TEMA 3: LAS EMOCIONES Y LOS ESTADOS DE ÁNIMO
3.1. LAS EMOCIONES Y LOS ESTADOS DE ÁNIMO EN LAS ORGANIZACIONES. INTRODUCCIÓN Y
RELEVANCIA
En nuestra cultura, hemos asociado esta imagen (un corazón) al amor y este órgano a la
central de emociones. Pero desde hace poco más de dos décadas esta destronando el cerebro
al corazón, como órgano vinculado a las emociones.
Los avances en neurociencia y el best seller de inteligencia emocional de Daniel Goleman son
pilares fundamentales de ese cambio de paradigma.
El paradigma que heredamos, valoraba lo racional y miraba con recelo lo emocional,
asociándolo a lo irracional y subjetivo. Además se confinó a las emociones al territorio de lo
íntimo y lo privado, cuando en realidad estas nos acompañan en todos los actos de nuestra
vida.
Estos factores hicieron creer durante mucho tiempo que, por lo tanto, en las organizaciones,
en el trabajo, en público, se podían expresar pocas emociones. Lo que nos condujo a estar
poco acostumbrados a conectar con las emociones, a reconocerlas y a aceptarlas.
Desde el nuevo paradigma, no existen organizaciones libres de emociones, por lo que
reprimirlas u ocultarlas puede acarrear consecuencias no favorables, por lo que se hace
necesario formarse emocionalmente para facilitar la toma de conciencia y la regulación de las
emociones propias y ajenas. Porque, debido a que las emociones son un aspecto fundamental
en los vínculos y en el clima, ya que se generan en las relaciones con los otros y en la imagen
que estos nos devuelven de nosotros mismos. Además, se sabe que en el trabajo podemos
encontrar una fuente de bienestar o de malestar, de realización o de anulación personal, de
disfrutar o de padecer con lo que hacemos y de lo que vivimos. Incluso, hay quien considera
que son poco modificables o influenciables, por responder a su dotación genética, por ejemplo
cuando dicen “yo soy así”.
Investigaciones sobre el impacto de las emociones en el ámbito laboral demuestran que los
sentimientos personales repercuten en el conjunto de los trabajadores, en el que se conoce
como contagio emocional. Generan un ambiente agradable, productivo, eficaz y de
crecimiento, o todo lo contrario. Por eso las emociones regulan las relaciones sociales y ponen
en juego el equilibrio personal y el bienestar social.
Por todo ello, hablar de emociones en las organizaciones es fundamental para los responsables
de departamentos de recursos humanos y para líderes y quipos.
Para trabajar con las emociones debemos discriminar las percepciones, atribuciones y
representaciones valorativas que se van construyendo sobre sí mismos los demás y sus
interacciones.
Pero también debemos aprender a exteriorizarlas de una forma socialmente adecuada, ya que
canalizar bien las emociones facilitara las relaciones, incluso evitar conflictos o enfermedades.
Para que esto sea posible y conduzca a los resultados esperados además de reconocer las
emociones y canalizarlas, hay que crear un entorno receptivo a las mismas, este debe ser
capaz de contenerlas, respetarlas y darles una orientación positiva, así no se bloquean y se
transforman.
Un entorno receptivo y sensible y respetuoso de las emociones es, por sí mismo, contenedor y
transformador.
Cuando las emociones se veían como perniciosas o como que interferían u obstaculizaban las
relaciones llevaban a socavar el clima de trabajo conduciendo al retiro emocional y a la
despersonalización de las emociones. Pero hablar de emociones en la empresa no es un
discurso sensiblero, es hablar no solo de bienestar, sino también de rendimiento y eficacia.
Las emociones mal canalizadas se traducen en conductas desadaptativas, como no
concentrarse, más descuidos en las tareas, malestar, preocupación, etc. Todo ello puede
repercutir a nivel físico, aumentando los estresores que influyen en el desempeño, en la
actitud y el comportamiento, empeorando el ánimo, aumentando la irritabilidad, causando
bajas. Por lo tanto, no estar concentrado puede disminuir la productividad e incrementar el
riesgo de accidentes de trabajo, fallos en la producción o malestar en los grupos. Todo ello se
traduce en dinero, ganar menos o gastar más por las bajas y daños que puedan causar. Por lo
tanto cuidar la dimensión emocional en las organizaciones no es un aspecto más, es
preocuparnos por el corazón de la empresa.
