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Resumen Filosofía

El documento habla sobre conceptos básicos de lógica como proposiciones, argumentos, inferencias y tipos de argumentos deductivos e inductivos. Explica que la lógica estudia el razonamiento correcto e incorrecto y que los argumentos pueden ser válidos o inválidos dependiendo de si la conclusión se sigue necesariamente de las premisas.

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Resumen Filosofía

El documento habla sobre conceptos básicos de lógica como proposiciones, argumentos, inferencias y tipos de argumentos deductivos e inductivos. Explica que la lógica estudia el razonamiento correcto e incorrecto y que los argumentos pueden ser válidos o inválidos dependiendo de si la conclusión se sigue necesariamente de las premisas.

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Resumen Filosofía (1er Parcial)

Conceptos básicos de lógica


Lógica es el estudio de los principios y métodos utilizados para distinguir el razonamiento correcto del
incorrecto. Cuando razonamos sobre cualquier asunto, elaboramos argumentos para apoyar nuestras
conclusiones. En nuestros razonamientos exponemos las razones que creemos justifican nuestras ideas. Sin
embargo, las razones que ofrecemos no siempre son buenas. Con el razonamiento elaboramos argumentos
(algunos correctos y otros incorrectos) que podemos formular de manera escrita o hablada. Cada
argumento que enfrentamos motiva la siguiente pregunta: ¿La conclusión a la que se llegó se sigue de las
premisas que se usaron o se asumieron? Existen criterios objetivos con los cuales puede darse respuesta a
la pregunta planteada; en el estudio de la lógica buscamos descubrir y aplicar esos criterios.
Las proposiciones son el material de nuestro razonamiento. Una proposición afirma que algo es (o no es) el
caso; cualquier proposición puede ser afirmada o negada. Es posible que la verdad (o falsedad) de algunas
proposiciones —por ejemplo, la proposición: “Existe vida en algún otro planeta de nuestra galaxia”— no se
conozca nunca, Pero esa proposición, como cualquier otra, tiene que ser verdadera o falsa. Así, las
proposiciones difieren de las preguntas, de las órdenes y de las exclamaciones. Ninguna de las anteriores se
puede afirmar o negar. La verdad y la falsedad siempre se aplican a las proposiciones, pero no se aplican a
las preguntas, ni a las órdenes ni a las exclamaciones. El término enunciado no es un sinónimo exacto de
proposición, pero en lógica se utiliza en el mismo sentido. Algunos lógicos prefieren enunciado a
proposición, aunque este último ha sido más común en la historia de la lógica. En este libro utilizaremos
ambos términos. Las proposiciones que se han presentado hasta aquí como ejemplo son simples, pero
muchas proposiciones son compuestas, contienen otras proposiciones. Algunas proposiciones compuestas
no aseveran la verdad de sus componentes. Por ejemplo, en las proposiciones disyuntivas no se asevera
ninguno de los componentes; únicamente se asevera la disyunción compuesta, “o una cosa o la otra”. Si
esta proposición disyuntiva es verdadera, cualquiera de sus componentes podría ser falsa.
Las proposiciones son los ladrillos con los que están hechos los argumentos. Cuando afirmamos o llegamos
a una proposición basándonos en otras proposiciones, decimos que hemos hecho una inferencia. La
inferencia es el proceso que puede ligar a un conjunto de proposiciones. Algunas inferencias son
justificadas o correctas, otras no. Para determinar si una inferencia es correcta o no, el lógico examina las
proposiciones con las que inicia y termina el proceso y las relaciones entre estas proposiciones. Este
conjunto de proposiciones constituye un argumento. Los argumentos son el principal objeto de estudio de
la lógica. Tal como los lógicos utilizan la palabra, un argumento es un grupo de proposiciones del cual se
dice que una de ellas se sigue de las otras, consideradas como base o fundamento para la verdad de este.
Está claro que un argumento no es meramente una colección de proposiciones; un pasaje puede contener
varias proposiciones relacionadas y aun así no contener ningún argumento. Para que pueda decirse que
existe un argumento, tiene que haber alguna estructura en ese conjunto de proposi ciones, una estructura
que capture o muestre alguna inferencia, Esta estructura se describe utilizando los términos premisa y
conclusión. La conclusión de un argumento es la proposición que se afirma con base en otras proposiciones
del argumento, Estas otras proposiciones, las cuales se afirma (o se asume) que son soporte de la
conclusión, son las premisas del argumento. El argumento más simple consiste en una premisa y una
conclusión, la cual se dice que se sigue de la primera. Cada una puede enunciarse en oraciones separadas.
O bien, tanto la premisa como la conclusión pueden enunciarse en la misma oración. El enunciado de la
conclusión del argumento puede preceder al enunciado anterior, es decir, a su única premisa. Aun cuando
la premisa y la conclusión están unidas en una sola oración, la conclusión del argumento puede presentarse
al inicio.

