Geopolítica: Fundamentos y Perspectivas
Geopolítica: Fundamentos y Perspectivas
GEOPOLÍTICA
(ECGE - 0303)
2021
DEPARTAMENTO VI - EDUCACIÓN
ESCUELA DE COMANDO Y ESTADO MAYOR
“MARISCAL ANDRES DE SANTA CRUZ”
BOLIVIA
ÍNDICE
GEOPOLÍTICA
PRIMERA PARTE
BASES DE LA GEOPOLÍTICA
SEGUNDA PARTE
GEOPOLÍTICA APLICADA
INTRODUCCIÓN
I. GENERALIDADES.
Dado el actual sistema global de carácter competitivo, en el que las pugnas de las
naciones por alcanzar el poder en sus diferentes facetas han superado la dimensión
cooperativa, es necesario tener una visión Geopolítica concordante a los desafíos
que esta permanente lucha manifestada por sus diversas connotaciones.
III. FINALIDAD.
IV. CARÁCTER.
V. ALCANCE.
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CAPÍTULO I
INTRODUCCIÓN A LA GEOPOLÍTICA
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D.- Jorge Atencio: Dice que la Geopolítica “estudia la influencia de los factores
geográficos en la vida y evolución de los Estados, a fin de extraer conclusiones
de carácter político”.
Tomando en cuenta estos antecedentes, nosotros proponemos la siguiente
definición: “Es el estudio de las condiciones geográficas, históricas,
económicas y sociales de un Estado, así como la promoción de sus
recursos naturales y de sus valores culturales, para hacer que jueguen
un papel acorde a sus intereses en el campo internacional”.
En efecto, nosotros concebimos la geopolítica como una ciencia dinámica en
evolución constante como las demás ciencias sociales, puesto que el Estado
es, evidentemente, un organismo vivo y no un espacio muerto (participamos
en esto, del pensamiento de Kjellen). Las definiciones que nos hablan
meramente de “estudio” o de “la relación” entre determinados factores
geográficos y políticos, parecen detenerse allí, sin considerar la proyección de
esos estudios y relaciones al terreno práctico en que se desenvuelve el Estado
como actor en las relaciones internacionales. En otras palabras: ¿para qué
serviría el estudio de esos datos o la apreciación de esas relaciones, si no
desarrolláramos en base a ellos las políticas (interna y externa) que más
convinieran a la supervivencia y proyección futura del Estado en el ámbito
internacional?
B.- La Política.
Como su nombre lo indica, la Geopolítica tiene mucho que ven con la política,
tanto en su aspecto teórico (Ciencia Política o Teoría del Estado), como en su
lado práctico, es decir, el conjunto de conocimientos y normas relativo al
gobierno de las sociedades. La Ciencia Política averigua el origen, la
naturaleza y los fines del Estado, mientras que la política a secas (de polis o
ciudad-estado en la antigua Grecia) se refiere al gobierno. Ambas disciplinas
giran en torno al Estado, como ocurre con la Geopolítica.
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C.- La Historia.
Como “Maestra de la Vida” en la expresión de Cicerón, la Historia contribuye
al conocimiento geopolítico con un acervo inagotable de hechos que permiten
extraer experiencias muy útiles para el presente y el futuro de los pueblos. “La
Historia se repite”, dice un proverbio muy conocido y aunque no se repite
literalmente, es la representación de las edades expresadas en ciclos o épocas
históricas que guardan secuencia o consecuencias. No se concibe, pues, el
estudio geopolítico sin un análisis cuidadoso de lo que ha ocurrido en un
pasado más o menos reciente.
D.- La Economía.
Ocupa un lugar preponderante en la vida de las sociedades nacionales e
internacionales, a tal punto que, sin incurrir en hipérbole, puede decirse que
todos los hechos políticos y sociales se reducen a términos económicos. La
economía contemporánea ha vuelto tan interdependiente la vida de los
Estados, que éstos tienden a integrarse cada día más, fenómeno que (la
integración), siendo un hecho histórico antiguo (las anfletonías en la antigua
Grecia, las uniones aduaneras en las ciudades alemanas de la Edad Media,
etc.), cobra renovado impulso en la segunda mitad de este siglo y se proyecta
resueltamente al porvenir.
Cualquier estudio geopolítico debe tomar en cuenta el desarrollo real y posible
de la economía como fruto de las condiciones geográficas (suelo, subsuelo,
recursos naturales, explotación, exploración y transformación de los mismos,
etc.) de un territorio determinado.
La Economía Política, rama de la economía, es el estudio de los principios que
el hombre emplea o aplica al utilizar los medios limitados y escasos a su
disposición para obtener la mayor satisfacción posible (ver “Diccionario Político
de Occidente”, de M. Bessa y J. Vargas, Vasallo de Mumbert, editor, Madrid,
1978, p. 106).
E.- El Derecho.
La ciencia jurídica o del Derecho es el conjunto de principios, preceptos y
normas que regulan la vida en sociedad y cuya observancia es igualmente
obligatoria para todos. De esta definición se desprende que el Derecho es
parte esencial de la organización y de la vida del Estado en sus tres elementos:
territorio, población y poder: y como Estado es, según queda dicho, objeto y
finalidad de la Geopolítica, resalta la relación estrecha que hay entre estas dos
materias.
Particularmente relevantes en esta relación son las ramas del Derecho Público
(Político, Constitucional, Administrativo, Internacional Público, etc.), teniendo
en cuenta que el Estado es el sujeto del Derecho Público por excelencia: pero
como el Estado “es la sociedad jurídica y políticamente organizada”, todas las
ramas del Derecho Público y Privado tienen relación con la Geopolítica.
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F.- La Sociología.
Como es sabido, la Sociología es el estudio de la sociedad o de las leyes que
rigen los fenómenos sociales, o como dice el profesor Joseph H. Fichter, “es el
estudio de los seres humanos en las relaciones de unos con otros”.
Todo Estado cuenta entre sus elementos esenciales con una población, vale
decir una sociedad que determina el comportamiento de ese Estado según el
grado de su desarrollo, sus metas, sus valores culturales y morales, etc. El
Estado es, por otra parte, la sociedad organizada jurídica y políticamente. En
consecuencia, salta a la vista la necesidad que tiene la Geopolítica de los
estudios sociológicos para alcanzar sus propósitos y objetivos, de manera que
hay una estrecha relación entre ambas materias.
G.- La Estrategia.
Según el “Dictionary of Political Science” (Ob. Cit. pág. 503), Estrategia “es el
arte de hacer planes generales para el uso provechoso, coherente y deliberado
de los recursos o de cualquier forma de poder, hacia la consecución de
objetivos específicos”. El “Diccionario Político para Occidente” por su parte
dice que “es la planificación a largo plazo de la utilización de los instrumentos
disponibles para la acción. El término, aunque proviene del vocabulario militar,
tiene aplicación creciente en la esfera de lo político. En efecto: partidos,
sindicatos, movimientos revolucionarios, grupos de presión, sectas
mundialistas, organizaciones internacionales, minorías dirigentes, programan
cuidadosamente sus actividades en miras de sus últimos objetivos…”.
Como toda actividad administrativa debe ser necesariamente planificada y
como la administración es una ciencia que se aplica a todas las actividades
humanas, sin excepción, fluye de aquí que todo tiene su propia estrategia y no
solo lo militar. Con mayor razón la Geopolítica, cuyos estudios conciernen a la
vida y destinos del Estado, requiere de diversas estrategias: militares,
políticas, económicas, etc.
La Geoestratégia, que es la ciencia de las relaciones entre la estrategia y la
geografía, es decir, el estudio de los factores geográficos para una
concepción estratégica militar, política, económica, etc., tiene también una
directa relación con la Geopolítica, porque como dice Pierre Célerier, “los
factores físicos estables a la geopolítica merecen que se los estudie más
especialmente en su papel en geoestratégica”.
H.- Las Relaciones Internacionales.
I.- ANTECEDENTES.
Aunque la Geopolítica es una ciencia nueva, nacida en este siglo y particularmente
después de la I Guerra Mundial, arranca sus orígenes como todo conocimiento
humano, desde la antigüedad.
Seguidamente haremos una breve reseña de lo que consideramos pertinente a
través del pensamiento de diversos autores en épocas pasadas.
A.- En la Antigüedad.
Heródoto:(484 - 424 a. c.) Considerado el padre de la Historia, afirma que Ciro
explicaba a sus soldados que él podría llevarles a tierras mejores que las suyas
(la antigua Persia), pero que eso les convertiría en esclavos en vez de señores,
teniendo en cuenta que “las tierras risueñas producen hombres afeminados,
no pudiendo dar, a la vez, frutos óptimos y guerreros valerosos”.
En su “Historia de la Guerra del Peloponeso”, Tucídides (460 - 395 a. c.)
expone ideas sobre la influencia de la tierra en el carácter de los pueblos y
acerca de la expansión de unos estados a costa de la debilidad de otros.
Describe en detalle las operaciones navales y militares y aplica el estudio de
la historia a la política, aunque también utiliza sus conocimientos políticos para
estudiar a la historia.
Platón: (429-347 a. c.) como es sabido, construye una república ideal en el
libro V de su obra sobre “Las Leyes”, pero consigna algunas observaciones
sobre el carácter de los pueblos en relación al terreno que ocupan.
Aristóteles: (384 - 322 a. c.) en su “Política”, enseña que el Estado “es una
comunidad de estirpes y lugares, en una existencia perfecta y que se basta a
si misma”. En otra parte de su obra observa el Estagirita que “la mejor
definición de los límites correspondientes a la magnitud de una polis es
evidentemente la que sigue: La mejor densidad de población a la que pueda
asegurarse una vida autosuficiente y una permanencia en las mismas
condiciones”. En esto reside la idea de autarquía según Aristóteles, aplicada
al campo de la administración general del Estado, y no al de las instituciones
creadas por éste, como se llama ahora en Derecho Administrativo a los entes
descentralizados.
Alrededor del año 20 d. c., un geógrafo griego llamado Estrabón de Amasia
escribió en Roma una “Geografía” en la cual relaciona la expansión del imperio
romano con las condiciones geográficas de la península itálica.
Cicerón: (103 - 43 a. c.) observó las influencias geográficas sobre poblaciones
y sus organizaciones políticas, mostrándose en desacuerdo con Platón y
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Aristóteles en cuanto a que éstos daban importancia a la situación marítima
de los Estados. Cicerón opinaba que la decadencia de Cártago, Corinto y
Grecia, se debió precisamente a su vulnerabilidad por el lado del mar.
B.- En la Edad Media.
El feudalismo propio de esta época hizo que el poder político se dispersara en
multiplicidad de centros llamados feudos, que se encerraron en sus límites
mezquinos sin mantener relaciones con el mundo exterior. Esto ocurrió en gran
parte porque las invasiones bárbaras del siglo V determinaron la decadencia
y muerte del imperio romano.
El feudalismo se asentó en una economía agraria primitiva y el aislamiento de
los feudos ocasionó la decadencia de los transportes y de las comunicaciones.
Fue una época de oscurantismo, de la que estuvieron ausente los estudios
geográficos, a tal punto que W. M. Jackson (citado por Atencio), observó que
“ni una obra más, ni un descubrimiento. Algunos nombres flotan vagamente
en este triste crepúsculo, nombres oscuros, inútiles, que no representan ni un
hecho, ni una idea y que ofrecen apenas en el débil y vacío interés que se
enlaza con las cosas muertas, el interés bibliográfico: son en su mayoría
compendiadores, compiladores o copistas”.
Es natural que en este panorama no encontremos ningún antecedente
relevante sobre la materia que nos ocupa.
C.- En la Edad Moderna.
La invención de la brújula y de la navegación a vela, acicateó la era de los
descubrimientos geográficos que caracterizan a los tiempos modernos, junto
con la aparición de los primeros Estados nacionales. Estos dos hechos
promovieron un renovado interés por los estudios geográficos y políticos.
Nicolás Maquiavelo: (1.469 - 1.527), fue uno de los pensadores más
esclarecidos del Renacimiento, cuyos escritos tuvieron gran influencia en las
ideas políticas y en la concepción del Estado como una entidad moderna. En
su obra “El Príncipe” dice por ejemplo, que los principales fundamentos de los
estados, antiguos y modernos, son las leyes y el Ejército (o sea el elemento
poder constituido por el Derecho, que tiene como respaldo la fuerza pública o
legítima).
II.- PRINCIPALES ESCUELAS GEOPOLÍTICAS.
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La idea de la expansión territorial predestinada de [Link]. se remonta a
los comienzos de la Unión, pero el término se originó, según se dice, en
dos notas editoriales escritas por Johnn L. O’ Sullivan en “The United
States Magazine and Democratic Review”, de Julio-Agosto de 1.845, y
en el “New York Morning News” del 27 de diciembre del mismo año. Se
esgrimía a favor del expansionismo varias razones: vecindad geográfica,
necesidad económica, similitud de pueblos, etc.; pero O’Sullivan hizo
hincapié en tres: el crecimiento irresistible de la población, la superioridad
de sus instituciones políticas y la bendición de Dios sobre las dos
anteriores.
La idea se remonta, en verdad, al pensamiento y escritos británicos aún
antes de la fundación de las primeras colonias inglesas en Norteamérica.
En el siglo XVI, Richard Hakluyt y otros, escribían que, como los primeros
romanos, los ingleses estaban predestinados a apoderarse, colonizar y
desarrollar el Nuevo Mundo. Ningún otro, pueblo -según ellos- era capaz
de acometer tan gigantesca tarea.
3.- Autores norteamericanos.
Entre los autores norteamericanos que han escrito sobre cuestiones
geopolíticas, mencionaremos a Alfred Thayer Mahan (1840 - 1914),
Nicholas Spykman (1.893 - 1.943) y otros.
Alfred Thayer Mahan:(1.660 - 1.783), El “apóstol del poder marítimo”,
como le llama Margareth Tutle Sprout (4), publicó en 1.890 “La Influencia
del Poder Marítimo en la Historia” en 1.892, “La Influencia del Poder
Marítimo en la Revolución Francesa y el Imperio”, y en 1.905 “El Poder
Marítimo y la Guerra de 1.812”. En estos libros parte el autor de la
premisa de que el poder marítimo es esencial para el crecimiento,
prosperidad y seguridad nacionales, y que el mismo depende de seis
elementos fundamentales: la posición geográfica, la configuración física,
la extensión del territorio, la población, el carácter nacional y las
instituciones de gobierno.
En la época en que aparecieron estos estudios, [Link]. carecía de poder
naval y de una política clara en la materia. La tesis de Mahan persuadió
a los gobernantes norteamericanos de la necesidad de establecer esa
política para acrecentar su prestigio y poderío en el mundo y el
Congreso aprobó la Ley Naval de 1.890.
Más tarde (1.901), con Teodoro Roosevelt en la presidencia, la tesis de
Mahan fue oficialmente adoptada y cuando el presidente Wilson
propugnaba una marina “igual a la más poderosa del mundo”, la Ley
Naval de 1.916 dotó a ese país de “la primera marina del mundo”.
Después de la I Guerra Mundial, el poderío naval de EE. UU. se extendió
a todos los océanos y en el apogeo de la guerra fría contaba con 374
bases militares en 21 países, con un total de 526.000 efectivos militares
fuera de sus fronteras, cuyo sostenimiento le demandaba más de dos
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tercios del presupuesto anual de 290 billones de dólares del
Departamento de Defensa. (5).
Nicholas Spykman: (1.893 - 1.943), Nació en Holanda, emigró a [Link].
y se naturalizó ciudadano de ese país en 1.928. Instructor de Ciencias
Políticas y Sociología, profesor de Relaciones internaciones, escribió
“[Link]. Frente al Mundo” (1.942), libro en el que analiza la evolución
económica y social de ese país, su política exterior y el papel directivo
que debe desempeñar en las relaciones internacionales. En un libro
póstumo, “The Geography of Peace” (1944). Spykman pensaba que más
importante que el heartland de Mackinder era el rimland (tierra de la
orilla), que comprende toda la faja del oriente medio, el norte de África,
el Sur y Este de la URSS, China, India, Corea, Vietnam, Inglaterra, Japón
y Australia. El dominio de esta “orilla” en la que se asienta la mayoría de
la población del mundo y gran parte de sus recursos, permitiría dominar
Eurasia, no enteramente habitada. Alertaba por ello, sobre el peligro
potencial de una alianza ruso - alemana o chino - japonesa.
Spykman proponía que [Link]. reconociera la responsabilidad que le
cabía por su propia seguridad, la importancia de un equilibrio mundial de
poderes y la necesidad de emplear su poder para estabilizar ese
equilibrio. Al referirse a las medidas necesarias para la seguridad
norteamericana, mencionaba estos factores: a) geografía (ubicación,
tamaño, topografía); b) recursos económicos, agrícolas e industriales:
población, producción industrial; y c) Requisitos políticos, moral nacional,
estabilidad interna, integración social, etc.
Entre los seguidores de Spykman mencionaremos a John Slessor, quien
en 1.954 dijo que el heartland de Mackinder perdió importancia en la era
de los super bombarderos de gran alcance aéreo, porque Rusia Central
quedaba abierta a sus ataques y casi indefensa, dada la inmensidad de
su territorio, vulnerable por todos lados. Preconizaba por esto el dominio
aéreo del rimland. Alexander de Seversky subordinaba totalmente las
fuerzas navales y terrestres a las aéreas, basándose en la superioridad
del transporte de las bombas nucleares en los bombarderos
norteamericanos, que debían sobrevolar la tierra 24 horas al día con
instrucciones de atacar cuando recibieran la orden precisa. Para De
Seversky, la guerra terrestre y las bases de ultramar perderían, así, toda
importancia.
Posteriormente apareció la tesis de la “contención” del avance comunista
hacia el Oeste de Europa y hacia el Este y Sur de Asia, basada en la
“doctrina Truman”, según la cual este presidente dijo que defendería a
todos los pueblos libres que fueran atacados por minorías armadas
internas o por fuerzas exteriores. Esta doctrina, eminentemente
defensiva, cuya paternidad se asigna a George Kennan, ex embajador
de [Link]. en Moscú, dio nacimiento a la OTAN y a otros pactos
regionales de defensa.
