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Significado y Preparación del Adviento

Este documento explica el significado y los símbolos del Adviento. Adviento significa la venida de Jesús y es un tiempo de preparación espiritual para celebrar su nacimiento. Incluye temas como la conversión, el testimonio de María y la esperanza en la segunda venida de Cristo. También describe la Corona de Adviento y sus símbolos como la esperanza y la luz que Jesús trae al mundo.

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Significado y Preparación del Adviento

Este documento explica el significado y los símbolos del Adviento. Adviento significa la venida de Jesús y es un tiempo de preparación espiritual para celebrar su nacimiento. Incluye temas como la conversión, el testimonio de María y la esperanza en la segunda venida de Cristo. También describe la Corona de Adviento y sus símbolos como la esperanza y la luz que Jesús trae al mundo.

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ADVIENTO.

ESPERA DE LA VENIDA DE JESÚS


A. MOTIVACIÓN
“Estamos ya habituados al término «adviento»; sabemos qué significa; pero preci-
samente por el hecho de estar tan familiarizados con él, quizá no llegamos a captar
toda la riqueza que encierra dicho concepto.
Adviento quiere decir ‘venida’. Por lo tanto, debemos preguntarnos: ¿Quién es el
que viene?, y ¿para quién viene? En seguida encontramos la respuesta a esta
pregunta. Hasta los niños saben que es Jesús quien viene para ellos y para todos los
hombres. Viene una noche en Belén, nace en una gruta que se utilizaba como
establo para el ganado.
Esto lo saben los niños, lo saben también los adultos que participan de la alegría de
los niños y parece que se hacen niños ellos también la noche de Navidad. Sin em-
bargo, muchos son los interrogantes que se plantean. E1 hombre tiene el derecho,
e incluso el deber, de preguntar para saber. Hay asimismo quienes dudan y parecen
ajenos a la verdad que encierra la Navidad, aunque participen de su alegría.
Precisamente para esto disponemos del tiempo de Adviento, para que podamos pe-
netrar en esta verdad esencial del cristianismo cada año de nuevo” (Juan Pablo II,
Catequesis 29 de noviembre de 1978).

1. Significado del Adviento


Adviento significa venida. Este tiempo nos prepara para la ve- nida del Señor. Esta
venida se nos presenta en tres dimen- siones:
• Adviento Histórico. Es la espera en que vivieron los pueblos que ansiaban la venida
del Salvador.
• Adviento Místico. Es la preparación moral del hombre de hoy a la venida del Señor.
Es un Adviento actual. Es tiempo propicio para la evangelización y la oración que
dispone al hombre, a aceptar la salvación que viene del Señor.
• Adviento Escatológico. Es la preparación a la llegada definitiva
del Señor, al final de los tiempos, cuando vendrá para coronar definitivamente su
obra redentora, dando a cada uno según sus obras.
2. Esquema del adviento
Inicia con las vísperas del domingo más cercano al 30 de noviembre y termina antes
de las vísperas de la Navidad. Los domingos de este tiempo se llaman 1°, 2°, 3° y
4° de Adviento. Los días del 16 al 24 de diciembre (la Novena de Navidad) tienden a
preparar más específicamente las fiestas de la Navidad.
El color de los ornamentos del altar y la vestidura del sacerdote es el morado, igual
que en Cuaresma, que simboliza austeridad y penitencia.
3. Temas que se presentan durante el Adviento
a. I Domingo, la vigilancia en espera de la ve-
nida del Señor.
Durante esta primer semana las lecturas bíblicas
y la predicación son una invitación con las pala-
bras del Evangelio: “Velen y estén preparados,
que no saben cuándo llegará el momento”.Esta
semana, en familia al igual que en cada comu-
nidad parroquial, encenderemos la primer vela
de la Corona de Adviento, color morada, como
signo de vigilancia y deseos de conversión.
b. II Domingo, la conversión, nota predomi-
nante de la predicación de Juan Bautista.
Durante la segunda semana, la liturgia nos
invita a reflexionar con la exhortación del
profeta Juan Bautista: “Preparen el camino,
Jesús llega” y,
¿qué mejor manera de prepararlo que buscando ahora la reconciliación con Dios?
Encenderemos la segunda vela morada de la Corona de Adviento, como signo del
proceso de conversión que estamos viviendo.
c. III Domingo, el testimonio, que María, la Madre del Señor, vive, sirviendo y
ayu-
dando al prójimo.
Sabemos que María está siempre acompañando a sus hijos en la Iglesia, por lo que
nos disponemos a vivir esta tercera semana de Adviento, meditando acerca del
papel que la Virgen María desempeñó. Encendemos como signo de espera gozosa,
la ter- cera vela, color rosa, de la Corona de Adviento.
d. IV Domingo, el anuncio del nacimiento de Jesús hecho a José y a María.
Las lecturas bíblicas, dirigen su mirada a la disposición de la Virgen María, ante el
anuncio del nacimiento de su Hijo y nos invitan a “Aprender de María y aceptar a
Cristo que es la Luz del Mundo”. Como ya está tan próxima la Navidad, ahora nos
queda solamente esperar la gran fiesta. Como familia debemos vivir la armonía, la
fraternidad y la alegría que esta cercana celebración representa. Encendemos la
cuarta vela color morada, de la Corona de Adviento.
4. Nuestra preparación por la espera de Jesús
El tiempo de Adviento no es un tiempo de penitencia al estilo de la cuaresma, que
busca la conversión por el hecho de conocer el sacrificio de Jesús por nosotros en
la cruz. El Adviento es el tiempo favorable para emprender un cambio del corazón y
para dar un nuevo y decisivo paso en nuestro caminar espiritual, es conversión
como preparación por la espera de Jesús.
La figura de San Juan Bautista destaca de manera especial en adviento. Es un com-
pañero ideal, austero y gozoso a la vez. Su vida fue penitente en grado sumo, pero
no resuena en ella nota alguna de tristeza. Como heraldo y precursor del Señor, se
regocijo al escuchar la voz de Jesús. Este es el único capaz de sacarnos de nuestra
propia complacencia. “¡Arrepentíos, el reino de los cielos está cerca!”, gritaba.
En Cristo, el Hijo eterno, Dios ha aparecido entre nosotros en forma humana. E
inten- ta entrar en lo más íntimo de nuestras vidas, a fin de compartir su vida con
nosotros. Él está a la puerta y llama, pero jamás forzará la entrada. La puerta que
da acceso a nuestros corazones sólo puede ser abierta desde dentro.
Fue San Bernardo quien conectó esta venida espiritual de Cristo con el Adviento. En
sus sermones para este tiempo habla de tres venidas de Nuestro Señor: su venida
que tuvo lugar ya en el nacimiento, su futura venida en la gloria y su venida espiri-
tual, que pertenece al presente. De esta última dice: “Esta venida intermedia es
como la senda por la que pasa de la primera a la última: en la primera, Cristo fue
nuestra redención; en la última, aparecerá como nuestra vida; en ésta es nuestro
descanso y nuestro consuelo”.
5. Tiempo de esperanza
La Iglesia es más consciente de que su esperanza descansa en el futuro. Ella mira
hacia delante, hacia la restauración de todas las cosas en Cristo. Sólo entonces al-
canzará ella su perfección plena.
Ciertamente, es muy difícil practicar la es- peranza en los tiempos que vivimos. Mu-
chísimas son las cosas que militan en su contra: las críticas y ataques a la fe, los
valores morales en declive, el materialis- mo, la secularización se vienen a la alza.
Hablando humanamente, hay poquísimos motivos para la esperanza; pero la espe-
ranza cristiana no se basa en simples con- sideraciones humanas, sino en la bondad
y el poder de Dios.
Como pueblo de Dios, tenemos que poner lo que está de nuestra parte para la
construcción de un mundo mejor y para preparar un camino al Señor. Ambas
tareas son inseparables.

