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Geopolítica: Fundamentos y Perspectivas

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DEPARTAMENTO VI – EDUCACIÓN

ESCUELA DE COMANDO Y ESTADO MAYOR


“MARISCAL ANDRÉS DE SANTA CRUZ”
BOLIVIA

“SER ANTES QUE PARECER”

GEOPOLÍTICA

(ECGE - 0303)

2021
DEPARTAMENTO VI - EDUCACIÓN
ESCUELA DE COMANDO Y ESTADO MAYOR
“MARISCAL ANDRES DE SANTA CRUZ”
BOLIVIA

ÍNDICE
GEOPOLÍTICA

PRIMERA PARTE

BASES DE LA GEOPOLÍTICA

I.- INTRODUCCIÓN A LA GEOPOLÍTICA…………………… 1 – 132


II.- ANTECEDENTES HISTÓRICOS Y PRINCIPALES ESCUELAS
GEOPOLÍTICAS……………………………………………… 9 – 132
III.- GEOPOLÍTICA Y ESTRATEGIA…………………………… 20 – 132
IV.- GEOPOLÍTICA Y RELACIONES INTERNACIONALES.... 25 – 132
V.- GEOPOLÍTICA DEL ESTADO……………………………… 34 – 132
VI.- ESPACIO Y PODER………………………………………… 41 – 132
VII.- FRONTERAS HINTERLAND Y HEARTLAND ………….. 48 – 132
VIII.- RIOS Y MARES: SU AFLUENCIA GEOPOLÍTICA……... 56 – 132
IX.- PODER MARÍTIMO Y DERECHO AL MAR……………... 65 – 132
X.- POBLACIÓN Y PODER……………………………………. 74 – 132
XI.- PODER NACIONAL E INTERNACIONAL………………. 81 – 132
XII.- DE LA SEGURIDAD NACIONAL A LA SEGURIDAD
COLECTIVA …………………………………………….…. 90 – 132

SEGUNDA PARTE

GEOPOLÍTICA APLICADA

VISIÓN GEOPOLÍTICA DEL MUNDO ACTUAL POR CONTINENTES Y


PRINCIPALES PAISES

I.- GEOPLÍTICA EN EL CONO SUR………………………………. 97 – 132


TERCERA PARTE
GEOPOLÍTICA BOLIVIANA

I.- GEOPOLÍTICA BOLIVIANA……………………………………. 105 – 132


II.- DEBILITAMIENTO Y GUERRAS ECONÓMICAS DE BOLIVIA 111 – 132
III.- GEOPOLÍTICA PARA BOLIVIA………………………………… 109 – 132
DEPARTAMENTO VI-EDUCACIÓN
ESCUELA DE COMANDO Y ESTADO MAYOR
“MARISCAL ANDRÉS DE SANTA CRUZ”
BOLIVIA

INTRODUCCIÓN
I. GENERALIDADES.

Los procesos históricos de la humanidad a partir de la institucionalización del Estado


Nación se han caracterizado por la diversidad y el grado de desarrollo o en muchos
casos por el propio fracaso de las naciones, consiguientemente las condiciones
materiales y subjetivas para ello han sido las variables determinantes que
condicionaron su grado de pervivencia.

Este contexto ha permitido el nacimiento de la Geopolítica como ciencia, con la


capacidad para interpretar las relaciones divergentes y convergentes a partir de la
comprensión histórica del fenómeno causal que se produce entre la geografía y la
política, con la participación de sistemas de conocimientos intervinientes como la
historia, la economía, la sociología etc., que en el marco del entendimiento lógico y
dialéctico, configuran un sistema de conocimientos que permiten comprender el
pasado, presente y proyectar el futuro del Estado como objeto final de estudio de la
Geopolítica.

La sistematización gradual de esta ciencia ha permitido desde sus albores, ser un


indiscutido instrumento para que en el marco de la estrategia los gobernantes,
políticos y militares, puedan interpretar y proyectar las necesidades y aspiraciones
de los Estados, consecuentemente el desconocer sus leyes y preceptos ha
conducido a muchos estados a su degradación histórica.

Dado el actual sistema global de carácter competitivo, en el que las pugnas de las
naciones por alcanzar el poder en sus diferentes facetas han superado la dimensión
cooperativa, es necesario tener una visión Geopolítica concordante a los desafíos
que esta permanente lucha manifestada por sus diversas connotaciones.

En el plano Nacional la diversidad de nuestra realidad física, marcada por la falta de


acceso soberano al mar, contrastada por nuestro escaso desarrollo histórico,
definen un escenario Geopolítico en el que es determinante construir perspectivas
que potencien nuestras fortalezas a partir de la comprensión de nuestra realidad
Geopolítica.

Consecuentemente es necesario que, dentro del estudio de la Ciencia y Arte Militar,


el futuro Oficial de Estado Mayor, posea conocimientos básicos referidos a esta
ciencia, para que en el plano teórico y dentro del espacio académico que le brinda
la Escuela de Comando y Estado Mayor, tenga posibilidades de comprender nuestra
realidad, para a partir de ella proyectar perspectivas, que nos permitan alcanzar la
consolidación del Estado Nacional en el contexto regional y mundial.
1 - 132
II. OBJETO.

Disponer de una fuente de consulta básica para el Oficial Superior Cursante de la


Escuela de Comando y Estado Mayor en el estudio de la Geopolítica en sus
diferentes facetas, origen, evolución y consolidación de la misma, como rectora en
la vida de los Estados.

III. FINALIDAD.

Orientar el estudio de la geopolítica en el proceso de especialización del futuro


oficial Diplomado de Estado Mayor, posibilitando una mayor comprensión de la
problemática geopolítica mundial, regional y nacional.

IV. CARÁCTER.

El texto de Enseñanza tiene carácter rector del proceso educativo referente al


análisis y estudio de la geopolítica.

V. ALCANCE.

Señores Jefes de División, Jefes de Sección, Jefes de Área Académica, Personal


de profesores y Oficiales Cursantes.

2 - 132
CAPÍTULO I

INTRODUCCIÓN A LA GEOPOLÍTICA

I.- CONSIDERACIONES BÁSICAS.


El concepto de Geopolítica, como el de Soberanía, es uno de los más controvertidos
en el ámbito de las ciencias políticas. Para algunos es una ciencia, para otros es un
conjunto de especulaciones manipulables según el interés de las naciones. Hay
quienes le asignan una importancia general en el desarrollo de las relaciones
internacionales y de la política interna de cada país. Otros opinan que es
simplemente un producto del militarismo y un instrumento de guerra; muchos creen
que el vocablo fue desacreditado irremisiblemente por los nazis antes y durante la
II Guerra Mundial. Sin embargo -replican otros- los estudios de esta disciplina no
han perdido el interés y por el contrario, hay un nuevo sentido de la geopolítica que
atrae la atención de cientistas políticos y sociales, geógrafos, militares, estrategas,
políticos e internacionalistas.
II.- DEFINICIONES.
La multiplicidad de definiciones que se ha ensayado sobre la Geopolítica refuerza
nuestra observación contenida en el punto anterior. Consignamos seguidamente
algunas que nos parecen relevantes:
A.- Rudolf Kjellen: (1864 - 1922), a quien se considera creador del vocablo
Geopolítica, la identificó como “la ciencia que concibe al Estado como un
organismo geográfico o como un fenómeno en el espacio”. Esta definición
traduce el pensamiento central de Kjellen en sentido de que el Estado es un
organismo vivo que nace, crece, se desarrolla y muere, pensamiento expuesto
en su obra “El Estado como Forma de Vida”, que publicó en 1918 y ejerció una
gran influencia en Alemania entre las dos guerras mundiales.
B.- Karl Haushofer: (1869-1946) Doctor en geografía, geología e historia, definió
esta materia como “la ciencia de las formas políticas de vida en sus relaciones
regionales afectadas por las condiciones naturales y por su desarrollo histórico.
C.- El General Gallois: Profesor de la materia en la Escuela Superior de Guerra
Naval de Francia, dice que es “el estudio de las relaciones entre la conducta
de una política de poder en el plano internacional y el cuadro geográfico en el
cual se ejerce”. Esta definición coincide con la que nos da Collin Gray, quien
dice que “se entiende por Geopolítica la relación que se establece entre el
poder, la política internacional y el cuadro geográfico”. Si bien es cierto que la
Geopolítica se proyecta principalmente en el ámbito de las relaciones
internacionales, como la subrayan los autores pre-citados, no hay que olvidar
que la materia tiene mucho que ver con la política que en el campo doméstico
sea capaz de desarrollar un Estado para jugar un papel adecuado en las
relaciones internacionales.

3 - 132
D.- Jorge Atencio: Dice que la Geopolítica “estudia la influencia de los factores
geográficos en la vida y evolución de los Estados, a fin de extraer conclusiones
de carácter político”.
Tomando en cuenta estos antecedentes, nosotros proponemos la siguiente
definición: “Es el estudio de las condiciones geográficas, históricas,
económicas y sociales de un Estado, así como la promoción de sus
recursos naturales y de sus valores culturales, para hacer que jueguen
un papel acorde a sus intereses en el campo internacional”.
En efecto, nosotros concebimos la geopolítica como una ciencia dinámica en
evolución constante como las demás ciencias sociales, puesto que el Estado
es, evidentemente, un organismo vivo y no un espacio muerto (participamos
en esto, del pensamiento de Kjellen). Las definiciones que nos hablan
meramente de “estudio” o de “la relación” entre determinados factores
geográficos y políticos, parecen detenerse allí, sin considerar la proyección de
esos estudios y relaciones al terreno práctico en que se desenvuelve el Estado
como actor en las relaciones internacionales. En otras palabras: ¿para qué
serviría el estudio de esos datos o la apreciación de esas relaciones, si no
desarrolláramos en base a ellos las políticas (interna y externa) que más
convinieran a la supervivencia y proyección futura del Estado en el ámbito
internacional?

Se observará, por otra parte, que nuestra definición no se limita al estudio de


las condiciones geográficas, como tradicionalmente se ha hecho al apreciar lo
que debe entenderse por Geopolítica, sino que incluimos las condiciones
históricas, económicas y sociales que son inseparables de aquéllas, sin las
cuales es imposible realizar un análisis y una proyección geopolítica de un
Estado.

III.- LA GEOPOLÍTICA ES UNA CIENCIA?


De las definiciones que hemos transcrito se deduce que esta materia es una ciencia,
puesto que es un conjunto ordenado de conocimientos que permiten establecer una
relación de causa y efecto, como se define comúnmente la ciencia. En efecto, los
conocimientos que nos proporciona la Geopolítica sirven para mostrarnos la
realidad objetiva, interna y externa de un Estado-Nación y la posición que ocupa en
el plano internacional.
La ciencia se define también como “el conocimiento racional, sistemático, exacto y
verificable de la realidad” (Galiano, 1979), y la Geopolítica se propone precisamente
estudiar la manera racional (no utópica ni subjetiva), sistemática (no en forma
desordenada ni confusa), la realidad actual del Estado y su proyección futura
verificable.
A.- Fuentes de la Geopolítica.
Las fuentes de esta materia son básicamente otras dos ciencias de las cuales
arranca: por una parte, la geografía física, política y económica, y por otra la
política (Ciencia Política, Teoría del Estado, Derecho Público, Historia de las
Ideas Políticas, etc.)
4 - 132
B.- Objetivos de la Geopolítica.
La Geopolítica tiene un objetivo primario y dos que concurren a la consecución
de aquél. El objetivo primario es la consolidación y/o preservación del Estado
Nación como unidad socio-política independiente, objetivo que se alcanza a
través de dos objetivos secundarios o concurrentes: por una parte, el desarrollo
económico y social, para crear y/o acrecentar el Poder Interno, y por otra parte
la diplomacia y la estrategia como instrumentos indispensables para mantener
y/o acrecentar el Poder Externo que será reflejo del primero. Ambos, poder
interno y externo, son las dos expresiones del elemento Poder, sin el cual no
se concibe la existencia del Estado.
C.- Utilidad de la Geopolítica.
De lo expuesto en los párrafos precedentes, colegimos que esta materia no es
meramente especulativa o teórica, sino científicamente útil, porque se aplica a
la vida real de todos los Estados, grandes, pequeños, desarrollados y
subdesarrollados.
Todo Estado requiere de un estudio serio de esta disciplina para sobrevivir,
desarrollarse y mejorar constantemente su condición de actor internacional,
asegurando así el destino de la comunidad de intereses de su población.
Es cierto, como lo hace notar Zorgbibe, que la Geopolítica fue afectada
moralmente antes y durante la II Guerra Mundial, porque se la identificó como
la “Geopolitik” alemana y su teoría del “espacio vital”, francamente
expansionista, así como con los crímenes del nazismo (conquista de territorio
por la fuerza de las armas, racismo, genocidio, etc.). Pero la derrota del eje
nazi-fascista en esa guerra y la proclamación de los derechos universales del
hombre en las Cartas del Atlántico, de las Naciones Unidades, de la OEA, así
como en las declaraciones del 10 de Diciembre de 1948 y otras, echaron una
lápida sobre las “ideas” de esa escuela y dieron a esta materia el carácter
científico que le es inherente en la convivencia pacífica de las naciones.
IV.- RELACIONES DE LA GEOPOLÍTICA CON OTRAS CIENCIAS.
De las definiciones y propósitos que hemos mencionado, se colige que la
Geopolítica es una ciencia compleja que se relaciona directamente con muchas
ciencias, entre las cuales consideramos que son las principales las siguientes:
A.- La Geografía.
La que aparece a primera vista es, por supuesto, la Geografía, de la que en
parte toma su nombre. En efecto, ya hemos dicho que la Geopolítica es el
estudio de las condiciones geográficas de un Estado, considerado por
separado y en el escenario geográfico regional y universal. Estas condiciones
se refieren a ubicación o situación, superficie, extensión superficial, relieve,
clima, fronteras, recursos naturales, población distribución de ésta, etc.; o sea
que la Geografía comprende otras ciencias que se desprenden de éstas, como
la geografía física, la geografía política, la geografía económica, etc.
La Geografía política es relevante en estas relaciones, a tal punto que en un
comienzo se la asimiló a la geopolítica, como si fueran la misma cosa.
5 - 132
Naturalmente que no es así, como se infiere de lo que ya llevamos dicho, y
conviene señalar claramente las diferencias entre ambas, empezando por
identificar lo que es Geografía Política que, según la nueva Enciclopedia
Sopena, 1.952, citada por Atencio, “estudia la tierra como habitación de las
sociedades humanas” y así considera las divisiones convencionales de su
superficie, la distribución de la sociedad humana en estados o naciones, y la
vida y condiciones de existencia de cada agrupación ética, social, religiosa,
política, etc.
Atencio señala las siguientes diferencias entre Geopolítica y Geografía Política:

GEOPOLÍTICA GEOGRAFÍA POLÍTICA

 Geo ciencia con bases  Rama o parte de la Geografía


geográficas, útil a la ciencia General.
política.
 Estudia la influencia de los
 Estudia la tierra como habitación o
factores geográficos en la vida y
morada de las sociedades
evolución de los estados a fin de
humanas.
extraer conclusiones de carácter
político.
 Útil para deducir necesidades.  Útil para conocer condiciones.
 Es dinámica.  Es estática.
 Finalidad: guiar al estadista en  Finalidad: conocer la situación
la política interna y externa y pasada y presente relacionada
orientar al Militar en la con: gobierno, división política,
preparación de la defensa etnografía, idiomas, religiones,
nacional y en la conducción cultura, ideología, etc. de las
estratégica. sociedades humanas en
determinado territorio.
“Es el estudio de las condiciones geográficas, históricas, económicas y
sociales de un Estado, así como la promoción de sus recursos naturales
y de sus valores culturales, para hacer que jueguen un papel acorde a sus
intereses en el campo internacional”.

B.- La Política.
Como su nombre lo indica, la Geopolítica tiene mucho que ven con la política,
tanto en su aspecto teórico (Ciencia Política o Teoría del Estado), como en su
lado práctico, es decir, el conjunto de conocimientos y normas relativo al
gobierno de las sociedades. La Ciencia Política averigua el origen, la
naturaleza y los fines del Estado, mientras que la política a secas (de polis o
ciudad-estado en la antigua Grecia) se refiere al gobierno. Ambas disciplinas
giran en torno al Estado, como ocurre con la Geopolítica.

6 - 132
C.- La Historia.
Como “Maestra de la Vida” en la expresión de Cicerón, la Historia contribuye
al conocimiento geopolítico con un acervo inagotable de hechos que permiten
extraer experiencias muy útiles para el presente y el futuro de los pueblos. “La
Historia se repite”, dice un proverbio muy conocido y aunque no se repite
literalmente, es la representación de las edades expresadas en ciclos o épocas
históricas que guardan secuencia o consecuencias. No se concibe, pues, el
estudio geopolítico sin un análisis cuidadoso de lo que ha ocurrido en un
pasado más o menos reciente.
D.- La Economía.
Ocupa un lugar preponderante en la vida de las sociedades nacionales e
internacionales, a tal punto que, sin incurrir en hipérbole, puede decirse que
todos los hechos políticos y sociales se reducen a términos económicos. La
economía contemporánea ha vuelto tan interdependiente la vida de los
Estados, que éstos tienden a integrarse cada día más, fenómeno que (la
integración), siendo un hecho histórico antiguo (las anfletonías en la antigua
Grecia, las uniones aduaneras en las ciudades alemanas de la Edad Media,
etc.), cobra renovado impulso en la segunda mitad de este siglo y se proyecta
resueltamente al porvenir.
Cualquier estudio geopolítico debe tomar en cuenta el desarrollo real y posible
de la economía como fruto de las condiciones geográficas (suelo, subsuelo,
recursos naturales, explotación, exploración y transformación de los mismos,
etc.) de un territorio determinado.
La Economía Política, rama de la economía, es el estudio de los principios que
el hombre emplea o aplica al utilizar los medios limitados y escasos a su
disposición para obtener la mayor satisfacción posible (ver “Diccionario Político
de Occidente”, de M. Bessa y J. Vargas, Vasallo de Mumbert, editor, Madrid,
1978, p. 106).
E.- El Derecho.
La ciencia jurídica o del Derecho es el conjunto de principios, preceptos y
normas que regulan la vida en sociedad y cuya observancia es igualmente
obligatoria para todos. De esta definición se desprende que el Derecho es
parte esencial de la organización y de la vida del Estado en sus tres elementos:
territorio, población y poder: y como Estado es, según queda dicho, objeto y
finalidad de la Geopolítica, resalta la relación estrecha que hay entre estas dos
materias.
Particularmente relevantes en esta relación son las ramas del Derecho Público
(Político, Constitucional, Administrativo, Internacional Público, etc.), teniendo
en cuenta que el Estado es el sujeto del Derecho Público por excelencia: pero
como el Estado “es la sociedad jurídica y políticamente organizada”, todas las
ramas del Derecho Público y Privado tienen relación con la Geopolítica.

7 - 132
F.- La Sociología.
Como es sabido, la Sociología es el estudio de la sociedad o de las leyes que
rigen los fenómenos sociales, o como dice el profesor Joseph H. Fichter, “es el
estudio de los seres humanos en las relaciones de unos con otros”.
Todo Estado cuenta entre sus elementos esenciales con una población, vale
decir una sociedad que determina el comportamiento de ese Estado según el
grado de su desarrollo, sus metas, sus valores culturales y morales, etc. El
Estado es, por otra parte, la sociedad organizada jurídica y políticamente. En
consecuencia, salta a la vista la necesidad que tiene la Geopolítica de los
estudios sociológicos para alcanzar sus propósitos y objetivos, de manera que
hay una estrecha relación entre ambas materias.
G.- La Estrategia.
Según el “Dictionary of Political Science” (Ob. Cit. pág. 503), Estrategia “es el
arte de hacer planes generales para el uso provechoso, coherente y deliberado
de los recursos o de cualquier forma de poder, hacia la consecución de
objetivos específicos”. El “Diccionario Político para Occidente” por su parte
dice que “es la planificación a largo plazo de la utilización de los instrumentos
disponibles para la acción. El término, aunque proviene del vocabulario militar,
tiene aplicación creciente en la esfera de lo político. En efecto: partidos,
sindicatos, movimientos revolucionarios, grupos de presión, sectas
mundialistas, organizaciones internacionales, minorías dirigentes, programan
cuidadosamente sus actividades en miras de sus últimos objetivos…”.
Como toda actividad administrativa debe ser necesariamente planificada y
como la administración es una ciencia que se aplica a todas las actividades
humanas, sin excepción, fluye de aquí que todo tiene su propia estrategia y no
solo lo militar. Con mayor razón la Geopolítica, cuyos estudios conciernen a la
vida y destinos del Estado, requiere de diversas estrategias: militares,
políticas, económicas, etc.
La Geoestratégia, que es la ciencia de las relaciones entre la estrategia y la
geografía, es decir, el estudio de los factores geográficos para una
concepción estratégica militar, política, económica, etc., tiene también una
directa relación con la Geopolítica, porque como dice Pierre Célerier, “los
factores físicos estables a la geopolítica merecen que se los estudie más
especialmente en su papel en geoestratégica”.
H.- Las Relaciones Internacionales.

Consisten en la compleja trama de acciones y reacciones, influencia,


presiones, demandas y respuestas que ejercen y experimentan los actores en
la vida internacional.
Estos actores, como se sabe, son los Estados, los organismos internacionales,
los conjuntos regionales y sub-regionales (integrados o no), de donde se
deduce que los elementos principales de dichas relaciones son el Estado y el
poder, conceptos políticos ambos que tienen, por supuesto, connotaciones
geográficas, económicas, sociológicas, militares, estratégicas, etc., es decir,
trascendencia geopolítica general y particular.
8 - 132
CAPÍTULO II

ANTECEDENTES HISTÓRICOS Y PRINCIPALES ESCUELAS


GEOPOLÍTICAS

I.- ANTECEDENTES.
Aunque la Geopolítica es una ciencia nueva, nacida en este siglo y particularmente
después de la I Guerra Mundial, arranca sus orígenes como todo conocimiento
humano, desde la antigüedad.
Seguidamente haremos una breve reseña de lo que consideramos pertinente a
través del pensamiento de diversos autores en épocas pasadas.
A.- En la Antigüedad.
Heródoto:(484 - 424 a. c.) Considerado el padre de la Historia, afirma que Ciro
explicaba a sus soldados que él podría llevarles a tierras mejores que las suyas
(la antigua Persia), pero que eso les convertiría en esclavos en vez de señores,
teniendo en cuenta que “las tierras risueñas producen hombres afeminados,
no pudiendo dar, a la vez, frutos óptimos y guerreros valerosos”.
En su “Historia de la Guerra del Peloponeso”, Tucídides (460 - 395 a. c.)
expone ideas sobre la influencia de la tierra en el carácter de los pueblos y
acerca de la expansión de unos estados a costa de la debilidad de otros.
Describe en detalle las operaciones navales y militares y aplica el estudio de
la historia a la política, aunque también utiliza sus conocimientos políticos para
estudiar a la historia.
Platón: (429-347 a. c.) como es sabido, construye una república ideal en el
libro V de su obra sobre “Las Leyes”, pero consigna algunas observaciones
sobre el carácter de los pueblos en relación al terreno que ocupan.
Aristóteles: (384 - 322 a. c.) en su “Política”, enseña que el Estado “es una
comunidad de estirpes y lugares, en una existencia perfecta y que se basta a
si misma”. En otra parte de su obra observa el Estagirita que “la mejor
definición de los límites correspondientes a la magnitud de una polis es
evidentemente la que sigue: La mejor densidad de población a la que pueda
asegurarse una vida autosuficiente y una permanencia en las mismas
condiciones”. En esto reside la idea de autarquía según Aristóteles, aplicada
al campo de la administración general del Estado, y no al de las instituciones
creadas por éste, como se llama ahora en Derecho Administrativo a los entes
descentralizados.
Alrededor del año 20 d. c., un geógrafo griego llamado Estrabón de Amasia
escribió en Roma una “Geografía” en la cual relaciona la expansión del imperio
romano con las condiciones geográficas de la península itálica.
Cicerón: (103 - 43 a. c.) observó las influencias geográficas sobre poblaciones
y sus organizaciones políticas, mostrándose en desacuerdo con Platón y

9 - 132
Aristóteles en cuanto a que éstos daban importancia a la situación marítima
de los Estados. Cicerón opinaba que la decadencia de Cártago, Corinto y
Grecia, se debió precisamente a su vulnerabilidad por el lado del mar.
B.- En la Edad Media.
El feudalismo propio de esta época hizo que el poder político se dispersara en
multiplicidad de centros llamados feudos, que se encerraron en sus límites
mezquinos sin mantener relaciones con el mundo exterior. Esto ocurrió en gran
parte porque las invasiones bárbaras del siglo V determinaron la decadencia
y muerte del imperio romano.
El feudalismo se asentó en una economía agraria primitiva y el aislamiento de
los feudos ocasionó la decadencia de los transportes y de las comunicaciones.
Fue una época de oscurantismo, de la que estuvieron ausente los estudios
geográficos, a tal punto que W. M. Jackson (citado por Atencio), observó que
“ni una obra más, ni un descubrimiento. Algunos nombres flotan vagamente
en este triste crepúsculo, nombres oscuros, inútiles, que no representan ni un
hecho, ni una idea y que ofrecen apenas en el débil y vacío interés que se
enlaza con las cosas muertas, el interés bibliográfico: son en su mayoría
compendiadores, compiladores o copistas”.
Es natural que en este panorama no encontremos ningún antecedente
relevante sobre la materia que nos ocupa.
C.- En la Edad Moderna.
La invención de la brújula y de la navegación a vela, acicateó la era de los
descubrimientos geográficos que caracterizan a los tiempos modernos, junto
con la aparición de los primeros Estados nacionales. Estos dos hechos
promovieron un renovado interés por los estudios geográficos y políticos.
Nicolás Maquiavelo: (1.469 - 1.527), fue uno de los pensadores más
esclarecidos del Renacimiento, cuyos escritos tuvieron gran influencia en las
ideas políticas y en la concepción del Estado como una entidad moderna. En
su obra “El Príncipe” dice por ejemplo, que los principales fundamentos de los
estados, antiguos y modernos, son las leyes y el Ejército (o sea el elemento
poder constituido por el Derecho, que tiene como respaldo la fuerza pública o
legítima).
II.- PRINCIPALES ESCUELAS GEOPOLÍTICAS.

En este punto presentaremos una breve reseña del pensamiento de diversos


teóricos de la Geopolítica, agrupados por sus países de origen; pensamiento que
en la mayoría de los casos pretendía interpretar los intereses de sus pueblos,
aunque en otros responde a conceptos de interés general.
A.- Escuela Alemana.
Es indudable que la Geopolítica nació en este país con la obra de Ratzel,
Kjellen, Haushofer e Hitler.
Friedrick Ratzel: (1.844 - 1.904) Profesor de geografía y de antropología, es
considerado el verdadero precursor de la Geopolítica y el padre de la
10 - 132
geopolítica alemana. Autor de “Antropogeografía” (1.891), “Geografía Política
(1.897), “La Tierra y la Vida (1.902); investigó principalmente la relación que
existe entre el espacio y la suerte de los Estados, originando la idea de
“espacio vital” (Lebensraum) y de los grandes espacios (Grosses Raum).
El tamaño y el crecimiento del espacio son determinantes en la vida de los
Estados; el espacio aumenta con el crecimiento de la cultura y hay una
tendencia general hacia la expansión territorial. Veremos más adelante
cómo, sin proponérselo tal vez, esta concepción Ratzeliana del espacio
dominó la geopolítica alemana después de la I Guerra Mundial y desencadenó
en 1.939 la segunda gran conflagración.
Rudolf Kjellen (1.864 - 1.922), Profesor de Derecho Político en Suecia, su país
natal, acuñó el término geopolítica y continuó la obra de Ratzel en cuanto a la
relación entre Estado y Poder. En su obra “El Estado como Forma de Vida”
(1.918), asimila a éste como un ser vivo que nace, crece, se desarrolla y muere.
Dice que “el Estado no es un conglomerado accidental o artificial de vida
humana que se mantiene unida de fórmula por medios legales: está
profundamente arraigado en realidades históricas y afectivas; crece
orgánicamente, es una entidad del mismo tipo fundamental que el hombre
individualmente considerado…. Los Estados vigorosos y llenos de vida que
cuentan con un espacio limitado, obedecen al categórico imperativo de
extender su espacio, ya sea por colonización, amalgamación o conquista”.
Kjellen dividió el estudio de la Ciencia Política en cinco ramas: la geopolítica,
que como ya dijimos, estudia al Estado como organismo vivo; la ecopolítica,
que se ocupa de la economía en relación al Estado; la demopolítica, de la
población como elemento del estado; la sociopolítica, de la organización social
dentro del Estado; y la cratopolítica, del gobierno y administración del Estado.
La fuerza de un Estado depende -sostenía- del desarrollo armonioso de los
cinco elementos de que se ocupan las materias precitadas. Elevó al Estado a
la categoría de un fin en si mismo, puesto que pensaba que no cumple sus
actividades con propósitos éticos ni en beneficio de sus ciudadanos, sino en
beneficio del propio Estado, lo que es un error por donde se le mire, sea desde
la Ciencia Política o desde el sentido común, ya que el Estado no es una
entelequia a la que se pueda endiosar, sino una organización hecha por el
hombre para el bien común.
Es indudable que las ideas de Kjellen influyeron en el concepto
nacionalsocialista del Estado y en el pensamiento de la escuela alemana.
Karl Haushofer: (1.869 - 1.946), fundó en 1.904 la Revista de Geopolítica y en
1.933 el Instituto Geopolítico de Munich. Escribió “La Importancia Geográfica y
Política de las Fronteras” (1.927), “Geoestratégica” (1.932), “Poder y Mundo”
(1.934) y “Política Mundial de Hoy” (1.934).
Como Ratzel, Haushofer subraya la importancia geográfica, política,
económica y militar del espacio. Era indispensable -decía- que los alemanes
comprendieran que carecían “del más mínimo espacio vital”. Fue uno de los
sostenedores de la tesis de las fronteras vivas o movibles. “Es un grave
error en términos de la política mundial, considerar las fronteras como líneas
11 - 132
rígidas e inmutables. Las fronteras podrán ser lo que se quiera, menos
elementos muertos; son organismos vivos que se extienden y se contraen, del
mismo modo que la piel y otros órganos protectores del cuerpo humano”.
Adolfo Hitler: (1869 - 1945) aplicó en la práctica como político y militar, las ideas
sobre el espacio vital y la movilidad de fronteras que sus mentores de la
geopolitik habían divulgado en Alemania para hacer de este país la primera
potencia mundial. En su libro “Mein Kampf” sostenía que la importancia
territorial de un país es, por si sola, un factor esencial de seguridad exterior.
Mientras mayor sea el territorio de que dispone un pueblo, mayor será su
protección natural. “Solo un espacio suficiente sobre la tierra asegura a un
pueblo la libertad de su existencia”, observaba y agregaba que: “…a la
importancia de la extensión territorial de un Estado como fuente de su
alimentación se agrega su importancia política y militar”. Y sobre el mismo tema
sentenciaba: “el derecho al suelo y a la tierra puede convertirse en un deber
cuando un gran pueblo parece condenado a la ruina por falta de extensión
territorial”.
No cabe duda que el pequeño caporal había asimilado muy bien la teoría de
los geopolíticos alemanes.
B.- Escuela Inglesa.
La ubicación insular de Inglaterra favoreció, como es sabido, su desarrollo
económico, la evolución de sus instituciones políticas y la expansión de su
dominio a través de los mares y de los continentes, al punto de convertirse
durante el siglo XX en un imperio mundial, el más grande que haya conocido
la historia desde el imperio romano.
Mientras no existían la guerra aérea ni los cohetes intercontinentales, fue
relativamente fácil para Inglaterra asegurar su defensa, ya que su posición era
prácticamente inexpugnable. Reducida a una pequeña superficie de territorio,
con una gran población y rodeada de agua por todos lados, Inglaterra hubo de
buscar su expansión a través de los mares y de las tierras de ultramar. Para
lo que desarrolló una gran flota mercante, impulsó el mercantilismo y acuñó la
revolución Industria.
Sir Halford Mackinder (1.861 - 1.947), fue profesor de geografía en la
Universidad de Londres, miembro del Parlamento británico, Director de la
Escuela de Economía y Ciencias Políticas de Londres y autor del famoso
ensayo “El Pivote Geográfico de la Historia” (1.904), según el cual “el mundo
se divide en dos grandes zonas: “Eurasia”, que es el “Heartland”, y el
resto del globo, que tarde o temprano será dominado por aquella”. Aunque
sus ideas tuvieron mayor eco en la escuela alemana que en su propio país, lo
consignamos en este capítulo por haber nacido, vivido y elaborado su
producción intelectual en Inglaterra.
El ensayo de Mackinder se extiende en consideraciones geográficas e
históricas. “El contraste más notable que muestra el mapa política de la Europa
moderna es el que presenta la vasta zona de Rusia que ocupa la mitad del
continente y los reducidos territorios que ocupan las potencias occidentales.
12 - 132
Esta masa (Eurasia), comprendida entre el océano y el desierto, tiene 54,4
millones de kilómetros cuadrados, o sea la mitad de la extensión de las tierras
del globo, si excluimos del cálculo a los desiertos del Sahara y de Arabia”. Más
adelante agrega: “Los espacios comprendidos por el imperio ruso y la
Mongolia son tan extensos y son hasta tal punto incalculables sus
potencialidades en cuanto a población, trigo, algodón, combustibles y metales,
que es inevitable que allí se desarrolle un gran mundo económico, más o
menos aislado, que será inaccesible al comercio oceánico”. Anota que: “…toda
esa inmensa área es inexpugnable desde el mar, porque está alejada de los
grandes océanos y carece de ríos navegables que desemboquen al mar. Su
movilidad está asegurada por una gran red de ferrocarriles…” que estaban en
construcción. Concluye su ensayo con esta observación: “El equilibrio real del
poder político es en un momento dado, por supuesto, el producto de
condiciones geográficas, tanto económicas como estratégicas, por una parte,
y del número relativo, la virilidad, los equipos y la organización de los pueblos
competidores, por otra”.
La conclusión que Mackinder sacó de estos planteamientos se condensa en
su famosa “profecía” de 1918, formulada 14 años después de haber
pronunciado su célebre conferencia: “Quien domina la Europa Oriental
controla el corazón continental; quien controla el corazón continental controla
la isla mundial; quien domina la isla mundial controla el mundo”.
La tesis de Mackinder ejerció una gran influencia sobre el pensamiento de
Haushofer. Es claro que sus ideas han perdido actualidad con la aparición
posterior de la guerra aérea y de la balística intercontinental, para no hablar
del armamento nuclear; pero en su momento causaron una profunda impresión
a los estudiosos de esta materia.
Sin embargo, las ideas de Mackinder, complementadas con las de Spykman
en los años cuarenta tuvieron gran influencia en el desarrollo de la Guerra Fría
que se prolongó durante cuatro décadas hasta 1990, pues la tesis
norteamericana de la “contención” del expansionismo soviético elaborada
sobre una idea de George F. Kennan por Truman y los gobiernos que le
siguieron, partía del supuesto de que la URSS tenía una posición geográfica y
estratégica superior. R.E. Walters sostiene que la estrategia norteamericana
de la disuasión nuclear nació porque EE. UU. Creía que el Heartland soviético
tenía una abrumadora ventaja estratégica en Europa en función de su
ubicación geográfica.
Otro autor norteamericano, Colin Gray, se basa en las ideas de Mackinder y
Spykman para escribir su “Geopolitics of Suerpower” (1.988) que “…la visión
del mundo de Mackinder-Spykman, reducida a sus elementos relativos de
poder, consiste en una superpotencia heartland encerrada en una lucha
permanente con la superpotencia continental insular extracostera, [Link]., por
el control efectivo de los “rimland” y los mares marginales de la Isla Mundial”.
Partiendo de esas premisas, Gray coincide totalmente con la política de
“contención” norteamericana, porque “la extensión geográfica del imperio
soviético debería obligar a [Link]. a pensar, planear y prepararse para un
conflicto armado en una escala verdaderamente global”. (2)
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Zbigniew Brzezinski, que fue Consejero Nacional de Seguridad del Presidente
Carter, opina en su libro “El Juego Estratégico” que quien controlara Eurasia
dominaría el mundo, encerrando a [Link]. en América del Norte. La misma
tesis se sostiene en la “Estrategia de Seguridad Nacional de los [Link].”,
publicada en enero de 1.988 por el gobierno de Ronald Reagan. Se dice allí
que la seguridad nacional norteamericana sería amenazada si un Estado o
grupo de Estados hostiles, llegaran a dominar Eurasia. (3) Como se ve, las
ideas de Mackinder se propagaron a lo largo del siglo XX en la obra de autores
alemanes y de [Link]. y de gobernantes de este último país, quienes
alimentaron la guerra fría con el temor de que se concretara el predominio de
la “Isla Mundial”.
C.- Geopolítica de los EEUU.
Las líneas maestras de la política de expansión interior y exterior de [Link].
que han hecho de este país la primera potencia mundial en el siglo XX, pueden
resumirse así:
1.- La Doctrina Monroe.
Después de la derrota de Napoleón en Waterloo, la Santa Alianza
constituida por Austria, Francia, Prusia y Rusia, se propuso restablecer
el viejo orden y, con éste, los imperios coloniales español, francés y
portugués en América. Esta amenaza movió al presidente Monroe de
[Link]. a dirigir un mensaje al Congreso norteamericano el 2 de
diciembre de 1.823, en el que, entre otras cosas, advertía que:
“…consideraríamos un peligro para nuestra paz y seguridad cualquier
tentativa de parte de ellas (las potencias europeas) que tuviera por objeto
extender su sistema a alguna porción de este hemisferio… Cualquier
intervención de una potencia europea con el objeto de oprimirlos (a los
nuevos países de América Latina) o de dirigir de alguna manera sus
destinos, no podrá ser vista por nosotros sino como la manifestación de
una actividad hostil hacia los [Link].”.
Al resumir el mensaje de Monroe en la fórmula “América para los
americanos”, se lo ha interpretado como la previsión de una política
expansionista que necesariamente habría de comenzar a costa de la
integridad territorial y de la dependencia económica de los países de
Centro y Sud América.
2.- El “Destino Manifiesto”.
(Manifest Destiny) de [Link]. era, desde comienzos del siglo XX, según
se lo pregonaba allí, la expansión territorial hacia el Oeste y hacia el Sur,
para asegurar la grandeza y prosperidad del país, lo que se cumplió
mediante la “marcha hacia el Oeste” por una parte, que se hizo a costa
de la eliminación física de las poblaciones indígenas asentadas en el
centro y el occidente de la nación. Y mediante la anexión pacífica o
violenta de grandes extensiones de tierra perteneciente a México (Texas,
California), a Francia (Louisiana) y a España (Florida, Cuba, Puerto Rico,
etc.).

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La idea de la expansión territorial predestinada de [Link]. se remonta a
los comienzos de la Unión, pero el término se originó, según se dice, en
dos notas editoriales escritas por Johnn L. O’ Sullivan en “The United
States Magazine and Democratic Review”, de Julio-Agosto de 1.845, y
en el “New York Morning News” del 27 de diciembre del mismo año. Se
esgrimía a favor del expansionismo varias razones: vecindad geográfica,
necesidad económica, similitud de pueblos, etc.; pero O’Sullivan hizo
hincapié en tres: el crecimiento irresistible de la población, la superioridad
de sus instituciones políticas y la bendición de Dios sobre las dos
anteriores.
La idea se remonta, en verdad, al pensamiento y escritos británicos aún
antes de la fundación de las primeras colonias inglesas en Norteamérica.
En el siglo XVI, Richard Hakluyt y otros, escribían que, como los primeros
romanos, los ingleses estaban predestinados a apoderarse, colonizar y
desarrollar el Nuevo Mundo. Ningún otro, pueblo -según ellos- era capaz
de acometer tan gigantesca tarea.
3.- Autores norteamericanos.
Entre los autores norteamericanos que han escrito sobre cuestiones
geopolíticas, mencionaremos a Alfred Thayer Mahan (1840 - 1914),
Nicholas Spykman (1.893 - 1.943) y otros.
Alfred Thayer Mahan:(1.660 - 1.783), El “apóstol del poder marítimo”,
como le llama Margareth Tutle Sprout (4), publicó en 1.890 “La Influencia
del Poder Marítimo en la Historia” en 1.892, “La Influencia del Poder
Marítimo en la Revolución Francesa y el Imperio”, y en 1.905 “El Poder
Marítimo y la Guerra de 1.812”. En estos libros parte el autor de la
premisa de que el poder marítimo es esencial para el crecimiento,
prosperidad y seguridad nacionales, y que el mismo depende de seis
elementos fundamentales: la posición geográfica, la configuración física,
la extensión del territorio, la población, el carácter nacional y las
instituciones de gobierno.
En la época en que aparecieron estos estudios, [Link]. carecía de poder
naval y de una política clara en la materia. La tesis de Mahan persuadió
a los gobernantes norteamericanos de la necesidad de establecer esa
política para acrecentar su prestigio y poderío en el mundo y el
Congreso aprobó la Ley Naval de 1.890.
Más tarde (1.901), con Teodoro Roosevelt en la presidencia, la tesis de
Mahan fue oficialmente adoptada y cuando el presidente Wilson
propugnaba una marina “igual a la más poderosa del mundo”, la Ley
Naval de 1.916 dotó a ese país de “la primera marina del mundo”.
Después de la I Guerra Mundial, el poderío naval de EE. UU. se extendió
a todos los océanos y en el apogeo de la guerra fría contaba con 374
bases militares en 21 países, con un total de 526.000 efectivos militares
fuera de sus fronteras, cuyo sostenimiento le demandaba más de dos

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tercios del presupuesto anual de 290 billones de dólares del
Departamento de Defensa. (5).
Nicholas Spykman: (1.893 - 1.943), Nació en Holanda, emigró a [Link].
y se naturalizó ciudadano de ese país en 1.928. Instructor de Ciencias
Políticas y Sociología, profesor de Relaciones internaciones, escribió
“[Link]. Frente al Mundo” (1.942), libro en el que analiza la evolución
económica y social de ese país, su política exterior y el papel directivo
que debe desempeñar en las relaciones internacionales. En un libro
póstumo, “The Geography of Peace” (1944). Spykman pensaba que más
importante que el heartland de Mackinder era el rimland (tierra de la
orilla), que comprende toda la faja del oriente medio, el norte de África,
el Sur y Este de la URSS, China, India, Corea, Vietnam, Inglaterra, Japón
y Australia. El dominio de esta “orilla” en la que se asienta la mayoría de
la población del mundo y gran parte de sus recursos, permitiría dominar
Eurasia, no enteramente habitada. Alertaba por ello, sobre el peligro
potencial de una alianza ruso - alemana o chino - japonesa.
Spykman proponía que [Link]. reconociera la responsabilidad que le
cabía por su propia seguridad, la importancia de un equilibrio mundial de
poderes y la necesidad de emplear su poder para estabilizar ese
equilibrio. Al referirse a las medidas necesarias para la seguridad
norteamericana, mencionaba estos factores: a) geografía (ubicación,
tamaño, topografía); b) recursos económicos, agrícolas e industriales:
población, producción industrial; y c) Requisitos políticos, moral nacional,
estabilidad interna, integración social, etc.
Entre los seguidores de Spykman mencionaremos a John Slessor, quien
en 1.954 dijo que el heartland de Mackinder perdió importancia en la era
de los super bombarderos de gran alcance aéreo, porque Rusia Central
quedaba abierta a sus ataques y casi indefensa, dada la inmensidad de
su territorio, vulnerable por todos lados. Preconizaba por esto el dominio
aéreo del rimland. Alexander de Seversky subordinaba totalmente las
fuerzas navales y terrestres a las aéreas, basándose en la superioridad
del transporte de las bombas nucleares en los bombarderos
norteamericanos, que debían sobrevolar la tierra 24 horas al día con
instrucciones de atacar cuando recibieran la orden precisa. Para De
Seversky, la guerra terrestre y las bases de ultramar perderían, así, toda
importancia.
Posteriormente apareció la tesis de la “contención” del avance comunista
hacia el Oeste de Europa y hacia el Este y Sur de Asia, basada en la
“doctrina Truman”, según la cual este presidente dijo que defendería a
todos los pueblos libres que fueran atacados por minorías armadas
internas o por fuerzas exteriores. Esta doctrina, eminentemente
defensiva, cuya paternidad se asigna a George Kennan, ex embajador
de [Link]. en Moscú, dio nacimiento a la OTAN y a otros pactos
regionales de defensa.

