Clase 4
Unidad I
“LA PRIMERA ENTREVISTA Y TIPOS DE INTERVENCIÓN DEL TERAPEUTA”
Introducción
El impacto de la primera entrevista es decisivo en la continuidad o el abandono del tratamiento, por lo que este
primer contacto con el usuario es crucial en la eficacia que alcance un proceso terapéutico.
No hay aún consenso de cómo debe ser esta entrevista, de si tiene o no una estructura definida. Por lo general,
aparece confundida con un esquema tradicional de historia clínica, o en algunos otros con el estilo de primera
entrevista psicoanalítica. En el primer caso, se opera con un modelo que define a la entrevista como fuente de
información sobre la vida del paciente. En el segundo caso se tiende a dar ese contacto como fuente de datos
para el terapeuta que luego devolverá al paciente y que servirá para establecer un encuadre y contrato
terapéutico.
Una primera entrevista debe y puede configurarse como un proceso con etapas definidas que cumple en fases
sucesivas varias tareas.
1. El diagnóstico:
Es fundamental lograr establecer un diagnóstico del paciente en 3 planos fundamentales:
1) Diagnóstico clínico y psicodinámico: se refiere a la búsqueda inicial orientada a una primera
síntesis diagnóstica que puede localizarse en la recolección selectiva de datos referentes a:
a) Síntomas principales: qué es lo que motiva la consulta, tiempo de evolución, y
circunstancias de variación, supresión o agravamiento.
b) Grupo familiar del paciente: estructura, conflictos, roles, clima, enfermedades
importantes.
c) relación éxito-fracaso en la conducta del paciente referida a diversas áreas
adaptativas y con perspectiva evolutiva: grado de maduración, juegos, estudio o
trabajo, sexualidad, sociabilidad, nivel de autoestima (evaluación del YO).
d) Aspectos interaccionales de la conducta del paciente en la entrevista: estilos de
comunicación, datos transferenciales, identificación de estructuras de conducta
predominante)
La búsqueda de datos sobre cada uno de estos planos debe ser necesariamente selectiva,
guiada por una actividad de análisis y síntesis constante que permita la construcción de un
modelo comprensivo, etiopatogénico, clínico y psicodinámico (estos datos se van
profundizando en la medida que sea relevantes durante el proceso terapéutico).
2) Diagnóstico de la motivación y aptitudes para psicoterapia: Aquí es cuando se aborda
diversos aspectos de la conducta del paciente, sus expectativas de curación, su disposición a
aceptar la psicoterapia, sus aptitudes para participar de la misma de forma activa.
UN paciente está bien motivado para iniciar una psicoterapia si se puede identificar en él:
○ reconocimiento del carácter psicológico de sus trastornos.
○ capacidad de introspección y disposición a transmitir con honestidad lo que pueda
reconocer de sí mismo.
○ el deseo de comprenderse, actitud de participación activa en la búsqueda.
○ Disposición a experimentar, a ensayar cambios.
○ esperanza de que el tratamiento logre resultados positivos
○ disposición a realizar ciertos sacrificios para acceder a esos logros.
Además, se requiere evaluar la aptitud del paciente para establecer un compromiso de trabajo
y para extraer provecho de su experiencia terapéutica
3) Diagnóstico de las condiciones de vida del paciente. requiere sopesar la geográfica,
horarios, situación económica, lugar de residencia, obligaciones familiares. Se busca
identificar los factores patogénicos, como factores protectores que sirvan de sustento al
tratamiento.
4) La información que devuelve el terapeuta.
Así como para el terapeuta es esencial en el primer contacto conocer los motivos de consulta, saber
qué hipótesis tiene el paciente sobre su queja y cuáles son sus expectativas sobre el tratamiento,
también es esencial para el paciente conocer qué piensa el terapeuta de todos esos puntos. La
primera entrevista tiene como tarea definir si es factible constituir un vínculo terapéutico en base a
la información obtenida, pero también en función de la respuesta del terapeuta a las interrogantes
del paciente.
En esta fase de la entrevista corresponde al terapeuta ofrecer al paciente una imagen global
introductoria, pero lo más precisa posible, acerca del diagnóstico, y pronóstico ligado a una
perspectiva del tratamiento.
5) Confrontación entre las expectativas del paciente y la perspectiva del terapeuta.
Reajuste y búsqueda de acuerdos.
El papel del terapeuta aquí es alentar al paciente a que cuestione, plantee dudas, y objeciones a
todo lo expuesto. La importancia de este momento es crucial puesto que aquí se decide la
consolidación de una alianza terapéutica. Mientras el tratamiento no satisfaga ciertas expectativas
del paciente el riesgo de abandono es inminente.
La clarificación de expectativas no solo permite consolidar el vínculo; cumple además una función
terapéutica específica: una determinada imagen de futuro a incluirse activamente en el presente de
la tarea.
En este proceso es importante que la apertura del terapeuta a las objeciones del paciente sea real y
sincera. que la libertad de decisión del paciente sea tangible y no meramente formal.
6) Proposición de un contrato terapéutico. anticipación sobre la tarea.
Si se llega a proponer un contrato terapéutico, los aspectos de detalle sobre el tratamiento a iniciar
pueden ocupar un breve lapso. Comprenden especificaciones respecto de horarios (frecuencia y
duración de las sesiones), eventualmente honorarios y duración del tratamiento.
