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Definición y significado de los celos

El documento define los celos y explica que son una emoción normal. También describe diferentes formas de reaccionar a los celos y cómo las conductas celosas pueden ser perjudiciales a largo plazo pero sirven para evitar sentimientos de pérdida a corto plazo. Además, proporciona estrategias para personas celosas y sus parejas.

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Definición y significado de los celos

El documento define los celos y explica que son una emoción normal. También describe diferentes formas de reaccionar a los celos y cómo las conductas celosas pueden ser perjudiciales a largo plazo pero sirven para evitar sentimientos de pérdida a corto plazo. Además, proporciona estrategias para personas celosas y sus parejas.

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Definición de celos

En primer lugar, nos gustaría empezar preguntándonos por el significado de la palabra


“celos”: ¿Qué crees que son los celos? ¿Cómo lo definirías?

Los celos son una emoción como cualquier otra, y por lo tanto, funcionan igual que el
resto de emociones: los celos no son una emoción necesariamente “negativa” o
perjudicial, puesto que no existen las emociones negativas: todas las emociones
pretenden servirnos para algún propósito, y las emociones que resultan “desagradables”
para nosotros (como la ira, la tristeza, los celos, el asco…) también cumplen una función
importante, aunque no nos generen sentimientos positivos.

En este caso, los celos son una emoción que suele resultar desagradable, porque nos
avisa de un posible peligro: podrían considerarse una emoción “mezcla” de sensaciones
de miedo, ansiedad y tristeza.

De esta manera, todas las personas sentimos celos, igual que todas las personas sentimos
alegría, asco, tristeza, miedo, sorpresa o ira: no es una emoción que, por el simple
hecho de aparecer, señale algo malo de la persona que los siente. Muchas veces existe
vergüenza a la hora de manifestar a las personas de nuestro entorno que hemos sentido
celos (especialmente a nuestra pareja o a la persona con la que mantenemos una relación
afectiva o sexual). Pero la realidad es que los celos pueden ser una emoción que avise
de peligros reales para una persona: ¿se os ocurre alguna situación en la cual la mayoría
de las personas podríamos sentir celos? [por ejemplo ¿ver a tu pareja dándole su teléfono
a un chico en una fiesta? ¿descubrir que tu pareja te ha ocultado conversaciones con otra
persona? etc.]

Como podemos ver, lo verdaderamente importante de los celos es lo que hacemos con
ellos una vez aparecen, y no son malos por el mero hecho de aparecer de manera
automática, ni indican que seamos “personas celosas” o “posesivas”..

Ahora bien, una vez que aparecen los celos en una persona, ¿Qué formas diferentes
existen de reaccionar ante este sentimiento? ¿Cómo se puede comportar una persona
ante los celos?

Bien, como vemos, existen muchas formas ante las cuales las personas podemos actuar
ante la emoción de “celos”, al igual que hay muchas formas de mostrar miedo, tristeza,
o cualquier otra emoción.

Por lo tanto, lo importante es que entendamos que las “conductas celosas” que hemos
visto, es decir, aquellas conductas que la persona lleva a cabo con su pareja cuando
aparece esta emoción y que podríamos considerar como “controladoras”, Son un modo
de manejar la relación, que ha sido aprendida por la persona porque en el pasado le
ha proporcionado algún beneficio, pero que, a largo plazo, resulta muy perjudicial para
la pareja.

Y lo más importante de todo es que aparezcan estas conductas celosas-controladoras no


tiene por qué significar que exista mayor cantidad de amor o de cariño, significan única
y exclusivamente presencia de miedo ante la posible pérdida de la relación.
2. Explicación funcional de la conducta celosa.

Bien, estamos todos de acuerdo en que las conductas celosas son perjudiciales a largo
plazo para ambos miembros de la pareja. Pero entonces, ¿por qué las seguimos
realizando? Esto es lo que vamos a ver ahora, el por qué se originan y sobre todo, por
qué se mantienen en el tiempo las conductas celosas.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que la conducta celosa tiene su principal
función en la evitación de una situación de malestar muy clara para una persona, que
es la pérdida del otro. Se llega a creer que poniendo todo el control posible en las
conductas que lleva a cabo nuestra pareja podremos reducir las probabilidades de que
nuestra pareja encuentre a otra persona a la que pueda querer más que a nosotros. Las
conductas celosas se llevan a cabo porque reducen de manera inmediata el malestar que
siente la persona al pensar que su pareja se pueda estar interesando por otro.