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Henry Kissinger nombrado Consejero de Seguridad Nacional de la
administración Nixon a fines de 1.968 y más tarde Secretario de Estado,
concibió y ejecutó con el Presidente, una política internacional basada en
el equilibrio de poderes y para esto echaron a un lado la retórica
ideológica de la guerra fría y negociaron con Moscú y Pekín. Kissinger
buscaba un orden mundial “legítimo” en que los Estados, en status quo
no temiesen a sus vecinos y nadie buscase la seguridad absoluta que,
en sus propias palabras, “significa inseguridad absoluta para las otras
potencias”. Nixon, por su parte, creía en 1.971 que “el mundo será mejor
y más seguro con [Link]., Europa, la URSS, China y Japón más fuertes,
equilibrándose entre sí y no poniéndose uno contra el otro…”.
El pensamiento geopolítico que guio a Kissinger como arquitecto de la
política exterior de esos años se halla explicado en sus memorias,
particularmente en “White House Years” (1.979), donde explica que:
“Nixon y yo queríamos basar la política exterior norteamericana en una
sobria percepción de intereses nacionales permanentes, más que en
emociones transitorias que nos habían llevado a excesos tanto en
intervención como en abdicación en el pasado”. Perseguían el equilibrio,
dice, y no el alineamiento con China en su confrontación con la URSS,
aunque concordaban en la necesidad de sofrenar las pretensiones
geopolíticas de Moscú, desechando, sin embargo, la política de
“contención” que daba énfasis al poderío militar y a la ideología. Kissinger
anota en sus memorias que hay diversas tradiciones en la política exterior
norteamericana: una tradición idealista que solo ve la lucha entre el bien
y el mal; una tradición pragmática que trata de resolver los problemas
cuando se presentan; una tradición legalista que enfoca los asuntos
internacionales como si todos fueran casos jurídicos.
La visión que tenía Kissinger de los asuntos mundiales era historicista y
relativista, según Paul Kennedy: los observaba en su contexto amplio,
relacionándolos entre sí. Las grandes potencias -pensaba- debían ser
juzgadas por sus actos, no por su ideología. Su tesis del equilibrio de
poderes partía del reconocimiento de que no cabe esperar un mundo por
completo armónico, por lo que es siempre necesario negociar. Como los
estadistas sobre los que había escrito -dice Kennedy- creía que: “el
principio de la sabiduría, tanto en los asuntos humanos como en los
internacionales, estaba en saber cuándo pararse”.
Saúl B. Cohen piensa que en el mundo existen tres grandes regiones
dirigidas por superpotencias que tienden a un equilibrio geoestratégico.
Cada una de esas regiones se divide en regiones geopolíticas. Una
región geoestratégica se caracteriza por su situación, vínculos
económicos, comerciales, culturales e ideológicos, que conducen a una
alianza militar, sin llegar a formar una unidad político-económica
propiamente dicha. Con estos parámetros, COHEN distingue las
siguientes grandes regiones: 1) América del Norte (norte, centro y sur),
África (al sur del Sahara), Europa marítima y el Magreb y las islas de Asia

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y Oceanía; 2) Eurasia (Europa Oriental y Asia Central continental); y 3)
Asia monzónica (Asia Oriental y Meridional).
La primera de estas regiones está delimitada por fronteras marítimas: la
segunda por zonas yermas y estepas montañosas y la tercera por masas
terrestres y marítimas. Las tres están separadas por “Shatterbelts”,
cinturones fragmentados (de quiebra) o Zona Dividida de Fricción que
amortiguan sus impulsos expansivos, como es el caso del Oriente Medio
y el Sud este de Asia, donde la inestabilidad política y los conflictos
permanentes impiden su absorción por una sola de las grandes regiones.
Estas ideas fueron expuestas por Cohen en su libro “Geografía y Política
en un Mundo Dividido” (1973). Posteriormente (1982) introdujo otras
divisiones, asignando al África sub sahariana la condición de
“Shatterbelt”. Tres regiones geopolíticas: Japón, China y Europa, han
desarrollado nuevas potencias en un mundo multipolar poblado por
potencias regionales como Brasil y Argentina, India y Australia. Estas
potencias de segundo orden -dice- tienen superioridad intra regional,
pueden influir sobre los acontecimientos extra regionales y tener el apoyo
de las grandes potencias sin ser dominadas por éstas. El modelo de
Cohen presenta así un mundo multipolar, con zonas de influencia que se
sobreponen y es, por tanto, más dinámico que los modelos históricos
bipolares de Mackinder y de Spykman.
D.- Escuela Francesa.
La escuela “posibilista” francesa está representada por Pablo Vidal de la
Blache (1843-1918) y por Camille Vallaux (1870-1945), quienes criticaron las
ideas de Ratzel diciendo que ninguna sociedad política está totalmente
condicionada en su evolución por el suelo en que vive, sino que éste posibilita
simplemente soluciones favorables de su destino. Vidal de la Blache sostiene
que la conducta humana se liga al territorio y al tiempo, así como a otros
factores no geográficos, desde el momento en que el hombre no sólo domina
a su medio, sino que lo modifica. Después de ellos, en 1922, Lucien Febvre
dijo que: “en ninguna parte hay necesidades, en todas las posibilidades, y el
hombre como dueño de esas posibilidades es el juez de su utilización”. y
Ortega y Gasset pensaba que “con el mismo material geográfico y aún
antropológico se producen historias diferentes”.
E.- La URSS y la Geopolítica.
A la luz del materialismo histórico, los marxistas no consideran a la Geopolítica
como una ciencia, puesto que no es la geografía, ni la tierra, ni las condiciones
naturales de ésta las que determinan el destino de los pueblos, sino la
economía, las relaciones del intercambio comercial y la propiedad de los
medios de producción. Sin embargo, esto no impedía que los soviéticos
tuvieran su propia interpretación de la historia, de su realidad nacional y de sus
relaciones internacionales, lo que configuraba -quiérase o no- una teoría
global y particular de geopolítica.

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Los intereses del Estado soviético coincidían con la ideología marxistaleninista
aplicada a las etapas de su desarrollo interno y a la evolución de la sociedad
humana. Sin detenernos en el análisis de esa ideología ni en el origen de ese
Estado -que no corresponden a este texto- será útil conocer algunas ideas
expuestas por Mijail Gorbachev su libro Perestroika, para apreciar los rasgos
salientes de la política exterior soviética desde 1985.
Decía el dirigente soviético que “las diferencias ideológicas no debieran
transferirse a la esfera de las relaciones inter estatales, ni la política exterior
debiera subordinarse a ellas, porque las ideologías pueden ser polos
opuestos, mientras que el interés de la supervivencia y la prevención de la
guerra permanece como algo universal y supremo”. En otra parte de su libro,
aclaraba que: “una correcta comprensión de la Perestroika es también la clave
para comprender la política exterior de la URSS… porque el vínculo orgánico
que une las políticas exteriores e interna de cada Estado se vuelve
particularmente estrecho y especialmente significativo en momentos cruciales.
Un cambio en la política interna conduce invariablemente a cambios de actitud
hacia los problemas internacionales”.
Consecuentemente, con estas ideas Gorbachev entendía -y lo decía con
franqueza- que: “todos nosotros en el mundo actual vamos a depender unos
de otros cada vez más, y nos volveremos cada vez más necesarios los unos
a los otros, pues ni la URSS ni EEUU serán capaces de imponer su voluntad
a los demás”. Esta parece ser una política realista, como que el propio autor
parte en su libro de la premisa, por todos aceptada, de que “la política debe
basarse en realidades”, y de que “la política es el arte de lo posible”. “Desde
tiempos inmemoriales -agrega- los intereses de clase fueron la piedra angular,
tanto de la política exterior como de la interna”.
Respecto a las relaciones de la URSS con América Latina, declaraba con
énfasis que: “no buscamos ningún provecho en América Latina. No queremos
ni sus materias primas ni su mano de obra barata”. Estas relaciones
experimentaron un acercamiento desde el XX Congreso del PCUS realizado
en 1.956, que introdujo cambios en la política de coexistencia pacífica. Se ha
hecho notar que a comienzos de los años 50 las relaciones bilaterales de la
URSS con países de América Latina eran casi inexistentes, mientras que a
mitad de los años 80 ese país mantenía relaciones diplomáticas con 16
Estados de esta región. De 1960 a 1983, el volumen del comercio exterior de
los países del CAME y los de América.
Latina se multiplicó por 15 y en las votaciones en los organismos de las
Naciones Unidades, los países socialistas y los latinoamericanos coincidan en
un 75 a 80 % de los casos.

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CAPÍTULO III
GEOPOLÍTICA Y ESTRATEGIA
I.- GENERALIDADES.
En los dos primeros capítulos hemos visto los aspectos generales relativos a la
geopolítica, sus antecedentes históricos, su desarrollo como ciencia
contemporánea, las diferentes escuelas, etc. Nos proponemos en este capítulo
señalar la relación directa que guarda la materia con la estrategia, para lo que
empezaremos dando un concepto de ésta.
Además de las definiciones incluidas en el punto G del párrafo IV del capítulo I,
consignamos seguidamente otra: “Es el arte de hacer que fuerza concurra para
alcanzar las metas de la política… un método de pensamiento que permite clasificar
y jerarquizar, para luego escoger los procedimientos más eficaces”; Gral. André
Beaufre. “Es la elección de los puntos de aplicación de las fuerzas”; Lenin
“Es la adaptación de los medios puestos a disposición de un General al logro del
objetivo fijado”; Moltke.
Se dice que antes del siglo XVIII la estrategia era privativa de los generales y tenía
un sentido puramente militar. Hasta la Revolución Francesa, las guerras no
involucraban sino a quienes las decidían y a los ejércitos mercenarios,
generalmente. Desde 1793, las campañas napoleónicas, cuyo objeto declarado era
propagar la revolución, tuvieron carácter nacional y fueron preocupación de todos
los ciudadanos. “La guerra nacional, al envolver a la nación entera en la suerte de
los conflictos bélicos, produjo una generalización del concepto de estrategia”, dice
Meira Matos, que se extiende a los campos político, económico, diplomático, etc.
II.- PRINCIPIOS DE LA ESTRATEGIA.
Dada la importancia de esta materia, debemos examinar, aunque someramente,
cuáles son los principios generales de la misma. El Mariscal Foch los resumió en su
célebre trilogía: “Economía de fuerzas, seguridad y libertad de maniobra”. En
palabras de Pierre Célerier, la maniobra estratégica se propone ser el más fuerte en
el momento y en el punto deseado, aun cuando se disponga en conjunto de fuerzas
inferiores.
La aplicación de estos principios se hace en tres etapas: previsión o planificación,
preparación y ejecución de la maniobra estratégica.
A- La Previsión.
Se basa en el conocimiento de los medios efectivos o instrumentos con que
cuentan las partes y de las condiciones planteadas por la situación o conflicto.
Se traduce en la anticipada elaboración de planes de operaciones, teniendo en
cuenta los objetivos que se persigue.
B.- La Preparación.
Consiste en reunir y disponer anticipadamente de los medios, instrumentos y
efectivos necesarios para ejecutar la maniobra estratégica, así como las
medidas de refuerzo, de seguridad y de movilización. Preparar es concentrar
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las fuerzas que han de emplearse en el momento indicado, de acuerdo con los
planes elaborados en la etapa de la previsión.
C- La Ejecución.
Comienza con el despliegue, o sea la marcha y la colocación o apronte de las
fuerzas necesarias para la batalla (o para la solución de un conflicto); luego en
las operaciones de conjunto durante y después de la batalla.
D.- Otros Principios Estratégicos
Debido al carácter dialéctico del proceso histórico y de los fenómenos sociales,
“toda acción genera una interacción debida a factores aparentemente
opuestos que no siempre obran en sentido contrario y con igual intensidad”.
Por otra parte “en estrategia, no siempre el camino más corto es el más directo
hacia el objetivo. Y no siempre las mismas estrategias producen los mismos
efectos, aunque ya es sabido que nunca pueden ser iguales”. De esto se
deduce también que “Las consecuencias de un acto estratégico son
previsibles en medida limitada, pues al estar en juego dos o más voluntades
opuestas, las combinaciones posibles obligan a afrontar las circunstancias con
extrema flexibilidad”.
De los principios antes mencionados, fluye que toda estrategia requiere del
cumplimiento de dos condiciones indispensables: la primera es la observación
objetiva de la geografía (o del escenario político, internacional, comercia,
industria, etc.) para comprender mejor las relaciones espaciales entre los
Estados o personas y sus influencias; la segunda es mantener una actitud
alerta, dinámica y pragmática, que nos mantenga al corriente de la evolución
de las operaciones en el teatro en que se desarrollan a fin de adoptar
constantemente los planes y emplear los medios según las circunstancias. La
primera condición tiene que ver con la reflexión estratégica o previsión, y la
segunda con la preparación y con la ejecución.
III.- CARACTERÍSTICAS DE LA ESTRATEGIA.
A.- Campo de Acción.
La estrategia no solo se aplica en el orden castrense, sino en todas las
actividades humanas donde haya que planificar, preparar y ejecutar algo,
como ocurre con la administración en general; o donde exista un conflicto,
contraposición de voluntades o intereses encontrados. Por esta razón puede
hablarse de estrategia militar, economía, comercial, industrial, política,
deportiva, educacional, etc.
De una estrategia general a la que corresponden los principios anteriormente
señalados, se pasa a las estrategias especiales o específicas para cada
ciencia y/o actividad. Esta amplitud de la estrategia hizo que el almirante
Castex la comparara con el espectro solar: “Tiene un infrarrojo que es el
dominio de la política y un ultra-violeta que es el de la táctica… estrategia más
allá y más acá del combate, arte supremo de los jefes de cierta elevación
jerárquica”.

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B.- Realismo.
Como la política, la geopolítica y las relaciones internacionales, la estrategia
debe ser realista, objetiva y pragmática; es decir que debe basarse en la
compulsa verdadera de protagonistas, situaciones, medios y circunstancias,
porque de otra manera fallará por la base.
C.- Futuro.
Es una ciencia que se inscribe principalmente en el campo de la futurología,
porque mira hacia delante, y raramente hacia atrás. Como dice Rattembach:
“La estrategia moderna aprovecha muy relativamente las experiencias
pasadas y las vivencias históricas, desde el momento que debe afrontar
circunstancias rápidamente cambiantes e inéditas”.
IV.- ESTRATEGIA Y TÁCTICA.
Se ha definido la táctica como “esa parte del arte de la guerra determinada
principalmente por factores locales, que comprende la teoría y práctica de las
batallas, la cooperación entre unidades, el uso de diversas armas en el campo de
batalla, la disposición de las tropas y la ejecución de sus movimientos”. Para
Rattembach es “el empleo adecuado de los medios técnicos disponibles (usados
singular o combinadamente) dentro del espacio y del tiempo asignados para el logro
de un objetivo”. Este autor aclara que la táctica es eminentemente aplicativa o
coyuntural, es decir, un auxiliar valioso de la estrategia a la cual va unida
inseparablemente, porque ésta determina el momento y forma de aplicación de
aquélla. La estrategia crea las condiciones favorables y necesarias para que la
táctica se efectiva. El táctico debe tener “sentido de la situación, rapidez para
apreciarla, sangre fría, solidez, astucia, todas las disposiciones particularmente
operativas”.
La táctica corresponde, pues, al nivel de ejecución de la estrategia, a que hemos
aludido en el punto relativo a los principios de esta última. Por consiguiente, ambas
disciplinas son inseparables, ya que no puede haber estrategia sin táctica y a la
inversa.
El término logística, inventado por Jomini, se refiere al movimiento, alojamiento y
provisión de tropas, elementos, medios o recursos, de suerte que la logística es
parte de la táctica y se subordina a ésta.
V.- ESTRATEGIA Y POLÍTICA.
Al hablar de las características de la estrategia dijimos que tiene un campo de
aplicación muy amplio que prácticamente abarca todas las actividades humanas.
Se comprenderá entonces, que sus relaciones con la política son múltiples y
estrechas, puesto que ésta es la ciencia y arte del gobierno de las sociedades. Este
gobierno supone, a su vez, un conjunto muy amplio de conocimientos y actividades,
por lo que la estrategia y la política interactúan una sobre la otra constantemente.
La política proporciona a la estrategia en cuadro global y generalizante del porvenir
-dice Rattembach-, para responder a la creciente interacción del quehacer humano
y a los cambios que introduce su evolución. Por ello -agrega- la segunda está a
mitad de camino entre la concepción generalizante de la política y la especialización
técnica de la táctica.
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“Donde hay una política necesariamente debe haber estrategias y éstas no pueden
ser aplicadas sin el concurso de las tácticas”. Sin embargo el mismo autor recuerda
que hasta comienzos del presente siglo las funciones política y estratégica estaban
concentradas en una persona, la del autócrata (rey. emperador, señor feudal, etc.),
aunque en Atenas existía el cargo de estratega ubicado debajo del gobernante de
la polis.
Opina que es necesario separar ambas funciones “como consecuencia de la mayor
complejidad de los conflictos y de los múltiples medios puestos en juego para
resolverlos”. Nosotros creemos que tal separación no puede ser absoluta, porque
dada la estrecha relación que hay entre estas materias, toda acción u omisión en el
curso de una guerra tiene repercusiones políticas, económicas y sociales más o
menos graves. En consecuencia, la conducción política y estratégica en cualquier
escenario (bélico o no) debe ser coordinada cuidadosamente para preservar su
unidad y evitar contradicciones que pueden ser irremediables, como ocurrió en la
Guerra del Chaco entre el gobierno y los comandos militares de la época. Como lo
dice Célerier con mucha razón: “la conducción de la guerra en escala suprema es
asunto del gobierno, aconsejado por los estrategas militares”.
La estrategia es una consecuencia de la política, porque es el arte de ejecutarla,
dice Meira Matos, quien agrega que “política es el qué hacer, estrategia es el cómo
hacer”. En otras palabras, la política es el fin y la estrategia busca los mejores
medios para alcanzar ese fin.
VI.- ESTRATEGIA Y GEOPOLÍTICA.
Si la estrategia es inseparable de la política, como acabamos de ver, y si la
geopolítica está dada por la relación entre la política, los factores geográficos y otros
que derivan de esta relación, resulta lógico que la estrategia y la geopolítica estén
igualmente muy influidas recíprocamente. A este propósito nos dice Célerier que “la
geoestrategia, hermana menor de la geopolítica, forma con ella un homogéneo
díptico que de este modo ofrece al político y al militar igual método de aproximación
a los problemas necesariamente conexos en el mundo actual. En consecuencia,
adquiere poco a poco derecho de ciudadanía, ya que estudian juntas relaciones
esenciales en la vida moderna del país”.
Hemos visto que la estrategia no es una disciplina exclusivamente castrense y que
tiene vigencia en la guerra como en la paz. Sabemos, por otra parte, que el objetivo
primario de la geopolítica es la consolidación y/o preservación del Estado nacional
a través de objetivos concurrentes que deben ser conquistados principalmente en
tiempo de paz por el desarrollo económico y social (poder interno) y por la
diplomacia y la estrategia (poder externo). Es natural, entonces, que geopolítica y
estrategia marchen unidas en la guerra como en la paz, sobre todo si el mundo vive
un estado que provoca cambios geopolíticos globales y regionales en función a los
cuales debe evolucionar necesariamente la estrategia. Como lo observa Célerier:
…”sean cuales fueren las dimensiones de un conflicto, la estrategia debe
proyectarse en un cuadro muy amplio, siempre más extenso que la parte del globo
a la que concierne directamente, y en cuanto el conflicto cobre importancia conviene
colocarlo en una estrategia de escala planetaria que, más que cualquier otra cosa,
debe sustentarse sobre vistas geopolíticas del mundo”.

23 - 132
VII.- INTELIGENCIA ESTRATÉGICA.
Es la disciplina cuyo objeto es acopiar información reservada sobre los Estados
susceptibles de influir en la política exterior y en la defensa del propio Estado
Nacional. Por este motivo, la información estratégica abarca todos los campos de la
vida civil y militar y demanda el trabajo de especialistas muy diversos, como
militares, geógrafos, economistas, sociólogos, políticos, cuyas investigaciones
deben ser debidamente combinadas para obtener un panorama estratégico general.
La información estratégica es utilizada por la inteligencia, que la analiza, valora,
crítica, integra e interpreta. “Sin desconocer la estrecha relación que existe entre los
aspectos externos e internos de la política de una nación -dice José Alberto Vidal
Díaz- estimamos sin embargo que las organizaciones de inteligencia estratégica se
deben ocupar exclusivamente de los primeros bajo riesgo de comprometer su
eficacia y sin posición al tener que incursionar en la política interna.
La inteligencia estratégica trabaja para orientar la política exterior del país en todos
sus aspectos y proveer a la Seguridad Nacional. En caso de guerra, proporciona
aquellas informaciones, también referidas a todos los aspectos que permitan
obtener mayores resultados en el menor tiempo y con el menor desgaste”.
El mismo autor define la inteligencia estratégica como “el conocimiento de aquellas
áreas que son o pueden ser de interés para la determinación de la propia política
exterior y la preparación de la Defensa Nacional. Debe proporcionar al conductor
estratégico un cuadro completo sobre la capacidad de las naciones objeto de
estudio, facilitando con ello puedan deducirse los posibles cursos de acción de las
mismas y formular una apreciación sobre bases firmes, sobre sus probables
intenciones. Luego resume las tareas de la inteligencia estratégica así:
A.- Capacidad estratégica del país de estudio, efectuado en forma breve y clara.
Los fundamentos deben ser contenidos en trabajo aparte, a objeto de facilitar
su consideración si resultara necesario.
B.- Enunciación de informaciones fundamentales que no se han obtenido.

24 - 132
CAPÍTULO IV
GEOPOLÍTICA Y RELACIONES INTERNACIONALES

I.- CONCEPTOS.
Comenzaremos por aclarar algunos conceptos relativos a la actuación de los
Estados en las relaciones internaciones, que comúnmente se toman como
sinónimos, pero que no lo son.
A.- Política Exterior: Es la acción que desarrolla cada Estado en el campo
internacional, frente a uno, a varios o todos los demás Estados, así como con
referencia a los organismos internacionales y demás actores internacionales.
Política exterior es, según James Rosenau, “el esfuerzo de una sociedad
nacional de controlar su medio externo para la preservación de situaciones
favorables y la modificación de las situaciones desfavorables”. Hartmann,
desdobla la política exterior en tres fases: concepción (estimación estratégica
de las metas deseables y factibles); contenido (resultado de la concepción); y
ejecución (coordinación de medios y recursos). Estos pensamientos
concuerdan con el esquema que, según Snyder, Bruck y Sapin, deben seguir
quienes formulan una política exterior: 1) el marco organizativo institucional
donde actúan; 2) el marco interno del Estado mismo; 3) el marco externo del
Estado mismo; y 4) la situación, problema o suceso que se trata de decidir.
Estos autores fueron los primeros en aplicar conceptos de toma de decisiones
en el campo de las relaciones internacionales, en una monografía que
publicaron en 1953 y más tarde, en 1962, en un libro.

B.- Política Internacional: Es el conjunto de relaciones de los Estados en la


interacción de unos y otros, de suerte que la política exterior es una parte de
aquélla, porque el estudio de ésta supone un análisis micro político, mientras
que la política internacional se relaciona con la macro política. La micro política
es, pues, la política exterior de cada Estado y las decisiones que se toman en
el interior de cada Estado y que repercuten en su política exterior. La macro
política es el análisis de las fuerzas externas que actúan sobre el Estado y que
no sólo provienen de otros Estados, sino también del contexto universal. La
macro política, así, comprende el trabajo de políticos, juristas, cientistas
sociales, demógrafos, agrónomos ecologistas, hombres de negocios, biólogos
y físicos que contribuyen a la comprensión de un mundo tan pequeño y
vulnerable que para subsistir debe consultar las necesidades globales y actuar
sobre ellas con la misma decisión como se hace con relación a las necesidades
nacionales.
Los objetivos de la política exterior son más o menos permanentes, “con una
tradición en materia de comportamiento internacional del Estado”, dice Luis
Dallanegra, quien observa que, “por el contrario, la política internacional de un
Estado es la respuesta... ante una situación determinada y al solo efecto de
esa situación adhoc”. Sin embargo, el mismo autor anota que el
comportamiento de algunos Estados es de política internacional y no de política
25 - 132
exterior, porque ésta se reduce a la necesidad de supervivencia, a resolver
problemas.
Según Horacio Baldomir, son actores en política internacional los Estados
soberanos sujetos de derecho internacional. “y todo poder que esté en
condiciones de ejercer directamente influencia sobre el curso de las relaciones
internacionales, ya sea expresando la solidaridad de grupos de intereses
privados, aunque no estén reconocidos como sujetos del derecho
internacional”. Algunos autores distinguen entre sujetos y actores de la política
internacional; los primeros tienen personalidad jurídica (Estados), mientras que
¡os segundos pueden o no tenerla, yabarcan una diversidad mayor como son
las organizaciones no gubernamentales, partidos políticos, asociaciones
profesionales, órganos comunitarios, etc. La teoría prevaleciente ahora
considera que los Estados son los actores principales, pero que hay otros
secundarios. Como los mencionados, ya que “desde el individuo hasta la
sociedad global.... (son) actores reales o potenciales”.
Según Manfred Wilhelmv, “son actores internacionales las entidades capaces
de modificar en algún grado el funcionamiento del sistema internacional
mediante ¡a participación en los procesos del mismo: planteando demandas,
combinando sus recursos con otros actores, en general promoviendo sus
intereses mediante el desarrollo de relaciones recíprocas”. Johami Galtung
citado por Dallanegra, clasifica a los actores internacionales en IGOS. INGOS
y BINGOS. Los primeros son las organizaciones internacionales
gubernamentales (ONU. OEA, Etc.), los segundos son las organizaciones
internacionales no gubernamentales, de las que hay varios centenares
Amnistía Internacional, Freedom House: Asociaciones pro Derechos
Humanos, Etc.); los terceros son las organizaciones internacionales no
gubernamentales de negocios o empresas transnacionales.

II.- RELACIONES INTERNACIONALES.


Aclarados los conceptos precedentes, resulta que política internacional y relaciones
internacionales son términos equivalentes, según hemos definido a estas últimas en
el capítulo I.
Las relaciones internacionales son tan complejas que su estudio puede hacerse
desde diversas perspectivas, Celso Lafer ha agrupado seis categorías de
perspectivas que son las siguientes: la primera corresponde a los llamados sistemas
internacionales que según Marcel Merle son “conjuntos de relaciones entre actores
situados en un medio específico y sometidos a un modo de regulación”. Para
Dellanegra, el sistema internacional es “el conjunto de patrones de interacción entre
los actores, quienes establecen relaciones de poder, conflictivas o no, según la
compatibilidad de intereses, para alcanzar sus objetivos”. Karl Deutsch, dice que un
sistema internacional posee “un grado significativo de interdependencia entre sus
componentes”, entendiéndose por interdependencia la probabilidad de que un
cambio sufrido por uno de esos componentes genere un cambio predecible en el
otro. Holst, define este sistema como “una colección de entidades políticas
independientes que interaccionan con considerable frecuencia y de acuerdo con

26 - 132
procesos regularizados”. Raymond Aron, por su parte, opina que es “el conjunto
constituido por las unidades políticas que entretienen unas con otras relaciones
regulares y que son todas susceptibles de ser implicadas en una guerra general”.
Un sistema homogéneo, según el mismo autor, está formado por Estados que
obedecen a igual concepción de la política y valores, siendo heterogéneo el sistema
contrario.
El concepto de sistema internacional fue empleado por primera vez por Morton A.
Kaplan en 1.957, en su libro “Sistema y proceso en política internacional”, en el que
menciona seis tipos de sistemas: el de equilibrio de poder, el bipolar laxo, el bipolar
tenso (o estricto), el universal, el jerárquico y el de unidades con derecho a veto. El
primero es el más antiguo en el ámbito de las relaciones internacionales, sobre cuyo
significado se ha especulado mucho, asignándosele múltiples sentidos, como estos:
 Cualquier distribución de poder.
 Un equilibrio o proceso de equilibrio.
 Hegemonía o busca de hegemonía.
 Estabilidad y paz en un concierto de poder.
 Inestabilidad y guerra.
 Política de poder en general.
 Una ley universal de la historia.
 Un sistema y guía para políticos.
El equilibrio de poder -dice otro autor-” puede significar casi todo, y se usa no
solamente en sentidos diferentes por personas diferentes, o en sentidos diferentes
por las mismas personas en tiempos diferentes, sino en sentidos diferentes por la
misma persona en el mismo tiempo”.
El equilibrio de poder es una política por la cual un Estado o grupo de Estados tratan
de igualar el poder de otro u otros con fines defensivos. Un equilibrio de poder se
busca incrementando su propia fuerza mediante el armamentismo y/o la adquisición
de nuevos territorios, o mediante alianza con otros. Esta expresión se empleó para
designarla situación reinante entre l.815 y 1.914, o sea desde la caída de Napoleón
1 hasta la 1 Guerra Mundial. Correspondió a Inglaterra jugar el papel de
“equilibrador o “árbitro del equilibrio” en ese período, debido a su supremacía naval
y a su insularidad, que la ponían entonces a cubierto de cualquier invasión. Antes
del siglo XX el mundo se descomponía en varios sistemas de equilibrios de poderes
separados e independientes, como los de Europa, Estados Unidos, China e India.
La I y II Guerra Mundiales se libraron entre dos bloques que trataban de erigirse en
árbitros del equilibrio de poder; pero la II Guerra Mundial concluyó en un mundo
bipolar que engendró la guerra fría, de la que se hablará en la segunda parte de
este libro.
Una segunda categoría en el estudio de las relaciones internacionales se concentra
en la política exterior de un Estado cuya actuación lo tipifica como protagonista en
ese campo. ([Link]., URSS.) En este caso los estudios pueden abarcar desde los
acontecimientos históricos hasta la perspectiva estratégica, pasando por la
coyuntura actual. El Medio Oriente es, por ejemplo, un foco de conflictos reales y
potenciales desde hace varios lustros, y en este sentido tienen relevancia Israel, los
27 - 132
Estados Árabes y la OLP. Debe tenerse en cuenta que los objetivos de una política
exterior se establecen en función del interés nacional.
El interés nacional supone un conjunto de valores como el bienestar y seguridad de
la sociedad, mejoramiento de su nivel de vida, integridad territorial. Para proteger lo
que consideran su interés nacional algunos Estados se limitan a preservar su
statuquo otros tratan de aumentar su territorio o esfera de influencia; otros,
neutralizando las amenazas o riesgos procedentes del exterior; otros en fin, tratando
de dominar a los más débiles. Como la política internacional es un medio para
conciliar los intereses en juego en la comunidad de Estados, los intereses
nacionales se definen según una escala de valores o jerarquías en la cúspide de la
cual se colocan los llamados intereses vitales que, cuando son amenazados,
pueden provocar el uso de la fuerza.
Una tercera categoría es la relación entre las políticas internas y externas de los
Estados. Esta línea puede asimismo incluir estudios de la más diversa índole, como
la influencia de los partidos políticos, de los grupos de presión, de las Fuerzas
Armadas, de las organizaciones laborales, profesionales y estudiantiles en las
políticas interna y externa de uno o más países; ¡a acción de corrientes regionales
o subregionales como el panamericanismo, el pan-germanismo, el pan-eslavismo,
el ibero-americanismo, etc.
Una cuarta perspectiva es la influencia ejercida por la integración regional y
subregional (ALADI, SELA, GRUPO ANDINO, MERCOSUR, CEE., etc.) La
integración económica, como es sabido, es una corriente moderna impuesta por el
tamaño de los mercados y las economías de escala, que, sin embargo, tiene
antecedentes en la antigüedad (las anfictionías griegas) y en la Edad Media (las
ciudades Hanseáticas).
Una quinta categoría es el pensamiento estratégico militar, que investiga los medios
necesarios para mantener la paz o para ganar la guerra en determinadas
circunstancias. Esta categoría de estudios tiene mucho que ver con el uso de la
fuerza en las relaciones internacionales y con la reflexión acerca de si las armas
nucleares han transformado esa eventualidad (del uso de la fuerza) en un
mecanismo de disuasión más bien que de intervención militar.
La sexta categoría enfoca los problemas conducentes al establecimiento de la paz
en un mundo plagado desde la antigüedad por la proliferación de conflictos armados
universales, regionales, locales y que, sin embargo, no ha abandonado la esperanza
de eliminar las guerras, aunque esto parezca una utopía para muchos.
Es cierto que el estudio de las relaciones internacionales puede abarcar otros
aspectos o incluidos en las seis perspectivas mencionadas. Lo evidente es que,
desde cualquier ángulo o conjunto de perspectivas que se los haga, esos estudios
abarcan varias disciplinas, como la historia, la economía, el derecho, la ciencia
política, la sociología, etc.
III.- TEORÍAS SOBRE RELACIONES INTERNACIONALES.
Hans J. Morgenthau, ha explicado lúcidamente las teorías principales que se
enfrentan en el campo de las relaciones internacionales “La historia del pensamiento
político moderno -dice-es la historia de la confrontación entre dos escuelas que en
28 - 132
lo sustancial difieren en sus concepciones sobre la naturaleza del hombre, de la
sociedad y de la política”. Unos como GROCIO, considerado el padre del Derecho
Internacional, son partidarios de un orden político racional, moral e idealista, basado
en principios abstractos como la buena fe, la bondad original, la conciliación de
intereses, cuya aplicación no se concreta por falta de comprensión de educación y
por la acción de grupos e individuos aislados, perversos y ambiciosos. La otra
escuela, denominada realista, sostiene que el mundo, imperfecto como es
objetivamente hablando, es el resultado de impulsos inherentes a la naturaleza
humana. Morgenthau, es partidario de esta corriente porque piensa que toda teoría
debe ser empírico-pragmática antes que apriorística y abstracta.
El autor destaca seguidamente seis principios en los que se asienta la doctrina del
realismo político:
A.- Parte de la premisa de que la política, como toda la sociedad, obedece a leyes
objetivas, la naturaleza del hombre no ha variado -nos lo recuerda- desde que
las filosofías clásicas de China, India y Grecia expusieron estas leyes, a través
del pensamiento de Tucidides, Kautilya, Maquiavelo y otros.
B.- El elemento principal del realismo político en las relaciones internacionales es
el interés traducido en términos de poder. La historia evidencia que los
estadistas piensan y actúan movidos por el interés que se apoya en el poder.
Bismarck, Washington, Churchill y Stalin anduvieron el mismo camino, en
distintas épocas, con el designio de utilizar el poder que investían o detentaban
en interés de sus Estados, y en su propio interés, desde luego. Ellos nos
enseñaron que en política internacional lo que cuenta es el poder; lo demás,
las leyes, la moral, son simples reglas de juego impuestas por los poderosos
de todos los tiempos, como dirían Karl Marx y Max Weber.
A propósito, Richard W. Sterling, nos recuerda que la fuerza ha sido llamada
a menudo la última ratio en la vida política. Cuando todas las otras formas de
poder no consiguen persuadir, se puede entonces acudir a las armas de la
coerción, dice: “Las palabras que Tucidides pone en boca de los atenienses
en su ultimátum a Melos resuenan en la historia: “El fuerte hace lo que puede
y el débil sufre lo que debe”. Versiones modernas de esta vieja proposición
incluyen el dicho de Napoleón de que Dios está del lado de los batallones más
grandes y la pregunta retórica de Stalin sobre cuántas divisiones tenía el
PAPA.
El realismo político, explica Morgenthau, no menosprecia los ideales políticos
ni los valores morales; pero hace una clara diferencia entre lo deseable y lo
posible. No todas las políticas exteriores han seguido un curso tan racional,
objetivo y no emocional, agrega; entran en juego en su trama los prejuicios,
preferencias y debilidades de la personalidad.
C.- Este concepto llave del interés apoyado en el poder no es inmutable, pese a
su validez universal, pues intervienen, como en todo, las circunstancias de
tiempo y lugar. El interés determinante de las acciones políticas en un período
particular de la historia depende del contexto político y cultural dentro del que
se formula la política exterior.
29 - 132
D.- El realismo político no desconoce el significado moral de la acción política, y
tampoco olvida la tensión inevitable entre los principios morales y las
exigencias de la realidad. Pero mientras el individuo, como tal, puede
proclamar “fiat justitia, pereat mundus” (hágase justicia, aunque el mundo
perezca), el Estado no puede decir otro tanto en nombre de la sociedad que le
cumple defender. Por otra parte, “no puede existir moralidad política sin
prudencia, esto es, sin consideración de las consecuencias políticas de una
acción aparentemente moral”, advierte Morgenthau, y cita a Lincoln en su
apoyo, quién en cierta ocasión respondió a sus críticos diciendo: “Hago las
cosas como mejor sé hacerlas, como mejor puedo, y así continuaré
haciéndolas hasta el fin. Si el fin me justifica, todo lo que se ha dicho en mi
contra carecerá de importancia. Si el fin me demuestra que estaba equivocado,
ni diez ángeles jurando que actué correctamente me salvarán”.
E.- El realismo político no reconoce identidad entre las aspiraciones morales de
una nación en particular y los preceptos morales que gobiernan el universo.
Todas las naciones se inclinan -dice- a encubrir sus propios actos y
aspiraciones con los principios morales universales.
F.- Morgenthau, concluye comprobando que la diferencia entre el realismo político
y otras escuelas es de fondo. De la misma manera que el abogado, el
economista y el moralista aplican sus propios criterios (el abogado conforma
sus actos a la ley; el economista actúa en términos de interés o beneficio y el
moralista se adapta a sus principios morales), el realista político se pregunta
cómo afecta determinada conducta suya al poder de su nación.
“Esta posición de los realistas, sus predecesores y continuadores -dice
Tomasini- ha dominado la visión de las relaciones internacionales en el mundo
moderno, desde la paz de Westfalia hasta la declinación de Reagan. Todos
los intentos por presentar una imagen de la política internacional como un
proceso más cooperativo, racional, regulado y predecible, han ocupado un
lugar más o menos marginal en el análisis, desde la propuesta de Grocio en
su tratado “De Jure Belli Ac. Pacis”, publicado durante la Guerra de los Treinta
Años, hasta la Paz Perpetua de Kant en 1.795...”
Karl Deutsch, por su parte, considera que hay dos ingredientes principales en
la concepción de una política exterior: primero la manutención de la
independencia y seguridad del Estado, y luego la promoción y protección de
sus intereses económicos, sobre todo los de sus grupos más influyentes.
Profundamente ligados a dichos intereses están la preocupación de
contrarrestar toda penetración y manipulación de países e ideologías.
Además, íntimamente relacionadas con la seguridad nacional y con los
intereses económicos y militares (incluso los clandestinos) de las grandes
potencias, están sus consignas políticas de ayuda económica a naciones
extranjeras sometidas a su influencia, así como sus directivas para difundir su
propia propaganda nacional e ideológica en países extranjeros, y su apoyo a
misiones de intercambio cultural y científico que favorecen aquel objetivo.
Alrededor de las actividades mencionadas en el párrafo que precede se
desarrollan otras concomitantes o auxiliares que generan la formación de
30 - 132
aparatos y organismos burocráticos, formales e informales, de interés público
y privado; de suerte que la “seguridad nacional” consume ingentes recursos,
principalmente en las súper-potencias y en sus aliados. Esto conduce dice
Deutsch- a una especie de “Ley de Parkinson” de la seguridad nacional: el
sentimiento de inseguridad de una nación aumenta en razón directa de su
poderío, y de este modo las grandes potencias se sienten obligadas a dedicar
cada vez mayores recursos y esfuerzos a su desempeño en el campo de las
relaciones internacionales.
Stanley Hoffmann, tiene una visión parecida a la de Deutsch cuando afirma
que: La teoría tradicional de las relaciones internacionales que los profesores
han enseñado a sus estudiantes, y que los estadistas han puesto en práctica,
trata la política internacional como si fuera un juego exclusivamente estratégico
y diplomático entre los Estados como el que se jugaba en los tiempos de
Tucídides o en el Siglo XVIII. Pero la realidad fundamental del período
posterior a 1.945 es que los Estados interactúan en dos arenas diferentes. La
primera es la arena estratégica y diplomática tradicional, en donde no existe
un amplio consenso internacional, y. en la cual el poder tiende a ser utilizado
en la forma en que siempre lo ha sido, es decir, como una confrontación en
que las ganancias de uno implican necesariamente pérdidas para otros. La
segunda es la arena económica, en que se desarrolla una gran variedad de
juegos -sobre comercio, finanzas, energía, materias primas, el medio
ambiente, (tecnología, narcotráfico, migraciones) y otros temas- y en que la
mayoría de los países, pero no todos ellos al mismo tiempo, están
estrechamente vinculados; en estos ámbitos dichos países son
interdependientes, en el sentido de que incluso los más poderosos y menos
vulnerables están afectados por lo que ocurre en algunos de esos juegos”.
Esta interdependencia ha sido también analizada por Robert O. Keohane y
Joseph Nye en un libro llamado “Poder e interdependencia”, en términos de
“efectos recíprocos en los intercambios”, aunque éstos no sean
necesariamente simétricos. La “interdependencia compleja”, como la llaman,
tiene tres características: a) canales múltiples conectan ¡as sociedades; b) la
agenda internacional presenta temas que no están jerarquizados clara y
sólidamente; c) la fuerza militar no siempre es preponderante. Según los
autores, hay nexos informales entre elites gubernamentales y no
gubernamentales. Resulta así -agregan- que la política exterior no es trabajo
exclusivo de los ministerios de relaciones exteriores, pues diversos agentes
gubernamentales toman contacto por teléfono o fax en diferentes países. En
cuanto a los temas de la agenda internacional, aparecen problemas relativos
a la agricultura, al narcotráfico, al medio ambiente, la deuda externa, la
transferencia de tecnología, que se sobreponen unos a otros, según las
circunstancias, y que interesan a varios grupos. “La fuerza militar no es
empleada por los gobiernos contra otros gobiernos de la región cuando
predomina la interdependencia compleja. Sin embargo, puede ser importante
en esas relaciones de los gobiernos con otros situados fuera de esa región o
en otras cuestiones”, dicen los autores, quienes agregan que la fuerza militar

31 - 132
sigue teniendo peso en las relaciones Norte Sur y entre los países del Tercer
Mundo.
Se concluye de lo anterior que las formas y estrategias de negociación
internacional cambian en “un mundo mucho más complejo y diversificado”. Es
cierto que la “interdependencia compleja” se aplica sobre todo al mundo
desarrollado; pero los problemas del Norte dominan el sistema internacional
contemporáneo y se reflejan, por supuesto, en el Sur.
IV.- POLÍTICA Y MORAL.
El debate entre idealistas y realistas, que es muy antiguo, parte de la relación entre
moral y política. ¿Hasta qué punto debe influir la moral en la política como arte y
ciencia del gobierno, y en la política internacional? Las opiniones varían, desde
antiguo también, entre quienes piensan que ambas son inseparables hasta los que
sostienen que nada tienen que hacer la una con la otra.
La oposición entre idealistas y realistas sugiere esta observación a Paul Seabury:
“Los idealistas toman como un hecho la validez objetiva, la autoridad y supremacía
de normas, leyes y principios universales. En su opinión, los gobiernos que actúan
contra esos preceptos son ilegales e inmorales. Los realistas, que parten de la
primacía del interés nacional, consideran esas normas universales sólo como
vinculantes bajo ciertas condiciones. Especialmente cuando están en juego
intereses vitales, las consideraciones sobre legalidad y moralidad deben dar paso a
prudentes consideraciones sobre la supervivencia nacional y el bienestar particular”.
En esta línea de pensamiento, el historiador alemán Leopold Von Ranke, otorga
primacía a la política exterior porque los intereses de la seguridad nacional tienen
precedencia sobre los requerimientos domésticos, y la política interna debe
acomodarse a las necesidades externas del Estado. Richard Nixon dice que ambas
políticas (interna y externa) son como hermanas siamesas; no puede sobrevivir una
sin la otra. Arthür Schlesinger Jr., profesor de la Universidad de Nueva York escribe:
“La materia prima de los asuntos exteriores es, muchas veces, moralmente neutra
o ambigua. Luego, los principios morales no son decisivos en la gran mayoría de
las transacciones de política exterior. Estas son, puede decirse, transacciones
técnicas”.
Los realistas se basan en la esencia invariable de la naturaleza humana y en la
conducta de las naciones, mientras que los idealistas creen que el cambio apareja
progreso hacia formas de asociación humana más perfectas, racionales y amplias.
Woodrow Wilson, que era un idealista, dijo en su mensaje al Congreso sobre
declaración de la guerra en 1.917: “Estamos al comienzo de una era en la que debe
insistirse que entre las naciones y sus gobiernos debe observarse las mismas
normas de conducta y de responsabilidad que entre los individuos, ciudadanos de
Estados civilizados”. Años más tarde, durante la II G4erra Mundial, John Foster
Dulles, quien fuera secretario de Estado del presidente Eisenhower, dijo que “los
grandes principios que deben gobernar nuestra conducta internacional son claros.
Emergen de la práctica por las naciones, de las simples enseñanzas de Cristo”.
No faltan quienes, en esta materia, adoptan una posición pragmática que huye de
los extremos, Seymour Martín Lipset afirma que “lo que se necesita es un moralismo
32 - 132
práctico, un compromiso con la democracia y los derechos que esté ligado al interés
nacional”, Irwing Kristol, escribiendo en “The Wall Street Journal” el 8 de abril de
1981 observaba que “en el mundo real de la política internacional del poder estamos
siempre obligados, con mayor frecuencia de la que nos gustaría, a negociar
nuestros principios.
V.- POLÍTICA DE PODER.
A propósito del realismo en política internacional, hay una expresión
estadounidense, “power politics”, que según Thomas H. Etzold es uno de los
términos más equívocos en el léxico de los asuntos internacionales. No tiene una
expresión equivalente -sostiene- en inglés, alemán, francés ni español. En inglés
estadounidense -agrega- es “política basada primariamente en la coerción, más que
en la ética, sea coerción militar -económica”.
Para Maestre Vives, en español habría que decir “política de poderío” o “política de
potencia”, puesto que, como lo aclara Aron, hay diferencia entre política de la fuerza
y política de poder, ya que éste “es la capacidad de influir o de controlar a otros”.
En ocasiones, pero no siempre, esto puede requerir el uso o la amenaza de la
fuerza. “Power Politics” significa una política basada en la fuerza, o en la amenaza
del uso de la fuerza, para obligar a otros a seguir la conducta que se le impone en
beneficio del que la impone.
Algunos teóricos de la escuela realista -dice Etzold piensan que los Estados buscan
el poder por el poder, “de suerte que las relaciones internacionales están dominadas
por la lucha y la competencia”. Otros ven en el poder un medio, y no un fin, para
conquistar su seguridad a través de sus intereses nacionales. A los primeros se les
aplica la expresión “power politics”, que es una exacerbación de la teoría realista,
aplicable a los segundos.

33 - 132
CAPÍTULO V
GEOPOLÍTICA DEL ESTADO

EL ESTADO

Durante los últimos tres siglos aparece el Estado-nación como el actor más
importante en la vida internacional. El estado moderno evolucionó desde el colapso
del feudalismo (fines de la Edad Media) y del sistema dual imperio-papado.
Después de desarrollarse durante los siglos XV y XVI fue legalmente
institucionalizado por el tratado de Westfalia (1.648) que reconoció la independencia
de Estados Nacionales seculares del Imperio y el Papado.
I.- CONCEPTO.
La Geopolítica, como ya hemos visto, tiene como sujeto de estudio y de
preocupación al Estado, considerado como persona de Derecho Internacional y
como actor en las relaciones internacionales. Por eso nos interesa dedicarle nuestra
atención en este curso. La palabra Estado proviene de la voz latina status (condición
de ser), con que los jurisconsultos romanos designaban los atributos de la
personalidad jurídica. Es la manera de ser o la situación en que se encuentra una
persona o cosa.
Se ha dado muchas definiciones de Estado. Veamos algunas:
“El Estado es la nación política y jurídicamente organizada” Daniel Antokiletz.
”Estado es la personificación de la nación”. Esmein.
Sociedad jurídicamente organizada, capaz de imponer la autoridad de la ley en el
interior y de afirmar su personalidad y responsabilidad frente a las similares
exteriores”. Cabanellas.
“En su sentido más general, la palabra Estado designa a toda sociedad humana en
la que existe una diferencia política, una diferencia entre gobernantes y gobernados,
o sea, según la expresión consagrada, una autoridad política”. León Doguit.
II.- ELEMENTOS DEL ESTADO.
Son tres: territorio, población y poder.

A.- Territorio.