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Henry Kissinger nombrado Consejero de Seguridad Nacional de la
administración Nixon a fines de 1.968 y más tarde Secretario de Estado,
concibió y ejecutó con el Presidente, una política internacional basada en
el equilibrio de poderes y para esto echaron a un lado la retórica
ideológica de la guerra fría y negociaron con Moscú y Pekín. Kissinger
buscaba un orden mundial “legítimo” en que los Estados, en status quo
no temiesen a sus vecinos y nadie buscase la seguridad absoluta que,
en sus propias palabras, “significa inseguridad absoluta para las otras
potencias”. Nixon, por su parte, creía en 1.971 que “el mundo será mejor
y más seguro con [Link]., Europa, la URSS, China y Japón más fuertes,
equilibrándose entre sí y no poniéndose uno contra el otro…”.
El pensamiento geopolítico que guio a Kissinger como arquitecto de la
política exterior de esos años se halla explicado en sus memorias,
particularmente en “White House Years” (1.979), donde explica que:
“Nixon y yo queríamos basar la política exterior norteamericana en una
sobria percepción de intereses nacionales permanentes, más que en
emociones transitorias que nos habían llevado a excesos tanto en
intervención como en abdicación en el pasado”. Perseguían el equilibrio,
dice, y no el alineamiento con China en su confrontación con la URSS,
aunque concordaban en la necesidad de sofrenar las pretensiones
geopolíticas de Moscú, desechando, sin embargo, la política de
“contención” que daba énfasis al poderío militar y a la ideología. Kissinger
anota en sus memorias que hay diversas tradiciones en la política exterior
norteamericana: una tradición idealista que solo ve la lucha entre el bien
y el mal; una tradición pragmática que trata de resolver los problemas
cuando se presentan; una tradición legalista que enfoca los asuntos
internacionales como si todos fueran casos jurídicos.
La visión que tenía Kissinger de los asuntos mundiales era historicista y
relativista, según Paul Kennedy: los observaba en su contexto amplio,
relacionándolos entre sí. Las grandes potencias -pensaba- debían ser
juzgadas por sus actos, no por su ideología. Su tesis del equilibrio de
poderes partía del reconocimiento de que no cabe esperar un mundo por
completo armónico, por lo que es siempre necesario negociar. Como los
estadistas sobre los que había escrito -dice Kennedy- creía que: “el
principio de la sabiduría, tanto en los asuntos humanos como en los
internacionales, estaba en saber cuándo pararse”.
Saúl B. Cohen piensa que en el mundo existen tres grandes regiones
dirigidas por superpotencias que tienden a un equilibrio geoestratégico.
Cada una de esas regiones se divide en regiones geopolíticas. Una
región geoestratégica se caracteriza por su situación, vínculos
económicos, comerciales, culturales e ideológicos, que conducen a una
alianza militar, sin llegar a formar una unidad político-económica
propiamente dicha. Con estos parámetros, COHEN distingue las
siguientes grandes regiones: 1) América del Norte (norte, centro y sur),
África (al sur del Sahara), Europa marítima y el Magreb y las islas de Asia
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y Oceanía; 2) Eurasia (Europa Oriental y Asia Central continental); y 3)
Asia monzónica (Asia Oriental y Meridional).
La primera de estas regiones está delimitada por fronteras marítimas: la
segunda por zonas yermas y estepas montañosas y la tercera por masas
terrestres y marítimas. Las tres están separadas por “Shatterbelts”,
cinturones fragmentados (de quiebra) o Zona Dividida de Fricción que
amortiguan sus impulsos expansivos, como es el caso del Oriente Medio
y el Sud este de Asia, donde la inestabilidad política y los conflictos
permanentes impiden su absorción por una sola de las grandes regiones.
Estas ideas fueron expuestas por Cohen en su libro “Geografía y Política
en un Mundo Dividido” (1973). Posteriormente (1982) introdujo otras
divisiones, asignando al África sub sahariana la condición de
“Shatterbelt”. Tres regiones geopolíticas: Japón, China y Europa, han
desarrollado nuevas potencias en un mundo multipolar poblado por
potencias regionales como Brasil y Argentina, India y Australia. Estas
potencias de segundo orden -dice- tienen superioridad intra regional,
pueden influir sobre los acontecimientos extra regionales y tener el apoyo
de las grandes potencias sin ser dominadas por éstas. El modelo de
Cohen presenta así un mundo multipolar, con zonas de influencia que se
sobreponen y es, por tanto, más dinámico que los modelos históricos
bipolares de Mackinder y de Spykman.
D.- Escuela Francesa.
La escuela “posibilista” francesa está representada por Pablo Vidal de la
Blache (1843-1918) y por Camille Vallaux (1870-1945), quienes criticaron las
ideas de Ratzel diciendo que ninguna sociedad política está totalmente
condicionada en su evolución por el suelo en que vive, sino que éste posibilita
simplemente soluciones favorables de su destino. Vidal de la Blache sostiene
que la conducta humana se liga al territorio y al tiempo, así como a otros
factores no geográficos, desde el momento en que el hombre no sólo domina
a su medio, sino que lo modifica. Después de ellos, en 1922, Lucien Febvre
dijo que: “en ninguna parte hay necesidades, en todas las posibilidades, y el
hombre como dueño de esas posibilidades es el juez de su utilización”. y
Ortega y Gasset pensaba que “con el mismo material geográfico y aún
antropológico se producen historias diferentes”.
E.- La URSS y la Geopolítica.
A la luz del materialismo histórico, los marxistas no consideran a la Geopolítica
como una ciencia, puesto que no es la geografía, ni la tierra, ni las condiciones
naturales de ésta las que determinan el destino de los pueblos, sino la
economía, las relaciones del intercambio comercial y la propiedad de los
medios de producción. Sin embargo, esto no impedía que los soviéticos
tuvieran su propia interpretación de la historia, de su realidad nacional y de sus
relaciones internacionales, lo que configuraba -quiérase o no- una teoría
global y particular de geopolítica.
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Los intereses del Estado soviético coincidían con la ideología marxistaleninista
aplicada a las etapas de su desarrollo interno y a la evolución de la sociedad
humana. Sin detenernos en el análisis de esa ideología ni en el origen de ese
Estado -que no corresponden a este texto- será útil conocer algunas ideas
expuestas por Mijail Gorbachev su libro Perestroika, para apreciar los rasgos
salientes de la política exterior soviética desde 1985.
Decía el dirigente soviético que “las diferencias ideológicas no debieran
transferirse a la esfera de las relaciones inter estatales, ni la política exterior
debiera subordinarse a ellas, porque las ideologías pueden ser polos
opuestos, mientras que el interés de la supervivencia y la prevención de la
guerra permanece como algo universal y supremo”. En otra parte de su libro,
aclaraba que: “una correcta comprensión de la Perestroika es también la clave
para comprender la política exterior de la URSS… porque el vínculo orgánico
que une las políticas exteriores e interna de cada Estado se vuelve
particularmente estrecho y especialmente significativo en momentos cruciales.
Un cambio en la política interna conduce invariablemente a cambios de actitud
hacia los problemas internacionales”.
Consecuentemente, con estas ideas Gorbachev entendía -y lo decía con
franqueza- que: “todos nosotros en el mundo actual vamos a depender unos
de otros cada vez más, y nos volveremos cada vez más necesarios los unos
a los otros, pues ni la URSS ni EEUU serán capaces de imponer su voluntad
a los demás”. Esta parece ser una política realista, como que el propio autor
parte en su libro de la premisa, por todos aceptada, de que “la política debe
basarse en realidades”, y de que “la política es el arte de lo posible”. “Desde
tiempos inmemoriales -agrega- los intereses de clase fueron la piedra angular,
tanto de la política exterior como de la interna”.
Respecto a las relaciones de la URSS con América Latina, declaraba con
énfasis que: “no buscamos ningún provecho en América Latina. No queremos
ni sus materias primas ni su mano de obra barata”. Estas relaciones
experimentaron un acercamiento desde el XX Congreso del PCUS realizado
en 1.956, que introdujo cambios en la política de coexistencia pacífica. Se ha
hecho notar que a comienzos de los años 50 las relaciones bilaterales de la
URSS con países de América Latina eran casi inexistentes, mientras que a
mitad de los años 80 ese país mantenía relaciones diplomáticas con 16
Estados de esta región. De 1960 a 1983, el volumen del comercio exterior de
los países del CAME y los de América.
Latina se multiplicó por 15 y en las votaciones en los organismos de las
Naciones Unidades, los países socialistas y los latinoamericanos coincidan en
un 75 a 80 % de los casos.
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CAPÍTULO III
GEOPOLÍTICA Y ESTRATEGIA
I.- GENERALIDADES.
En los dos primeros capítulos hemos visto los aspectos generales relativos a la
geopolítica, sus antecedentes históricos, su desarrollo como ciencia
contemporánea, las diferentes escuelas, etc. Nos proponemos en este capítulo
señalar la relación directa que guarda la materia con la estrategia, para lo que
empezaremos dando un concepto de ésta.
Además de las definiciones incluidas en el punto G del párrafo IV del capítulo I,
consignamos seguidamente otra: “Es el arte de hacer que fuerza concurra para
alcanzar las metas de la política… un método de pensamiento que permite clasificar
y jerarquizar, para luego escoger los procedimientos más eficaces”; Gral. André
Beaufre. “Es la elección de los puntos de aplicación de las fuerzas”; Lenin
“Es la adaptación de los medios puestos a disposición de un General al logro del
objetivo fijado”; Moltke.
Se dice que antes del siglo XVIII la estrategia era privativa de los generales y tenía
un sentido puramente militar. Hasta la Revolución Francesa, las guerras no
involucraban sino a quienes las decidían y a los ejércitos mercenarios,
generalmente. Desde 1793, las campañas napoleónicas, cuyo objeto declarado era
propagar la revolución, tuvieron carácter nacional y fueron preocupación de todos
los ciudadanos. “La guerra nacional, al envolver a la nación entera en la suerte de
los conflictos bélicos, produjo una generalización del concepto de estrategia”, dice
Meira Matos, que se extiende a los campos político, económico, diplomático, etc.
II.- PRINCIPIOS DE LA ESTRATEGIA.
Dada la importancia de esta materia, debemos examinar, aunque someramente,
cuáles son los principios generales de la misma. El Mariscal Foch los resumió en su
célebre trilogía: “Economía de fuerzas, seguridad y libertad de maniobra”. En
palabras de Pierre Célerier, la maniobra estratégica se propone ser el más fuerte en
el momento y en el punto deseado, aun cuando se disponga en conjunto de fuerzas
inferiores.
La aplicación de estos principios se hace en tres etapas: previsión o planificación,
preparación y ejecución de la maniobra estratégica.
A- La Previsión.
Se basa en el conocimiento de los medios efectivos o instrumentos con que
cuentan las partes y de las condiciones planteadas por la situación o conflicto.
Se traduce en la anticipada elaboración de planes de operaciones, teniendo en
cuenta los objetivos que se persigue.
B.- La Preparación.
Consiste en reunir y disponer anticipadamente de los medios, instrumentos y
efectivos necesarios para ejecutar la maniobra estratégica, así como las
medidas de refuerzo, de seguridad y de movilización. Preparar es concentrar
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las fuerzas que han de emplearse en el momento indicado, de acuerdo con los
planes elaborados en la etapa de la previsión.
C- La Ejecución.
Comienza con el despliegue, o sea la marcha y la colocación o apronte de las
fuerzas necesarias para la batalla (o para la solución de un conflicto); luego en
las operaciones de conjunto durante y después de la batalla.
D.- Otros Principios Estratégicos
Debido al carácter dialéctico del proceso histórico y de los fenómenos sociales,
“toda acción genera una interacción debida a factores aparentemente
opuestos que no siempre obran en sentido contrario y con igual intensidad”.
Por otra parte “en estrategia, no siempre el camino más corto es el más directo
hacia el objetivo. Y no siempre las mismas estrategias producen los mismos
efectos, aunque ya es sabido que nunca pueden ser iguales”. De esto se
deduce también que “Las consecuencias de un acto estratégico son
previsibles en medida limitada, pues al estar en juego dos o más voluntades
opuestas, las combinaciones posibles obligan a afrontar las circunstancias con
extrema flexibilidad”.
De los principios antes mencionados, fluye que toda estrategia requiere del
cumplimiento de dos condiciones indispensables: la primera es la observación
objetiva de la geografía (o del escenario político, internacional, comercia,
industria, etc.) para comprender mejor las relaciones espaciales entre los
Estados o personas y sus influencias; la segunda es mantener una actitud
alerta, dinámica y pragmática, que nos mantenga al corriente de la evolución
de las operaciones en el teatro en que se desarrollan a fin de adoptar
constantemente los planes y emplear los medios según las circunstancias. La
primera condición tiene que ver con la reflexión estratégica o previsión, y la
segunda con la preparación y con la ejecución.
III.- CARACTERÍSTICAS DE LA ESTRATEGIA.
A.- Campo de Acción.
La estrategia no solo se aplica en el orden castrense, sino en todas las
actividades humanas donde haya que planificar, preparar y ejecutar algo,
como ocurre con la administración en general; o donde exista un conflicto,
contraposición de voluntades o intereses encontrados. Por esta razón puede
hablarse de estrategia militar, economía, comercial, industrial, política,
deportiva, educacional, etc.
De una estrategia general a la que corresponden los principios anteriormente
señalados, se pasa a las estrategias especiales o específicas para cada
ciencia y/o actividad. Esta amplitud de la estrategia hizo que el almirante
Castex la comparara con el espectro solar: “Tiene un infrarrojo que es el
dominio de la política y un ultra-violeta que es el de la táctica… estrategia más
allá y más acá del combate, arte supremo de los jefes de cierta elevación
jerárquica”.
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B.- Realismo.
Como la política, la geopolítica y las relaciones internacionales, la estrategia
debe ser realista, objetiva y pragmática; es decir que debe basarse en la
compulsa verdadera de protagonistas, situaciones, medios y circunstancias,
porque de otra manera fallará por la base.
C.- Futuro.
Es una ciencia que se inscribe principalmente en el campo de la futurología,
porque mira hacia delante, y raramente hacia atrás. Como dice Rattembach:
“La estrategia moderna aprovecha muy relativamente las experiencias
pasadas y las vivencias históricas, desde el momento que debe afrontar
circunstancias rápidamente cambiantes e inéditas”.
IV.- ESTRATEGIA Y TÁCTICA.
Se ha definido la táctica como “esa parte del arte de la guerra determinada
principalmente por factores locales, que comprende la teoría y práctica de las
batallas, la cooperación entre unidades, el uso de diversas armas en el campo de
batalla, la disposición de las tropas y la ejecución de sus movimientos”. Para
Rattembach es “el empleo adecuado de los medios técnicos disponibles (usados
singular o combinadamente) dentro del espacio y del tiempo asignados para el logro
de un objetivo”. Este autor aclara que la táctica es eminentemente aplicativa o
coyuntural, es decir, un auxiliar valioso de la estrategia a la cual va unida
inseparablemente, porque ésta determina el momento y forma de aplicación de
aquélla. La estrategia crea las condiciones favorables y necesarias para que la
táctica se efectiva. El táctico debe tener “sentido de la situación, rapidez para
apreciarla, sangre fría, solidez, astucia, todas las disposiciones particularmente
operativas”.
La táctica corresponde, pues, al nivel de ejecución de la estrategia, a que hemos
aludido en el punto relativo a los principios de esta última. Por consiguiente, ambas
disciplinas son inseparables, ya que no puede haber estrategia sin táctica y a la
inversa.
El término logística, inventado por Jomini, se refiere al movimiento, alojamiento y
provisión de tropas, elementos, medios o recursos, de suerte que la logística es
parte de la táctica y se subordina a ésta.
V.- ESTRATEGIA Y POLÍTICA.
Al hablar de las características de la estrategia dijimos que tiene un campo de
aplicación muy amplio que prácticamente abarca todas las actividades humanas.
Se comprenderá entonces, que sus relaciones con la política son múltiples y
estrechas, puesto que ésta es la ciencia y arte del gobierno de las sociedades. Este
gobierno supone, a su vez, un conjunto muy amplio de conocimientos y actividades,
por lo que la estrategia y la política interactúan una sobre la otra constantemente.
La política proporciona a la estrategia en cuadro global y generalizante del porvenir
-dice Rattembach-, para responder a la creciente interacción del quehacer humano
y a los cambios que introduce su evolución. Por ello -agrega- la segunda está a
mitad de camino entre la concepción generalizante de la política y la especialización
técnica de la táctica.
22 - 132
“Donde hay una política necesariamente debe haber estrategias y éstas no pueden
ser aplicadas sin el concurso de las tácticas”. Sin embargo el mismo autor recuerda
que hasta comienzos del presente siglo las funciones política y estratégica estaban
concentradas en una persona, la del autócrata (rey. emperador, señor feudal, etc.),
aunque en Atenas existía el cargo de estratega ubicado debajo del gobernante de
la polis.
Opina que es necesario separar ambas funciones “como consecuencia de la mayor
complejidad de los conflictos y de los múltiples medios puestos en juego para
resolverlos”. Nosotros creemos que tal separación no puede ser absoluta, porque
dada la estrecha relación que hay entre estas materias, toda acción u omisión en el
curso de una guerra tiene repercusiones políticas, económicas y sociales más o
menos graves. En consecuencia, la conducción política y estratégica en cualquier
escenario (bélico o no) debe ser coordinada cuidadosamente para preservar su
unidad y evitar contradicciones que pueden ser irremediables, como ocurrió en la
Guerra del Chaco entre el gobierno y los comandos militares de la época. Como lo
dice Célerier con mucha razón: “la conducción de la guerra en escala suprema es
asunto del gobierno, aconsejado por los estrategas militares”.
La estrategia es una consecuencia de la política, porque es el arte de ejecutarla,
dice Meira Matos, quien agrega que “política es el qué hacer, estrategia es el cómo
hacer”. En otras palabras, la política es el fin y la estrategia busca los mejores
medios para alcanzar ese fin.
VI.- ESTRATEGIA Y GEOPOLÍTICA.
