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Escuelas Psicologicas Lectura Nro 1.psicologiavida

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UNIVERSIDAD RICARDO PALMA

Facultad de Psicología
CURSO
Psicología y Vida
Práctica
PS – 108

Prof. Samuel Gerardo Choque (Teoría)

Prof. Ana María Cossío Ale (Práctica)

Lectura obligatoria
[email protected]

Primer Semestre
Prof. Ana María Cossío Curso: Psicología Vida URP

Escuelas Psicológicas: Nacimiento de la ciencia psicológica

La psicología llega a la edad adulta

Todo se inicia así eran cuatro hombres que estuvieron íntimamente relacionados
con la presentación de la psicología como ciencia experimental. Fueron: Ernest Weber
(1795 - 1878), Gustav Fechner (1801 - 1887), Hermann von Helmholtz (1821 - 1894) y
Wilhelm Wundt (1832 - 1920). Los cuatro eran alemanes y por ende plenamente
conscientes de los impresionantes avances que se estaban logrando en la fisiología
europea a mediados del siglo XIX. En efecto, todos ellos habían tenido una notable
instrucción en esa disciplina en el curso de su educación profesional, y fue por esto
que se interesaron en problemas psicológicos. Además de semejante núcleo común
de interés por la fisiología, cada uno hizo una contribución particular al desarrollo de la
psicología.
La aportación especial de Weber consistió en demostrar la posibilidad de aplicar
métodos experimentales a la investigación de procesos psíquicos. Fechner era una
mezcla compleja de físico, matemático y filósofo, lo cual según veremos resultó ser de
gran importancia para el desarrollo de la incipiente ciencia. Aunque físico por
excelencia, Helmholtz era un genio universal que al igual que Weber sentía pasión por
el conocimiento exacto derivado de la experimentación. Cuando aplicó su profunda
inteligencia a estudiar problemas psicológicos, el resultado fue un avance notable en el
conocimiento de la estructura y de las funciones del ojo y oído. El talento especial de
Wundt era el de un organizador y sistematizador. Reunió las varias orientaciones de la
investigación y especulación teórica de su época en el primer libro sistemático de
psicología publicado de 1873 a 1874, al cual en forma harto significativa tituló
Physiological Psychology. Wundt fundó también el primer laboratorio experimental de
psicología en Leipzig en 1879.1 Dada la importancia crítica y el influjo de estos
pioneros, en seguida examinaremos las contribuciones de cada uno de ellos en forma
un tanto detallada.

Max Weber (Jurista y Político Alemán)

Mencionamos dos contribuciones específicas hechas por Weber a la embrional


ciencia psicológica. Primero, como ya señalamos, aplicó los métodos experimentales
de la fisiología a la investigación de procesos psíquicos. Esto tuvo lugar en conexión
con su investigación sistemática del sentido del tacto y del sentido cinestésico. Ahora
no nos interesan los detalles de su trabajo, pero cabe observar que esos experimentos
marcaron un viraje fundamental en la posición de la psicología. La nueva ciencia había
roto al fin sus lazos con la filosofía mental, y el tribunal de última instancia para
resolver cuestiones psicológicas ya no era el debate filosófico, sino el recurso a la
investigación empírica. Weber vinculó así la psicología con las ciencias naturales y le
preparó el camino a la investigación experimental de la conducta humana.
Su segunda y más destacada aportación fue el descubrimiento que condujo con el
tiempo a la primera ley psicológica verdaderamente cuantitativa e indirectamente a la
creación de los métodos psicofísicos que vamos a ver en la siguiente sección. El
descubrimiento de Weber se originó en una investigación del sentido muscular por
medio de experimentos consistentes en levantar pesas. Notó que la diferencia apenas
perceptible entre dos pesas es cierta razón constante (1:40) del estímulo estándar.
Así, una pesa de 41 gramos será apenas perceptiblemente distinta a una pesa
estándar de 40 gramos, y una de 82 gramos será apenas perceptiblemente distinta de
una pesa estándar de 80 gramos. Weber extendió su investigación de umbrales de
diferencias al área de discriminación de brillantez visual y al umbral de 2 puntos sobre

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una superficie cutánea; pero nunca formuló sus resultados en una ley general. A pesar
de ello, sus descubrimientos suscitaron considerable interés en procesos sensoriales
entre fisiólogos y psicólogos contemporáneos. De hecho, la fama de Weber es ante
todo el resultado de la elaboración posterior que Gustav Fechner hizo de sus
descubrimientos básicos. En la sección siguiente vamos a seguir la evolución de los
conceptos de Weber en el trabajo de su sucesor.