Diferencias entre emociones, sentimientos y estados de ánimo
Las emociones es un programa innato de adaptación al medio. Los sentimientos son la
cognición sobre la emoción, es un proceso de conocimiento de aquello que nos emociona. Un
estado de ánimo son estados de humor.
El carácter en las emociones es situacional, en los sentimientos tiene un carácter generalizador
que transciende en la situación que lo generó. Los estados de ánimo dependen de las
valoraciones globales del mundo que nos rodea.
El origen de las emociones son raciones instantáneas y automáticas. El de los sentimientos es
una paulatina aparición y en los estados de ánimo tiene una causa poco clara.
En cuanto a la expresión de las emociones son más próximas a reflejos innatos, como
manifestaciones fisiológicas. En el caso de los sentimientos, el resultado de la transformación
de una emoción, se expresa a través de estas. En los estados de ánimo no están asociadas
expresiones distintivas sino más bien genéricas.
La duración de las emociones es breve. En el caso de los sentimientos permanecen por un
periodo relativamente prolongado, son estables. Los estados de ánimo son de mayor duración.
La intensidad de las emociones es intensa. Los sentimientos son de mediana o alta intensidad.
Los estados de ánimo son menos intensos.
En cuanto la orientación de las emociones, están originadas frente a personas o a situaciones.
En el caso de los sentimientos, son originados frente a personas o situaciones. En cambio los
estados de ánimo no se dirigen a personas o eventos.
La aparición de las emociones es desde el nacimiento. En cuanto al sentimiento se desarrollan
más tarde, producto de la madurez (ejemplo: el miedo es una emoción pero la desconfianza es
un sentimiento. El arrebato amoroso es una emoción pero la amistad y la simpatía son
sentimientos).
Emociones: reacciones automáticas de carácter situacional, breves e intensas, provocadas por
un estímulo específico. Manifestaciones fisiológicas bien diferenciadas (ej., alegría, miedo).
Estados de ánimo: estado de humor general y más duradero, que depende de valoraciones
globales de lo que nos rodea, sin estímulo específico que los desencadene.
Sentimientos: cognición sobre la emoción, de carácter general, aparición paulatina. Son más
estables y permanecen más tiempo.
3.2. NEUROCIENCIA Y EMOCIONES
3.2.1. Las emociones: qué son y cómo funcionan.
Según Miquel, las emociones derivan de la percepción que las personas tengan de una
situación o un suceso en función de sus metas y del significado que atribuyen esos sucesos. Por
lo que las emociones depende del contexto.
Funes añade que las emociones proporcionan además dirección, prioridad, sensibilidad y
predisponen o imposibilitan tendencia de acción, ya que se actuará de una manera u otra en
función de la emoción que este influyendo. Y es por esto que pensamientos, sentimientos y
acción son inseparables, condicionando así el resultado de la interacción social.
Las emociones se manifiestan como respuestas, señales o reacciones, es decir, cambios
neurofisiológicos. Además, las emociones son influidas por y/o influyen en la identidad, es
decir, las características de la persona, el contexto, la cultura, la ideología, la moral, el poder y
los límites de cada sociedad y sus condiciones, que son las circunstancias concretas en las que
se producen los hechos.
Son reguladores de nuestras acciones, aportan equilibrio, adaptabilidad y orientan a la
supervivencia y el bienestar. Por todo lo expuesto, vemos que en las emociones hay tres
componentes involucrados: fisiológicos, cognitivos y conductuales.
Se manifiestan como respuestas, señales o (re)acciones, es decir, cambios neurofisiológicos.
Las respuestas neurofisiológicas, alteraciones como la respiración, secreciones hormonales,
rubor, etc., son difíciles de controlar por el sujeto y generalmente se manifiestan en elementos
conductuales (ejemplo miedo- huir), expresiones faciales, lenguaje no verbal, el tono de voz,
etc. En las respuestas conductuales, intervienen los elementos fisiológicos y cognitivos, que
son los pensamientos, creencias que se desencadenan ante la situación e influyen en la
elaboración de la respuesta.