Si la estrategia es inseparable de la política, como acabamos de ver, y si la
geopolítica está dada por la relación entre la política, los factores geográficos y otros
que derivan de esta relación, resulta lógico que la estrategia y la geopolítica estén
igualmente muy influidas recíprocamente. A este propósito nos dice Célerier que “la
geoestrategia, hermana menor de la geopolítica, forma con ella un homogéneo
díptico que de este modo ofrece al político y al militar igual método de aproximación
a los problemas necesariamente conexos en el mundo actual. En consecuencia,
adquiere poco a poco derecho de ciudadanía, ya que estudian juntas relaciones
esenciales en la vida moderna del país”.
Hemos visto que la estrategia no es una disciplina exclusivamente castrense y que
tiene vigencia en la guerra como en la paz. Sabemos, por otra parte, que el objetivo
primario de la geopolítica es la consolidación y/o preservación del Estado nacional
a través de objetivos concurrentes que deben ser conquistados principalmente en
tiempo de paz por el desarrollo económico y social (poder interno) y por la
diplomacia y la estrategia (poder externo). Es natural, entonces, que geopolítica y
estrategia marchen unidas en la guerra como en la paz, sobre todo si el mundo vive
un estado que provoca cambios geopolíticos globales y regionales en función a los
cuales debe evolucionar necesariamente la estrategia. Como lo observa Célerier:
…”sean cuales fueren las dimensiones de un conflicto, la estrategia debe
proyectarse en un cuadro muy amplio, siempre más extenso que la parte del globo
a la que concierne directamente, y en cuanto el conflicto cobre importancia conviene
colocarlo en una estrategia de escala planetaria que, más que cualquier otra cosa,
debe sustentarse sobre vistas geopolíticas del mundo”.
23 - 132
VII.- INTELIGENCIA ESTRATÉGICA.
Es la disciplina cuyo objeto es acopiar información reservada sobre los Estados
susceptibles de influir en la política exterior y en la defensa del propio Estado
Nacional. Por este motivo, la información estratégica abarca todos los campos de la
vida civil y militar y demanda el trabajo de especialistas muy diversos, como
militares, geógrafos, economistas, sociólogos, políticos, cuyas investigaciones
deben ser debidamente combinadas para obtener un panorama estratégico general.
La información estratégica es utilizada por la inteligencia, que la analiza, valora,
crítica, integra e interpreta. “Sin desconocer la estrecha relación que existe entre los
aspectos externos e internos de la política de una nación -dice José Alberto Vidal
Díaz- estimamos sin embargo que las organizaciones de inteligencia estratégica se
deben ocupar exclusivamente de los primeros bajo riesgo de comprometer su
eficacia y sin posición al tener que incursionar en la política interna.
La inteligencia estratégica trabaja para orientar la política exterior del país en todos
sus aspectos y proveer a la Seguridad Nacional. En caso de guerra, proporciona
aquellas informaciones, también referidas a todos los aspectos que permitan
obtener mayores resultados en el menor tiempo y con el menor desgaste”.
El mismo autor define la inteligencia estratégica como “el conocimiento de aquellas
áreas que son o pueden ser de interés para la determinación de la propia política
exterior y la preparación de la Defensa Nacional. Debe proporcionar al conductor
estratégico un cuadro completo sobre la capacidad de las naciones objeto de
estudio, facilitando con ello puedan deducirse los posibles cursos de acción de las
mismas y formular una apreciación sobre bases firmes, sobre sus probables
intenciones. Luego resume las tareas de la inteligencia estratégica así:
A.- Capacidad estratégica del país de estudio, efectuado en forma breve y clara.
Los fundamentos deben ser contenidos en trabajo aparte, a objeto de facilitar
su consideración si resultara necesario.
B.- Enunciación de informaciones fundamentales que no se han obtenido.
24 - 132
CAPÍTULO IV
GEOPOLÍTICA Y RELACIONES INTERNACIONALES
I.- CONCEPTOS.
Comenzaremos por aclarar algunos conceptos relativos a la actuación de los
Estados en las relaciones internaciones, que comúnmente se toman como
sinónimos, pero que no lo son.
A.- Política Exterior: Es la acción que desarrolla cada Estado en el campo
internacional, frente a uno, a varios o todos los demás Estados, así como con
referencia a los organismos internacionales y demás actores internacionales.
Política exterior es, según James Rosenau, “el esfuerzo de una sociedad
nacional de controlar su medio externo para la preservación de situaciones
favorables y la modificación de las situaciones desfavorables”. Hartmann,
desdobla la política exterior en tres fases: concepción (estimación estratégica
de las metas deseables y factibles); contenido (resultado de la concepción); y
ejecución (coordinación de medios y recursos). Estos pensamientos
concuerdan con el esquema que, según Snyder, Bruck y Sapin, deben seguir
quienes formulan una política exterior: 1) el marco organizativo institucional
donde actúan; 2) el marco interno del Estado mismo; 3) el marco externo del
Estado mismo; y 4) la situación, problema o suceso que se trata de decidir.
Estos autores fueron los primeros en aplicar conceptos de toma de decisiones
en el campo de las relaciones internacionales, en una monografía que
publicaron en 1953 y más tarde, en 1962, en un libro.
26 - 132
procesos regularizados”. Raymond Aron, por su parte, opina que es “el conjunto
constituido por las unidades políticas que entretienen unas con otras relaciones
regulares y que son todas susceptibles de ser implicadas en una guerra general”.
Un sistema homogéneo, según el mismo autor, está formado por Estados que
obedecen a igual concepción de la política y valores, siendo heterogéneo el sistema
contrario.
El concepto de sistema internacional fue empleado por primera vez por Morton A.
Kaplan en 1.957, en su libro “Sistema y proceso en política internacional”, en el que
menciona seis tipos de sistemas: el de equilibrio de poder, el bipolar laxo, el bipolar
tenso (o estricto), el universal, el jerárquico y el de unidades con derecho a veto. El
primero es el más antiguo en el ámbito de las relaciones internacionales, sobre cuyo
significado se ha especulado mucho, asignándosele múltiples sentidos, como estos:
Cualquier distribución de poder.
Un equilibrio o proceso de equilibrio.
Hegemonía o busca de hegemonía.
Estabilidad y paz en un concierto de poder.
Inestabilidad y guerra.
Política de poder en general.
Una ley universal de la historia.
Un sistema y guía para políticos.
El equilibrio de poder -dice otro autor-” puede significar casi todo, y se usa no
solamente en sentidos diferentes por personas diferentes, o en sentidos diferentes
por las mismas personas en tiempos diferentes, sino en sentidos diferentes por la
misma persona en el mismo tiempo”.
El equilibrio de poder es una política por la cual un Estado o grupo de Estados tratan
de igualar el poder de otro u otros con fines defensivos. Un equilibrio de poder se
busca incrementando su propia fuerza mediante el armamentismo y/o la adquisición
de nuevos territorios, o mediante alianza con otros. Esta expresión se empleó para
designarla situación reinante entre l.815 y 1.914, o sea desde la caída de Napoleón
1 hasta la 1 Guerra Mundial. Correspondió a Inglaterra jugar el papel de
“equilibrador o “árbitro del equilibrio” en ese período, debido a su supremacía naval
y a su insularidad, que la ponían entonces a cubierto de cualquier invasión. Antes
del siglo XX el mundo se descomponía en varios sistemas de equilibrios de poderes
separados e independientes, como los de Europa, Estados Unidos, China e India.
La I y II Guerra Mundiales se libraron entre dos bloques que trataban de erigirse en
árbitros del equilibrio de poder; pero la II Guerra Mundial concluyó en un mundo
bipolar que engendró la guerra fría, de la que se hablará en la segunda parte de
este libro.
Una segunda categoría en el estudio de las relaciones internacionales se concentra
en la política exterior de un Estado cuya actuación lo tipifica como protagonista en
ese campo. ([Link]., URSS.) En este caso los estudios pueden abarcar desde los
acontecimientos históricos hasta la perspectiva estratégica, pasando por la
coyuntura actual. El Medio Oriente es, por ejemplo, un foco de conflictos reales y
potenciales desde hace varios lustros, y en este sentido tienen relevancia Israel, los
27 - 132
Estados Árabes y la OLP. Debe tenerse en cuenta que los objetivos de una política
exterior se establecen en función del interés nacional.
El interés nacional supone un conjunto de valores como el bienestar y seguridad de
la sociedad, mejoramiento de su nivel de vida, integridad territorial. Para proteger lo
que consideran su interés nacional algunos Estados se limitan a preservar su
statuquo otros tratan de aumentar su territorio o esfera de influencia; otros,
neutralizando las amenazas o riesgos procedentes del exterior; otros en fin, tratando
de dominar a los más débiles. Como la política internacional es un medio para
conciliar los intereses en juego en la comunidad de Estados, los intereses
nacionales se definen según una escala de valores o jerarquías en la cúspide de la
cual se colocan los llamados intereses vitales que, cuando son amenazados,
pueden provocar el uso de la fuerza.
Una tercera categoría es la relación entre las políticas internas y externas de los
Estados. Esta línea puede asimismo incluir estudios de la más diversa índole, como
la influencia de los partidos políticos, de los grupos de presión, de las Fuerzas
Armadas, de las organizaciones laborales, profesionales y estudiantiles en las
políticas interna y externa de uno o más países; ¡a acción de corrientes regionales
o subregionales como el panamericanismo, el pan-germanismo, el pan-eslavismo,
el ibero-americanismo, etc.
Una cuarta perspectiva es la influencia ejercida por la integración regional y
subregional (ALADI, SELA, GRUPO ANDINO, MERCOSUR, CEE., etc.) La
integración económica, como es sabido, es una corriente moderna impuesta por el
tamaño de los mercados y las economías de escala, que, sin embargo, tiene
antecedentes en la antigüedad (las anfictionías griegas) y en la Edad Media (las
ciudades Hanseáticas).
Una quinta categoría es el pensamiento estratégico militar, que investiga los medios
necesarios para mantener la paz o para ganar la guerra en determinadas
circunstancias. Esta categoría de estudios tiene mucho que ver con el uso de la
fuerza en las relaciones internacionales y con la reflexión acerca de si las armas
nucleares han transformado esa eventualidad (del uso de la fuerza) en un
mecanismo de disuasión más bien que de intervención militar.
La sexta categoría enfoca los problemas conducentes al establecimiento de la paz
en un mundo plagado desde la antigüedad por la proliferación de conflictos armados
universales, regionales, locales y que, sin embargo, no ha abandonado la esperanza
de eliminar las guerras, aunque esto parezca una utopía para muchos.
Es cierto que el estudio de las relaciones internacionales puede abarcar otros
aspectos o incluidos en las seis perspectivas mencionadas. Lo evidente es que,
desde cualquier ángulo o conjunto de perspectivas que se los haga, esos estudios
abarcan varias disciplinas, como la historia, la economía, el derecho, la ciencia
política, la sociología, etc.
III.- TEORÍAS SOBRE RELACIONES INTERNACIONALES.
Hans J. Morgenthau, ha explicado lúcidamente las teorías principales que se
enfrentan en el campo de las relaciones internacionales “La historia del pensamiento
político moderno -dice-es la historia de la confrontación entre dos escuelas que en
28 - 132
lo sustancial difieren en sus concepciones sobre la naturaleza del hombre, de la
sociedad y de la política”. Unos como GROCIO, considerado el padre del Derecho
Internacional, son partidarios de un orden político racional, moral e idealista, basado
en principios abstractos como la buena fe, la bondad original, la conciliación de
intereses, cuya aplicación no se concreta por falta de comprensión de educación y
por la acción de grupos e individuos aislados, perversos y ambiciosos. La otra
escuela, denominada realista, sostiene que el mundo, imperfecto como es
objetivamente hablando, es el resultado de impulsos inherentes a la naturaleza
humana. Morgenthau, es partidario de esta corriente porque piensa que toda teoría
debe ser empírico-pragmática antes que apriorística y abstracta.
El autor destaca seguidamente seis principios en los que se asienta la doctrina del
realismo político:
A.- Parte de la premisa de que la política, como toda la sociedad, obedece a leyes
objetivas, la naturaleza del hombre no ha variado -nos lo recuerda- desde que
las filosofías clásicas de China, India y Grecia expusieron estas leyes, a través
del pensamiento de Tucidides, Kautilya, Maquiavelo y otros.
B.- El elemento principal del realismo político en las relaciones internacionales es
el interés traducido en términos de poder. La historia evidencia que los
estadistas piensan y actúan movidos por el interés que se apoya en el poder.
Bismarck, Washington, Churchill y Stalin anduvieron el mismo camino, en
distintas épocas, con el designio de utilizar el poder que investían o detentaban
en interés de sus Estados, y en su propio interés, desde luego. Ellos nos
enseñaron que en política internacional lo que cuenta es el poder; lo demás,
las leyes, la moral, son simples reglas de juego impuestas por los poderosos
de todos los tiempos, como dirían Karl Marx y Max Weber.
A propósito, Richard W. Sterling, nos recuerda que la fuerza ha sido llamada
a menudo la última ratio en la vida política. Cuando todas las otras formas de
poder no consiguen persuadir, se puede entonces acudir a las armas de la
coerción, dice: “Las palabras que Tucidides pone en boca de los atenienses
en su ultimátum a Melos resuenan en la historia: “El fuerte hace lo que puede
y el débil sufre lo que debe”. Versiones modernas de esta vieja proposición
incluyen el dicho de Napoleón de que Dios está del lado de los batallones más
grandes y la pregunta retórica de Stalin sobre cuántas divisiones tenía el
PAPA.
El realismo político, explica Morgenthau, no menosprecia los ideales políticos
ni los valores morales; pero hace una clara diferencia entre lo deseable y lo
posible. No todas las políticas exteriores han seguido un curso tan racional,
objetivo y no emocional, agrega; entran en juego en su trama los prejuicios,
preferencias y debilidades de la personalidad.
C.- Este concepto llave del interés apoyado en el poder no es inmutable, pese a
su validez universal, pues intervienen, como en todo, las circunstancias de
tiempo y lugar. El interés determinante de las acciones políticas en un período
particular de la historia depende del contexto político y cultural dentro del que
se formula la política exterior.
29 - 132
D.- El realismo político no desconoce el significado moral de la acción política, y
tampoco olvida la tensión inevitable entre los principios morales y las
exigencias de la realidad. Pero mientras el individuo, como tal, puede
proclamar “fiat justitia, pereat mundus” (hágase justicia, aunque el mundo
perezca), el Estado no puede decir otro tanto en nombre de la sociedad que le
cumple defender. Por otra parte, “no puede existir moralidad política sin
prudencia, esto es, sin consideración de las consecuencias políticas de una
acción aparentemente moral”, advierte Morgenthau, y cita a Lincoln en su
apoyo, quién en cierta ocasión respondió a sus críticos diciendo: “Hago las
cosas como mejor sé hacerlas, como mejor puedo, y así continuaré
haciéndolas hasta el fin. Si el fin me justifica, todo lo que se ha dicho en mi
contra carecerá de importancia. Si el fin me demuestra que estaba equivocado,
ni diez ángeles jurando que actué correctamente me salvarán”.
E.- El realismo político no reconoce identidad entre las aspiraciones morales de
una nación en particular y los preceptos morales que gobiernan el universo.
Todas las naciones se inclinan -dice- a encubrir sus propios actos y
aspiraciones con los principios morales universales.
F.- Morgenthau, concluye comprobando que la diferencia entre el realismo político
y otras escuelas es de fondo. De la misma manera que el abogado, el
economista y el moralista aplican sus propios criterios (el abogado conforma
sus actos a la ley; el economista actúa en términos de interés o beneficio y el
moralista se adapta a sus principios morales), el realista político se pregunta
cómo afecta determinada conducta suya al poder de su nación.
“Esta posición de los realistas, sus predecesores y continuadores -dice
Tomasini- ha dominado la visión de las relaciones internacionales en el mundo
moderno, desde la paz de Westfalia hasta la declinación de Reagan. Todos
los intentos por presentar una imagen de la política internacional como un
proceso más cooperativo, racional, regulado y predecible, han ocupado un
lugar más o menos marginal en el análisis, desde la propuesta de Grocio en
su tratado “De Jure Belli Ac. Pacis”, publicado durante la Guerra de los Treinta
Años, hasta la Paz Perpetua de Kant en 1.795...”
Karl Deutsch, por su parte, considera que hay dos ingredientes principales en
la concepción de una política exterior: primero la manutención de la
independencia y seguridad del Estado, y luego la promoción y protección de
sus intereses económicos, sobre todo los de sus grupos más influyentes.
Profundamente ligados a dichos intereses están la preocupación de
contrarrestar toda penetración y manipulación de países e ideologías.
Además, íntimamente relacionadas con la seguridad nacional y con los
intereses económicos y militares (incluso los clandestinos) de las grandes
potencias, están sus consignas políticas de ayuda económica a naciones
extranjeras sometidas a su influencia, así como sus directivas para difundir su
propia propaganda nacional e ideológica en países extranjeros, y su apoyo a
misiones de intercambio cultural y científico que favorecen aquel objetivo.
Alrededor de las actividades mencionadas en el párrafo que precede se
desarrollan otras concomitantes o auxiliares que generan la formación de
30 - 132
aparatos y organismos burocráticos, formales e informales, de interés público
y privado; de suerte que la “seguridad nacional” consume ingentes recursos,
principalmente en las súper-potencias y en sus aliados. Esto conduce dice
Deutsch- a una especie de “Ley de Parkinson” de la seguridad nacional: el
sentimiento de inseguridad de una nación aumenta en razón directa de su
poderío, y de este modo las grandes potencias se sienten obligadas a dedicar
cada vez mayores recursos y esfuerzos a su desempeño en el campo de las
relaciones internacionales.
