Cada vez va siendo más utilizado en nuestra sociedad el término de Altas Capacidades
(AACC), cogiendo más fuerza esa expresión, aunque puede que no lo suficiente.
¿Pero cuándo se habla de altas capacidades intelectuales intelectuales?
Se habla cuando una persona destaca de forma sobresaliente sobre la media de la
población. Dentro de nuestra legislación queda un vacío legal, en cierta medida porque el
terminó se utiliza para definir a los niños que por su alto nivel intelectual necesitan
educación especial, pero al no haber una definición específica da lugar a muy diversas
interpretaciones en función de las normativas de las diferentes administraciones
educativas. Y realmente, esto es un gran problema porque si no se tratan esas
necesidades especiales pueden suponer un hándicap en el desarrollo personal y social de
estos niños/as.
¿Cómo son los niños/as con altas capacidades intelectuales?
Es una cuestión difícil porque se trata de un colectivo muy diverso, pero sí que se dan
ciertas características en común que puede dar pista a los padres para, a partir de ahí,
plantearse si su hijo/a es diferente a los demás. Hay que ser cuidadosos a la hora de tener
en cuenta las características porque las mismas se comparten con algunos otros
trastornos y por lo es necesario realizar una evaluación específica al respecto, pero
algunas de las características que podemos encontrar en los niños/as con Altas
Capacidades Intelectuales son:
Aprenden a leer de forma autónoma, mucho antes de lo esperado por edad.
Memoria extraordinaria para sucesos y lugares.
Tienen un lenguaje muy desarrollado, con amplio vocabulario, incluso impropio para la
edad.
Son introvertidos, con muchos intereses que les apasionan y tienen necesidad de saber y
aprender sobre ello.
Pueden ser un poco hiperactivos, debido a su necesidad de cambiar de actividad
frecuentemente para no aburrirse. Parece que pierden el interés cuando aprenden algo
nuevo.
Muestran una atención sorprendente cuando algo les interesa y tienen problemas de
atención para lo que no les interesa.
A la hora de socializar pueden ser muy intensos, llegando a incomodar a sus compañeros
intentando dirigir el juego y si no le siguen pueden llegar a enfadarse. Pero pueden surgir
problemas de socialización al no sentirse entendido por sus iguales.
Muy independientes; les gusta el trabajo solitario.
Llega el momento de preguntarse cuáles son las ventajas de tener Altas Capacidades
Intelectuales (AACC):
Al tener un cerebro más rápido (mayor rapidez para procesar la información), junto con su
gran memoria les facilita aprender rápidamente y almacenan muchos conocimientos con
menos esfuerzo y pueden relacionarlos entre sí fácilmente con gran capacidad de
innovación.
Se suele asociar a gran nivel de inteligencia altos niveles de generosidad, desarrollando
una gran empatía al permitir comprender más rápidamente a los demás. Esto les ayudará
en las relaciones sociales personales y en el ámbito laboral.
La buena capacidad de abstracción, unida a su hiperactividad mental, les resultará
importante en el ámbito laboral, puesto que con menor tiempo de dedicación podrán
alcanzar elevados niveles de productividad. La memoria visual maravillosa que poseen les
ayudara a ser productivos de forma natural.
El buen sentido del humor les puede facilitar la sociabilidad, pero cuidado cuando no es
entendido el humor por los demás.
Tienen alta capacidad para la resolución de problemas o conflictos, relacionada con su
gran capacidad para investigar y cuestionarse las cosas, y con el pensamiento divergente
(generación de ideas creativas mediante la exploración de muchas posibles soluciones).
Esto les ayuda a desarrollar el pensamiento positivo y la resiliencia, ya que siempre habrá
un escenario más positivo dentro de las múltiples opciones disponibles.
Suelen tener perseverancia y/o resistencia ante problemas, esto hace que se desarrolle su
resiliencia y su tolerancia a la frustración e insistan hasta cumplir sus objetivos.
Pero cuáles son los peligros de tener Altas Capacidades Intelectuales:
La excesiva confianza en sí mismo les puede llevar a no esforzarse lo suficiente e incluso
fracasar, a veces hasta el punto de tener que abandonar sus estudios, siendo el fracaso
escolar el problema más frecuente. La excesiva confianza en sí mismo y la falta de
capacidad de esfuerzo desarrollada durante muchos años de no tener que estudiar para
seguir el ritmo de la clase.
El querer abarcar muchos proyectos o diferentes ideas les puede llevar a no centrarse por
la dispersión que llegan a tener.
El peligro a ser rechazo en la escuela por parte de sus compañeros, pudiendo este
convertirse en exclusión social o manipulación social, pudiéndole ocasionar un daño
psicológico. Hay que tener muy en cuenta esto para que no se convierta en amenazas y
agresiones físicas y psicológicas, para que no se produzca acoso escolar. Y una vez de
adultos la envidia lleva como consecuencia el acoso laboral al no aceptar los demás un
rendimiento o capacidad intelectual muy superior.
Este mismo rechazo es fácil que derive en baja autoestima, dando como consecuencia
gran ansiedad, fobia social y depresión.
El aislamiento social también es un peligro común consecuencia del propio rechazo de los
demás, en la infancia, en la adolescencia o en la edad adulta. Esto propicia la falta de
habilidades sociales que no se han podido desarrollar adecuadamente al crecer en un
entorno hostil.
Que al esperarse resultados extraordinarios, cuando no lo consigue surjan sentimientos de
culpa y vergüenza. Además esto les hace ser muy exigentes y perfeccionistas en las
actividades que desarrollan.
Que no se preocupen por satisfacer sus necesidades, muy común en el ámbito escolar.
Tras este análisis tenemos que tener en cuenta que el número de niños/as con AACC que
pasan desapercibidos es alto. Además deben considerarse un grupo de riesgo.
La identificación temprana es clave para anticipar medidas psicoeducativas y evitar
posibles problemas en el ámbito personal, social y académico.