6. “Vigilar y orar”
La vigilancia es una virtud importante, pero bastante descuidada. Vigilar significa
vivir en el pensamiento de la segunda venida de Cristo. Debería ser una actitud de
mente constante, que gobernará toda nuestra conducta. Una virtud para todo
momento, pero especialmente apropiada durante el Adviento.
Si estamos dispuestos y preparados en todo momento para servir a nuestros
prójimos y a Dios, entonces estamos practicando la vigilancia; estamos al acecho de
Cristo. Esta actitud de vigilancia no es algo ansiosa, sino paciente y pacífica; pero
es, al mismo tiempo, una postura de alerta.

7. Símbolos de Adviento: La Corona de Adviento


a. Origen: La Corona de Adviento tiene su origen en una tradición pagana europea
que consistía en prender velas durante el invierno para representar al fuego del dios
sol, para que regresara con su luz y calor durante el invierno. Los primeros
misioneros aprovecharon esta tradición para evangelizar a las personas. Partían de
sus costum- bres para enseñarles la fe católica. La corona está formada por una
gran variedad de símbolos:
b. La forma circular: El círculo no tiene principio ni fin. Es señal del amor de Dios
que es eterno, sin principio y sin fin, y también de nuestro amor a Dios y al prójimo
que nunca debe de terminar.
c. Las ramas verdes: Verde es el color de esperanza y vida, y Dios quiere que
esperemos su gracia, el perdón de los pecados y la gloria eterna al final de nuestras
vidas. El anhelo más importante en nuestras vidas debe ser llegar a una unión más
estrecha con Dios, nuestro Padre.
d. Las cuatro velas: Nos hace pensar en la oscuridad provocada por el pecado que
ciega al hombre y lo aleja de Dios. Después de la primera caída del hombre, Dios
fue dando poco a poco una esperanza de salvación que iluminó todo el universo
como las velas la corona. Así como las tinieblas se disipan con cada vela que
encendemos, los siglos se fueron iluminando con la cada vez más cercana llegada
de Cristo a nuestro mundo. Son cuatro velas las que se ponen en la corona y se
prenden de una en una, durante los cuatro domingos de adviento al hacer la oración
en familia.
Las manzanas rojas que adornan la corona representan los frutos del jardín del Edén
con Adán y Eva que trajeron el pecado al mundo pero recibieron también la
promesa del Salvador Universal.
e. El listón rojo representa nuestro amor a Dios y el amor de Dios que nos envuel-
ve. Los domingos de adviento la familia o la comunidad se reúne en torno a la
corona de adviento. Luego, se lee la Biblia y alguna meditación. La corona se puede
llevar al templo para ser bendecida por el sacerdote.

PARA MI VIDA CRISTIANA


• “El adviento de cada año nos recuerda que la gracia, es decir, la voluntad de
Dios para salvar al .hombre, es más poderosa que el pecado”(Juan Pablo II,
Catequesis 20 de diciembre de 1978).
• ¿Por qué hablamos hoy de todo esto? Para comprender mejor el Adviento. Ad-
viento quiere decir Dios que viene, porque quiere que «todos los hombres sean
salvos y vengan al conocimiento de la verdad» (1 Tim 2, 4). Viene porque ha
creado al mundo y al hombre por amor, y con él ha establecido el orden de la
gracia. Pero viene «por causa del pecado», viene «a pesar del pecado», viene
para quitar el pecado”(Juan Pablo II, Catequesis 20 de diciembre de 1978).

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