Wilhelm Maximilian Wundt (16 August 1832 – 31 August 1920)

Se ha dicho ya que Wundt fue el fundador de la psicología como disciplina


académica formal, y que ese hecho tuvo lugar en 1879 en Leipzig, Alemania, donde
fundó el primer laboratorio experimental. Aparte de ese importante logro, el lugar de
Wundt en la evolución de la psicología puede examinarse desde dos puntos de vista.
Primero, se le pueda evaluar en términos de la naturaleza de su sistema - lo que
pensaba qué era la psicología y cuáles fueron sus métodos y objetivos. Por otra parte,
la contribución de Wundt puede estudiarse desde la perspectiva de su influencia como
líder de la nueva disciplina científica que fundó. Consulte el lector las biografías
(1) Ya en 1871 William James poseía un pequeño
laboratorio en Harvard, pero el de Wundt fue el
primero de cierta trascendencia. A Wundt se le (Boring, 1950; Murphy, 1949) para conocer
atribuye el mérito de la "fundación" en parte por este aspecto del hombre. Ahora nos vamos a
su intento de fundar un laboratorio y en parte por limitar en nuestro análisis a Wundt el
el reconocimiento administrativo oficial que le
otorgó al laboratorio la Universidad de Leipzig. sistematizador.

Pensaba Wundt que el objeto de la psicología es la experiencia - la inmediata - a


estudiarse por observación de sí, o más técnicamente por introspección, una
observación objetiva y analítica de los propios procesos conscientes.
El objetivo o problema primordial de la psicología consiste en analizar la experien-
cia consciente en sus elementos. Así, Wundt se asoció con la química mental y con la
tradición empírico-asociacionista. Una vez hecho ese análisis sistemático en
elementos, podía determinarse la manera en que te intercorrelacionan o se componen.
Por consiguiente Wundt se fijó una doble tarea. Primero, el análisis de conciencia, y
segundo, descubrir las leyes de síntesis.
A un sistema como el de Wundt que trata de analizar los contenidos de la
conciencia se le conoce como psicología de contenido por oposición a las psicologías
del acto que toman como unidad el estudio de actos o procesos mentales.
Es innecesario hacer una síntesis más completa del sistema de Wundt en este
momento, puesto que muy pronto lo volveremos a examinar con bastante detalle en la
forma en que fue elaborado y expuesto por un alumno de Wundt, Titchener. Sin
embargo, conviene señalar que la definición general de Wundt relativa a la psicología
y su método analítico representan la culminación de varias corrientes que hemos
subrayado en el capítulo precedente. Primero, el concepto de que la mente es
reducible a elementos y que éstos se integran en forma debida es obviamente un
legado de la tradición empírico-asociacionista. Segundo, el uso de observación y
análisis experimentales para conocer fenómenos mentales es la culminación de una
tendencia iniciada por Weber y Fechnner para utilizar métodos fisiológicos y físicos en
investigaciones fisiológicas. Por último, la elección que hace Wundt de introspección
como el método de la psicología lo coloca en la categoría de psicólogos que son
partidarios de técnicas sumamente objetivas para estudiar procesos mentales y
conductuales.

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Una de las reacciones inmediatas ante el nuevo laboratorio fue que emigraron a
Leipzig jóvenes interesados en este nuevo y prometedor enfoque para el estudio de la
mente humana. Como resultado se convirtió Wundt en jefe de una escuela de
psicólogos cuyo propósito común era el análisis mental por medio de introspección con
el fin último de descubrir las leyes de la mente.
En la forma en que se usa en psicología, el término "escuela" designa grupos de
psicólogos que se asocian tanto geográficamente como sistemáticamente con los
primeros líderes en la nueva ciencia. Casi todos los psicólogos que formaron una
escuela trabajaban en problemas comunes y compartían una orientación sistemática
común. Por estas razones es correcto hablar de la "Escuela de Leipzig", en el sentido
de que en Leipzig, Wundt y sus colaboradores compartían los métodos y objetivos del
estructuralismo. Freud y sus colaboradores fundaron una escuela de psicoanálisis en
Viena en el primer decenio de este siglo. La escuela se transformó en el punto focal
del movimiento psicoanalítico. En forma parecida, los psicólogos que fueron atraídos
por la "Escuela de Chicago" del funcionalismo coincidían típicamente en finalidades y
en programas de investigación.
A medida que la psicología comenzó a difundirse como ramal del laboratorio de
Leipzig o por crecimiento independiente fuera de Alemania, se formaron otras
escuelas compuestas de psicólogos con intereses sistemáticos comunes. Durante
algunos decenios, de 1900 a 1930 aproximadamente, esa fue la característica más
sobresaliente de la nueva psicología, y fue gracias a esas escuelas que la psicología
contemporánea tomó forma. Debido a su importancia central en la evolución de la
psicología moderna, vamos a examinar cinco de las escuelas con cierto detalle:
estructuralismo, funcionalismo, behaviorismo, psicología gestáltica y psicoanálisis.
Con ello no queremos decir que son las únicas escuelas de psicología que
nacieron a principios del siglo XX. Más bien, aquellas que hemos seleccionado para
presentarlas han sido en nuestra opinión las que más han influido para determinar el
curso de la psicología contemporánea. Además, casi todas las demás son variaciones
o ramas de las que vamos a considerar. El lector encontrará fácilmente exposiciones
pormenorizadas de todas las variantes que le interesen consultando a Boring (1950),
Heidbreder (1933), Keller (1937) y Woodworth (1948).