Stanley Hoffmann, tiene una visión parecida a la de Deutsch cuando afirma
que: La teoría tradicional de las relaciones internacionales que los profesores
han enseñado a sus estudiantes, y que los estadistas han puesto en práctica,
trata la política internacional como si fuera un juego exclusivamente estratégico
y diplomático entre los Estados como el que se jugaba en los tiempos de
Tucídides o en el Siglo XVIII. Pero la realidad fundamental del período
posterior a 1.945 es que los Estados interactúan en dos arenas diferentes. La
primera es la arena estratégica y diplomática tradicional, en donde no existe
un amplio consenso internacional, y. en la cual el poder tiende a ser utilizado
en la forma en que siempre lo ha sido, es decir, como una confrontación en
que las ganancias de uno implican necesariamente pérdidas para otros. La
segunda es la arena económica, en que se desarrolla una gran variedad de
juegos -sobre comercio, finanzas, energía, materias primas, el medio
ambiente, (tecnología, narcotráfico, migraciones) y otros temas- y en que la
mayoría de los países, pero no todos ellos al mismo tiempo, están
estrechamente vinculados; en estos ámbitos dichos países son
interdependientes, en el sentido de que incluso los más poderosos y menos
vulnerables están afectados por lo que ocurre en algunos de esos juegos”.
Esta interdependencia ha sido también analizada por Robert O. Keohane y
Joseph Nye en un libro llamado “Poder e interdependencia”, en términos de
“efectos recíprocos en los intercambios”, aunque éstos no sean
necesariamente simétricos. La “interdependencia compleja”, como la llaman,
tiene tres características: a) canales múltiples conectan ¡as sociedades; b) la
agenda internacional presenta temas que no están jerarquizados clara y
sólidamente; c) la fuerza militar no siempre es preponderante. Según los
autores, hay nexos informales entre elites gubernamentales y no
gubernamentales. Resulta así -agregan- que la política exterior no es trabajo
exclusivo de los ministerios de relaciones exteriores, pues diversos agentes
gubernamentales toman contacto por teléfono o fax en diferentes países. En
cuanto a los temas de la agenda internacional, aparecen problemas relativos
a la agricultura, al narcotráfico, al medio ambiente, la deuda externa, la
transferencia de tecnología, que se sobreponen unos a otros, según las
circunstancias, y que interesan a varios grupos. “La fuerza militar no es
empleada por los gobiernos contra otros gobiernos de la región cuando
predomina la interdependencia compleja. Sin embargo, puede ser importante
en esas relaciones de los gobiernos con otros situados fuera de esa región o
en otras cuestiones”, dicen los autores, quienes agregan que la fuerza militar
31 - 132
sigue teniendo peso en las relaciones Norte Sur y entre los países del Tercer
Mundo.
Se concluye de lo anterior que las formas y estrategias de negociación
internacional cambian en “un mundo mucho más complejo y diversificado”. Es
cierto que la “interdependencia compleja” se aplica sobre todo al mundo
desarrollado; pero los problemas del Norte dominan el sistema internacional
contemporáneo y se reflejan, por supuesto, en el Sur.
IV.- POLÍTICA Y MORAL.
El debate entre idealistas y realistas, que es muy antiguo, parte de la relación entre
moral y política. ¿Hasta qué punto debe influir la moral en la política como arte y
ciencia del gobierno, y en la política internacional? Las opiniones varían, desde
antiguo también, entre quienes piensan que ambas son inseparables hasta los que
sostienen que nada tienen que hacer la una con la otra.
La oposición entre idealistas y realistas sugiere esta observación a Paul Seabury:
“Los idealistas toman como un hecho la validez objetiva, la autoridad y supremacía
de normas, leyes y principios universales. En su opinión, los gobiernos que actúan
contra esos preceptos son ilegales e inmorales. Los realistas, que parten de la
primacía del interés nacional, consideran esas normas universales sólo como
vinculantes bajo ciertas condiciones. Especialmente cuando están en juego
intereses vitales, las consideraciones sobre legalidad y moralidad deben dar paso a
prudentes consideraciones sobre la supervivencia nacional y el bienestar particular”.
En esta línea de pensamiento, el historiador alemán Leopold Von Ranke, otorga
primacía a la política exterior porque los intereses de la seguridad nacional tienen
precedencia sobre los requerimientos domésticos, y la política interna debe
acomodarse a las necesidades externas del Estado. Richard Nixon dice que ambas
políticas (interna y externa) son como hermanas siamesas; no puede sobrevivir una
sin la otra. Arthür Schlesinger Jr., profesor de la Universidad de Nueva York escribe:
“La materia prima de los asuntos exteriores es, muchas veces, moralmente neutra
o ambigua. Luego, los principios morales no son decisivos en la gran mayoría de
las transacciones de política exterior. Estas son, puede decirse, transacciones
técnicas”.
Los realistas se basan en la esencia invariable de la naturaleza humana y en la
conducta de las naciones, mientras que los idealistas creen que el cambio apareja
progreso hacia formas de asociación humana más perfectas, racionales y amplias.
Woodrow Wilson, que era un idealista, dijo en su mensaje al Congreso sobre
declaración de la guerra en 1.917: “Estamos al comienzo de una era en la que debe
insistirse que entre las naciones y sus gobiernos debe observarse las mismas
normas de conducta y de responsabilidad que entre los individuos, ciudadanos de
Estados civilizados”. Años más tarde, durante la II G4erra Mundial, John Foster
Dulles, quien fuera secretario de Estado del presidente Eisenhower, dijo que “los
grandes principios que deben gobernar nuestra conducta internacional son claros.
Emergen de la práctica por las naciones, de las simples enseñanzas de Cristo”.
No faltan quienes, en esta materia, adoptan una posición pragmática que huye de
los extremos, Seymour Martín Lipset afirma que “lo que se necesita es un moralismo
32 - 132
práctico, un compromiso con la democracia y los derechos que esté ligado al interés
nacional”, Irwing Kristol, escribiendo en “The Wall Street Journal” el 8 de abril de
1981 observaba que “en el mundo real de la política internacional del poder estamos
siempre obligados, con mayor frecuencia de la que nos gustaría, a negociar
nuestros principios.
V.- POLÍTICA DE PODER.
A propósito del realismo en política internacional, hay una expresión
estadounidense, “power politics”, que según Thomas H. Etzold es uno de los
términos más equívocos en el léxico de los asuntos internacionales. No tiene una
expresión equivalente -sostiene- en inglés, alemán, francés ni español. En inglés
estadounidense -agrega- es “política basada primariamente en la coerción, más que
en la ética, sea coerción militar -económica”.
Para Maestre Vives, en español habría que decir “política de poderío” o “política de
potencia”, puesto que, como lo aclara Aron, hay diferencia entre política de la fuerza
y política de poder, ya que éste “es la capacidad de influir o de controlar a otros”.
En ocasiones, pero no siempre, esto puede requerir el uso o la amenaza de la
fuerza. “Power Politics” significa una política basada en la fuerza, o en la amenaza
del uso de la fuerza, para obligar a otros a seguir la conducta que se le impone en
beneficio del que la impone.
Algunos teóricos de la escuela realista -dice Etzold piensan que los Estados buscan
el poder por el poder, “de suerte que las relaciones internacionales están dominadas
por la lucha y la competencia”. Otros ven en el poder un medio, y no un fin, para
conquistar su seguridad a través de sus intereses nacionales. A los primeros se les
aplica la expresión “power politics”, que es una exacerbación de la teoría realista,
aplicable a los segundos.
33 - 132
CAPÍTULO V
GEOPOLÍTICA DEL ESTADO
EL ESTADO
Durante los últimos tres siglos aparece el Estado-nación como el actor más
importante en la vida internacional. El estado moderno evolucionó desde el colapso
del feudalismo (fines de la Edad Media) y del sistema dual imperio-papado.
Después de desarrollarse durante los siglos XV y XVI fue legalmente
institucionalizado por el tratado de Westfalia (1.648) que reconoció la independencia
de Estados Nacionales seculares del Imperio y el Papado.
I.- CONCEPTO.
La Geopolítica, como ya hemos visto, tiene como sujeto de estudio y de
preocupación al Estado, considerado como persona de Derecho Internacional y
como actor en las relaciones internacionales. Por eso nos interesa dedicarle nuestra
atención en este curso. La palabra Estado proviene de la voz latina status (condición
de ser), con que los jurisconsultos romanos designaban los atributos de la
personalidad jurídica. Es la manera de ser o la situación en que se encuentra una
persona o cosa.
Se ha dado muchas definiciones de Estado. Veamos algunas:
“El Estado es la nación política y jurídicamente organizada” Daniel Antokiletz.
”Estado es la personificación de la nación”. Esmein.
Sociedad jurídicamente organizada, capaz de imponer la autoridad de la ley en el
interior y de afirmar su personalidad y responsabilidad frente a las similares
exteriores”. Cabanellas.
“En su sentido más general, la palabra Estado designa a toda sociedad humana en
la que existe una diferencia política, una diferencia entre gobernantes y gobernados,
o sea, según la expresión consagrada, una autoridad política”. León Doguit.
II.- ELEMENTOS DEL ESTADO.
Son tres: territorio, población y poder.
A.- Territorio.
37 - 132
es positivamente más fuerte en proporción a la dureza del medio ambiente. Allí
analiza las condiciones de vida en los valles inferiores de los dos grandes ríos
de China, el Amarillo y el Yangtsé. Nos dice que hace muchos siglos el primero
de éstos colosos no era navegable en ninguna época, porque en invierno
estaba congelado o cubierto de grandes masas de hielo flotante, y en
primavera el deshielo ocasionaba grandes inundaciones que cambiaban con
frecuencia el curso del río, dejando los viejos canales cubiertos de maleza y de
vegetación. Aún ahora, después de tres o cuatro mil años de esfuerzos por
drenar y canalizar el río, sigue provocando devastadoras inundaciones. El
Yangtse por el contrario, ha sido siempre un río navegable, y aunque suele
desbordarse en raras ocasiones, los efectos de sus inundaciones son mucho
menores que los del río Amarillo. Sin embargo -anota- fue en el valle del
Amarillo que nació y floreció la civilización Tsínica y no en el Yangtse.
Otro contraste que presenta Toynbee es el de las tierras rocosas y desnudas
donde se desarrolló la cultura helénica en Grecia, frente a las llanuras suaves
del Norte que no albergaron a ninguna civilización. Los griegos llamaron Beocia
a la zona de llanuras ondulantes y fértiles que se dilatan hacia el Norte, y
Toynbee nos recuerda que en el lenguaje de los helénicos beocios quería decir
rústico, torpe, sin imaginación (de allí pasó esta voz al idioma español, donde,
en lenguaje figurado beocio significa torpe, grosero).
En nuestro propio país y en América encontramos que las civilizaciones de
Tiahuanacu, Inca, Azteca, Maya y Chibcha florecieron en zonas montañosas
de lo que ahora son Bolivia, México, Perú, Ecuador, Colombia, Argentina y
Guatemala, donde el clima es templado y frío por estar ubicadas dichas zonas
en las regiones tropicales y sub-tropicales, a diferencia de los llanos tórridos y
húmedos, generalmente malsanos, del oriente boliviano y del continente.
Desde antiguo los pensadores políticos han asignado gran influencia al clima
en el carácter y el desarrollo de los pueblos. Toynbee nos informa sobre un
tratado llamado “Influencia de la atmósfera, del agua y de la situación”, escrito
en Grecia en el siglo V a.c. y preservado entre las obras de la Escuela de
Medicina hipocrática. En dicho texto puede leerse por ejemplo que “los
habitantes de las regiones montañosas, rocosas, con agua abundante y a gran
altitud, donde hay un ancho margen de variaciones climáticas tienden a ser
robustos, con cuerpos físicamente adaptados al esfuerzo y al valor… Los
habitantes de las tierras bajas y calurosas, cubiertas de praderas pantanosas,
que están expuestos más a los vientos cálidos que a los fríos y beben agua
tibia, no tienen cuerpos robustos ni delgados, sino que son rechonchos,
carnosos y de cabellos oscuros…”.
Muchos autores observan que los grandes Estados han surgido y predominado
en las grandes zonas templadas del hemisferio Norte del globo, Históricamente
se observa un desplazamiento, a través de las edades, de los principales focos
de cultura y de hegemonía política “desde las zonas templadas subtropicales
y meridionales, hacia las zonas frías y húmedas del Norte”. Así, las primeras
culturas surgieron en los valles de la Mesopotamia y del Nilo: declinaron éstas
cuando el foco de irradiación se trasladó a la cuenca del Mediterráneo (Grecia
38 - 132
y Roma). A mediados de la Edad Moderna ese foco se desplazó al Norte y
Occidente de Europa, siguiendo siempre un rumbo nor occidental. Esta
comprobación parece apoyar el aserto de que “todos los núcleos de civilización
y todos los grandes imperios se han hallado enclavados entre el trópico de
cáncer y los 60º de latitud norte”.
La evolución histórica de las culturas y de los centros de poder confirma, pues,
la influencia geopolítica del clima, entendido éste como una combinación de
temperatura, humedad, lluvias, vientos, fenómenos atmosféricos, etc.
La escuela norteamericana de Geografía Económica dirigida por el profesor
Huntington realizó gráficos especiales llamados climatógrafos, cuyas
coordinadas asocian las temperaturas y las precipitaciones pluviales con los
meses en que se registran unas y otras. Basándose en estadísticas sobre
nacimientos, defunciones, analfabetismo, productividad industrial, transportes
y comunicaciones, alimentación popular, etc.; dicha escuela destaca un
elemento que había sido ignorado en estudios anteriores, o sea el de la
variabilidad diurna o estacional, y sobre todo nos dice Vicens Vices- el de los
bruscos cambios climatológicos producidos por las tempestades ciclónicas.
Los ciclones son perturbaciones atmosféricas formadas por depresiones que
aparecen en el hemisferio Norte entre los 30 y los 70 grados de latitud
septentrional; ciclones que corren a gran velocidad de Este a Oeste y
ocasionan, junto con los frentes polares, períodos muy inestables y alternativos
de lluvias, temperatura y vientos. En algunos casos estos fenómenos tienen
efectos devastadores, como los vientos monzónicos acompañados de intensas
lluvias que suelen registrarse en el Sudeste de Asia, y los huracanes de la zona
del Caribe, corrientes en los meses de agosto a octubre.
Según los gráficos y mapas elaborados por la Escuela de Huntington, la zona
atlántica euro-americana al Norte, y la de Australia y Nueva Zelanda al Sur,
parecen ser las que poseen una mayor adecuación climatológica a las
circunstancias de la civilización moderna. En las latitudes medias de ambos
hemisferios las costas ofrecen mejores estímulos que el interior de los
continentes, por las alteraciones de tiempo que ocasiona el contacto entre el
océano y la tierra. Comentando estas investigaciones, Vicens Vives opina que
“parece indudable, al lado de la herencia biológica y de las costumbres
históricas, que parte de la “efervescencia” (inquietud, intranquilidad) del
hombre europeo moderno y de su versión norteamericana, se debe al estímulo
del régimen ciclónico norte-atlántico, acrecentado a partir del siglo XII de
nuestra era”. Más adelante agrega que, aunque “el clima no imprime una
marcha ni a la cultura ni a los pueblos… en el estado actual de la cultura la
supremacía política, técnica y espiritual corresponde a aquellos pueblos que
se hallan situados en zonas de grandes contrastes climatológicos. En este
caso, como en todos concluye la oposición y la adversidad naturales se
convierten en formidables acicates de las creaciones humanas”.
En su ensayo “Ubicación y Espacio”, escrito hace cerca de un siglo, Ratzel
consigna observaciones similares a las que estamos comentando cuando
escribe que “el área templada norteamericana va a ser siempre más poderosa
39 - 132
que la correspondiente de Sudamérica pues la primera se extiende a lo ancho
de la zona templada, mientras que la segunda tiende a disminuir en dirección
al Polo Sur. Por lo tanto, Norteamérica posee, en mayor medida, condiciones
más favorables que Sudamérica, como son las proporciones por una mayor
disponibilidad de áreas templadas”. Ilustra su afirmación con ejemplos de otros
países, como las partes septentrionales de Francia, Italia y España, que son
comparativamente más desarrolladas que las respectivas regiones del Sur.
“De los grupos humanos radicados en penínsulas suelen tener preponderancia
los que se encuentran más próximos a la amplia base contigua al continente”.
Esto se confirma en los casos de las penínsulas itálica e ibérica. El desarrollo
industrial y económico se ha concentrado mayormente en las ciudades del
Norte (Turín y Milán) en Italia; Barcelona, Madrid y Bilbao en España). El sur
de Italia es predominantemente agrícola, como lo es el de España, regiones
relativamente pobres si se las compara con las del Norte y con los otros países
del continente.
40 - 132
CAPÍTULO VI
GEOPOLÍTICA DEL ESTADO
ESPACIO Y PODER
42 - 132
El tiempo, por supuesto, es otro factor en el crecimiento y propagación de la cultura.
Todas las grandes culturas se han formado y expandido a lo largo de varios siglos,
siendo su permanencia y su universalidad el común denominador que las distingue.
45 - 132
VI.- DENSIDAD, CONCENTRACIÓN Y DISPERSIÓN DEL PODER.
Mackinder observaba en 1904 que, antes de la era de los descubrimientos
realizados en el siglo XV, Europa era un mundo políticamente encerrado por sus
cuatro costados: al Norte lo inmovilizaban los hielos del Océano Ártico; al sudeste y
sur el imperio Otomano le cerraba el paso, lo mismo que los mongoles y otros
pueblos nómadas por el Este; al oeste, el Océano Atlántico era un inmenso espacio
desconocido.
Los portugueses se adelantaron a romper este encierro, puesto que expulsaron a
los árabes de su territorio en el siglo XIII; en 1415 se apoderaron de Ceuta, en el
norte de África, frente al peñón de Gibraltar: llegaron a las islas Madeira en 1.415-
18 y a las Azores en 1.427. Aprovechando de los adelantos técnicos disponibles en
esa época (la carabela, la navegación a vela y la brújula) prosiguieron su marcha
hacia el sur por la costa occidental africana hasta llegar al cabo de las Agujas en
1488, cuatro años antes del primer viaje de Colón. Los descubrimientos de éste y
de los portugueses, así como los viajes de holandeses, franceses e ingleses,
expandieron el poder político de Europa por nuestras tierras de Occidente (América)
y por las viejas de Oriente que no habían dominado, empresa que culminó en el
siglo XIX con el proceso de colonización de África y Asia (India y China en esta
última).