Argumentos
Todo argumento afirma que sus premisas ofrecen fundamentos para la verdad de su conclusión; tal
afirmación es la característica principal de un argumento. Pero hay dos maneras muy distintas en las que
una conclusión se sustenta en sus premisas, y por lo tanto, hay dos grandes clases de argumentos:
argumentos deductivos y argumentos inductivos. Un argumento deductivo afirma que su conclusión es
apoyada por sus premisas de manera concluyente. Un argumento inductivo, en contraste, no afirma tal
cosa. Por lo tanto, si juzgamos que en algún pasaje se afirma que un argumento es concluyente, debemos
tratar tal argumento como deductivo; si juzgamos que no se está afirmando tal cosa, lo trataremos como
inductivo. Puesto que todo argumento es concluyente o no lo es, todo argumento es deductivo o inductivo.
Un argumento válido es aquel donde Si todas las premisas son verdaderas, la conclusión debe ser
verdadera; aplica sólo para argumentos deductivos. Mientras que, en un argumento invalido, la conclusión
no es necesariamente verdadera, aun cuando todas las premisas sean verdaderas; aplica sólo para
argumentos deductivos. Un argumento deductivo es válido cuando, siendo sus premisas verdaderas, su
conclusión debe ser verdadera. Aunque todos los argumentos deductivos afirman que sus premisas
garantizan la verdad de su conclusión, por supuesto no todos los argumentos deductivos cumplen tal
afirmación. Los argumentos deductivos cuyas premisas no garantizan la verdad de su conclusión, son
inválidos. Un argumento inductivo no es concluyente. Aun si las premisas de un argumento inductivo son
verdaderas, éstas no soportan la conclusión con certeza. Los argumentos inductivos, por lo tanto, afirman
algo más débil (pero no menos importante) que sus premisas dan soporte a su conclusión con cierta
probabilidad que siempre está cerca de la certeza. Los términos validez e invalidez, por lo tanto, no se
aplican a los argumentos inductivos.
En resumen, la diferencia entre inducción y deducción radica en la naturaleza de lo que establecen los
distintos tipos de argumentos sobre las relaciones entre sus premisas y sus conclusiones. Así,
caracterizaremos los dos tipos de argumento como sigue: Un argumento deductivo es aquel que establece
que su conclusión se sigue de sus premisas con absoluta necesidad, esta necesidad no es cuestión de grado
y no depende de ninguna manera de cualquier otra cosa que sea el caso. En agudo contraste, un
argumento inductivo es aquel que establece que su conclusión se sigue de las premisas sólo con cierta
probabilidad, esta probabilidad es cuestión de grado y depende de cualquier otra cosa que sea el caso.
Un argumento deductivo es válido cuando es exitoso. Su validez consiste en la relación entre sus
proposiciones, entre el conjunto de proposiciones que sirven como premisas y la proposición que sirve
como conclusión del argumento en cuestión. Si la conclusión se sigue de las premisas con nece sidad lógica,
decimos que el argumento es válido. Por lo tanto, la validez nunca puede aplicarse para una sola
proposición por sí misma, puesto que la relación necesaria no puede encontrarse en ninguna proposición
única por separado. La verdad y la falsedad, por otro lado, son atributos de las proposiciones individuales.
Un enunciado que sirve como premisa en un argumento puede ser verdadero, mientras que el enunciado
que funge como conclusión puede ser falso. Esta conclusión puede ser inferida válidamente, pero no tiene
sentido decir que una conclusión (o cualquier premisa por separado) es en sí misma válida o inválida.
La verdad es el atributo de una proposición que afirma lo que realmente es el caso. Cuando afirmo que el
Lago Superior es el más grande de los cinco Grandes Lagos, afirmo lo que realmente es el caso, que es
verdad. Este contraste entre validez y verdad es importante: la verdad y la falsedad son atributos de las
proposiciones o los enunciados, la validez e invalidez son atributos de los argumentos. Un argumento
puede ser válido aun cuando su conclusión y una o más de sus premisas sean falsas. La validez de un
argumento, lo subrayamos una vez más, depende únicamente de la relación entre las premisas y la
conclusión.
Cuando un argumento es válido y todas sus premisas son verdaderas, decimos que es contundente. La
conclusión de un argumento contundente obviamente tiene que ser verdadera, y sólo un argumento
contundente puede establecer la verdad de su conclusión, Si un argumento deductivo no es contundente
(esto es, si el argumento no es válido, o bien si no todas sus premisas son verdaderas) no puede establecer
la verdad de su conclusión aun cuando de hecho la conclusión sea verdadera.

Lenguaje y definiciones
Los lógicos se ocupan principalmente del lenguaje utilizado de manera informativa —para afirmar o negar
proposiciones, formular y evaluar argumentos, etcétera—. Sin embargo, el lenguaje también cumple
muchas otras funciones y su uso informativo puede entenderse mejor cuando se contrasta con otros usos.
En el discurso informativo, la “información” incluye tanto proposiciones verdaderas como falsas,
argumentos correctos e incorrectos. Ya sea que los supuestos hechos sean o no importantes, generales o
particulares, no afecta esta clasificación. Los registros de investigaciones astronómicas, relatos históricos o
reportes de datos geográficos —nuestro aprendizaje sobre el mundo y nuestros razonamientos sobre éste
— utilizan el lenguaje de modo informativo.
El lenguaje funciona como discurso expresivo cuando se utiliza para mostrar los sentimientos o evocarlos.
Se expresa pena cuando se dice: “¡Qué lástima!”, entusiasmo cuando se dice: “¡Qué bien!”. En las palabras
que se dicen en privado los amantes se expresa pasión; en la oración se expresan asombro y
sobrecogimiento. La poesía lírica nos ofrece algunos de los mejores ejemplos del lenguaje expresivo. El
discurso expresivo, en tanto expresivo, no es ni verdadero ni falso. El discurso expresivo se utiliza para
manifestar los sentimientos del hablante o para provocar ciertos sentimientos en los oyentes —y desde
luego a menudo hace ambas—. También es común decir que uno puede expresar sus opiniones o juicios,
pero para nuestros propósitos el término expresivo tendrá el sentido más estricto que no corresponde a
hechos, sino que revela y provoca actitudes, emociones y sentimientos.
El discurso directivo, el lenguaje utilizado para causar o impedir acciones manifiestas, es la tercera función
principal que distinguimos. Los ejemplos más claros son las órdenes y peticiones. Cuando digo: “Pásame la
sal, por favor”, la intención no es comunicar información (aunque probablemente intérpretes, por mi
petición, que quiero más sal en mi comida) ni expresar ningún sentimiento sobre lo salado. Mi lenguaje
pretende obtener resultados, que me pongan la sal al alcance. El discurso directivo, como el expresivo, no
es ni verdadero ni falso. Podemos estar en desacuerdo acerca de si una orden se ha obedecido o no o si una
petición se ha cumplido o no, pero la verdad o falsedad sencillamente no se aplican a las directrices
mismas. Las órdenes y peticiones tienen otros atributos (son razonables o impropias) que son un tanto
análogos a la verdad y falsedad. Dentro de las formas gramaticales del lenguaje, Las oraciones — unidades
del lenguaje que expresan pensamientos completos— se ubican comúnmente en una de cuatro categorías:
declarativas, interrogativas, imperativas y exclamativas.