Escuelas psicológicas
Edward Bradford Titchener (1867-1927) psicólogo PH.D Británico, el más
destacado alumno de Wundt, trasplantó la psicología de éste en Estados Unidos. En
manos de Titchener la concepción del maestro relativa a la psicología tuvo su
completo desarrollo. Así, casi en todos los aspectos un estudio de la psicología de Tit-
chener proporciona una visión bastante exacta del sistema de Wundt no significa que
ambos sistemas sean idénticos. Hay diferencias de opinión entre maestro y discípulo,
pero en términos generales es correcto afirmar que el sistema de Titchener es el de
Wundt en espíritu, en método y en los tipos de problemas explorados.

Estructuralismo de Titchener

En este capítulo nos ocupamos principalmente de los objetivos y métodos de


Titchener. Otros aspectos de su psicología serán estudiados ocasionalmente cuando
abordemos la sensación, la emoción, el pensamiento y otros procesos mentales en
capítulos que siguen. Así pues, lo que queremos hacer ahora es aclarar su definición
de psicología y su lugar entre las ciencias. Siguiendo un orden bastante lógico
principiamos con la definición que da Titchener de la psicología.

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Titchener comienza relacionando la psicología con la ciencia en general. Adopta


una perspectiva monista, afirmando que en definitiva todas las ciencias estudian un
mismo objetó - "algún aspecto o fase del mundo de la experiencia humana". El biólogo
se ocupa de formas vivas, el físico estudia formas inanimadas. En el estudio de estas
formas el físico se especializa en las facetas de la experiencia referentes a cambios de
energía, electricidad, magnetismo, etc. Por su parte, el químico analiza elementos y
sus compuestos. En la esfera de formas vivas el botánico se especializa en el estudio
de plantas, mientras que el zoólogo se concentra en animales. ¿Y la psicología? Su
objeto es la experiencia humana desde el punto de vista especial de experiencia
dependiente de la persona que la sufre.
Así pues, la experiencia consciente es el objeto de la psicología. Pero dicha
experiencia es un asunto privado y sólo la puede observar la persona que la tiene, por
consiguiente se requiere una técnica especial para la observación psicológica. Es el
método de introspección que por supuesto Titchener tomó de Wundt. La introspección,
tal como Titchener empleó el proceso, es una forma muy especializada de observación
de sí, en la que el psicólogo intenta estudiar su propia conciencia científicamente. Su
finalidad consiste en observar los contenidos de conciencia - no en la manera distraída
e informal de la reflexión cotidiana, sino de modo imparcial, objetivo y sistemático.
Debido a las dificultades inherentes a una situación donde lo observado y el
observador en cierto modo son uno y el mismo, los introspeccioncitas necesitan
considerable adiestramiento de laboratorio en este método especial de observación
antes que sus resultados puedan considerarse válidos. Conforme vayamos
examinando detalladamente el sistema de Titchener, aparecerán más completamente
algunos de los problemas especiales que afronta la introspeccioncita.
Titchener trata después de la amplia cuestión del objetivo de la psicología, el cual
en su opinión consiste en responder al triple interrogante de la experiencia: "que",
"cómo" y "por qué". La pregunta: qué ha de contestarse por análisis introspectivos y
sistemáticos de procesos mentales. La pregunta cómo es un problema de síntesis:
¿cómo se interrelacionan o combinan los procesos mentales? En otras palabras,
cuando se han descubierto varios elementos de conciencia por análisis introspectivos,
el siguiente problema está en saber cómo se combinan en compuestos. Y así la
psicología de Titchener era una química mental al igual que la de Wundt.
Titchener examina en seguida el problema de cómo, sosteniendo que la respuesta
no debe buscarse, en procesos mentales en sí. Un proceso mental, dice Titchener, no
puede considerarse causa de otro. Por ejemplo, si alguien sufre un estímulo doloroso
o molesto, la conciencia de dolor no se debe a conciencias pasadas sino a estímulos
presentes. Esta forma de razonar parecería sugerir que los estímulos han de ser la
causa de conciencia; pero también esta conclusión
(2) Nuestra exposición de la es falsa. Los estímulos pertenecen al mundo físico, el
psicología de Titchener se basa en
su Textbook of Psychology (1910)
dolor al mundo mental y una ciencia, que necesita
publicado por primera vez en 1896. salir de sus confines para buscar explicaciones,
comete el error de dilucidar sus fenómenos
invocando un deus ex machina.
Sugiere Titchener que tal vez, hayamos de buscar en el sistema nervioso la causa
de conciencia. ¿No es lógico suponer que algunas actividades dentro del cerebro
producen los cambios correspondientes en la conciencia? A esta interrogante del
sentido común responde Titchener con un rotundo no. El cerebro es parte del cuerpo,
así que ambos son aspectos del mismo mundo físico. La conciencia corre
paralelamente con los procesos nerviosos cerebrales, pero uno no es causa del otro.
Así Titchener abraza una postura dualista ante el problema de mente y cuerpo en
forma de paralelismo psicofísico. Ello parece privar a la psicología de las relaciones

