BLOQUE 3 EL ANTIGUO RÉGIMEN Y SU CRISIS (1788-1835)
1. La ocupación napoleónica.
1.1.- El impacto de la Rev. francesa en España
El gobierno de Carlos IV rechaza las ideas que llegan desde Francia, de modo que
cierra la frontera para evitar que se propaguen en territorio español. Nombramiento
de Manuel Godoy como secretario de Estado (dirige de facto la política española). La
ejecución de Luis XVI de Francia (primo de Carlos IV) lleva a este a declarar la guerra
a Francia junto a otros países europeos. Derrota y alto coste económico para la
monarquía española (Paz de Basilea 1795). La llegada al poder de Napoleón provoca
una alianza con España, que entrará en guerra contra los británicos (derrota en la
batalla marítima de Trafalgar de 1805). Los elevados costes de la guerra hacen que
Godoy necesite desamortice tierras de la Iglesia y endeuda al país para poder pagar.
Manuel Godoy se gana la enemistad de Fernando (el heredero al trono, hijo de Carlos
IV) y de la Iglesia. También genera rechazo entre la población por la falta de
alimentos, que deriva en motines y levantamientos populares.
1.2.- La ocupación napoleónica (1808)
En 1807, Godoy hace que España firme el Tratado de Fontainebleau con su aliado
Napoleón. Este tratado permite a Napoleón penetrar en España con su ejército para
atacar Portugal, país aliado de los británicos. Las tropas francesas van entrando sin
oposición y ocupan sistemáticamente el territorio y las plazas más importantes. La
familia real huye de Madrid. El 18 de marzo de 1808 se produce el motín de Aranjuez,
donde nobles y eclesiásticos protestan contra la ocupación y exigen la dimisión de
Godoy y la abdicación de Carlos IV en su hijo Fernando. Napoleón aprovecha la mala
relación entre padre e hijo para convocarlos en la ciudad de Bayona. Consigue que
ambos abdiquen la Corona y esta pasa a manos del hermano de Napoleón, José
Bonaparte, que es nombrado nuevo rey de España (Abdicaciones de Bayona) Se
aprueba el Estatuto de Bayona, una carta otorgada que introduce algunas reformas
liberales.
1.3.- Levantamientos populares y creación de las Juntas
Mientras ocurre todo esto, la tensión entre la población española y el ejército de
La ocupación francés es enorme. Se producen situaciones violentas en contra de la
invasión. Circulan rumores de que Napoleón ha secuestrado a los reyes españoles. El
dos de mayo de 1808 se produce un levantamiento generalizado de las clases
populares de Madrid, alentadas por el clero, que desprecia a los franceses por ateos
y lanza a la población en defensa de la religión católica y la monarquía absoluta de
los Borbones. (Nótese la diferencia con lo realmente ocurrido en Bayona) Las
autoridades españolas se desmoronan, atrapadas entre su tolerancia con los
franceses y el levantamiento de su propia población. Este vacío de poder lo ocupan
las juntas, dirigidas por los líderes de las revueltas contra los franceses. Se
autodenominan patriotas. En septiembre se crea la Junta Central Suprema, que
asume la soberanía y autoridad del país hasta que el rey legítimo (Fernando VII) sea
restaurado. La Junta dirige la guerra contra el ejército de Napoleón.
2. La Guerra contra los franceses (1808-1814)
Las Juntas dirigen al ejército sublevado contra el hermano de Napoleón en batallas
como la de Bailén (1808). El ejército napoleónico alcanza el punto máximo de control
de la Península a principios de 1812. Napoleón invade Rusia en 1812, con lo que se ve
obligado a mantener su ejército dividido entre Rusia y España. A partir de este
momento las tropas españolas y británicas (Wellington) van ganando territorio al
ejército francés, que se retira de la Península a finales de 1813 (Tratado de Valençay),
con lo que Fernando VII es restaurado como rey de España.
Características de la guerra: La mayoría de españoles que combatieron en la guerra
lo hicieron subordinados al ejército británico u organizados en guerrillas. Los
guerrilleros combatían al ejército francés mediante sabotajes y ataques por sorpresa,
especialmente en áreas rurales, al no poder enfrentarse abiertamente debido a su
inferioridad numérica y de equipamiento.
Actitudes frente a la guerra: El régimen de José Bonaparte contó con el apoyo de
numerosos españoles que consideraban que la llegada de las ideas de la Revolución
francesa podían modernizar el país. Son los afrancesados. Por otra parte, toda la
oposición a los franceses reclamaba la vuelta de Fernando VII, aunque el clero y la
nobleza esperaban la vuelta al Antiguo Régimen y los liberales esperaban que FVII
instaurara una monarquía constitucional basada en la soberanía nacional.
Efectos económicos de la guerra: Conflicto largo y extremadamente destructivo, alta
mortalidad entre la población civil, destrucción de tierras y ciudades, paralización de
la producción y el comercio.
3. Las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812
3.1.- La convocatoria de Cortes
En plena guerra y ante el hundimiento del Estado español, la Junta Central Suprema
convoca Cortes en ausencia del rey legítimo, Femando VII. Los diputados elegidos
para formar las Cortes se reúnen en la ciudad de Cádiz, que resiste el asedio francés.
La mayoría de diputados liberales consiguen que las Cortes asuman la soberanía
nacional (ejercen el poder en nombre del pueblo, representado allí por los diputados).