Falacias
Cuando las premisas de un argumento no consiguen apoyar su conclusión, decimos que el razonamiento es
malo; decimos que el argumento es falaz. En un sentido muy general del término, cualquier error de
razonamiento es una falacia. Sin embargo, el término, tal como lo utilizan los lógicos, no designa cualquier
error de razonamiento, sino errores típicos, equivocaciones en el razonamiento cuyo patrón común puede
detectarse. En este sentido más estrecho, cada falacia es un tipo de argumento incorrecto. Un argumento
en el que ocurre ese tipo de error se dice que comete una falacia. Diferentes argumentos pueden contener
o cometer la misma falacia, esto es, pueden exhibir la misma clase de equivocación en el razonamiento.
También puede decirse que un argumento que comete una falacia de cierto tipo es en sí mismo una falacia
—porque es un ejemplo de ese error típico de razonamiento—. Existen muchas clases de equivocaciones
en un argumento, pero las falacias revisten un interés especial porque se sabe que son engañosas;
cualquiera puede ser engañado por ellas. Por lo tanto, una falacia se define como el tipo de argumento que
puede parecer correcto, pero que, mediante una revisión más minuciosa, se prueba que no lo es. Las
trampas que ponen las falacias pueden evadirse cuando se comprenden bien los tipos de errores de
razonamiento que provocan. Las falacias informales son los tipos de errores de razonamiento que surgen
por el mal manejo del contenido de las proposiciones que constituyen un argumento.
Una falacia es un argumento inválido que, por la manera en que se expresa, parece correcto. En lógica
formal hay algunas falacias que nos indican que el argumento es necesariamente inválido, aunque tenga
parecidos superficiales con formas correctas.
La falacia de afirmación del consecuente. Un ejemplo es el siguiente: “Si es invierno entonces hace frío.
Hace frío. Por lo tanto, es invierno”. El argumento, aunque parece válido no lo es. Podemos suponer que
efectivamente en invierno hace frío. Pero si hace frío, no se sigue que es invierno, pues hay muchos otros
momentos en que hace frío sin ser invierno. La forma general de esta falacia es la siguiente: A → B B .·. A
Donde A y B son dos enunciados simples o compuestos, → es un símbolo de condicional y .·., de conclusión.
Es de notar que esta falacia tiene un gran parecido con el modus ponens, pero no es igual. Esto es debido a
que en el modus ponens se afirma el antecedente en la segunda premisa, en cambio en esta falacia, como
su nombre lo indica, se afirma el consecuente, lo cual hace que el argumento sea inválido.
La falacia de la negación del antecedente es otra forma inválida tiene una figura parecida al modus tollens.
Un ejemplo de este tipo de falacia es el siguiente. “Si ayer fuiste al médico entonces estás enfermo. No
fuiste ayer al médico. Por lo tanto, no estás enfermo”. Este argumento es inválido pues del hecho que
alguien no haya ido al médico un día anterior no se sigue que no estaba enfermo. Esto es debido a que
probablemente no había nadie que lo acompañara al médico a pesar de estar enfermo. O bien no fue al
médico por alguna otra razón. La forma general de esta falacia es la siguiente: A → B ¬A .·. ¬B
El ensayo de Arthur Schopenhauer, "El Arte de tener razón", detalla estrategias y tácticas utilizadas en
debates y discusiones para persuadir y obtener la razón, a menudo independientemente de la verdad
objetiva. Aquí hay un resumen centrado en las "falacias" mencionadas por el autor:
1. Falacia de personalización (ad hominem): Esta táctica implica atacar al oponente en lugar de
enfrentar su argumento. Schopenhauer sugiere que, en ocasiones, uno puede usar argumentos
personales si se alinean con las creencias o la posición del adversario.
2. Falacia de la generalización apresurada: Esto ocurre cuando se generaliza a partir de un caso
específico sin suficiente evidencia. Es un error común en discusiones donde una parte asume que
un pequeño conjunto de ejemplos representa un todo.
3. Falacia de la distracción: Consiste en desviar la atención del argumento principal introduciendo
temas irrelevantes, evitando así abordar la cuestión central del debate.
4. Falacia de la falsa causa: Esta falacia implica suponer incorrectamente que existe una relación de
causa y efecto entre dos eventos simplemente porque ocurren juntos.
5. Falacia del hombre de paja: Se presenta cuando alguien ataca una versión exagerada o
distorsionada del argumento del oponente, en lugar de enfrentar el argumento real.
6. Falacia del atractivo a la autoridad : Esto sucede cuando se cita a una autoridad en un campo
específico para apoyar un argumento, aunque la autoridad no sea experta en el tema en discusión.
Schopenhauer indica que esto puede llevar a errores si la audiencia no se da cuenta de que la
experiencia de la autoridad no es aplicable al contexto actual.
7. Falacia del terreno resbaladizo: Se refiere al argumento de que un pequeño primer paso llevará
inevitablemente a una cadena de eventos relacionados que resultarán en un resultado negativo
mayor. Schopenhauer sugiere que, aunque este argumento puede ser válido en algunos casos, a
menudo se usa de manera exagerada sin suficiente justificación.
Estas tácticas no solo destacan la manipulación en los argumentos, sino que también revelan un profundo
entendimiento de la naturaleza humana y la retórica. Schopenhauer expone estas estrategias para educar a
los lectores sobre cómo se pueden utilizar y, potencialmente, cómo defenderse contra ellas en debates.

