ARTROPLASTIA DE RODILLA
concepto:
La artroplastia de rodilla es un procedimiento quirúrgico complejo que implica reemplazar las
superficies dañadas de la articulación de la rodilla con implantes artificiales. Estos implantes,
elaborados con materiales incompatibles de alta resistencia como metal, plástico y cerámica,
imitan la función de la articulación natural y alivian el dolor y la rigidez causados
principalmente por la artritis. La artroplastia total de rodilla (ATR) es un procedimiento
quirúrgico muy habitual en el campo de la ortopedia, donde las superficies articulares dañadas
son reemplazadas por una articulación artificial o implante de rodilla, ya sea
unicompartimental o total. Cuando hablamos de prótesis de rodilla primaria, nos referimos a
aquella que se implanta por primera vez en la rodilla del paciente.
La artroplastia o el reemplazo total o parcial de las partes de la rodilla por una prótesis, se
considera la intervención más efectiva para el tratamiento de la artrosis severa de rodilla, ya
que reduce el dolor y mejora la capacidad funcional y calidad de vida en los pacientes. La
duración de las prótesis implantadas puede variar de 10 a 15 años como término medio.
Pasado este tiempo puede ser necesaria un reemplazo de las prótesis implantadas
previamente, siendo los costes y la complejidad de la cirugía de revisión mucho mayores que
los de la artroplastia primaria.
CAUSAS:
La principal causa de la artroplastia de rodilla es la artritis, una enfermedad degenerativa que
erosiona el cartílago, el tejido protector que recubre los extremos de los huesos en la
articulación. Los tipos más comunes de artritis que afectan la rodilla incluyen:
Osteoartritis: Es la forma más prevalente de artritis, consecuencia del desgaste natural
de la articulación con el paso del tiempo.
Artritis reumatoide: Una enfermedad autoinmune que ataca las articulaciones,
provocando inflamación y daño.
Artritis postraumática: Se desarrolla luego de una lesión grave en la rodilla.
Otras causas menos frecuentes de la artroplastia de rodilla son:
Tumores óseos: Crecimientos anormales en el hueso de la rodilla.
Infecciones articulares: Infecciones graves que pueden dañar el cartílago y el hueso.
Deformidades congénitas: Malformaciones presentes desde el nacimiento que afectan
la estructura de la articulación de la rodilla.
Tipos de prótesis de rodilla
• Según el grado de limitación:
No limitadas. No existe ningún medio de unión entre el componente femoral y el componente
tibial. Puede definirse como un recambio de las tres superficies articulares, pero con la
conservación de todos los ligamentos de la rodilla, incluyendo ambos ligamentos cruzados.
Esta es el único tipo de prótesis que puede restaurar la cinemática fisiológica de la rodilla por
completo, pero rara vez se usa porque técnicamente es difícil y en el 40% de los casos, el
ligamento cruzado anterior está demasiado dañado como para conservarlo.
Limitadas. Es sinónimo de restringida. Poseen un eje que une los componentes femoral y tibial
y permitiendo solo los movimientos de flexión y extensión. Por soportar grandes esfuerzos
internos en las estructuras óseas y ligamentosas y presentar más riesgo de aflojamiento deben
estar ancladas al hueso por vástagos largos. Esto produce un aumento del índice de
complicaciones, destacando la embolia grasa, por lo que están en desuso.
• Según el tipo de fijación:
Cementadas: (uso de derivados del metilmetacrilato). Se fija al hueso mediante cemento
óseo, que es una resina acrílica de polimetacrilato de metilo que se introduce entre el hueso y
la prótesis, fijando al implante en posición al fraguar. Se utiliza en pacientes con mala calidad
del hueso, en cirugías de revisión o en individuos que requieren de una movilización precoz.
No cementadas. La prótesis y el hueso se acoplan por impacto directo sobre los componentes.
Posteriormente se produce un crecimiento óseo en contacto con el implante a través de la
irregularidad de la superficie del implante, que es porosa (hidroxiapatita). Tiene la ventaja de
ser una fijación más natural que la proporcionada por el cemento, pero su éxito depende de
las condiciones previas del paciente, ya que requiere un hueso de buena calidad. Existe un
creciente interés por las sustituciones protésicas no cementadas, ya que se asocia a un
aumento de la vida de la prótesis y una disminución de la incidencia de aflojamiento. Este
interés también se debe a la idea de la enfermedad del cemento, basada en la creencia de que
el componente de polietileno se desgasta por el choque con fragmentos de cemento
residuales y al desarrollo de los implantes porosos. A pesar de ello, no está claro que tipo de
fijación ofrece mejor resultados clínicos, funcionales y radiográficos en pacientes con
osteoartritis u otras enfermedades no traumáticas, como la artritis reumatoide.