Las emociones no son inmodificables, en el proceso de socialización natural, el que se hace
espontáneamente en las interacciones con los otros y en lo formales, a través de cursos o
entrenamientos. Se va produciendo una modificación o transformación de las emociones, en
este proceso intervienen tanto lo cognitivo, creencias y valores personales, como lo cultural,
las creencias y valores de la sociedad, la empresa, etc. Y este proceso se puede realizar tanto
explicita como implícitamente, como hemos dicho.
Esto tiene un correlato emocional, veamos en algunos ejemplos: el sentimiento de pertenencia
a una organización (muy claro en la iglesia y en el ejército por ejemplo) o el sentimiento de
contribuir en la sociedad, que es más típico de las profesiones sanitarias y educativas; el
sentimiento de defensa de la justicia, en las ramas jurídicas, en la participación en ONGs, etc.
También en muchos casos las emociones son herramientas de trabajo, normalmente en estos
casos no son tanto emociones experimentadas, sino más bien manifestadas, aprendidas y/o
entrenadas que son las adecuadas para cada situación: Cuando un empleado de atención al
cliente transmite tranquilidad como parte de su estrategia de calmar al cliente, aunque él
personalmente no esté tranquilo, o también cuando un médico se muestra afectado al dar un
diagnostico grave para empatizar con el paciente, a pesar de que para el medico sea algo
rutinario y típico. Otro ejemplo de esto sería cuando en una operación un policía se manifiesta
valiente y seguro aunque tenga miedo.
Cualesquiera sean los motivos, es evidente que para el mejor ajuste del trabajador a su
entorno, cuanto más se conozca más adecuado será para el desempeño de sus funciones y
más eficaz para la organización, incluso en algo tan personal como son sus rasgos emocionales.
3.2.2. Lo que nos hace humanos: fisiología de las emociones.
El cerebro humano trabaja en red, cuando tenemos una función cognitiva se activa casi todo el
cerebro, pero hay áreas que son más críticas, si hay un área del cerebro humano que nos
relaciona con nuestra identidad es el área frontal, lo que nos hace diferentes a todos y nos
diferencia de las demás especies.
Si hay una lesión en la parte posterior del cerebro, que es clave para el proceso de percepción
del mundo externo, la persona va a tener seguramente un déficit en percibir el mundo, pero va
ser la misma. Si hay un daño frontal, uno no va a ser el que fue, comienza a ser distinto,
cambia la personalidad.
Las neuronas frontales responden a diferentes cosas según el contexto. Esta área termina de
madurar entre la segunda y tercera década de vida, tiene una función importante en varias
funciones intelectuales y cognitivas, por ejemplo la planificación, la toma de decisiones, la
memoria, la interacción social, etc.
Cuando uno evoca una memoria, la memoria se hace inestable y se vuelve a guardar como
cuando uno guarda un documento Word en el ordenador, lo que se guarda es lo que se va a
recordar la próxima vez. Ejemplo: si uno hace un viaje de enamorados y uno está más
enamorado que el otro y lo cuenta cien veces y el otro lo cuenta dos porque esta poco
enamorado y lo pasó mal, seguramente el más exacto es el que lo conto dos veces, porque el
que lo conto cien va a añadir cosas emocionales en el viaje que no van a tener nada que ver
con la realidad.
Aprendimos del lóbulo frontal que es el encargado de planificar, de organizar la conducta
temporal del lenguaje, de la emoción y de los aspectos racionales por pacientes. La lobotomía
destruía el lóbulo frontal a personas con depresiones incurables, obsesiones, etc. después de
la cirugía se acababan las obsesiones pero dejaban de ser la misma persona.
Caso de Phineas Gage (un hierro le atravesó el lóbulo frontal): se descubrió que el lóbulo
cumple otra función que es regular la emoción y lo racional. El lóbulo frontal es el que se
encarga de adaptar socialmente los impulsos innatos que todos tenemos (todos queremos
pegar a quien nos pega o llamar mentiroso a quien es mentiroso, y esto es lo que las personas
con el lóbulo frontal dañado hacen). El déficit de Phineas Gage era un déficit emocional, que
guía a la toma de decisión “racional”.