“El existencialismo es un humanismo”


El documento "El existencialismo es un humanismo" presenta una exposición detallada de las ideas
fundamentales del existencialismo según Jean-Paul Sartre, ofrecida inicialmente en una conferencia en
1945. Aquí está un resumen más detallado basado en los segmentos más relevantes del documento:
Sartre inicia discutiendo las críticas comunes al existencialismo, en particular la noción de que conduce a un
desaliento y a un enfoque en la miseria humana. Contrarresta esto argumentando que el existencialismo, al
afirmar que la existencia precede a la esencia, en realidad subraya la libertad y la responsabilidad
individuales en la creación del significado y los valores personales sin recurrir a una esencia humana innata
o un orden moral preestablecido.
A lo largo del texto, Sartre explora cómo esta libertad inherente implica una responsabilidad enorme, pues
cada elección que hace un individuo contribuye a la definición de lo que significa ser humano. Este punto
resalta la dimensión ética del existencialismo, que sostiene que, a pesar de la ausencia de valores
universales dados, las personas tienen el poder y la obligación moral de crear esos valores a través de sus
acciones.
Además, Sartre aborda críticas específicas del marxismo y del cristianismo, argumentando que estas críticas
fallan al no reconocer adecuadamente la autonomía y la capacidad de autodefinición del individuo. Según
Sartre, el existencialismo ofrece un marco para la acción ética que es profundamente personal pero
universalmente relevante, pues enfatiza la responsabilidad de cada uno hacia todos los seres humanos.
Finalmente, Sartre concluye discutiendo las implicaciones prácticas del existencialismo para la vida
cotidiana y la política. A pesar de las dificultades y la inevitable ansiedad que conlleva la libertad, sostiene
que el existencialismo alienta a las personas a vivir de manera auténtica y comprometida, esforzándose
constantemente por superar las limitaciones impuestas tanto por la sociedad como por sus propias
circunstancias internas. Este texto es esencial para entender no solo el pensamiento de Sartre, sino
también la influencia más amplia del existencialismo en la filosofía contemporánea y en la discusión ética
moderna.
Para Sartre, la responsabilidad es un aspecto central de la existencia humana. Argumenta que no hay una
esencia o naturaleza predeterminada que defina al ser humano; más bien, cada persona es responsable de
definirse a sí misma a través de sus acciones. Cada elección y acción contribuye a la creación de la propia
identidad y, por extensión, a la definición de lo que significa ser humano. Sartre destaca que esta
responsabilidad no solo es individual, sino que también tiene un carácter colectivo: al elegir por uno mismo,
uno está eligiendo para toda la humanidad, ya que nuestras acciones establecen un precedente y un
modelo para los demás. La angustia es una consecuencia natural de esta inmensa responsabilidad. Sartre
define la angustia como la sensación que experimenta una persona al darse cuenta de su completa libertad
y de la falta de cualquier guía o estructura predeterminada en el mundo. Esta libertad implica que cada
decisión que tomamos es completamente nuestra, sin justificaciones externas o determinismos. La angustia
surge de la comprensión de que, con cada acción, estamos participando en la creación del mundo y de su
significado. La mala fe, según Sartre, es el acto de negar o esconder esta libertad y responsabilidad
inherentes, generalmente mediante autoengaños o excusas. Cuando las personas actúan de mala fe, están
rechazando reconocer su libertad y la responsabilidad que conlleva. Esto puede manifestarse en el rechazo
a enfrentar la angustia que acompaña a la libertad, optando en cambio por roles y valores predeterminados
que limitan artificialmente sus opciones y acciones. Sartre critica la mala fe como una forma de
deshonestidad con uno mismo y con los demás, ya que implica una contradicción interna entre la libertad
individual y la negación de esa misma libertad.
La relación entre estos conceptos es crucial para entender la ética de Sartre. La responsabilidad se presenta
como una carga inevitable debido a nuestra libertad; la angustia es la respuesta emocional a esta carga, y la
mala fe es una tentativa fallida de escapar de la angustia y de la responsabilidad inherentes a nuestra
libertad. Juntos, forman un marco a través del cual Sartre explora la condición humana y la posibilidad de
vivir de manera auténtica y ética en un mundo sin valores absolutos o determinismos.