Es la base física donde habita la población y dentro de cuyos límites ejerce el


Estado su autoridad y su actividad política y social. Comprende no solamente
la superficie terrestre, separada de otros estados por límites o fronteras, sino
el subsuelo, las aguas interiores (ríos, lagos, lagunas, etc.), el mar territorial
(doce millas a partir de la costa, según las convenciones de Ginebra del
29ABR1.958 y de Montego Bay, Jamaica, de diciembre de 1.982), y el aire o
espacio aéreo que se eleva sobre la superficie del suelo y del mar territorial.
Además, según la ficción de la extraterritorialidad admitida en Derecho
Internacional Público, forman parte del territorio de un Estado los lugares
ocupados en otros Estados por embajadas y legaciones diplomáticas; los
buques mercantes que enarbolan la bandera de cada Estado, los navíos
34 - 132
militares (buques - insignia, buques de guerra, etc.), aunque estén en aguas
jurisdiccionales de otros Estados.
En relación al territorio debemos considerar su tamaño o extensión, su posición
geográfica, su ubicación relativa, su forma, su relieve, clima etc.
La extensión o tamaño es, naturalmente, un factor de primer orden en la
geopolítica de los Estados. A mayor extensión corresponde una mayor
capacidad de desarrollo económico dada la variedad y cantidad de recursos
naturales que suele encerrar un gran espacio geográfico, la cantidad de
población que puede albergar, y, consecuentemente, la magnitud del mercado
nacional. Las dos superpotencias de la guerra fría cuentan con territorios muy
extensos y lo propio ocurre con Canadá, México, Brasil y Argentina, que son,
después de [Link]., los Estados más desarrollados del continente americano.
Por supuesto que hay Estados como India y China con inmensos territorios
que están todavía muy atrasados, debido a otras circunstancias como son el
régimen colonial a que estuvo sometida India hasta 1.947 y el aislamiento
multicelular en que vivió China, dominada por regímenes imperiales a los que
convenía mantener estructuras sociales arcaicas y caducas. Por otra parte,
hay países muy desarrollados y con pequeños territorios como los de Europa
Occidental, a los cuales favoreció la coyuntura histórica de la revolución
industrial operada allí en los siglos XIX y XX, así como el colonialismo que éste
engendró y que partió precisamente de Europa.
Cabe decir que, en general, es correcta la observación de Ratzel sobre que
“cuando dos territorios de desigual magnitud se hallan juntos, el mayor de ellos
prepondera sobre el más pequeño, como expresión de poder”. Este es el caso
de EEUU con referencia a México, Brasil con relación a sus vecinos, China con
respecto a Nepal y otros. Esto es natural, si consideramos que, en palabras
del mismo autor “Como todos los seres vivos, también el hombre expandirse.
Cuando más movilidad y capacidad de adaptación posea un organismo, tanto
más lejos se expandirá y tanto más rápidamente desplazará a los débiles”.
Algunos autores distinguen la posición o situación (geográfica) de su ubicación
relativa (entre qué países, bajo qué influencias geopolíticas). Así, México, cuyo
territorio está situado en el hemisferio noroccidental entre los paralelos 10 y 30
de latitud Norte, entre el trópico de Cáncer y el Ecuador, con costas sobre los
océanos Atlántico y Pacífico, lo que le confiere una posición geográfica
privilegiada (que se suma a su gran espacio), tiene una frontera común al norte
con [Link]., con las ventajas e inconvenientes que supone esa vecindad con
la primera potencia mundial y otra frontera al sur con Centro América, sobre
cuyos Estados ejerce innegable influencia económica y política.

Para Ratzel, la ubicación implica pertenencia o vinculación a determinados


sistemas, continentes, cuencas. Así, por ejemplo, los países del Mar
Mediterráneo comparten no solamente una posición geográfica definida, con
sus particularidades de clima, recursos naturales, etc. Y la influencia que sobre
la idiosincrasia de los pueblos ejercen tales elementos, sino una historia y una
cultura común, como es el caso de Grecia, Roma, Italia, España y otros. En el
Atlántico Sur tiene intereses comunes Brasil, Argentina, Sud África y Namibia.
35 - 132
Ratzel divide la ubicación en inter-relacionada y dispersa. En la primera
categoría distingue la ubicación central (Austria y Suiza en Europa, Bolivia en
Sud América); la ubicación periférica (Grecia en Asia Menor, los vascos en el
Golfo de Vizcaya); la ubicación lineal (los lapones en las montañas
escandinavas); y la ubicación serial (los pueblos de Sudán Central entre los
océanos Atlántico e Índico). La ubicación dispersa es aquella que carece de
coherencia por la separación espacial. Da como ejemplo “las razas dedicadas
al comercio” (judíos, armenios y árabes),
Las ubicaciones central y periférica se condicionan y se complementa, dice,
cuando un pueblo ocupa el interior de un continente o de una isla, cuyos bordes
son ocupados por otros pueblos. Esta ubicación tiene un carácter totalmente
pasivo, agrega, cuando los pueblos involucrados no se encuentran en avance.
“Normalmente, el encierro de un pueblo en una situación central representa la
declinación de su sentimiento nacional, como lo atestigua el ejemplo actual de
Polonia y los escoceses en la antigüedad. A la inversa, resulta mucho más
prometedor cuando un pueblo consigue producir una brecha en el cinturón que
lo rodea o cuando consigue manifestar alguna fuerza expansiva”. RATZEL se
equivoca al citar a Polonia como un ejemplo de declinación de su sentimiento
nacional, pues, al contrario, este pueblo ha demostrado su cohesión histórica
y el arraigo de su cultura pese a las agresiones y repartijas que su territorio ha
sufrido en diversas ocasiones.
Para Couto e Siva la posición no se limita a la situación geográfica del territorio,
sino a su ubicación en el ámbito mundial, en el espacio regional y en las
relaciones inter regionales; a la accesibilidad a las corrientes del tráfico
marítimo y aéreo, así como el grado de dependencia con relación al comercio
exterior; la proximidad o el alejamiento de los principales centros de poder,
teniendo en cuenta la dirección e intensidad de las presiones externas, las
razones de fricción actuales o potenciales. El espacio se relaciona
principalmente con la definición de una geopolítica aplicada al campo interno -
dice Couto, mientras que la posición interesa, sobre todo, a la geopolítica
orientada hacia el exterior en un sentido positivo de ataque o negativo de
defensa. De esta manera, el mismo autor anota que el ángulo Noreste de Brasil
que penetra en el Atlántico y se aproxima al África, es como un porta-aviones
insumergible para las fuerzas aéreas norteamericanas en un posible conflicto
bélico inter continental, y es también una inmejorable base para atacar a través
de África el flanco sur del bloque socialista.
La ubicación de los territorios en los ámbitos regional y mundial hace que éstos
tengan importancia estratégica, aunque sean muy pequeños, como son los
casos de Panamá, Cuba Centroamérica, Egipto y el Cuerno de África, etc. Esta
calidad estratégica de los pequeños territorios se convirtió en una mercancía
durante la guerra fría, pues se “vendía” a las superpotencias por grandes
sumas de “ayuda” o subvenciones, como ocurrió con Cuba, que recibía de la
URSS más de cinco mil millones de dólares anuales, y con Egipto e Israel, los
mayores beneficiarios de la ayuda norteamericana. Con el final de la guerra
fría, este “negocio” ha disminuido y ya no es ahora imprescindible tener bases
militares en esos territorio, dado que, como lo observa Alvin Toffer, “a medida
36 - 132
que las capacidades logísticas aumentan, a medida que los radios de acción
de aviones y misiles crecen, a medida que los submarinos proliferan y a medida
que las operaciones de transporte aéreo militar de acelera, es lógico que se
produzca un declive de la necesidad de tener bases militares e instalaciones
de reparación y de almacenaje de suministros en el extranjero”.
Esta comprobación le hace deducir que “mientras [Link]. es líder del Atlántico
Norte, Brasil está destinado a ser la potencia hegemónica en el Atlántico Sur”,
que es “casi como un lago brasileño”, donde hay que neutralizar o anular la
competencia de Argentina y del África del sur.
El relieve del territorio es otro factor geopolítico que influye sobre el carácter de
los pueblos, sus condiciones de vida, su economía y las condiciones
estratégicas de su conservación. Hay diferencias muy marcadas entre los
montañeses y los habitantes de la llanura, lo que puede apreciarse bien en
Bolivia y en otros Estados del continente. Los montañeses (collas en Bolivia)
son por lo general ásperos, rudos, introvertidos, como el ambiente en que
viven, al paso que los llaneros (cambas en nuestro país) son expansivos,
cordiales, alegres. El geopolítico alemán R. Henning (citado por Vicens Vives)
dice al respecto que los “montañeses tienden al particularismo y al
microestatismo y se oponen enérgicamente a los intentos de conquista y de
asimilación. Los habitantes de las llanuras anchas y fértiles, por el contrario,
saben adaptar su fisonomía cultural y política a las innovaciones y tienden en
consecuencia al macroestatismo”. Ejemplos de pueblos montañeses los
tenemos en Suiza (Confederación Helvética), formada por pueblos de diversas
culturas (germanos, franceses e italianos) y por cantones con diferentes
costumbres y legislaciones, que configuran micro-estados; en Grecia, donde
las ciudades estado de la antigüedad eran asimismo micro estados que
mantenían pugnas y antagonismos entre sí; en Chile, el país más montañoso
de nuestro continente, donde Pinochet propone -como se verá en la segunda
parte- que se cree una “conciencia de montaña” entre la población, como parte
de una escuela geopolítica chilena. Brasil es un país llano, con escasas
elevaciones en su territorio, que tiende al macro estatismo, según hemos visto,
y que es ya uno de los gigantes del planeta. Lo mismo puede decirse de
Argentina.
A propósito de esta oposición, Vincens Vives nos recuerda que los estudios de
geografía humana han demostrado “la repulsión recíproca entre los habitantes
de la montaña y del llano…. Fuera de sus dominios respectivos, el montañés
y el llanero se encuentran desplazados, como si estuvieran en el exilio. Ello no
obedece a una previa actitud espiritual (prejuicio), sino a la fundamental
discrepancia en sus géneros de vida”.
Se ha dicho que la montaña ejerce estímulos neohistóricos en su población por
las duras condiciones de vida que le impone. Esto ha sido largamente
explicado por Arnold J. Toynbee en el Cap. VII del volumen I del resumen de
su obra “A Study of History”, capítulo denominado “El Desafío del Medio
Ambiente” (The Challenge of the Enviromment), donde consigna muchos
ejemplos históricos que avalan su tesis de que el estímulo hacia la civilización

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es positivamente más fuerte en proporción a la dureza del medio ambiente. Allí
analiza las condiciones de vida en los valles inferiores de los dos grandes ríos
de China, el Amarillo y el Yangtsé. Nos dice que hace muchos siglos el primero
de éstos colosos no era navegable en ninguna época, porque en invierno
estaba congelado o cubierto de grandes masas de hielo flotante, y en
primavera el deshielo ocasionaba grandes inundaciones que cambiaban con
frecuencia el curso del río, dejando los viejos canales cubiertos de maleza y de
vegetación. Aún ahora, después de tres o cuatro mil años de esfuerzos por
drenar y canalizar el río, sigue provocando devastadoras inundaciones. El
Yangtse por el contrario, ha sido siempre un río navegable, y aunque suele
desbordarse en raras ocasiones, los efectos de sus inundaciones son mucho
menores que los del río Amarillo. Sin embargo -anota- fue en el valle del
Amarillo que nació y floreció la civilización Tsínica y no en el Yangtse.
Otro contraste que presenta Toynbee es el de las tierras rocosas y desnudas
donde se desarrolló la cultura helénica en Grecia, frente a las llanuras suaves
del Norte que no albergaron a ninguna civilización. Los griegos llamaron Beocia
a la zona de llanuras ondulantes y fértiles que se dilatan hacia el Norte, y
Toynbee nos recuerda que en el lenguaje de los helénicos beocios quería decir
rústico, torpe, sin imaginación (de allí pasó esta voz al idioma español, donde,
en lenguaje figurado beocio significa torpe, grosero).
En nuestro propio país y en América encontramos que las civilizaciones de
Tiahuanacu, Inca, Azteca, Maya y Chibcha florecieron en zonas montañosas
de lo que ahora son Bolivia, México, Perú, Ecuador, Colombia, Argentina y
Guatemala, donde el clima es templado y frío por estar ubicadas dichas zonas
en las regiones tropicales y sub-tropicales, a diferencia de los llanos tórridos y
húmedos, generalmente malsanos, del oriente boliviano y del continente.
Desde antiguo los pensadores políticos han asignado gran influencia al clima
en el carácter y el desarrollo de los pueblos. Toynbee nos informa sobre un
tratado llamado “Influencia de la atmósfera, del agua y de la situación”, escrito
en Grecia en el siglo V a.c. y preservado entre las obras de la Escuela de
Medicina hipocrática. En dicho texto puede leerse por ejemplo que “los
habitantes de las regiones montañosas, rocosas, con agua abundante y a gran
altitud, donde hay un ancho margen de variaciones climáticas tienden a ser
robustos, con cuerpos físicamente adaptados al esfuerzo y al valor… Los
habitantes de las tierras bajas y calurosas, cubiertas de praderas pantanosas,
que están expuestos más a los vientos cálidos que a los fríos y beben agua
tibia, no tienen cuerpos robustos ni delgados, sino que son rechonchos,
carnosos y de cabellos oscuros…”.
Muchos autores observan que los grandes Estados han surgido y predominado
en las grandes zonas templadas del hemisferio Norte del globo, Históricamente
se observa un desplazamiento, a través de las edades, de los principales focos
de cultura y de hegemonía política “desde las zonas templadas subtropicales
y meridionales, hacia las zonas frías y húmedas del Norte”. Así, las primeras
culturas surgieron en los valles de la Mesopotamia y del Nilo: declinaron éstas
cuando el foco de irradiación se trasladó a la cuenca del Mediterráneo (Grecia

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y Roma). A mediados de la Edad Moderna ese foco se desplazó al Norte y
Occidente de Europa, siguiendo siempre un rumbo nor occidental. Esta
comprobación parece apoyar el aserto de que “todos los núcleos de civilización
y todos los grandes imperios se han hallado enclavados entre el trópico de
cáncer y los 60º de latitud norte”.
La evolución histórica de las culturas y de los centros de poder confirma, pues,
la influencia geopolítica del clima, entendido éste como una combinación de
temperatura, humedad, lluvias, vientos, fenómenos atmosféricos, etc.
La escuela norteamericana de Geografía Económica dirigida por el profesor
Huntington realizó gráficos especiales llamados climatógrafos, cuyas
coordinadas asocian las temperaturas y las precipitaciones pluviales con los
meses en que se registran unas y otras. Basándose en estadísticas sobre
nacimientos, defunciones, analfabetismo, productividad industrial, transportes
y comunicaciones, alimentación popular, etc.; dicha escuela destaca un
elemento que había sido ignorado en estudios anteriores, o sea el de la
variabilidad diurna o estacional, y sobre todo nos dice Vicens Vices- el de los
bruscos cambios climatológicos producidos por las tempestades ciclónicas.
Los ciclones son perturbaciones atmosféricas formadas por depresiones que
aparecen en el hemisferio Norte entre los 30 y los 70 grados de latitud
septentrional; ciclones que corren a gran velocidad de Este a Oeste y
ocasionan, junto con los frentes polares, períodos muy inestables y alternativos
de lluvias, temperatura y vientos. En algunos casos estos fenómenos tienen
efectos devastadores, como los vientos monzónicos acompañados de intensas
lluvias que suelen registrarse en el Sudeste de Asia, y los huracanes de la zona
del Caribe, corrientes en los meses de agosto a octubre.
Según los gráficos y mapas elaborados por la Escuela de Huntington, la zona
atlántica euro-americana al Norte, y la de Australia y Nueva Zelanda al Sur,
parecen ser las que poseen una mayor adecuación climatológica a las
circunstancias de la civilización moderna. En las latitudes medias de ambos
hemisferios las costas ofrecen mejores estímulos que el interior de los
continentes, por las alteraciones de tiempo que ocasiona el contacto entre el
océano y la tierra. Comentando estas investigaciones, Vicens Vives opina que
“parece indudable, al lado de la herencia biológica y de las costumbres
históricas, que parte de la “efervescencia” (inquietud, intranquilidad) del
hombre europeo moderno y de su versión norteamericana, se debe al estímulo
del régimen ciclónico norte-atlántico, acrecentado a partir del siglo XII de
nuestra era”. Más adelante agrega que, aunque “el clima no imprime una
marcha ni a la cultura ni a los pueblos… en el estado actual de la cultura la
supremacía política, técnica y espiritual corresponde a aquellos pueblos que
se hallan situados en zonas de grandes contrastes climatológicos. En este
caso, como en todos concluye la oposición y la adversidad naturales se
convierten en formidables acicates de las creaciones humanas”.
En su ensayo “Ubicación y Espacio”, escrito hace cerca de un siglo, Ratzel
consigna observaciones similares a las que estamos comentando cuando
escribe que “el área templada norteamericana va a ser siempre más poderosa

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que la correspondiente de Sudamérica pues la primera se extiende a lo ancho
de la zona templada, mientras que la segunda tiende a disminuir en dirección
al Polo Sur. Por lo tanto, Norteamérica posee, en mayor medida, condiciones
más favorables que Sudamérica, como son las proporciones por una mayor
disponibilidad de áreas templadas”. Ilustra su afirmación con ejemplos de otros
países, como las partes septentrionales de Francia, Italia y España, que son
comparativamente más desarrolladas que las respectivas regiones del Sur.
“De los grupos humanos radicados en penínsulas suelen tener preponderancia
los que se encuentran más próximos a la amplia base contigua al continente”.
Esto se confirma en los casos de las penínsulas itálica e ibérica. El desarrollo
industrial y económico se ha concentrado mayormente en las ciudades del
Norte (Turín y Milán) en Italia; Barcelona, Madrid y Bilbao en España). El sur
de Italia es predominantemente agrícola, como lo es el de España, regiones
relativamente pobres si se las compara con las del Norte y con los otros países
del continente.

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CAPÍTULO VI
GEOPOLÍTICA DEL ESTADO

ESPACIO Y PODER

I.- TERRITORIO Y ESPACIO.


El territorio es la base física sobre la cual existe un Estado, que contiene sus
recursos naturales, su población, su organización y sus instituciones. Además de
todo esto, como elemento del Estado, el territorio debe entenderse como el espacio
en función al cual se determina el elemento poder, que tiene relevancia principal
desde el punto de vista de la geopolítica.
El territorio deja de ser un elemento pasivo para constituirse en organismo vivo
(Lebensraum o espacio vital de los alemanes), cuando concurren ciertos factores
que le dan precisamente esta fuerza vital que distingue los conceptos de espacio y
territorio. Entre esos factores podemos mencionar los siguientes:
A.- Extensión y superficie: A mayor superficie corresponde, generalmente,
mayores recursos naturales de cuya exploración-explotación depende el
desarrollo económico y social de un país. La mayor superficie puede albergar,
asimismo, mayor cantidad de población.
“Los amplios espacios otorgan a las distintas formas de vida que los utilizan
para expandirse -dice Ratzel- de la protección que dan las grandes distancias
(al dificultar la agresión de otros entes y al facilitar la defensa). La magnitud del
horizonte geográfico influye sobre el criterio y la voluntad de los pueblos, al
conformar pautas acordes con los espacios que serán abarcados”.
B.- Situación geográfica: (Insular, continental, costera, en los hemisferios Norte
o sur, etc.)
C.- Ubicación del territorio: En relación a zonas estratégicas de importancia
geopolítica, o en la vecindad de grandes estados, etc.
D.- La densidad demográfica: Que es la relación entre superficie y población.
Una mayor densidad contribuye generalmente a un mayor desarrollo relativo,
como en los casos de EEUU, Europa Occidental y Japón, aunque en otros
casos (China, India e Indonesia, por ejemplo) no se cumple esta premisa, por
razones que se explica en otra parte (ver Cap. V). Cuando los territorios son
muy pequeños y con escasos recursos naturales (casos de Puerto Rico y El
Salvador, por ej.) la mayor densidad demográfica es un lastre, el lugar de un
factor de desarrollo.
Sobre este particular, Ratzel observa que “el crecimiento poblacional será
siempre más lento que el espacial; de ahí surge la importante ley según la cual
un Estado es tanto más fuerte y duradero cuanto más armónico haya sido el
crecimiento del binomio pueblo-estado, y cuanta más correspondencia haya
existido entre su territorio político y el ocupado por su población”. En otro lugar
41 - 132
observa Ratzel que “la capacidad de absorción de las grandes masas
(humanas) actúa de manera natural”, e ilustra su aserto con la referencia
histórica de que Darío, rey de los persas, no quiso establecer su residencia en
Babilonia, que acababa de conquistar, por temor a que la gran población de
esta ciudad absorbiera a la de su reino, asentado en inhóspitas mesetas.
E.- La capacidad demográfica: La aptitud de la población para ocupar, dominar
y transformar su territorio, en su propio beneficio y en el de los fines del Estado.
Para esto se necesita una población alfabetizada y habilitada profesional y
técnicamente en las diferentes disciplinas del quehacer social. Una masa de
iletrados y analfabetos, carente de mano de obra calificada, de
administradores y de dirigentes idóneos, será incapaz de ocupar
efectivamente y de transformar su territorio.
A este propósito recuerda Haushofer que “la carencia de dominio del espacio
fue una de las desafortunadas herencias que los Estados sudamericanos
recibieron de la madre patria. Esta carencia es aún hoy la causante de muchos
razonamientos que se producen en América Latina. Hizo que Bolivia tuviera
que ceder a Brasil el rico territorio del Acre, productor de caucho (1903);
ocasionó la eterna cuestión de límites entre Bolivia y Paraguay por la parte
norte del Chaco; produjo la guerra del pacífico (1879-1884)”.
En este sentido, Jorge Atencio dice que se entiende por espacio “el ambiente
geográfico, el mundo circundante en que vive un Estado. Eses espacio está
dado por el territorio, condicionado en su valor por su extensión, su
profundidad; la posición o situación geográfica absoluta y relativa; la clase y
características de las fronteras; las influencias geográficas que originan zonas
vivas o muertas y mayores o menores fuentes de riquezas, y por factores
imponderables de las aptitudes de su población”. En consecuencia, espacio no
es lo mismo que territorio en términos geopolíticos. El segundo es un elemento
pasivo del Estado, que puede ser transformado en espacio, es decir, en un
factor activo según el papel que juegan la población, la economía y la política
en su desarrollo.
II.- ESPACIO Y CULTURA.
Podría pensarse que el mayor espacio favorece el crecimiento de la cultura; pero no
es necesariamente así, según nos enseña la historia. En la antigua Mesopotamia
florecieron las culturas más importantes de la antigüedad: sumerios, asirios, caldeos
y babilonios, y lo mismo ocurrió en Egipto, a lo largo de la estrecha franja del río
Nilo. Otro ejemplo clásico es el de Grecia, país pequeño cuya cultura fue la primera
en esparcirse por todo el mundo, al que deslumbra todavía ahora. En la Edad Media
y en los tiempos modernos abundan los ejemplos: Inglaterra, pequeña isla, Italia,
una península reducida, Francia, España, un poco mayores en superficie, y Holanda
nos han legado obras maestras en todas las ramas de la cultura. Lo que gravita en
el nacimiento y desarrollo de la cultura es la ubicación del espacio: en la cuenca de
los grandes ríos, mares y océanos, como se aprecia en los ejemplos que hemos
citado, donde predominan las islas, penínsulas y espacios con acceso directo a
mares y ríos.

42 - 132
El tiempo, por supuesto, es otro factor en el crecimiento y propagación de la cultura.
Todas las grandes culturas se han formado y expandido a lo largo de varios siglos,
siendo su permanencia y su universalidad el común denominador que las distingue.

III.- ESPACIO Y ESTRATEGIA.


Es indudable la importancia estratégica de los grandes espacios, como los de China,
Rusia y EEUU. La primera ha mantenido su unidad a lo largo de milenios,
resistiendo innumerables invasiones, por su dilatado territorio. Lo propio puede
decirse de Rusia, que sobrevivió a más de doscientos años de ocupación mongólica
y a dos invasiones devastadoras en 1812 y en 1241. En cuanto a los [Link]., no ha
sufrido hasta el momento ninguna invasión de su territorio y menos una derrota, si
tenemos en cuenta que ha tomado parte en las dos guerras mundiales de este siglo
y en otros conflictos menores. En una perspectiva inferior puede decirse lo mismo
de Brasil, poseedor de un enorme espacio.
Los espacios insulares, aunque sean pequeños, son fortalezas a veces
inexpugnables, como ha ocurrido con Inglaterra, que durante siglos se vio envuelta
en guerras con otros Estados y en las dos conflagraciones mundiales, sin ser
invadida una sola vez.
IV.- ESPACIOS ECONÓMICOS Y PODER.
En su obra “Espacios económicos y poder”, André Hillion marca las relaciones
estrechas que hay entre el espacio territorial y el espacio económico, recordándonos
que lo que en economía se llama ahora espacio funcional equivale al espacio vital
de los geopolíticos alemanes. A partir de la distinción que Francois Perroux hizo
entre espacio territorial y espacio funcional, y las consecuencias de esta dualidad.
Hillion observa que históricamente hay que distinguir tres nociones de espacio:
A.- El espacio homogéneo: Basado sobre circunscripciones territoriales bien
delimitadas, que dependían de una autoridad, de un único poder de decisión
(las civitates de los romanos, los municipios feudales, los principados).
B.- Los espacios polarizados: Que aparecieron con la dispersión de aquéllos,
como consecuencia del progreso técnico y de la multiplicación de los medios
de transporte y de las desigualdades en el progreso social que tradujeron las
desarticulaciones internas acumuladas durante siglos.
C.- El espacio - programa: Que es aquel cuyas partes constituyentes dependen
de una misma decisión, “como las filiales dependen de una misma casa matriz,
esté o no el centro de decisión localizado en el territorio”. La noción de espacio-
programa o espacio-plan nace con la necesidad de “no dejarse sorprender ni
dominar por los acontecimientos”.
Según Boudeville, el espacio homogéneo, corresponde a una economía
agraria; el espacio polarizado se inscribe en el marco de una economía
industrial y comercial, y el espacio-programa corresponde a la prospectiva, que
es la ciencia que trata de alcanzar determinados objetivos lo más
económicamente posible, o, en palabras de Gastón Berger, a quien se
considera el padre de la prospectiva; “Anteayer seguíamos ciegamente lo que
llamamos naturaleza. Ayer nos conformábamos a esta naturaleza con
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conciencia y aplicación. Hoy nos corresponde a veces proteger la naturaleza,
a veces orientarla hacia el rumbo que nos parece favorable. En cierta manera
somos responsables de la evolución”.
V.- DUALISMOS ENTRE TERRITORIO Y ECONOMÍA.
De la correlación existente entre territorio y economía derivan una serie de tensiones
que el profesor Gannage expresa en tres “dualismos”: uno territorial, otro funcional
y otro social, según nos explica el mismo Hillion. Estos dualismos aquejan a los
países atrasados, y según ellos, el grado de atraso es proporcional a la intensidad
de los dualismos.
A.- El dualismo territorial: Es la diferencia de desarrollo entre las diversas zonas
de un territorio, que forman “islotes” separados entre sí, por territorios más o
menos extensos de economía estancada y, a menudo, regresiva. Es lo que
Couto e Silva denomina archipiélagos o penínsulas en el territorio brasileño,
es decir, las zonas que en contraste con el heartland desarrollado Río-Sao
PauloBelo Horizonte, permanecen en secular estancamiento, como el
Noreste, el Noroeste, Mattogrosso y la cuenca del Amazonas, donde la
pobreza, la desnutrición, la sequía y la depredación del medio ambiente
contrastan con el desarrollo económico e industrial de la zona atlántica. En
Bolivia, la mayor parte de su territorio permanece en esta condición (Beni,
Pando, Norte de La Paz, el Chaco, etc.).
Para el conjunto del territorio, estas zonas de crecimiento pueden actuar como
trabas o facilitar el “despegue”: en el primer caso ocurre la migración de
población y de capitales hacia los centros de desarrollo, y en el segundo, la
zona de crecimiento puede ser un propulsor del desarrollo general, siempre
que absorba materias primas y otros recursos de las áreas menos
desarrolladas, o cree nuevas industrias y otras actividades económicas en
estas últimas. En todo caso, para contribuir el “despegue” de todo el territorio
dichos polos de desarrollo han de integrarse efectivamente en la vida nacional
y trabajar en interés del conjunto, y no al servicio de intereses foráneos.
B.- El dualismo funcional: Está íntimamente vinculado al primero, y se
manifiesta en la coexistencia de dos economías: una de subsistencia,
tradicional y pre- capitalista (casos de los campesinos de Bolivia) y otra de
mercado, de tipo capitalista clásico (caso del comercio y la industria en los
principales centros urbanos de nuestro país).
“El efecto de la economía de mercado implantada por intereses extranjeros
cuyo objetivo es la explotación de los recursos naturales locales en provecho
de los capitales invertidos originarios del exterior, es generalmente atrasar el
proceso de integración de la nación por no incorporarse a su economía. Las
firmas extranjeras constituyen puestos de vanguardia de los países
industrializados e integran naturalmente sus actividades a las economías de
dónde vienen los capitales y no a las economías que proporcionan las materias
primas”. Para que la economía de mercados sea un factor de desarrollo
interno, deben participar realmente en su gestión las autoridades locales y sus
poblaciones, lo que no ocurre en los países de economía capitalista
dependiente, como Bolivia.
44 - 132
Se hace notar que la coexistencia de las economías de subsistencia y de
mercado es contraproducente y entraba el verdadero desarrollo.
C.- El dualismo social: Es un producto de los dos anteriores y consiste en la
existencia de sociedades divergentes y cada vez más opuestas en una misma
colectividad. En la sociedad de economía tradicional, la importancia del
individuo se aprecia por su posición económica y social, y por el grupo al que
pertenece, no en función de su contribución efectiva a la colectividad, dada la
ausencia de movilidad social vertical en tales sociedades (el caso de la
sociedad boliviana y de la de Cochabamba en particular, antes de la Reforma
Agraria). En una sociedad industrializada el individuo vale por su capacidad,
eficiencia y contribución real a la colectividad donde se desempeña.
La sociedad tradicional está consumida por tabúes, prejuicios y
convencionalismos, al margen de toda racionalidad crítica. En la economía de
mercado se busca la productividad y el progreso material. “El tecnócrata tiene
cierto desprecio por los sistemas atrasados”. Hay dos mentalidades opuestas
(lo que ha originado la expresión de “espacios mentales”) con su carga de
tensiones que se resuelven, tarde o temprano, con la transformación pacífica
o violenta de las estructuras sociales.
En esta lucha permanente de los “dualismos”, las economías dominantes no
participan en un desarrollo efectivo de los espacios dominados y las
inversiones extranjeras persiguen la rentabilidad mayor, con los “islotes” más
o menos desarrollados mirando al exterior y dependiendo de las economías
foráneas. Esto explica que el servicio de la deuda externa extraer de América
Latina más dinero del que invierten en ella los países del centro.
Ante esta realidad surge el espacio-programa de que hablábamos
anteriormente. “Es preciso comprobar -dice Hillion- que en todas las naciones,
grandes o pequeñas, los Estados, sean liberales o autoritarios, intervienen
cada vez más, y de todas maneras, en los territorios constituyentes”. Cita, a
propósito, una frase de Francois Perroux, según la cual “lo que contiene la
tierra hay que saberlo primero y darle después la oportunidad de capacitarse”.
En otras palabras: nadie puede descartar una política de desarrollo planificado.
La tensión entre espacio territorial y espacio económico tiende a resolverse en
las economías de escala que son la base de la integración. “La nación más
desfavorecida es la nación pequeña que permanentemente sufre costos
elevados que repercuten sobre otros costos en una estructura de
propagación”. La integración ofrece la perspectiva de un crecimiento armónico
y equilibrado entre economías de diversa magnitud que tienden a
complementarse. De otro modo, lo que los economistas llamas “espacio
funcional”, al igual que el “espacio vital” de los alemanes, “está condenado a
desaparecer si no crece”. Y en esta lucha permanente por conquistar
mercados y asegurarse abastecimientos, “los grandes espacios funcionales no
están siempre dispuestos a respetar las reglas del juego, es decir, la ley del
mercado de competencia. Utilizan su propio poder de monopolio, por su lado,
y por otra la potencia del Estado al cual pertenecen”.

45 - 132
VI.- DENSIDAD, CONCENTRACIÓN Y DISPERSIÓN DEL PODER.
Mackinder observaba en 1904 que, antes de la era de los descubrimientos
realizados en el siglo XV, Europa era un mundo políticamente encerrado por sus
cuatro costados: al Norte lo inmovilizaban los hielos del Océano Ártico; al sudeste y
sur el imperio Otomano le cerraba el paso, lo mismo que los mongoles y otros
pueblos nómadas por el Este; al oeste, el Océano Atlántico era un inmenso espacio
desconocido.
Los portugueses se adelantaron a romper este encierro, puesto que expulsaron a
los árabes de su territorio en el siglo XIII; en 1415 se apoderaron de Ceuta, en el
norte de África, frente al peñón de Gibraltar: llegaron a las islas Madeira en 1.415-
18 y a las Azores en 1.427. Aprovechando de los adelantos técnicos disponibles en
esa época (la carabela, la navegación a vela y la brújula) prosiguieron su marcha
hacia el sur por la costa occidental africana hasta llegar al cabo de las Agujas en
1488, cuatro años antes del primer viaje de Colón. Los descubrimientos de éste y
de los portugueses, así como los viajes de holandeses, franceses e ingleses,
expandieron el poder político de Europa por nuestras tierras de Occidente (América)
y por las viejas de Oriente que no habían dominado, empresa que culminó en el
siglo XIX con el proceso de colonización de África y Asia (India y China en esta
última).
Al revisar esta época de la historia Mackinder agregaba en 1.904 que el planeta se
había agotado para los exploradores y que no quedaban ya regiones vacías de
poder. Si antes de Colón Europa era un sistema político cerrado, en 1904 el mundo
era un sistema político cerrado, porque las ondas expansivas del poder político no
encontraban válvulas de escape y regresaban hacia los lugares de origen arrasando
los lugares más débiles que encontraban a su paso.
Esta expansión del poder hace que el siglo XX se caracterice por su agresividad
que fue capaz de producir dos guerras mundiales en el breve lapso de 25 años.
Estos hechos revelan, según Hugo Gastón Sarno, que el poder ha crecido
sostenidamente desde la época de los grandes descubrimientos, y que “el poder
crece pero el planeta no crece; por lo tanto, aumenta incesantemente la “densidad”
del poder en la superficie terrestre”, fenómeno que explica la aparición de las
grandes potencias y de las “superpotencias” para las cuales “no existe país, ni
región, ni océano, ni órbita donde no mantengan intereses”. Siguiendo una ley
natural, “el poder no solamente tiende a crecer, sino también a concentrarse”.
Para defenderse de esta acumulación de poder los débiles se agrupan y buscan la
integración que resulta asimismo un fenómeno natural (la CEE, la OPEP, los Países
no Alineados, la Liga Árabe, etc.). En otras palabras, la intensificación del comercio,
de las comunicaciones y del transporte a escala mundial, que han “empequeñecido”
el mundo, por una parte, y la expansión y concentración del poder, por otra, hacen
que nadie pueda vivir aislado y que los débiles busquen asociarse o integrarse para
defender sus intereses, ya que el aislamiento es no sólo imposible, sino peligroso.
Hasta ahora no existe una clara delimitación entre el espacio aéreo y el espacio
ultraterrestre. Se ha propuesto que el primero alcance una altura de 100 a 110 km.
sobre el nivel del mar, o que abarque hasta donde termina la turbo pausa, o sea el
punto donde el aire carece ya de oxígeno.
46 - 132
La concentración del poder, a su vez -observa Sarno- está acompañada por la
dispersión del mismo en escala reducida, como es el hecho de que diferentes
grupos locales, regionales e internacionales ejercen presión e imponen su voluntad
pacífica o violentamente (empresas transnacionales, terroristas, narcotraficantes,
traficantes de armas, contrabandistas, etc.)
Esta realidad aplastante de la expansión, concentración y dispersión del poder en
un mundo político cerrado ha obligado a buscar una válvula de escape fuera de si,
y la ha encontrado, al parecer, en el espacio ultraterrestre, es decir, más allá de la
zona sobre la cual los Estados ejercen soberanía. Desde que Julio Verne escribiera
su fantasía “De la tierra a la Luna”, el hombre no cesó de investigar la posibilidad de
salir fuera de la atmósfera.
Es larga la lista de científicos que desde el siglo pasado se ocuparon de esta
materia, y el 3 de octubre de 1.942 ha quedado marcado en la historia como el
primer día en que un objeto creado por el hombre (la bomba V-2) salió de la
atmósfera, penetró en el espacio sin aire, a 83 km. de altura y cayó a 185 km. de
distancia de su punto de lanzamiento. Dos años después comenzó el bombardeo
de Londres con este instrumento mortífero. La URSS logró fabricar después el
primer cohete balístico inter continental (ICBM) y el primer satélite, y colocó al primer
hombre en el espacio exterior. En efecto, el 4 de octubre de 1.957 la URSS. puso el
órbita al “Sputnik I”, EEUU hizo lo propio con el “Explorer I” cuatro meses después,
y el 20 de julio de 1.969 el “Apolo XI” colocó dos hombres por primera vez en la
superficie lunar.
Lo grave de estas investigaciones es que, según se afirma, de los 2.800
instrumentos lanzados al espacio exterior hasta mediados de la década última, el
70 % llevaban fines bélicos (agresivos y defensivos) y el 30 % solamente tenían
carácter científico. Es decir que la onda expansiva del poder terrestre se extiende
ahora hacia el espacio exterior, desde el cual pende una gigantesca espada de
Damocles que amenaza destruir la humanidad en cualquier momento.

47 - 132
CAPÍTULO VII
GEOPOLÍTICA DEL ESTADO

FRONTERAS, HINTERLAND Y HEARTLAND

I.- CONCEPTOS Y ANTECEDENTES.


Las fronteras son las líneas reales o imaginarias que demarcan el territorio de dos
o más Estados, sobre el cual éstos ejercen su poder de imperio o soberanía. Las
fronteras se establecen sobre la base de puntos geográficos de referencia, Mapas,
límites coloniales (el caso del Uti Possidetis Juris de 1.810 en América) ríos,
montañas y otros medios naturales o arcifinios. El territorio de todo estado con litoral
marítimo incluye el mar territorial, que se extiende hasta doce millas a partir de las
líneas de base de la costa.
En los ríos y estrechos internacionales la frontera se establece al centro del canal
principal o sea el “thalweg” y en las montañas, en la línea del “divortia aquarum” o
según se -convenga en los tratados respectivos.
Se estima que durante medio millón de años, hasta la constitución de los primeros
estados sedentarios en Egipto y Mesopotamia, las sociedades primitivas, que eran
nómadas porque se desplazaban constantemente de un lugar a otro, no conocieron
fronteras. La primera noción de límites apareció en dichas sociedades sedentarias
que, al dedicarse a la agricultura, señalaron linderos para las tierras que cultivaban.
A comienzos del III milenio AC. se lee en una inscripción de Beni-Hasan que el
faraón “separa cada ciudad de su vecina, hace conocer a cada ciudad sus fronteras
con las otras ciudades, levanta sus estelas limítrofes, duraderas como el cielo”.
Nos dicen los historiadores que cuando aparecen las sociedades con una cultura
superior, como China y el Imperio Romano, surgen también las primeras fronteras
con fortificaciones militares, para defenderse de las invasiones de los “bárbaros”. El
Emperador Cheng, de la dinastía Tsin, que fue el unificador de China ordenó en el
año 215 AC. la construcción de la gran muralla para proteger al país de las
invasiones de los mongoles. En la Edad Media no había prácticamente fronteras,
ya que la inexistencia de Estados propiamente dichos, que fueron suplantados por
los feudos y señoríos, hacía innecesarias las demarcaciones fronterizas, como las
conocemos ahora, que aparecen con los primeros -estados nacionales. Entre la I y
II Guerra Mundiales surge una época de “petrificación de los límites”, en que éstos
se erizan de cañones y de muros (las líneas Maginot y Stalin), trasunto de las
divergencias políticas, económicas e ideológicas que se agudizaron en Europa y en
Asia después de la II Guerra Mundial (la división artificial de las dos alemanias y las
dos Coreas).
El investigador Armand Brette dice que en 1.789, año de la Revolución, era
prácticamente imposible fijar los límites de Francia “en el sentido con que hoy se
aplica la palabra frontera”. La Revolución Francesa crea lo que a partir de entonces
se llama “el espíritu nacional”. El “espíritu de frontera”, según Vidal de la Blache,
48 - 132
nace cuando el 18 de Junio de 1.790 los habitantes de Estrasburgo (Alsacia)
colocaron en el puente sobre el Rin un cartel que decía “Aquí comienza el país de
la libertad”
II.- CLASES DE FRONTERAS.
El inglés Lord Curzon y otros han hablado de las fronteras naturales, como el mar,
los ríos, las montañas, etc., que son las mejores en su opinión, porque constituyen
marcas bien claras que, a diferencia de los hitos, no destruye el tiempo ni son
removidos de su emplazamiento.
Sin embargo, hay que hacer notar que, en cuanto a los ríos, estos suelen cambiar
de curso, como es el caso del Rin en Europa, en la región alsaciana, donde se
confunde con pantanos y tiene varios brazos, y los ríos de las llanuras bajas de Sud
América, que por cambiar de curso han provocado veinte litigios, según Ancel, entre
Ecuador y Perú (río Marañón, Alto Amazonas); entre el Paraguay y Argentina (por
el río Pilcomayo, que se divide en varias ramas), etc. En Bolivia los ríos Mamoré,
Piraí y otros que no son fronterizos, cambian también de curso formando brazos y
lagunas en los trozos abandonados de su lecho.
Respecto a los mares, la costa es una frontera natural segura para las potencias
navales, y no así para los Estados sin poderío naval, que más bien ofrecen flancos
abiertos a la invasión extranjera, como ocurrió en las guerras púnicas, que se
decidieron en la batalla de Zama (Túnez) después del desembarco de las legiones
romanas en África del Norte y en la II Guerra Mundial, cuando el desembarco en
Normandía revirtió el curso de la contienda en favor de los aliados. La guerra del
Pacífico de 1.789, en la que Bolivia perdió su extenso litoral, se definió
principalmente por el poderío naval chileno.
La convención de 1.882 suscrita por Francia, Bélgica, los Países Bajos, Alemania,
Dinamarca y Gran Bretaña, fijó las fronteras marinas a tres millas (5.555 mts.) a
partir de la línea de costa de bajamar, cuando las aguas se retiran en las mareas.
Como es sabido, la Convención sobre el Derecho del Mar suscrita en Montego Bay,
Jamaica, cl 10 de diciembre de 1.982 fijó dicha frontera a doce millas de la costa,
que es lo que se conoce como mar territorial, sobre el cual los Estados con litoral
ejercen plena soberanía.
La montaña es otra frontera natural que se determina por sus picos más elevados o
en su “divortia-aquarum”. Opone, evidentemente, obstáculos a las invasiones
extranjeras; pero no son insalvables, como lo demostraron Aníbal y Napoleón en los
Alpes, y Olivar y San Martín en los Andes, en la Guerra de la Independencia de las
colonias, a comienzos del Siglo XIX.
Fronteras artificiales o arcifinias son trazadas por el hombre para delimitar los
territorios de dos o más Estados, o partes de dichos territorios, como resultado de
acuerdos, convenciones o tratados suscritos, entre sus representantes. Los límites
arcifinios se trazan sobre cartas geográficas y se representan en el terreno con
puntos de referencias llamados hitos, hechos de piedra u otros materiales durables,
o tomando en cuenta accidentes topográficos.
Tanto las fronteras naturales como las artificiales se las llama físicas o lineales,
porque derivan de la naturaleza del terreno o constan en líneas geodésicas, como
49 - 132
se ha dicho. Se las considera inamovibles mientras no sean cambiadas por acuerdo
de partes o eliminadas por una guerra, aunque un principio de Derecho Internacional
Público recogido en las Cartas de las Naciones Unidas y de la OEA. y en numerosas
declaraciones, no reconoce las conquistas territoriales hechas por la fuerza de las
armas. Este principio apareció escrito formalmente por primera vez en la
Constitución francesa de 1.791, que fue la primera que se dio la república y la
segunda Constitución escrita que se conoce. Allí se decía que “la nación francesa
renuncia a emprender ninguna guerra con miras a hacer conquistas y no empleará
jamás sus fuerzas contra la libertad de ningún pueblo”.
Una de las leyes geopolíticas de Ratzel sostenía gráficamente que la “frontera es el
órgano periférico del Estado y, como tal, es prueba de crecimiento y de fuerza”. En
concordancia con este pensamiento los geopolíticos alemanes y sus seguidores
(nazis, neo-nazis, pangermanistas, etc.) han hablado de fronteras del pueblo
alemán, no del Estado; siendo un ejemplo de esta tesis los mapas escolares de
PUTZGER que incluyen en el “suelo del pueblo alemán (“deutscher volksboden”) a
los Países Bajos, Alsacia, Suiza alemana y Austria. También se ha mencionado las
fronteras culturales, que hacen referencia al “área de la civilización alemana”
(“Deutscher Kulturbode”), de la que forman parte los países bálticos, Polonia
occidental, Checoslovaquia, parte de Hungría y de Rusia del Sud.
Siguiendo esta misma línea se habla de fronteras de presión, que se extienden o se
contraen según el equilibrio más o menos inestable de los Estados, y que se
representan con líneas temporales. Este concepto es el mismo de las fronteras
vivas, desgajado del citado pensamiento Ratzeliano.
No cabe duda que los Estados débiles rodeados de varios Estados
comparativamente más fuertes sufren presiones fronterizas que determinan, en
muchos casos desmembraciones territoriales, como le ha ocurrido a Bolivia y a
Polonia. “Es un grave error, en términos de la política mundial, considerar las
fronteras como líneas rígidas e inmutables”, dice Karl Haushofer, quien agrega: “Las
fronteras podrán ser lo que se quiera, menos elementos muertos; son organismos
vivos que se extienden y se contraen del mismo modo que la piel y otros órganos
protectores del cuerpo humano”.
En el capítulo sobre “la teoría de las fronteras vivas en la práctica” Paulo Schilling
informa algo que ya es conocido desde muchas décadas, al decir que “desde los
valles de los ríos Abuná, Xipumanu y Acre (en la Amazonia boliviana) y de los ríos
Purús (en la Amazonia peruana), hasta la provincia argentina de Misiones y el
territorio uruguayo al Norte del río Negro, pasando por la provincia boliviana de
Santa Cruz de la Sierra y por el propio Paraguay, el expansionismo geográfico, el
avance de las “fronteras vivas” es una realidad actual que ya no puede ser negada
por sus protagonistas -el régimen militar brasileño-ni por sus víctimas...”.El mismo
autor cita textualmente la opinión del ex-jefe de la división de Fronteras de Itamaraty,
Texeira Soares, de que”... la frontera hoy no tiene más la concepción lineal de otros
tiempos.
Es diferente y dinámica, porque ella avanza o retrocede conforme las
circunstancias. Siendo algo vivo, ella ejerce una presión natural sobre la frontera
económica y demográficamente más débil”.