Al revisar esta época de la historia Mackinder agregaba en 1.904 que el planeta se
había agotado para los exploradores y que no quedaban ya regiones vacías de
poder. Si antes de Colón Europa era un sistema político cerrado, en 1904 el mundo
era un sistema político cerrado, porque las ondas expansivas del poder político no
encontraban válvulas de escape y regresaban hacia los lugares de origen arrasando
los lugares más débiles que encontraban a su paso.
Esta expansión del poder hace que el siglo XX se caracterice por su agresividad
que fue capaz de producir dos guerras mundiales en el breve lapso de 25 años.
Estos hechos revelan, según Hugo Gastón Sarno, que el poder ha crecido
sostenidamente desde la época de los grandes descubrimientos, y que “el poder
crece pero el planeta no crece; por lo tanto, aumenta incesantemente la “densidad”
del poder en la superficie terrestre”, fenómeno que explica la aparición de las
grandes potencias y de las “superpotencias” para las cuales “no existe país, ni
región, ni océano, ni órbita donde no mantengan intereses”. Siguiendo una ley
natural, “el poder no solamente tiende a crecer, sino también a concentrarse”.
Para defenderse de esta acumulación de poder los débiles se agrupan y buscan la
integración que resulta asimismo un fenómeno natural (la CEE, la OPEP, los Países
no Alineados, la Liga Árabe, etc.). En otras palabras, la intensificación del comercio,
de las comunicaciones y del transporte a escala mundial, que han “empequeñecido”
el mundo, por una parte, y la expansión y concentración del poder, por otra, hacen
que nadie pueda vivir aislado y que los débiles busquen asociarse o integrarse para
defender sus intereses, ya que el aislamiento es no sólo imposible, sino peligroso.
Hasta ahora no existe una clara delimitación entre el espacio aéreo y el espacio
ultraterrestre. Se ha propuesto que el primero alcance una altura de 100 a 110 km.
sobre el nivel del mar, o que abarque hasta donde termina la turbo pausa, o sea el
punto donde el aire carece ya de oxígeno.
46 - 132
La concentración del poder, a su vez -observa Sarno- está acompañada por la
dispersión del mismo en escala reducida, como es el hecho de que diferentes
grupos locales, regionales e internacionales ejercen presión e imponen su voluntad
pacífica o violentamente (empresas transnacionales, terroristas, narcotraficantes,
traficantes de armas, contrabandistas, etc.)
Esta realidad aplastante de la expansión, concentración y dispersión del poder en
un mundo político cerrado ha obligado a buscar una válvula de escape fuera de si,
y la ha encontrado, al parecer, en el espacio ultraterrestre, es decir, más allá de la
zona sobre la cual los Estados ejercen soberanía. Desde que Julio Verne escribiera
su fantasía “De la tierra a la Luna”, el hombre no cesó de investigar la posibilidad de
salir fuera de la atmósfera.
Es larga la lista de científicos que desde el siglo pasado se ocuparon de esta
materia, y el 3 de octubre de 1.942 ha quedado marcado en la historia como el
primer día en que un objeto creado por el hombre (la bomba V-2) salió de la
atmósfera, penetró en el espacio sin aire, a 83 km. de altura y cayó a 185 km. de
distancia de su punto de lanzamiento. Dos años después comenzó el bombardeo
de Londres con este instrumento mortífero. La URSS logró fabricar después el
primer cohete balístico inter continental (ICBM) y el primer satélite, y colocó al primer
hombre en el espacio exterior. En efecto, el 4 de octubre de 1.957 la URSS. puso el
órbita al “Sputnik I”, EEUU hizo lo propio con el “Explorer I” cuatro meses después,
y el 20 de julio de 1.969 el “Apolo XI” colocó dos hombres por primera vez en la
superficie lunar.
Lo grave de estas investigaciones es que, según se afirma, de los 2.800
instrumentos lanzados al espacio exterior hasta mediados de la década última, el
70 % llevaban fines bélicos (agresivos y defensivos) y el 30 % solamente tenían
carácter científico. Es decir que la onda expansiva del poder terrestre se extiende
ahora hacia el espacio exterior, desde el cual pende una gigantesca espada de
Damocles que amenaza destruir la humanidad en cualquier momento.
47 - 132
CAPÍTULO VII
GEOPOLÍTICA DEL ESTADO
50 - 132
El brasileño Delgado de Carvalho (citado por Meira Mattos) opina que “la frontera
es la obra de la fuerza política e indica el poder de expansión a que llegó el cuerpo
social que envuelve”, y agrega que “las fronteras políticas presentan un carácter
temporario y pasajero que depende de la política territorial del momento. Por eso
son llamadas por los autores alemanes “fronteras de fuerza.”
Con motivo del golpe militar ocurrido en Brasil en 1.964, a partir del cual se
sucedieron varios gobiernos de facto hasta 1.985, la Escuela Superior de Guerra de
ese país elaboró un conjunto de tesis llamadas “doctrina de la Sorbonne”, basada
en la bipolaridad de las relaciones internacionales en un mundo dominado por
Washington y Moscú y en la inevitabilidad de la III Guerra Mundial. En esta situación
“para mantenerse fiel a su formación occidental y cristiana”, debía el Brasil alinearse
forzosamente con los Estados Unidos, porque, según lo resumían el presidente
Castello Branco y su ministro de Relaciones Exteriores Vasco Leitao da Cunha, “la
preservación de la independencia presupone la aceptación de un cierto grado de
inter-dependencia, ya sea en el campo militar o en el político”. ltamaraty, por su
parte, decía que “las fronteras físicas entre los países americanos son anticuadas:
la hora exige el sacrificio de una parte de la soberanía nacional; la interdependencia
deberá sustituir a la independencia”. En ese momento el Mariscal Castello Branco
hablaba de las fronteras ideológicas, por encima de las fronteras físicas
tradicionales.
En un texto sobre las fronteras jurídicas y políticas en la Cuenca del Plata, publicado
en 1976, Rubén J. de Hoyos dice que los grandes países tienen dos cIases de
fronteras, las jurídicas y las políticas: y que éstas transcienden (rebasan) a aquéllas
configurando el área contigua donde se ejerce gravitación.
Algunos autores (Guglialmelli, entre otros) tienen en cuenta lo que llaman fronteras
interiores y exteriores. Estas corresponden a las fronteras físicas o lineales que
delimitan oficialmente el territorio de los Estados, mientras que aquéllas son la franja
interior contigua a la frontera lineal que sirve de escudo o protección a la frontera
exterior. Esta frontera interior es tanto más amplia (5. 10 o 20 kms.), según pueda
el Estado poblar las zonas fronterizas, establecer allí escuelas, colegios, polos de
desarrollo y fortificaciones militares que sirvan como “parachoque” o contención a
las invasiones pacíficas o violentas de las poblaciones de los Estados vecinos.
Cuando no existen estas fronteras interiores, las exteriores están desguarnecidas,
indefensas, a merced de la voracidad extranjera, que no sólo penetra en el territorio
abierto y desocupado, sino que lo depreda (caso de Bolivia).
III.- FRONTERAS Y SOBERANÍA.
La soberanía se define como “el poder que tiene el pueblo de darse sus propias
leyes, de organizarse políticamente y gobernarse por sí mismo” (Rousseau). Para
Esmein, es “la autoridad suprema que no reconoce poder alguno superior o
concurrente en cuanto a las relaciones que regula”. El concepto abarca dos planos,
según dicho autor: la soberanía interior o imperio sobre todo lo que ocurre en el
territorio de un Estado; y la soberanía exterior o independencia con referencia a
otros Estados y a la comunidad jurídica internacional.
Siguiendo este concepto, las fronteras, que delimitan los territorios de los Estados,
tienen una relación directa con la soberanía en sus dos planos, puesto que definen
51 - 132
la personalidad jurídica de aquellos en Derecho Público interno y en Derecho
Internacional. El imperio del Estado llega (o debe llegar) hasta donde abarcan sus
fronteras, y a partir de éstas desarrolla sus relaciones con otros Estados. Así se
explicaba el concepto clásico de soberanía, y así se lo entiende aún en teoría. Pero
sabido es que desde la II Guerra Mundial las relaciones internacionales, los
transportes, las comunicaciones, la tecnología y el conocimiento han transformado
el mundo en un espacio más reducido e interdependiente en el que son revisados
conceptos como los de soberanía y no intervención.
La flexibilidad de las fronteras de la que han hablado los geopolíticos alemanes y
brasileños, entre otros, se ve confirmada en los hechos por la globalización de la
economía, más evidente ahora con el colapso del comunismo y el eclipse de la
economía centralmente planificada. Esta circunstancia, que no es nueva, ha sido
señalada por numerosos autores, como es el caso de André Hillion, para quien “la
economía moderna se caracteriza, a partir principalmente del siglo XIX, por
concentraciones cada vez más importantes de espacios económicos y financieros,
acompañados de presiones políticas directas o indirectas, que quitan a las fronteras
territoriales y a las soberanías nacionales buena parte de su antigua importancia.
Hoy se puede decir que la fuerza de la soberanía está en proporción directa al
potencial económico”. El mismo autor opina que “parece muy probable que el
progreso de la ciencia y de las técnicas haga más sensible todavía este proceso en
el futuro, y altere más aún la noción que tenemos de la frontera tradicional y
convencional, porque “hoy todos los grandes centros de producción de energía, de
materias primas y de industrias pesada, por una parte, y los grandes servicios:
bancos, seguros, transporte y comunicación, por la otra, tienen la vocación de actuar
espacios que sobrepasan en mucho el cuadro de las naciones, incluidas las más
grandes”.
IV.- LEYES GEOPOLÍTICAS SOBRE FRONTERAS.
En relación a las fronteras se ha expresado algunos pensamientos que, por su
aceptación general, han’ cobrada categoría de leyes, como la llamada Ley de
Puntas de Penetración, según la cual “cuando una punta se forma en una frontera
y penetra en un territorio cualquiera, tiende a ensancharse si su dinamismo es
superior al del medio circundante, o es absorbida por este medio en caso contrario”.
La penetración pacífica de pobladores brasileños en las fronteras con Bolivia y otros
países que constituye la fase inicial del expansionismo brasileño, es una
demostración palmaria de esta ley geopolítica fronteriza. En relación a esta ley, Lord
Curzon habló en 1.907 sobre las esferas de interés y de influencia (son
prácticamente lo mismo), que aparecen en ciertos lugares fronterizos cuando un
Estado más vigoroso, económica y demográficamente1 atrae hacia su territorio
zonas del vecino sobre las cuales tiene interés y ejerce una influencia directa o
indirecta.
En el punto II de este capítulo mencionamos la ley ratzeliana según la cual “la
frontera es el órgano periférico del Estado y, como tal es prueba de crecimiento y
de fuerza”. En esta ley se inspiró probablemente Kjellen para escribir su obra “El
Estado como una forma de vida” (1.918). en la cual sostiene que el Estado es un
organismo que nace, crece, se desarrolla y muere, como cualquier ser vivo. En
52 - 132
efecto, si el Estado es un ser viviente, resulta natural que la frontera sea su piel, que
se contrae o se extiende según crece, se desarrolla o declina en su vitalidad. Del
concepto de fronteras vivas, que se opone al de fronteras rígidas o inmutables,
derivaron los alemanes su teoría del “espacio vital”, ya explicada anteriormente.
V.- LAS FRONTERAS COMO ZONA DE COOPERACIÓN Y NO DE
CONFRONTACIÓN.
55 - 132
CAPÍTULO VIII
GEOPOLÍTICA DEL ESTADO
56 - 132
Otro ejemplo lo tenemos en las divergencias existentes entre Brasil y Argentina
con motivo del aprovechamiento de las aguas del alto Paraná, donde el
primero y Paraguay han construido las represas de Itaypú y Corpus.
C.- “Todo Estado que se encuentre ubicado próximo a un gran río navegable,
tendrá la aspiración de llegar hasta sus riberas por la atracción que ejerce
sobre él la zona de la cuenca fluvial”.
Desde la pérdida del Chaco, Bolivia no ha tenido libertad de navegar sobre el
río Paraguay porque se lo ha impedido sistemáticamente este último país con
uno y otro pretexto. De ahí por qué nuestro país se esfuerza por llegar
directamente al gran río, que constituye una de sus vías de salida al Atlántico
sur, a través de los ríos inferiores Paraná y de La Plata.
D.- “Todo Estado colonizador que haya logrado establecerse en la
desembocadura de un río navegable, aspira a remontar sus aguas hasta sus
fuentes, a fin de dominar su curso entero”.
Esto ocurrió con los españoles, cuando llegaron al río de La Plata, fundaron la
ciudad de Buenos Aires y siguieron remontando el río hasta llegar a las llanuras
de Paraguay y de Santa Cruz, donde fundaron varias ciudades. Ocurrió
asimismo con los ingleses en el siglo XIX, cuando invadieron CHINA y
ocuparon por la fuerza la desembocadura del río Yangtze, cuyo curso
remontaron con la pretensión de ocupar toda su cuenca.
E.- “Siendo los ríos navegables valiosas rutas de tráfico, la aspiración a dominar
este tráfico trae como consecuencia de dominar los territorios adyacentes”.
Ratzel por su parte, hace las siguientes observaciones:
F.- “El territorio de una misma cuenca fluvial forma, ante todo, una unidad
geográfica y económica que puede trascender a política si concurren otros
factores”.
Badia Malagrida, pone como ejemplo a la Cuenca del Plata, cuyos países -
dice- “viven sujetos al mismo influjo de atracción y enlace ejercido por las
corrientes fluviales que se acumulan en el estuario. Desde las faldas del Potosí
hasta la costa de Buenos Aires circulará, por consiguiente, una misma
pulsación vital en el orden geográfico, quien bien pudiera trascender al político,
mediante la concurrencia de otros factores”.
Estas palabras, escritas en 1919, cobran palpitante actualidad a partir de 1967,
cuando se realizó en Buenos Aires la Primera Reunión de cancilleres de los
Países de la Cuenca del Plata, seguida al año siguiente por la Segunda
Reunión en Santa Cruz de la Sierra, que recomendó “estudiar los problemas a
resolver y proyectar medidas a tomar… para permitir la navegación
permanente y asegurar su mantenimiento en los ríos Paraguay, Paraná,
Uruguay y de La Plata…”. En 1968 se suscribió en Brasilia el Tratado de la
Cuenca del Plata “con el objeto de promover el desarrollo armónico y la
integración física de la Cuenca del Plata y de sus áreas de influencia directa y
ponderable”.
57 - 132
A partir de entonces ha crecido el impulso integrador de los países de la
Cuenca del Plata mediante proyectos como los de MERCOSUR y la Hidrobia
Paraguay-Paraná, que responden, evidentemente, a la unidad geográfica,
económica y política (Cono Sur), señalada por Ratzel y comentada por Badia
Malagrida.
G.- El mismo Ratzel dice que “las diferencias nacionales en una misma cuenca
hidrográfica se forman no en sentido horizontal, sino vertical, en correlación
con los distintos sectores de su curso, el superior, el medio y el inferior. Los
territorios situados en este último son los más independientes, y el río les
asegura una vida propia…”. Los territorios del curso superior serán los más
aislados y los del curso medio servirán de punto de transición entre el primero
y el último, pero unidos con el sector inferior por la atracción incontestable del
mar”.
Badia Malagrida aplica las observaciones de Ratzel a los casos de Argentina,
Paraguay y Bolivia, que respectivamente ocupan los cursos inferior, medio y
superior de la hidrobia Paraguay-Paraná. “La primera -dice- será la principal
y la más independiente, y las dos restantes estarán en cierto modo sometidas
a su influjo. La más apartada de su centro de atracción será Bolivia, que
logrará en ciertos momentos esquiva la hegemonía argentina, aun cuando no
alcance a evitar los perjuicios económicos y sociales de su aislamiento. Por
último, Paraguay, situado entre ambas y con ambas relacionada, sirviéndoles
de enlace y de comunicación, vivirá no obstante más afectada por la Argentina
que por Bolivia, y estará en condiciones de superioridad, respeto a ésta, para
su progreso económico”.
No cabe duda que son objetivos la observación de Ratzel y el comentario que
le hace Badia Malagrida. Pero ambos olvidan el control que sobre los ríos
pueden ejercer los países del curso superior, que les coloca en ventaja sobre
los de los cursos medio e inferior. Esto ocurre, por ejemplo, con Brasil, en el
ejemplo citado; tanto es así que hubo graves controversias entre Argentina y
Brasil por la construcción de las represas de Itaypú y Corpus en el alto Paraná,
a que nos hemos referido en el punto 2 de estos principios geo fluviales.
H.- Seguimos con Ratzel: “Si a los distintos sectores del curso del río se
corresponden terrazas de dislocación que den un nivel distinto al territorio, las
diferencias entre aquellos pueblos serán mucho más notorias, llegando a
extremos de verdadera contraposición. Es evidente, conviene Badia
Malagrida, que las diferencias de relieve en el curso de los ríos de la Cuenca
del Plata “contribuirán a contrarrestar la fuerza unitiva de aquellos ríos,
dejando a salvo la natural separación de los dos pueblos del Brasil y del Plata”.
I.- En cuanto al papel fronterizo de los ríos el mismo Ratzel anota que “desde el
momento en que se forma una vía fluvial propiamente dicha, no puede servir
de límite fronterizo más que con carácter transitorio. El curso del río puede ser
límite político cuando marca la línea de separación entre dos países que, por
las diferencias de relieve o por la diversa composición de su suelo, ofrecen
tipos distintos de nacionalidad. El río que corre al pie de un reborde montañoso
es el caso más típico de la frontera fluvial”. Al aplicar esta observación a la
58 - 132
Cuenca del Plata, Badia Malagrida sostiene que “las fronteras políticas
fluviales de Uruguay, Paraguay, Bolivia y Argentina carecen de significación
geográfica propiamente dicha. Podrían, a lo sumo, pero nunca fronteras
políticas que suponen una transición en el tipo nacional”.
II.- LOS MARES.