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entre causa y efecto tan apreciadas por el científico. Pero Titchener elude la dificultad
de esta manera:
Así pues, la ciencia física explica asignando una causa; la ciencia mental
explica refiriéndose a los procesos nerviosos que corresponden a los
procesos mentales que están bajo observación. Podemos combinar ambas
maneras de explicación, si definimos a ésta como la afirmación de las
circunstancias o condiciones inmediatas en que ocurre el fenómeno
descrito. La escarcha se forma en la condición de diferencia de
temperatura entre aire y suelo; las ideas se forman en la condición de
ciertos procesos dentro del sistema nervioso. Fundamentalmente son
idénticos al objeto y la manera de explicación en los dos casos.
Para recapitular la posición de Titchener hasta este punto, la psicología es estudio
de la conciencia por el método de introspección con el propósito de contestar tres
preguntas acerca de fenómenos mentales: ¿qué? ¿cómo? ¿por qué? El programa
completo de la psicología es esencialmente similar al de las otras ciencias naturales.
Una vez que el científico ha decidido qué aspecto de la naturaleza va a estudiar,
procede a descubrir sus elementos, muestra cómo se integran en procesos más
complejos y finalmente formula las leyes que rigen el comportamiento de los
fenómenos estudiados.
Titchener aborda a continuación ciertos problemas de introspección que resultan
del método especial de introspección. Admite, que a primera vista la introspección
como método tiene resabios de subjetividad. ¿Cómo puede haber una psicología
objetiva y científica si precisamente el proceso bajo observación está efectuando
también la observación? En su opinión la respuesta se encuentra en parte en el
adiestramiento y en parte en la actitud del observador. El introspeccionista necesita
bastante experiencia de laboratorio bajo supervisión, antes de ser admitido como
psicólogo. Ha de aprender a asumir una actitud objetiva mientras está en el laboratorio
- por decirlo así, tiene que salir fuera de sí mismo y mirar dentro de sí. Además, debe
estar alerta para evitar el "error de estímulo" trampa insidiosa para los
introspeccionistas que consiste en la descripción de un objeto estimulador en términos
del lenguaje cotidiano en lugar de un informe sobre el contenido consciente producido
por el estímulo. Por ejemplo, ver e informar acerca de una manzana como manzana
equivale a ser víctima del error de estimulo. Es introspección válida describir el matiz,
brillantez y características especiales de nuestra conciencia cuando una manzana u
otro objeto se hallan bajo observación.
Otro arduo problema surge cuando tratamos de observar una conciencia emotiva.
En ese caso la actitud tranquila y científica, necesaria para trabajar en laboratorio,
destruye precisamente el proceso bajo observación. Titchener admite de inmediato la
dificultad y sugiere que en tales casos la introspección debe volverse retrospección.
Dicho de otro modo, el psicólogo deja que la experiencia emocional continúe
ininterrumpida por la introspección y luego describe su recuerdo consciente de la
experiencia cuando termina ésta. Naturalmente se trata de un procedimiento número 2
que está sujeto a distorsiones de memoria, pero que es el único posible en tales
circunstancias.
También se presenta la cuestión de cómo puede el psicólogo estudiar procesos
conscientes de niños, animales e individuos con trastornos mentales. Desde luego, en
estos casos y en otros similares la respuesta de Titchener es "introspección por
analogía". Tras observar atentamente la conducta del sujeto, el psicólogo ha de
ponerse en lugar suyo y tratar de interpretar lo que está experimentando el individuo
estudiado. Entre paréntesis apuntamos que al leer este punto de Titchener tenemos la
impresión de que advertía que su método era indirecto e insatisfactorio. Semejante

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impresión la sugiere la cantidad de espacio que dedicó a argumentos en apoyo de la


validez de introspección por analogía. Este punto débil se convirtió en el blanco
principal del ataque lanzado por el behaviorista Watson (ver más adelante "La revuelta
behaviorista").
Fieles a su objetivo, Titchener y sus colaboradores procedieron a analizar la
conciencia en sus elementos. Se descubrió que eran tres: sensaciones, imágenes y
estados afectivos. Cada uno es un elemento con atributos tales como cualidad,
intensidad y duración. De esas tres estructuras fundamentales derivan todos los
complejos y variados procesos mentales superiores. Conforme iba avanzando este
trabajo, Titchener advirtió con claridad que pese a sus diferencias todos los diversos
elementos eran afines a un “antepasado mental común”. En vista de la tradición
intelectual de Titchener, no es extraño que ese factor pareciese ser la sensación – el
“elemento” básico de la mente y de la tradición empírico - asociacionista. Tras dedicar
aproximadamente la mitad de su texto a procesos sensoriales, Titchener aborda los
estados afectivos, la atención, la percepción, la memoria y el pensamiento. En todos
ellos la exposición se centra en datos derivados del trabajo introspectivo de psicólogo
que compartían los puntos de vista de Titchener. Por ejemplo, las explicaciones de
memoria y retención no tienen más que escasa semejanza con el enfoque típico de un
libro de texto moderno de psicología general. No hay informes behavioristas sobre
aprendizaje animal, no hay nada sobre condicionamiento. En cambio, memoria y
retención son estudiadas como manifestaciones de la imagen mental.
En términos generales, el estructuralismo de Titchener fue el más coherente y
cohesivo de todos los primeros sistemas. De hecho, a menudo se ha dicho que fue
demasiado estrecho porque Titchener se negó a cambiar con los tiempos. Los
psicólogos estadounidenses no estaban satisfechos con restringir la psicología al
análisis introspectivo de la conciencia. En consecuencia, el estructuralismo se debilitó
y finalmente sucumbió. Sin embargo, como movimiento había introducido la ciencia en
la psicología y había establecido ésta como ciencia. Ya eso constituyó una gran
aportación y el hecho de que su método y finalidad resultasen demasiado estrechos
para contener a la psicología no puede restar mérito a sus logros.