50 - 132
El brasileño Delgado de Carvalho (citado por Meira Mattos) opina que “la frontera
es la obra de la fuerza política e indica el poder de expansión a que llegó el cuerpo
social que envuelve”, y agrega que “las fronteras políticas presentan un carácter
temporario y pasajero que depende de la política territorial del momento. Por eso
son llamadas por los autores alemanes “fronteras de fuerza.”
Con motivo del golpe militar ocurrido en Brasil en 1.964, a partir del cual se
sucedieron varios gobiernos de facto hasta 1.985, la Escuela Superior de Guerra de
ese país elaboró un conjunto de tesis llamadas “doctrina de la Sorbonne”, basada
en la bipolaridad de las relaciones internacionales en un mundo dominado por
Washington y Moscú y en la inevitabilidad de la III Guerra Mundial. En esta situación
“para mantenerse fiel a su formación occidental y cristiana”, debía el Brasil alinearse
forzosamente con los Estados Unidos, porque, según lo resumían el presidente
Castello Branco y su ministro de Relaciones Exteriores Vasco Leitao da Cunha, “la
preservación de la independencia presupone la aceptación de un cierto grado de
inter-dependencia, ya sea en el campo militar o en el político”. ltamaraty, por su
parte, decía que “las fronteras físicas entre los países americanos son anticuadas:
la hora exige el sacrificio de una parte de la soberanía nacional; la interdependencia
deberá sustituir a la independencia”. En ese momento el Mariscal Castello Branco
hablaba de las fronteras ideológicas, por encima de las fronteras físicas
tradicionales.
En un texto sobre las fronteras jurídicas y políticas en la Cuenca del Plata, publicado
en 1976, Rubén J. de Hoyos dice que los grandes países tienen dos cIases de
fronteras, las jurídicas y las políticas: y que éstas transcienden (rebasan) a aquéllas
configurando el área contigua donde se ejerce gravitación.
Algunos autores (Guglialmelli, entre otros) tienen en cuenta lo que llaman fronteras
interiores y exteriores. Estas corresponden a las fronteras físicas o lineales que
delimitan oficialmente el territorio de los Estados, mientras que aquéllas son la franja
interior contigua a la frontera lineal que sirve de escudo o protección a la frontera
exterior. Esta frontera interior es tanto más amplia (5. 10 o 20 kms.), según pueda
el Estado poblar las zonas fronterizas, establecer allí escuelas, colegios, polos de
desarrollo y fortificaciones militares que sirvan como “parachoque” o contención a
las invasiones pacíficas o violentas de las poblaciones de los Estados vecinos.
Cuando no existen estas fronteras interiores, las exteriores están desguarnecidas,
indefensas, a merced de la voracidad extranjera, que no sólo penetra en el territorio
abierto y desocupado, sino que lo depreda (caso de Bolivia).
III.- FRONTERAS Y SOBERANÍA.
La soberanía se define como “el poder que tiene el pueblo de darse sus propias
leyes, de organizarse políticamente y gobernarse por sí mismo” (Rousseau). Para
Esmein, es “la autoridad suprema que no reconoce poder alguno superior o
concurrente en cuanto a las relaciones que regula”. El concepto abarca dos planos,
según dicho autor: la soberanía interior o imperio sobre todo lo que ocurre en el
territorio de un Estado; y la soberanía exterior o independencia con referencia a
otros Estados y a la comunidad jurídica internacional.
Siguiendo este concepto, las fronteras, que delimitan los territorios de los Estados,
tienen una relación directa con la soberanía en sus dos planos, puesto que definen
51 - 132
la personalidad jurídica de aquellos en Derecho Público interno y en Derecho
Internacional. El imperio del Estado llega (o debe llegar) hasta donde abarcan sus
fronteras, y a partir de éstas desarrolla sus relaciones con otros Estados. Así se
explicaba el concepto clásico de soberanía, y así se lo entiende aún en teoría. Pero
sabido es que desde la II Guerra Mundial las relaciones internacionales, los
transportes, las comunicaciones, la tecnología y el conocimiento han transformado
el mundo en un espacio más reducido e interdependiente en el que son revisados
conceptos como los de soberanía y no intervención.
La flexibilidad de las fronteras de la que han hablado los geopolíticos alemanes y
brasileños, entre otros, se ve confirmada en los hechos por la globalización de la
economía, más evidente ahora con el colapso del comunismo y el eclipse de la
economía centralmente planificada. Esta circunstancia, que no es nueva, ha sido
señalada por numerosos autores, como es el caso de André Hillion, para quien “la
economía moderna se caracteriza, a partir principalmente del siglo XIX, por
concentraciones cada vez más importantes de espacios económicos y financieros,
acompañados de presiones políticas directas o indirectas, que quitan a las fronteras
territoriales y a las soberanías nacionales buena parte de su antigua importancia.
Hoy se puede decir que la fuerza de la soberanía está en proporción directa al
potencial económico”. El mismo autor opina que “parece muy probable que el
progreso de la ciencia y de las técnicas haga más sensible todavía este proceso en
el futuro, y altere más aún la noción que tenemos de la frontera tradicional y
convencional, porque “hoy todos los grandes centros de producción de energía, de
materias primas y de industrias pesada, por una parte, y los grandes servicios:
bancos, seguros, transporte y comunicación, por la otra, tienen la vocación de actuar
espacios que sobrepasan en mucho el cuadro de las naciones, incluidas las más
grandes”.
IV.- LEYES GEOPOLÍTICAS SOBRE FRONTERAS.
En relación a las fronteras se ha expresado algunos pensamientos que, por su
aceptación general, han’ cobrada categoría de leyes, como la llamada Ley de
Puntas de Penetración, según la cual “cuando una punta se forma en una frontera
y penetra en un territorio cualquiera, tiende a ensancharse si su dinamismo es
superior al del medio circundante, o es absorbida por este medio en caso contrario”.
La penetración pacífica de pobladores brasileños en las fronteras con Bolivia y otros
países que constituye la fase inicial del expansionismo brasileño, es una
demostración palmaria de esta ley geopolítica fronteriza. En relación a esta ley, Lord
Curzon habló en 1.907 sobre las esferas de interés y de influencia (son
prácticamente lo mismo), que aparecen en ciertos lugares fronterizos cuando un
Estado más vigoroso, económica y demográficamente1 atrae hacia su territorio
zonas del vecino sobre las cuales tiene interés y ejerce una influencia directa o
indirecta.
En el punto II de este capítulo mencionamos la ley ratzeliana según la cual “la
frontera es el órgano periférico del Estado y, como tal es prueba de crecimiento y
de fuerza”. En esta ley se inspiró probablemente Kjellen para escribir su obra “El
Estado como una forma de vida” (1.918). en la cual sostiene que el Estado es un
organismo que nace, crece, se desarrolla y muere, como cualquier ser vivo. En
52 - 132
efecto, si el Estado es un ser viviente, resulta natural que la frontera sea su piel, que
se contrae o se extiende según crece, se desarrolla o declina en su vitalidad. Del
concepto de fronteras vivas, que se opone al de fronteras rígidas o inmutables,
derivaron los alemanes su teoría del “espacio vital”, ya explicada anteriormente.
V.- LAS FRONTERAS COMO ZONA DE COOPERACIÓN Y NO DE
CONFRONTACIÓN.

El movimiento hacia la integración económica es muy antiguo, pero tiende a


generalizase después de la II Guerra Mundial en la convicción de que para mantener
la paz hay que reforzar los vínculos que acercan a los pueblos en lugar de aferrarse
a los prejuicios que los separan. La integración persigue también otros beneficios
mutuos como son el desarrollo industrial y comercial mediante la aplicación de los
mercados que permite operar sobre la base de las economías de escala, las cuales,
a su vez, disminuyen los costos de producción y los precios de los productos,
satisfaciendo por esta vía las necesidades de un mayor número de consumidores
que en las economías reducidas quedan al margen del mercado.
En muchos procesos industriales, si se duplica el uso de los insumos, la producción
será superior al doble de la anterior, fenómeno que en economía se llama
“rendimientos crecientes a escala” o economías de producción en masa. Esto tiene
lugar cuando intervienen diversos factores como el empleo de fuentes de energía
mecánicas, a vapor, electricidad, motores de combustión interna, etc., en lugar de
la fuerza humana o animal; asimismo por la división del trabajo y la especialización
y por la incorporación de más avanzadas tecnologías. Pero estas innovaciones, que
al comienzo son muy costosas, sólo pueden incorporarse a la producción masiva,
ya que no se justificarían económicamente en pequeña escala.
La integración económica se realiza a través de las fronteras nacionales, que en
una etapa avanzada del proceso quedan abiertas para fines de la libre circulación
de personas, capitales, bienes y servicios. En tales casos, y para esos efectos, las
fronteras desaparecen, como si no existieran, perdiendo el carácter de
fortificaciones inexpugnables que se les quiso dar en tiempos remotos y en la época
contemporánea (la gran muralla China, la línea Maginot, etc.).
Desde hace algunas décadas se trata de convertir a las fronteras en zonas de
cooperación mediante la ejecución concertada de actividades tan diversas como el
desarrollo económico, social, cultural, comercial, turístico, científico, deportivo, etc.,
en las áreas fronterizas; la reglamentación del tránsito y de las comunicaciones
fronterizas; el control de las emigraciones y de otras actividades ilegales. Para el
efecto se propugna la formación de Comités bi-nacionales, trinacionales o
multinacionales de frontera, si tal es el caso. En la reunión de Presidentes de los
Estados del Grupo Andino celebrada en Machu Pichu, Perú, los días 21 y 22 de
Mayo de 1.990, se recomendó la formación de Comisiones de Vecindad entre los
países miembros.
VI.- ESTADO TAPÓN.
Suele darse este apelativo al Estado ubicado entre dos Estados vecinos cuyas
fuerzas se equiparán y que por razones geopolíticas o de intereses contrapuestos
pueden, eventualmente, entrar en conflicto. El Estado-tapón se reputa en tales
53 - 132
casos una especie de frontera militar porque es ajeno (neutral) a las controversias
históricas, latentes o declaradas, de los Estados a los cuales separa, y cuyo choque
directo evita, ya que éstos no pueden agredirse a través del territorio de aquél, sin
violar su soberanía.
Un ejemplo de Estado-tapón era Siam (actualmente Tailandia), cuyas fronteras en
1.904 fueron definidas por un convenio franco-inglés que le colocó entre las
Indochinas francesa y británica. Afganistán, por otra parte, cuyas fronteras variaban
constantemente según los intereses del imperio inglés y ruso, que tenían
posesiones en su vecindad y en el siglo XIX provocaron varios conflictos armados
anglo-afganos, fue demarcado por el tratado anglo-ruso del 31 de Agosto de 1.907,
para cumplir ese papel. En cierto modo se considera a Uruguay un Estado-tapón
entre Brasil y Argentina.
VII.- HINTERLAND Y HEARTLAND.
Estos términos se relacionan directamente con el concepto de frontera, como
veremos en seguida:
Hinterland: Significa originalmente la zona ubicada detrás de un país costero, que
se consideraba parte (complemento) del mismo por razones geográficas o
económicas. El vocablo, que puede traducirse como “tierra de atrás”, es de origen
alemán y se empleó en 1883-85, cuando Alemania alegaba el derecho a ejercer
jurisdicción en los territorios ubicados detrás de los territorios costeros de África que
había ocupado.
La tesis del hinterland reactualizó la teoría de la continuidad y de la contigüidad del
territorio de la unión Norteamericana, expuesta por los secretarios de Estado John
C. Calhoun y Daniel Webster en el siglo pasado, basada en el supuesto de que un
Estado que ocupa un territorio tiene el derecho de preferencia a disponer en el futuro
de los territorios contiguos. Después de 1895, Gran Bretaña, Francia, Alemania y
Portugal reclamaron grandes zonas de África basándose en la teoría del hinterland.
Ni la tesis estadounidense de la contigüidad territorial ni la del hinterland fueron
generalmente aceptadas. La debilidad de ambas consistía en la falta de ocupación
y de control efectivos sobre los territorios reclamados.
En su sentido actual, encontramos acertada la apreciación que hace, Boscovich
sobre que “hinterland es el contorno geoeconómico atraído por un centro, región
polarizada o puerto sobre un litoral marítimo o fluvial. Esta atracción -añade- no es
sólo resultante de la distancia con respecto a otro centro polarizante (menor
distancia), sino fundamentalmente del costo-kilómetro de los distintos medios de
transporte, la disponibilidad y capacidad de carga en ellos, los tipos de productos
para el intercambio y el carácter de perecedero o no de los mismos”.
El vocablo heartland, fue usado por primera vez por Sir Halford Mackinder, cuando
en 1904 pronunció su célebre conferencia sobre “El pivote geográfico de la historia”,
en la cual, como ya sabemos, enunció la tesis de que Eurasia es la isla mundial,
centro del mundo (heartland) o pivote geográfico alrededor del cual gira el resto del
planeta, y cuyo control determinaría el dominio del mundo. Como es sabido, esta
teoría fue adoptada después de la I Guerra Mundial por los alemanes y luego por
los nazis, por lo que Hitler basó su estrategia ofensiva durante la II Guerra Mundial
54 - 132
en la expansión continental, la autarquía (auto-suficiencia económica nacional) y el
espacio vital ( lebensraum ).
Heartland, se traduce literalmente como corazón o centro de la tierra y equivale a la
zona donde se concentra la mayor población y actividad económica y social, de
suerte que de allí se irradia hacia la periferia el aliento de la nacionalidad. Por lo
general el heartland está ubicado en una región costera, que tiene contacto directo
con otros países, o en una zona de mejor clima, de mayores recursos naturales y
de mejores comunicaciones.
De esta manera, entiéndase ahora por hinterland el espacio existente entre el
heartland y las fronteras, que proporciona materias primas para satisfacer las
necesidades del Estado y que ofrece una protección mayor o menor al heartland,
porque interpone un territorio más o menos dilatado entre éste los límites exteriores.
A propósito de estos dos conceptos se ha elaborado dos leyes geopolíticas:
 “En todo espacio hay un núcleo de cohesión o Zona- Eje que da unidad al
área que lo rodea en proporciona directa a su fuerza de atracción”.
 “La existencia de un núcleo de cohesión( Zona- Eje, heartland) determina
el nacimiento de tres zonas distintas: una zona nuclear o de resistencia, una
zona periférica o de frontera y una zona intermedia o Hinterland, que tiene por
misión tonificar la zona nuclear y servir de conexión entre ella y la zona periférica”

55 - 132
CAPÍTULO VIII
GEOPOLÍTICA DEL ESTADO

RÍOS Y MARES: SU INFLUENCIA GEOPOLÍTICA

I.- LOS RÍOS.


Desde muy antiguo los cursos agua navegables han ejercido gran influencia en la
vida y desarrollo de los pueblos, porque las primeras sociedades sedentarias
dejaron el nomadismo cuando encontraron suelos fértiles y agua abundante para
dedicarse a la agricultura. Así ocurrió con los grandes ríos de CHINA,
MESOPOTAMIA y África, donde florecieron las culturas más antiguas: en
MESOPOTAMIA los sumerios, asirios, caldeos y babilonios; a orillas del NILO hace
ocho milenios floreció la cultura neolítica y por espacio de 25 siglos se asentó allí la
cultura faraónica, que alcanzó su apogeo durante el Nuevo Imperio y sucumbió ante
los persas de CAMBISES en 525. En el caso de EGIPTO actual, se confirma la
concepción del “Estado como faja fluvial” ya que toda su economía,
predominantemente agrícola, se desarrolla en el valle del NILO, una angosta faja
que divide el extenso territorio en dos grandes desiertos, el oriental y el occidental.
Las grandes ciudades de la era actual, capitales de imperios antiguos y de Estados
modernos, nacieron hace cientos y miles de años, a orillas de ríos importantes o en
la desembocadura de éstos en el mar: Roma, París, Londres, Nuevo York, Buenos
Aires, El Cairo, etc.
Principios Geo-fluviales: La importancia de los ríos como fuente de vida y de
trabajo, como vías de comunicación y de transporte, nexos políticos de unión,
fronteras naturales, etc. ha dado lugar a los siguientes principios geo-fluviales:
A.- “Los ríos navegables estimulan el transporte y son elementos de cohesión
social”.
B.- “Todo Estado que posee una zona marginal de un río navegable, aspira al
dominio total de su curso y, por consecuencia, a la totalidad de su cuenca
hidrográfica a fin de asegurarse ese dominio”.
Un ejemplo de este principio lo encontramos en el río MISISIPI cuya cuenca y
curso estaban habitados por poblaciones indígenas cuando [Link]. logró su
independencia en 1.776, En su marcha hacia el Oeste para llegar al Pacífico
(destino manifiesto), el Nuevo Estado llegó a la margen oriental del gran río,
que dominó fácilmente y luego expulsó de allí o exterminó a los indígenas,
tomando posesión de las dos riberas. Al norte del río estaban asentados
colonos canadienses que no tardaron en ser empujados más arriba, y el sur,
cerca de la desembocadura en el golfo de México, en lo que ahora es el estado
de Louisiana, era dominio de Francia, que vendió ese territorio a [Link]. de
esta manera, la potencia naciente consolidó su dominio sobre la cuenca y el
curso del río.

56 - 132
Otro ejemplo lo tenemos en las divergencias existentes entre Brasil y Argentina
con motivo del aprovechamiento de las aguas del alto Paraná, donde el
primero y Paraguay han construido las represas de Itaypú y Corpus.
C.- “Todo Estado que se encuentre ubicado próximo a un gran río navegable,
tendrá la aspiración de llegar hasta sus riberas por la atracción que ejerce
sobre él la zona de la cuenca fluvial”.
Desde la pérdida del Chaco, Bolivia no ha tenido libertad de navegar sobre el
río Paraguay porque se lo ha impedido sistemáticamente este último país con
uno y otro pretexto. De ahí por qué nuestro país se esfuerza por llegar
directamente al gran río, que constituye una de sus vías de salida al Atlántico
sur, a través de los ríos inferiores Paraná y de La Plata.
D.- “Todo Estado colonizador que haya logrado establecerse en la
desembocadura de un río navegable, aspira a remontar sus aguas hasta sus
fuentes, a fin de dominar su curso entero”.
Esto ocurrió con los españoles, cuando llegaron al río de La Plata, fundaron la
ciudad de Buenos Aires y siguieron remontando el río hasta llegar a las llanuras
de Paraguay y de Santa Cruz, donde fundaron varias ciudades. Ocurrió
asimismo con los ingleses en el siglo XIX, cuando invadieron CHINA y
ocuparon por la fuerza la desembocadura del río Yangtze, cuyo curso
remontaron con la pretensión de ocupar toda su cuenca.
E.- “Siendo los ríos navegables valiosas rutas de tráfico, la aspiración a dominar
este tráfico trae como consecuencia de dominar los territorios adyacentes”.
Ratzel por su parte, hace las siguientes observaciones:
F.- “El territorio de una misma cuenca fluvial forma, ante todo, una unidad
geográfica y económica que puede trascender a política si concurren otros
factores”.
Badia Malagrida, pone como ejemplo a la Cuenca del Plata, cuyos países -
dice- “viven sujetos al mismo influjo de atracción y enlace ejercido por las
corrientes fluviales que se acumulan en el estuario. Desde las faldas del Potosí
hasta la costa de Buenos Aires circulará, por consiguiente, una misma
pulsación vital en el orden geográfico, quien bien pudiera trascender al político,
mediante la concurrencia de otros factores”.
Estas palabras, escritas en 1919, cobran palpitante actualidad a partir de 1967,
cuando se realizó en Buenos Aires la Primera Reunión de cancilleres de los
Países de la Cuenca del Plata, seguida al año siguiente por la Segunda
Reunión en Santa Cruz de la Sierra, que recomendó “estudiar los problemas a
resolver y proyectar medidas a tomar… para permitir la navegación
permanente y asegurar su mantenimiento en los ríos Paraguay, Paraná,
Uruguay y de La Plata…”. En 1968 se suscribió en Brasilia el Tratado de la
Cuenca del Plata “con el objeto de promover el desarrollo armónico y la
integración física de la Cuenca del Plata y de sus áreas de influencia directa y
ponderable”.

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A partir de entonces ha crecido el impulso integrador de los países de la
Cuenca del Plata mediante proyectos como los de MERCOSUR y la Hidrobia
Paraguay-Paraná, que responden, evidentemente, a la unidad geográfica,
económica y política (Cono Sur), señalada por Ratzel y comentada por Badia
Malagrida.

G.- El mismo Ratzel dice que “las diferencias nacionales en una misma cuenca
hidrográfica se forman no en sentido horizontal, sino vertical, en correlación
con los distintos sectores de su curso, el superior, el medio y el inferior. Los
territorios situados en este último son los más independientes, y el río les
asegura una vida propia…”. Los territorios del curso superior serán los más
aislados y los del curso medio servirán de punto de transición entre el primero
y el último, pero unidos con el sector inferior por la atracción incontestable del
mar”.
Badia Malagrida aplica las observaciones de Ratzel a los casos de Argentina,
Paraguay y Bolivia, que respectivamente ocupan los cursos inferior, medio y
superior de la hidrobia Paraguay-Paraná. “La primera -dice- será la principal
y la más independiente, y las dos restantes estarán en cierto modo sometidas
a su influjo. La más apartada de su centro de atracción será Bolivia, que
logrará en ciertos momentos esquiva la hegemonía argentina, aun cuando no
alcance a evitar los perjuicios económicos y sociales de su aislamiento. Por
último, Paraguay, situado entre ambas y con ambas relacionada, sirviéndoles
de enlace y de comunicación, vivirá no obstante más afectada por la Argentina
que por Bolivia, y estará en condiciones de superioridad, respeto a ésta, para
su progreso económico”.
No cabe duda que son objetivos la observación de Ratzel y el comentario que
le hace Badia Malagrida. Pero ambos olvidan el control que sobre los ríos
pueden ejercer los países del curso superior, que les coloca en ventaja sobre
los de los cursos medio e inferior. Esto ocurre, por ejemplo, con Brasil, en el
ejemplo citado; tanto es así que hubo graves controversias entre Argentina y
Brasil por la construcción de las represas de Itaypú y Corpus en el alto Paraná,
a que nos hemos referido en el punto 2 de estos principios geo fluviales.
H.- Seguimos con Ratzel: “Si a los distintos sectores del curso del río se
corresponden terrazas de dislocación que den un nivel distinto al territorio, las
diferencias entre aquellos pueblos serán mucho más notorias, llegando a
extremos de verdadera contraposición. Es evidente, conviene Badia
Malagrida, que las diferencias de relieve en el curso de los ríos de la Cuenca
del Plata “contribuirán a contrarrestar la fuerza unitiva de aquellos ríos,
dejando a salvo la natural separación de los dos pueblos del Brasil y del Plata”.
I.- En cuanto al papel fronterizo de los ríos el mismo Ratzel anota que “desde el
momento en que se forma una vía fluvial propiamente dicha, no puede servir
de límite fronterizo más que con carácter transitorio. El curso del río puede ser
límite político cuando marca la línea de separación entre dos países que, por
las diferencias de relieve o por la diversa composición de su suelo, ofrecen
tipos distintos de nacionalidad. El río que corre al pie de un reborde montañoso
es el caso más típico de la frontera fluvial”. Al aplicar esta observación a la
58 - 132
Cuenca del Plata, Badia Malagrida sostiene que “las fronteras políticas
fluviales de Uruguay, Paraguay, Bolivia y Argentina carecen de significación
geográfica propiamente dicha. Podrían, a lo sumo, pero nunca fronteras
políticas que suponen una transición en el tipo nacional”.
II.- LOS MARES.
La tierra es probablemente el único planeta del sistema solar que posee océanos y
mares en su superficie. Esta singularidad ha sido determinando para que en este
planeta se haya desarrollado la vida humana, así como la vida animal y vegetal en
sus innumerables manifestaciones. El seno del océano es el habitad natural de
millones de especies animales y vegetales y un reservorio incalculable de riquezas
minerales que yacen en su lecho y subsuelo. Las aguas oceánicas influyen en la
temperatura y el clima de las distintas zonas terrestres, mediante las enormes
masas líquidas esparcidas en todas las latitudes y longitudes del globo, las mareas
altas y bajas, la evaporación, las corrientes marinas, submarinas y atmosféricas.
Así como los ríos acunaron el nacimiento y desarrollo de las grandes civilizaciones
y de las grandes urbes antiguas y modernas, los mares favorecieron la formación
de otras grandes culturas, como las de la Cuenca del Mediterráneo (egipcios,
fenicios, cartagineses, minoicos, griegos, romanos, galos, celtíberos); estimularon
los grandes descubrimientos geográficos en oriente y occidente; sirvieron para el
intercambio comercial, étnico y cultural a través de las grandes migraciones,
constituyen un medio de investigación y de experimentación científica, etc.
Además de la fuerte influencia biológica, económica, social y cultural que los mares
han ejercido y ejercen sobre la vida humana, tienen decisiva importancia en el
desarrollo de los acontecimientos políticos de la humanidad. Baste recordar que la
evolución de las ideas e instituciones jurídico-políticas en Grecia, Roma, Inglaterra,
fue posible por tratarse de estados peninsulares e insulares, que a la par de recibir
las corrientes de otras culturas disponían del necesario aislamiento para moldear
sus propias instituciones. Así como Grecia y Roma fueron en la antigüedad las
fuentes nutricias de la cultura occidental y del derecho universal, Inglaterra fue la
madre del Derecho Público moderno, pues allí evolucionaron a lo largo de un milenio
los conceptos de la monarquía constitucional, del parlamentarismo, de las libertades
públicas y garantías constitucionales, tal como fueron posteriormente adoptadas por
el resto de Europa y el mundo. Cuando en Islandia y en Inglaterra funcionaban los
primeros parlamentos, Europa continental se debatía en la oscuridad del feudalismo
y estaban muy distantes todavía el Renacimiento y la Ilustración.
Otro ejemplo de la influencia del mar en el desarrollo de los acontecimientos
políticos nos lo ofrece la historia de la independencia de las colonias de Inglaterra y
de ESPAÑA en el norte y sur de América respectivamente. En estos casos y pese
a que la guerra fue muy larga en el sur del continente, el Atlántico actuó como un
foso separador -dada su gran amplitud- que obstaculizaba a las Petrópolis el envío
de tropas y de elementos necesarios para reforzar sus ejércitos, cuando no se
conocía la navegación a vapor y las fuerzas navales carecían del tremendo poderío
bélico que han adquirido después. La misma doctrina Monroe con su carga de
aislamiento y de retracción frente a potencias ubicadas al otro lado del Atlántico, no

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habría tenido el efecto y significado que tuvo de no haberse elaborado cuando el
gran océano era todavía una defensa natural poco menos que infranqueable.
A.- Pueblos continentales y marítimos.
Así como los sociólogos han señalado claras diferencias entre los pueblos
montañeses y llaneros, también se ha observado diferencias marcadas en el
carácter y organización de las sociedades continentales y marítimas. Aquellas
tienen relativamente menor experiencia política, dicen; levanta en pocos años
imperios que no son duraderos, mientras que la cultura y la obra de las
sociedades marítimas se construyen lentamente para perdurar durante siglos.
Se pone como ejemplo en el primer caso a los alemanes y, en el segundo, a
los griegos, romanos e ingleses.
El más caracterizado de los escritores que delimita este contraste es Henry
Perenne en su obra “Las Grandes Corrientes de la Historia Universal”, donde
afirma que la sociedad continental está “constituida por un grupo social
cerrado, que vive reflejado sobre sí mismo en una estrecha solidaridad política
y religiosa, exclusivamente nacional; en ella el individuo se subordina por
completo al grupo que mantiene su prestigio mediante la más fanática de las
intolerancias, apoyada en la superioridad racial que se atribuye. Su riqueza
esencial es la tierra; la única manera de aumentarla, la conquista. La otra (la
sociedad marítima) revela una orientación hacia el intercambio económico y
por tanto, necesariamente influida por los pueblos respecto a los cuales
mantiene relaciones constantes. El contacto de las ideas y las obligaciones
que impone el comercio conducen, a pesar de los conflictos creados por la
competencia, al liberalismo y la tolerancia que acompañan siempre al
cosmopolitismo…”. Para Perenne, Asiria y el mundo helenístico son,
respectivamente, prototipos de las sociedades continental y marítima.
Ratzel hizo una observación parecida cuando aludió a los “elementos
espirituales” del poder marítimo: la prudencia, la perseverancia y la amplitud
de miras. Dijo al respecto que “La creación y el mantenimiento de una potencia
marítima fomentan las fuerzas espirituales de un país en mucho mayor grado
que el dominio de grandes territorios y, además, las renuevan
inagotablemente”.
En líneas generales parece que las observaciones transcritas son correctas.
Sin embargo, no se las puede tomar al pie de la letra, porque los pueblos,
como los individuos, son muy complejos y cambiantes.
Pongamos por caso a ESPAÑA, pueblo peninsular como el griego y el romano,
dueño de un imperio donde “no se ponía el sol”, que mantuvo contacto a través
de los mares con otros pueblos muy distantes, y cuyo carácter, no obstante,
ha reflejado siempre esa pertenencia a “un grupo social cerrado” y esa
“estrecha solidaridad política y religiosa” que ha provocado la “más fanática de
las intolerancias”. Al aplicar a ESPAÑA las mismas expresiones que utiliza
PERENNE, tenemos en mente las figuras de TORQUEMADA con la
inquisición en la edad Media y de FRANCO con la guerra civil.

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B.- Principios Geo-marítimos.
Seguidamente vamos a consignar algunos principios que subrayan la
importancia del mar, expuestos en diversas obras sobre la materia.
1.- “La aspiración natural de todo Estado es disponer de un acceso propio y
directo al mar”.
Este principio no requiere de mayor comentario, pues su evidencia se
desprende de la fundamental importancia que para la vida humana tienen
los océanos a la cual hemos aludido al comienza de este capítulo. Esto
es tan natural como que el hombre no puede vivir sin aire y sin agua; por
ello es que casi todos los estados poseen una costa propia, por pequeña
que ésta sea. Una minoría de países se hallan encerrados entre sus
vecinos: en Europa, Checoslovaquia, Austria, Luxemburgo, Suiza y
Hungría; en Asia, Afganistán, Nepal, Mongolia y Bhutan; en África,
Zambia, Botswana, República centro africana, Chad, Malí, Níger, Volta y
Rodesia; en América, Bolivia y Paraguay. Este último dispone de los
grandes ríos de la cuenca del Plata para comunicarse con el Atlántico Sur.
2.- “Todo Estado trata de disponer de varios accesos propios al mar”.
En nuestro continente hay varios ejemplos de esta regla. [Link]. nace a
la vida independiente de cara al Atlántico, a través del cual se
comunicaban las colonias originarias con su metrópoli, Inglaterra. A
medida que el país se desarrolla y que su población va ocupando su
espacio, se produce la marcha hacia el Oeste como algo natural, como
expresión de su “destino manifiesto”, para salir al Pacífico.
En Sudamérica, el Brasil tiene una costa de 7400 km. sobre el Atlántico,
una de las más extensas que sea dable apreciar en todos los continentes.
Sin embargo, desde la época de la colonia, mediante tratados de Portugal
con España y a través de las “bandeiras”, Brasil inició su marcha hacia el
Oeste rumbo al Pacífico, abriendo caminos de penetración y anexándose
territorios extranjeros.
Los diferendos de límites entre Argentina y Chile arrancaban del
propósito de ambos Estados de mantener o adquirir la calidad de
bioceánicos. Como es sabido, estos diferendos estuvieron a punto de
desencadenar un choque bélico entre los dos países.
3.- “Al dominar dos mares libres, el Estado dominante trta de unir sus aguas,
sometiendo bajo su influencia a los Estados que caen dentro de este
abrazo”.
En otras palabras, “el Estado con costa a dos océanos trata de acortar la
distancia entre ambos”. Al abrir el canal de Panamá a comienzos de este
siglo, además de aplicar el principio geo marítimo transcrito, consiguió
EEUU un conjunto inapreciable de ventajas políticas, económicas y
estratégicas. En primer lugar, provocó la segregación de Colombia de lo
que ahora es el Estado de Panamá, que se convirtió prácticamente en un
dominio del coloso del Norte. En segundo lugar, acortó enormemente la
61 - 132
distancia entre los dos grandes océanos, con las ventajas comerciales,
económicas y políticas que esto supone. Luego, con ese “abrazo” afirmó
su influencia sobre los Estados del Norte, Centro y Sudamérica y de la
Cuenca del Caribe, pues se hizo dueño de un gran espacio geopolítico
que abarca dos océanos, un mar y un continente. Como si esto fuera
poco, acercó las costas de Europa al Pacífico y las del Atlántico al Asia,
lo que le permitió extender su influencia a todos los mares, adquirir
Alaska y las islas Hawai, etc.
En el siglo XIX, Gran Bretaña era la primera potencia mundial que
dominaba prácticamente todos los mares. Para asegurarse una
comunicación más rápida entre la metrópoli y la India (su colonia) a través
del océano Índico y de los mares Mediterráneo y Rojo, hizo abrir el Canal
de Suez en territorio de Egipto, que entonces (1869) estaba bajo su
influencia. El canal de Suez afirmó el dominio de Gran Bretaña sobre sus
colonias de Asia y África y sobre los mares mencionados y le permitió
someter a Egipto como su protectorado desde 1882 hasta 1914.
4.- “Un Estado sin salida al mar es un Estado avasallado o por lo menos
incapaz de jugar un papel importante en la política internacional”.
Al comentar el principio transcrito, Vicens Vives observa que “esta
pretendida ley ha pesado sobre determinados pueblos como una losa de
piedra, creando en sus altas esferas directivas un grave complejo de
inferioridad, propicio a las más erróneas y graves decisiones en materia
de política internacional”. Pone como ejemplo de su aserto a RUSIA,
desde que el ducado moscovita, que era puramente continental, llegó al
mar Blanco a comienzos del siglo XVI, un mar congelado durante nueve
meses del año, que en nada facilitaba las comunicaciones exteriores del
país. En el siglo XVIII, Pedro el Grande obtuvo una salida por el golfo de
Finlandia al mar Báltico, bloqueado éste por el estrecho del Sundt y los
Belt. Más tarde, Catalina II consiguió “la fachada del mar Negro”,
entrabado a su vez por los estrechos turcos. En esta carrera desesperada
hacia el mar, los rusos fundaron en 1860 el puerto de Vladivostok en el
mar del Japón, a cuatro mil millas de Moscú, congelado asimismo durante
cuatro a seis meses del año. El gobierno de la URSS estaba empeñado
en el desarrollo económico, comercial y naval de lo que los llamaban el
“territorio marítimo”, una zona de 64.000 millas cuadradas limitada al
Oeste por Manchuria y al este por el mar del Japón, con una población
de solamente dos millones de habitantes, cuyo puerto principal es
Nakhodka, la base naval en Vladivostok y que es un área fronteriza
restringida a los extraños.
Bolivia es otro ejemplo que puede aplicarse a este principio ya que es
indudable que la pérdida de nuestro Litoral nos ha subordinado a Chile y
Perú en cuanto a nuestro comercio exterior y las sucesivas frustraciones
en las negociaciones tendientes a recuperar un puerto en el Pacífico han
creado un cierto complejo en determinadas esferas de opinión.

62 - 132
5.- “Dotados de un acceso al mar por herencia histórica o decisión
diplomática, los núcleos geopolíticos tienden a ampliar sus respectivos
andenes litorales”.
Esta ampliación puede ocurrir partiendo de un punto hacia direcciones
divergentes, o uniendo dos, tres o más salidas distintas en el mismo
litoral.
6.- “El comercio marítimo… no sigue a la bandera, ni la bandera lo sigue a
él, va con la bandera”.
Este pensamiento de Ratzel, contenido en su ensayo “El mar como fuente
de grandeza nacional” es refutado por Dorpalen, quien acude a ejemplos
históricos como la colonización francesa de Canadá y los casos de
noruega, Suecia y Grecia, que siendo (o habiendo sido) naciones
marítimas importantes, no tuvieron jamás ambiciones expansionistas.
7.- “Solo el mar puede producir verdaderas potencias mundiales”.
Este pensamiento de Ratzel se complementa con el siguiente de Wolf
Siewert: “La influencia de una potencia terrestre termina por regla general
en sus fronteras; pero la influencia de una potencia marítima puede
extenderse a través de todo el mundo”. Sir Walter Raleigh, poeta,
navegante y político inglés del siglo XVI dijo lo mismo en otras palabras:
“Quien domina el mar gobierna el comercio del mundo y, de esa manera,
la riqueza universal y finalmente llega a dominar al mundo mismo”.
Raleigh no hablaba de memoria pues era un hombre en el que se fundían
el pensamiento y la acción: fundó la colonia de Virginia en 1584, participó
en la toma de Cádiz en 1596 y emprendió la colonización de Guayana.
Otro filósofo y político inglés del siglo XVI, Sir Francis Bacon observó que
“el que domina el mar tiene gran libertad de acción y puede hacer la
guerra en la forma que mejor le cuadre”.
La historia confirma plenamente la acepción de los dos pensadores
alemanes y de los dos ingleses, que, por lo demás, no necesita
demostración. Si es cierto que Roma creó el primer imperio
verdaderamente digno de ese nombre, expandiéndose a través del
continente con sus ejércitos de tierra, no hay que olvidar que llegó a las
costas africanas y destruyó a Cártago, a través del mar Mediterráneo.
España, Portugal e Inglaterra fundaron los primeros imperios mundiales
de los tiempos modernos cruzando los mares y dominándolos, lo mismo
que ha hecho en este siglo EEUU cuyas fuerzas navales tienen bases en
todos los continentes.
8.- “Los Estados que, por ser mediterráneos, carecen de costas marítimas,
orientan su política a conseguirlas, o si este objetivo falla, a crear
condiciones favorables para neutralizar tal desventaja. Esta tendencia se
manifiesta con mayor vigor cuando anteriormente han poseído costas”.
Este principio se observa nítidamente en el caso de Bolivia, que, desde
la pérdida del Litoral, no ha cesado de buscar su recuperación en
negociaciones directas con Chile y recurriendo a los organismos
internaciones. Las numerosas frustraciones que hasta la fecha ha sufrido
63 - 132
nuestro país en este propósito no han aminorado su esperanza en una
solución equitativa que vendrá, estamos seguros, por el peso de la razón
y el derecho. Mientras llega ese día, Bolivia ha negociado y conseguido
facilidades portuarias en países vecinos como Perú, Brasil y Argentina
que, sin embargo, no son sustitutos del objetivo principal.

64 - 132
CAPÍTULO IX
GEOPOLÍTICA DEL ESTADO

PODER MARÍTIMO Y DERECHO DEL MAR

I.- RESEÑA HISTÓRICA.


Una teoría sobre el poder marítimo apareció por primera vez en Occidente en las
ciudades-estado de Grecia, donde el dominio de Atenas sobre el Mediterráneo se
debía, en gran parte, a la superioridad de su flota mercante y de su escuadra naval.
Hasta el siglo XVI la navegación marítima en Europa se limitaba a las aguas que
rodeaban el continente, vale decir el Mediterráneo, el mar del Norte y el Báltico.
Estos mares eran disputados entre las ciudades-estado que con su presencia militar
trataba de imponer la supremacía de sus flotas mercantes y pesqueras. A medida
que el comercio se expandía en la alta Edad Media, monarquías y ciudades
comenzaron a reclamar el control soberano de los mares. Tales fueron los casos de
Venecia, que alegó soberanía sobre todo el mar Adriático y de Génova sobre el mar
de Liguria. En el norte de Europa Suecia trató de adueñarse del golfo de Botina y
Dinamarca de los estrechos que comunican con el mar Báltico, cobrando tributos a
los barcos que pasaban por allí. En 1273 Noruega hizo lo propio anunciando su
dominio de las aguas “limitadas por Noruega, las islas Shetland y Faroe, Islandia,
Groenlandia y Spitbergen”. Por su parte, el imperio británico alegó su dominio sobre
los mares que se extendían desde sus islas hasta el mar del Norte, y sobre una
parte del Atlántico.
España y Portugal, las primeras potencias navales, luchaban a fines de siglo XV por
el dominio de los océanos, tratando de controlar vastas extensiones del Atlántico, el
Índico y el Pacífico. Por el tratado de Tordesillas (1494) las dos potencias se
dividieron los océanos a lo largo de una línea que “entre los polos norte y sur corría
a 370º al oeste de las islas del Cabo Verde”. Al occidente de esa línea España sentó
sus reales, incluyendo el Golfo de México y el Océano Pacífico, mientras Portugal
consolidó sus dominios al oriente de la misma, incluyendo el Atlántico sur y el
océano Índico.
Como la tarea de dominar los océanos era irrealizable en esos tiempos de
navegación a vela, las potencias europeas volvieron su atención a las aguas
costeras. Inglaterra circundó sus costas para proteger sus pesquerías y cobrar
derechos a los barcos extranjeros que operaban en sus aguas, y otras naciones
hicieron lo mismo. Apareció entonces la cuestión de determinar hasta dónde
abarcaba la soberanía de los Estados sobre sus aguas costeras. Italia sostenía un
límite de cien millas, o sea la distancia hasta la cual llegaba un barco en dos días
de navegación. Una práctica generalizada se atuvo al “horizonte visual”, o “límite de
la vista” que, sin embargo, resultó impreciso en la práctica, puesto que algunos
recurrían al telescopio para el efecto, en lugar de la visión simple, ampliando la línea
de tres a cincuenta millas. En el siglo XVIII el jurista holandés Cornelius Van
Bynkershoek propuso la distancia hasta donde llegara un disparo de cañón de la
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época, o sea el ámbito hasta donde se podía defender la soberanía marítima desde
tierra. Pero cien años después, durante las guerras napoleónicas la artillería
aumentó su alcance a tres millas en lugar de una que era en tiempos de
Bynkershoek. Este límite de tres millas fue adoptado internacionalmente hasta las
vísperas de la II Guerra Mundial.
Después de esta conflagración EEUU declaró que ampliaba su “jurisdicción y
control” sobre los yacimientos de gas, petróleo y minerales existentes en el lecho
de su plataforma continental. Esta declaración produjo revuelo general y a
comienzos de la década de los 70, dieciséis naciones habían reclamado soberanía
sobre doscientas millas de mar. Lo que siguió, ya es historia conocida.
II.- PODER MARÍTIMO.
Ha sido definido por el Almirante Sir James, como “aquel que permite a su detentor
enviar sus tropas y su comercio a través de las aguas que separan las naciones,
hasta el lugar objeto de sus deseos y evitar que sus antagonistas hagan lo propio”.
Los geopolíticos alemanes entendían el poder marítimo como el designio de una
potencia de llegar a las costas opuestas; tendencia que según Vicens Vives sólo
existe en el caso de los estrechos para asegurar el dominio de la ruta y disponer de
un “glacis de seguridad”. El primer impulso es obtener un “glacis de seguridad
antelitoral”, agrega el citado autor, situado en la costa opuesta, cuando se trata de
un estrecho, o en una isla o archipiélago cuando los haya frente al núcleo geo
histórico en expansión. Cita como ejemplos a Inglaterra y la costa francesa durante
la Edad Media; a Corea con referencia a Japón y a la península ibérica, que ha
tratado siempre de dominar la costa del norte de África que se opone a Gibraltar.
Alfred Mahan caracteriza el poder marítimo a través de seis elementos: la posición
geográfica, la configuración física, la extensión del territorio, la población, el carácter
nacional y las instituciones gubernamentales.
Mahan, ilustra el primer elemento con la posición insular de Gran Bretaña, con
referencia a sus principales rivales de los siglos XVII y XVIII, Francia y Holanda.
Esta posición insular liberó a aquel país de la necesidad de mantener un gran
ejército, pues estaba lo suficientemente cerca del continente europeo para atacar a
sus enemigos eventuales y lo suficientemente lejos para no temer una invasión.
Francia, por el contrario, debía repartir sus fuerzas navales entre el Atlántico y el
Mediterráneo, para defender sus costas, mientras que Gran Bretaña podría
controlar las rutas marítimas comerciales del norte de Europa a través del canal de
la Mancha y las del Mediterráneo a través de Gibraltar y de otras islas que poseía
en este lugar.
La configuración del territorio nacional determina en gran medida -dice Mahan- la
inclinación de un pueblo a buscar el poder marítimo. La naturaleza y extensión del
litoral condicionan el acceso al mar, ya que los buenos puertos naturales son fuente
de potencial de fuerza. Los holandeses fueron empujados al mar por la pequeñez
de su territorio, pero su dependencia casi total del mar era al mismo tiempo una
debilidad. Francia, por la fertilidad de su suelo y la benignidad de su clima no sintió
nunca la necesidad de tener un poder marítimo.