La toma de decisiones es permanente, entonces el cerebro humano ha desarrollado
evolutivamente un mecanismo automático, muchas veces no consciente, que incorpora el
contexto que cambia. La toma de decisiones humano no es un proceso lógico, sino que esta
guiado por las emociones.
Pacientes como Phineas Gage tienen lo que se llama como “miopía del futuro”. Los pacientes
frontales saben qué está bien y que está mal, no es un problema de conocimiento. Sin
embargo eligen el riesgo, la recompensa inmediata. No pueden resistir la tentación inmediata,
aunque esa tentación inmediata sea perjudicial en el largo plazo.
Se creía que el lóbulo frontal era más grande en los humanos que en otras especies. Hoy
sabemos que no, parte de la complejidad frontal quizá sería por las conexiones cerebrales, no
tanto por el tamaño del lóbulo frontal.
3.3. TIPOS DE EMOCIONES.
Plutchik propone ocho emociones básicas y ocho avanzadas (cada una compuesta por dos
básicas). De este modo, explica la interrelación de las emociones y las funciones que cumplen,
desencadenándose como respuesta a distintos problemas:
La identidad:
Está la función de la inclusión donde las emociones están en el rango de la afectación (respeto,
cariño, afinidad, etc.) y la función de rechazo que están en la línea de la aversión (hostilidad,
asco, desagrado, etc.)
La temporalidad:
Esta la función de la reproducción con emociones como alegría, felicidad, deleite, etc. y la
función de la reintegración (tristeza, dolor, pesimismo, etc.)
La jerarquía:
Esta la función de protección (derivadas del miedo, ansiedad, angustia, preocupación, etc.) y
para la función de destrucción (ira, irritación, etc.).
La territorialidad:
Está la función de exploración que son emociones en la línea de la anticipación (intereses,
expectativa) y para la función complementaria, la orientación, son emociones derivadas de la
sorpresa (emoción, asombro, etc.).
3.4. GESTIÓN DE EMOCIONES.
Salovey y Mayer se refieren a la inteligencia emocional como la capacidad de percibir,
comprender y utilizar las emociones. Goleman añade que también hay que manejar
adecuadamente las relaciones que mantenemos con los demás y con nosotros mismos, ya que
la incapacidad de reconocer nuestros verdaderos sentimientos nos deja a merced de ellos.
Es a partir del modelo desarrollado por estos autores que la investigación empírica y el
desarrollo de programas de entrenamiento cobran sentido y mayor rigurosidad y coherencia.
Para ello, hace referencia a la inteligencia intrapersonal y a la interpersonal.
Por lo tanto, cada vez más la inteligencia emocional es un elemento predictivo del éxito , ya
que la calidad de las decisiones depende de la calidad de las emociones y si somos capaces
de reconocer las emociones y actuamos en concordancia con lo que sentimos y las orientamos
positivamente (no destructivamente), entonces nos colocan en la vía del éxito, la eficacia o la
satisfacción personal (la inteligencia emocional predice mayor satisfacción y desempeño
laboral)
Esto se puede lograr mediante el entrenamiento, es decir, no están determinadas por una
dotación genética y modificable, sino que cada uno puede mejorar en aquellos aspectos en los
que tiene más dificultades o necesidades, ya que la inteligencia emocional promueve también
el desarrollo y la superación personal.
La conexión entre los factores emocionales y el desarrollo de las competencias en el trabajo,
resulta útil en el desarrollo de personas y en la asignación de funciones ya que en una mejor
adaptación al entorno son personas más flexibles, creativas y se establecen relaciones de
confianza y colaboración.
Debemos considerar dos dimensiones:
1. Orientada a la percepción, evaluación y aprensión de las emociones. Vinculado
especialmente al reconocimiento de las emociones en uno mismo y en los demás. La
percepción es la organización e interpretación de la información que proviene del
ambiente, lo cual conlleva a la evaluación de la situación en la que debe regir el
principio de realidad, es decir, buscar la objetividad siendo consciente de los sesgos
que pueden afectarla. Por lo tanto, las emociones actúan en la forma de procesar la
información y reflexionar, y a dirigir la atención sobre lo importante. Estos significados,
ideas y conceptos que existen subjetiva y objetivamente se plasman en palabras. Caña
apunta con acierto que ninguna actividad humana es puramente cognitiva, afectiva o
práctica: lo cognitivo, instrumental o afectivo son inseparables en el funcionamiento
normal de un ser humano. La expresión de las emociones, aparecerá por la vía verbal y
no verbal porque los estímulos físicos de las emociones pueden resultar en ocasiones
incontrolables. (Percepción: habilidad para reconocer adecuadamente las emociones
de uno mismo y de los demás).
