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Suicidio: Causas, Crisis y Soluciones

Este documento habla sobre el suicidio, específicamente entre los jóvenes. Explora las causas del suicidio como el pecado, la soledad y la desesperación. También discute las consecuencias del suicidio como la pérdida del alma. La cura propuesta es someterse a Dios y enfrentar a Satanás a través de Cristo.

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Suicidio: Causas, Crisis y Soluciones

Este documento habla sobre el suicidio, específicamente entre los jóvenes. Explora las causas del suicidio como el pecado, la soledad y la desesperación. También discute las consecuencias del suicidio como la pérdida del alma. La cura propuesta es someterse a Dios y enfrentar a Satanás a través de Cristo.

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El Suicidio

www.palabradevida.org.ar, 2001
Preparado por: José Jordán

El Suicidio

El suicidio ¿es una solución o un escapismo? Este es un conflicto que toca muy de cerca a
nuestra sociedad, ya que cada 78 segundos hay un joven que trata de poner fin a su vida. Y
cada 90 segundos, uno lo logra. Es la segunda causa de muerte entre la juventud, y su índice
ha crecido en un 270 % desde 1980. Es alarmante pensar que un tercio de la juventud ha
pensado en el suicidio y un 15% lo ha hecho en forma seria. Aunque un 95%, en realidad, no
desea la muerte. ¡No quieren morir! La mayoría de los suicidios ocurren los días Lunes,
después de un fin de semana largo, largo también en pecados y vicios. El 67% de los jóvenes
suicidas estaban involucrados en drogas y alcohol.

El Conflicto

Al considerar estas cifras vemos que es un conflicto real, pero ¿Cuál es su origen? Santiago
4:1 nos dice: “¿De donde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras
pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?” Aquí Santiago deja claro que el
conflicto viene de nuestro interior. Las guerras, los pleitos no son cosas de afuera sino de
adentro. Hace unos meses atrás cuando estábamos predicando el evangelio en un
campamento de Palabra de Vida, un joven me dijo: “No quiero vivir más, quiero poner fin a mi
vida, hay una voz interna que me dice: no valés, no podés, no debés vivir más.” Después de
hablar con ese joven pude darme cuenta del gran conflicto que comenzaba dentro de su ser.
Este problema no es algo que atañe solo a la juventud sino a toda la humanidad porque tiene
su origen en el pecado, que produce un desacuerdo con el alma y la impulsa al suicidio. ¿Algo
dentro de ti te dice que debés poner fin a todo esto ?
Este conflicto viene del mismo Satanás, él desea matarte, mas Cristo desea darte vida eterna.
¿Estás luchando por tu vida? Pon tu fe en Cristo.

La Causa

Las causas son múltiples y en 25 años de experiencia trabajando con la juventud he


escuchado cosas diversas como: “Es mejor quitarme la vida. Por lo menos no voy a estar aquí
para molestar a nadie” o “probé todo y no hay quien me ayude” o “acércate a mí, el solitario,
nadie me quiere ayudar.” Una de las causas es la destrucción de la familia, la soledad que
vive el joven al llegar a su casa y no encontrar a nadie, este es un mal que sufre la generación
en la cual vivimos. La desesperación, es otra, no ven salida a sus conflictos y deciden ponerle
fin a todo. La depresión, en la cual algunos sienten que caen hasta un punto tan bajo que no
pueden levantarse más. Pero como dijimos anteriormente la primer causa del suicidio es el
pecado. El suicidio en sí, es pecado, pues cuando lo consideras va tomando posesión de tu
vida, y vas cayendo en un pozo de degeneración que te quita la razón de vivir y te lleva a
pensar que toda la existencia es una farsa. En Juan 10:10 Jesús dijo: “el ladrón (que es el
diablo) no viene sino para hurtar, matar y destruir” En Marcos 5 vemos a un joven
endemoniado, él iba desnudo, cortándose con piedras filosas pues despreciaba su vida, el
Diablo había tomado posesión de ella y el suicidio parecía el camino más acertado. Pero
Jesús llegó para darle vida y vida en abundancia.