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La extensión del territorio sin embargo, puede ser un punto débil cuando no está
dominado por una población que disponga de recursos suficientes. De aquí que la
población, en cantidad y calidad, sea un elemento importante en el desarrollo de un
poder marítimo, porque gran parte de la misma ha de estar ocupada directa o
indirectamente en actividades de este sector, como el comercio marítimo, las
construcciones navales, tal como ocurría con la población de Inglaterra.
El carácter y las aptitudes de un pueblo son otro factor de poder marítimo, pues
mucho depende éste de la vocación marítima de los habitantes. Pero la vocación
marítima depende, a su vez, de la posición geográfica y de la configuración del
territorio, porque es natural que pueblos montañeses o esteparios, encerrados lejos
del mar, tengan poca o ninguna inclinación hacia la vida en el mar. La conjunción
del comercio marítimo a escala mundial y de la organización naval hizo de Gran
Bretaña la primera potencia marítima del globo. La naturaleza del gobierno es otro
elemento que pondera Mahan en su estudio, pues sin la eficacia, inteligencia y
determinación de los dirigentes no podrá conquistarse un poder marítimo, inclusive
si se dan los otros elementos que, en todo caso, deben ser estimulados y
conjugados por el gobierno.
En el continente europeo, la tesis del poder marítimo no despertó mucho
entusiasmo. Los franceses asignaban mayor importancia a la guerra terrestre que
a la naval y Alemania nunca fue una potencia marítima. “Su pueblo no se sintió
cómodo en el mar, como los ingleses, holandeses, norteamericanos y
escandinavos”. Los militares se aferraban en esos países a la idea tradicional de
que el poder marítimo concernía al comercio y a las colonias, jugando un papel
secundario en las relaciones entre Estados europeos. Los italianos, por su parte,
tenían ideas similares, pues sus enormes acorazados servían principalmente como
guarda costas para impedir las operaciones de desembarque de los franceses y sus
cruceros livianos no ambicionaban disputar el dominio del Mediterráneo occidental
a los cruceros pesados de Francia. La teoría naval continental sostuvo durante
muchos años que la defensa costera y la guerra de corzo eran suficientes para
garantizar la seguridad interna.
En otra parte nos hemos referido a la influencia que las obras de Mahan ejercieron
sobre la política marítima de [Link]. En Europa, trató de convencer a los “heréticos”
de la justeza de sus planteamientos y entre las dos guerras mundiales aparecieron
en Francia e Italia algunas obras interesantes sobre teoría naval. A comienzos de
este siglo, impresionado por la obra de Mahan, Ratzel publicó su ensayo “El mar
como fuente de grandeza nacional”, en el que, como él mismo lo confiesa, trata de
persuadir a sus compatriotas “de que Alemania también debe ser fuerte en el mar a
fin de llevar a cabo su misión mundial”. Antes de esto, Guillermo II afirmaba que
“nuestro futuro (el de Alemania) está en el mar” y dos años después el Reich
emprendió la construcción de una flota poderosa.
Haushofer, por su parte, equilibra la importancia que hay que dar a los poderes
marítimos y terrestres, evocando el conflicto histórico entre las naciones
continentales y marítimas. Por qué -se preguntaba- los Estados continentales no
saben, por regla general, ¿proseguir una guerra naval y las operaciones terrestres
de los otros (marítimos) terminan en desastres? Porque han tenido una orientación

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unilateral -se responde- en su educación, sea como naciones marineras o como
continentales. Sólo un pueblo -concluye- que sea igualmente capaz en tierra como
en el mar puede mantenerse en ambos frentes y, por lo tanto, tener la fuerza de una
potencia mundial. O como lo advirtiera Ratzel en su obra “Geografía Política”, el
ideal de una política perspicaz, la única que puede establecer una potencia mundial
reside en la colaboración de motivaciones continentales y oceánicas”. De esta
manera, “ni el poder terrestre ni el marítimo por su cuenta pueden alguna vez crear
una potencia mundial, sino que para que exista será necesaria la presencia de
ambos…”.
La doctrina anglo-norteamericana da preeminencia a la batalla naval decisiva y al
bloqueo marítimo, mientras que Francia y Alemania se inclinaban por la guerra de
corzo y la desagregación progresiva de las flotas enemigas mediante operaciones
auxiliares, el recurso a armas especiales como el torpedo y la bomba y el empleo
de tácticas para la destrucción de elementos aislados. En 1914 y 1918 las
escuadras de cruceros británicos ocuparon posiciones previamente determinadas
en previsión de ataques alemanes contra su comercio. En las dos guerras, los
cruceros británicos trataron de trabar batallas con la flota enemiga, impusieron
bloqueos y tomaron medidas para destruir los navíos de corso.
Los japoneses tradujeron y estudiaron las obras de Mahan, pero no han publicado
ningún tratado significativo sobre la materia. Alexander Kiralfy observa esta
ausencia sugestiva de toda literatura naval en ese país, y la atribuye a razones
psicológicas y políticas. Desde el punto de vista militar, los japoneses son más
subjetivos, dice. Los teóricos occidentales se dedican a estudios estratégicos de
orden general; pero los japoneses no se interesan mayormente en los asuntos que
no les afectan. Aquellos proceden con espíritu puramente académico en el
tratamiento de estos temas, mientras que los japoneses no pueden desligarse del
espíritu político nacional, por lo que consideran que publicar trabajos serios sobre
teorías navales o de estrategias niponas podría perjudicar a la política de su país.
En las revistas navales japonesas se nota la misma reserva, agrega.
Revisando la historia del Japón, Kiralfy recuerda que fue por el mar (no podía ser
de otra manera), que los mongoles llegaron en 2.500 a.c. y ocuparon las islas que
actualmente son el Japón. Después de siglos de luchas encarnizadas exterminaron
a las poblaciones aborígenes o las empujaron hacia las islas más septentrionales.
En estas operaciones, los invasores emplearon navíos de guerra, o más
precisamente transportes marítimos, y mientras los ejércitos de tierra se
desplazaban en el interior, sus flotas circundaban las costas desembarcando
poderosas tropas sobre los flancos del enemigo, “como lo harían las escuadras
japonesas en los primeros meses de la II Guerra Mundial”. Durante las numerosas
guerras libradas entre los grandes clanes japoneses, el barco era el medio de
transporte por excelencia y la tierra el escenario de las batallas. De esta forma, los
japoneses se acostumbraron a considerar los barcos como medios de transporte
antes que como elementos de combate.
En la guerra contra Corea los dos ejércitos principales desembarcaron en el sur y
ocuparon rápidamente la capital, mientras escuadras de cruceros se encargaban de
expulsar a las escuadras coreanas que trataban de impedir las operaciones de

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invasión. En las guerras contra China (1.894-95) y contra Rusia (1.904-05), Japón
desarrolló acciones navales y recurrió al bloqueo. Sin embargo, en la II Guerra
Mundial los japoneses evitaban los combates navales y parecían no preocuparse
de un bloqueo o de un contra bloqueo naval (recordemos que el demoledor ataque
japonés a Peral Harbour, que determinó el ingreso de [Link]. a la guerra fue
realizado por aire y no por mar).
III.- DERECHO DEL MAR.
La importancia económica y política del mar ha estimulado la formación de un
conjunto de normas supra-nacionales que se han elaborado principalmente en el
seno de las Naciones Unidas durante las cuatro últimas décadas y que constituyen
la médula de una nueva rama del derecho internacional, llamada precisamente
Derecho del Mar.
Podemos definir el Derecho del Mar diciendo que es la rama del Derecho
Internacional Público que regula los derechos y obligaciones que tienen los Estados
en el mar territorial, en otras zonas contiguas a éste y en alta mar, así como con
referencia a los recursos orgánicos e inorgánicos existentes en las aguas, en el
lecho y en el subsuelo de los fondos marinos.
A.- Los precursores.
Puede considerarse al holandés Hugo Grocio como uno de los precursores del
Derecho Internacional Público y particularmente del Derecho del Mar, pues en
su obra “Mare Liberum”, publicada en 1.609, sostenía la libre navegación de
los mares, al paso que Selden sostenía lo contrario en su libro “Mare Clausum”
(1.635), escrito para justificar las pretensiones de Inglaterra de dominar los
mares en su provecho comercial. La libertad de navegación en alta mar es un
concepto generalmente admitido desde mediados del siglo XVIII.
Antes de que Grocio publicara su “Mare Liberum”, Francisco de Vitoria,
domínico, jurista y teólogo español, nacido en Victoria, Alava, considerado
fundador del Derecho Internacional, propugnó la libertad de los mares y se
opuso al monopolio de la navegación, fundándose en el jus communicationis.
La figura jurídica del mar territorial nació con la obra de Corneio Bynkerkshoek
“De Dominio Maris”, publicado en 1.702, a partir de la cual las aguas del
océano se dividieron en dos zonas: el alta mar, libre para todos, y el mar
adyacente o territorial, cuya extensión fue propuesta por el abate Galiano en
1.782 al medir en tres millas el alcance de un tiro de cañón de la época, desde
la costa. Esta medida se convirtió en norma para muchos Estados hasta el
siglo XX.
B.- El Derecho del Mar en el Siglo XX.
El 18 de agosto de 1.952, los gobiernos de Ecuador, Perú y Chile emitieron en
Santiago de Chile una declaración sobre Zona Marítima, en la que
establecieron para ellos una “zona exclusiva” de 200 millas a partir de la costa,
en la cual proclamaron su soberanía y jurisdicción exclusiva sobre las aguas,
suelo y subsuelo del mar.

69 - 132
El 29 de Abril de 1.958 se suscribió en Ginebra, Suiza, varias convenciones
relativas al mar: una sobre el mar territorial y la zona contigua, otra sobre la
alta mar, otra sobre la plataforma continental y sobre pesca y conservación de
recursos vivos de la alta mar. El 17 de diciembre de 1.970 la Asamblea General
de la ONU aprobó la Resolución 2749 declarando que “los fondos marinos y
oceánicos y su subsuelo, fuera de los límites de la jurisdicción nacional (que
en adelante se denominarán “la zona”), así como los recursos de la zona, son
patrimonio común de la humanidad”. Agrega dicha resolución que la zona no
estará sujeta a apropiación por medio alguno por Estados ni por personas
naturales o jurídicas y que ningún Estado Reivindicará, ejercerá o adquirirá
derechos con respecto a la zona o sus recursos, que sean incompatibles con
el régimen internacional que ha de establecerse. La zona será utilizada con
fines pacíficos por todos los Estados, sean ribereños o sin litoral, sin
discriminación.
C.- La Convención del 10 de Diciembre de 1982.
El 10 de diciembre de 1.982 se firmó en Montego Bay, Jamaica, la Convención
de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, después de ocho años de
negociaciones en el marco del organismo mundial, negociaciones que se
enredaron porque las potencias industrializadas se oponían a la aprobación
de un Derecho del Mar que garantizase el derecho de todos los Estados,
teniendo en mente la apropiación de los cuantiosos recursos minerales que el
océano guarda. En efecto, [Link]., Gran Bretaña, Alemania, Francia y sus
socios pretendía aprobar legislaciones particulares en beneficio propio, y así
lo hicieron en principio. [Link]. aprobó su Ley de Recursos Minerales Duros
del Fondo Oceánico en junio de 1.980 y Alemania Federal lo hizo al siguiente
mes. El grupo llamado de “Estados de igual parecer”, que también incluía a
Bélgica, Italia, Japón, Gran Bretaña, Francia y Holanda, celebraron una
reunión “privada” en Washington en noviembre de 1980 para coordinar sus
intereses en la materia. Poco después los parlamentos del Reino Unido y de
Francia recibieron sendos proyectos de legislación sobre el particular. En
Enero de 1.981 los mismos Estados celebraron una segunda reunión secreta
en Bonn, Alemania Occidental.
La Convención de Jamaica confirma en lo principal las disposiciones de las
Convenciones de Ginebra de 1958 sobre mar territorial (12 millas), zona
contigua (24 millas), zona económica exclusiva (200 millas), plataforma
continental (no más de 200 millas) y alta mar. Con referencia a esta última
dispone en ella la libertad de navegación, de sobre vuelo, de pesca, de tender
cables y tuberías submarinos, de construir islas artificiales y de investigación
científica. La Convención reconoce asimismo el derecho de acceso al mar y
desde el mar de los Estados sin litoral y su libre tránsito. Reitera que “la zona
y sus recursos son patrimonio común de la humanidad”, que deben ser
utilizados por todos los Estados con fines pacíficos solamente y establece un
mecanismo para la solución de las controversias marítimas entre los Estados.

70 - 132
IV.- EL MAR Y LOS INTERESES ECONÓMICOS DE LAS GRANDES POTENCIAS.
Como se ha adelantado en el párrafo 3, la renuencia de las potencias
industrializadas a negociar y suscribir la Convención de 1982, derivaba de su
propósito de explorar y explotar por su cuenta y, en su exclusivo beneficio, las
incalculables riquezas minerales que encierran los fondos marinos, marginando de
sus proyectos a los países del Tercer Mundo.
Según fuentes de las Naciones Unidas, citadas por el “Centro de Estudios
Económicos y Sociales del Tercer Mundo (CEESTEM), con sede en México, existen
en las plataformas submarinas reservas probadas de 358 mil millones de toneladas
de manganeso, 43 mil millones de toneladas de aluminio, 14700 millones de
toneladas de níquel, 7900 millones de toneladas de cobre, 5200 millones de
toneladas de cobalto y 3400 millones de toneladas de molibdeno. Se informa que
en el Océano Pacífico solamente se ha detectado 207 millones de toneladas de
hierro, 10000 millones de toneladas de titanio, 1300 millones de toneladas de plomo
y 800 millones de toneladas de vanadio. Numerosos otros minerales abundan -se
afirma- en los “nódulos polimetálicos” o en yacimientos consolidados que se
encuentra virtualmente en todos los mares del mundo. Hasta ahora sólo se ha
extraído comercialmente del océano el sodio y el cloro, bajo la forma de cloruro de
sodio (sal marina) y el manganeso y el bromo. La explotación de otros recursos de
los fondos marinos, como el carbón en Japón, Canadá y Gran Bretaña, el azufre,
barita y hierro en [Link]. y el potasio en Gran Bretaña, es hasta ahora “una
extensión en el mar de explotaciones iniciales en tierra”, porque a grandes
profundidades la explotación minera tiene costos prohibitivos, aunque los avances
tecnológicos y los requerimientos estratégicos están impulsando a las potencias
industrializadas a emprender su extracción. Agréguese a lo anteriormente dicho que
la mayoría de los minerales estratégicos están ubicados en países del Tercer
Mundo que, por no recibir precios equitativos de los consumidores, oponen algunas
dificultades a su exportación. (EEUU importó en 1.976 el 98 % del manganeso y del
cobalto que necesita, el 71 % del níquel y el 15 % del cobre).
Se ha informado que existen por lo menos seis grandes consorcios multinacionales
interesados en explorar y explotar las riquezas mencionadas; consorcios que
pueden financiar los enormes recursos que la empresa demanda, por lo que exigen
concesiones durante por lo menos 30 años para recuperar las inversiones, pues de
otra manera -arguyen- los bancos se negarán a otorgar financiamientos y los
trabajos “nunca se harán realidad. En esta forma presionaban a las potencias del
Norte a prescindir del marco de una Convención como la de 1.982 y a los Estados
del Sur a “dejar hacer”, porque de lo contrario no verían nunca ninguna utilidad de
esos yacimientos minerales del fondo del mar.
Los consorcios mencionados en el párrafo precedente son estos:
A.- Kennecott Group, fundado en 1974, con empresas de Gran Bretaña, Canadá
y Japón.
B.- Ocean Associates, fundado en 1974, con empresas de EEUU y de Bélgica.
C.- Ocean Management Inc., fundad en 1975, con empresas de EEUU, Japón,
Canadá y Alemania Federal.

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D.- Ocean Minerals Co., fundado en 1977, con empresas de EEUU y de Holanda.
E.- Deep Ocean Mineral Association, fundado en 1974 con 35 compañías de
Japón.
F.- Association Francaise Pour L’etude et la Recherche de Nodules, fundada en
1974, integrada por cinco grandes compañías de Francia.
V.- LA CONVENCIÓN DE 1982 Y LOS PAÍSES SIN LITORAL.
La convención reconoce a los Estados sin litoral el derecho de acceso al mar y
desde el mar y libertad de tránsito, en su Art. 125, que dispone lo siguientes:
A.- Los Estados sin litoral tendrán el derecho de acceso al mar y desde el mar
para ejercer los derechos que se estipulan en esta Convención, incluidos los
relacionados con la libertad de la alta mar y con el patrimonio común de la
humanidad. Para este fin, los Estados sin litoral gozarán de libertad de tránsito
a través del territorio de los Estados de tránsito por todos los medios de
transporte.
B.- Las condiciones y modalidades para el ejercicio de la libertad de tránsito serán
convenidas entre los Estados sin litoral y los Estados de tránsito interesados
mediante acuerdos bilaterales, subregionales o regionales.
C.- Los Estados de tránsito, en el ejercicio de su plena soberanía sobre su
territorio, tendrán derecho a tomar todas las medidas necesarias para asegurar
que los derechos y facilidades estipulados en esta parte para los Estados sin
litoral, no lesionen en forma alguna sus intereses legítimos.
El derecho reconocido en el párrafo A de este artículo de acceso al mar y desde el
mar… está condicionado y puede ser restringido con la suscripción de un convenio
bilateral con el Estado de tránsito, que puede “tomar todas las medidas
necesarias…” en salvaguaradia de sus intereses legítimos, según rezan los párrafos
B y C. Aquí reside el “vasallaje” a que están sometidos los estados sin litoral, de que
habla el principio enunciado en el Cap. VIII. Bolivia tiene en esto una amarga
experiencia por la forma cómo Chile ha restringido reiteradamente su derecho al
“libre tránsito” reconocido por el Tratado del 20 de octubre de 1.904 y es previsible
que la situación no ha de cambiar, con lo que el “acceso al mar y desde el mar” y
los derechos que conlleva, no pasarán de ser meros enunciados de la Convención.
Otra desventaja muy seria para los Estados sin litoral, con referencia a los ribereños,
es que éstos se han asegurado una serie de derechos privativos sobre la Zona
Económica Exclusiva de 200 millas y sobre la plataforma continental, conquistando
enormes espacios marítimos, sin recurrir a la violencia. Como lo hizo notar el
comentario de un periódico alemán en 1982, publicado en “Presencia” de La Paz el
6 de mayo de 1.983, “nunca jamás en la historia se han apropiado mediante una
sola firma tantos Estados territorios aunque no se trate precisamente de tierra, sino
más bien de la superficie y el subsuelo del mar”.
La situación de Bolivia, encerrada entre sus vecinos, sin acceso directo y soberano
al mar y a expensas de la voluntad de aquéllos para transitar hacia el océano, se
subordina todavía más si tenemos en cuenta que no puede usar ni disponer de los
ingentes recursos que el mar encierra en las zonas que, conforme a la Convención
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de 1.982, son de provecho exclusivo de los Estados costeros. Lamentablemente,
nuestro país no estuvo representado en la conferencia donde se aprobó la
Convención de 1.982 y no hizo conocer su criterio sobre el particular. Que nosotros
sepamos, tampoco ha habido una declaración posterior de la Cancillería boliviana
en esta materia.

73 - 132
CAPÍTULO X
GEOPOLÍTICA DEL ESTADO

POBLACIÓN Y PODER

En los capítulos precedentes hemos resumido algunos conceptos de geopolítica con


referencia al primer elemento del Estado que es el territorio. En este capítulo revisaremos
los otros dos elementos, población y poder, desde el punto de vista de la ciencia que nos
ocupa.
I.- POBLACIÓN.
Es el conjunto de individuos asentados sobre el territorio de un Estado, donde
ejercen una actividad económica y social bajo protección del elemento poder que
es el orden jurídico constituido por las leyes que se apoyan en la fuerza legítima. Es
decir, que 'hay una relación directa entre los tres elementos del Estado ya
mencionados.
Población no es lo mismo que pueblo: éste es un concepto político y cultural, en
cuanto es titular de los derechos políticos (ciudadanos); mientras que aquélla está
formada por todos los habitantes del Estado, sean o no ciudadanos. Esta es el
género y el pueblo es la especie.
La ciencia política y la geopolítica tienen que ver con materias como el crecimiento
y decrecimiento de la población, inmigración, emigración, explosión y densidad
demográfica, cantidades óptimas, falta de población, Etc., en relación al tamaño del
territorio y de los recursos disponibles. La relación entre la población y el territorio
nos da la densidad demográfica, distinta de la capacidad demográfica que es la
relación entre la población y la aptitud de la sociedad que forma para darle el
sustento que requiere.
Históricamente la población del globo creció muy poco y se mantuvo más o menos
estable durante milenios basta 1.800 d.c., cuando comenzó a crecer
aceleradamente como consecuencia de la revolución industrial, del adelanto de la
medicina y de la industria farmacéutica, que incrementaron la tasa de nacimientos
y paralelamente disminuyeron los índices de morbi-mortalidad.
Tradicionalmente se ha considerado la población abundante como un requisito
indispensable para el dominio del espacio geográfico y la consolidación del Estado
nacional, y esto es así, en términos generales. Sin embargo, hay Estados
superpoblados (China, India, Egipto e Indonesia) que pese a disponer de inmensos
territorios, no han logrado un desarrollo que les permita el dominio efectivo de sus
espacios. En otros casos el exceso de población en territorios pequeños y
relativamente pobres (El Salvador, Bangladesh), causa problemas muy serios de
subsistencia.
Por otra parte, necesario es tener en cuenta que, para que la población sea un factor
positivo de dominio de su espacio, ha de crecer cuantitativa y cualitativamente, ya
que una población numerosa pero analfabeta o semi-analfabeta, no contribuye en
74 - 132
nada al desarrollo de un territorio, sino que por el contrario constituye un lastre,
porque está inmersa en una economía de subsistencia y no de l mercado. Han
perdido actualidad, por consiguiente, las opiniones de algunos demógrafos que
asignaban gran valor en sí mismo el aumento de la población, coincidiendo en esto
con algunos pensadores de la Edad Media como Bodino y Santo Tomas de Aquino,
el primero de los cuales decía en sus “Seis Libro de la República” que "nunca se ha
de temer que haya demasiados individuos, demasiados ciudadanos, puesto que no
hay riqueza comparable a los hombres” y el segundo que, en "El Régimen de los
Príncipes” sentenciaba que "cuanto más poblado está un Estado, más se le juzga
potente y glorioso".
El exceso de población en territorios pequeños genera presiones demográficas que
son fuente de innumerables conflictos sociales, de los que se han ocupado los
filósofos políticos desde la antigüedad, como Aristóteles, Platón y Montaigne. Ulrich
Von Hutten escribía en 1.518 que "la guerra es necesaria con el fin de que la
juventud se expatríe y de que la población disminuya"; y Sebastián Franck advertía
en 1.538 que "si la guerra y la muerte no vienen en nuestra ayuda, será menester
abandonar nuestra tierra y deambular de aquí para allá como los bohemios".
Esta preocupación llevó a Thomas Roberto Malthus a publicar en 1.798 su "Ensayo
sobre el Principio de la Población", en el que sostenía que la población del mundo
aumenta en progresión geométrica, mientras que los alimentos lo hacen en
proporción aritmética. Malthus pensaba que cada mujer tenía seis hijos en
promedio, de los que cuatro, a su vez, se reproducen siguiendo la misma medida.
En esta forma -predecía-, llegaría un día en que la humanidad carecería de lo
indispensable para subsistir.
Se ha relacionado los grandes conflictos sociales y políticos de los siglos XIX y XX
con la explosión demográfica ocurrida en este período. La población de EUROPA
se duplicó de 1.814 a 1.914, y sobrevinieron las revoluciones de 1789, las guerras
napoleónicas, las revoluciones de [Link], 1.871 y la Gran Guerra de 1.914 -
18. Para escritores como Gastón Bouthol, las guerras desempeñan modernamente
el papel de las epidemias en la antigüedad y en la Edad Media, de "relajación
demográfica.
Sin desconocer la carga conflictiva que conlleva una presión demográfica, sobre
todo en los países atrasados, resulta simplista atribuir la génesis de los conflictos
sociales a aquélla solamente. Si así fuera* cómo se explicaría que Estados
superpoblados como China y Holanda sean tradicionalmente muy pacíficos,
mientras que las revoluciones de 1.905 y 1.917 ocurrieron en un Estado con escasa
población, como era entonces Rusia?.
Hemos visto en los capítulos precedentes que los geopolíticos alemanes atribuyeron
importancia especial al dominio del espacio y a la teoría del espacio vital. Para ellos,
ese dominio está asegurado por una población campesina firmemente arraigada en
su territorio, de donde colegían que los países predominantemente agrícolas eran
los primeros, en dominar su espacio, y ponían como ejemplo a CHINA, que
habiendo sufrido largos períodos de dominación extranjera, sus dominadores no
pudieron absorberla, sino que ocurrió lo contrario. Por lo tanto -decían- una sociedad

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pierde control sobre su espacio a medida que se urbaniza y se despoja de su
carácter rural.
Con este razonamiento, los geopolíticos alemanes concentraron su atención en la
"reorganización" de Alemania, puesto que la población urbana de ese país crecía
aceleradamente en detrimento de la masa rural. En Octubre de 1933, el gobierno
nazi promulgó la ley de Granjas Hereditarias del Reich, que disponía que todas las
propiedades rurales, hasta cierto tamaño, eran hereditarias, inalienables e
individuales y que el campesino propietario por herencia no podía abandonar su
granja por otro trabajo. La geopolítica y la política agraria -decían- se
complementan.
Si bien es cierto que la población campesina es la más conservadora y se aterra
generalmente a su tierra, en los tiempos que corren se observa un éxodo masivo de
pobladores del campo a la ciudad, en busca de trabajo y de mejores condiciones de
vida, puesto que el sector primario de la economía resulta muy desatendido en los
países atrasados, por falta de recursos, de estímulos y de técnicas modernas de
producción. Por otra parte, las sociedades rurales atrasadas están reducidas -como
se ha dicho- a una economía de subsistencia que no les permite ocupar
efectivamente sus tierras. Además, países altamente industrializados como [Link].
con una población campesina inferior al 5% del total, han dominado su espacio hace
tiempo, con el despliegue de tu poderío económico, político y bélico, mientras que
los Estados atrasados, con poblaciones campesinas que sobrepasan el 50% del
total (como es el caso de Bolivia y de muchos otros países), están lejos de dominar
realmente su territorio. La escuela alemana se equivocó en este enfoque, que no
concuerda con las realidades de la sociedad actual, dominada por el maquinismo y
la tecnología que tiende a reducir la mano de obra campesina y a incrementar la
masa de trabajadores urbanos, aun a costa del desempleo y la sub ocupación.
En resumen, podemos decir que, para que la población sea un factor positivo de
ocupación del territorio y éste sea un elemento activo del Estado, es decir un
espacio vivo y no una superficie muerta, se requiere que posea las siguientes
características:
A.- Densidad demográfica suficiente (no excesiva) para dominar efectivamente el
territorio.
B.- Capacidad demográfica, que depende de otras características
interrelacionadas.
C.- Alfabetización y escolaridad óptimas, que eliminen por completo el
analfabetismo.
D.- Instrucción media, superior y técnica que responda a las necesidades del
desarrollo de la sociedad global.
E.- Higiene, salud y previsión social que cubra todos los segmentos de la
población, de suerte que las tasas de morbi-mortalidad se reduzcan en la
mayor medida posible.
F.- Vivienda popular, con los servicios mínimos requeridos.
G.- Fuentes de trabajo que reduzcan la desocupación al mínimo tolerable para la
población económicamente activa.

76 - 132
II.- PODER.

Es el tercer elemento del Estado, que se ejerce internamente como imperio y


externamente como soberanía. El poder ha sido definido como "la aptitud o
capacidad para imponer decisiones de carácter general que afectan al bien común".
Maurice Hauriou lo define como "una fuerza nacida de la voluntad social destinada
a conducir al grupo en la búsqueda del bien común y capaz, llegado el caso, de
imponer a los miembros la conducta que ella ordena.
Max Weber dice que "es la probabilidad de imponer la propia voluntad, dentro de
una relación social, aun contra toda resistencia y cualquiera que sea el fundamento
de esa posibilidad".
Duverger hace notar que el poder es distinto al dominio o influencia, ya que estos
últimos responden a situaciones de hecho propias de una relación o interacción
social "El poder es un concepto normativo -aclara-; define la situación de aquel que
tiene derecho a exigir que los demás se plieguen a sus directivas en una relación
social, porque el sistema de normas y valores de la colectividad en que se desarrolla
esta relación establece este derecho y lo atribuye a aquel que lo hace valer en su
beneficio". Más adelante, distingue el poder político de otros poderes (económico,
religioso, familiar, etc.). El primero, es el que se ejerce en la sociedad globalmente
considerada, a diferencia de los poderes que actúan sobre los grupos particulares.
Por sociedad global debemos entender la tribu, la ciudad-estado, los feudos y
señoríos, el estado-nación.
Para Karl Loewenstein, el poder tiene por objeto establecer un equilibrio entre las
diferentes fuerzas pluralistas que compiten dentro de la sociedad estatal y ejerce
"una relación socio-psicológica basada en un recíproco efecto entre los que
detentan el poder y aquellos a los que va dirigido". Por esto, DUVERGER distingue
poder de poderío: este último es la simple dominación por la fuerza material. No hay
poder -dice- si los que obedecen no creen que es normal, bueno, justo y legítimo
que ellos obedezcan, de donde la noción de legitimidad se apareja con la fuerza de
coacción como ingrediente del poder. Este último aspecto tiene relación con los
conceptos de legalidad y legitimidad del poder.
De lo que llevamos dicho se desprende que hay un fundamento sociológico y otro
político del poder. El fundamento político está dado por La necesidad que nene el
hombre de vivir en sociedad y de organizar su vida bajo ciertas normas que todos
se comprometen a observar, para evitar el caos y la inseguridad, porque consideran,
como dice Düverger, que es normal y bueno obedecer (teoría del "contrato social");
o porque los dominadores, que siempre detentan el poder, se imponen con el
imperio de la ley que ellos elaboran y con la fuerza que monopolizan (teoría de la
lucha de clases). El fundamento sociológico considera que el poder, y su correlato
la autoridad, tienen raíces biológicas que es fácil observar entre los animales, de
manera que "el poder de un ser sobre otros establece entre ellos una relación que
no puede ser reducida a las formas puras del contrato, por cuanto enraíza su
autoridad en la esencia misma del hecho social y manifiesta su aspecto imperativo
sin intermediarios ni pérdidas de energía. Y así el poder aparece como impregnado
de lo sacro o más bien cual fuente misma de ello.
77 - 132
Siguiendo esta línea de pensamiento sociológico, Marsall nos recuerda que
"cualquier ser vivo -como toda especie, como la naturaleza viva en general- se
caracteriza no sólo por un instinto de conservación, una "tendencia del ser a
perseverar en el ser", sino también por la "voluntad de poder".
Poder y autoridad: no son la misma cosa. El primero es un concepto de Derecho
Político y de sociología política que se concreta en un elemento esencial del Estado.
La segunda es un concepto político-administrativo que se asienta en la ley y se
representa en una persona natural o jurídica. El hombre investido de un poder para
mandar o decidir tiene autoridad mientras ajuste sus actos y decisiones a la ley. En
el momento en que la autoridad pública o privada se sale de la ley, pierde su
autoridad, deja de ser autoridad. Por esto un magistrado estadounidense decía que
en su país gobiernan las leyes, no los hombres. Lo que no» recuerda lañase de San
Isidoro de Sevilla: ''Serás rey si eres justo, y si no dejarás de serlo".
Desde el punto de vista geopolítico, interesa que el poder del Estado sea fuerte y
que esta fortaleza se manifieste internamente (imperio o jus imperi) y, externamente
(soberanía). Esta fortaleza depende de condiciones jurídicas y políticas que
pasamos a analizar.
El poder que se ejerce en los límites del territorio de un Estado (internamente), es
fuerte cuando se asienta en la legalidad y en la legitimidad. La legalidad es la fuente
del ejercicio del poder, o sea la forma cómo el pueblo, titular de ese poder, delega
su ejercicio (Art. 2 C.P.E.) a representantes legalmente elegidos y nombrados,
conforme a la Constitución y a las leyes. Un gobierno usurpador, de tacto, de hecho,
dictatorial, constituido al margen de la Constitución y de las leyes, carece de
legalidad y de legitimidad y, por consiguiente, es un gobierno feble, con un poder
débil, aunque se «siente en la fuerza material. La fuerza, como ingrediente (apoyo)
del poder, ha de ser legítima, es decir, ha de basarse en la ley; de lo contrario, será
pura fuerza física, material, inconsistente, expuesta a las veleidades y apeados de
quienes transitoriamente la detentan. Carecerá de la potencia moral que da solidez
a los gobiernos e instituciones.
Aunque parezca una paradoja, el poder será tanto más débil cuanto mayor fuerza
material exhiba, sin el respaldo de la legalidad. ''La debilidad de la fuerza es no creer
sino en si misma", decía Paúl Valery y todos sabemos que la auténtica fortaleza
reside en la autoridad moral, cuando podemos "mostrar la fuerza (de nuestras obras,
de nuestras convicciones de nuestro ejemplo) para no haber de usarla", como
aconsejaba Yautey.
La legitimidad es un atributo del poder que, constituido legalmente, se ejerce en
conformidad al orden jurídico nacional, sin sobrepasarlo y sin incurrir en abuso de
poder. Todo exceso de poderes ilegítimo y, en lugar de fortalecerlo, lo debilita. No
basta, pues, que el poder sea legal, sino que debe ser también legítimo. No todo
gobierno legal es legítimo, porque un gobierno formado conforme a ley puede perder
legitimidad por el ejercicio abusivo del poder.
Los conceptos de legalidad y legitimidad se resumen en lo que en Derecho
Constitucional se llama Estado de Derecho, o sea el Estado (gobernantes y
gobernados) sometido al Derecho, al orden jurídico y no a la voluntad arbitraria del
monarca absoluto, del dictador, del gobernante de facto o usurpador. El concepto
78 - 132
de Estado de Derecho ha sido resumido con propiedad y elegancia en las
siguientes líneas de LEÓN DUGÚIT: "Poco importa la noción que se tenga del
Estado...; hay que afirmar enérgica e incansablemente que la actividad del Estado
está limitada en todas sus manifestaciones por un derecho superior a él; que hay
cosas que él no puede hacer y otras que ha de hacer, que esta limitación no se
impone solamente a tal o cual órgano, sino que se impone el Estado mismo...; lo
esencial es comprender y afirmar con una indefectible energía la existencia de una
regla de derecho superior al poder público, que viene a limitarlo, a imponerle
deberes... Una vez constituido el poder político, se sabe, de acuerdo con la noción
más elemental del derecho, que las órdenes de ese poder no son legítimas más
que en el caso de ser conformes a derecho, y que el empleo de la coacción
material por parte del poder no es legítimo más que si está destinado a asegurar
la sanción del Derecho. Nadie tiene derecho a mandar a los otros; ni un Emperador
ni un Rey, ni un parlamento, ni una mayoría popular pueden imponer su voluntad
como tal; sus actos no pueden imponerse a los gobernados más que en el caso
de estar conformes con el derecho".
Con toda la importancia que tienen la legalidad y legitimidad, no bastan por sí solas
para dar fortaleza interna al poder. Este ha de ejercerse en beneficio tangible,
objetivo, de la población, para elevar constantemente su nivel de vida y su bienestar.
Ha habido en Bolivia gobiernos constituidos legalmente que, por deficiencia y
corrupción, han realizado actos ilegítimos con los que se ha inferido daños
incalculables a la nación, que han quedado impunes. No habrá verdadera fortaleza
interna en el poder si éste carece de legalidad y legitimidad y si no se ejerce en
beneficio real, efectivo, de la población.
Para que el poder sea externamente fuerte, se requiere que el Estado afiance su
soberanía en el concierto internacional, como un actor respetable y respetado en
sus relaciones con otros Estados y organismos internacionales. Aunque la
soberanía es un concepto que se ha relativizado mucho desde finales de la II
Guerra Mundial y ya no tiene el carácter absoluto que pretendían darle los
tratadistas e internacionalistas, siendo el símbolo de la personalidad del Estado y
de se actuación en las relaciones internacionales. Estados tan pequeños como los
establecidos en la Cuenca del CARIBE hace décadas tienen en el marco de las
Cartas de las Naciones Unidas y de la OEA., los mismos derechos y obligaciones
que las grandes potencias, con excepción de la calidad de miembros permanentes
del Consejo de Seguridad reservada a los cinco grandes.
Para que el poder se traduzca externamente en soberanía efectiva, debe
previamente tener fortaleza interior, como hemos explicado líneas arriba, pues no
se concibe un Estado con personalidad propia en el ámbito exterior si carece de
cohesión interna. De aquí la relación estrecha que hay entre política interna e
internacional, que algunos pretenden desconocer. Debe asimismo el Estado actuar
con seriedad y responsabilidad en sus relaciones con otros actores internacionales
y atender sus propios intereses, compatibilizándolos con los intereses ajenos, para
no provocar conflictos innecesarios. Para esto último, es indispensable una política
exterior eficiente y oportuna que debe ser confiada a una diplomacia profesional,
constituida por especialistas y no por favoritos ni paniaguados.

79 - 132
La fortaleza externa del poder, como la interna, es obra de toda la población y
principalmente de las instituciones públicas; pero hay dos instituciones que juegan
un papel decisivo en aquélla: la diplomacia nacional y las Fuerzas Armadas,
llamadas éstas, como es sabido a resguardar la seguridad interior y exterior del
Estado.

80 - 132
CAPÍTULO XI
GEOPOLÍTICA DEL ESTADO

PODER NACIONAL E INTERNACIONAL

I.- INGREDIENTES DE PODER NACIONAL.


En el Cap. IV establecimos que la relación entre geopolítica y relaciones
internacionales gira alrededor de los conceptos de Estado y de poder. En el Cap. X
explicamos el concepto de poder, como elemento del Estado, y su dicotomía en
poder interno (o jus imperii) y externo (soberanía). En este punto dedicaremos unas
líneas a analizar la significación del poder en las relaciones internacionales: ya que,
como lo remarca Morgenthaü, la política internacional implica una lucha por el
poder, y cualesquiera seas los fines últimos de esa política, el poder será siempre
el objetivo inmediato, considerado como 'el control del hombre sobre la mente y las
acciones de otros hombres".
Raymond Aron entiende el poder en relaciones internacionales como "la capacidad
que tiene una unidad política de imponer su voluntad a las demás". O sea que el
poder político no es un valor absoluto en sí mismo, sino en relación a los demás.
Como manifestación de la actuación de los Estados, toda política internacional
implica un choque constante de voluntades, en dos direcciones; una ofensiva v otra
defensiva. De aquí derivan tres modelos básicos de política interna e internacional
clasificados por Morgenthau según el objetivo que persiguen; mantener el poder
(estar a la defensiva, en statuo - quo); aumentar el poder (pasar a la ofensiva con
todas las acciones que ésta involucra), y demostrar poder. Los Estados, en general,
como organismos vivos, tienden a aumentar su poder para crecer, cuando poseen
la capacidad y la oportunidad de hacerlo, y esto se aplica sobre todo a las grandes
y medianas potencias que desarrollan ese tipo de política en sus áreas de influencia,
mundial, regional o sub-regiones Los pequeños Estados que se mantienen siempre
a la defensiva, tratan de conservar su poder relativo, esto es, de mantener el
statuoquo unos y otros, especialmente los primeros (grandes y medianas
potencias), tratan de demostrar en todo momento su poder desarrollando una
política de prestigio nacional acorde con sus intereses, que les permite desplazarse
en el momento adecuado a la fase ofensiva para aumentar su poder y crecer
¿Cuáles son los elementos que determinan el poder nacional, cuya importancia se
refleja en las relaciones internacionales? En el Cap. X adelantamos algunos criterios
sobre este particular, que es de la mayor relevancia en geopolítica. La mayoría de
los autores coinciden en que esos factores son muy numerosos, y tienen que ver
con el territorio, su posición y ubicación, sus recursos naturales, su desarrollo
económico y social; la calidad de la sociedad y del gobierno; la capacidad de sus
fuerzas armadas y de su diplomacia, etc. Resumiendo, puede decirse que el poder
nacional es una combinación de poder militar, poder económico y cohesión social
que favorece el consenso público sobre los objetivos nacionales. (Wuliam Pfapf).

81 - 132
Conviene subrayar algunos de esos factores. El territorio, en primer lugar, ha de ser
lo suficientemente extenso para albergar la variedad de recursos y de población que
el poder nacional requiere. La posibilidad de una guerra nuclear acrecienta la
importancia de la extensión del territorio. "La pérdida de una parte considerable de
territorio nacional sin que se vislumbre perspectivas rápidas de una reconquista
suele disminuir el estado anímico del pueblo conquistado", observa Morgenthau, y
esta observación es pertinente para los bolivianos. En cuanto a la cantidad de
población, se anota que ningún país con escasa población puede aspirar a ser un
protagonista (actor principal, potencia) en el campo de las relaciones
internacionales.
II.- INGREDIENTE CUALITATIVO DEL PODER NACIONAL.
Hasta hace poco se estimaba al poder nacional como la suma de factores
materiales: superficie territorial, población, recursos naturales, su transformación en
bienes de capital, de uso y consumo, desarrollo económico, poderío militar (armas
y efectivos, etc.). Poca importancia se asignaba a factores cualitativos como la moral
nacional, que aparece en los últimos peldaños del cuadro de la Pág. donde se
compara las opiniones de cuatro autores.
CUADRO DE CRITERIOS PARA EVALUAR EL PODER NACIONAL
SEGÚN DIVERSOS AUTORES

HARTMA
SPYKMAN MORGENTHAU STEINMETZ N
1. Superficie del
territorio. Dimensiones del Elemento
Geografía. territorio. geográfico.
2. Naturaleza de las
fronteras.
3. Tamaño de la Tamaño de la Elemento
Población.
población. población. demográfico.
4. Existencia o
inexistencia de
materia prima. Recursos
naturales Elemento
5. Desenvolvimiento Riqueza
económico y Capacidad económico
tecnológico. industrial
6. Poder financiero.
7. Homogeneidad
étnica
8. Grado de
integración social.
Elemento
9. Estabilidad política. Instituciones organizativo
políticas administrativ
o

82 - 132
Unidad y
Carácter nacional. cohesión
11. Moral nacional. nacional.
Moral nacional.
Cualidades
morales.
Respeto por las
Cualidades de la potencias
diplomacia. extranjeras y
amistad con ellas
Grado de Cualidades del Elemento
preparación militar. comando. militar.

Hace cuatro siglos, sin embargo, Francis Bacon dijo que el “conocimiento en si es
poder", según nos lo recuerda Alvin Toffer al comienzo de su último libro. La tesis
de esta obra es que las fuentes del poder están cambiando de la violencia y la
riqueza en que tradicionalmente se asentaba, al conocimiento, definido "como
imaginación, valores, imágenes y motivación, junto con habilidades técnicas
formales". La tercera revolución industrial, de la que mucho se habla, se basa en
las transformaciones que operan la difusión e internacionalización de las modernas
técnicas del conocimiento, cuyo control "es el punto capital de la lucha mundial por
el poder que se entablará en todas y cada una de las instituciones humanas". Esta
revolución insurgió cuando a partir de los años sesenta el trabajo manual fue
gradualmente suplantado por el trabajo intelectual en las economías avanzadas, y
particularmente en los Estados Unidos de América. Actualmente los servicios en
general absorben el 75% del empleo total y las exportaciones mundiales de
servicios y de propiedad intelectual igualan a las de electrónica y automóviles juntos,
o a las de alimentos y combustibles, juntos también.
Es indudable que la revolución científica y tecnología de las últimas décadas
introduce un factor cualitativo muy importante en la constitución y transformación
del poder, al punto de aseverarse que, en el siglo XXI, el conocimiento será la
materia prima principal. Pero no concordamos con la afirmación de que el
conocimiento desplazará, o está desplazando, a la violencia y a la riqueza como
fuentes del poder. Es difícil imaginar que la violencia sea totalmente eliminada un
día por el conocimiento, ya que si el conocimiento es poder (y sin duda que lo es:),
la lucha por su posesión o monopolio no estará exenta de violencia. Tampoco es
razonable pensar que el conocimiento hará innecesaria a la riqueza como fuente de
poder, porque mientras más alto y sofisticado es el conocimiento, su posesión está
restringida a las élites financieras y culturales que no permiten su difusión y
utilización sino para los fines que les convienen. Es cierto que el estado actual de
las comunicaciones y de los medios masivos de información facilita el acceso de la
población a una extensa gama de conocimientos, como no se podía sospechar hace
solamente unas décadas. Pero en los hechos, son una ínfima, minoría quienes
participan en la red internacional de investigaciones, y una mayoría no tiene acceso
aun a las fuentes originales de ese conocimiento, ni siquiera a programas y
publicaciones especializados que, o no tienen difusión general, o son caros. De

83 - 132
consiguiente, no es cierto que "la verdadera característica revolucionaria del
conocimiento es que también el débil y el pobre pueden adquirirlo.
En su obra citada, Toffler afirma que "hay un límite a la cantidad de fuerza que
podemos utilizar antes de que destruyamos aquello que deseamos capturar o
defender". Sin embargo, la historia de la humanidad demuestra que ésta ha
avanzado destruyendo gran parte de su propia obra. Como el Ave Fénix, la
humanidad ha resurgido de sus cenizas. El siglo XX es testigo de un progreso
científico y tecnológico sin precedentes, a pesar de las dos guerras mundiales, o
más bien como consecuencia de ellas. O sea que no hay límite para la cantidad de
fuerza que el ser humano puede emplear en favor de sus designios, menos todavía
ahora cuando hay almacenada una aterradora capacidad de armamento nuclear
cuya potencia destructiva ha mantenido la paz global durante el segundo medio
siglo XX. Tampoco es cierto, como cree Toffer, que "el dinero no puede comprarlo
todo". Desde las épocas más remotas de la humanidad, a través del trueque y de
toda clase de transacciones, el interés económico ha determinado la conducta y el
destino de los hombres y de esta regla no escapan grandes ni chicos, ricos ni
pobres, nobles ni plebeyos. En consecuencia, no es probable que la fuerza y la
riqueza desaparezcan totalmente en la alquimia del poder.
El mismo Toffer nos informa que en el estudio sobre "Las necesidades de espionaje
en el Decenio de 1.990", elaborado por expertos estadounidenses, se estima que
los países menos desarrollados seguirán comprando armas modernas porque, a
medida que disminuye su poder económico, se ven enfrentados a mayores
problemas políticos y sociales. Agrega que la mayor escasez que confrontarán esos
países será la del conocimiento utilizable con fines económicos, lo que confirma
nuestra aserción de que el conocimiento científico y tecnológico de alta categoría
es una mercancía cara, como todos los productos escasos y de ateo valor. En
consecuencia, como el conocimiento que da poder se adquiere con dinero y
proporciona fuerza a quien lo tiene, no es previsible que la violencia y la riqueza
desaparezcan como ingredientes del poder.
III.- EL INTERÉS NACIONAL.
Suele decirse que los Estados buscan el poder o tratan de ser poderosos
acicateados por el interés nacional que guía los pasos de su política exterior. Pero,
como se define el interés nacional? No es una tarea sencilla. Charles A. Beard dijo
en un libro publicado en 1.934, The Idea of National Interest" (citado por Mostré
VIVES), que esta idea surgió en la Italia del siglo XVI como "voluntad del príncipe"
en unos casos, "intereses dinásticos" o "razón de Estado" en otros. Con la aparición
del Estado-nación más tarde, esas ideas se transformaron en "lo nacional", la
"voluntad general", el interés público, etc.
Manfred Wilhelmy entiende el interés nacional como el interés vital que es
fundamental "para consolidar mejor o preservar la posición (del Estado) como actor
en el Sistema internacional”. Asigna a estos intereses las siguientes características;
son imperativos (forzosos); superiores, porque le sobreponen a los intereses
particulares: de largo plazo pues aunque se los considera permanentes, cambian
debido a las grandes transformaciones en el sistema político internacional, en el
ámbito político interno en la cultura política. Tal el caso, por ejemplo, de los cambios
84 - 132
ocurridos en la URSS., en Europa del Este y en el mundo desde 1.989, que pusieron
fin a cuatro décadas de guerra fría; acontecimientos que dieron otro sentido a los
intereses nacionales de los países ex-socialistas. Los intereses nacionales son, por
lo que se ha dicho, irrenunciables.
Puesto que la política exterior de un Estado se define, sobre todo en base al interés
nacional, es lógico que éste coincida con su interés internacional, es decir, con lo
que conviene al Estado en sus relaciones con otros Estados y actores
internacionales. Por ejemplo, los actores principales tratan de imponer sus valores
políticos, económicos y culturales en la comunidad internacional o en sus áreas de
influencia, como ocurre con [Link]., Francia, Alemania, España, Japón y otros, y
ocurría con la URSS.
Coincidiendo con los criterios expuestos, Tomasini piensa que "...el concepto de
interés nacional ejerce una influencia reduccionista en virtud de la cual todos los
demás intereses de una nación se subordinan en última instancia a unos cuantos
intereses irreductibles que no son sino una visión nacional de la trilogía individual
"vida, libertad y propiedad”, a saber la supervivencia física de la nación, la libertad
de sus ciudadanos y su subsistencia económica". Más adelante agrega que: "... lo
más probable es que el interés nacional sea definido de acuerdo con los intereses
del grupo gobernante o que incluso aquellos a quienes en un momento corresponde
tomar las decisiones hagan depender esta definición de sus propios valores...".
Se ve, pues, que este concepto varía según los tiempos y las circunstancias, pues,
como lo observa el mismo Tomasini:
"Uno de los componentes de la visión actual de las relaciones internacionales radica
en la percepción de la complejidad del mundo moderno, del avance del proceso de
transnacionalización, de la interdependencia cada vez mayor entre las distintas
sociedades nacionales, el creciente entrelazamiento entre los aspectos políticos,
económicos y tecnológicos que presentan esas relaciones y de la progresiva
sectorialización y tecnificación de la política exterior. En efecto, a las tradicionales
cuestiones geopolíticas, estratégicas y militares que monopolizaban la definición del
interés nacional en el pasado comienzan a apegarse nuevos temas de interés vital
para las relaciones entre los Estados, como las relaciones económicas y
comerciales, la competencia industrial y tecnológica, sus vinculaciones financieras,
la energía, el medio ambiente, el terrorismo, el narcotráfico y los nexos raciales,
ideológicos y religiosos entre las distintas sociedades nacionales".
IV.- DIPLOMACIA Y ESTRATEGIA.
Hemos dicho que hay dos instituciones públicas llamadas a jugar un papel de primer
orden en el desarrollo del poder externo del Estado: la diplomacia y las Fuerzas
Armadas. Al dedicar este capítulo al poder nacional e internacional, nos
corresponde subrayar la importancia de la diplomacia y de la estrategia en ese
campo, cuyas actividades se apoyan y se complementan, subordinándose a la
política exterior, es decir, a quienes conciben y ejecutan la actuación del Estado en
sus relaciones con otros actores".
La diplomacia se define de diversas maneras: "Es el manejo de las relaciones
internacionales mediante la negociación; el método merced al cual se ajustan y
85 - 132
manejan estas relaciones..." "La diplomacia es el conjunto de interacciones
internacionales de carácter pacífico, conducidas por agentes oficiales de tos
Estados y de organizaciones ínter-gubernamentales". Es el ajuste de las diferencias
a través de la negociación". Nosotros decimos que es el medio de que se vale la
política exterior para alcanzar sus objetivos”.
El concepto de diplomacia proviene de diploma, voz que en griego era una hoja de
papel doblada en dos, como se hacía entonces con los documentos oficiales. Por
esto en 1784 el inglés Thomas Astte dijo que la diplomacia era "la ciencia o el
conocimiento que nos capacita para formarnos un juicio personal sobre la época y
autenticidad de manuscritos, mapas, registros y otros monumentos de la
antigüedad". La diplomacia con caracteres modernos aparece en las ciudades
Estado de Italia. Venecia era un centro comercial muy activo que mantenía
contactos con el mundo que le rodeaba a través de mercaderes y del primer servicio
diplomático organizado. Hasta la primera guerra mundial esta actividad se
desenvolvía entre el protocolo de las cortes y el secreto de las cancillerías. Un buen
diplomático debía ser cortesano y prudente a la vez. Sus palabras eran dichas para
ocultar sus pensamientos, según la máxima en aplicación. La evolución de los
hechos y el advenimiento de una sociedad de masas después de la Primera Guerra
Mundial impusieron una diplomacia abierta y profesional, lo que se hizo todavía más
necesario después de la Segunda Guerra Mundial, con la eclosión de nuevos
Estados en África y Asia como resultado del proceso de descolonización.
La aparición de nuevos actores en la escena internacional durante las últimas
décadas, como son los organismos multilaterales internacionales, las
organizaciones transnacionales y no gubernamentales, exige una diplomacia
dinámica, sectorial y cooperativa que pueda adecuar los intereses nacionales al
ritmo cambiante de los acontecimientos. "La tarea central de la diplomacia ha dejado
de concentrarse en la solución de los conflictos y en la administración del orden
para referirse cada vez más al análisis, la previsión y el manejo del cambio,
respondiendo así a la arraigada convicción social de que es necesario tener un
mínimo de orden en medio de un cambio constante".
La especificidad de los asuntos que forman parte de la agenda internacional
contemporánea (económicos, sociales, científicos, tecnológicos, humanitarios,
ecológicos, etc.), determina que el diplomático generalista sea una reliquia del
pasado o que esté asistido por diplomáticos especialistas en distintas materias. Por
esta razón la política exterior no es más un privilegio de las cancillerías, sino que en
su concepción y ejecución participan especialistas de otros ministerios,
reparticiones públicas, organismos empresariales y laborales, etc.
En un marco general, la diplomacia se desplaza en tres grandes áreas; la
representación del Estado y de la sociedad nacional, que incluye la defensa y
promoción de sus intereses; la información en dos sentidos: para el conocimiento
del país extranjero y para el conocimiento de los otros países en el propio, lo cual
requiere establecer y mantener canales adecuados por los cuales circule un flujo
constante de comunicaciones; y la negociación sobre materias que forman la
urdimbre de las relaciones internacionales.