Las personas que llevan a cabo conductas de celos no comienzan “desplegando todo el
arsenal”, se suele comenzar con manifestaciones mucho más sutiles. Las personas
normalmente no suelen decirnos, durante las primeras semanas de relación cosas como:
no me gusta nada que vayas al gimnasio porque los demás seguro que te entran, ese
compañero tuyo de trabajo es tan majo porque seguro que quiere algo más contigo, no
me gusta nada.

Este tipo de manifestaciones suelen empezar con conductas más sutiles, del estilo: anda,
y este compañero de trabajo tuyo.. ¿tiene novio? Ah y, cuando vas al gimnasio, ¿Hay
mucha gente contigo?.

Por ejemplo, una pareja está sentada en el sofá, él/ ella coge el móvil y su pareja piensa
“¿Estará hablando con otro?”. Este pensamiento genera, de manera automática,
malestar en la persona que lo experimenta. Y es con la intención de reducir ese
malestar por lo que la persona comienza a realizar dichas preguntas sutiles.

La función que cumplen estas preguntas es doble: por un lado, si la respuesta a la


primera pregunta es, si, si tiene novio: en ese momento la persona experimentará una
sensación de alivio y una reducción de la ansiedad enorme, y de esta manera, se
aumentará la probabilidad de que siga realizando comprobaciones sutiles de este tipo,
ya que la persona aprende que este tipo de conductas le ayudan a conseguir su
propósito: averiguar lo que hace su pareja y por tanto, reducir su malestar al
comprobar que “no hay peligro”.

Sin embargo, si la respuesta a la pregunta es negativa, la persona sentirá malestar, pero


esa respuesta confirmará la idea de la persona de que “ese compañero de trabajo va
detrás de ella/él”, y por lo tanto, continuará realizando estas conductas de
comprobación sutiles (o cada vez menos sutiles), para intentar encontrar evidencia en
contra de esta idea, que proporcione alivio. Sin embargo, aunque esta evidencia no se
encuentre, estas conductas también se mantienen porque le proporcionan a la persona
una intensa sensación de control sobre la situación, situación la cual ella/él considera
como peligrosa o amenazante.

Mientras tanto, ¿Qué ocurre con la otra persona de la relación? Al principio, y


especialmente si esta persona cree que las relaciones funcionan en base a alguno de los
mitos que ya vimos en la primera sesión, puede sentirse incluso halagada, y pensar que
lo hace porque le quiere mucho y porque se preocupa por él/ella, y por lo tanto, comienza
a darle la información que su pareja le pide. Sin embargo, a largo plazo, todo esto
conforma una situación muy desagradable, porque ve que, pese a todos sus esfuerzos por
tranquilizar a su pareja, nunca parece ser suficiente y esta siempre parece encontrar un
modo de desconfiar de alguna situación. La persona puede comenzar incluso a ocultar
información que cree que puede molestar o preocupar a su pareja. Sin embargo, en
ocasiones, su pareja descubre este ocultamiento de información, confirmando así sus
sospechas de que su pareja le oculta cosas, y manteniendo así sus conductas de
comprobación y control.

Es importante señalar que, para la persona que realiza estas conductas, la situación va
siendo igualmente cada vez más desagradable: comienza a realizar cada vez más
conductas de comprobación y a interpretar como peligrosas multitud de situaciones o
estímulos que al comienzo no suscitaban tanto nivel de malestar.

3. Estrategias

3.1. Estrategias para la persona celosa (controlar los celos)

Lo más importante de todo esto es que, como hemos visto, las conductas celosas se aprenden, no
son algo intrínseco ni algo característico de la naturaleza de ninguna persona, y por lo tanto,
podemos “des-aprenderlas” y aprender a comportarnos de maneras que resulten más
beneficiosas para ambas personas de la relación.

¿Cómo haremos esto? Pues bien, en terapia se utilizan varias maneras de abordar estas
problemáticas, las cuales podéis intentar realizar si creeis que lleváis a cabo este tipo de
conductas:

• En primer lugar se trabaja la modificación de los pensamientos que aparecen en los


momentos de celos: aprender a identificar mediante un registro los pensamientos que se
nos pasan por la cabeza es muy importante para poder analizarlos y modificarlos por
otros más ajustados a lo que realmente sucede, y desprendernos de las emociones
negativas que estos pensamientos nos generan.