“La Puta Respetuosa"


La obra se desarrolla en el sur de Estados Unidos y sigue a Lizzie, una prostituta que se encuentra en una
situación complicada cuando un hombre negro, acusado falsamente de un crimen, se refugia brevemente
en su casa. Lizzie se ve atrapada entre su deseo de hacer lo correcto y la presión de la sociedad racista que
la rodea.
Inicio: La obra comienza con Lizzie enfrentando la repentina aparición de un hombre negro en su casa,
quien está escapando de una turba que lo persigue acusándolo de violación. El hombre le pide a Lizzie que
lo esconda y aunque ella es reacia, su conciencia la insta a considerar ayudarlo. Sin embargo, temiendo las
repercusiones, Lizzie no lo esconde y el hombre se va.
Desarrollo: Poco después, Lizzie es visitada por personas influyentes de la ciudad, incluido el hijo de un
senador, quienes la persuaden para que mienta y testifique que el hombre negro intentó violarla. La
promesa de protección y el soborno económico juegan un papel crucial en su decisión. A lo largo de la obra,
Lizzie lucha con su conciencia, ya que sabe que el hombre negro es inocente.
Clímax: A medida que la presión aumenta, Lizzie cede y acepta testificar falsamente, convencida por el
poderoso senador y su manipulación emocional que incluye apelar a su simpatía por la madre del acusador,
quien sufriría si su hijo fuera condenado. Lizzie firma una declaración falsa que conduce a la liberación del
verdadero culpable, el sobrino del senador.
Desenlace: Después de testificar, Lizzie se enfrenta a la culpa y al remordimiento. Finalmente, decide
enfrentar a la multitud que busca linchar al hombre negro. Armada con un revólver y decidida a no dejar
que maten al inocente, Lizzie hace un último y valiente intento de redención.
Conclusión: La obra termina con un giro dramático donde Lizzie se posiciona entre la turba y el hombre
negro, listo para enfrentar las consecuencias de su acción redentora. La obra cierra cuestionando la
moralidad de una sociedad que obliga a sus ciudadanos a elegir entre la seguridad personal y la justicia.
"La Puta Respetuosa" es una crítica intensa al racismo y la corrupción moral en la sociedad, mostrando
cómo los individuos son a menudo forzados a actuar contra sus propios principios éticos bajo presión social
y política. Sartre utiliza los personajes y sus conflictos para explorar temas más amplios de ética, poder y
humanidad.
Escena I
Ambientación y Contexto: Esta escena se sitúa en el sur de Estados Unidos, en un cuarto de la residencia de
Lizzie. La tensión racial es palpable y se establece rápidamente como un tema central de la obra. Lizzie, la
protagonista, es una mujer blanca que trabaja como prostituta y se encuentra involucrada en un complejo
dilema moral y social.
Desarrollo del Personaje: Lizzie se muestra inicialmente como una mujer preocupada por su seguridad y por
mantenerse al margen de problemas. Su interacción con un hombre negro, que busca refugio en su casa,
revela su conflicto interno: por un lado, su miedo a las repercusiones de ayudar a un negro perseguido y,
por otro, su empatía hacia un ser humano en peligro. Su decisión de no esconder al hombre destaca su
vulnerabilidad frente a las normas sociales opresivas.
Temas:
 Racismo y Justicia Social: La escena expone crudamente el racismo arraigado en la sociedad
estadounidense del sur. El hombre negro es automáticamente tratado como culpable y perseguido,
evidenciando un sistema de justicia predispuesto.
 Moralidad vs. Supervivencia: Lizzie enfrenta el dilema de actuar moralmente correcto (ayudar al
perseguido) versus la necesidad de protegerse en un ambiente hostil.
Escena II
Ambientación y Contexto: Continúa en la casa de Lizzie, pero con la visita del senador, elevando las
apuestas de su decisión anterior. La presencia del senador introduce un elemento de poder y autoridad.
Desarrollo del Personaje: El senador es retratado como manipulador y persuasivo. Utiliza su posición para
presionar a Lizzie a que mienta, lo cual subraya la corrupción moral de los que están en el poder. Lizzie, por
su parte, sigue luchando con su conciencia pero se ve cada vez más arrinconada por las circunstancias y las
manipulaciones del senador.
Temas:
 Corrupción y Poder: El senador representa el abuso de poder y la corrupción dentro del sistema
político y social, donde los fines justifican los medios, incluso si esto implica sacrificar la verdad y la
justicia.
 Manipulación Psicológica: La forma en que el senador manipula a Lizzie, apelando a su sentido de
simpatía hacia la familia del acusado y usando la presión social, resalta cómo los poderosos
manipulan la verdad y a las personas para mantener su posición.
Interacción y Conflicto: En ambas escenas, el conflicto central es entre la moral individual de Lizzie y las
expectativas y presiones de la sociedad racista y corrupta que la rodea. Las interacciones de Lizzie con el
hombre negro y el senador ilustran su transformación de una actitud de autopreservación a una
confrontación más activa de sus dilemas morales
Conclusión: Las Escenas I y II de "La Puta Respetuosa" son cruciales para establecer el conflicto moral y
social en el que Lizzie se ve envuelta. La obra utiliza estos conflictos para explorar temas más amplios de
racismo, corrupción y la lucha entre la moralidad y la supervivencia en una sociedad profundamente
dividida e injusta.
"La Puta Respetuosa" de Jean-Paul Sartre es una obra que encapsula muchos de los conceptos filosóficos
discutidos en "El existencialismo es un humanismo". A través del dilema moral y la tensión social
presentada en la obra, Sartre explora temas como la angustia, la mala fe y la responsabilidad, que son
piedras angulares del existencialismo. A continuación, analizaremos cómo estos temas se manifiestan en la
obra:
Angustia: En el contexto existencialista, la angustia es el sentimiento de profunda ansiedad que enfrenta el
individuo al reconocer la libertad total de elegir y la responsabilidad inherente que esto conlleva, sin poder
basarse en normas o leyes morales externas. En "La Puta Respetuosa", Lizzie experimenta angustia cuando
se ve forzada a decidir entre decir la verdad sobre los eventos que presenció y ceder ante la presión de
figuras autoritarias que desean que ella mienta. Esta angustia se manifiesta en su vacilación y en la
tormentosa deliberación interna entre actuar según sus principios morales o proteger su propia seguridad y
bienestar.
Mala Fe: La mala fe, según Sartre, ocurre cuando los individuos se mienten a sí mismos para evadir la
responsabilidad de su libertad, a menudo adoptando roles sociales impuestos o excusas externas para
justificar sus acciones. Lizzie entra en mala fe cuando acepta el papel que la sociedad racista espera de ella,
es decir, testificar falsamente para condenar a un hombre inocente. Al hacerlo, ella niega su libertad de
elección y su capacidad de actuar de otra manera, refugiándose en la comodidad de una identidad y un
camino dictados por otros.
Responsabilidad: El existencialismo sostiene que cada decisión que toma un individuo no solo define
quiénes son, sino que también afecta a la humanidad en su conjunto, dado que cada acto establece un
precedente sobre cómo podría actuar el ser humano. Lizzie, al enfrentarse a la decisión de mentir o decir la
verdad, no solo define su propia identidad moral sino que también impacta en la comunidad, en particular
en cómo se tratan las acusaciones raciales y la integridad de la justicia en su entorno. Su decisión final de
enfrentar la multitud y defender al hombre negro, aunque tardía, es un acto de asumir responsabilidad no
solo por su propio ser sino por la justicia y la humanidad en su comunidad.
En resumen, "La Puta Respetuosa" refleja los temas existenciales de "El existencialismo es un humanismo"
a través de la lucha de Lizzie con la angustia de la libertad, su caída en la mala fe bajo presión social, y su
redención final al asumir la responsabilidad por sus acciones y su impacto en el mundo. Esta obra no solo
dramatiza la teoría existencialista sino que también invita a la audiencia a reflexionar sobre la ética de la
libertad y la responsabilidad en situaciones de presión moral intensa.