• Según la conservación o sustitución del LCP
» Con retención del LCP. La conservación de este ligamento permitiría obtener una movilidad
articular más fisiológica, así como la conservación de mecanoreceptores que mejorarían la
propiocepción en la rodilla protésica. Sin embargo, esta técnica quirúrgica requiere un preciso
balance del LCP, que no siempre es fácil de conseguir, pudiendo dar lugar a complicaciones
como el deterioro del rango de movilidad, inestabilidad articular y dolor.
» Sin retención del LCP. La resección del LCP facilita la corrección de grandes deformidades,
debido a la mayor exposición quirúrgica, así como la regulación de la movilidad
anteroposterior femoro-tibial. Otra de sus ventajas es que se produce un menor desgaste del
polietileno. A pesar de los numerosos estudios sobre el tema, no existen evidencias suficientes
en la actualidad de la superioridad clínica o funcional de una de las dos opciones sobre la otra.
• Según los compartimientos a reemplazarse en:
» Unicompartimentales (compartimentos femoro-tibial interno o externo). Solamente se
sustituye una de las dos partes de la articulación entre el fémur y la tibia, generalmente la
medial. Los pacientes susceptibles de beneficiarse de este tipo de prótesis deben tener el resto
del cartílago articular y ligamentos en buen estado. La recuperación es más rápida que en la
prótesis total de rodilla, con una incisión menor.
» Bicompartimentales (compartimentos femoro-tibial interno y externo). Se sustituye
íntegramente el cartílago del fémur y la tibia y se corrige el eje de la pierna y la función de los
ligamentos dañados.
» Tricompartimentales (reemplazan las superficies articulares femoral-tibiales y femoro-
patelar) El criterio actual es que el componente rotuliano debe ser siempre cementado y de
polietileno. Las ventajas de la sustitución de la rótula en la ATR son la disminución del dolor en
la zona anterior de rodilla, menores tasas de reintervención y una mejoría funcional al subir
escaleras. Las posibles complicaciones son la factura de rótula, necrosis, desgaste del
componente rotuliano (polietileno), aflojamiento u osteolisis.
Tratamiento rehabilitador:
El éxito a largo plazo de la artroplastia de rodilla depende en gran medida de un programa de
rehabilitación integral. Este programa, diseñado por fisioterapeutas expertos, tiene como
objetivo:
Recuperar el rango de movimiento: Ejercicios específicos para aumentar la flexibilidad de la
articulación de la rodilla y permitir movimientos como flexionar y extender completamente la
pierna.
Fortalecer los músculos: Ejercicios de fortalecimiento para desarrollar los músculos alrededor
de la rodilla, brindando soporte y estabilidad a la articulación.
Reducir el dolor y la inflamación: Aplicación de técnicas como ultrasonido, terapia con frío y
estimulación eléctrica para aliviar el dolor y la inflamación, promoviendo la curación.
Mejorar el equilibrio y la coordinación: Ejercicios de equilibrio y propiocepción para mejorar
la estabilidad y prevenir caídas.
1. Ruiz Reverte S., Balanza Galindo S, Cuidados De Enfermería En El Postoperatorio De Una
Artroplastia Total De Rodilla. [Murcia]. Universidad Católica de Murcia, 2014.
2. Delgado P. G. Cartílago articular: Evaluación por resonancia magnética. Rev. Chal Radial.
2013;19(3):134-9.
3. Giménez Basallote S., Pulido Morillo F.J., Trigueros Carrero J.A., Guía de Buena Práctica
Clínica en Artrosis. Madrid: OMC; 2008. 9–79 p
4. Hermosa Hernán J.C., Pascual González R. Descripción anatómica y funcional Anatomía de la
rodilla. Resonancia magnética (corte sagital). Amf. 2016;12(10):596-609.
5. Hernaiz-Alzamora A., Mediavilla Arza I. (dir), Antropometría de los ligamentos cruzados de la
rodilla, vasco; 2014
6. Balbastre M., Hervás M., Patología de la Rodilla Guía de Manejo Clínico. Umivale. 2011