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Cap 1

El documento narra la mañana agitada de una estudiante de derecho que se levanta tarde. Describe su rutina matutina apresurada y su viaje a la biblioteca, donde conversa con la dueña Amelia, a quien considera como una madre. Más tarde, habla con su mejor amiga Eliza sobre una fiesta nocturna a la que asistirán.

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Cap 1

El documento narra la mañana agitada de una estudiante de derecho que se levanta tarde. Describe su rutina matutina apresurada y su viaje a la biblioteca, donde conversa con la dueña Amelia, a quien considera como una madre. Más tarde, habla con su mejor amiga Eliza sobre una fiesta nocturna a la que asistirán.

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Pip-pip-pip

6:00 am

Pip-pip-pip

6:30

Pip-pip-pip

7:00

Oh mierda, mierda, mierda y más mierda, se me hizo tarde, como si el profesor


Jonathan no necesitara más razones para tratar de expulsarme.

Corrí (no metafóricamente) a la regadera, me duché lo más rápido posible


mientras pensaba en veinte excusas coherentes.

Decidí ponerme una falda negra, unas botas y una blusa color blanca, hasta que
recordé que existían los viejos verdes y cambié la falda por un pantalón cargo,
solo eso me hizo enojar y apenas empezaba el día.

A ver, que yo trataba de ser una persona tranquila (lo era bastante) pero las
injusticias no me gustaban ni un poco, me hacen enojar muchísimo, siempre
terminaba en problemas por eso. Por algo estudio derecho.

Otra cosa por destacar de mí no tan interesante persona es que amo


maquillarme, aunque no suelo hacerlo porque en definitiva no me sale, el rímel y
el gloss mi razón de ser, así como los libros, lana del rey, los gatos y el té.

Por un momento, solo por un momento decidí usar mis lentes, no sin tardar cinco
minutos en arrepentirme y cambiar a los lentes de contacto.

De vuelta a mi retraso, ya no alcanzaba ni de broma a llegar a la primera clase,


eran dos horas seguidas, y como no, Jonathan sería capaz de cerrarme la puerta
en la cara, mejor llegaría a la tercera, para que complicarse la vida de más.

Ocupaba con urgencia un respiro de todo, un descanso del ruido incesante de la


ciudad, así que fue rumbo al único lugar de esa maldita ciudad donde se sentía
como en casa, a pesar de que ella no consideraba nada como su hogar.

Amelia, la dueña de la biblioteca (que por cierto era su trabajo de medio turno) la
esperaba casi que con los brazos abiertos y una gran sonrisa- casi como si la
esperara ya- cosa que se le hizo chistosa, su instinto de super madre tal vez.

Porque eso era Amelia para ella, su madre, la que nunca pudo tener, la encontró
en ella, encontró esa calidez en ella, le tenía demasiado aprecio, era lo único que
la mantenía en esa ciudad. Ella y su mejor amiga claro.
Amelia era una señora ya mayor de unos 60 años, un poco bajo y robusta, tenía el
pelo color negro, así como unos hermosos ojos color miel y unas cejas pobladas,
pero no por eso era menos atractiva, sin duda había sido un icono de la moda en
su juventud.

Buenos días, hija- me dedico una gran sonrisa- ¿qué buscas hoy querida?

Algo diferente, ¿alguna idea? —Asintió mientras se le iluminaban los ojos—


hombres lobo, costumbres y creencias, historias de una infiltrada— leí en voz
alta.

Vaya, suena interesante -dije sonriente- gracias nana, te veo más tarde- dije lo
más rápido posible mientras le pagaba

No querida, consérvalo, se nota que te gusta, además es viejo y ya nadie lo quiere-


se quedó pensativa un momento y agrego - mucho cuidado al andar por la calle, si
algún vejestorio te mira no dudes en usar el taser que te obsequie.

Casi de inmediato voltee a ver el libro que tenía en mis manos, sí que era viejo, era
color negro, de tapa dura y con el título y detalles en dorado, era muy hermoso.

Asentí felizmente mientras salía corriendo de ahí rumbo a la escuela, le pagaría


después, me conocía y sabía que ella sabía que terminaría metiendo el dinero a
escondidas en la caja registradora. Mi nana era así, me apreciaba, me conocía
más que cualquier persona, ella era como mi otra mejor amiga, y aunque a veces
tenía comportamientos raros, al fin y al cabo, era mi todo.