Funcionalismo

Funcionalismo es el nombre dado a un sistema psicológico iniciado por varios pro-


minentes psicólogos estadounidenses, cuyo interés primordial era el estudio de la
mente en cuanto funciona para adaptar el organismo al medio ambiente. Las raíces de
este punto de vista se remontan a la biología evolutiva de Charles Darwin (1809 -
1882) y a la filosofía pragmática de William James (1842 - 1910) Filósofo USA.
Cuando la perspectiva funcionalista fue introducida en psicología, se transformó en
movimiento que asumió los atributos de una escuela cuyo centro nervioso fue el
departamento de psicología en la Universidad de Chicago. Aquí la escuela fue
encabezada por John Dewey (1859 - 1952) y James Rowland Angell (1869 - 1948) a
principios de 1900 y más tarde en los años 20 por Harvey Carr (1873 - 1954) sucesor
de Angell.
El funcionalismo abarca pues un largo periodo desde 1850 hasta nuestros días.
Efectivamente se ha dicho que, en términos generales, la psicología estadounidense
es hoy funcionalista (Boring, Langfeld y Weld, 1948) por su énfasis en aprendizaje,
pruebas, percepción y otros procesos funcionales. Además, a diferencia del
estructuralismo, el funcionalismo se desarrolló bajo la influencia de líderes con
variados intereses y educación. Sin duda, fue en parte esa flexibilidad de liderazgo la
que evitó que el movimiento terminase perdiendo actualidad y corriendo la misma
suerte que el estructuralismo. Al mismo tiempo y por la misma razón, es un sistema

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definido con menos precisión que el estructuralismo. Por eso es difícil y tal vez injusto
seleccionar el trabajo de un psicólogo como formulación definitiva del estructuralismo.
Pero hay que correr el riesgo a fin de presentar el sistema en forma coherente. Hemos
escogido la exposición que hizo Harvey A. Carr en 1925, porque representa al
funcionalismo en su madurez y en su forma más definitiva. Con objeto de dar una
perspectiva para apreciar el sistema de Carr, primero vamos a describir brevemente
las principales contribuciones de sus predecesores: James, Dewey y Angell.
La carrera psicológica académica de William James en la Universidad de Harvard
abarcó desde 1872 hasta 1907. Algo de su intelecto y personalidad polifacéticos lo in-
dica el hecho de que durante ese periodo fue sucesivamente fisiólogo, psicólogo y
filósofo. En psicología la contribución destacada fue su brillante obra Principies of
Psychology publicada en 1890, donde analizó y criticó la psicología estructuralista
nacida en Alemania, James declaró abiertamente que la suya era una psicología
funcional cuyo objetivo no consistía en reducir la mente a elementos, sino en estudiar
la conciencia como un proceso continuo o una corriente. Tal como aparece en hábitos,
conocimiento y percepción, la mente está constantemente ocupada en relaciones con
el ambiente consistentes en dar y recibir. La mente es pues útil o funcional para la
adaptación; es todo menos una colección de estados conscientes estáticos. Más aún,
es sumamente personal y por ende no puede ser sometida a los análisis objetivos y
científicos propuestos por los estructuralistas sin destruir ese sabor personal.
La postura de James lo puso en oposición fundamental con la psicología
germánica muy objetiva de entonces. Como resultado, prestó el servicio de clarificar
las cuestiones que surgieron entre el estructuralismo y sus opositores. Aparte de eso,
sus notables intuiciones de la naturaleza humana despertaron enorme interés en
psicología y dejaron también un legado de hipótesis para que las futuras generaciones
de psicólogos experimentales las verificasen en sus laboratorios.
Dewey, quién sucedió a James como decano de los psicólogos estadounidenses,
fue también su sucesor espiritual en psicología. En efecto, se le reconoce el mérito de
haber lanzado el funcionalismo como el movimiento definitivo en psicología. Ello
ocurrió con la publicación de un artículo en 1896 sobre el concepto de arco reflejo,
donde atacó el molecularismo y el reduccionismo psicológicos. En su artículo Dewey
sostiene que el acto conductual que interviene en una respuesta refleja no puede
reducirse a sus elementos sensitivos y motores, y sin embargo sigue siendo un acto
significante. Todo lo que queda después de semejante disección son abstracciones de
sus fases sensoriales y motrices, y existen solamente en el cerebro de los psicólogos.
Procedió a afirmar que los reflejos y otras formas de comportamiento han de
interpretarse en términos de su valor para la adaptación y no examinarse como
categorías científicas artificiales. En suma, Dewey pensaba que el estudio del
organismo como un todo que funciona dentro de su medio ambiente era el objeto
propio de la psicología.
La antorcha del funcionalismo encendida por Dewey y James fue entregada a
James Rowland Angell en la Universidad de Chicago. Transformó el movimiento
funcionalista en escuela funcionante e incidentalmente hizo a la facultad psicológica de
Chicago la más importante e influyente de su época. Esa herencia académica fue
recogida por Harvey A. Carr, sucesor de Angell como rector de la facultad de
psicología, y nuevo líder del funcionalismo. Desde que Dewey pronunció el discurso
"inaugural" en su artículo de 1896 hasta la administración de Carr desde 1920 a 1930,
el funcionalismo llegó a ser una escuela psicológica bien establecida y reconocida.