Zuleta
El texto de Zuleta aborda la Teoría de la Elección Social, la cual se considera históricamente como el
resultado de la fusión de estudios matemáticos sobre sistemas electorales y análisis del bienestar social
bajo una óptica utilitarista. Esta teoría fue formalizada y avanzada significativamente por Kenneth Arrow,
quien en 1951 y 1963 publicó su Teorema General de Imposibilidad, destacando las limitaciones intrínsecas
de los sistemas de toma de decisiones colectivas.
Conceptos Clave:
 Preferencias individuales y sociales: La teoría estudia cómo las preferencias individuales pueden ser
agrupadas en una preferencia social colectiva, que debe cumplir con ciertas condiciones de
racionalidad.
 Regla de mayoría: Se considera como el método estándar para establecer preferencias sociales a
partir de preferencias individuales, especialmente cuando se trata de decisiones binarias.
 Teorema de Arrow: Demuestra que, para tres o más opciones, no existe un sistema de votación que
simultáneamente cumpla con criterios racionales de decisión colectiva sin caer en paradojas o
incoherencias, como la conocida "paradoja del voto".
Análisis Temático Relacionado con "El Existencialismo es un Humanismo"
1. Angustia: En el contexto de la teoría de la elección social, la angustia puede surgir de la paradoja
del votante, donde los individuos enfrentan la imposibilidad de su voluntad colectiva de
representar fielmente las preferencias individuales sin contradicciones. Esto refleja el dilema
existencialista de la angustia frente a la libertad y la elección, donde las decisiones individuales
chocan con las limitaciones estructurales.
2. Mala Fe: La mala fe podría interpretarse en el contexto de la elección social como la adopción de
estrategias de voto que no reflejan las verdaderas preferencias del votante, sino que están
diseñadas para manipular el resultado de acuerdo con las percepciones de cómo votarán los
demás. Este acto de negar las propias preferencias auténticas para adaptarse a un sistema
percibido refleja el concepto sartreano de mala fe, donde los individuos se engañan a sí mismos
sobre su verdadera naturaleza o deseos.
3. Responsabilidad: La teoría de la elección social también plantea cuestiones de responsabilidad
colectiva e individual en la toma de decisiones. Cada votante es responsable no solo de expresar
sus preferencias sino también de las implicaciones que estas tienen en la formación de la
preferencia social. Esto es análogo al llamado existencialista a asumir responsabilidad por las
propias acciones, reconociendo que cada elección contribuye al moldeado del mundo en que
vivimos.
En resumen, "Razón y Elección" de Zuleta explora la complejidad de las decisiones colectivas y las
limitaciones de los sistemas diseñados para representar preferencias individuales en un marco colectivo,
reflejando problemas filosóficos profundos sobre libertad, responsabilidad y autenticidad, temas centrales
en la filosofía existencialista de Sartre.