También se acuerda la separación de poderes (legislativo, ejecutivo y judicial) y la
igualdad ante la ley. Supone un cambio importantísimo, al eliminar algunos de los
principios básicos del Antiguo Régimen (soberanía real, sociedad estamental y
privilegios). Alta actividad legislativa de las Cortes, sientan las bases de un nuevo
Estado de tipo
3.2.- La Constitución de 1812
liberal (se acaba con el Antiguo Régimen). Aprobación de la primera Constitución
española (19 de marzo de 1812), uno de los textos más avanzados de su época:
• Soberanía nacional, FVII rey pero con poderes limitados, división de poderes.
• Derechos ciudadanos, libertad de pensamiento y opinión. Igualdad ante la ley.
Sufragio universal masculino (mayores de 25 años).
• Poder legislativo: recae en las Cortes, responsable de elaborar las leyes y otras
funciones.
• Poder ejecutivo: Rey como cabeza del gobierno.
• Poder judicial: tribunales organizados con garantías en los procesos.
• Estado confesional católico (religión oficial del Estado).
3.3.- Abolición del Antiguo Régimen Además de la Constitución, las Cortes aprueban
una serie de leyes que eliminan el Antiguo Régimen, tratando de instalar un régimen
liberal. Se eliminan los señoríos y
el vasallaje: la población rural pasa a estar sometida únicamente a la autoridad del
Estado y no de los nobles, que quedan como propietarios de la tierra pero pierden la
autoridad en sus antiguos dominios. Se impulsan medidas para favorecer la
producción y modernización económica, como la supresión de los gremios y las
aduanas interiores. Se aprueba la libertad de imprenta y se elimina la Inquisición.
Todas estas medidas y la propia Constitución no se pudieron aplicar durante la
guerra. Contaban con la oposición de los sectores absolutistas (especialmente
clérigos y nobles), que esperaban que al término de la guerra FVII eliminase toda la
obra de las Cortes de Cádiz.
5. La restauración del absolutismo (1814-1820)
Fernando VII regresa a España y desde el principio conspira para eliminar el orden
constitucional surgido de Cádiz. A través del apoyo de sus fieles (Manifiesto de los
persas, grito de Vivan las cadenas) restablece el Antiguo Régimen e inicia una brutal
persecución de liberales y afrancesados. Se niega a hacer cualquier tipo de reforma
política o económica, ni siquiera para sanear las arruinadas cuentas del Estado ni
para conseguir recursos que pagasen la guerra contra los independentistas
americanos. A pesar de la negativa de FVII y los absolutistas, un sector de la sociedad
no quiere retroceder a la situación anterior a la llegada de los franceses. La única
manera de forzar al rey era a través de los pronunciamientos militares a favor de la
Constitución (por la fuerza). Estos intentos fueron duramente reprimidos por FVII.
6.- El Trienio Liberal (1820-1823)
En 1820 triunfa el pronunciamiento del coronel Rafael de Riego a favor de la
Constitución, que con la ayuda de los liberales obliga al rey a jurarla. El nuevo
gobierno, en manos de liberales, restaura toda la obra de las Cortes de Cádiz y la
Constitución de 1812. Además se toman estas medidas:
• Supresión de los señoríos: la tierra es una mercancía que se puede comprar y
vender.
• Desamortización eclesiástica: el Estado expropia las tierras del clero regular y las
subasta (limita el poder de la Iglesia y consigue ingresos para la hacienda pública)
• Libertad de comercio e industrial
•Creación de la Milicia Nacional
• Libertad de imprenta y de opinión
• Reforma del Código Penal, del ejército y educativa
Conflictos durante el Trienio
Los sectores absolutistas, con el rey a la cabeza, se oponian a las reformas liberales e
hicieron todo lo posible para retornar al absolutismo. Los campesinos, teóricamente
libres del régimen señorial, tampoco estaban contentos, ya que la nueva forma de
explotación capitalista de la tierra tampoco les permitía acceder a la propiedad. La
nobleza y la Iglesia agitaron las protestas contra el gobierno liberal, al que culpaban
de la situación. Los liberales, por su parte, se dividian entre:
• Moderados: Son partidarios de la negociación con los absolutistas para по
provocar a FVII y también más favorables a la nobleza y la burguesía.
• Exaltados: Querian perseguir más duramente a los absolutistas y emprender
reformas que favoreciesen a las clases populares.
La intervención de la Santa Alianza
FVII consigue que la Santa Alianza (coalición de países absolutistas europeos) envíe
un ejército francés (los 100.000 hijos de San Luis) para aplastar a los liberales. Con
poca oposición, restauraron el poder absoluto de Fernando VI, quien de nuevo
elimina la Constitución y las reformas, mientras emprende su venganza contra los
liberales.
7. La Década Ominosa (1823-1833)
El fin del Trienio vino acompañado con detenciones y fusilamientos de todo opositor
al absolutismo (como Torrijos, Mariana Pinesa, Espoz y Mina). Además, la negativa de
Fernando VII a emprender reformas muy necesarias para el Estado fue total. A partir
de 1825, con la hacienda pública en bancarrota, el rey abrió tímidamente la mano
para conseguir mayor recaudación, lo que le generó antipatías entre los sectores
más reaccionarios (¡más que él!) de la Corte,, por "flojo" y poco decidido en la
persecución del liberalismo. Estos sectores ultras giraban en torno al hermano del
rey, Carlos Maria Isidro. Esta enemistad dentro de los propios sectores absolutistas
se acrecentó por la cuestión sucesoria: Fernando VII quería nombrar heredera a su
única hija (Isabel, nacida en 1830), por lo que decretó la Pragmática Sanción que
eliminaba la Ley Sálica (la cual impedía reinar a las mujeres).