86 - 132
Raymond Aron dice que la diplomada puede ser definida como el arte de convencer
sin usar la fuerza, y la estrategia como él arte de vencer de un modo más directo.
En tiempos de paz la política se vale de medios diplomáticos sin excluir el recurso
a las armas, por lo menos a guisa de amenaza. Durante la guerra la política no
puede prescindir de la diplomacia que sigue manejando las relaciones con los
aliados y con los neutrales, y en determinados momentos, con el enemigo, puesto
que imponerse es también convencer -como razona ARON-, porque una
demostración de fuerza puede hacer que el adversario retroceda en su posición.
Quien tiene superioridad de armamento en tiempo de paz convence a sus aliados,
rivales y adversarios* sin haber de recurrir a las armas.
Mortenthau, destaca también la importancia de la diplomada en estas palabras
suyas: "Por más inestable que resulte, entre todos los factores que conforman el
poder de una nación sobresale la calidad de la diplomacia. Todos los otros factores
que determinan el poder nacional son, por así decirlo, la materia prima sobre la que
se modela el poder de una nación. La calidad de la diplomacia de una nación
combina estos factores diferentes en un conjunto integral, les da dirección y peso y
despierta sus latentes potencialidades, dándoles el aliento de un poder real... La
diplomacia es el arte de combinar los distintos elementos del poder Nacional para
que rindan el máximo efecto sobre aquellos puntos de la escena internacional que
más directamente conciernen al interés nacional. Se puede decir que la diplomacia
es el cerebro del poder nacional, así como la moral nacional es su alma". Más
adelante se pregunta: Qué habría sido del poder de Francia sin la habilidad de
Richelieü. Mazarin y Talleyrand? ¿Qué habría sido del poder alemán sin Bismarck?
¿Del italiano sin Cavour? ¿Cuánto debe el poder de la joven república
norteamericana a un Franklin, a un Jefferson a un Madison... a sus embajadores y
a sus secretarios de Estado”?
Según Morgenthau, el trabajo de la diplomacia se orienta en cuatro direcciones: a)
debe determinar sus objetivos a la luz del poder real y potencialmente disponible
para alcanzar tales metas. Esto es de la mayor relevancia, porque si los objetivos
son ilusorios, irreales o inalcanzables en determinadas circunstancias, se corre el
riesgo de incurrir en fiascos o fracasos diplomáticos o lo que es peor, de provocar
conflictos imprevistos: b) debe evaluar los objetivos de otras naciones y su poder
real y potencialmente disponible para alcanzar sus metas. Este punto guarda directa
relación con el anterior, ya que una incorrecta evaluación de las metas y del poder
de otros actores conlleva riesgos similares a los ya señalados: c) debe determinar
hasta qué punto estos objetivos diferentes son compatibles entre sí; y d) debe
emplear los medios apropiados para b consecución de sus objetivos.
Sobre la estrategia nos hemos ocupado especialmente en el Cap. III. Nos
corresponde decir aquí que la estrategia complementa estrechamente las tareas de
la diplomacia al punto de que es inconcebible ésta sin aquella. En efecto, la
diplomacia en sí tiene un componente estratégico que define los escenarios, medios
y oportunidades en que ha de actuar para alcanzar los objetivos de la política
exterior. En otras palabras, sin una planificación estratégica la diplomada quedaría
paralizada o tendría que aventurarse en terreno desconocido y. por lo mismo,
riesgoso. La estrategia diplomática involucra, por supuesto, las acciones tácticas y
logísticas indispensables en dicha disciplina.
87 - 132
La diplomacia es también asistida, desde afuera, por la estrategia militar, ofensiva y
defensiva, que trabaja (o debe trabajar) sin interrupción en el ámbito castrense, en
tiempos de guerra como de paz. La estrategia militar provee a la diplomacia
información permanente y oportuna cubre las líneas de contacto que deben recibir
atención de la política exterior. Le mantiene informada asimismo sobre las
proyecciones y desplazamientos estratégicos de loe países vecinos y otros respecto
a los cuales haya que diseñar una política exterior. Le proporciona, en fin, los
cuadros macro-estratégicos globales y regionales necesarios para su cometido.
V.- POTENCIAS, SUPERPOTENCIAS Y ESTADOS DÉBILES.
La comunidad jurídica internacional se basa en la igualdad de derechos y deberes
de los Estados (Arts. 2 y 9 de las Cartas de la ONU. y de la OEA, respectivamente).
La Carta de la OEA; es más explícita y contiene las siguientes disposiciones:
Artículo 9.
"Los Estados son jurídicamente iguales, disfrutan de iguales derechos e igual
capacidad para ejercerlos, y tienen iguales deberes. Los derechos de cada uno no
dependen del poder de que disponga para asegurar su ejercicio, sino del simple
hecho de su existencia como persona de derecho internacional.
Artículo 10.
Todo estado Americano tiene el deber de respetar los derechos que disfrutan los
demás Estados de acuerdo con el derecho internacional.
Artículo 11.
Los derechos fundamentales de los Estados no son susceptibles de menoscabo en
forma alguna".
Esto, que parece tan evidente a la luz del Derecho Internacional Público y de las
Cartas mencionadas no condice precisamente con la realidad, ya que, como ocurre
en el orden individual, los Estados poderosos suelen arrogarse facultades que no
poseen o desconocen derechos de los Estados débiles. Por esta razón dice Mestre
Vives, parafraseando a Orwell, que "en realidad de las relaciones internacionales
unos Estados son más iguales que otros" y Treitschke advierte que "si la soberanía
auténtica se define por el derecho efectivo del recurso a las armas, sólo es
auténticamente soberano el Estado poderoso".
Se observa, pues, que el poder nacional se traduce en poder internacional,
desplegando en este campo una influencia favorable a sus intereses y perjudicial a
los intereses de los Estados menos poderosos. ¡Si es cierto que “¡el Derecho
Internacional ha evolucionado mucho desde las primeras obras de Vitoria y de
Grocio y que las Naciones Unidas son un avance innegable con referencia a la
Sociedad de las Naciones, no es posible desconocer e! papel que en las relaciones
internacionales juegan los intereses y los poderes nacionales.
Esta desigual condición de los Estados por motivo de su poder determina la
existencia de una "jerarquía" que los clasifica en super-potencias, grandes
potencias, potencias medianas, pequeños Estados y mini-Estados. Las dos últimas
categorías son, por supuesto, las más desfavorecidas en sus relaciones con las

88 - 132
otras, pues como lo anota David Vital (citado por Mostré Vives), "un Estado pequeño
resulta más vulnerable a la presión, menos resistente a la tensión, más limitado a
las opciones políticas y está sometido a una vinculación más estrecha entre los
asuntos nacionales y los exteriores o externos". Entre los Estados débiles hay
diferencias según su ubicación: los que están en la periferie del sistema
internacional, o de su propio sub-sistema, están en mejor posición que los del
centro, es decir, los que se hallan entre o en el camino de las grandes potencias,
como Bélgica, Checoslovaquia, Polonia y Hungría, que han sido víctimas de su
posición geográfica central, que está en el camino de potencias mayores. En cambio
"se hace notar a Irlanda, Suecia, Portugal, Chile y Nueva Zelanda no han sido
presas de conquistas durante mucho tiempo. Algunos Estados débiles tienen
importancia estratégica de primer orden para grandes potencias, como Finlandia
para la URSS.; Checoslovaquia para Alemania; Turquía, por su control del Bósforo;
Egipto y Panamá por los canales de Suez y de Panamá; Dinamarca, sobre la
entrada al mar Báltico; Bélgica, para entrar en Francia. Estos países sufren presión
fronteriza de Estados más grandes, cómo le ocurre también a Bolivia.

''Un Estado pequeño es un vacío en un área de alta presión -dice Nicolás J.


Spykman-, No vive por su fuerza, sino porque a nadie le interesa su territorio, o
porque interesa a un Estado más fuerte su preservación como un estado-colchón
(Buffer - State) o como un peso en la balanza del poder. Cuando desaparece el
equilibrio, usualmente desaparece también el pequeño Estado". Los Estados
pequeños deben su supervivencia a la neutralización mutua de Estados mayores
que presionan en direcciones diferentes, pero se detienen ante la presencia de los
otros. "Luego, el Estado débil lleva una existencia negativa, más que positiva". Los
Estados débiles de la periferia están al margen de las circunstancias anotadas para
los del centro, lo que explica que Suecia, Noruega, Chile y Cuba, por ejemplo, estén
relativamente libres de invasiones extranjeras. Los países escandinavos, además
de encontrarse en el extremo Norte lejos de las rutas estratégicas de las grandes
potencias, tienen una topografía montañosa accidentada sobre mares congelados
que les sirven de defensas naturales. Chile, entre los Andes y el mar, es casi una
isla inexpugnable. Si Cuba no fuera una isla, le habría sido difícil tomar el rumbo
socialista en las barbas del Tío Sam.

89 - 132
CAPÍTULO XII
GEOPOLÍTICA DEL ESTADO

DE LA SEGURIDAD NACIONAL A LA SEGURIDAD COLECTIVA

La seguridad es un requisito básico para la vida de los individuos y de los pueblos. Es


un impulso del instinto de conservación que guía nuestros actos y pensamientos.
En todo momento tratamos de asegurar nuestra subsistencia a través de un conjunto de
valores elementales, unos, como la alimentación, el abrigo, la salud, la vivienda, etc; y
superiores, otros, como la educación, la cultura, la distinción, los honores, etc. Lo primero
que hace el ser humano es buscar protección en el regazo materno. Las sociedades
primitivas buscan seguridad en el mando del más fuerte y en la solidaridad de sus
componentes.
Se habla mucho de seguridad pública v privada, y se cree que el vocablo ha significado
siempre Io mismo: pero la verdad es que, como lo hace notar Rificin, la noción que
envuelve varía según las culturas y los tiempos. El hombre de la Edad Media cifraba su
seguridad económica en la tierra y su seguridad emocional en el "cielo", en la religión, en
la divinidad. Esta noción cambió con la transición de la economía feudal hacia la
presencia del mercado, la producción, el comercio y la moneda, y posteriormente de la
tecnología. "La obsesión por el dinero, las máquinas y la autonomía engendró un nuevo
pensamiento acerca del hombre y de la naturaleza, más a tono con las preocupaciones
utilitarias de una cultura comercial". La búsqueda de la salvación eterna cedió el paso a
la fe en el progreso tecnológico y en la fortuna material. Sin embargo, son pocos los que
pueden alcanzar esta seguridad en un mundo donde los pobres, enfermos e ignorantes
aumentan cada día y donde se incrementa la violencia, el crimen, el vicio y el terror. Es
probable que los que amasan fortunas se sientan más inseguros que los desheredados,
pues se recluyen en sus residencias-fortalezas y andan escoltados por escuadrones de
seguridad, lo que estos últimos no tienen necesidad ni posibilidad de hacer. Como alguien
dijo, la humanidad se divide ahora entre quienes tienen hambre y los que tienen miedo.

I.- LA SEGURIDAD NACIONAL.


De lo expuesto en el Cap. XI, se colige que los Estados tratan de acumular poder
para servir lo que estiman sus intereses nacionales.

La protección y ampliación de estos intereses constituye el meollo de la seguridad


nacional, tal como se la ha entendido tradicionalmente. Esta seguridad, por tanto,
engloba todos los aspectos de la vida nacional: supervivencia colectiva,
independencia e integridad territorial, preservación de los valores materiales,
morales y culturales que identifican a la Nación, etc.
Arnold Wolfers dice que la seguridad "apunta a cierto grado de protección de valores
ya adquiridos". Pero esta apreciación es parcial, porque en la búsqueda permanente
de su seguridad los Estados no se conforman con los valores adquiridos, sino qué
tratan de incrementarlos y de adquirir otros, sea en territorio, recursos naturales,
beneficios comerciales, etc. Walter Lippniann pensaba que "una nación es segura
90 - 132
mientras no está en peligro de sacrificar sus valores esenciales para evitar la guerra,
y es capaz cuando sea amenazada, de preservarlos en la guerra".
Antes de la I Guerra Mundial, dice Alfred Vagts, el objetivo supremo de los gobiernos
era la seguridad nacional, entendida como el bienestar doméstico y la consecución
de sus intereses nacionales en el exterior. Esta visión se basa en el poder militar,
pues, como pensaban algunos en Alemania, "no hay gastos más productivos que
los que se hacen en el Ejército", ya que el desarme no se negocia, lo imponen los
más fuertes”, otros razonaban que un ejército vale no por lo que produce, sino por
la protección que da a la producción, "si una Nación no apoya a su ejército - decían-
será obligada a apoyar al ejército enemigo”. Con estos criterios, no interesaba a los
militares -dice Vagts- cómo debía distribuirse la riqueza, ni cómo impartir la
educación, ni cómo organizar las industrias. Ellos hablaban sólo de la "seguridad
nacional" en términos de poderío militar.
Pero esta situación no concluyó con la I Guerra Mundial, como parece indicarlo
Vagts, cuyo libro fue originalmente publicado dos años antes de la II Guerra Mundial.
En efecto, esta contienda se desencadenó porque el nazismo convirtió a Alemania
en una sociedad más militarizada de lo que había sido la Prusia de Federico el
Grande y de Bismarck y el Imperio de Guillermo II. El advenimiento de la guerra fría
después de la II Guerra Mundial condujo a una carrera armamentista desenfrenada
entre las dos superpotencias que salieron victoriosas en 1.945, armamentismo a
que no han sido ajenas las potencias menores y las naciones subdesarrolladas. E|
armamentismo es un torbellino que se retroalimenta sin cesar y que arrastra en su
vórtice a los satélites de los protagonistas. Así, pues, aunque la guerra fría no
degeneró en otro conflicto mundial, estuvo plagada por más de 13 guerras locales
y regionales que hubiese paz ni un solo día sobre la faz de Ia tierra. Esa carrera
armamentista determinó, después de cuarenta años, el colapso del socialismo
soviético y de sus satélites, y la declinación económica y tecnológica (aunque no
militar) de los [Link].
Refiriéndose a ese período, el Senador J. William Fullbrigt decía en 1969: "Nuestro
país puede convertirse en un Estado de seguridad nacional. Desde la II Guerra
Mundial hemos gastado más de un trillón de dólares, o dos tercios de los gastos
totales del gobierno federal, en armas y en fuerzas armadas. Actualmente cerca del
80% de las apropiaciones federales van a la defensa.... A pesar de estos enormes
gastos y del aparato de seguridad que domina nuestra vida nacional, los
estadounidenses se sienten menos seguros que antes". Estas palabras coinciden
con la observación formulada por Kissinger sobre que "sólo la seguridad absoluta -
la neutralización del oponente- se considera garantía suficiente, y por ello el deseo
de una potencia de seguridad absoluta significa inseguridad absoluta para las otras
potencias". Deutsch dijo lo mismo en otras palabras: "El sentimiento de inseguridad
de una nación se va expandiendo en relación directa con su poder. Cuanto más
grande y poderosa es una nación, tanto mis aumentan los niveles de aspiración en
política internacional, de sus líderes, élites e incluso de su población". Esta obsesión
persistió hasta 1990, y la campaña para la elección presidencial del otoño de 1980
(septiembre y octubre) ente los candidatos J. Cárter y R. Reagan, giró en torno a la
defensa del país. H National Security Act. (1947) estableció un gigantesco aparato
de seguridad nacional a través de organismos como la CÍA., la Agencia Nacional de
91 - 132
Seguridad, la Agencia para el Desarrollo Internacional (AID) y la Comisión de
Energía Atómica.
En América Latina la "doctrina de la seguridad nacional se tradujo, durante gran
parte de la guerra fría, en la lucha sin cuartel que libraban dictaduras civiles y
militares contra "el enemigo interno", los comunistas y organizaciones de izquierda
radical que para los Estados Unidos de América y otros gobiernos de la región eran
"Quinta columnas" de la Unión Soviética. Para mantener esta lucha el Departamento
de Estado y el Pentágono prestaban asistencia económica y militar a sus aliados de
la región. Esta "doctrina" fue muy criticada por los sectores combatidos, así como
por liberales e intelectuales que veían en la misma un servicio a la potencia
hegemónica, en perjuicio de los pueblos latinoamericanos, cuyos verdaderos
problemas (pobreza, enfermedades. analfabetismo, etc.), lejos de ser resueltos, se
agudizaban con el enfrentamiento interno de grandes segmentos de la población.
Se decía que. "en algunos países, los propios militares han pasado a ser una
amenaza para la seguridad de su propia nación, cuando han intervenido en la
política interna y en la administración de los asuntos públicos".
II.- LA SEGURIDAD COMÚN.
Hace tiempo que el concepto excluyente de seguridad nacional, entendido contra o
en desmedro de la seguridad de otros, ha sido superado por el concepto de
seguridad colectiva o seguridad común, según el cual los Estados deben encontrar
formas de cooperación que les permitan satisfacer sus intereses nacionales sin herir
ni obstruir los intereses de otras naciones. Es probable que este criterio no sea
compartido por quienes tienen designios hegemónicos o belicistas; pero es bueno
recordar a éstos que desde la primera post-guerra mundial, el orden jurídico
internacional está basado en los principios de cooperación, seguridad y
mantenimiento de la paz por parte de todos los Estados. En efecto, el Pacto de la
Sociedad de las Naciones, la Carta de San Francisco, la de la OEA., etc., proclaman
esos principios de manera solemne e invariable. (Véanse el Art. 16 del Pacto de la
Sociedad de las Naciones, el preámbulo y los arts. 1 y 2 de la Carta de las Naciones
Unidas, así como el preámbulo y los art 1.4,5,19,24 y 25 de la Carta de la OEA.).
Uno de los precursores de estos principios fue el Presidente Woodrow Wilson, quien
en 1917 sentencio que "no debe haber un equilibrio de poder, sino una comunidad.
De poderes. En efecto, el equilibrio de poder supone la existencia de varios poderes
controlándose y vigilándose unos a otros, de suerte que cuando uno de ellos se
extralimita en sus controles se rompe el equilibrio y, por tanto, zozobra la seguridad
común. Una "comunidad de poder" supone, en cambio, un poder alimentado y
compartido por todos en beneficio colectivo. En 1918, en su programa de paz de
Catorce Puntos, Wilson afirmó que la garantía de la independencia política para
grandes y pequeños Estados será posible solamente en una asociación general de
naciones. Esta fue la semilla de la Sociedad de Naciones y de las Naciones Unidas.
Resulta claro, entonces, que este concepto de la seguridad colectiva excede el
marco puramente militar en que se basaba la "seguridad nacional", la paz armada,
o la disuasión por el terror. Como decía Vladimir F. Petrovsky, Jefe del
Departamento de Organizaciones Internacionales del Ministerio de Asuntos
Exteriores de la URSS., en 1986: "ENLas condiciones actuales lo único que puede

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aportar la creencia de que la segundad reside en una acumulación de armas es la
seguridad nula para todo el mundo, es decir, el total auto-aniquilamiento". Winston
Churchil, con su humor cáustico característico, dijo en la Cámara de los Comunes
el 1ro. de marzo de 1955: "Es muy posible que a través de un proceso de sublime
ironía hayamos alcanzado una etapa de nuestra historia en la que la seguridad sea
el hijo robusto del terror y la supervivencia el hermano gemelo de la destrucción
total".
La seguridad colectiva abarca todos los elementos que forman parte de la dignidad
del ser humano y dan sentido a la vida en sociedad: economía, salud, educación,
bienestar social, paz ecología, etc. No podrá prescindir de los dispositivos de
defensa interior y exterior; pero éstos no ocuparán el primer lugar en los gastos ni
en las prioridades nacionales. Estos elementos deben darse en cada país para que
la proyección de todos ellos en el ámbito exterior produzca la seguridad colectiva
en cuya preservación tendrán todos intereses. Resalta, por consiguiente, que el
primer eslabón de dicha seguridad está en la política interior de los Estados, que se
concatena con tos otros eslabones nacionales, y que es la base de la seguridad
común. Los Estados de la Comunidad Internacional tendrán interés en que cada
uno de ellos provea a su propia seguridad común, y le ayudarán a hacerlo porque
así contribuirán a construir la suya propia.
En concordancia con el concepto anteriormente explicado, el Informe de la Comisión
Independiente sobre Cuestiones de Desarme y Seguridad, llamada Comisión Palme
en honor del difunto Primer Ministro sueco Olof Palme, asignó al concepto de
seguridad común los tres caracteres que siguen: 1ro.) Las políticas apocadas por
los
Estados-naciones deben favorecer los intereses de todos los Estados; 2do.) las
políticas se deben emprender conjuntamente, de ser esto posible, por todas las
partes interesadas; 3ro.) dar preferencia a las actividades que promuevan la
cooperación ("Comroon Security: A & for Disarmament", London, Pan Books
1.982").
III.- SEGURIDAD Y DESARROLLO.
La segundad coman es, pues, inseparable del desarrollo, entendido éste como "un
proceso de transformaciones sociales y económicas que aumentan la renta
percapita y mejoran la calidad de vida del mayor número posible de personas en
una sociedad'. Lamentablemente, el desarrollo no ocurre por generación
espontánea, sino que depende de una serie de factores domésticos e
internacionales que pocas veces se dan: políticas apropiadas, eficiencia
administrativa, honradez en el manejo de los asuntos públicos, cooperación
internacional, precios equitativos para las materias primas, eliminación de barreras
y de tasas proteccionistas, etc.
La corrupción es un mal tan extendido que, sobre todo en los países
subdesarrollados dilapida y desvía recursos destinados a satisfacer necesidades
elementales.
La eficiencia administrativa es una especie cada vez más rara en el mundo
subdesarrollado por la corrupción prevaleciente que relega a los mejores
administradores en beneficio de los favoritos. La cooperación internacional es un
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mito y está siempre condicionada de una u otra forma. La Naciones Unidas han
recomendado que los países industrializados destinen el 1% de su P.N.B. a dicha
cooperación; pero esta meta no se ha cumplido nunca y en 1968 esos fondos
apenas llegaron en promedio al 0,36% del P.N.B. Los precios de las materias primas
descienden continuamente y aumentan los de las manufacturas de los países
industrializados, deteriorando progresivamente la relación entre los términos del
intercambio. Las restricciones en el comercio y el proteccionismo reducen las
exportaciones de los países del Sur. Esta realidad determina que la brecha
económica que separa al Norte del Sur se ensanche cada día más, al extremo de
que hace dos siglos esa diferencia era de 2 a 1, en términos per-cápita y ahora es
de 40 a 1.
IV.- SEGURIDAD Y DESARME.
La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó, en su primer "período
extraordinario de sesiones dedicado al Desarme (1.978), el principio de que el
mismo es indispensable para la seguridad mundial, En 1.959, la misma Asamblea
General aprobó por unanimidad una resolución pidiendo el desarme general y
completo bajo un control internacional eficaz.
La carrera armamentista: que durante la guerra fría llegó a consumir más de un mil
millones de dólares por año atenta contra la seguridad individual y colectiva de los
Estados y de sus poblaciones de dos maneras: dilapidando cuantiosos recursos que
deberían destinarse a sacar de la pobreza crítica a miles de millones de personas;
e incubando la violencia en un mundo que dispone de armamentos en exceso, pero
que carece de alimentos, de educación, de salud y de vivienda. Los detentadores
del poder viven armados para sojuzgar a los desposeídos, sean éstos pueblos o
naciones. Los últimos, a su vez, recurren a la violencia guerrillera o terrorista para
defender sus derechos, trabándose así el círculo vicioso que va de la violencia
estructural a la violencia institucionalizada y de ésta a la violencia revolucionaria. El
Presidente Eisenhower, que era militar de profesión, pero que no olvidaba sus
responsabilidades de hombre de Estado y humanista, dijo que “toda arma de fuego
que se fabrica, todo buque de guerra que se bota al agua, todo cohete que se lanza,
significa, en final de cuentas, un robo cometido contra los que tienen hambre y no
son alimentados, contra los que tienen frío y no tienen qué ponerse".
VIadimir F. Petrovsky, citado anteriormente, opina que un sistema de seguridad en
términos militares debe basarse en la renuncia de las potencias nucleares a la
guerra, ya sea nuclear o convencional; la prevención de una carrera de armamentos
en el espacio; la reducción de todas las pruebas de armas nucleares y su
eliminación total hasta fines del siglo; la prohibición y destrucción de las armas
químicas y el compromiso de no producir otros medios de destrucción en masa.
Agrega que un sistema global de seguridad internacional debe atender al
"establecimiento de un nuevo orden económico mundial que garantice una igual
seguridad económica para todos los Estados". Esta posición del funcionario
soviético coincide con las ideas del autor de la Perestroika, quien desde su asunción
al mando supremo en la URSS., en 1.985, habló un lenguaje diferente al de sus
predecesores de la guerra fría, propugnando la seguridad común en vez de la
seguridad nacional. El XXVI Congreso del PCÜS. Cambió el rumbo en esa dirección

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y recomendó reemplazar el viejo orden por otro en el que la cooperación entre
gobiernos, partidos, organizaciones no gubernamentales y movimientos populares
aseguren la paz sobre la tierra para construir un sistema global de seguridad
internacional.
Lamentablemente, desde 1.959 (año de la primera resolución de las Naciones
Unidas sobre desarme), hasta 1.968 no se avanzó nada en esta materia; al
contrario, el armamentismo alcanzó niveles insospechados y suicidas, y aunque las
dos superpotencias han dado muestras de su voluntad de reducir sus arsenales
desde 1.989. es claro que pensar en un desarme general y completo resulta utópico
en un mundo plagado de armas, donde potencias medianas, con influencia regional,
detentan arsenales modernos bien equipados. Las grandes potencias, que por otra
parte continúan su tráfico de armas, tienen un pretexto valedero para no desarmarse
más allá del límite requerido para su propia defensa.
V.- SEGURIDAD Y CONFIANZA.
La seguridad y la confianza son gemelas; no puede existir una sin otra. Todo
esquema de seguridad supone confianza en la otra parte, o en las otras; en quienes
nos rodean, en el medio ambiente, etc. Desconfianza implica inseguridad y por esto
se ha elaborado el concepto de confianza en las relaciones internacionales en una
época en que se habla de seguridad colectiva. El primer documento internacional
en recoger este concepto fue el Acta Final de la Conferencia sobre la Seguridad y
la Cooperación en Europa celebrada en Helsinki en 1975. (CSCE) que contiene un
"Documento sobre las medidas destinadas a fomentar la confianza y ciertos
aspectos de la seguridad y el desarme", en el cual se dispuso la obligatoriedad de
notificar previamente las maniobras militares en las que participaren más de 25.000
hombres, y se abrió la posibilidad de admitir voluntariamente observadores militares
de esas maniobras.
A partir de ese momento la CSCE y las Naciones Unidas han tratado esta materia
en los períodos extraordinarios de sesiones de la Asamblea General sobre el
Desarme, y en varios períodos ordinarios. En 1981 se elaboró un "Estudio amplio
sobre las medidas de fomento de la confianza". En la Conferencia sobre medidas
de fomento de la confianza y la seguridad y sobre el Desarme en Europa (CDE),
que produjo el documento de Estocolmo de 1986, se asumió compromisos mucho
mayores que los del Acta final de Helsinki, y en 1989 se realizó en Viena una reunión
complementaria de la anterior que prosiguió con el Documento de Viena de 1990,
el cual añadió un conjunto de nuevas medidas sobre la materia al Documento de
Estocolmo de 1986. Este último documento fue suscrito en París, en noviembre de
1990, por los jefes de Estado y de gobierno de Europa, juntamente con el Tratado
sobre Fuerzas Convencionales en Europa y la Carta de París para una Nueva
Europa.
En este proceso se ha ampliado el alcance de las medidas de fomento de la
confianza a aspectos políticos, económicos y sociales que, por supuesto, rebasan
el ámbito estrictamente militar contemplado en Helsinki, porque “la seguridad
económica y social de un Estado es tan importante como la seguridad militar. Un
Estado que no pueda suministrar a sus ciudadanos bienes económicos y sociales
es tan vulnerable como un Estado cuyas defensas externas son insuficientes.
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Nosotros pensamos que la seguridad económica "y social es un pre-requisito de la
seguridad militar, porque ésta no existirá sin la base material que debe proporcionar
aquélla; y en consecuencia, no se puede promover la confianza entre los pueblos si
éstos no gozan de un nivel de subsistencia digno del ser humano. En otras palabras,
habrá siempre desconfianza de los pobres hacia los ricos que no les permiten
mejorar sus condiciones de vida y de éstos hacia aquéllos que no cesan de
reclamarles una cooperación real, sin otras consideraciones que el provecho mutuo
y la seguridad común.

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SEGUNDA PARTE
GEOPOLÍTICA APLICADA

VISIÓN GEOPOLÍTICA DEL MUNDO ACTUAL POR CONTINENTES Y


PRINCIPALES PAÍSES

CAPITULO I

GEOPOLÍTICA EN EL CONO SUR

I.- GENERALIDADES.
Lo que suele llamarse el "Cono Sur" de Sud América comprende los territorios de
seis países ubicados debajo del paralelo 20 de latitud Sud, o sea Chile, Argentina.
Paraguay y Uruguay en su totalidad o en su mayor parte, y Bolivia y Brasil en menor
extensión. Son los mismos países constitutivos del área de la Cuenca del Plata
menos Chile.
Por su extensión, ubicación y recursos naturales, esta región tiene una gran
importancia geopolítica, y algunos tratadistas creen que podrá ser un punto de
partida para la ulterior unidad de América Latina y un núcleo de poder regional frente
a los grandes centros del poder mundial" (J.E. Gulialmelli "Geopolítica del Cono
Sur", Buenos Aires, Argentina 1979).
En los últimos años, las relaciones entre Brasil y Argentina han experimentado un
acercamiento que puede ser la base de una integración económica en el Cono Sur.
En efecto, mediante el Tratado de Asunción de 26 de marzo de 1.991, suscrito entre
esos dos países, más Uruguay, se ha constituido el Mercado Común del Cono Sur
(MERCOSUR), que ha comenzado a aplicarse con desgravaciones arancelarias
progresivas, y sobre el cual hablaremos al final de este capítulo. El 28 de noviembre
de 1990 renunciaron oficialmente Brasil y Argentina a la fabricación y adquisición
de armas nucleares, declarando que la investigación en la materia se hará con fines
exclusivamente pacíficos", y que, para garantizar la efectividad de tales propósitos,
permitirán inspecciones reciprocas de la otra parte en sus instalaciones.
Si el espíritu de cooperación que motiva a MERCOSUR se consolida y avanza con
la incorporación de Bolivia, y eventualmente, de Chile y Perú, el CONO SUR puede
transformarse en la zona de mayor poder en América Latina, dado el conjunto de
su población y recursos, los más cuantiosos del sub continente.

II.- REPÚBLICA ARGENTINA.


El territorio argentino se encuentra ubicado en el extremo sur del hemisferio
occidental, con una larga costa sobre el Atlántico Sur y él Antártico, y con una
comunicación hacia el Océano Pacifico a través del estrecho de Magallanes.

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"La importancia de esta comunicación aumenta hacia el futuro - dice Basail - frente
a la de Panamá, más vulnerable, de capacidad limitada y ubicación en una zona de
fricción de alcance mundial..." A través del Atlántico, el territorio argentino se
comunica con el Océano Indico por el Cabo de Buena Esperanza, y se encuentra
en la ruta aérea transpolar hacia Australia, Nueva Zelanda, Indonesia y Malasia.
Esta comunicación con el Océano Indico, observa Brasil, tiene también importancia
hacia el futuro en atención a la vulnerabilidad y limitaciones físicas del Canal de
Suez, que, además, está ubicado en una zona muy conflictiva (Oriente Medio, Golfo
Pérsico) y de fricción mundial.
Teniendo en cuenta las fronteras de Argentina con sus vecinos, Basail calcula que
para el año 2.000 la población de los departamentos bolivianos de Potosí. Tarija y
Chuquisaca, limítrofes con su país. llegará a 3,2 millones de habitantes con una
densidad de 15 por km-2, frente a 8,8 de las provincias de Salta y Jujuy, a lo que
cabría agregar la presión demográfica que ejercería Brasil desde la dirección
Corumbá-Santa Cruz de la Sierra, puesto que "el centro vital de Brasil, ubicado en
la zona de más de 100 habitantes por km. cuadrado, tiende a través de Matto Grosso
Do Sul un brazo poblacional hacia Corumbá, cuya influencia se transmitirá,
lógicamente, hacia el corazón de Bolivia.
Este país tiene una situación geográfica periférica, en el hemisferio de las aguas,
como una cuña hacia el Polo Sur, rodeada por los dos Océanos. Esta situación -
dice Asseff- "lejos de orientarnos hacia la concepción de insularidad, se erige en un
reto para quebrar el aislamiento geográfico.
La mayoría de los autores argentinos que han escrito sobre geopolítica (Asseff,
Scenna, Guharoelli. Leíme, Mastronlli y Martincz, entre otros), se quejan de la falta
de "conciencia geopolítica" en ese país y de la diferencia con que los círculos
dirigentes observan esta materia. Destacan, por el contrario, la solidez con que los
estadistas brasileros estudian y enfocan esta problemática, y centran la mayor parte
de sus preocupaciones en la rivalidad que existe con el Brasil, país que -estiman-
lleva una gran ventaja teórica y práctica a la Argentina. "Nuestro país ha sido
excesivamente indiferente con la geografía -dice Asseff-. La descuidó
sistemáticamente. Esta negligencia explica parcialmente su carencia de conciencia
territorial. Porque nuestra desidia en nuestra materia especial trasciende el mero
desinterés por las áreas margínales del vasto territorio que heredamos de España
en 1.810. Nuestro desprendimiento adquiere perfiles notoriamente nocivos, si se
considera el valor de los espacios dispendiados.
Este ''dispendio” alude a los territorios que los argentinos consideran son parte de
su Heredad” y que se erigieron en Estados independientes, como Uruguay ("La
Banda Oriental"), Paraguay y el Alto Perú o Bolivia, "con sus cuatro Provincias
históricas: Potosí, Cochabamba, Charcas y La Paz". La nación rioplatense era
mucho más grande que el Estado Argentino - dice Asscff - porque incluía no solo
las cuatro provincias altoperuanas, sino las de Moxos y Chiquitos, que formaban
parte del Virreinato del RÍO de la Plata desde 1.776. "No incluimos entre ellos a
Tarija, porque sólo una imperdonable desidia argentina (sic) ha permitido que ella,
que nunca fue Altoperuana, sino salteña haya quedado incorporada "contra natura ”
a Bolivia.

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A propósito de los vínculos históricos de Argentina con el Alto Perú, recuerda Asseff
que en Potosí se originaron tres hechos sobresalientes: se acuñó el nombre de
Argentina; nació Conelio Saavedra, primer Presidente de ese país. y se obtuvo "la
primera victoria militar de la patrian, en Suipacha en 1.810.
Observa el autor que durante más de cien años Argentina desplegó una política
exterior europo-centrista, con sus amarras extendidas hacia Inglaterra y Francia.
Actualmente su atención parece enfocarse hacia la Cuenca del Plata; pero ha
llegado el momento - agrega - de trasladar el centro de gravedad desde el Noreste
(Alto Paraná) hacia el Noroeste, lo que significa "activar la presencia nacional en
Bolivia". Fundamenta este cambio de prospectiva en "la singular trascendencia
geopolítica del Altiplano, entendido no sólo en sí mismo, sino incluyendo e! valle y
el llano bolivianos, en el carácter de nexo entre el Amazonas y el Plata que tiene
Santa Cruz; en que Bolivia "es el único escenario geográfico que permite a la
Argentina actuar simultáneamente sobre Chile y Brasil", en que "una acción
argentina en Bolivia vendría a reafirmar la hermandad existente y a sellar la alianza
que se exteriorizó á raíz del conflicto con Chile".
Los argentinos consideran que su destino está ligado a los dos Océanos y a su
condición de país bi-continental, americano y antártico, y que Bolivia tiene la llave
que les abrirá la puerta al Pacifico. "Cuanto ocurra a Bolivia y con Bolivia es uno de
los grandes temas argentinos. Es un apotegma que tendremos que
internacionalizar. Nuestro porvenir se juega todos los días y en muchas partes. Pero
en Bolivia se juega decisivamente". Similar actitud tiene hacia el Perú y el Pacto
Andino.
Las preocupaciones geopolíticas argentinas estaban orientadas en cuatro
direcciones: contener el expansionismo brasileño, que según ellos involucra riesgo
seguro para Argentina: su antigua rivalidad fronteriza con Chile, principalmente en
la Patagonia: encabezar el proceso de desarrollo en la Cuenca del Plata, y asegurar
su presencia en el Atlántico Sur. Se sumaba a esto la frustración nacional
ocasionada en el pueblo argentino por la desaceleración y retroceso de su
desarrollo a partir de 1.930.
III.- LOS ESTADOS UNIDOS DEL BRASIL.
La geopolítica de este país sigue dos líneas maestras:
A.- Consolidar su espacio interior mediante su ocupación efectiva (población), una
red de comunicaciones (carreteras y ferrocarriles), y el desarrollo industrial.
B.- Expandir ese territorio hacia el Oeste, Norte y Sur, de manera de llegar a ser
la primera potencia sub-continental y una de las potencias mundiales de
segundo orden. En esto consiste el "destino manifiesto" del Brasil, propugnado
uniformemente por sus estadistas y geopolíticos.
Gran parte de esa geopolítica (la tendencia expansionista), tiene su origen en
la política seguida exitosamente por los portugueses en esta parte del mundo
hace cinco siglos. Recordemos, a propósito, que mediante Bula de 4 de mayo
de 1.493, Alejandro VI trazó el límite entre las posesiones españolas y
portuguesas en el Nuevo Mundo, en un meridiano situado a cien leguas al
99 - 132
Oeste y Sur de las Islas Azores y del Cabo Verde. Con esa línea, Portugal
obtenía una estrecha faja en América del Sur, en la parte más oriental, donde
ahora se ubica la ciudad de Recite. Portugal no se conformó con esa Bula y a
raíz de sus exigencias se firmó el 7 de junio de 1.494 el Tratado de Tordesillas,
por el que la línea demarcatoria avanzó 270 leguas hacia d Oeste y quedó
fijada a 370 leguas al occidente de las Islas de Cabo Verde. H Papa Julio .U
aprobó el Tratado en 1.506. 'Por obra de Tordesillas - ha dicho un autor -
Portugal sentó sus reales en América del Sur. sinque ningún portugués hubiera
pisado, a la sazón, ni avistado siquiera, las tierras del Nuevo Mundo".

Sin embargo de esto, Portugal no tenía acceso, con esa línea geodésica, a
ninguna de las tres grandes cuencas hidrográficas de la región: Amazonas, del
Plata y Orinoco. No conforme con esta graciosa concesión, las "bandeiras",
que eran incursiones pacíficas y violentas de sus colonizadores portugueses,
siguieron avanzando de hecho hacia el Oeste, a la caza de esclavos indígenas
y en busca de oro. Estas ocupaciones fueron reconocidas por los Tratados de
Utrecht (1.713) y de Madrid (1.750), de suerte que Portugal, primero, y Brasil
después, llegaron a colocarse a casi 800 leguas de la primitiva demarcación.
Se dice que el autor del Tratado de 1.750 fue Alexandre de Gusmao, consejero
de la corona portuguesa en Lisboa que había nacido en Brasil. Astuto, sagaz
e inteligente, Gusmao es considerado el primer diplomático brasileño, pues fue
uno de los forjadores del expansionismo brasileño, mucho antes de la
independencia del Brasil.
Conseguida la independencia en 1.822, Brasil se erigió en imperio y continuó
su política expansionista principalmente bajo la égida de Pedro II, cuyo
prolongado gobierno aseguró desarrollo y prosperidad a su país. Proclamada
la república el 15 de noviembre de 1.889, los estadistas brasileños no
abandonaron sus designios imperialistas. Uno de éstos, José María da Silva
Paranhos. Barón de Río Branco, nacido en Río de Janeiro el 20 de abril de
1.845 y muerto en la misma ciudad el 9 de febrero de 1.912, concibió y ejecutó
en los primeros años del presente siglo una serie de conquistas territoriales
consumadas contra sus vecinos de manera pacífica unas veces, y conflictiva
otras. Siendo Canciller de su país. Río Branco suscribió en 1.904 con su colega
ecuatoriano Tobar Donoso un curioso tratado por el que los dos países se
unían "en alianza defensiva para evitar toda agresión de parte de Perú y
oponerse a que el gobierno de aquel país ocupe militar y administrativamente
territorios a que aquellos países creen tener derecho y que no fueron poseídos
por Perú a la fecha de su separación de España". Lo más grave de dicho
Tratado, para Ecuador, fue que éste cedió a Brasil las partes bajas del Caquetá
y del Putumayu, perdiendo su contacto con el río Amazonas.
Con motivo del conflicto provocado en el territorio boliviano del Acre por
filibusteros brasileños, el 18 de enero de 1.903 Río Branco comunicó al
gobierno boliviano que Brasil definía como su frontera el paralelo 10° 25’ y
ocupaba militarmente el Acre. Por el Tratado de Petrópolis de 17 de diciembre
de 1.903 Bolivia cedió al Brasil 190.000 kms cuadrados. El 24 de abril de 1.907
suscribe el Tratado de Límites con Colombia, recorriendo la frontera brasileña
100 - 132
a la línea Tabatinga-Apaporis. El 8 de septiembre de 1.909 suscribe otro
Tratado de Límites con Perú, igualmente ventajoso para el Brasil.