Arrow
El documento titulado "Elección Social y Valores Individuales" profundiza en los fundamentos teóricos de
las decisiones colectivas en contextos democráticos, discutiendo los diferentes métodos mediante los
cuales se pueden realizar elecciones sociales, como la votación y el mecanismo de mercado. La obra
explora las implicaciones de estas metodologías en términos de eficiencia y justicia, y se centra
especialmente en cómo las preferencias individuales pueden traducirse en decisiones colectivas que
reflejen el bienestar social. Uno de los pilares del documento es el Teorema de Imposibilidad de Arrow,
que demuestra que no es posible diseñar una regla de decisión social que cumpla simultáneamente con un
conjunto de condiciones éticamente atractivas y lógicamente necesarias para una toma de decisiones justa
y racional. Las condiciones establecidas por Arrow incluyen la no dictadura (la decisión colectiva no puede
estar dictada únicamente por un individuo), eficiencia de Pareto (si todos los individuos prefieren una
alternativa X sobre Y, entonces la sociedad también debería preferir X sobre Y), y la independencia de
alternativas irrelevantes (la elección entre X e Y debe depender solo de las preferencias individuales entre X
e Y).
El análisis de Arrow muestra que estas condiciones, cuando se aplican en conjunto, son incompatibles, lo
que significa que cualquier sistema de votación o decisión colectiva tendrá que sacrificar al menos uno de
estos principios. Este descubrimiento tiene profundas implicaciones para la teoría de la elección social y la
economía del bienestar, ya que subraya los límites inherentes a nuestra capacidad de traducir preferencias
individuales en una decisión colectiva justa y eficiente sin comprometer en algún grado los principios
democráticos o de eficiencia.
Las propiedades del Teorema de Arrow son:
1. Generalidad: El teorema se aplica a cualquier conjunto de preferencias individuales, siempre que estas
preferencias se puedan ordenar de manera coherente (es decir, de manera completa y transitiva). Esto
significa que el teorema no se limita a situaciones específicas o particulares, sino que tiene una
aplicación universal en contextos donde se requiere la agregación de preferencias.
2. Transitividad: Para que una función de bienestar social sea coherente, las preferencias colectivas deben
ser transitivas. Si la sociedad prefiere la opción A sobre la B y la B sobre la C, entonces también debería
preferir la A sobre la C. El teorema de Arrow muestra que garantizar la transitividad en las preferencias
colectivas es un desafío bajo las condiciones establecidas.
3. No imposición (unanimidad): Si todos los miembros de una sociedad tienen la misma ordenación de
preferencias entre dos opciones, entonces la preferencia social debería reflejar esta unanimidad. Esta
propiedad asegura que las preferencias colectivas respeten las preferencias unánimes de los individuos.
4. No manipulabilidad: El teorema sugiere que cualquier sistema que cumpla con las otras condiciones es
susceptible a la manipulación estratégica, conocida como el problema de la "votación estratégica".
Aunque Arrow no se centró directamente en la manipulabilidad, su teorema implica que los sistemas
que cumplen con las condiciones pueden ser manipulados por votantes que actúan estratégicamente.
El Teorema de Imposibilidad de Arrow no solo es fundamental desde un punto de vista teórico, sino que
también tiene aplicaciones prácticas en el diseño de políticas económicas y sistemas electorales. El
reconocimiento de las limitaciones en la agregación de preferencias puede ayudar a diseñadores de
políticas y economistas a entender mejor las compensaciones involucradas en la formulación de políticas
públicas y en la creación de mecanismos de votación que intentan ser lo más justos y eficientes posible
dentro de los límites identificados por Arrow. El Teorema de Arrow establece que no existe una regla de
decisión social que pueda cumplir con los criterios de no dictadura, eficiencia de Pareto e independencia de
alternativas irrelevantes de manera simultánea. Estas condiciones son definidas como sigue:
1. No dictatorial: Esta condición estipula que no debe existir un "dictador", es decir, ningún individuo
debe tener el poder de determinar unilateralmente el resultado de la elección social,
independientemente de las preferencias de los otros individuos. En un sistema justo, ninguna
persona debería tener influencia absoluta sobre la elección colectiva. La exigencia de que no haya
dictadura es esencial para garantizar un sistema democrático en el que todas las voces sean
igualmente consideradas. Si un individuo pudiera imponer sus preferencias sobre todos los demás,
el mecanismo dejaría de ser un proceso de elección social para convertirse en una imposición
unilateral, lo cual contradice los principios básicos de equidad y representación equitativa.
2. Eficiencia de Pareto: Esta se cumple si no es posible hacer un cambio que mejore la situación de al
menos una persona sin empeorar la situación de otra. En el contexto de la elección social, esto
significa que, si todos los individuos prefieren una opción sobre otra, entonces esa opción debe ser
preferida socialmente. Esta condición asegura que el sistema de elección social no ignore
unánimemente las preferencias expresadas. Promueve un resultado que no desperdicie posibles
mejoras unánimes, garantizando que las decisiones colectivas reflejen mejoras efectivas para los
miembros de la sociedad sin perjudicar a otros.
3. Independencia de alternativas irrelevantes : La elección social entre dos opciones no debería verse
influenciada por la presencia o ausencia de alternativas adicionales. El ranking social entre
cualquier par de opciones debería depender únicamente de las preferencias individuales
relacionadas con ese par de opciones. Este principio es crucial para la coherencia y la racionalidad
del sistema de elección social. Asegura que los agregados de preferencia no se vean distorsionados
por factores externos a las opciones consideradas, lo que podría llevar a incoherencias o
manipulaciones en el proceso de toma de decisiones. Al ser independientes de alternativas
irrelevantes, las decisiones reflejan más fielmente las comparaciones directas entre opciones, sin
ser afectadas por cambios en opciones no relacionadas.
Las condiciones de Arrow son esenciales para asegurar un sistema de elección social que sea justo, racional
y democrático. Sin embargo, el Teorema de Imposibilidad de Arrow demuestra que satisfacer todas estas
condiciones simultáneamente es imposible en cualquier sistema que tenga tres o más opciones de elección.
Esto resalta una tensión fundamental entre los deseos de un sistema de votación ideal y las limitaciones
prácticas de cualquier método de agregación de preferencias. Este teorema nos obliga a considerar qué
condiciones estamos dispuestos a relajar en favor de lograr un sistema práctico de toma de decisiones
colectivas.
La obra de Arrow abre varias áreas para futura investigación, incluyendo el desarrollo de modelos
alternativos de toma de decisiones colectivas que puedan satisfacer de mejor manera los principios de
justicia y eficiencia, o que reconozcan explícitamente los sacrificios necesarios entre estos principios.
Además, sigue siendo un desafío constante el diseño de sistemas económicos y políticos que puedan
manejar las preferencias divergentes de manera que maximicen el bienestar social sin caer en dictaduras o
ineficiencias.
La discusión del Teorema de Arrow y su conexión con las ideas de Jean-Paul Sartre no es directa o explícita,
ya que pertenecen a campos del pensamiento bastante distintos; uno se centra en la teoría de la elección
social y economía del bienestar, y el otro en la filosofía existencialista. Sin embargo, se pueden trazar
paralelismos conceptuales entre ambos, especialmente en términos de las implicaciones éticas y filosóficas
de las decisiones individuales y colectivas. Aquí te explico cómo podrían interrelacionarse:
Libertad y Elección:
 Sartre: Promueve la idea de que los seres humanos son condenados a ser libres, con cada acción
reflejando una elección autónoma que define la esencia del individuo.
 Arrow: Su teorema sugiere que no puede existir un sistema de votación perfecto que convierta
fielmente las preferencias individuales en una elección colectiva justa y racional sin comprometer
ciertos principios democráticos.
 Conexión: Ambos conceptos desafían la noción de que las decisiones pueden ser completamente
libres de contradicciones o limitaciones externas, ya sea en el ámbito moral individual o en el
colectivo.
Responsabilidad y Consecuencias:
 Sartre: Argumenta que somos responsables de nuestras elecciones y de sus efectos en nosotros
mismos y en otros, subrayando la importancia de la autenticidad en nuestras acciones.
 Arrow: Al ilustrar las limitaciones en la representación de las preferencias en decisiones colectivas,
implica que los sistemas de votación deben ser diseñados con cuidado y consideración de sus
falencias y efectos.
 Conexión: La responsabilidad de elegir sabiamente se refleja tanto en la ética individual de Sartre
como en la estructura colectiva que Arrow examina, resaltando la necesidad de un compromiso
consciente con nuestras estructuras sociales y políticas.
Autenticidad y Mala Fe:
 Sartre: La mala fe ocurre cuando las personas niegan su libertad y responsabilidad, adoptando roles
sociales predeterminados en lugar de definirse a sí mismos.
 Arrow: El teorema puede interpretarse como una crítica de los sistemas de votación que no
permiten que las preferencias individuales se expresen o se representen auténticamente.
 Conexión: En ambos, la autenticidad es clave para asegurar que las expresiones individuales o
colectivas de voluntad sean genuinas y no distorsionadas por sistemas o estructuras falibles.
Aunque Sartre no discutió explícitamente temas como los del Teorema Discusiones y Aplicaciones de
Arrow, la aplicación de sus ideas al análisis de teorías políticas y económicas modernas puede proporcionar
una rica fuente de análisis y discusión, fomentando una comprensión más profunda de ambas disciplinas.