• En segundo lugar, y especialmente importante resulta exponerse a esas situaciones que


le generan celos sin realizar las conductas que normalmente realizas, por ejemplo:
quedarme en casa mientras mi pareja sale con sus amigos sin preguntarle por
Whatsapp, Esto sirve, en primer lugar, para dejar de hacer las cosas que a nuestra
pareja le resultan desagradables y que la pareja comience a funcionar mucho mejor. Y
en segundo lugar, sirve para que podamos comprobar que, pese a que no realizamos
todas esas cosas encaminadas a averiguar qué hace o con quién está nuestra pareja, la
relación sigue adelante de manera satisfactoria. Estaremos por tanto, comprobando que
esas conductas no nos servían absolutamente para nada, y que de no intentar controlar
lo que hace nuestra pareja no se deriva ninguna consecuencia negativa.

Para realizar estos cambios y que nos resulte más sencillo hacerlo, podemos usar las siguientes
frases y repetirnoslas en esos momentos,para que nos ayuden a cambiar estos pensamientos y a
aguantar la exposición a las situaciones que nos generan malestar: “la confianza es algo que
una persona elige depositar en otra, y no algo de lo que te tenga que estar convenciendo
constantemente”, o, , “si nuestra pareja decide en algún punto cortar la relación o irse con
otra persona, ninguna conducta celosa en el mundo podrá impedirlo, y de esta forma, si no se
realizan estas conductas celosas ambos disfrutarán muchísimo más de la relación que si esta
se basa en cazar fantasmas de manera continua”.

3.2. Estrategias para la persona de la pareja que no es celosa (que sufre las conductas
de celos del otro).

Ahora veremos qué puede hacer la persona que se encuentra en la otra cara de la
moneda:

Si nuestra pareja no es consciente del problema que presenta, lo primero de todo


consistirá en comunicárselo de la mejor manera posible, para lo cual resulta muy útil
utilizar las estrategias que vimos la sesión anterior.

Una vez hecho esto, y tanto si nuestra pareja ha comprendido el problema como si no,
habrá que poner en marcha una serie de conductas encaminadas a cortar de raíz las
comprobaciones que realiza nuestra pareja. Antes de llevarlas a cabo, tendremos que
avisarle de qué cosas vamos a dejar de hacer, y el motivo por el cual lo hacemos. ¿En
qué consistirán estos cambios en nuestra conducta, que afectarán irremediablemente a
la conducta de nuestra pareja?

Algo muy importante a tener en cuenta es lo siguiente: cuando nosotros realizamos este
cambio en nuestro comportamiento, estamos dejando de premiar o de reforzar
conductas de nuestra pareja que antes sí “premiábamos”; dicho de otra forma, estamos
dejando de darle “aquello que busca” para sentirse mejor: dejaremos de permitirle el
acceso al móvil, de darle información sobre personas cercanas, de darle información
detallada sobre nuestros planes, etc.

¿Qué ocurrirá cuando hagamos esto? Que nuestra pareja se pondrá mucho más ansiosa
de lo que estaba ante estas situaciones. Se producirá un “estallido” de todo su arsenal y
repertorio de opciones para intentar conseguir esa información: se enfadará más, se
pondrá mucho más nervioso, nos tendremos que enfrentar a posibles comentarios
desagradables, etc. Sucede exactamente igual que cuando los niños reciben por primera
vez un no como respuesta ante una chuche que en el pasado le compraban todos los días:
el niño empezará a llorar, y a llorar, y a llorar. Ahora bien, ¿Qué ocurrirá si, 15 minutos
después del llanto, los padres (hartos de escucharlo), le compran la chuche? Que en niño
habrá aprendido que, pese a la negativa de sus padres, si llora lo suficiente, le acabarán
comprando la chuche. Y por lo tanto, la próxima vez que se de esa situación, el niño
llorará y pataleará con más fuerza porque sabe que, en algún momento, conseguirá lo
que quiere.

Por lo tanto, lo más importante en estas situaciones es prevenir que esto sucederá,
y entender por qué es tan importante no ceder ante los argumentos o los enfados que
se produzcan por parte de nuestra pareja, porque si lo hacemos, estaremos
“enseñándole” que, si sigue insistiendo lo suficiente, finalmente le daremos la
información que nos pide.

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