Es importante recalcar que llevar la entrevista con un enfoque interpretativo enfrenta el riesgo de
una reacción negativa del paciente, quien puede sentirse invadido en exceso, o descalificado en sus
ideas sobre su propia situación, antes de haber conocido y aceptado las reglas del juego de una
relación terapéutica.
Por lo que la tarea de interpretación debe ser cuidadosamente utilizada, especialmente en dos
aspectos:
a. alrededor del diagnóstico. Es importante que se entregue una visión panorámica del sentido
de la enfermedad, de la conflictiva central ligada al motivo de consulta.
b. Frente a obstáculos que interfieren la posibilidad del paciente en aceptar un tratamiento
y comprometerse en el contrato terapéutico
TIPOS DE INTERVENCIÓN VERBAL DEL TERAPEUTA
Existen diversas intervenciones verbales que un terapeuta dispone para poder ampliar el rango de intervención
durante el proceso de psicoterapia y que le permitirá explorar en los diversos ámbitos que propone el paciente.
1. Interrogar al paciente: es uno de los recursos esenciales a lo largo del proceso terapéutico. En
psicoterapia el acto de preguntar es continuamente apelar a la consciencia del paciente, es sondear las
limitaciones y distorsiones de la consciencia. es tomar un rol de investigador. Al pedir detalles se
transmite un respeto hacia la experiencia singular del paciente, sin dar nada por sentado ni
generalizaciones. Cada respuesta del paciente contiene elementos reveladores de la cosmovisión
personal, completamente singular de la experiencia del usuario.
2. Proporcionar información: No solo cumple el rol de investigador, sino también de ser un vehículo de
educación y cultura. Se debe promover estilos de vida saludable y autocuidado, pero también se busca
hacer ver al paciente que su situación singular no es algo único que no pueda resolverse.
3. Confirmar o rectificar: Este tipo de intervención es inherente al ejercicio del terapeuta de forma
activa. La rectificación permite poner de relieve los escotomas del discurso, las limitaciones de la
conciencia y el papel de las defensas yoicas.
La confirmación contribuye a consolidar en el paciente la confianza en sus propios recursos yoicos,
estimula su propio crecimiento. utilizar estas herramientas crea un clima de ecuanimidad entre
terapeuta y paciente.
4. Clarificar: apuntan a despejar la maraña del discurso del paciente a fin de resaltar sólo lo
significativo. preparan el momento para penetrar en aspectos más ricos y comprensibles, lo que se hará
con señalamientos e interpretaciones.
5. Recapitular: estimulan la capacidad de síntesis, siendo fundamental para producir recortes y “cierres”
provisorios.
6. Señalamientos: actúan estimulando al paciente al desarrollo de una nueva forma de percibir la propia
experiencia. llama la atención sobre componentes significativos de esa experiencia, habitualmente
pasados por alto; también muestran relaciones peculiares. Esta herramienta invita a un acuerdo básico
sobre los datos a interpretar, dan la oportunidad de modificar esos datos, que luego serán las bases para
interpretar el sentido de esas conductas. En la respuesta del paciente a cada señalamiento se ve su
capacidad de insight, sus recursos intelectuales, sus mecanismos defensivos, la situación transferencial,
etc.
7. Interpretar: es un instrumento primordial como agente de cambio. Introduce una racionalidad posible
allí donde antes había datos sueltos, inconexos, ilógicos o contradictorios para la lógica habitual.
induce también el pasaje del nivel de los hechos al de las significaciones y al manejo singular que hace
el sujeto de esas significaciones. Toda interpretación es una hipótesis.
las interpretaciones deben cubrir un amplio espectro
a. Proporcionar hipótesis sobre conflictos actuales en la vida del paciente, es decir sobre
motivaciones y defensas
b. Reconstruir determinadas constelaciones históricas significativas
c. Explicitar situaciones transferenciales de peso en el proceso
d. Rescatar capacidades del paciente negadas o no cultivadas
e. Hacer comprensible de la conducta de los otros en función de nuevos comportamientos del
paciente
f. Destacar las consecuencias que se derivaran de encontrar el paciente alternativas capaces de
sustituir estereotipos personales o grupales.
8. Sugerir: con estas intervenciones el terapeuta propone al paciente conductas alternativas, lo orienta
hacia ensayos originales, pero el sentido de estas no es meramente promover la acción en direcciones
diferentes, sino proporcionar insights desde nuevos ángulos.
9. Intervenciones directivas: surgen tanto a necesidades propias del proceso terapéutico como a
actitudes clave a evitar o ensayar fuera de la relación terapeuta paciente
10. Encuadrar: comprende todas las especificaciones relativas a la modalidad espacial y temporal que
habrá de asumir la relación terapéutica: lugar, ubicación, duración, frecuencia, ausencias, retribuciones.
11. Meta-intervenciones: son todas aquellas intervenciones del terapeuta cuyo objeto son sus propias
intervenciones. pueden dirigirse a aclarar el significado de haber realizado en ese momento de la
sesión.
BIBLIOGRAFÍA.
● “Teoría y técnica de psicoterapia”; Hector Fiorini, Capítulo 4, págs 63 a 78.
● “Teoría y técnica de psicoterapia”; Hector Fiorini, Capítulo 10, págs 141 a 162.