La Crisis

Cuando pensamos en suicidio, pensamos en una vida que hizo crisis, lo cual es algo que está
viviendo el mundo entero. En Juan 3:19 Jesús dijo: “y esta es la condenación...” (en el griego
la palabra “condenación” es la palabra “crisis”), así que podríamos leerlo así: “y esta es la
crisis...” ¿Cuál es la crisis? “Que la luz vino al mundo y los hombres amaron más las tinieblas
que la luz porque sus obras eran malas, porque todo aquel que hace lo malo aborrece la luz
y no viene a la luz para que sus obras no sean reprendidas, mas el que practica la verdad
viene a la luz para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.”
La crisis en que está sumergido el mundo se llama falta de fe y dice: “No creo”. Lo primero
que ataca esta crisis del suicidio es la cabeza. Esta persona está pensando mal y por esa
causa, cree mal y por creer mal, actúa en una forma no acertada. No quiere creer porque ama
mas las tinieblas que la luz y dice en su corazón: “No deseo venir a Dios pues él me va a
quitar tal práctica, tal hábito, tal vicio”. Vemos entonces que es un problema del corazón y
termina siendo un problema de conducta. Vivir en la verdad también es una práctica y
poniendo nuestra fe en Jesucristo es la única forma de romper la crisis.

Las Consecuencias

El suicidio es una decisión sin regreso y podemos ver las consecuencias que tiene a través
de personajes bíblicos que pensaron quitarse la vida. El primer personaje es Elías (2Cro.19:4)
quien después de enfrentar a una mujer malvada dijo: “mejor es morir que vivir” pues el temor
había tomado su alma y ya no tenía ganas de vivir. El segundo es Jonás, en Jonás 4:9 vemos
que él dice: “mejor es morir que vivir” pues Jonás estaba en un estado depresivo. El tercero
es uno de los discípulos de Jesús y no solo pensó en el suicidio sino que lo cometió. Su
nombre fue Judas. Mateo 27 relata que el salió y se ahorcó. Cada una de estas tres personas
han perdido. Elías perdió el aprecio a la vida, que es un don de Dios y a su ministerio, al cual,
ya no le encontraba sentido. Jonás perdió la aceptación de la voluntad de Dios para él, que
era ir a Ninive, predicar y ser testigo de un gran avivamiento. Pero Judas perdió su alma. ¡Qué
tremendo es pensar que el caminó con el Señor, él vió sus milagros, escuchó sus enseñanzas
y aun así terminó en el suicidio y está perdido para siempre en el infierno! El suicidio es más
que perder la vida, es perder el alma, es terminar en el mismo infierno.

La Cura

En Santiago 4:6-10 dice: “...pero El da mayor gracia, por esto dice Dios resiste a los soberbios
y da gracia a los humildes.” La solución viene por medio de enfrentar varios problemas: El de
la soberbia, esa jactancia de sentir que tienes poder sobre tu propia vida. Sólo Dios es el autor
de la vida y sólo él tiene el derecho de terminar con ella. El de la sumisión. ¿A qué sometes
tu mente y corazón? Si es a Dios, jamás vas a pensar en el suicidio. Si te sometes a algo,
cualquier cosa que sea, eso va a dominar tu vida. El de la santidad, debemos entender que
una vida sucia va a terminar siendo una vida que desea la muerte. Y nos queda enfrentar a
aquel que vino para quitar la vida: Satanás mismo. El suicidio es sólo un forma de escape,
pero la solución máxima a la vida es Cristo. El es la salvación eterna, EL prometió dar vida y
darla en abundancia. ¡Ven a El ahora mismo!

José Jordán
Director Ejecutivo
Palabra de Vida Internacional

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