Repasados, así, los orígenes y proyecciones del expansionismo brasileño,


será útil resumir el pensamiento de tres autores contemporáneos que perfilan
la política seguida por Brasil. Un capitán del ejército brasileño llamado Mario
Travassos publicó en 1.935 un libro titulado "Proyección Continental de! Brasil".
Su autor, dice Miguel Ángel Scenna, "probó ser uno de los más talentosos
geopoifticos del continente y el texto constituye uno de los más inteligentes
estudios elaborados en ese campo en América".
A Travassos le preocupaba la supremacía económica y militar que en esos
años ejercía Argentina sobre Brasil, y en particular su influencia sobre los
vecinos, principalmente Bolivia. Con esa preocupación elaboró un plan
destinado a alcanzar la hegemonía ("proyección) continental de su país,
partiendo de su posición privilegiada", céntrica, equidistante de América del
Norte, Europa y África y con las costas más extensas sobre el Atlántico, mar
de civilización europea y de la cultura cristiana", a través del cual se realizó el
descubrimiento y la conquista de América. Para construir la hegemonía
brasileña había que neutralizar la influencia argentina con los países vecinos y
en la Cuenca del Plata, pues el Brasil debía dominar las tres cuencas atlánticas
(las del Orinoco, Amazonas y el Plata), ya que Travassos no asignaba mayor
importancia a la cuenca del Pacífico.
Como primera medida, había que desarrollar el eje este- oeste, y en esta
dirección el área neurálgica es el altiplano boliviano, donde el triángulo
Cochabamba - Sucre - Santa Cruz se erige en el "Heartland" del
Subcontinente. En dicho triángulo, Cochabamba juega una función primordial,
según Travassos. Consideraba, por otra parte, que el Amazonas es la salida
natural de la economía del oriente Andino, con la que esperaba influir sobre
Perú y Ecuador.
El Gral. Golbeiy Do'Couto e Silva fue un militar que ejerció numerosas y
elevadas funciones en el ejército y en el campo civil, habiendo realizado
importantes estudios sobre geopolítica del Brasil. Su pensamiento tuvo grande
influencia en los círculos gobernantes, donde además de fundones castrenses
desempeñó la jefatura del gabinete civil de los presidentes Ernesto Geisel y
Joao Baptista de Figueiredo. La editora de "Geopolítica do Brasil dice, al
presentarlo, que el libro "nació como una obra clásica”. De él puede decirse,
sin exageración, que constituye uno de los libros esenciales del Brasil
contemporáneo, tanto por lo que nos enseña en el plano de los valores
históricos, cuanto por lo que nos sugiere en el plano de los valores políticos.
Al describir el territorio brasileño, Golbery habla de "un triángulo físicamente
compacto de tierras cuyo vértice apunta al sur, asentado sobre una vasta
altiplanicie que desciende insensiblemente por el noroeste hacia una no menos
inmensa planicie donde los ríos cuentan más que la tierra, que se extiende al
Oeste, en gran hemiciclo sobre una región anfibia"

101 - 132
Golbery destaca el triángulo Río-Sao Paulo-Belo Horizonte como la zona más
poblada y mejor servida por carreteras y ferrocarriles. Es el núcleo central del
Brasil -dice - y su verdadero corazón. Desde el punto de vista de la circulación,
recuerda que se ha dicho que el Brasil es un vasto archipiélago, alusión a la
pobreza de las comunicaciones internas. Partiendo del núcleo central, d
distingue tres grandes penínsulas en el Noreste, en el Sur y en el Noreste,
"ligadas apenas por precarios istmos de circulación”. Para integrar el territorio
nacional (primera gran tarea), propone tres medidas.
1.- Articular la base ecuménica vinculando el Noreste y el Sur con el núcleo
central.
2.- Impulsar el avance hacia el Noreste de la onda colonizadora, a partir de
la plataforma central.
3.- Inundar de civilización la parte amazónica cubriendo los nódulos
fronterizos, partiendo de una base avanzada constituida en el Centro
Oeste, en acción coordinada con la progresión Este-Oeste, siguiendo el
eje del gran río.
En cuanto a la posición geopolítica del territorio brasileño, si bien es cierto que
su posición astronómica es desventajosa -piensa el autor- puesto que el 90%
de su área total se halla entre el Ecuador y los trópicos, tal desventaba es
compensada en parte por la altitud relativa de la altiplanicie y por la influencia
marítima que se hace sentir tierras adentro. Es cierto - agrega - que en relación
al litoral Atlántico, un porcentaje muy alto (40%) del territorio se halla a
distancias superiores a los mil kilómetros, y que no ocurre con ningún otro
continente: pero esto se compensa con el hecho de que el rió Amazonas y su
enorme red de tributarios permiten la navegación de buques de gran tonelaje
hasta más allá de las fronteras. De aquí concluye COUTO que su país está
bien equilibrado en el juego de las fuerzas y atracciones continentales y
marítimas. Propugna, sin embargo, el taponamiento efectivo de los caminos
naturales de penetración que desde las fronteras conducen a la Amazonia. Al
Sur y Suroeste "se nos confronta el poder argentino concentrado en un
evidente núcleo central que, a grosso modo, abarca la gran capital-tentáculo
de Buenos aires y la provincia del mismo nombre... Mas o menos tributarios
de la Argentina, oscilando entre la desconfianza, el resentimiento y la
admiración y ungidos por la dependencia económica indiscutible. Paraguay y
Bolivia, "prisioneros geopolíticos", mucho más el primero que la segunda, valen
mucho por su posición geográfica en el flanco abierto y vulnerable del Brasil
meridional y central..."
En otra parte observa Couto que por su extensión territorial, que abarca casi
todos los meridianos y paralelos de América del Sur, y por sus riquezas
naturales en potencia. ... el Brasil participa de todas las áreas geopolíticas del
Continente. Dos otras áreas geopolíticas terrestres resaltan -dice - en el
noroeste y al sur del continente. La primera formada por Perú, Ecuador,
Colombia y Venezuela la segunda Argentina, Chile, Uruguay, y al centro
articulando esas dos áreas entre si y ligándolas a la zona central del núcleo
ecuménico brasileño, un área geopolítica de soldadura caracterizada por su
102 - 132
notorio carácter ambivalente amazónico-plalense, que abarcaría, grosso
modo, Bolivia y Paraguay, más el estado de Matto Grosso y el territorio de
Guaporé".
En 1965 publicó el Gral. Garios Meira Mattos su libro "Brasil, Geopolítica y
Destino", en el que apoya en líneas generales las teorías de Couto e Silva. Con
referencia al territorio de los Estados, distingue tres aspectos básicos: su
forma, su línea periférica o frontera y su posición geográfica. Respecto a la
posición geográfica, destaca cuatro variables: latitud, proximidad o alejamiento
del mar, situación relativa a: los países vecinos y altitud.
En cuanto al Brasil. Meira Mattos, opina que posee todos los atributos para
convertirse en una potencia mundial, puesto que..." en términos de geografía
tenemos un territorio de dimensiones continentales con un inmenso litoral
sobre el Atlántico Sur y una frontera de 15.700 kms; que colinda con diez
países sudamericanos. Nuestro Litoral frente al África Occidental es la mayor
extensión costera nacional (7.400 km.) en la ecúmene del Atlántico Sur..."
Subraya su importancia como "puente estratégico'1 entre América y la masa
continental afro-euro-asiática, como un baluarte de occidente, y coincide en
esto con el papel de "satélite privilegiado" de Estados Unidos que, según Couto
e Silva, debe jugar el Brasil.
Esta tesis de "satélite privilegiado" parece haber sido atenuada en los últimos
tiempos por una política de "pragmatismo responsable", prevaleciente en
Itamaraty, según la cual Brasil debe seguir su línea independiente, de
acuerdo a sus posibilidades, para alcanzar sus objetivos nacionales
permanentes.
Esta política ha provocado desacuerdos con Estados Unidos en algunas
materias, como el uso y aprovechamiento de la energía nuclear y la
exportación de armamento. La política de "pragmatismo responsable" se basa
en las siguientes líneas":
1.- Mantenimiento de relaciones diplomáticas con todos los países, sin
distinción de regímenes ni de ideologías, consultando solamente los
intereses del Brasil.
2.- Fortalecimiento del potencial económico y bélico del Brasil.
3.- Aproximación a los países de África Occidental mediante la
intensificación del comercio y de los vínculos diplomáticos, teniendo en
cuenta razones geohistóricas y geopolíticas (control del Atlántico Sur).
En un libro más reciente (15), dice el mismo autor que "desde el punto de vista
geopolítico podemos clasificarnos como Nación satisfecha, sin ambiciones
territoriales, sin antagonismos económicos o comerciales, sin sometimientos a
agudas presiones ideológicas".
De la reseña histórica precedente se observa que la política exterior de Brasil
ha transitado por tres etapas: 1) La expansión colonial hacia el Oeste y Sur de
su territorio, a expensas de las posesiones coloniales hispanas que fueron
sistemáticamente reducidas, legando al Brasil independiente una extensa
103 - 132
masa geográfica: 2) La expansión de ese territorio durante el imperio y la
república, merced, principalmente, a la acción diplomática de estadistas como
el Barón de Río Branco; y 3) la política de "pragmatismo responsable" aplicada
durante los últimos treinta años que ha llegado a disipar la vieja rivalidad entre
Brasil y Argentina reemplazándola por una cooperación en el Cono Sur.
"Sólo a través de la integración del Cono Sur - dice Phiup Kelly - puede Brasil
salvar el confinamiento continental y desempeñar un papel geoestratégico en
los asuntos globales, pero en este caso no como actor nacional, sino como
líder de una coalición regional más amplia, es decir, del Cono Sur".

IV.- CHILE.
El territorio de Chile tiene una superficie de 741.767 kms; cuadrados que se extiende
en el extremo Sudoeste de Sudamérica de Norte a Sur, en una angosta faja de
[Link] longitud y solo 190 kms., de anchura media. Dos cordilleras paralelas
lo recorren longitudinalmente: la de los Andes y la de la Costa, cuya elevación
disminuye de Norte a Sur. Entre ambas existe una depresión que al Norte ocupan
los desiertos de Tamarugal y Atacama; más abajo una serie de valles transversales
y desde Santiago a Chiloé, un angosto valle longitudinal. Su territorio registra una
intensa actividad sísmica y a pesar de su longitud ofrece un clima templado casi
uniforme, debido principalmente a la corriente de Humboldt
Su población es homogénea, la mayor parte urbana distribuida con mayor densidad
en y alrededor del núcleo central que es la capital Santiago.
Pese a las condiciones adversas de la geografía chilena, en la que sólo apuntan dos
factores positivos (clima y población), el país ha logrado estructurarse a expensas
de sus vecinos principalmente Bolivia y Perú. Al disponer de una extensa costa*
desarrolló su marina mercante y de guerra al punto de que la Guerra del Pacífico
(1.879) la ganó principalmente desde el mar, por la superioridad de sus fuerzas.
La geopolítica chilena se ha estructurado desde el siglo pasado en base a tres
columnas igualmente sólidas que aseguran su permanencia como Estado-Nación:
una clase dirigente, política y financiera, inteligente y capaz: unas fuerzas armadas
profesionales y una diplomacia eficiente y alerta que se extiende a la ocupación de
posiciones estratégicas en la alta burocracia internacional (ONU, OEA. Banco
Mundial. FML. BID. etc.). Estas tres fuerzas y la desorganización reinante en los
países vecinos permitieron a Chile consolidar su independencia y soberanía en el
siglo XIX, cuando su ejército derrotó a las fuerzas de la Confederación Perú-
Boliviana en YUNGAY en enero de 1.839.
Desde los albores de su independencia Chile buscó una serie de alianzas para
neutralizar y derrotar a sus adversarios: con la potencia hegemónica del siglo XIX
que era Inglaterra así como con Brasil y Colombia. Paradójicamente, la Argentina,
que mantiene con Chile una rivalidad tradicional, contribuyó a la derrota de la
Confederación Peruano-Boliviana al aliarse con aquél porque, según explicaba el
dictador Juan Manuel Rosas, Santa Cruz daba refugio a los unitarios que combatían
contra él.
El nacionalismo chileno ha sido más fuerte que su americanismo. Se atribuye éste
a Bernardo O Higgins: pero las líneas maestras de la política exterior de Chile
104 - 132
arrancan del pensamiento portaliano que preconizó un fuerte gobierno nacional, la
unidad nacional y el desarrollo del comercio, así como el dominio del Pacífico Sur,
evitando la unión de Bolivia y Perú. Se ha hecho notar que tanto Portales como los
que siguieron sus ideas eran "geopolíticos instintivos", pues las ideas geopolíticas
comenzaron a discutirse en ese país alrededor de 1.940 con los trabajos de Ramón
Cañas Montalvo, Comandante del Ejército. Director del Instituto Geográfico Militar y
de la "Revista Geográfica de Chile: Térra Australis". En esta revista se impugnaba
los designios argentinos de primacía continental alentados por el presidente Perón
y se propugnaba el dominio del Pacífico Sur por parte de Chile, así como el control
del canal de Beaglle y el Cabo de Hornos.
Pedro Jhl introdujo en 1.951 la tesis del mar chileno desde la línea fronteriza con
Perú hasta la isla de Pascua en el Oeste y por el Sur hasta la Antártida. En 1.977
se instituyó una "política oceánica” y en 1.981 se fundó el instituto Chileno del
Océano Pacífico. En 1.968 salieron a luz dos libros cuyos autores eran profesores
dé la Academia de Guerra del Ejército: “Geopolítica", de Augusto Pinochet y "Leyes
que se deducen del estudio de la expansión de los Estados", de Julio Von Chrismar.
Por razones conocidas, el primero de dichos libros ha sido más comentado dentro
y fuera de Chile.
La enseñanza oficial de la Geopolítica estaba a cargo de la Academia de Guerra del
Ejército, que instruía y graduaba profesores civiles para la enseñanza de la materia.
Esta enseñanza es impartida desde 1981 por el Instituto Geopolítico de Chile, a
cargo de un director civil, en el que estudian civiles y militares, y del que forman
parte los directores de la Academia de Guerra, de la Academia Diplomática y de
otros Institutos similares, así como los rectores de las principales universidades
todos los cuales actúan como coordinadores en los ámbitos civil y militar. En 1.975
se estableció la Academia Superior de Seguridad Nacional, llamada después
Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos.
Los objetivos centrales de la geopolítica chilena son: su dominio exclusivo y
excluyente del Pacífico Sur: acceso directo al Atlántico Sur conseguido a través del
estrecho de Magallanes; debilitamiento progresivo de sus tres vecinos para impedir
la recuperación de los territorios que usurpó por la fuerza en 1.879 y para anular
todo intento de recreación de la Confederación Peruano-Boliviana y de la -Alianza
entre Argentina y Bolivia.
Pese a los antecedentes históricos mencionados que son hechos consumados, el
Gral. Augusto Pinochet dice que todavía no se ha creado en Chile una Escuela
Geopolítica "Nacional " y sólo en los últimos años se ha iniciado el estudio de esta
cátedra en algunas universidades". Sin embargo, él mismo observa que son
numerosos los hombres públicos, civiles y militares que han tomado medidas de
carácter geopolítico "que han dado al país el rumbo y el objetivo que le
corresponde". Una Escuela Geopolítica chilena podría orientarse a, concluye:
A.- Desarrollar un gran poder marítimo.
B.- Crear conciencia de la montaña en la población.
C.- Impulsar el mayor poder económico industrial en América del Sur.

105 - 132
El poder marítimo y la "conciencia de la montaña" derivan de la naturaleza del
territorio chileno, que como dijimos tiene su fortaleza y su debilidad en su extensa
costa y en sus cadenas cordilleranas, que aprisionan y constriñen esa larga lengua
de tierra, gran parte de la cual es desértica, aunque rica en recursos minerales
usurpados a sus vecinos en 1.879.

Actualmente Chile ha superado la etapa de aislamiento internacional que sufrió


entre 1.973 y 1.989. Al haberse reinstalado el gobierno democrático en 1.990. Chile
ha trabajado exitosamente por su reinserción en el sistema internacional,
desplegando una política exterior realista y "congruente con los recursos y
posibilidades del país, (y) orientada hacia el logro de objetivos permanentes,
legitimados por los grandes consensos nacionales".
Con este espíritu. Chile trata de acercarse a sus vecinos eliminando los focos de
conflicto que lo separan de éstos. Con Argentina suscribió el 2 de agosto de 1.991
la "Declaración Presidencial de Limites", por la cual se delimitó los 4300 kms. de
frontera común. Se hizo un reparto equilibrado y equitativo, en negociación directa,
de 25OO kms2; de territorio en disputa, sometiéndose al arbitraje de cinco miembros
latinoamericanos 532 kms.2 de la zona de Laguna del Desierto. En la misma fecha
suscribieron los dos países un acuerdo de complementación económica, en el
marco de ALADI, con el propósito de: a) facilitar, expandir y diversificar el
intercambio comercial: b) promover las inversiones recíprocas; c) estimular la
integración física; d) facilitar proyectos de interés común en industria,
infraestructura, energía, minería y turismo.
Con el Perú se ha formado una comisión bi-nacional que trabaja actualmente
(febrero de 1.993), en la solución de los aspectos pendientes del Tratado de 1.929,
que dispuso la construcción por Chile, en Arica, de un muelle de atraque así como
de almacenes para Perú.
Con Bolivia, Chile mantiene un intercambio comercial que le es ampliamente
favorable y se dispone a firmar acuerdos de "complementación económica"; pero se
niega a considerar el reclamo histórico de una salida propia y soberana para Bolivia
en el Océano pacifico.

V.- URUGUAY.
No obstante su reducida extensión territorial (176.215 kms.2) y su pequeña
población (3.100.000 habitantes). Uruguay ofrece los siguientes factores positivos
para su desarrollo y para su inserción en el CONO SUR:
A.- Su ubicación entre los dos países mayores de América del Sur.
B.- Un territorio casi totalmente llano, cuyas mayores elevaciones no sobrepasan
los 500 Mts. s/n/m. al Norte, apto para la ganadería y la agricultura que son
sus principales actividades, con tierras muy fértiles, ricas en potasio.
C.- Una dilatada costa (en proporción a su territorio) sobre el Atlántico y el río de
La Plata.
D.- Una población homogénea sin analfabetos, asentada principalmente en las
ciudades (85% es urbana) y con reducido Índice de crecimiento (1% al año).
106 - 132
E- Un clima templado, con abundantes lluvias durante todo el año que favorecen
a sus praderas naturales.
F.- Una extensa hidrografía, con 1.100 kms. de ríos navegables entre los cuales
están dos de los más importantes de Sud América: los ríos Uruguay y de La
Plata.
- Definir la vocación marítima Uruguaya.

Apoyar y fortalecer un La suma de estos factores positivos determinó que Uruguay


tuviese una sólida economía y el mayor desarrollo económico, social y político de
América Latina durante el siglo XIX y la primera mitad del presente siglo, a punto de
que por la estabilidad de sus instituciones y el avance de su cultura se le llamaba la
"Suiza americana". Por ello mismo se constituyó en un centro geopolítico
importante, pues, como lo anota Quagliotti de Bellis, "resulta obvio señalar la
relevancia ciertamente vital que tiene, más para Argentina, aunque también para
Brasil, la necesidad de contar con un Uruguay seguro de sí mismo, sólido en el
campo socioeconómico, claros sus singulares perfiles culturales y políticos"
Estas favorables condiciones naturales y sociales de Uruguay han atraído las
ambiciones extranjeras, sobre las cuales uno de sus gobernantes prevenía a sus
compatriotas subrayando que, es nuestro país tan rico, está tan estratégicamente
colocado sobre el flanco Atlántico, habitado además por una raza viril y
unánimemente caucásica que siempre tendremos que estar en guardia contra el
peligro de pretensiones imperialistas”.
El mismo autor citado en el penúltimo párrafo resume así las grandes líneas de la
geopolítica uruguaya:
 importante polo de desarrollo en favor de la descentralización industrial (se
refiere a desarrollar el interior del territorio, pues casi toda la actividad industrial
se concentra ahora en el área metropolitana de Montevideo).
 Fijar la presencia efectiva de Uruguay en el Atlántico Sur.
 Aprovechar y acentuar su estratégica posición en (a Cuenca del Plata y en el
sector Atlántico del Cono Sur americano.
VI.- EL MERCADO COMÚN DEL CONO SUR.
Las conversaciones para constituir este mercado comenzaron en 1985, cuando los
ex-presidentes Raúl Alfonsín (Argentina) y José Sarney (Brasil) acordaron iniciar un
proceso bilateral de integración, atenuando siglos de rivalidad luso platense. Más
adelante fueron invitados a participar de las negociaciones Uruguay y Paraguay. En
agosto de 1990 se iniciaron formalmente las conversaciones sobre MERCOSUR y
el 26 de marzo de 1991 se suscribió el Tratado de Asunción que dispone
desgravaciones arancelarias progresivas entre las cuatro partes, que habrán de
culminar el 1 de enero de 1995 con un arancel cero para toda el área.
El Tratado de Asunción propone, en síntesis:
 Una libre circulación de bienes (productos), servicios financieros, turismo,
derecho de propiedad intelectual. etc.). y factores productivos (circulación de
la mano de obra y de tos capitales de los cuatro países).
107 - 132
 El establecimiento de un arancel extremo común, con lo cual un producto
pagará siempre lo mismo, entre por donde entre, a cualquier de los cuatro
países.
 La adopción de una política comercial común con relación a terceros Estados
o agrupaciones de estados, o sea que las medidas serán coordinadas hasta
unificarse en relación a países no integrantes del MERCOSUR.
 La coordinación de posiciones en foros económicos y comerciales, regionales
e internacionales, como la ronda Uruguay del GATT.
 La coordinación de políticas de comercio exterior, agrícola, industrial, fiscal,
monetario cambiario y de capitales, de servicios, aduanera, de transporte y
comunicaciones y otras que sean acordadas. El compromiso de los cuatro
países de armonizar legislaciones en áreas pertinentes para lograr el
fortalecimiento del proceso de integración.

VII.- OTROS PROYECTOS.


En la XVU Reunión de Ministros de Transportes y Obras Publicas de los países del
Cono Sur, celebrada en Asunción en septiembre de 1.990, se aprobó el "Proyecto
Libertadores" para la integración ferroviaria entre Argentina, Bolivia, Brasil, Chile,
Paraguay. Perú y Uruguay, a través de una red de 16.000 kms; con cuatro rutas o
corredores de este a oeste y norte a sur. El programa fue elaborado con la
cooperación de los Ferrocarriles españoles (RENFE), la Asociación
Latinoamericana de Ferrocarriles (ALAF), la Comisión Económica para América
Latina (CEPAL) y el Instituto para la integración Ferroviaria de América Latina
(INFAL), y se propone habilitar el corredor transcontinental central (San Pablo - La
Paz - Arica); el de los Libertadores (Buenos aires - Villazón - La Paz - Guaqui - Puno
-Arequipa - Matarani);el del Atlántico (San Pablo - Asunción - Montevideo); y el
transandino central (Valparaíso - Santiago - Mendoza -Córdoba-Buenos Aires).

Siguiendo un modelo aplicado en la CEE., los cuatro países de MERCSUR


discutieron en Brasilia, en octubre de 1.990, procedimientos para dar fluidez al
transporte fronterizo, desregulándolo mediante la eliminación de controles
innecesarios, o su realización por maestreo. Con el mismo espíritu se reunieron en
Foz de Iguazú, en noviembre de 1.990, los Ministros de Agricultura de Argentina,
Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, para discutir un programa de integración
agropecuaria en el Cono Sur que facilite el comercio intraregional en esta materia.

108 - 132
TERCERA PARTE
GEOPOLÍTICA BOLIVIANA

CAPITULO I

GEOPOLÍTICA BOLIVIANA

I.- POSICIÓN GEOPOLÍTICA DE BOLIVIA.


Bolivia está situada en el centro de Sudamérica, rodeada de cinco repúblicas.
Aprovechando esta circunstancia, muchos califican a Bolivia de "corazón
continental". Es más, Bolivia no sólo ocupa el centro de Sudamérica en lo
geográfico, sino también en lo que respecta al clima, la orografía y la hidrografía.
En ese sentido. Bolivia poses todos los climas existentes en América, desde el
tropical hasta el clima glacial.

En lo que respecta a la orografía, Bolivia participa de la gran cordillera de los Andes,


bifurcada en su territorio, en dos grandes ramales desde el nudo de Vilcanota, en el
Norte, hasta su unificación en el sud occidente, en el cerro Zapaleri, en cuya punta
está el hito fronterizo tripartito entre Argentina. Chile y Bolivia.
El sistema orográfico de Bolivia, a la vez que sirve para establecer el clima del país,
sirve también de lo que en geografía se conoce como divorcia aquarium o
separatoria de las aguas, ya que es a partir de sus cumbres que las aguas bajan en
varias direcciones, para conformar más tarde los diversos sistemas hidrográficos.
En ese sentido, es en Bolivia que tienen su origen todos los sistemas hidrográficos
de Sudamérica, exceptuando el Orinoco situada en la República de Venezuela.
Visto desde este punto de vista, existen ciertas bases objetivas para calificar a
Bolivia de “corazón continental”, reducido claro está, al ámbito sudamericano.
En cambio, desde el punto de vista “geopolítico”, no hay razones para llamar a
Bolivia "corazón continental" o heartland, como se estila, ya que, si descontamos la
época precolonial, el actual territorio de Bolivia no constituye ningún centro político
ni ha sido una región de irrupciones migratorias que modifiquen la historia
sudamericana.
Dejando de lado la aplicación de las concepciones geopolíticas de Mackinder,
podemos ir también a la aplicación de las concepciones del Instituto de Geopolítica
de Munich, formulado por uno de sus miembros y que afirma que “un pueblo no
puede privarse de las desembocaduras de sus ríos del mismo modo que el dueño
de una casa no puede privarse de la llave de su puerta”.
Visto desde esta perspectiva, Bolivia estaría destinada a ser un estado
geográficamente grande, ya que la desembocadura de sus ríos, en relación al
Océano Atlántico, abarca buena parte del Brasil, la Argentina y el Uruguay, pasando
por la república del Paraguay. Con relación al Océano Pacifico. Bolivia tendría que
ser dueña de una buena parte del Perú y Chile.

109 - 132
Sin embargo, a pesar de los oráculos de la geopolítica. Bolivia no sólo que no se ha
extendido sobre estas extensas zonas, sino que más bien ha sido víctima de la
expansión territorial de los países vecinos. Esto es una muestra más del mentís que
le da la historia a la geopolítica que con mucha pretensión se autocalifica de
"científica".

II.- INFLUENCIA DE LAS ZONAS GEOGRÁFICAS.


Si tomamos en cuenta las ideas de la geopolítica acerca de la influencia del factor
geográfico en la conformación del carácter nacional de los pueblos, en Bolivia
tendríamos tres tipos de carácter colectivo: un carácter cerrado y fuerte,
correspondiente a la región altiplánica: otro carácter amable y suave,
correspondiente a la región de los valles y, finalmente, otro carácter alegre e
indolente, correspondiente a la región oriental. El altiplánico, sería el pueblo que
más ama la libertad, en tanto que el pueblo oriental, seria propenso a la esclavitud,
de acuerdo a las tesis deterministas de Montesquieu y de la geopolítica.
Sin embargo, a pesar de la geopolítica, en la región altiplánica, existen hombres
alegres de carácter amable, lo mismo que en el oriente existen hombres de carácter
cerrado y fuerte. Esto se debe a que el medio geográfico no es el factor conformante
de la conciencia individual y menos de la conciencia colectiva: la conciencia no se
forma de acuerdo al medio geográfico, sino de acuerdo a las condiciones de vida
en que se desenvuelve el ser humano. Es el medio social, el medio histórico, que
conforma el carácter social del individuo y de las colectividades como las naciones:
por eso, y sólo por eso, existe diversidad de caracteres: de lo contrario, no sería
posible que en el mismo Altiplano se forma caracteres individuales y sociales que
se contraponen. Aquí se demuestra, una vez más, la inconsistencia de la
geopolítica. El carácter fuerte del altiplánico no se debe a la influencia del medio
geográfico, es más bien producto de la pobreza económica general en el que vive.
Por otra parte, los pueblos orientales, a pesar de los designios de la geopolítica,
jamás se han sometido a ningún poder opresor, ni al incaico ni al español; pero,
cabe explicar que “la independencia de esos núcleos indígenas se debió a su atraso
social, a la carencia de aptitudes agrícolas y de técnica aprovechable”, para los fines
del colonialismo, ya que cuanto más desarrollado está una sociedad desde el punto
de vista productivo, mayores facilidades ofrece “para incorporar a sus miembros al
trabajo servil” del colonialismo y esto fue precisamente lo que ocurrió no sólo con
las naciones aymara y quechua, sino también con otras sociedades civilizadas como
el maya y la azteca. Así, su mismo nivel avanzado de desarrollo sirvió para que el
colonialismo les sometiera, en la medida en que el colonialismo basó su dominación
explotación económica, en la lógica de trabajo de estas civilizaciones aborígenes
avanzadas.
Cómo se podrá notar, desde el punto de vista científico, queda explicado de una
manera completamente diferente a las pretensiones de la geopolítica, el por qué
pudieron mantenerse libres las diferentes tribus nómadas de la América precolonial,
mientras que los pueblos sedentarios desarrollados sucumbieron inevitablemente,
ante el poder invasor español.

110 - 132
II.- IMPORTANCIA DE LA OROGRAFÍA Y DE LA HIDROGRAFÍA.
La orografía, como también la hidrografía, en cuantos elementos materiales, son
factores básicos e imprescindibles para la vida de la sociedad. Desde ese punto de
vista, nadie niega la importancia de estos factores, pero eso no significa que
debamos absolutizar su importancia, tal como lo hace la geopolítica: para nosotros,
la orografía y la hidrografía son factores importantes, pero su importancia siempre
es relativa, limitada, ante la acción transformadora del ser humano.
Bolivia, en lo que respecta a la orografía, es un país variado y múltiple, no sólo
cuenta con serranías altas, sino también con verdaderas cadenas montañosas de
nieves permanentes. Es más, Bolivia no sólo cuenta con cadenas montañosas que
hacen más variado el paisaje, sino que cuenta con montañas cuyas entrañas
encierran riquezas mineralógicas fabulosas, como fue el otrora cerro rico de Potosí
y las serranías estañíferas de Oruro y Potosí que nos han dado el renombre de país
minero. En ese sentido, la presencia de montañas mineralógicas ha dejado hondas
huellas en la vida nacional ya que gracias a la explotación minera de sus montañas.
Bolivia ha podido existir hasta hoy.
En lo que respecta a la hidrografía, cabe señalar que Bolivia participa de tres
sistemas hidrográficos: el amazónico, el platense y el lacustre. La importancia del
sistema amazónico, radica en que es uno de los medios de comunicación del sector
occidental del país con el sector oriental a través de los numerosos y caudalosos
ríos como el Beni y, ante todo, el Mamoré, donde la navegación permanente que se
realiza desde Puerto Villarroel, en el departamento de Cochabamba, interconecta
con las extensas llanuras del Beni a través de sus diferentes afluentes.
La importancia del sistema platense, radica en que el río Pilcomayo es proveedora
de grandes cantidades de pescado de diversa variedad, a ciudades tan importantes
como Tarija, Potosí, Sucre, Cochabamba, Oruro, La Paz y los centros mineros. Por
su parte, la importancia del río Paraguay, que también es participe del sistema
platense, ya se hace sentir mediante la exportación de la soya y sus derivados,
desde Puerto Suárez, en Bolivia, hasta el puerto de Nueva Palmira, en el Uruguay,
siguiendo la trayectoria fluvial que va a través del Canal Tamengo, el río Paraguay,
el río Paraná y su desembocadura en el rio de la Plata, desde donde finalmente se
dirige a ultramar a través del puerto uruguayo mencionado. El dragado del canal
Tamengo, en el sector del Pantanal boliviano-brasileño, desde Puerto Quijarro hasta
el río Paraguay, y que está a cargo de una empresa privada, hará de esta vía
navegable en todo el año, mejorando así la capacidad exportadora de esta vía
fluvial.
En lo que respecta al Lago Titicaca y al Lago Poopó, que conforman el sistema
lacustre, mediante su unión a través del rio Desaguadero, la importancia que tiene
es bastante conocida: no sólo son proveedoras de pescados diversos a la ciudad
de La Paz y otras poblaciones, ni sólo son vías de comunicación con el Perú, sino
que dan vida y colorido a la grandiosa llanura altiplánica. Gracias a estos dos lagos,
unidos por el rio Desaguadero, el Altiplano Norte goza de un clima benigno respecto
a las regiones central y Sur del Altiplano.

111 - 132
IV.- CLIMA, FLORA Y FAUNA.
En los variados climas que tiene Bolivia, existen también una gran variedad de flora
y fauna. En lo que respecta a la flora, existen en Bolivia toda clase de árboles
maderables, cuya explotación a cargo de las empresas privadas, se ha iniciado años
atrás con resultados satisfactorios para los capitalistas a cosca de la tala
indiscriminada que está a punto de desertificar extensas zonas del oriente, y de la
región del Norte paceño, causando de esta forma, daños irreparables al ecosistema
y el equilibrio ecológico de la nación.
En lo que respecta a la fauna, cabe decir que ocurre lo mismo que a la explotación
de la flora. La caza indiscriminada a cargo de las empresas privadas, de especies
valiosas y en peligro de extinción como los saurios, se ha intensificado en los últimos
años, a tal grado los organismos internacionales encargados de proteger a estas
especies, han reñido que intervenir en Bolivia, mediante la petición de una veda
para la caza de esas especies. Pero, a pesar de eso, la caza indiscriminada continúa
inclusive bajo la protección de dignatarios de estado, como el entonces ministro de
Asuntos Campesinos y Agropecuarios. Edil Sandoval Morón que autorizo,
fraudulentamente, a un “honorable padre de la patria”, el diputado Becerra -que de
padre de la patria no tenía nada, menos de honorable-, la exportación de 10 mil
cueros de saurios a Alemania, delito por el cual no se lo ha juzgado ni siquiera se le
ha expulsado del parlamento. Los casos como esto, suman y siguen, sin que nadie
pueda poner coto a actividades tan dañinas para el ecosistema y el equilibrio
ecológico nacional.
Estos hechos delictivos, protegido desde los diversos poderes del estado y que
están causando graves daños, tanto al clima, la flora y la fauna de Bolivia, son
consecuencia de la vigencia del capitalismo que con su espíritu bandidesco,
expoliadora y explotadora, ejerce un verdadero saqueo de los recursos naturales,
causando daños irreparables al futuro de la patria. Así, mientras el capitalismo esté
vigente en Bolivia, sus consecuencias dañinas son inevitables, si bien se los puede
reducir también al mínimo; sin embargo, es poco lo que se puede en ese sentido
cuando los mismos gobernantes son parte de ese sistema de saqueo y expoliación
capitalista de los recursos naturales. Lo único que podría evitar esas consecuencias
nefastas es la caída y el derrumbamiento del capitalismo en Bolivia, mientras tanto,
lo único que queda hacer es crear una conciencia crítica en el pueblo, para que
semejantes daños a la naturaleza, puedan ser frenadas de alguna manera.
V.- RIQUEZA MINERA.
El suelo y subsuelo de Bolivia, debido a las características orográficas que tiene,
cuenta con una ingente cantidad de recursos minerales, aún hoy, en que el estaño
parece ya agotado. Pero, el estaño es apenas uno de los minerales que Bolivia
posee junto a la plata, el oro, el tungsteno, el cobre, el hierro, el bismuto y otros
diversos minerales. Sin embargo, Bolivia es un país pobre, a pesar que la
explotación minera se ha realizado desde la Colonia hasta la actualidad, y es que
hay una característica general en dichas actividades: la explotación minera siempre
ha estado a cargo de empresas privadas capitalistas que sólo han dejado
socavones y miseria en las montañas de Bolivia. En la colonia, cabe puntualizar, la

112 - 132
explotación minera estuvo al exclusivo servicio de los reyes de España y sus
allegados.
En la etapa republicana, sólo los empresarios mineros se han enriquecido con la
explotación minera: en el siglo XIX. Ramírez, Argandoña, Pacheco y Arce,
conformaron esa oligarquía denominada los “barones de la plata”, mientras que en
el siglo XX, antes de la Revolución de Abril de 1952, con la explotación del estaño,
sólo Patiño, Hoschild y Aramayo se han enriquecido, hasta llegar a ser los primeros
ricos a nivel mundial, mientras que el pueblo boliviano padecía el hambre, la miseria
y la ignorancia más funestas. Con la conformación de la Corporación Minera de
Bolivia (COMIBOL), se creía que esa situación iba a cambiar, pero no cambió debido
a que, en su dirección y control administrativo, se encaramaron elementos
cleptómanos burgueses que la han saqueado para sí mismos y en beneficio de sus
parientes y de su clase social, todo eso, bajo la protección del estado burgués. Es
decir, bajo la protección de “su” estado clasista.
En la actualidad, según las denuncias de la Central Obrera Boliviana, varias minas
estatales de oro y plata están siendo explotadas ilegalmente por la Compañía
Minera del Sur (COMSUR), de propiedad de los Sánchez de Lozada. Ante estos
hechos, sólo cabe defender los recursos naturales de Bolivia para cuando el pueblo
tome el poder político y pueda iniciar la extracción y transformación de estos
recursos en favor de toda la nación; de lo contrario, las empresas capitalistas
seguirán saqueando y expoliando nuestros recursos naturales sin que este país
adelante ni un paso hacia el progreso y la independencia nacional. La explotación y
la industrialización de los recursos mineros, podrían darle a Bolivia un sitial de
prestigio y de poderío en el contexto internacional, pero su clase dominante, sólo lo
explota en sentido extractivo y en beneficio de sí misma y no en sentido de su
industrialización y en beneficio de la nación en su conjunto.

VI.- RELACIONES DEL HOMBRE BOLIVIANO CON LOS FACTORES GEOPOLÍTICO.


Teniendo en cuenta que los factores de la geopolítica son naturales y culturales,
debemos expresar que el pueblo boliviano debe iniciar una actitud de franco dominio
de su medio geográfico y económico—social, como los factores que le permitan
alcanzar el dominio pleno de su soberanía y, en consecuencia, generar un poder
nacional que le dé un lugar de prestigio en el concierto internacional. Pero, mientras
la famélica burguesía boliviana siga en el poder, jamás se podrá dominar la
geografía boliviana. Esta incapacidad de dominio de la geografía nacional, por parte
de la clase dominante, nos está demostrando la existencia de Bolivia por cerca de
dos siglos de vida en los que la clase dominante no ha dejado el poder político ni
por un instante siquiera y, sin embargo, no ha logrado el pleno dominio del territorio
nacional.
Por lo mismo, está demostrada la incapacidad histórica de la clase dominante para
desarrollar y hacer progresar este país; por lo que el pueblo, debe tomar en sus
manos la conducción de los destinos del país en beneficio de toda la nación. Sólo
así se podrá establecer relaciones de dominio del pueblo sobre su agreste
geografía. De lo contrario, la cordillera, las selvas y los ríos, han de seguir venciendo
a Solivia, han de seguir siendo obstáculos para su desarrollo nacional.

113 - 132
Cómo se podrá notar, sólo el pueblo boliviano, a través de la toma del poder político,
podrá someter a la intrincada geografía que poseemos, mediante la aplicación
enérgica y popular de una política de desarrollo económico planificado y armónico
que, además, esté al servicio de los intereses y necesidades de todo el pueblo y,
por tanto, esté al servicio de los más altos intereses nacionales y que,
consecuentemente, produzca la histórica ruptura con el imperialismo, ruptura que
naturalmente beneficiará a Bolivia, ya que se romperá con una de las cadenas más
fuertes que impide nuestro desarrollo nacional. Esta es la única vía de desarrollo
posible para Bolivia: de lo contrario, seguiremos en la dependencia y el atraso,
vegetando, sin más esperanza que el de lograr sobrevivir en medio de naciones que
cada vez más se adelantan más hacia el progreso y el poderío nacional y
continental, amenazando la existencia misma de la soberanía nacional boliviana,
mediante su lenta absorción económica y política o su anexión mediante la violenta
ocupación político-militar.
VII.- MISIÓN GEOPOLÍTICA DE BOLIVIA.
Una vez que Bolivia rompa su dependencia con el imperialismo, podrá iniciar su
desarrollo económico y social acelerado, con la finalidad de establecer las bases
reales de nuestra independencia nacional, de nuestra soberanía real que no puede
estar basado en Otra cosa que el desarrollo de la industria pesada y del dominio de
la industria electrónica. En ese sentido, “soberanía significa industria pesada”, tal
como lo enunciaba René Zavaleta Mercado. Sólo con la posesión de la industria
pesada y de la informática, es decir, mediante el dominio de la tecnología de punta.
Bolivia ha de poder ser una nación hegemónica en Sudamérica: pero. La industria
pesada no podrá ser creada por la actual burguesía oligárquica, ya que esa histórica
misión sólo lo pueden realizar las nuevas fuerzas revolucionarias.
En ese sentido, no es ningún desatino afirmar que el capitalismo en Bolivia, ha
perdido su posibilidad histórica de desarrollar la nación: ahora, esa tarea sólo puede
ser cumplida por las nuevas fuerzas nacionales, y es que “una vez que existen las
grandes naciones capitalistas, las naciones marginales como Bolivia, que han
quedado atrás, ya no pueden alcanzarlas sino por la vía socialista”. Es decir, que el
estado, mediante una planificación económica y social, logre el desarrollo nacional
en poco tiempo y sobre la base del desarrollo de la economía estatal, que quizá no
forzosamente tenga que ver con el socialismo, pero cuyas modalidades de
protección a los desposeídos y la implementación de una política de igualdad social,
no pueden ser ignoradas si se quiere salir del atraso y la dependencia un que se
encuentra Bolivia.
Bolivia, merece un lugar de grandeza, eso nadie lo pueda negar: pero, esa grandeza
sólo se podrá alcanzar rompiendo los vínculos de dependencia con el imperialismo
que nos oprime y saquea diariamente. Sólo después de esa ruptura con el
imperialismo, como totalidad social impuesta sobre las naciones atrasadas, será
posible rodo desarrollo nacional, autónomo y soberano. Por tanto, la primera tarea
del pueblo boliviano para desarrollar el país, es el desplazamiento de la burguesía
de las funciones de gobierno para siempre. Las modalidades de este
desplazamiento de la burguesía, pueden variar, pero su necesidad de expulsión del
poder es única.

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CAPÍTULO II

DEBILITAMIENTO Y GUERRAS ECONÓMICAS DE BOLIVIA

I.- PROLONGACIÓN DE LA BASE ECONÓMICO-SOCIAL DE LA COLONIA.

La Asamblea Deliberante reunida en Chuquisaca- a convocatoria del Decreto del 9


de febrero de 1.825, emitido por el mariscal José Antonio de Sucre, era una reunión
de doctores que de ninguna manera representaba al pueblo. Ellos se habían unido
a la causa de la independencia en los últimos momentos, para no perder, en la
nueva república, los privilegios de clase que tenían durante la colonia. Sin embargo,
estos "oportunistas que habían usurpado los sitiales pertenecientes a los veteranos
de la guerra de dieciséis años; estos demagogos [que] habían ocultado con éxito
sus actuaciones de fidelidad al rey” de España, iban a decidir el destino de la ex
Real Audiencia de Charcas, conocido también como Alto Perú.
En la Asamblea Deliberante, los doctores oportunistas, "flamantes patriotas'' del
momento, discutieron tres tesis respecto al destino que debía seguir la
recientemente liberada Real Audiencia de Charcas: primero, la anexión al Perú;
segundo, la anexión a la Argentina; y tercero, la creación de un estado
independiente, que fue la tesis mayoritaria de la Asamblea. Sin embargo, no fue él
patriotismo que les impulsó a los doctores de Charcas a rechazar la unión con el
Perú ni a ser partidarios de la separación de la Argentina de la que legalmente
dependían; “la mayoría de los diputados quería la separación porque el nuevo país
que invocaban estaría bajo su jurisdicción, y ellos querían perpetuar el viejo
sistema”, el sistema de la explotación feudal-colonial basada en la servidumbre de
las mayorías aborígenes hacia los criollos y mestizos, servidumbre que, en Bolivia,
también se conoce con el nombre de pongueaje.
En ese sentido, en la sesión del 6 de agosto de 1825. La tesis triunfante fue la de la
separación de la Real Audiencia de Charcas. Alto Perú, y la consiguiente
conformación de un estado independiente, del que los doctores oportunistas, iban
a ser sus conductores, lo que la misma Asamblea se encargó de canalizarlo cuando
organizó la burocracia estatal. Por eso, el historiador José Fellmann Velarde, afirma
que "el latifundismo, de esa manera, había sumado el poder político a su poderío
económico, apoderándose del cuerpo principal del aparato del estado”.
Por todo lo expuesto, podemos afirmar que “las élites criollas clausuraron toda
posibilidad de cambio en las relaciones de producción y distribución de la riqueza y
se adueñaron del proceso económico y político, reproduciendo todas las
contradicciones del sistema colonial contra el que se había luchado
encarnizadamente. La herencia colonial perduró por mucho tiempo y siendo posible
escapar de ella, los nuevos amos republicanos conocedores de sus bondades de
explotación por más de tres siglos, optaron mantenerla y ampliarla a grados de
eficiencia acorde con el nuevo tiempo histórico que se vivía”.

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En ese sentido, "la estructura de la sociedad colonial basada en el señorío, en la
propiedad eminente de la tierra y el siervo no sufre alteración esencial en su variante
"republicana". Es más, el burgués enriquecido por el comercio se hace terrateniente
porque la propiedad de la tierra y los siervos prestigian el nombre del Señor”.
Así, la prolongación de la base económico-social de la colonia, es un hecho histórico
que no se puede negar, a tal erado que en todo el ciclo que va de I 825 a 1 899,
según Roberto Alvarado Daza. “el feudalismo fue el sistema social del nuevo estado
que nació a la vida como republicano, unitario \ representativo”
Por nuestra parte, debemos agregar que si bien con la llamada Revolución Federal,
se impuso en el poder cierta forma de burguesía, sin embargo, dada su ideología
feudal articulada a formas burguesas, como efecto de la articulación y subsunción
de formas serviles de producción con el capitalismo, las bases económico-feudales
de la época colonial se prolongaron desde 1825 hasta 1953, en que formalmente,
la servidumbre fue abolida como emergencia de la fuerza histórica de las masas
campesinas aymara y quechua.
II.- DESCONOCIMIENTO DEL VALOR DE LOS RECURSOS NATURALES DEL
PAÍS.
Los diputados de la Asamblea de 1 825. Compuesto por los doctores oportunistas y
latifundistas, “iban a hacer una Patria, sí; pero la iban a hacer a su imagen y
semejanza”: es decir, una república feudal que para sobrevivir se iba a contentar
con explotar a los campesinos en las haciendas que poseían y, a lo mucho, se iban
a contentar con explotar unas cuantas minas para proveer de materias primas al
imperialismo inglés que, poco a poco, convertía a las nuevas repúblicas
latinoamericanas en dependencias suyas de las que se llevaba, por compra a
precios baratos, diversas materias primas y en las que vendía los excedentes de su
producción industrial.
La oligarquía criolla que fundó la república de Solivia, para gobernarla, no tenía
visión histórica alguna y se contentaba con las migajas que le reportaba el comercio
libre con Inglaterra- no pensaba desarrollar Bolivia y mucho menos en
industrializarlo; “la decadencia oligárquica en Bolivia era ostensible en los mismos
orígenes políticos del país”. No se trata de que tal o cual integrante de la clase
dominante que se impuso en el poder de la nueva república, ignorara los
conocimientos de economía política, como a veces se pretende hacer creer, se trata
de algo más que eso, se trata de que como clase dominante, era de carácter feudal
para unos tiempos en los que la república y la ideología burguesa se imponían por
todas partes. Es decir, la clase dominante que se alzó con el poder en la ex-Real
Audiencia de Charcas, era sencillamente reaccionaria y tenía una mentalidad
retrógrada como efecto de su misma condición de clase. Por lo mismo, el
desconocimiento del valor económico de los recursos naturales, era patente; “la
oligarquía boliviana no servía siquiera como oligarquía” y de esto, las clases
gobernantes de los países vecinos, más adelantado que nuestros oligarcas de tierra
adentro, iban a aprovecharse hasta reducir a menos de la mitad la superficie
territorial de Bolivia.

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En ese sentido, las pérdidas territoriales de Bolivia, constituyen una muestra
evidente del fracaso de la oligarquía feudal que en la Asamblea de 1825, pregonó
su capacidad para gobernar la ex-Real Audiencia de Charcas.