2. Orientada a la regulación de las emociones. Hace referencia a las habilidades para
manejar las emociones en uno mismo y en los demás, no se trata de eliminarlas sino
de moderar las negativas y aumentando las positivas sin reprimir o exagerar lo que
ellas conllevan.
3.4.1. GESTIÓN DE EMOCIONES: COMPETENCIAS.
La primera competencia intrapersonal que vamos a ver es el autoconocimiento que es el
conocimiento de uno mismo desde sus puntos fuertes y débiles, de sus gustos y aversiones, de
lo que es y de cómo es.
La autoeficacia por otro lado, es ser capaz en todas las tareas que realizamos, es la valoración
personal de la competencia o del desempeño. Responden al “para qué sirvo”, tiene también
relación con las expectativas de autoeficacia, es decir, a qué puedo llegar.
La autorrealización es la disposición a intentar mejorar y perseguir objetivos, son dos: la
motivación que es una fuerza interior que impulsa a la persona hacia delante permanente en
un constante deseo de superación (para muchas personas incluso las dificultades son una
fuente de motivación) y la resiliencia, que es la capacidad de recuperación, superación y
transformación que tiene las personas de sobreponerse ante la adversidad.
La autorregulación son técnicas introspectivas de control emocional como por ejemplo la
detención del pensamiento, identificación de pensamientos y creencias, su modificación,
promover el pensamiento positivo, etc.
La autoconciencia es un proceso de observación y reflexión sobre uno mismo y sus
circunstancias, hay una conexión con el aquí y ahora, la respiración y la activación de los
sentidos, y también la aceptación por la autocompasión. Se lleva a cabo a través de técnicas
como la meditación, además de la reflexión consciente.
La autoestima es la percepción evaluativa hacia uno mismo. La manera en que se considera la
valía personal en relación a nuestra manera de ser y de comportarnos, nuestras aspiraciones,
los éxitos y los logros obtenidos, con la coherencia de los valores que se tienen, así como con
el feedback de las personas que nos rodean.
- Competencias Interpersonales:
a) La primera es la empatía, que es la capacidad de comprender y de crear sintonía. Se
trata de ver las cosas desde la misma perspectiva del que nos está hablado (ponerse
en el lugar del otro, respetar cómo se siente sin evaluar ni enjuiciar).
b) La escucha activa es la escucha atenta interesada y empática. No se trata solo de
escuchar, sino de hacer preguntas, parafraseo y reflejar sentimientos que hacen sentir
a la persona comprendida.
c) La negociación se trata de buscar u obtener aquello que queremos teniendo en cuenta
también las necesidades del otro. Haciendo un intercambio en el que ambas partes
lleguen a un acuerdo.
d) El asertividad es la capacidad de saber relacionarse con los demás en un plano de
igualdad. Sin intentar sobresalir ni quedar en desventaja respecto del otro
(defendiendo lo propio y respetando el otro, y expresando las necesidades
personales).
e) La cordialidad es ser agradable.
f) La confianza, compasión y contención es estar interesado por los demás ser fiables,
hacérseles sentir aliviados, apoyados y protegidos.
Como conclusiones las emociones nos hacen humanos, ponen evidencia nuestra sensibilidad,
nuestra vulnerabilidad, no somos meros procesadores de información como un robot, ni
tampoco un ser que realiza determinadas funciones orgánicas como un vegetal. Por eso hay
que reconocer y comprender su impacto emocional para establecer relaciones interpersonales
satisfactorias y para conseguir la mejor versión de uno mismo. Ser emocionalmente inteligente
disminuirá el desgaste psicológico que implican los problemas diarios y facilitará nuestras
tareas y nos sentiremos mejor con nosotros mismos y con los demás.