La revuelta behaviorista (La revuelta conductista)

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Mientras el estructuralismo estaba en su apogeo y durante las dos décadas en


que el funcionalismo se iba transformando en sistema maduro, una revolución dirigida
contra ambos sistemas incubaba en el cerebro de un joven psicólogo estadounidense,
John Broadus Watson (1878 - 1958). Conocido como Fundador del Conductismo.
Comenzó su carrera psicológica como el 1er estudiante graduado del doctorado en
psicología en la Universidad de Chicago durante los años formativos del movimiento
funcionalista. Se interesó en el estudio de animales, fundó en Chicago un laboratorio
para estudiarlos y sus intereses le acompañaron a la Johns Hopkins University donde
aceptó un cargo en 1908.
La fuerte inclinación de Watson a favor de la psicología animal lo apartó
gradualmente del funcionalismo en que había sido educado y lo condujo a abrazar la
posición de un behaviorista estricto. Tan completa fue su conversión a este nuevo
punto de vista que se opuso decididamente al análisis de conciencia por introspección
como objetivo idóneo de una psicología científica, y en su lugar subrayó el estudio del
comportamiento mediante procedimientos objetivos y experimentales.
La posición de Watson ante esos problemas posee todas las características de
una revuelta, y no de mero desacuerdo en cuestiones de principio. Su optimismo
juvenil y su recia personalidad, unidos a un incisivo estilo literario, no admitían ningún
arreglo con los sistemas existentes de psicología, los cuales desde su punto de vista
resultaban totalmente insatisfactorios. Su posición fue publicada por primera vez
formalmente en 1913, en forma de artículo en el Psychological Review titulado:
"Psychology as the Behaviorist Views It". Expuso asimismo su posición sistemática en
conferencias dictadas en Columbia y Johns Hopkins, en varias revistas y en algunos
libros. Sus dos obras más importantes son Behavior, an Introduction to Comparative
Psychology (1914) y Psychology from the Standpoint of a Behaviorist (1919). Una
tercera exposición semi-divulgativa de la postura conductista se publicó en 1925 y se
tituló simplemente Behaviorism. La siguiente síntesis del behaviorismo de Watson está
tomada principalmente de sus dos primeros libros mencionados.

Psicoanálisis : La última de las escuelas que vamos a considerar en este capítulo


se conoce como psicoanálisis. Sin embargo, éste nunca fue una escuela o teoría
sistemática de psicología, semejantes a las que hemos venido estudiando hasta aquí.
Esto ocurrió principalmente porque el movimiento psicoanalítico se desarrolló fuera de
círculos académicos, y además porque este grupo nunca intentó adoptar una posición
sistemática ante todos los procesos mentales. Por ejemplo, los psicoanalistas han
mostrado escaso interés en sensación, atención, percepción de profundidad,
aprendizaje, y varios procesos que han sido las áreas tradicionales de estudio para
otras escuelas. Los psicoanalistas descuidaron esos campos académicos, sobre todo
porque su objetivo era muy práctico y consistía en ofrecer ayuda terapéutica a
pacientes neuróticos. En consecuencia, el psicoanálisis como teoría se centra
primordialmente en la etiología, el desarrollo y el tratamiento de trastornos mentales.
Como práctica es una técnica clínica no experimental para tratar a pacientes que
sufren trastornos de origen psicogénico.