III.- DESPOBLAMIENTO BOLIVIANO DE LAS FRONTERAS Y ZONAS


PERIFÉRICAS.
La ex-Real Audiencia de Charcas, con más de 3 millones de kilómetros cuadrados,
era un extenso territorio, en su mayor parte selvático, región en la que sólo vivían
tribus nómadas completamente aisladas de las demás regiones del país y
completamente desinformados de lo que estaba pasando en la “culta” Charcas. Sin
embargo, estas tribus primitivas tenían algo en común con la oligarquía feudal de
entonces: la falta de capacidad y de ideales políticos para construir una nación a la
altura de los tiempos históricos en que se vivía; la única diferencia está en que los
doctores de Charcas pregonaron su capacidad para gobernar y no lo demostraron
en el transcurso del tiempo. Desde entonces, las cosas no han cambiado mucho. El
oriente boliviano, en su mayor parte, sigue siendo hoy can selvático como antes,
con una escasa población que está más cerca, más vinculada al Brasil que a Bolivia.
En lo que se refiere a las zonas periféricas de Bolivia, es decir, las regiones
fronterizas, la población boliviana es escasa y está más vinculada a los países
vecinos correspondientes que a Bolivia. Esto se observa en las fronteras con
Argentina. Chile. Perú y Brasil.
Por todo lo expuesto, cabe decir que no hay “despoblamiento boliviano de las
fronteras y zonas periféricas”, lo que se ha dado desde la creación de Bolivia hasta
hoy, es la incapacidad de la clase dominante, de los gobernantes de este país, para
poblar y desarrollar las zonas periféricas y fronterizas. Es debido a esa incapacidad
de la clase dominante, de construir una nación moderna, que se han perdido
extensos territorios con todos los países vecinos.
La oligarquía feudal, al igual que la oligarquía feudal-burguesa formada después de
la Guerra del Pacífico, han pretendido conservar la antigua superficie territorial de
Charcas, sobre la que se ha creado Bolivia, en base a papeles, en base a
documentos coloniales que en la práctica no han tenido validez alguna. Para la
antigua clase dominante, como para la actual oligarquía burguesa, ha sido más
cómodo conservar papeles, darse carnavales con documentos en la mano que crear
poblaciones y polos de desarrollo fronterizos que son, en última instancia, los que
definen los litigios fronterizos. La historia de las pérdidas territoriales de Bolivia,
precisamente demuestra la ausencia de esos polos de desarrollo fronterizo, y con
mucha elocuencia.
IV.- LA DESVERTEBRACIÓN GEOGRÁFICA.
La desvertebración geográfica de las diferentes regiones de Bolivia, es un fenómeno
permanente que se viene arrastrando desde la colonia hasta la actualidad.
Propiamente hablando, no hay desvertebración geográfica, lo que existe es la
escasa vertebración geográfica, Bolivia es un país extenso, pero con una deficiente
red de vías de comunicación y transporte desde la época de la colonia: la etapa
republicana, no ha hecho mayores esfuerzos para resolver esta situación de virtual

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incomunicación vial entre el oriente y el occidente, entre el Norte y el Sur del país.
Las actuales vías troncales se reducen a las carreteras entre La Paz-Oruro-
Cochabamba-Santa Cruz, las mismas que junto a pequeños ramales adyacentes y
la carretera Sucre-Potosí, son las únicas carreteras pavimentadas. Las demás
carreteras que vinculan las ciudades como Potosí-Tarija-Sucre. Potosí-Oruro, son
de tierra y la mayor parte de estas ciudades entre si y sus provincias, están
vinculadas por carreteras de tierra o, en el mejor de los casos, por carreteras de
ripio. Las ciudades de Cobija y Trinidad, no cuentan con carreteras que lo vinculen
a las grandes ciudades. La carretera La Paz-Trinidad, apenas es transitable en la
época seca y en la época de lluvias, es imposible transitarlo.
La geografía cordillerana- es uno de los obstáculos que el estado boliviano tiene
que vencer para lograr una vertebración caminera efectiva: se tiene que tener
capacidad para construir grandes carreteras asfaltadas que vinculen, por lo menos,
todas las capitales de departamento, lo que efectivamente reactivará el desarrollo
económico y político de estas regiones alejadas. Sin embargo, pareciera que la
burguesía boliviana, con una visión tan sólo urbana y despojada de una visión
nacional de largo alcance, pareciera que sólo tiene capacidad para construir
autopistas urbanas que, a la vuelta de algunos años, están ya malogradas.
Respecto a las vías ferroviarias, si gran desafío consiste todavía en unir la red
oriental y la occidental, siendo éste casi un sueño centenario, lo mismo que el de
crear una red ferroviaria en la región Norte del país.
En lo que se refiere a la vía aérea, Bolivia está deficientemente cubierta en su red
troncal por el Lloyd Aéreo Boliviano (LAB), AEROSUR y entre las ciudades del área
troncal y las ricas provincias del Norte y el oriente, los une el Transporte Aéreo Militar
(TAM), siendo en muchos casos, el único medio de vinculación entre la región
nororiental y las demás regiones. Los aeropuertos más grandes son el Viru Viru, de
Santa Cruz: el Aeropuerto de El Alto, de La Paz y el Aeropuerto Jorge Wilsterman,
de Cochabamba: los demás aeropuertos son de segunda y tercera categoría.
La no-vertebración geográfica de Bolivia, ha jugado un rol negativo en la pérdida de
los extensos territorios. Es así que en etapas de emergencia internacional, como las
guerras, no había carreteras ni ferrovías que viabilizaran una mejor defensa del
Litoral, el Acre, el Tambopata o el Chaco.

V.- AUSENCIA DE UNIDAD ECONÓMICO-SOCIAL.


No habiendo carreteras ni ferrovías de vinculación que abarquen toda la superficie
nacional, es natural que la ausencia de la unidad económica y social sea un
problema patente que, actualmente, está en vías de superación mediante el empleo
de la aviación. Sin embargo, el regionalismo, como herencia colonial fomentada por
las actuales oligarquías, es una expresión negativa de la ausencia de la unidad
económico-social que, en ciertas circunstancias, podría originar la división del país.
En el pasado, ya hubo estos intentos de división de Bolivia mediante la separación,
por ejemplo, del departamento de Santa Cruz como la “República Oriental de Santa
Cruz”: sin embargo, estos intentos secesionistas han fracasado porque estaban
alentadas por fuerzas oligárquicas regionalistas antinacionales y por fuerzas
extranjeras como el Paraguay y las petroleras norteamericanas Standard Oil Co. y
Gulf Oil Co. Dadas estas circunstancias, está claro que el regionalismo es
118 - 132
reaccionario y merece ser combatido no desde los efectos, no como represión del
regionalismo, sino desde las causas que lo producen, es decir, creando un fuerte
mercado nacional que unifique a toda Bolivia como una totalidad social articulada
que se llama nación. En fin de cuentas, la ausencia de la unidad económico-social,
es una consecuencia del pobre desarrollo del capitalismo en Bolivia y es,
simplemente, una consecuencia de la existencia de un capitalismo orientado en su
proceso productivo más hacia el mercado exterior que al mercado interior de Bolivia.
Esta situación, sin embargo, se debe a la existencia de una poderosa fuerza
internacional que se llama imperialismo y que constituye uno de los obstáculos más
grandes para la construcción de la nación boliviana, puesto que, en vez de favorecer
la economía en un sentido nacional, es decir, orientada a la satisfacción de las
necesidades internas, más bien alienta la producción de bienes para el mercado
internacional.
Así, la vigencia del capitalismo en Bolivia, en vez de lograr la unidad nacional, lo
que alienta es la articulación de las economías regionales al mercado internacional,
por lo que no hay una economía nacional unificada y más bien el capitalismo
boliviano está articulada a las potencias industriales extranjeras desde la economía
de sus diversas regiones: es decir. Bolivia está articulada al mercado internacional
no como una totalidad social nacional sino más bien como una entidad fragmentada,
dividida y regionalizada. La consecuencia de todo ello, es la ausencia de la unidad
nacional que permita la supervivencia de Bolivia como una nación moderna en el
tiempo y el espacio.
En ese sentido, está claro que en el pobre y marginal desarrollo del capitalismo
boliviano, está préseme la influencia funesta del capitalismo internacional que está
más interesado en extraer las materias primas, directamente, desde sus fuentes
hacia el exterior que en lograr la vinculación y la articulación total de Bolivia como
una nación. Así se explica que, con la vigencia del capitalismo en Bolivia, sólo se
hayan construido ferrovías en las regiones mineras y no en el nororiente del país.

VI.- GEOPOLÍTICA DE LOS PAÍSES VECINOS.


La geopolítica, es decir, la política externa de los países vecinos, ha estado
orientada hacia la apropiación de nuestros territorios largamente abandonados por
la clase dominante y los diferentes gobiernos del país. Sin embargo, sería un grave
error si creyéramos que los países vecinos han tenido una mentalidad
conquistadora por sí y en sí misma, más bien, la mentalidad conquistadora de los
países vecinos ha surgido como una consecuencia de la articulación de las
diferentes oligarquías nacionales con el imperialismo inglés o norteamericano, sin
exceptuar de ello, la herencia portuguesa del expansionismo brasileño: de lo
contrario, las oligarquías vecinas jamás habrían avanzado sobre nuestros territorios,
por lo menos, no con la misma fuerza expansiva.

En ese sentido, al hablar de la geopolítica de los países vecinos, tenemos que hablar
de la penetración del imperialismo en los países vecinos, hecho que se vio facilitado
por la posesión de estos países de extensas costas marítimas. Poi lo mismo,
podemos decir que en Bolivia- el imperialismo ha penetrado en forma tardía y. por
tanto, la oligarquía boliviana dormía tranquilo, encasillado entre la cordillera y la

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selva. Su despenar, por lo mismo, fue tardío, tan tardío que ya no podía
transformarse en una burguesía de carácter nacional, por lo que no pude articular
al proletariado y al pueblo en un proyecto nacional burgués.
En ese sentido, la burguesía boliviana, no pudo unificar a los diversos sectores del
pueblo, en un proyecto nacional unitario, por lo que sólo le quede asociarse al
imperialismo en contra del pueblo boliviano, y es ahí que surge ese engendro feudal
burgués conocido como la "rosca". Es decir, la oligarquía feudal-burguesa
compuesto por tres empresarios mineros y 524 grandes latifundistas que explotaban
inmisericordemente a toda la nación constituyéndose, en un enorme obstáculo para
el desarrollo de la nación.
Es por eso que el pueblo boliviano empezó a luchar contra esa “rosca” hasta que
con la Revolución Nacional del 9 de abril de 1952, destruyó a esa oligarquía
antinacional, desbrozando con ello, las perspectivas del desarrollo de Bolivia como
nación. A partir de entonces. Bolivia empezó a tener más influencia en el contexto
internacional, aunque ello, no redundó inmediatamente en el sentido de respeto a
su independencia y soberanía nacional.

VII.- LA GUERRA Y LOS CONFLICTOS ECONÓMICOS DE BOLIVIA.


Aparte de varios conflictos menores provocados por sus vecinos. Bolivia conoce
desde su creación, tres grandes guerras internacionales que han causado graves
distorsionamientos en su desarrollo económico-social. Es así que su superficie
territorial se ha reducido hasta hoy, a menos de la mitad, territorio en la que vive
una población diezmada por los efectos funestos de los golpes de estado, el hambre
y las masacres que la clase dominante dirige en contra del pueblo.
Por otra parte, Bolivia no solo ha perdido extensos territorios como efecto de las
guerras con sus vecinos, sino que también ha perdido, mediante la diplomacia,
grandes extensiones de territorio, lo que demuestra la incapacidad histórica de la
oligarquía boliviana canto en el campo militar como en el campo diplomático. En ese
sentido. “la pérdida del Pacifico, del Acre y del Chaco son las muestras más
elocuentes de que nuestra organización social [oligárquica] no responde a las
exigencias de la vida moderna nacional, estatal, unitaria”, afirma Roberto Al varado.
A.- La Guerra del Pacífico.
La Guerra del Pacifico que Chile desencadenó en contra de Solivia y Perú, fue
consecuencia de la crisis económica mundial que ocasionó la guerra Franco-
prusiana de 1870-1871, en todo el sistema capitalista y cuyo punto culminante
más alto se sintió en el mundo hacia 1.874. Las primeras manifestaciones de
esta crisis económica mundial, se hicieron sentir en Chile hacia 1.874,
alcanzando su punto culminante en 1.878”, de tal forma que la crisis cíclica del
sistema capitalista, sacudió desde sus cimientos la estructura económica y
social de Chile, la catástrofe general, estaba a la vista. Para remediar esta
situación, el gobierno chileno, sacando fuerzas de la crisis, inició la última fase
de su larga preparación de la conquista del Litoral, de tal forma que la crisis
"encontró un terreno inesperado con la Guerra del Pacifico a principios de
1879.

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Y decimos que encontró un término inesperado -dice el historiador chileno
Daniel Martner-, porque ésta puso al país en posesión inmediata de inmensos
recursos” que, según el historiador chileno Hernán Ramírez Necochea. “fue
una vigorosa inyección intencionadamente buscada, que permitió salvar la
grave crisis que le venía afectando -a la economía chilena- y que había
alcanzado su punto culminante en 1.878”.
Por otra parte, la crisis económica mundial, también se inició en Bolivia hacia
1.874 y alcanzó su punto culminante en 1.878. Además, esta crisis económica,
fue acompañada de una intensa crisis agrícola que se produjo ese mismo año,
como consecuencia de una grave sequía que afectó a los ingresos del fisco,
de tal forma que el Congreso Nacional vio como una salida a la crisis, la
aplicación del impuesto de 10 centavo a cada quintal de salitre que se
exportaba por el puerto de Antofagasta. Ante cata medida, la “Compañía de
Salitres y Ferrocarriles de Antofagasta”, integrado por empresarios chilenos,
recurrió al gobierno chileno, pidiendo protección; es decir, pidiendo protección
para desacatar las disposiciones tributarias que el gobierno boliviano había
adoptado en su propia jurisdicción territorial, en ejercicio legítimo de su
soberanía e independencia nacional. Desde este punto de vista, la empresa
chilena estaba cuestionando la soberanía boliviana sobre el Litoral y por eso
te secundó el gobierno de Chile.
El gobierno chileno, por fin había encontrado un pretexto formal para provocar
al gobierno boliviano y desencadenar la guerra de conquista mediante el cual
se apoderaría del Litoral boliviano y para el cual se había preparado
cuidadosamente, por lo menos desde 1867. Con este fin de provocar la guerra
en una situación histórica que le era favorable, el gobierno chileno no tuvo
reparo alguno en entrometerse en los asuntos internos de Bolivia como era el
cobro de impuestos en el departamento del Litoral: pero, lo hizo a sabiendas
que iba a ser rechazado y que, mediante esa provocación, iba a desencadenar
la guerra de conquista tan esperado para resolver su crisis económica. Así, la
crisis del sistema capitalista mundial, juntó a la expansión del imperialismo
inglés sobre la economía chilena, iba a generar una guerra imperialista entre
dos semi-colonias. La victoria, en este conflicto, no iba a ser la expresión de la
capacidad interna de cada país, sino el resultado del grado de dependencia del
imperialismo inglés y. en ese sentido. Chile iba a ganar la guerra por estar más
ligado al capitalismo colonialista inglés del que, además, recibió considerables
refuerzos bélicos, antes de la guerra y durante el curso de la misma guerra.
Por otra parte, los capitales anglo-chilenos, habían penetrado en Bolivia mucho
antes de la Guerra del Pacifico, especialmente desde I.872, año en que se
fundó el Banco Nacional de Bolivia, con financiamiento mayoritario de
capitalistas chilenos y un porcentaje menor de capitalistas bolivianos. A este
respecto, el historiador chileno Hernán Ramírez Necochea afirma que “la
participación de los capitalistas chilenos en Bolivia fue tan considerable que
ellos fueron los principales promotores del Banco Nacional de Bolivia, que tenía
doble domicilio legal: Valparaíso y La Paz: el capital inicial de este banco fue
suscrito íntegramente por casas de comercio de Valparaíso”. La penetración
de capitales anglo-chilenos, se vio más estimulado cuando se descubrió que
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el Litoral no sólo tenía salitre para la fabricación de pólvora sino también el
guano que iba a parar a Europa para fertilizar las tierras agotadas, a través de
la exportación de compañías inglesas con la ayuda de los serviles empresarios
chilenos.
Las guaneras y salitreras del Litoral, en el mejor momento del auge de su
explotación, fueron entregadas a las empresas anglo-chilenas, al igual que en
los tiempos del dictador Melgarejo, por los gobiernos “democráticos” de Tomás
Frías y Mariano Ballivián. De esa forma, todos los privilegios otorgados por la
tiranía Melgarejista, son "democráticamente" recuperados y ampliados, por
estos capitalistas anglo-chilenos, el 5 de diciembre de 1.872 y el 6 de agosto
de 1.874: por lo mismo, debido a “la facilidad que tenían para obtener
concesiones del gobierno débil y desinteresado del Altiplano, los capitalistas
chilenos pronto estuvieron abogando por la directa expansión territorial chilena
sobre la provincia boliviana. A este deseo de expansión el gobierno chileno
demostró aceptación y la bandera pronto empezó a seguir al comercio”.
El desinterés del gobierno y de los empresarios bolivianos por el Litoral, se
expresa elocuentemente en el hecho de que “en cincuenta años de dominio
los feudales bolivianos se interesaron poco por la suene del Litoral boliviano.
El descubrimiento del guano y del salitre apenas llegó a sus oídos y fueron muy
pocos los que trataron de obtener concesiones mineras”. Es notorio que a la
miope e incapaz oligarquía boliviana, le bastaba con apropiarse de las migajas
que dejaban los capitalistas chilenos e ingleses en su proceso de explotación
y saqueo de los recursos naturales del Litoral.
Por otra parte, mientras el gobierno chileno alentaba la inmigración de sus
habitantes hacia las salitreras y guaneras del Litoral, el gobierno y la oligarquía
boliviana, ni siquiera destacaban autoridades ni fuerzas militares suficientes.
Es así que Francis Burdett O'connor, en 1.825. "encontró en Cobija un solo
habitante Altoperuano”, el corregidor. Si esto pasaba a nivel de los
representantes del estado, la situación tenía que ser peor a nivel de la
población civil, ya que los campesinos, la mayoría de la población boliviana de
entonces, se encontraban económicamente atados, por la vía de la
servidumbre llamado pongueaje, a miles de haciendas de la oligarquía feudal
y, por tanto, estaban materialmente imposibilitados de emigrar hacia el Litoral
en busca de mejores condiciones de vida.
La tendencia a un acceso al mar de Bolivia. Bolivia es el único estado
sudamericano que no cuenta ni con litoral propio, ni con una amplia vía fluvial
hacia el Océano (caso del Paraguay). Su conflicto con chile en 1879 y con
Paraguay en 1932-1935. Han sido provocados por esta causa según especifica
mediante un gráfico el geopolítico alemán Obst.
En cambio, en Chile, la existencia de latifundios en vías de transición a
haciendas agrícolas articuladas al capitalismo comercial y bancario, había
dejado “libre” a miles de campesinos que buscaban trabajo para no morir de
hambre, y como el trabajo sólo había en las salitreras y guaneras del Litoral
boliviano, se desplazaron en esa dirección. Así, a las empresas chilenas del
Litoral, asociados a capitales ingleses, se sumaban miles de obreros
122 - 132
procedentes de los valles centrales chilenos. En los hechos, desde “el
momento en que la provincia costeña estaba habitada por dos tercios de
ciudadanos chilenos, se había convertido en colonia de Chile para todos los
efectos prácticos” y. en ese sentido, más pronto que tarde, el Litoral iba a pasar
inevitablemente a la soberanía chilena, “por la razón o la fuerza”, tal como
prescribe el lema del escudo nacional de Chile.
Desde ese punto de vista, el historiador José Fellmann Velarde. Considera que
"la ocupación de Antofagasta y Caracoles había sido, por parte de Chile y
desde el punto de vista de sus relaciones económicas con Solivia, una suerte
de expedición contra una semi colonia en rebeldía” y la rebeldía de Bolivia,
consistía en insistir en el cobro de un impuesto de 10 centavos por quintal de
salitre exportado, desde el Litoral, por la empresa anglo-chilena “Compañía de
Salitres y Ferrocarriles de Antofagasta”.
Por todo lo expuesto, se llega a establecer con claridad, que “el desplazamiento
de las masas obreras de Chile hasta las guaneras y salitreras bolivianas realizó
la conquista pacifica del Litoral mucho antes de que los políticos de la Moneda
-casa de gobierno chileno- emprendieran la conquista militar” La vigencia del
feudalismo en Bolivia, estaba determinando la pérdida del único contacto que
poseía con el mar. "la punición contra una dependencia rebelde se había
convertido en una guerra imperialista de despojo” y. con ello, “los chilenos
llevaron a la práctica su plan larga y cuidadosamente preparado”.
En ese sentido. Chile se lanzó a la ocupación de todo el Litoral boliviano, desde
Antofagasta y Calama hasta la quebrada de Ollagüe, donde se detuvo en su
avance, puesto que sus intenciones no eran cruzar los Andes, sino continuar
la conquista hacia el Norte, con la ocupación de territorios peruanos. Por su
parte. Solivia no tenía “fuerzas suficientes como para intentar, por sí sola, una
recuperación, la guerra entre ambos países, para lodos los efectos prácticos,
había concluido” solamente en dos meses desde la invasión de Antofagasta-
sin que todavía Chile declarara oficialmente la guerra a Bolivia.
En realidad. Bolivia no era el rival de Chile, sino el Perú que podía constituirse
en un rival serio y poderoso del Pacifico Sur, gracias a los mayores recursos
naturales que tenía. Por tanto, Chile necesitaba liquidar al Perú igual que a
Bolivia: de ahí que “a las pocas horas de haberle declarado oficialmente la
guerra ya bloqueara los puertos peruanos del sur”.
Así, mediante la Guerra del Pacifico, “Chile pasó a ser el dueño efectivo de
toda la heredad costera de Bolivia: 158.000 kilómetros cuadrados, cuatro
puertos mayores: Antofagasta. Mejillones. Cobija y Tocopilla, siete caletas y
cerca de 40.000 habitantes”.
Para terminar, reiteramos que el impuesto de 10 centavos por quintal de salitre,
no fue la causa de la Guerra del Pacifico, como aún muchos sostienen: fue
apenas un pretexto del que se valió el expansionismo chileno aliado al
capitalismo inglés, para apoderarse de los únicos yacimientos de salitre natural
del mundo. Es así que una vez terminada la guerra, "¡el gobierno chileno
decreta un impuesto de 40 centavos al quintal de salitre exportado por

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Antofagasta!”, y, por este hecho, la compañía salitrera ya mencionada, ni
siquiera protestó.
En la actualidad. Bolivia debe prepararse no sólo para recuperar el Litoral, sino
ame todo, para defenderse de nuevas expediciones conquistadoras chilenas,
ya que "la oligarquía militarista de Chile no puede abandonar jamás sus
pretensiones expansivas en desmedro del más débil de sus vecinos, porque
es un hecho palmario que este país no puede asegurar un futuro solvente de
su estructura económica si no soluciona, al ritmo de los tiempos [actuales], las
graves contradicciones vigentes en el interior de su sistema capitalista
dependiente”.
B.- La Guerra del Acre.
Después de la llamada Revolución Federal de 1899, el Partido Liberal subió al
poder y adoptó una política entreguista de la soberanía nacional, en el
entendido de que había que fijar, de una buena vez. Las líneas fronterizas de
Bolivia, no importa cediendo extensos territorios a los países vecinos a cambio
de dinero, para que esa incertidumbre de los limites termine, y en adelante la
república se dedique, con el dinero así conseguido, a la modernización y el
desarrollo nacional. En ese sentido, los Gobernantes de entonces,
“obsesionados por la idea fija de terminar la red ferroviaria y de modernizar las
ciudades, no tuvieron reparo en desprenderse de panes considerables del
territorio nacional y de posiciones internacionales tradicionales, política que
dejó a Bolivia totalmente privada de su acceso al mar y con unas deudas
cuantiosas”. A esa política entreguista, mutiladora de la soberanía nacional, la
clase dominante, llamó eufemísticamente, el “periodo geográfico de la
República”.
La política entreguista liberal del "periodo Geográfico de la república", se inició
con la mutilación del territorio de 1 Acre, en los que existía la goma, tan
apreciada en los mercados internacionales de entonces. En el Acre,
abandonado por muchos años por la oligarquía y que, por lo mismo, alboreaba
una población mayoritariamente brasileña, se fundó Puerto Alonso el 3 de
enero de 1.899, con la finalidad de recaudar impuestos por concepto de
exportación de la goma. Esta medida del gobierno boliviano, afectaba a las
poblaciones brasileñas cercanas que percibían dichos impuestos como si la
goma se hubiera extraído de sus territorios, por lo que, necesariamente, iban
a surgir problemas relacionados con la soberanía territorial del Acre.
En estas circunstancias, el Brasil prohibió primero la navegación de barcos
bolivianos a escasos dos meses de la creación de Puerto Alonso en el Acre,
hecho que un mes más tarde fue seguido por la sublevación de varios
barraqueros que expulsaron a las autoridades bolivianas de Puerto Alonso.
Después de estos hechos lesivos a la soberanía boliviana del Acre, el gobierno
brasileño, para disimular su ávido expansionismo, se valió de un aventuren:
español del Estado de Para, llamado Manuel Gálvez, quien el 15 de julio de
1.899, proclamó el pretendido “Estado Independiente del Acre” del que, a su
vez, se auto nombró presidente.

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Ante estos hechos, el gobierno boliviano destacó al ejército para restaura la
soberanía nacional: pero, a pesar de la victoria alcanzada por el batallón
Independencia, en Riosinho, el año 1.900 y de la victoria de Puerto Rico, de
1.902, dirigido por el presidente. Gral. José Manuel Pando, la defensa del Acre
se hacía sumamente difícil debido a que la llamada Guerra de la Goma,
encontró al país totalmente desarticulado y sin vías de comunicación
adecuadas con la región en litigio.
Por otra parte, hay que tener en cuenta el constante apoyo que el Brasil prestó
a los separatistas del Acre, con miras a anexarlo posteriormente, de tal forma
que el gobierno boliviano, tuvo que negociar directamente con el gobierno
brasileño para establecer primero el modus vivendi que luego fue convertido
en el Tratado de Petrópolis del I 7 de noviembre de 1.903. Por este tratado,
Bolivia perdió 191.000 km2 a cambio de 2 millones de libras esterlinas, "suma
que las aduanas perdidas iban a recuperar en sólo cuatro años”.
Al rifamiento del Acre, llevada a cabo por el régimen liberal de Pando, le siguió
la entrega definitiva del Litoral a Chile, efectuada esta vez por Ismael Montes,
quien no tuvo escrúpulo alguno en aceptar el humillante "Tratado de Paz,
Amistad y Límites", que de paz y amistad no tenía ni un ápice, a cambio de la
miserable suma de 300.000 libras esterlinas y un ferrocarril a Arica que sólo
servía, en los hechos, para dar vida, con el comercio boliviano, a los territorios
arrebatados al Perú por parre de Chile. Así, el régimen liberal de Montes,
consiguió “la bonanza económica a costa del descuartizamiento geográfico y
la entrega del país a la voracidad de los banqueros del imperialismo”
norteamericano a través del empréstito Speyer.
Con la entrega del Acre y el Litoral. "Bolivia resignaba su plena soberanía,
cargaba con el peso muerto de una voluntad ajena en el camino de su
desarrollo económico y se condenaba al aislamiento. Nada mejor que ese
Tratado [con Chile] para botón de muestra de lo que las clases dominantes
entendían por una definición del periodo geográfico de la República”. En ese
sentido, “por cuatro millones de libras esterlinas se enclaustró al país por el
occidente y se le cerraron las puertas soberanas de navegación hacia el oriente
Atlántico por medio del rio Amazonas”. Las cosas no se detuvieron ahí, la clase
dominante, por su incapacidad y la falta de una visión histórica, iba a cerrar
también la salida al mar a través de la navegación del rio Paraguay mediante
su derrota en la guerra del Chaco.

C.- Guerra del Chaco.


La Guerra del Chaco que Bolivia tuvo que sostener contra el Paraguay, fue una
de las guerras desencadenadas por la penetración del imperialismo
norteamericano en Sudamérica, con el propósito manifiesto de sustituir la
hegemonía política que el imperialismo ingles había alcanzado en dicha región
a lo largo del siglo XIX, Más concretamente, la guerra del Chaco fue producto
de la contradicción que se dio entre el imperialismo yanqui que, a través de la
transnacional petrolera Standard Oil Co., penetraba con fuerza en Bolivia y del
imperialismo ingles que, a través de la transnacional petrolera Royal Dutsch
125 - 132
Shell, penetraba en el Paraguay en busca de petróleo. Los pueblos bolivianos
y paraguayo, fueron las víctimas de este enfrentamiento antiimperialista por el
dominio petrolero del Chaco que aparecía recubierto de un viejo problema
fronterizo, presente griego que el colonialismo español dejó como herencia.
La clase dominante de Bolivia, a lo largo de la historia, había tratado de resolver
el problema fronterizo con el Paraguay en forma pacífica, pero desde que el
imperialismo norteamericano, a través de la petrolera Standard Oil Co., hizo
ver la posibilidad de apoyarle en sus esfuerzos bélicos, adquirió un tono
belicista que estaba fuera de lugar. Es así que empezó a pregonar su
capacidad bélica no sólo para ganar una eventual guerra con el Paraguay sino
que también expresó sus ansias de dominarlo colonialmente mediante la
apropiación de la capital paraguaya de Asunción. Es expresando estas ansias
de dominio colonial que la oligarquía boliviana de entonces expresó la consigna
belicista de “pisar fuerte en el Chaco” y “Asunción para Bolivia” que, en
lenguaje llano, quería decir ganarle la guerra al Paraguay y anexarse nada
menos que la capital paraguaya a la soberanía boliviana.
Las ilusiones de la ingenua oligarquía burguesa de Bolivia, como es sabido, no
se materializaron: al contrario, salió de ella ignominiosamente derrocada por el
ejército paraguayo. En la Guerra del Chaco, Bolivia perdió más de 56 mil vidas
y un extenso territorio que alcanzaba a los 250.000 km2. Es decir, más de lo
que mediante las negociaciones pacificas hubiera podido perder, aceptando
cualquiera de las pretensiones territoriales del Paraguay, si se exceptúa la
última, que fue ya una verdadera provocación para desencadenar la guerra.
Con la derrota del Chaco, la oligarquía boliviana perdía su tercera contienda
bélica internacional con sus vecinos; sin embargo, la derrota de la clase
dominante no era la derrota del pueblo; al contrario, la derrota de la oligarquía
significaba que se habían abierto las puertas para la victoria del pueblo al
interior de la sociedad. Es así que los excombatientes, tanto obreros como
campesinos, juntamente con otros sectores populares de izquierda, se
hermanaron en una lucha abierta en contra de la oligarquía minero-feudal,
hasta que le depusieron del poder político, mediante la victoria popular que
tuvo su expresión en la Revolución Nacional del 9 de abril de 1952.
En ese sentido, la pérdida de tantas vidas en el Chaco, por lo menos sirvió para
despertar la conciencia social adormecida de los campesinos, quienes
rompieron definitivamente con su relativo aislamiento de la vida política
nacional. Este hecho, fue consecuencia de la participación del campesinado
en la guerra del Chaco donde, como siempre, habían sido confinados por la
oligarquía a un lugar terciario y. sin embargo, habían sido los que con más
valentía combatieron y, por lo mismo, los que más bajas Tuvieron.
La oligarquía burguesa, hasta en el frente de batalla había mantenido la
estructura social de la caduca sociedad oligárquico feudal-burguesa: por lo
mismo, en la guerra del Chaco, "los blancos eran los oficiales: los cholos, los
suboficiales y los campesinos indios, la tropa”. En ese sentido, es justo afirmar
que la guerra del Chaco se perdió a causa del caduco sistema social

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oligárquico burgués vigente que en ningún modo se había preocupado por
desarrollar dichos territorios y menos por vincularlo al resto del país.
VIII.- CONSECUENCIAS GEOPOLÍTICAS DE ESTOS CONFLICTOS.
Las consecuencias inmediatas de las tres grandes guerras que Solivia ha sostenido
con sus vecinos, son, en primer lugar, la pérdida de inmensos recursos naturales
como el guano, el salitre, el cobre y la plata del Litoral: la goma, la castaña y los
bosques maderables del Acre; y sin en la guerra del Chaco no perdimos ningún
recurso natural inmediatamente aprovechable, no es menos que perdimos extensas
llanuras que, a base de riego, podían haber sido excelentes campos ganaderos en
la región sudoriental de Bolivia.
En cuanto a las consecuencias mediatas de las pérdidas territoriales, Bolivia sufrió
el total enclaustramiento entre sus montañas y selvas, Habiendo perdido el Litoral,
pudimos haber salido al océano Atlántico por el rio Amazonas y el rio Paraguay,
pero también perdimos esa posibilidad. Sin embargo, mediante la canalización de
los ríos que aún nos quedan, es todavía posible la salida al océano Atlántico. El
dragado del Canal Tamengo y la construcción de un puerto de embarque y de
descargue en las cercanías de Puerto Suárez, han dado por lo menos, un paliativo
a la carencia de una comunicación directa con el mar.

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CAPÍTULO III

GEOPOLÍTICA PARA BOLIVIA

I.- CONQUISTA DE BOLIVIA POR LOS BOLIVIANOS.


La superficie territorial de Solivia, como hemos establecido, está en su mayor parte
deshabitada, especialmente en las regiones nororientales. En cambio, en la región
occidental, la población es numerosa, especialmente en los alrededores del Layo
Titicaca, donde el minifundio es un problema que aparentemente no tiene solución
alguna. Como no podía ser de otra manera, el minifundio causa una situación de
miseria que sume al campesinado en una condición de vida realmente
desesperante. El minifundio ha llegado, en estas regiones, a tal grado que una
familia campesina apenas cuenta con algunos surcos que de ninguna manera
abastecen las necesidades de las familias campesinas que, de esa forma, se ven
en la necesidad de emigrar a las ciudades en busca de trabajo para poder sobrevivir.
Abundancia de tierras, por una parte, y escasez de tierras, por otra parte. He ahí el
problema paradójico de la cuestión agraria y campesina en Bolivia; problema frente
al cual la clase dominante y la clase explotada, adoptan posiciones totalmente
contrapuestas. Así, en la primera mitad de este siglo, la clase dominante, la
oligarquía feudal-burguesa, quería traer inmigrantes europeos para que puedan
desarrollar Bolivia. Según la oligarquía de entonces, el atraso de Bolivia se debía a
la abundancia del “indios” aymaras y quechuas que, según ellos, no contribuían al
progreso nacional; echaban la culpa de su propia incapacidad histórica y su falta de
visión nacional, a los campesinos y a los pueblos aborígenes, los únicos sectores
que con su trabajo silencioso y cotidiano, han forjado la historia de este país, han
mantenido a la oligarquía y han sostenido con su trabajo diario, al estado feudal
burgués del que ningún beneficio recibían y del que sólo la oligarquía se
beneficiaba.
Es así como los problemas agrario-campesinos fueron convertidos por la oligarquía
en el supuesto “problema del indio”. Desde entonces, la política de la clase
dominante frente a los problemas, agrario-campesinos, ha cambiado poco: por eso,
desde Paz Estenssoro a Banzer, pasando por los Bedregal, los Sánchez de Lozada
y otros, siguen hablando de la migración de racistas sudafricanos, chinos y
japoneses, mientras la gran mayoría del campesinado boliviano padece hambre y
miseria por falta de tierras fértiles y por falta de ayuda gubernamental para mejorar
sus cultivos.
Frente a esa política reaccionaria, acerca de los problemas agrario-campesinos, la
posición de los bolivianos progresistas y revolucionarios es distinto. La clase
explotada, desde la Reforma Agraria de 1953 hasta hoy, propugna la política de
poblamiento y colonización de las tierras del oriente a cargo de los campesinos y de
los pobres, organizados en forma comunal o como expresa el proyecto de Ley
Agraria Fundamental, organizados en “unidades de producción con trabajo
asociado o comunitario”, aunque dicho sea de paso, ese documento elaborado por
la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia
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(CSUTCB), aún no haya sido considerado ni tomado en cuenta en el congreso
nacional ni mucho menos aprobado. De todos modos, la “conquista de Solivia” debe
ser realizado por los mismos bolivianos y no por sudafricanos, chinos ni japoneses.
En ese sentido, el Estado debe desplegar una actividad de intensa ayuda a los
grupos que emigran a las regiones orientales.
II.- POLÍTICA DE POBLAMIENTO Y COLONIZACIÓN.
La política de “conquista de Bolivia por los bolivianos", debe ser llevada a cabo
mediante una política de poblamiento y colonización, pero no mediante cualquier
poblamiento y colonización, sino mediante el poblamiento y la colonización
planificada por el estado, de tal forma que los colonizadores no pasen hambre, no
se vean privado de servicios médicos ni de vivienda y menos aún de luz, agua y de
medios de comunicación y transportes.
No podemos llamar política de colonización y poblamiento a la inmigración de los
campesinos del Altiplano y los valles hacia los yungas y el oriente o al envío de
"relocalizados” mineros hacia el Alto Beni sin asignarle siquiera tierras, por lo que
se ven obligados a regresar después de haber enterrado a sus compañeros que
han muerto por falta de servicios y atención médica. Esos envíos de gente a las
regiones despobladas, sin ninguna planificación para establecerse
permanentemente, de ninguna manera constituyen una política de colonización y
menos aún de poblamiento, ya que van directamente al abandono, a la miseria y
hacia la muerte.
El Estado boliviano debe iniciar una política de poblamiento y colonización seria,
eficaz y, ante todo, planificada. En ese sentido, se deben abrir primero Las
carreteras y luego construir pequeñas ciudades equipadas con luz, agua,
alcantarillado, servicios módicos y medios de comunicación. Sólo así podrá ser
efectiva el poblamiento de esas inmensas regiones abandonabas. Claro que esta
política de poblamiento, no lo podrá llevar adelante el actual estado que sólo, sirve
para que la oligarquía gobernante se enriquezca más.
Una política de poblamiento y colonización planificada, sólo puede efectivizarlo un
estado gobernado por todo el pueblo y en función de los intereses populares y
nacionales y no un estado capitalista dependiente y atrasado como nuestro actual
estado. La historia boliviana, nos está demostrando eso con mucha claridad.
III.- EXPLOTACIÓN DE LOS RECURSOS NATURALES Y DE LAS MATERIAS
PRIMAS.
Bolivia es un país con muchos recursos naturales que bien explotadas, podrían ser
la base del desarrollo y del potenciamiento nacional. Pero, hasta ahora, algunos
recursos naturales no renovables como el estaño y la minería en general, sólo han
servido para que algunos empresarios como Patino, Hoschild y Aramayo, los
Sánchez de Lozada, Mercado Vaca Guzmán y otros, se enriquezcan, mientras las
mayorías nacionales como tos campesinos y obreros, permanecen en la pobreza y
la miseria.
En ese sentido, si el estado boliviano quiere potenciarse, la empresa privada ligada
al imperialismo, tiene que desaparecer o ser fuertemente controlada: tienen que
desaparecer también esas empresas asociadas a las grandes transnacionales
129 - 132
porque son las organizaciones que permiten el saqueo de nuestros recursos
naturales a cambio de beneficios mezquinos, de grupo: de lo contrario. Bolivia
seguirá en la dependencia y el atraso. Los recursos naturales y tas materias primas
que se extraen, tienen que servir para lograr el desarrollo nacional y no para
enriquecer a un grupo minúsculo de personas a los que no les interesa el destino
nacional. Así, queda claramente establecido que la explotación del oro, de los
bosques maderables, de los minerales de la región occidental y del hierro del Mutún
y el litio del Salar de Uyuni, tienen que servir para desarrollar y potenciar
económicamente a este país: por lo mismo, el pueblo boliviano no debe permitir más
que las empresas privadas se encarguen de la explotación de dichos recursos,
puesto que esas empresas, en tantos años de explotación de esos recursos, sólo
han dejado en Solivia la miseria, el hambre, el atraso y la ignorancia, mientras que
¡as riquezas obtenidas, han sido llevadas al extranjero, produciéndose así la fuga
de ingentes cantidades de capital que podían haber servido para desarrollar una
industria de vanguardia que permita desarrollar y potenciar la economía y el poder
nacional de este país.

IV.- VERTEBRACIÓN VIAL DEL PAÍS.


Bolivia, siendo un país montañoso y selvático, requiere de un plan de vertebración
caminera que unifique las diferentes regiones, aún a pesar de las montañas y las
selvas. Si esto se lograra, Bolivia podría desarrollarse rápidamente, ya que las
modernas carreteras asfaltadas y los ferrocarriles, cumplen un gran papel de
progreso. Una red adecuada de carreteras y vías férreas, podría posibilitar una gran
movilización de los recursos naturales y humanos que tenemos.
En ese sentido, las masas humanas del Altiplano y los valles, se podrían trasladar,
aun espontáneamente, hacia la región noroeste del país, tal como ha sucedido con
Santa Cruz cuando fue construida la carretera Cochabamba-Santa Cruz. Por lo
mismo, si Bolivia quiere progresar en forma acelerada, y en base a sus propios
recursos humanos, tiene que vincular el Occidente con el Oriente del país y el
noreste con el Occidente, el centro y el Sur del país. Si esto se logra, se habrá dado
un gran paso en la modernización de Bolivia: pero, téngase en cuenta que hablamos
de carreteras modernas, asfaltadas, y no de sendas tortuosas como la que existe
entre La Paz y Trinidad.

V.- POLÍTICA DE INDUSTRIALIZACIÓN NACIONAL.


En un piando desarrollo nacional, la industrialización tiene que ocupar el primer
lugar, el lugar principal sobre el que gire todo desarrollo. Sin embargo, tratándose
del desarrollo, es necesario establecer con claridad que Bolivia no requiere
cualquier tipo de industria, puesto que hay industrias cuyo desarrollo no conducen
a la independencia económica y tecnológica, sino más bien a la dependencia. Por
eso, tenemos que tomar en cuenta que Bolivia, para salir de la pobreza y el atraso
en que se encuentra, requiere, ante todo, el desarrollo de la industria pesada y de
la industria electrónica. Sólo en base a la industria pesada y de la electrónica. Bolivia
ha de poder alcanzar la independencia tecnológica y económica que tanta falta le
hace.

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En ese sentido, Bolivia no requiere solamente de fábricas de textiles y de
comestibles, sino, ante todo. Bolivia requiere la industria pesada: te industria que
produzca fábricas, medios de transporte masivo, maquinarias para la construcción
como son los tractores y las excavadoras y equipes para la industria y la agricultura.
Una vez que tuviéramos fábricas de todas esas maquinarias, no sólo construiríamos
carreteras y aeropuertos con nuestras propias maquinarias, sino que también
iniciaríamos la industrialización y la mecanización de la agricultura a gran escala.
Como podrá notarse, la posesión de la industria pesada y de la sofisticad; industria
electrónica, abre la única posibilidad de desarrollo acelerado, es por eso que los
países imperialistas no nos quieren transferir la industria pesada y la tecnología de
punta ni lo harán nunca, puesto que, de ser así, perderían el férreo control que
ejercen sobre la economía de los países atrasados y dependientes. A partir de esto,
podemos afirmar que solamente son nuestros amigos, aquellos países que quieren
transferimos la industria pesada y la industria de la electrónica; aquellos países que
no quieren la transferencia de dichas tecnologías, a pesar de que se declaren
nuestros amigos, en realidad son enemigos de nuestro desarrollo como nación
independiente y soberano. En ese sentido, Bolivia debe establecer sólidas
relaciones internacionales con aquellos países que nos presten ayuda para lograr
nuestra propia industria pesada.

VI.- FUNCIÓN VITAL DE LAS COSTAS MARÍTIMAS.


En las relaciones Internacionales, ya sean comerciales o culturales, las costas
marítimas cumplen una función vital. Desde que se han inventado la brújula y los
barcos a vapor el mar se ha convertido en el medio principal para la
intercomunicación y al comercio. Es así que, sin puertos propios, ningún país puede
realizar un comercio libre y soberano con el resto de los países del mundo.

Por otra parte, es necesario destacar que las costas marítimas no sólo sirven para
realizar el comercio internacional, sino que también sirven para captar flujo turístico
y la inmigración. En ese sentido, las naciones costeras con Argentina, Brasil y Chile,
han logrado un mayor desarrollo capitalista gracias flujo inmigratorio europeo que
ha contribuido al progreso de estos países con capitales y conocimientos científicos
modernos. Pero, eso no quiere decir que los europeos sean los únicos que puedan
desarrollar una nación, por ser una “raza superior”, como piensan algunas
mentalidades retrógradas y sometidas las teorías racistas. Lo que en realidad ha
pasado, en América Latina, es que es flujos inmigratorios han traído ideas y formas
de organización más modernas desarrolladas con relación a las ideas y formas de
organización económico político feudales que predominaban en tos países
latinoamericanos con consecuencia de la herencia colonial hispano-portuguesa.
Por todo lo expuesto anteriormente, podemos notar cuán importante poseer una
amplia costa marítima y buenos puertos que permitan un activo comedio con lodos
los países del mundo.

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VII.- REINTEGRACIÓN MARÍTIMA DENTRO DE UNA NUEVA CONCIENCIA
AMERICANA.
Desde la finalización de la Guerra del Pacífico con Chile, Bolivia ha venido
reclamando constantemente su derecho de salida al mar debe ser libre y soberano.
Ante estas reclamaciones, Chile ha rehuido constantemente las negociaciones
tendientes a ese fin y, a veces, con total cinismo, ha declarado que poseía el Litoral
debido a que Bolivia no ha sabido conservar tan ricos territorios, lo que es
absolutamente cierto. Pero, de todas formas, de esto no se deduce que Bolivia no
tenga que tener salida libre y soberana hacia el mar: al contrario, la prepotencia
chilena sólo es una confirmación innegable de nuestra necesidad de tener una
salida libre, soberana y amplia sobre el Océano Pacífico.

A partir de los años 60 del siglo XX, en las que se inició a hablar de la integración
latinoamericana como una "nueva conciencia americana". Chile ha tratado de
escudarse en esos ideales latinoamericanistas y ha pretendido, astutamente, que
Bolivia no debía reclamar su salida al mar, puesto que un día, toda la América Latina
ha de ser una sola nación. Es así como los gobernantes chilenos han querido
postergar la solución a nuestras justas reclamaciones marítimas, a un incierto futuro
en el que poco o nada debemos confiar, por lo menos, mientras las actuales
oligarquías latinoamericanas estén encumbrados en el poder. La actitud de los
gobernantes chilenos no es sincero ni honesto, sólo tiene el objetivo de resignamos
y atamos de antemano, como si fuéramos ineptos, ante cualquiera de nuestras
reclamaciones que obtenga un amplio apoyo latinoamericano, tal como ha sucedido
en varias ocasiones. El hecho de que la clase dominante boliviana no aproveche
esos apoyos y respaldos internaciones, es otra cosa.
Para Bolivia, el hecho de que algún día la América Latina constituya una sola nación,
no significa ni debe significar la renuncia a una salida amplia, libre y soberana hacia
el Océano Pacífico: la posibilidad de que América Latina constituya un día una sola
nación, no significa ni debe significar que tengamos que esperar esa unificación
latinoamericana dentro de una "nueva conciencia latinoamericana": todo contrario,
el hecho de que Bolivia no posea una costa marítima, retrasa precisamente la
integración latinoamericana. Por lo mismo, es urgente que Bolivia obtenga una
amplia cosía marítima y no sólo corredores ni enclaves como han pretendido
conseguir los dictadores y golpistas como Banzer y Bedregal. El concierto de países
latinoamericanos, tiene que entender que Bolivia no está pidiendo favor alguno, sino
que está reclamando su derecho histórico de salida al mar que tiene que ser una
amplia costa marítima y no un corredor ni enclave alguno. Esta es la única posición
justa y que, como no podía ser de otra manera, mantiene en aleo nuestra dignidad
nacional a la que jamás debemos renunciar.

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