La tierra es probablemente el único planeta del sistema solar que posee océanos y
mares en su superficie. Esta singularidad ha sido determinando para que en este
planeta se haya desarrollado la vida humana, así como la vida animal y vegetal en
sus innumerables manifestaciones. El seno del océano es el habitad natural de
millones de especies animales y vegetales y un reservorio incalculable de riquezas
minerales que yacen en su lecho y subsuelo. Las aguas oceánicas influyen en la
temperatura y el clima de las distintas zonas terrestres, mediante las enormes
masas líquidas esparcidas en todas las latitudes y longitudes del globo, las mareas
altas y bajas, la evaporación, las corrientes marinas, submarinas y atmosféricas.
Así como los ríos acunaron el nacimiento y desarrollo de las grandes civilizaciones
y de las grandes urbes antiguas y modernas, los mares favorecieron la formación
de otras grandes culturas, como las de la Cuenca del Mediterráneo (egipcios,
fenicios, cartagineses, minoicos, griegos, romanos, galos, celtíberos); estimularon
los grandes descubrimientos geográficos en oriente y occidente; sirvieron para el
intercambio comercial, étnico y cultural a través de las grandes migraciones,
constituyen un medio de investigación y de experimentación científica, etc.
Además de la fuerte influencia biológica, económica, social y cultural que los mares
han ejercido y ejercen sobre la vida humana, tienen decisiva importancia en el
desarrollo de los acontecimientos políticos de la humanidad. Baste recordar que la
evolución de las ideas e instituciones jurídico-políticas en Grecia, Roma, Inglaterra,
fue posible por tratarse de estados peninsulares e insulares, que a la par de recibir
las corrientes de otras culturas disponían del necesario aislamiento para moldear
sus propias instituciones. Así como Grecia y Roma fueron en la antigüedad las
fuentes nutricias de la cultura occidental y del derecho universal, Inglaterra fue la
madre del Derecho Público moderno, pues allí evolucionaron a lo largo de un milenio
los conceptos de la monarquía constitucional, del parlamentarismo, de las libertades
públicas y garantías constitucionales, tal como fueron posteriormente adoptadas por
el resto de Europa y el mundo. Cuando en Islandia y en Inglaterra funcionaban los
primeros parlamentos, Europa continental se debatía en la oscuridad del feudalismo
y estaban muy distantes todavía el Renacimiento y la Ilustración.
Otro ejemplo de la influencia del mar en el desarrollo de los acontecimientos
políticos nos lo ofrece la historia de la independencia de las colonias de Inglaterra y
de ESPAÑA en el norte y sur de América respectivamente. En estos casos y pese
a que la guerra fue muy larga en el sur del continente, el Atlántico actuó como un
foso separador -dada su gran amplitud- que obstaculizaba a las Petrópolis el envío
de tropas y de elementos necesarios para reforzar sus ejércitos, cuando no se
conocía la navegación a vapor y las fuerzas navales carecían del tremendo poderío
bélico que han adquirido después. La misma doctrina Monroe con su carga de
aislamiento y de retracción frente a potencias ubicadas al otro lado del Atlántico, no
59 - 132
habría tenido el efecto y significado que tuvo de no haberse elaborado cuando el
gran océano era todavía una defensa natural poco menos que infranqueable.
A.- Pueblos continentales y marítimos.
Así como los sociólogos han señalado claras diferencias entre los pueblos
montañeses y llaneros, también se ha observado diferencias marcadas en el
carácter y organización de las sociedades continentales y marítimas. Aquellas
tienen relativamente menor experiencia política, dicen; levanta en pocos años
imperios que no son duraderos, mientras que la cultura y la obra de las
sociedades marítimas se construyen lentamente para perdurar durante siglos.
Se pone como ejemplo en el primer caso a los alemanes y, en el segundo, a
los griegos, romanos e ingleses.
El más caracterizado de los escritores que delimita este contraste es Henry
Perenne en su obra “Las Grandes Corrientes de la Historia Universal”, donde
afirma que la sociedad continental está “constituida por un grupo social
cerrado, que vive reflejado sobre sí mismo en una estrecha solidaridad política
y religiosa, exclusivamente nacional; en ella el individuo se subordina por
completo al grupo que mantiene su prestigio mediante la más fanática de las
intolerancias, apoyada en la superioridad racial que se atribuye. Su riqueza
esencial es la tierra; la única manera de aumentarla, la conquista. La otra (la
sociedad marítima) revela una orientación hacia el intercambio económico y
por tanto, necesariamente influida por los pueblos respecto a los cuales
mantiene relaciones constantes. El contacto de las ideas y las obligaciones
que impone el comercio conducen, a pesar de los conflictos creados por la
competencia, al liberalismo y la tolerancia que acompañan siempre al
cosmopolitismo…”. Para Perenne, Asiria y el mundo helenístico son,
respectivamente, prototipos de las sociedades continental y marítima.
Ratzel hizo una observación parecida cuando aludió a los “elementos
espirituales” del poder marítimo: la prudencia, la perseverancia y la amplitud
de miras. Dijo al respecto que “La creación y el mantenimiento de una potencia
marítima fomentan las fuerzas espirituales de un país en mucho mayor grado
que el dominio de grandes territorios y, además, las renuevan
inagotablemente”.
En líneas generales parece que las observaciones transcritas son correctas.
Sin embargo, no se las puede tomar al pie de la letra, porque los pueblos,
como los individuos, son muy complejos y cambiantes.
Pongamos por caso a ESPAÑA, pueblo peninsular como el griego y el romano,
dueño de un imperio donde “no se ponía el sol”, que mantuvo contacto a través
de los mares con otros pueblos muy distantes, y cuyo carácter, no obstante,
ha reflejado siempre esa pertenencia a “un grupo social cerrado” y esa
“estrecha solidaridad política y religiosa” que ha provocado la “más fanática de
las intolerancias”. Al aplicar a ESPAÑA las mismas expresiones que utiliza
PERENNE, tenemos en mente las figuras de TORQUEMADA con la
inquisición en la edad Media y de FRANCO con la guerra civil.
60 - 132
B.- Principios Geo-marítimos.
Seguidamente vamos a consignar algunos principios que subrayan la
importancia del mar, expuestos en diversas obras sobre la materia.
1.- “La aspiración natural de todo Estado es disponer de un acceso propio y
directo al mar”.
Este principio no requiere de mayor comentario, pues su evidencia se
desprende de la fundamental importancia que para la vida humana tienen
los océanos a la cual hemos aludido al comienza de este capítulo. Esto
es tan natural como que el hombre no puede vivir sin aire y sin agua; por
ello es que casi todos los estados poseen una costa propia, por pequeña
que ésta sea. Una minoría de países se hallan encerrados entre sus
vecinos: en Europa, Checoslovaquia, Austria, Luxemburgo, Suiza y
Hungría; en Asia, Afganistán, Nepal, Mongolia y Bhutan; en África,
Zambia, Botswana, República centro africana, Chad, Malí, Níger, Volta y
Rodesia; en América, Bolivia y Paraguay. Este último dispone de los
grandes ríos de la cuenca del Plata para comunicarse con el Atlántico Sur.
2.- “Todo Estado trata de disponer de varios accesos propios al mar”.
En nuestro continente hay varios ejemplos de esta regla. [Link]. nace a
la vida independiente de cara al Atlántico, a través del cual se
comunicaban las colonias originarias con su metrópoli, Inglaterra. A
medida que el país se desarrolla y que su población va ocupando su
espacio, se produce la marcha hacia el Oeste como algo natural, como
expresión de su “destino manifiesto”, para salir al Pacífico.
En Sudamérica, el Brasil tiene una costa de 7400 km. sobre el Atlántico,
una de las más extensas que sea dable apreciar en todos los continentes.
Sin embargo, desde la época de la colonia, mediante tratados de Portugal
con España y a través de las “bandeiras”, Brasil inició su marcha hacia el
Oeste rumbo al Pacífico, abriendo caminos de penetración y anexándose
territorios extranjeros.
Los diferendos de límites entre Argentina y Chile arrancaban del
propósito de ambos Estados de mantener o adquirir la calidad de
bioceánicos. Como es sabido, estos diferendos estuvieron a punto de
desencadenar un choque bélico entre los dos países.
3.- “Al dominar dos mares libres, el Estado dominante trta de unir sus aguas,
sometiendo bajo su influencia a los Estados que caen dentro de este
abrazo”.
En otras palabras, “el Estado con costa a dos océanos trata de acortar la
distancia entre ambos”. Al abrir el canal de Panamá a comienzos de este
siglo, además de aplicar el principio geo marítimo transcrito, consiguió
EEUU un conjunto inapreciable de ventajas políticas, económicas y
estratégicas. En primer lugar, provocó la segregación de Colombia de lo
que ahora es el Estado de Panamá, que se convirtió prácticamente en un
dominio del coloso del Norte. En segundo lugar, acortó enormemente la
61 - 132
distancia entre los dos grandes océanos, con las ventajas comerciales,
económicas y políticas que esto supone. Luego, con ese “abrazo” afirmó
su influencia sobre los Estados del Norte, Centro y Sudamérica y de la
Cuenca del Caribe, pues se hizo dueño de un gran espacio geopolítico
que abarca dos océanos, un mar y un continente. Como si esto fuera
poco, acercó las costas de Europa al Pacífico y las del Atlántico al Asia,
lo que le permitió extender su influencia a todos los mares, adquirir
Alaska y las islas Hawai, etc.
En el siglo XIX, Gran Bretaña era la primera potencia mundial que
dominaba prácticamente todos los mares. Para asegurarse una
comunicación más rápida entre la metrópoli y la India (su colonia) a través
del océano Índico y de los mares Mediterráneo y Rojo, hizo abrir el Canal
de Suez en territorio de Egipto, que entonces (1869) estaba bajo su
influencia. El canal de Suez afirmó el dominio de Gran Bretaña sobre sus
colonias de Asia y África y sobre los mares mencionados y le permitió
someter a Egipto como su protectorado desde 1882 hasta 1914.
4.- “Un Estado sin salida al mar es un Estado avasallado o por lo menos
incapaz de jugar un papel importante en la política internacional”.
Al comentar el principio transcrito, Vicens Vives observa que “esta
pretendida ley ha pesado sobre determinados pueblos como una losa de
piedra, creando en sus altas esferas directivas un grave complejo de
inferioridad, propicio a las más erróneas y graves decisiones en materia
de política internacional”. Pone como ejemplo de su aserto a RUSIA,
desde que el ducado moscovita, que era puramente continental, llegó al
mar Blanco a comienzos del siglo XVI, un mar congelado durante nueve
meses del año, que en nada facilitaba las comunicaciones exteriores del
país. En el siglo XVIII, Pedro el Grande obtuvo una salida por el golfo de
Finlandia al mar Báltico, bloqueado éste por el estrecho del Sundt y los
Belt. Más tarde, Catalina II consiguió “la fachada del mar Negro”,
entrabado a su vez por los estrechos turcos. En esta carrera desesperada
hacia el mar, los rusos fundaron en 1860 el puerto de Vladivostok en el
mar del Japón, a cuatro mil millas de Moscú, congelado asimismo durante
cuatro a seis meses del año. El gobierno de la URSS estaba empeñado
en el desarrollo económico, comercial y naval de lo que los llamaban el
“territorio marítimo”, una zona de 64.000 millas cuadradas limitada al
Oeste por Manchuria y al este por el mar del Japón, con una población
de solamente dos millones de habitantes, cuyo puerto principal es
Nakhodka, la base naval en Vladivostok y que es un área fronteriza
restringida a los extraños.
Bolivia es otro ejemplo que puede aplicarse a este principio ya que es
indudable que la pérdida de nuestro Litoral nos ha subordinado a Chile y
Perú en cuanto a nuestro comercio exterior y las sucesivas frustraciones
en las negociaciones tendientes a recuperar un puerto en el Pacífico han
creado un cierto complejo en determinadas esferas de opinión.
62 - 132
5.- “Dotados de un acceso al mar por herencia histórica o decisión
diplomática, los núcleos geopolíticos tienden a ampliar sus respectivos
andenes litorales”.
Esta ampliación puede ocurrir partiendo de un punto hacia direcciones
divergentes, o uniendo dos, tres o más salidas distintas en el mismo
litoral.
6.- “El comercio marítimo… no sigue a la bandera, ni la bandera lo sigue a
él, va con la bandera”.
Este pensamiento de Ratzel, contenido en su ensayo “El mar como fuente
de grandeza nacional” es refutado por Dorpalen, quien acude a ejemplos
históricos como la colonización francesa de Canadá y los casos de
noruega, Suecia y Grecia, que siendo (o habiendo sido) naciones
marítimas importantes, no tuvieron jamás ambiciones expansionistas.
7.- “Solo el mar puede producir verdaderas potencias mundiales”.
Este pensamiento de Ratzel se complementa con el siguiente de Wolf
Siewert: “La influencia de una potencia terrestre termina por regla general
en sus fronteras; pero la influencia de una potencia marítima puede
extenderse a través de todo el mundo”. Sir Walter Raleigh, poeta,
navegante y político inglés del siglo XVI dijo lo mismo en otras palabras:
“Quien domina el mar gobierna el comercio del mundo y, de esa manera,
la riqueza universal y finalmente llega a dominar al mundo mismo”.
Raleigh no hablaba de memoria pues era un hombre en el que se fundían
el pensamiento y la acción: fundó la colonia de Virginia en 1584, participó
en la toma de Cádiz en 1596 y emprendió la colonización de Guayana.
Otro filósofo y político inglés del siglo XVI, Sir Francis Bacon observó que
“el que domina el mar tiene gran libertad de acción y puede hacer la
guerra en la forma que mejor le cuadre”.
La historia confirma plenamente la acepción de los dos pensadores
alemanes y de los dos ingleses, que, por lo demás, no necesita
demostración. Si es cierto que Roma creó el primer imperio
verdaderamente digno de ese nombre, expandiéndose a través del
continente con sus ejércitos de tierra, no hay que olvidar que llegó a las
costas africanas y destruyó a Cártago, a través del mar Mediterráneo.
España, Portugal e Inglaterra fundaron los primeros imperios mundiales
de los tiempos modernos cruzando los mares y dominándolos, lo mismo
que ha hecho en este siglo EEUU cuyas fuerzas navales tienen bases en
todos los continentes.
8.- “Los Estados que, por ser mediterráneos, carecen de costas marítimas,
orientan su política a conseguirlas, o si este objetivo falla, a crear
condiciones favorables para neutralizar tal desventaja. Esta tendencia se
manifiesta con mayor vigor cuando anteriormente han poseído costas”.
Este principio se observa nítidamente en el caso de Bolivia, que, desde
la pérdida del Litoral, no ha cesado de buscar su recuperación en
negociaciones directas con Chile y recurriendo a los organismos
internaciones. Las numerosas frustraciones que hasta la fecha ha sufrido
63 - 132
nuestro país en este propósito no han aminorado su esperanza en una
solución equitativa que vendrá, estamos seguros, por el peso de la razón
y el derecho. Mientras llega ese día, Bolivia ha negociado y conseguido
facilidades portuarias en países vecinos como Perú, Brasil y Argentina
que, sin embargo, no son sustitutos del objetivo principal.
64 - 132
CAPÍTULO IX
GEOPOLÍTICA DEL ESTADO
66 - 132
La extensión del territorio sin embargo, puede ser un punto débil cuando no está
dominado por una población que disponga de recursos suficientes. De aquí que la
población, en cantidad y calidad, sea un elemento importante en el desarrollo de un
poder marítimo, porque gran parte de la misma ha de estar ocupada directa o
indirectamente en actividades de este sector, como el comercio marítimo, las
construcciones navales, tal como ocurría con la población de Inglaterra.
El carácter y las aptitudes de un pueblo son otro factor de poder marítimo, pues
mucho depende éste de la vocación marítima de los habitantes. Pero la vocación
marítima depende, a su vez, de la posición geográfica y de la configuración del
territorio, porque es natural que pueblos montañeses o esteparios, encerrados lejos
del mar, tengan poca o ninguna inclinación hacia la vida en el mar. La conjunción
del comercio marítimo a escala mundial y de la organización naval hizo de Gran
Bretaña la primera potencia marítima del globo. La naturaleza del gobierno es otro
elemento que pondera Mahan en su estudio, pues sin la eficacia, inteligencia y
determinación de los dirigentes no podrá conquistarse un poder marítimo, inclusive
si se dan los otros elementos que, en todo caso, deben ser estimulados y
conjugados por el gobierno.
En el continente europeo, la tesis del poder marítimo no despertó mucho
entusiasmo. Los franceses asignaban mayor importancia a la guerra terrestre que
a la naval y Alemania nunca fue una potencia marítima. “Su pueblo no se sintió
cómodo en el mar, como los ingleses, holandeses, norteamericanos y
escandinavos”. Los militares se aferraban en esos países a la idea tradicional de
que el poder marítimo concernía al comercio y a las colonias, jugando un papel
secundario en las relaciones entre Estados europeos. Los italianos, por su parte,
tenían ideas similares, pues sus enormes acorazados servían principalmente como
guarda costas para impedir las operaciones de desembarque de los franceses y sus
cruceros livianos no ambicionaban disputar el dominio del Mediterráneo occidental
a los cruceros pesados de Francia. La teoría naval continental sostuvo durante
muchos años que la defensa costera y la guerra de corzo eran suficientes para
garantizar la seguridad interna.
En otra parte nos hemos referido a la influencia que las obras de Mahan ejercieron
sobre la política marítima de [Link]. En Europa, trató de convencer a los “heréticos”
de la justeza de sus planteamientos y entre las dos guerras mundiales aparecieron
en Francia e Italia algunas obras interesantes sobre teoría naval. A comienzos de
este siglo, impresionado por la obra de Mahan, Ratzel publicó su ensayo “El mar
como fuente de grandeza nacional”, en el que, como él mismo lo confiesa, trata de
persuadir a sus compatriotas “de que Alemania también debe ser fuerte en el mar a
fin de llevar a cabo su misión mundial”. Antes de esto, Guillermo II afirmaba que
“nuestro futuro (el de Alemania) está en el mar” y dos años después el Reich
emprendió la construcción de una flota poderosa.