***

Llegando a la escuela me tope con mi mejor amiga, Eliza, es baja, rubia y con ojos
color azul, era tan, tan linda, muchas veces desee ser ella, no tenía envidia, tenía
admiración, y sabía que probablemente ella no se imaginaria siquiera que yo
pensara así, siempre se sentía menos por todo y con todo.

¡corazón de melón! - sin poder evitarlo sonreí- te extrañé taanto- dijo mientras
hacia un puchero, tal cual una niña pequeña.

Yo tambieen, aunque nos vimos ayer en realidad- voltee los ojos casi sin pensarlo-
pero igual te extrañe muchísimo

Agh, eliminaste toda la vibra, ya no te quiero- y empezó a caminar frente a mi muy


en su papel de indignada, (que no duro más de dos segundos) antes de voltear y
actuar como si nada- sabes, hay una fiesta esta noche en el bosque, la organiza tu
ligue de la semana pasada.

Mhm- vaya, no recordaba quien era


Para que entiendan un poco mejor, Eliza y yo nos conocíamos desde siempre, y
éramos algo así como, no diría del todo populares, pero si bastante conocidas,
ella era la más bonita de las dos y yo era la social, y aunque en realidad no me
interesaba nadie como para pareja, de vez en cuando salía con chicos, y no eran
pocos.

-Luis, 21 años, estudia informática, blah, blah, blah, el punto es que es una fiesta
bastante exclusiva, pero si le sonríes un poco nos dejara ir, además ahí estará
lisa, y de verdad te agradecería taanto tener tiempo con ella.

Lisa era el amor platónico de Eliza, y también mejor amiga de Luis, que Luis por
cierto tenía algo así como un flechazo por mí.

Bueno, vere que puedo hacer, pero no te emociones- chilló- ¡muchísimas gracias
corazón!, te veo en la noche entonces, iré a tu casa para arreglarnos.

Y así salió corriendo, dejándome la carga de hablar con Luis, no me


malinterpreten era buen chico, pero siempre he sentido que nunca nadie es el
indicado, como si algo me evitara amar a alguien que no sea otro alguien que no
reconozco como el causante, es raro.

Hola Luis, ¿qué tal todo? - puse mi mejor sonrisa-

Hola coraline, b-bien ¿y tú? - no pudo evitar sonreír al ver su sonrojo- sabes, en la
noche hay una fiesta en el bosque, estas invitada- ni siquiera tuve que decirle,
vaya- Eliza también puede ir, digo si quiere no es que sea obligatorio- agrego lisa,
que por si no se nota gusta de Eliza, aunque ninguna de el paso.

Buenoo, entonces los vemos ahí- les guiñé un ojo y salí prácticamente corriendo a
mis siguientes clases-

***

¡no puedo creer que ella quiera que vaya! - chillo Eliza- dios estoy muy
emocionada

Si, aquí estábamos en la fiesta, era algo simple, cerveza, luces, música y amigos,
menos mal no eran tantos, porque se sentía sofocada fácilmente.

Poco a poco se fueron integrando, bromeando y cantando, hasta que ya avanzada


la madrugada las personas empezaron a disminuir un poco, para este punto ella
tenía muchísimas ganas de vomitar, pero Eliza estaba con lisa y no quería
interrumpir su amorosa platica, se disculpó con Luis y salió corriendo rumbo al
bosque, lo suficiente lejos como para que algún otro borracho cayera en su
vomito.
Ew- rio mientras imaginaba a alguien cayendo encima de su vomito, vaya estaba
borracha.

Y entonces, escucho un ruido proveniente de las ramas, un borracho, pensó, pero


sonaba grande, y entonces se le ocurrió que sería un animal, se puso en posición
defensiva, estaba asustada, aunque jamás lo admitiría, y entonces...

Un conejo salió de las ramas.

Uff, menos mal, me asustaste pequeñín- y entonces noto un detalle que antes no
había percibido anteriormente, tenía una pata lastimada, al parecer mordida por
un animal de gran tamaño, ¿un lobo tal vez? - ven conmigo, te llevare a casa, no te
preocupes- lo tomó en brazos y salió de ahí con el animalito en brazos-

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