menosprecios
Sometimiento
Todos estos comportamientos afectan de manera negativa a la dignidad,
autoestima e integridad psíquica y moral de la víctima.
Por tanto, el maltrato psicológico no solo abarca las actitudes perjudiciales de
los agresores, sino también las consecuencias negativas que provoca en la
víctima.
Demanda por Daños Psicológicos y Morales
Para denunciar los daños psicológicos hay que interponer una demanda. Se
pueden exigir responsabilidades y compensaciones para las secuelas
psíquicas producidas.
Estas demandas son de las más polémicas de tratar porque, como hemos
comentado, son difíciles de demostrar. Todavía más cuando no hay testigos,
pruebas o se producen en la intimidad. A veces solo existe la declaración de la
víctima.
Aquí es cuando entra en juego el papel de la Prueba Pericial Psicológica. El
objetivo del Informe Pericial Psicológico es demostrar que existe un daño
psicológico o moral a causa de un determinado hecho o circunstancia.
Situaciones en las que se pueden Reclamar Daños Psicológicos y Morales
Accidente de tráfico Secuestros
Abuso o agresión sexual Robos y hechos delictivos
Violencia de género Asesinatos violentos de familiares
Violencia doméstica o familiar Atentados terroristas
Injurias y calumnias Mobbing o acoso laboral
Bullying o acoso escolar
El Informe Pericial de Daños y Perjuicios
Psicológicos
El Informe Pericial Psicológico es una prueba realizada por un Perito Psicólogo.
Este informe valora la existencia de los daños psicológicos y morales, así como
las consecuencias generadas.
El informe es un elemento clave ya que ayuda a transmitir una
valoración clara y coherente en el contexto jurídico. Explica y hace entender
las consecuencias emocionales y cognitivas de los daños psicológicos
mediante conclusiones claras e indiscutibles.
En definitiva, el Informe Pericial Psicológico soluciona el problema
de demostrar y valorar el daño psicológico ante los Tribunales. Entonces,
podemos afirmar que el Informe Pericial Psicológico colabora en la obtención de
una indemnización por daños y perjuicios emocionales.
El Perito Psicólogo en una demanda por Daños Morales
El Perito Psicólogo es un aliado en el procedimiento judicial de demanda por
daños psicológicos. La función del perito es asesorar al juez, basándose en
los hechos y diagnósticos existentes.
Este perito es un psicólogo especializado que estudia al sujeto y su
comportamiento para analizar si el origen del trastorno psicológico proviene
de situaciones contextuales complicadas.
Reclamar Indemnización por Daños Psicológicos y
Morales
Uno de los principales desafíos de los abogados para reclamar los daños
psicológicos es identificar las causas que provocan el trastorno emocional. En
algunas ocasiones, las causas no son evidentes, lo que incrementa
la dificultad de probar lo sucedido.
Además, es necesario probar que existe una relación directa entre la causa y los
efectos.
Las consecuencias psicológicas no siempre se muestran con tanta rapidez como
las provocadas físicamente. Es decir, una lesión por una caída
es fácil y rápido de diagnosticar, sin embargo, los daños emocionales no siempre
son rápidos de detectar.
Los daños psicológicos pueden tardar meses en aparecer y la víctima no siempre
lo atribuye a un episodio anterior, por lo que todavía se incrementa
la dificultad de identificar y tratar este problema.
Reclamar una indemnización por daños psicológicos es difícil, pero no
imposible. Nuestros mejores peritos pueden ayudarte en este proceso.
Cálculo de la Indemnización por Daños Morales
Para calcular la cuantía de los daños y perjuicios, el Juzgado establece CUATRO
niveles de graduación según el impacto en la calidad de vida de la víctima. Los
principales factores a tener en cuenta son la importancia y la cantidad
de actividades que se ven afectadas:
1. Perjuicio muy grave: la víctima pierde la totalidad de su autonomía personal para
realizar todas las actividades esenciales en su vida diaria.
2. Perjuicio grave: la víctima pierde su autonomía personal para realizar la mayor
parte de las actividades en el desarrollo de su vida ordinaria.
3. Perjuicio moderado: la víctima pierde parte de su autonomía personal para
realizar algunas de las actividades de su desarrollo personal diario.
4. Perjuicio leve: la víctima tiene secuelas leves que le impiden realizar algunas
actividades específicas de su vida diaria.