ANTIMATERIA
En física de partículas, la antimateria es la extensión del concepto de antipartícula a la materia.
Así, la antimateria es una forma de materia menos frecuente que está constituida por
antipartículas, en contraposición a la materia común, que está compuesta de partículas.
La antimateria es la versión opuesta a la materia conocida y se constituye de antipartículas.
Las antipartículas fueron advertidas gracias a las matemáticas, como resultado de adaptar la
mecánica cuántica a la teoría de la relatividad. Esto abrió la posibilidad teórica de tener
partículas con cargas opuestas o, lo que es lo mismo, partículas y antipartículas.
Poco tiempo después, se identificaron a través de experimentos las primeras antipartículas.
Estas fueron observadas mediante cámaras de niebla y provenían de los rayos cósmicos que
caen sobre la Tierra de manera constante. Hasta nuestros días se siguen encontrando
antipartículas y antimateria, pero esta última es inestable.
¿Por qué hay más materia que antimateria en nuestro universo? Esta es una pregunta todavía
por resolver pues la teoría del Big Bang postula que debería haberse creado la misma cantidad
de materia que de antimateria en el origen del universo
Los físicos, sin embargo, han descubierto que, en el caso de algunas partículas, las leyes de la
naturaleza parecen favorecer la presencia de materia sobre la de antimateria. Los nuevos
descubrimientos, no obstante, no bastan para explicar la asimetría entre materia y antimateria
que se observa en el universo.
La existencia de la antimateria fue teorizada en 1928 por el físico inglés Paul Dirac (1902-1984)
cuando se propuso formular una ecuación matemática que combinara los principios de la
relatividad de Albert Einstein y los de la física cuántica de Niels Bohr.
La antimateria aún no posee demasiados usos prácticos en las industrias humanas, debido a
sus altísimos costos y a la exigente tecnología que implica su producción y manejo. Sin
embargo, ciertas aplicaciones son ya una realidad.
Por ejemplo, se realizan tomografías por emisión de positrones (PET), lo cual ha sugerido que
el uso de antiprotones en el tratamiento del cáncer es posible y quizá más efectivo que las
técnicas actuales con protones (radioterapias).
Sin embargo, la principal aplicación de la antimateria es como fuente de energía. Según las
ecuaciones de Einstein, la aniquilación de materia y antimateria libera tanta energía que un
kilo de materia/antimateria aniquilándose sería diez mil millones de veces más productiva que
cualquier reacción química y diez mil veces más que la fisión nuclear.
Si se logra controlar y aprovechar estas reacciones, se modificarían todas las industrias e
incluso el transporte. Por ejemplo, con diez miligramos de antimateria podría impulsarse una
nave espacial hasta Marte.