Haushofer, por su parte, equilibra la importancia que hay que dar a los poderes
marítimos y terrestres, evocando el conflicto histórico entre las naciones
continentales y marítimas. Por qué -se preguntaba- los Estados continentales no
saben, por regla general, ¿proseguir una guerra naval y las operaciones terrestres
de los otros (marítimos) terminan en desastres? Porque han tenido una orientación
67 - 132
unilateral -se responde- en su educación, sea como naciones marineras o como
continentales. Sólo un pueblo -concluye- que sea igualmente capaz en tierra como
en el mar puede mantenerse en ambos frentes y, por lo tanto, tener la fuerza de una
potencia mundial. O como lo advirtiera Ratzel en su obra “Geografía Política”, el
ideal de una política perspicaz, la única que puede establecer una potencia mundial
reside en la colaboración de motivaciones continentales y oceánicas”. De esta
manera, “ni el poder terrestre ni el marítimo por su cuenta pueden alguna vez crear
una potencia mundial, sino que para que exista será necesaria la presencia de
ambos…”.
La doctrina anglo-norteamericana da preeminencia a la batalla naval decisiva y al
bloqueo marítimo, mientras que Francia y Alemania se inclinaban por la guerra de
corzo y la desagregación progresiva de las flotas enemigas mediante operaciones
auxiliares, el recurso a armas especiales como el torpedo y la bomba y el empleo
de tácticas para la destrucción de elementos aislados. En 1914 y 1918 las
escuadras de cruceros británicos ocuparon posiciones previamente determinadas
en previsión de ataques alemanes contra su comercio. En las dos guerras, los
cruceros británicos trataron de trabar batallas con la flota enemiga, impusieron
bloqueos y tomaron medidas para destruir los navíos de corso.
Los japoneses tradujeron y estudiaron las obras de Mahan, pero no han publicado
ningún tratado significativo sobre la materia. Alexander Kiralfy observa esta
ausencia sugestiva de toda literatura naval en ese país, y la atribuye a razones
psicológicas y políticas. Desde el punto de vista militar, los japoneses son más
subjetivos, dice. Los teóricos occidentales se dedican a estudios estratégicos de
orden general; pero los japoneses no se interesan mayormente en los asuntos que
no les afectan. Aquellos proceden con espíritu puramente académico en el
tratamiento de estos temas, mientras que los japoneses no pueden desligarse del
espíritu político nacional, por lo que consideran que publicar trabajos serios sobre
teorías navales o de estrategias niponas podría perjudicar a la política de su país.
En las revistas navales japonesas se nota la misma reserva, agrega.
Revisando la historia del Japón, Kiralfy recuerda que fue por el mar (no podía ser
de otra manera), que los mongoles llegaron en 2.500 a.c. y ocuparon las islas que
actualmente son el Japón. Después de siglos de luchas encarnizadas exterminaron
a las poblaciones aborígenes o las empujaron hacia las islas más septentrionales.
En estas operaciones, los invasores emplearon navíos de guerra, o más
precisamente transportes marítimos, y mientras los ejércitos de tierra se
desplazaban en el interior, sus flotas circundaban las costas desembarcando
poderosas tropas sobre los flancos del enemigo, “como lo harían las escuadras
japonesas en los primeros meses de la II Guerra Mundial”. Durante las numerosas
guerras libradas entre los grandes clanes japoneses, el barco era el medio de
transporte por excelencia y la tierra el escenario de las batallas. De esta forma, los
japoneses se acostumbraron a considerar los barcos como medios de transporte
antes que como elementos de combate.
En la guerra contra Corea los dos ejércitos principales desembarcaron en el sur y
ocuparon rápidamente la capital, mientras escuadras de cruceros se encargaban de
expulsar a las escuadras coreanas que trataban de impedir las operaciones de
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invasión. En las guerras contra China (1.894-95) y contra Rusia (1.904-05), Japón
desarrolló acciones navales y recurrió al bloqueo. Sin embargo, en la II Guerra
Mundial los japoneses evitaban los combates navales y parecían no preocuparse
de un bloqueo o de un contra bloqueo naval (recordemos que el demoledor ataque
japonés a Peral Harbour, que determinó el ingreso de [Link]. a la guerra fue
realizado por aire y no por mar).
III.- DERECHO DEL MAR.
La importancia económica y política del mar ha estimulado la formación de un
conjunto de normas supra-nacionales que se han elaborado principalmente en el
seno de las Naciones Unidas durante las cuatro últimas décadas y que constituyen
la médula de una nueva rama del derecho internacional, llamada precisamente
Derecho del Mar.
Podemos definir el Derecho del Mar diciendo que es la rama del Derecho
Internacional Público que regula los derechos y obligaciones que tienen los Estados
en el mar territorial, en otras zonas contiguas a éste y en alta mar, así como con
referencia a los recursos orgánicos e inorgánicos existentes en las aguas, en el
lecho y en el subsuelo de los fondos marinos.
A.- Los precursores.
Puede considerarse al holandés Hugo Grocio como uno de los precursores del
Derecho Internacional Público y particularmente del Derecho del Mar, pues en
su obra “Mare Liberum”, publicada en 1.609, sostenía la libre navegación de
los mares, al paso que Selden sostenía lo contrario en su libro “Mare Clausum”
(1.635), escrito para justificar las pretensiones de Inglaterra de dominar los
mares en su provecho comercial. La libertad de navegación en alta mar es un
concepto generalmente admitido desde mediados del siglo XVIII.
Antes de que Grocio publicara su “Mare Liberum”, Francisco de Vitoria,
domínico, jurista y teólogo español, nacido en Victoria, Alava, considerado
fundador del Derecho Internacional, propugnó la libertad de los mares y se
opuso al monopolio de la navegación, fundándose en el jus communicationis.
La figura jurídica del mar territorial nació con la obra de Corneio Bynkerkshoek
“De Dominio Maris”, publicado en 1.702, a partir de la cual las aguas del
océano se dividieron en dos zonas: el alta mar, libre para todos, y el mar
adyacente o territorial, cuya extensión fue propuesta por el abate Galiano en
1.782 al medir en tres millas el alcance de un tiro de cañón de la época, desde
la costa. Esta medida se convirtió en norma para muchos Estados hasta el
siglo XX.
B.- El Derecho del Mar en el Siglo XX.
El 18 de agosto de 1.952, los gobiernos de Ecuador, Perú y Chile emitieron en
Santiago de Chile una declaración sobre Zona Marítima, en la que
establecieron para ellos una “zona exclusiva” de 200 millas a partir de la costa,
en la cual proclamaron su soberanía y jurisdicción exclusiva sobre las aguas,
suelo y subsuelo del mar.
69 - 132
El 29 de Abril de 1.958 se suscribió en Ginebra, Suiza, varias convenciones
relativas al mar: una sobre el mar territorial y la zona contigua, otra sobre la
alta mar, otra sobre la plataforma continental y sobre pesca y conservación de
recursos vivos de la alta mar. El 17 de diciembre de 1.970 la Asamblea General
de la ONU aprobó la Resolución 2749 declarando que “los fondos marinos y
oceánicos y su subsuelo, fuera de los límites de la jurisdicción nacional (que
en adelante se denominarán “la zona”), así como los recursos de la zona, son
patrimonio común de la humanidad”. Agrega dicha resolución que la zona no
estará sujeta a apropiación por medio alguno por Estados ni por personas
naturales o jurídicas y que ningún Estado Reivindicará, ejercerá o adquirirá
derechos con respecto a la zona o sus recursos, que sean incompatibles con
el régimen internacional que ha de establecerse. La zona será utilizada con
fines pacíficos por todos los Estados, sean ribereños o sin litoral, sin
discriminación.
C.- La Convención del 10 de Diciembre de 1982.
El 10 de diciembre de 1.982 se firmó en Montego Bay, Jamaica, la Convención
de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, después de ocho años de
negociaciones en el marco del organismo mundial, negociaciones que se
enredaron porque las potencias industrializadas se oponían a la aprobación
de un Derecho del Mar que garantizase el derecho de todos los Estados,
teniendo en mente la apropiación de los cuantiosos recursos minerales que el
océano guarda. En efecto, [Link]., Gran Bretaña, Alemania, Francia y sus
socios pretendía aprobar legislaciones particulares en beneficio propio, y así
lo hicieron en principio. [Link]. aprobó su Ley de Recursos Minerales Duros
del Fondo Oceánico en junio de 1.980 y Alemania Federal lo hizo al siguiente
mes. El grupo llamado de “Estados de igual parecer”, que también incluía a
Bélgica, Italia, Japón, Gran Bretaña, Francia y Holanda, celebraron una
reunión “privada” en Washington en noviembre de 1980 para coordinar sus
intereses en la materia. Poco después los parlamentos del Reino Unido y de
Francia recibieron sendos proyectos de legislación sobre el particular. En
Enero de 1.981 los mismos Estados celebraron una segunda reunión secreta
en Bonn, Alemania Occidental.
La Convención de Jamaica confirma en lo principal las disposiciones de las
Convenciones de Ginebra de 1958 sobre mar territorial (12 millas), zona
contigua (24 millas), zona económica exclusiva (200 millas), plataforma
continental (no más de 200 millas) y alta mar. Con referencia a esta última
dispone en ella la libertad de navegación, de sobre vuelo, de pesca, de tender
cables y tuberías submarinos, de construir islas artificiales y de investigación
científica. La Convención reconoce asimismo el derecho de acceso al mar y
desde el mar de los Estados sin litoral y su libre tránsito. Reitera que “la zona
y sus recursos son patrimonio común de la humanidad”, que deben ser
utilizados por todos los Estados con fines pacíficos solamente y establece un
mecanismo para la solución de las controversias marítimas entre los Estados.
70 - 132
IV.- EL MAR Y LOS INTERESES ECONÓMICOS DE LAS GRANDES POTENCIAS.
Como se ha adelantado en el párrafo 3, la renuencia de las potencias
industrializadas a negociar y suscribir la Convención de 1982, derivaba de su
propósito de explorar y explotar por su cuenta y, en su exclusivo beneficio, las
incalculables riquezas minerales que encierran los fondos marinos, marginando de
sus proyectos a los países del Tercer Mundo.
Según fuentes de las Naciones Unidas, citadas por el “Centro de Estudios
Económicos y Sociales del Tercer Mundo (CEESTEM), con sede en México, existen
en las plataformas submarinas reservas probadas de 358 mil millones de toneladas
de manganeso, 43 mil millones de toneladas de aluminio, 14700 millones de
toneladas de níquel, 7900 millones de toneladas de cobre, 5200 millones de
toneladas de cobalto y 3400 millones de toneladas de molibdeno. Se informa que
en el Océano Pacífico solamente se ha detectado 207 millones de toneladas de
hierro, 10000 millones de toneladas de titanio, 1300 millones de toneladas de plomo
y 800 millones de toneladas de vanadio. Numerosos otros minerales abundan -se
afirma- en los “nódulos polimetálicos” o en yacimientos consolidados que se
encuentra virtualmente en todos los mares del mundo. Hasta ahora sólo se ha
extraído comercialmente del océano el sodio y el cloro, bajo la forma de cloruro de
sodio (sal marina) y el manganeso y el bromo. La explotación de otros recursos de
los fondos marinos, como el carbón en Japón, Canadá y Gran Bretaña, el azufre,
barita y hierro en [Link]. y el potasio en Gran Bretaña, es hasta ahora “una
extensión en el mar de explotaciones iniciales en tierra”, porque a grandes
profundidades la explotación minera tiene costos prohibitivos, aunque los avances
tecnológicos y los requerimientos estratégicos están impulsando a las potencias
industrializadas a emprender su extracción. Agréguese a lo anteriormente dicho que
la mayoría de los minerales estratégicos están ubicados en países del Tercer
Mundo que, por no recibir precios equitativos de los consumidores, oponen algunas
dificultades a su exportación. (EEUU importó en 1.976 el 98 % del manganeso y del
cobalto que necesita, el 71 % del níquel y el 15 % del cobre).
Se ha informado que existen por lo menos seis grandes consorcios multinacionales
interesados en explorar y explotar las riquezas mencionadas; consorcios que
pueden financiar los enormes recursos que la empresa demanda, por lo que exigen
concesiones durante por lo menos 30 años para recuperar las inversiones, pues de
otra manera -arguyen- los bancos se negarán a otorgar financiamientos y los
trabajos “nunca se harán realidad. En esta forma presionaban a las potencias del
Norte a prescindir del marco de una Convención como la de 1.982 y a los Estados
del Sur a “dejar hacer”, porque de lo contrario no verían nunca ninguna utilidad de
esos yacimientos minerales del fondo del mar.
Los consorcios mencionados en el párrafo precedente son estos:
A.- Kennecott Group, fundado en 1974, con empresas de Gran Bretaña, Canadá
y Japón.
B.- Ocean Associates, fundado en 1974, con empresas de EEUU y de Bélgica.
C.- Ocean Management Inc., fundad en 1975, con empresas de EEUU, Japón,
Canadá y Alemania Federal.
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D.- Ocean Minerals Co., fundado en 1977, con empresas de EEUU y de Holanda.
E.- Deep Ocean Mineral Association, fundado en 1974 con 35 compañías de
Japón.
F.- Association Francaise Pour L’etude et la Recherche de Nodules, fundada en
1974, integrada por cinco grandes compañías de Francia.
V.- LA CONVENCIÓN DE 1982 Y LOS PAÍSES SIN LITORAL.
La convención reconoce a los Estados sin litoral el derecho de acceso al mar y
desde el mar y libertad de tránsito, en su Art. 125, que dispone lo siguientes:
A.- Los Estados sin litoral tendrán el derecho de acceso al mar y desde el mar
para ejercer los derechos que se estipulan en esta Convención, incluidos los
relacionados con la libertad de la alta mar y con el patrimonio común de la
humanidad. Para este fin, los Estados sin litoral gozarán de libertad de tránsito
a través del territorio de los Estados de tránsito por todos los medios de
transporte.
B.- Las condiciones y modalidades para el ejercicio de la libertad de tránsito serán
convenidas entre los Estados sin litoral y los Estados de tránsito interesados
mediante acuerdos bilaterales, subregionales o regionales.
C.- Los Estados de tránsito, en el ejercicio de su plena soberanía sobre su
territorio, tendrán derecho a tomar todas las medidas necesarias para asegurar
que los derechos y facilidades estipulados en esta parte para los Estados sin
litoral, no lesionen en forma alguna sus intereses legítimos.
El derecho reconocido en el párrafo A de este artículo de acceso al mar y desde el
mar… está condicionado y puede ser restringido con la suscripción de un convenio
bilateral con el Estado de tránsito, que puede “tomar todas las medidas
necesarias…” en salvaguaradia de sus intereses legítimos, según rezan los párrafos
B y C. Aquí reside el “vasallaje” a que están sometidos los estados sin litoral, de que
habla el principio enunciado en el Cap. VIII. Bolivia tiene en esto una amarga
experiencia por la forma cómo Chile ha restringido reiteradamente su derecho al
“libre tránsito” reconocido por el Tratado del 20 de octubre de 1.904 y es previsible
que la situación no ha de cambiar, con lo que el “acceso al mar y desde el mar” y
los derechos que conlleva, no pasarán de ser meros enunciados de la Convención.
Otra desventaja muy seria para los Estados sin litoral, con referencia a los ribereños,
es que éstos se han asegurado una serie de derechos privativos sobre la Zona
Económica Exclusiva de 200 millas y sobre la plataforma continental, conquistando
enormes espacios marítimos, sin recurrir a la violencia. Como lo hizo notar el
comentario de un periódico alemán en 1982, publicado en “Presencia” de La Paz el
6 de mayo de 1.983, “nunca jamás en la historia se han apropiado mediante una
sola firma tantos Estados territorios aunque no se trate precisamente de tierra, sino
más bien de la superficie y el subsuelo del mar”.
La situación de Bolivia, encerrada entre sus vecinos, sin acceso directo y soberano
al mar y a expensas de la voluntad de aquéllos para transitar hacia el océano, se
subordina todavía más si tenemos en cuenta que no puede usar ni disponer de los
ingentes recursos que el mar encierra en las zonas que, conforme a la Convención
72 - 132
de 1.982, son de provecho exclusivo de los Estados costeros. Lamentablemente,
nuestro país no estuvo representado en la conferencia donde se aprobó la
Convención de 1.982 y no hizo conocer su criterio sobre el particular. Que nosotros
sepamos, tampoco ha habido una declaración posterior de la Cancillería boliviana
en esta materia.
73 - 132
CAPÍTULO X
GEOPOLÍTICA DEL ESTADO
POBLACIÓN Y PODER
75 - 132
pierde control sobre su espacio a medida que se urbaniza y se despoja de su
carácter rural.
Con este razonamiento, los geopolíticos alemanes concentraron su atención en la
"reorganización" de Alemania, puesto que la población urbana de ese país crecía
aceleradamente en detrimento de la masa rural. En Octubre de 1933, el gobierno
nazi promulgó la ley de Granjas Hereditarias del Reich, que disponía que todas las
propiedades rurales, hasta cierto tamaño, eran hereditarias, inalienables e
individuales y que el campesino propietario por herencia no podía abandonar su
granja por otro trabajo. La geopolítica y la política agraria -decían- se
complementan.
Si bien es cierto que la población campesina es la más conservadora y se aterra
generalmente a su tierra, en los tiempos que corren se observa un éxodo masivo de
pobladores del campo a la ciudad, en busca de trabajo y de mejores condiciones de
vida, puesto que el sector primario de la economía resulta muy desatendido en los
países atrasados, por falta de recursos, de estímulos y de técnicas modernas de
producción. Por otra parte, las sociedades rurales atrasadas están reducidas -como
se ha dicho- a una economía de subsistencia que no les permite ocupar
efectivamente sus tierras. Además, países altamente industrializados como [Link].
con una población campesina inferior al 5% del total, han dominado su espacio hace
tiempo, con el despliegue de tu poderío económico, político y bélico, mientras que
los Estados atrasados, con poblaciones campesinas que sobrepasan el 50% del
total (como es el caso de Bolivia y de muchos otros países), están lejos de dominar
realmente su territorio. La escuela alemana se equivocó en este enfoque, que no
concuerda con las realidades de la sociedad actual, dominada por el maquinismo y
la tecnología que tiende a reducir la mano de obra campesina y a incrementar la
masa de trabajadores urbanos, aun a costa del desempleo y la sub ocupación.