May
El Teorema de May es un concepto fundamental en la teoría de la elección social y la votación democrática
que establece condiciones bajo las cuales la regla de mayoría simple es la única regla de votación que
satisface ciertos criterios democráticos básicos. Fue formulado por el politólogo estadounidense Kenneth
O. May en 1952 y ofrece una justificación formal de la regla de mayoría en el contexto de la toma de
decisiones democrática. El teorema de May se centra en decisiones entre dos alternativas, por ejemplo,
entre dos candidatos en una elección. El teorema establece que la regla de mayoría simple es la única regla
de decisión que cumple simultáneamente las siguientes cuatro condiciones:
1. Anonimato: Todos los votantes deben ser tratados de manera igual en el proceso de votación. Esto
significa que ningún voto debe tener más peso que otro, independientemente de quién sea el
votante.
2. Neutralidad: El proceso de votación debe tratar a las opciones de manera equitativa. Esto implica
que la regla no debe favorecer intrínsecamente a ninguna de las opciones sobre la otra; es decir, si
las preferencias de todos los votantes se invirtieran, el resultado también debería invertirse.
3. Monotonía (también conocida como responsividad positiva): Si una alternativa 𝑥x es preferida
sobre otra alternativa 𝑦y bajo un conjunto de preferencias de votantes, y luego, en una votación
subsiguiente, 𝑥x recibe aún más apoyo sin que 𝑦y gane apoyo adicional, entonces 𝑥x debería seguir
siendo la opción ganadora.
4. Dominio irrestricto (también conocido como decisión unánime): La regla debe ser capaz de generar
una decisión para cualquier conjunto posible de opiniones de los votantes. Es decir, la regla debe
poder determinar un resultado claro independientemente de cómo se distribuyan las preferencias
individuales.
El teorema de May justifica la regla de mayoría simple como la forma más equitativa y democrática de
tomar decisiones cuando sólo hay dos opciones disponibles. Demuestra que la mayoría simple es única en
cumplir con principios que se consideran deseables en un sistema democrático justo y equitativo. Sin
embargo, el teorema se limita a casos con solo dos alternativas y no aborda las complejidades que surgen
en situaciones con más de dos opciones, donde pueden surgir problemas como la paradoja de Condorcet y
otros dilemas de votación. En resumen, el Teorema de May destaca la importancia de la regla de mayoría
simple en contextos democráticos, mostrando que, bajo condiciones ideales y limitaciones específicas, es el
método más justo y coherente para reflejar la voluntad colectiva de un grupo de votantes.

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