Sin embargo, pese a la restringida postura teórica del psicoanálisis, con su fondo
no experimental y no académico ha influido profundamente en la psicología moderna.
Además, ciencias sociales, filosofía, ética y artes han sentido también el impacto de la
teoría psicoanalítica. De hecho, entre todas las escuelas psicológicas el psicoanálisis
ha cautivado tanto la imaginación del público general que muchos profanos identifican
erróneamente la psicología con el
(3) A General Introduction to Psychoanalysis psicoanálisis.
(1920) y New Introductory Lectures on
Psychoanalysis (1933) constituyen una
excelente introducción a todo el sistema para
los que se interesen en profundizarlo, y tiene la
ventaja de haber sido escritos por el mismo
Freud. Para referencias adicionales véase a 9
Munroe (1955). Nuestra exposición está
tomada de varias fuentes primarlas y
secundarias.
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Este movimiento de gran influencia se inició en Viena hacia fines del último siglo
bajo el liderazgo de Sigmund Freud (1856 - 1939). Freud comenzó su carrera como
médico practicante que se especializó en enfermedades del sistema nervioso, Se dio
cuenta de que muchos de sus pacientes sufrían en realidad conflictos mentales y
estados neuróticos que se manifestaban como trastornos físicos, dolencias o extrema
fatiga, "nerviosismo”, insomnio y otros.
En aquella época un franco reconocimiento del problema dejaba al médico en un
dilema. Tratando los síntomas físicos del paciente, no se conseguía llegar a la raíz del
problema, mas no había otra alternativa verdadera. Claro, lo que necesitaba el
paciente era psicoterapia, no un tratamiento físico; pero aquella todavía no se había
desarrollado como rama reconocida de la medicina clínica.
Mientras Freud cavilaba sobre tales dificultades, se enteró de que un médico fran-
cés, Jean Martin Charcot (1825 - 1893), y un alemán, Joseph Breuer (1842 - 1925),
habían logrado considerable éxito con el tratamiento hipnótico en histéricos que
padecían parálisis, anestesias y confusión mental - causadas todas por factores
psicogénicos. La técnica terapéutica consistía en hipnotizar al paciente y animarlo
luego a "exponer" sus dificultades. Semejante reproducción de experiencias molestas,
que parecían hallarse en la raíz de los síntomas, con frecuencia le producía mejoría
considerable al paciente.
Freud estudió la técnica de hipnoterapia y durante algún tiempo colaboró con
Breuer en el tratamiento de pacientes mediante esta nueva herramienta clínica. Sin
embargo, descubrió que algunos pacientes no podían ser hipnotizados con bastante
profundidad para capacitar al médico a reconducirlos a la fuente de sus dificultades
emocionales. Aún más desalentador fue el descubrimiento de que en muchos casos
en los que el tratamiento había dado buenos resultados inicialmente y había aliviado
los síntomas del paciente, la enfermedad se manifestaba después en otra forma con
un conjunto distinto de síntomas. Evidentemente la "curación" había sido superficial -
solamente una atenuación temporal de síntomas.
Para abreviar una larga historia, Freud reconoció que el valor real de los
tratamientos hipnóticos residía en el análisis psíquico realizado y nada tenía que ver
con el trance hipnótico como tal. El problema consistió entonces en descubrir una
técnica terapéutica que hiciese innecesaria la hipnosis y al mismo tiempo hiciese
posible un análisis más profundo y completo de la psique del paciente. Este propósito
se consiguió haciendo que el paciente se relajase sobre un diván y comunicase
libremente cualquier cosa que llegase a su mente. Este es el método de libre
asociación. El psicoanalista escucha al paciente y le observa lo más discretamente
posible, atento a reacciones emocionales, señales de malestar y resistencia al
tratamiento. En la sesión el terapeuta discutirá con su paciente las interpretaciones del
material traído a luz durante la hora analítica.
En el curso de su experiencia clínica Freud creó varios conceptos importantes,
como los que usó para describir la estructura de la personalidad (ego, id y superego) y
los que empleó al elaborar las diversas etapas del desarrollo psicosexual (fases oral,
anal y genital, el complejo de Edipo).
En el curso de su práctica Freud se convenció también de que los sueños tenían
especial valor para la nueva terapéutica, porque revelan deseos escondidos cuando se
analizan adecuadamente. En efecto, Freud consideraba al sueño una ruta principal ha-
cia procesos mentales inconscientes. Por tal razón la interpretación de sueños se
convirtió más tarde en parte importante tanto del proceso terapéutico como de la teoría
psico-analítica.

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Prof. Ana María Cossío Curso: Psicología Vida URP

Cuando publicó Freud sus exposiciones de la técnica revolucionaria y de los


descubrimientos que estaba haciendo en sus salas clínicas, varios médicos jóvenes
sintieron deseos de ir a Viena a estudiar la nueva terapéutica. Como cabía esperar,
pronto se formó una asociación para el desarrollo del psicoanálisis (1902). La mayoría
de los líderes originales de la escuela se hicieron famosos en virtud de sus propios
esfuerzos en favor de las teorías de Freud, o porque disentían de las doctrinas del jefe
y promulgaron sistemas psicoterapéuticos propios. Entre los que rompieron con el
maestro los más importantes fueron Alfred Adler (1870 - 1937), fundador de la
psicología individual, y Carl Jung (1875 - 1961), fundador de la psicología analítica, De
los dos, Jung permaneció más cerca de la posición original de Freud en teoría y en
práctica, mientras que en casi todos los aspectos las ideas de Adler llegaron a
oponerse diametralmente a las de Freud (4).
Para retornar a Freud nuestro interés principal en este capítulo se refiere a su
contribución a la metodología y objetivos de la psicología. Desde luego, tanto los
objetivos como los métodos psicoanalíticos están altamente especializados para el
trabajo clínico, y como resultado no son directamente comparables con las escuelas
académicas. Quizá la generalización más simple y válida que puede ofrecerse es que
ni los métodos ni los propósitos de Freud han influido en forma notable en la evolución
de la psicología experimental. Es verdad, que han provocado una revolución en el
tratamiento de trastornos mentales, pero ello ocurrió en psiquiatría más que en
psicología académica. Por otra parte, las teorías sistemáticas de Freud sí influyeron
fundamental y profundamente en la psicología académica de diversas maneras.
Ante todo, los académicos le habían prestado relativamente poca atención a la
psicología de la motivación, particularmente a la inconsciente, antes del advenimiento
del psicoanálisis. El estímulo debido a los escritos de Freud contribuyó mucho a
remediar tal deficiencia, porque su sistema acentuó fuertemente ese aspecto de la vida
mental. Freud no "descubrió" el inconsciente como creen algunos (5), ni fue el primero
en afrontar los problemas de la motivación humana. Sin embargo, fue Freud quien
subrayó tales procesos y quien reconoció que tradicionalmente el aspecto racional del
hombre había sido exagerado al explicar el comportamiento. Quizá, según piensan
algunos de sus críticos, fue demasiado lejos en la dirección contraria explicando la
conducta casi enteramente en términos de procesos irracionales. En este momento no
puede hacerse una evaluación final, pues sus hipótesis resultan difíciles o imposibles de
comprobar. Fueron formuladas con base en la práctica clínica, a partir de una muestra
muy seleccionada de la población (neuróticos) y a menudo enunciadas en tal forma que
hacen imposible la verificación experimental.
Freud es también indirectamente la causa de gran parte del interés contemporáneo
por la psicología y el desarrollo del niño. Sus conclusiones de que los trastornos neuróti-
cos se originan en la infancia temprana han hecho que concentren su atención en el
niño prácticamente todos los que tienen algo que ver con el cuidado o la educación de
él. Antes que la influencia de Freud se
(4) Consulte el lector u Ellenberger (1970), Ford y
hiciese sentir en forma tan general, al
Urban (1963) o Monroe (1955), para exposición niño se le veía como un adulto en
es comparativas recientes y exhaustivas de las miniatura que tenía que ser adoctrinado
varías escuelas del psicoanálisis. y educado según los criterios del adulto.
(5) Ver a Ellenberger (1970) para una descripción Hoy el interés se centra más en la
del consciente antes de Freud.
naturaleza del niño, en sus necesidades
y potencialidades y en descubrir cómo
pueden cultivarse sin sacrificar su individualismo y con el mínimo riesgo de causarle
daño psíquico.

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Prof. Ana María Cossío Curso: Psicología Vida URP

Asimismo, se les atribuye sobre todo a Freud y a sus seguidores el cambio radical
que ha tenido lugar en las costumbres sexuales desde el final de la era victoriana. No
hay que decirlo, el cambio se ha efectuado en dirección de mayor libertad en el
comportamiento sexual. Hasta cierto punto se usa la psicología freudiana como
racionalización en lugar de razón verdadera de la nueva ética sexual. Igual que ha
ocurrido con otras teorías científicas cuando se vuelven de dominio público, el
psicoanálisis freudiano ha sido simplificado exageradamente en la mente del público.
Así como toda la evolución darwinista se redujo al slogan popular: "El hombre viene
del chango”, también la posición de Freud ante la base sexual de las neurosis ha sido
simplificada en exceso: "Es psicológicamente nocivo reprimir el sexo”. Según veremos
en realidad Freud consideraba necesaria la represión sexual si han de sobrevivir la
civilización y la cultura. Pero sin razón o con ella la noción de la libertad sexual se
atribuye a Freud, y el resultado final ha sido un relajamiento general de la restricción
sexual en literatura, arte y medios de diversión, así como en la conducta en general.
Por último, no cabe duda de que el psicoanálisis ha desempeñado parte
importante en Ia creación del hondo interés mostrado por un vasto número de
psicólogos en el campo relativamente nuevo de la psicología clínica. Esta rama de la
psicología ha crecido rápidamente en años recientes, principalmente como resultado
del ímpetu que tuvo en la Segunda Guerra Mundial. Millares de soldados que
retornaban de zonas de lucha sufrían fatiga de combate o trastornos mentales más
graves. Ante la escasez de psiquiatras fue necesario adiestrar a centenares de
psicólogos para contar con terapeutas calificados que trabajasen en hospitales del
gobierno. Además, una conciencia más viva por parte del público general acerca de la
conveniencia de obtener ayuda psicológica para problemas de adaptación ha dado
origen a gran proliferación de agencias de consejo, públicas y privadas, cuyo personal
está formado en parte por psicólogos clínicos.
Rara vez el psicólogo clínico es psicoanalista, e igualmente rara vez adhiere
exclusivamente a la teoría freudiana. Su preparación académica se funda típicamente
en la psicología experimental con especializaron en psicometría, psicología anormal y
psicoterapia. Con ello no queremos decir que esté adoctrinado contra la teoría
freudiana, sino que está dotado de un punto de vista ecléctico que reconoce el valor
de varios enfoques y cuyo principio orientador consiste en verificar el valor de todo
principio o método clínico con técnicas experimentales siempre que sea factible.
En resumen, hemos adoptado la posición de que en general la libre asociación
freudiana, el análisis de sueños, la teoría y la técnica psicoanalíticas se han
desarrollado principalmente fuera del ámbito de la psicología tradicional académica y
sistemática. Es especializada la metodología psicoanalítica y hasta ahora parece
carecer de valor para la psicología experimental. Por otra parte, las teorías de Freud
referentes a motivación humana y desarrollo psicogénico han influido profundamente
en la psicología académica y han suscitado además gran cantidad de investigaciones,
debates e interés por las áreas de la personalidad y la adaptación.

Lectura de uso exclusivo con fines académicos


Este material de enseñanza se hace en concordancia con o dispuesto por la
legislación sobre Derechos de Autor, Ley Nro 13714, Art. 69.

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