En resumen, podemos decir que, para que la población sea un factor positivo de
ocupación del territorio y éste sea un elemento activo del Estado, es decir un
espacio vivo y no una superficie muerta, se requiere que posea las siguientes
características:
A.- Densidad demográfica suficiente (no excesiva) para dominar efectivamente el
territorio.
B.- Capacidad demográfica, que depende de otras características
interrelacionadas.
C.- Alfabetización y escolaridad óptimas, que eliminen por completo el
analfabetismo.
D.- Instrucción media, superior y técnica que responda a las necesidades del
desarrollo de la sociedad global.
E.- Higiene, salud y previsión social que cubra todos los segmentos de la
población, de suerte que las tasas de morbi-mortalidad se reduzcan en la
mayor medida posible.
F.- Vivienda popular, con los servicios mínimos requeridos.
G.- Fuentes de trabajo que reduzcan la desocupación al mínimo tolerable para la
población económicamente activa.
76 - 132
II.- PODER.
79 - 132
La fortaleza externa del poder, como la interna, es obra de toda la población y
principalmente de las instituciones públicas; pero hay dos instituciones que juegan
un papel decisivo en aquélla: la diplomacia nacional y las Fuerzas Armadas,
llamadas éstas, como es sabido a resguardar la seguridad interior y exterior del
Estado.
80 - 132
CAPÍTULO XI
GEOPOLÍTICA DEL ESTADO
81 - 132
Conviene subrayar algunos de esos factores. El territorio, en primer lugar, ha de ser
lo suficientemente extenso para albergar la variedad de recursos y de población que
el poder nacional requiere. La posibilidad de una guerra nuclear acrecienta la
importancia de la extensión del territorio. "La pérdida de una parte considerable de
territorio nacional sin que se vislumbre perspectivas rápidas de una reconquista
suele disminuir el estado anímico del pueblo conquistado", observa Morgenthau, y
esta observación es pertinente para los bolivianos. En cuanto a la cantidad de
población, se anota que ningún país con escasa población puede aspirar a ser un
protagonista (actor principal, potencia) en el campo de las relaciones
internacionales.
II.- INGREDIENTE CUALITATIVO DEL PODER NACIONAL.
Hasta hace poco se estimaba al poder nacional como la suma de factores
materiales: superficie territorial, población, recursos naturales, su transformación en
bienes de capital, de uso y consumo, desarrollo económico, poderío militar (armas
y efectivos, etc.). Poca importancia se asignaba a factores cualitativos como la moral
nacional, que aparece en los últimos peldaños del cuadro de la Pág. donde se
compara las opiniones de cuatro autores.
CUADRO DE CRITERIOS PARA EVALUAR EL PODER NACIONAL
SEGÚN DIVERSOS AUTORES
HARTMA
SPYKMAN MORGENTHAU STEINMETZ N
1. Superficie del
territorio. Dimensiones del Elemento
Geografía. territorio. geográfico.
2. Naturaleza de las
fronteras.
3. Tamaño de la Tamaño de la Elemento
Población.
población. población. demográfico.
4. Existencia o
inexistencia de
materia prima. Recursos
naturales Elemento
5. Desenvolvimiento Riqueza
económico y Capacidad económico
tecnológico. industrial
6. Poder financiero.
7. Homogeneidad
étnica
8. Grado de
integración social.
Elemento
9. Estabilidad política. Instituciones organizativo
políticas administrativ
o
82 - 132
Unidad y
Carácter nacional. cohesión
11. Moral nacional. nacional.
Moral nacional.
Cualidades
morales.
Respeto por las
Cualidades de la potencias
diplomacia. extranjeras y
amistad con ellas
Grado de Cualidades del Elemento
preparación militar. comando. militar.
Hace cuatro siglos, sin embargo, Francis Bacon dijo que el “conocimiento en si es
poder", según nos lo recuerda Alvin Toffer al comienzo de su último libro. La tesis
de esta obra es que las fuentes del poder están cambiando de la violencia y la
riqueza en que tradicionalmente se asentaba, al conocimiento, definido "como
imaginación, valores, imágenes y motivación, junto con habilidades técnicas
formales". La tercera revolución industrial, de la que mucho se habla, se basa en
las transformaciones que operan la difusión e internacionalización de las modernas
técnicas del conocimiento, cuyo control "es el punto capital de la lucha mundial por
el poder que se entablará en todas y cada una de las instituciones humanas". Esta
revolución insurgió cuando a partir de los años sesenta el trabajo manual fue
gradualmente suplantado por el trabajo intelectual en las economías avanzadas, y
particularmente en los Estados Unidos de América. Actualmente los servicios en
general absorben el 75% del empleo total y las exportaciones mundiales de
servicios y de propiedad intelectual igualan a las de electrónica y automóviles juntos,
o a las de alimentos y combustibles, juntos también.
Es indudable que la revolución científica y tecnología de las últimas décadas
introduce un factor cualitativo muy importante en la constitución y transformación
del poder, al punto de aseverarse que, en el siglo XXI, el conocimiento será la
materia prima principal. Pero no concordamos con la afirmación de que el
conocimiento desplazará, o está desplazando, a la violencia y a la riqueza como
fuentes del poder. Es difícil imaginar que la violencia sea totalmente eliminada un
día por el conocimiento, ya que si el conocimiento es poder (y sin duda que lo es:),
la lucha por su posesión o monopolio no estará exenta de violencia. Tampoco es
razonable pensar que el conocimiento hará innecesaria a la riqueza como fuente de
poder, porque mientras más alto y sofisticado es el conocimiento, su posesión está
restringida a las élites financieras y culturales que no permiten su difusión y
utilización sino para los fines que les convienen. Es cierto que el estado actual de
las comunicaciones y de los medios masivos de información facilita el acceso de la
población a una extensa gama de conocimientos, como no se podía sospechar hace
solamente unas décadas. Pero en los hechos, son una ínfima, minoría quienes
participan en la red internacional de investigaciones, y una mayoría no tiene acceso
aun a las fuentes originales de ese conocimiento, ni siquiera a programas y
publicaciones especializados que, o no tienen difusión general, o son caros. De
83 - 132
consiguiente, no es cierto que "la verdadera característica revolucionaria del
conocimiento es que también el débil y el pobre pueden adquirirlo.
En su obra citada, Toffler afirma que "hay un límite a la cantidad de fuerza que
podemos utilizar antes de que destruyamos aquello que deseamos capturar o
defender". Sin embargo, la historia de la humanidad demuestra que ésta ha
avanzado destruyendo gran parte de su propia obra. Como el Ave Fénix, la
humanidad ha resurgido de sus cenizas. El siglo XX es testigo de un progreso
científico y tecnológico sin precedentes, a pesar de las dos guerras mundiales, o
más bien como consecuencia de ellas. O sea que no hay límite para la cantidad de
fuerza que el ser humano puede emplear en favor de sus designios, menos todavía
ahora cuando hay almacenada una aterradora capacidad de armamento nuclear
cuya potencia destructiva ha mantenido la paz global durante el segundo medio
siglo XX. Tampoco es cierto, como cree Toffer, que "el dinero no puede comprarlo
todo". Desde las épocas más remotas de la humanidad, a través del trueque y de
toda clase de transacciones, el interés económico ha determinado la conducta y el
destino de los hombres y de esta regla no escapan grandes ni chicos, ricos ni
pobres, nobles ni plebeyos. En consecuencia, no es probable que la fuerza y la
riqueza desaparezcan totalmente en la alquimia del poder.
El mismo Toffer nos informa que en el estudio sobre "Las necesidades de espionaje
en el Decenio de 1.990", elaborado por expertos estadounidenses, se estima que
los países menos desarrollados seguirán comprando armas modernas porque, a
medida que disminuye su poder económico, se ven enfrentados a mayores
problemas políticos y sociales. Agrega que la mayor escasez que confrontarán esos
países será la del conocimiento utilizable con fines económicos, lo que confirma
nuestra aserción de que el conocimiento científico y tecnológico de alta categoría
es una mercancía cara, como todos los productos escasos y de ateo valor. En
consecuencia, como el conocimiento que da poder se adquiere con dinero y
proporciona fuerza a quien lo tiene, no es previsible que la violencia y la riqueza
desaparezcan como ingredientes del poder.
III.- EL INTERÉS NACIONAL.
Suele decirse que los Estados buscan el poder o tratan de ser poderosos
acicateados por el interés nacional que guía los pasos de su política exterior. Pero,
como se define el interés nacional? No es una tarea sencilla. Charles A. Beard dijo
en un libro publicado en 1.934, The Idea of National Interest" (citado por Mostré
VIVES), que esta idea surgió en la Italia del siglo XVI como "voluntad del príncipe"
en unos casos, "intereses dinásticos" o "razón de Estado" en otros. Con la aparición
del Estado-nación más tarde, esas ideas se transformaron en "lo nacional", la
"voluntad general", el interés público, etc.
Manfred Wilhelmy entiende el interés nacional como el interés vital que es
fundamental "para consolidar mejor o preservar la posición (del Estado) como actor
en el Sistema internacional”. Asigna a estos intereses las siguientes características;
son imperativos (forzosos); superiores, porque le sobreponen a los intereses
particulares: de largo plazo pues aunque se los considera permanentes, cambian
debido a las grandes transformaciones en el sistema político internacional, en el
ámbito político interno en la cultura política. Tal el caso, por ejemplo, de los cambios
84 - 132
ocurridos en la URSS., en Europa del Este y en el mundo desde 1.989, que pusieron
fin a cuatro décadas de guerra fría; acontecimientos que dieron otro sentido a los
intereses nacionales de los países ex-socialistas. Los intereses nacionales son, por
lo que se ha dicho, irrenunciables.
Puesto que la política exterior de un Estado se define, sobre todo en base al interés
nacional, es lógico que éste coincida con su interés internacional, es decir, con lo
que conviene al Estado en sus relaciones con otros Estados y actores
internacionales. Por ejemplo, los actores principales tratan de imponer sus valores
políticos, económicos y culturales en la comunidad internacional o en sus áreas de
influencia, como ocurre con [Link]., Francia, Alemania, España, Japón y otros, y
ocurría con la URSS.
Coincidiendo con los criterios expuestos, Tomasini piensa que "...el concepto de
interés nacional ejerce una influencia reduccionista en virtud de la cual todos los
demás intereses de una nación se subordinan en última instancia a unos cuantos
intereses irreductibles que no son sino una visión nacional de la trilogía individual
"vida, libertad y propiedad”, a saber la supervivencia física de la nación, la libertad
de sus ciudadanos y su subsistencia económica". Más adelante agrega que: "... lo
más probable es que el interés nacional sea definido de acuerdo con los intereses
del grupo gobernante o que incluso aquellos a quienes en un momento corresponde
tomar las decisiones hagan depender esta definición de sus propios valores...".
Se ve, pues, que este concepto varía según los tiempos y las circunstancias, pues,
como lo observa el mismo Tomasini:
"Uno de los componentes de la visión actual de las relaciones internacionales radica
en la percepción de la complejidad del mundo moderno, del avance del proceso de
transnacionalización, de la interdependencia cada vez mayor entre las distintas
sociedades nacionales, el creciente entrelazamiento entre los aspectos políticos,
económicos y tecnológicos que presentan esas relaciones y de la progresiva
sectorialización y tecnificación de la política exterior. En efecto, a las tradicionales
cuestiones geopolíticas, estratégicas y militares que monopolizaban la definición del
interés nacional en el pasado comienzan a apegarse nuevos temas de interés vital
para las relaciones entre los Estados, como las relaciones económicas y
comerciales, la competencia industrial y tecnológica, sus vinculaciones financieras,
la energía, el medio ambiente, el terrorismo, el narcotráfico y los nexos raciales,
ideológicos y religiosos entre las distintas sociedades nacionales".
IV.- DIPLOMACIA Y ESTRATEGIA.
Hemos dicho que hay dos instituciones públicas llamadas a jugar un papel de primer
orden en el desarrollo del poder externo del Estado: la diplomacia y las Fuerzas
Armadas. Al dedicar este capítulo al poder nacional e internacional, nos
corresponde subrayar la importancia de la diplomacia y de la estrategia en ese
campo, cuyas actividades se apoyan y se complementan, subordinándose a la
política exterior, es decir, a quienes conciben y ejecutan la actuación del Estado en
sus relaciones con otros actores".
La diplomacia se define de diversas maneras: "Es el manejo de las relaciones
internacionales mediante la negociación; el método merced al cual se ajustan y
85 - 132
manejan estas relaciones..." "La diplomacia es el conjunto de interacciones
internacionales de carácter pacífico, conducidas por agentes oficiales de tos
Estados y de organizaciones ínter-gubernamentales". Es el ajuste de las diferencias
a través de la negociación". Nosotros decimos que es el medio de que se vale la
política exterior para alcanzar sus objetivos”.
El concepto de diplomacia proviene de diploma, voz que en griego era una hoja de
papel doblada en dos, como se hacía entonces con los documentos oficiales. Por
esto en 1784 el inglés Thomas Astte dijo que la diplomacia era "la ciencia o el
conocimiento que nos capacita para formarnos un juicio personal sobre la época y
autenticidad de manuscritos, mapas, registros y otros monumentos de la
antigüedad". La diplomacia con caracteres modernos aparece en las ciudades
Estado de Italia. Venecia era un centro comercial muy activo que mantenía
contactos con el mundo que le rodeaba a través de mercaderes y del primer servicio
diplomático organizado. Hasta la primera guerra mundial esta actividad se
desenvolvía entre el protocolo de las cortes y el secreto de las cancillerías. Un buen
diplomático debía ser cortesano y prudente a la vez. Sus palabras eran dichas para
ocultar sus pensamientos, según la máxima en aplicación. La evolución de los
hechos y el advenimiento de una sociedad de masas después de la Primera Guerra
Mundial impusieron una diplomacia abierta y profesional, lo que se hizo todavía más
necesario después de la Segunda Guerra Mundial, con la eclosión de nuevos
Estados en África y Asia como resultado del proceso de descolonización.
La aparición de nuevos actores en la escena internacional durante las últimas
décadas, como son los organismos multilaterales internacionales, las
organizaciones transnacionales y no gubernamentales, exige una diplomacia
dinámica, sectorial y cooperativa que pueda adecuar los intereses nacionales al
ritmo cambiante de los acontecimientos. "La tarea central de la diplomacia ha dejado
de concentrarse en la solución de los conflictos y en la administración del orden
para referirse cada vez más al análisis, la previsión y el manejo del cambio,
respondiendo así a la arraigada convicción social de que es necesario tener un
mínimo de orden en medio de un cambio constante".
La especificidad de los asuntos que forman parte de la agenda internacional
contemporánea (económicos, sociales, científicos, tecnológicos, humanitarios,
ecológicos, etc.), determina que el diplomático generalista sea una reliquia del
pasado o que esté asistido por diplomáticos especialistas en distintas materias. Por
esta razón la política exterior no es más un privilegio de las cancillerías, sino que en
su concepción y ejecución participan especialistas de otros ministerios,
reparticiones públicas, organismos empresariales y laborales, etc.
En un marco general, la diplomacia se desplaza en tres grandes áreas; la
representación del Estado y de la sociedad nacional, que incluye la defensa y
promoción de sus intereses; la información en dos sentidos: para el conocimiento
del país extranjero y para el conocimiento de los otros países en el propio, lo cual
requiere establecer y mantener canales adecuados por los cuales circule un flujo
constante de comunicaciones; y la negociación sobre materias que forman la
urdimbre de las relaciones internacionales.
86 - 132
Raymond Aron dice que la diplomada puede ser definida como el arte de convencer
sin usar la fuerza, y la estrategia como él arte de vencer de un modo más directo.
En tiempos de paz la política se vale de medios diplomáticos sin excluir el recurso
a las armas, por lo menos a guisa de amenaza. Durante la guerra la política no
puede prescindir de la diplomacia que sigue manejando las relaciones con los
aliados y con los neutrales, y en determinados momentos, con el enemigo, puesto
que imponerse es también convencer -como razona ARON-, porque una
demostración de fuerza puede hacer que el adversario retroceda en su posición.
Quien tiene superioridad de armamento en tiempo de paz convence a sus aliados,
rivales y adversarios* sin haber de recurrir a las armas.
Mortenthau, destaca también la importancia de la diplomada en estas palabras
suyas: "Por más inestable que resulte, entre todos los factores que conforman el
poder de una nación sobresale la calidad de la diplomacia. Todos los otros factores
que determinan el poder nacional son, por así decirlo, la materia prima sobre la que
se modela el poder de una nación. La calidad de la diplomacia de una nación
combina estos factores diferentes en un conjunto integral, les da dirección y peso y
despierta sus latentes potencialidades, dándoles el aliento de un poder real... La
diplomacia es el arte de combinar los distintos elementos del poder Nacional para
que rindan el máximo efecto sobre aquellos puntos de la escena internacional que
más directamente conciernen al interés nacional. Se puede decir que la diplomacia
es el cerebro del poder nacional, así como la moral nacional es su alma". Más
adelante se pregunta: Qué habría sido del poder de Francia sin la habilidad de
Richelieü. Mazarin y Talleyrand? ¿Qué habría sido del poder alemán sin Bismarck?
¿Del italiano sin Cavour? ¿Cuánto debe el poder de la joven república
norteamericana a un Franklin, a un Jefferson a un Madison... a sus embajadores y
a sus secretarios de Estado”?
Según Morgenthau, el trabajo de la diplomacia se orienta en cuatro direcciones: a)
debe determinar sus objetivos a la luz del poder real y potencialmente disponible
para alcanzar tales metas. Esto es de la mayor relevancia, porque si los objetivos
son ilusorios, irreales o inalcanzables en determinadas circunstancias, se corre el
riesgo de incurrir en fiascos o fracasos diplomáticos o lo que es peor, de provocar
conflictos imprevistos: b) debe evaluar los objetivos de otras naciones y su poder
real y potencialmente disponible para alcanzar sus metas. Este punto guarda directa
relación con el anterior, ya que una incorrecta evaluación de las metas y del poder
de otros actores conlleva riesgos similares a los ya señalados: c) debe determinar
hasta qué punto estos objetivos diferentes son compatibles entre sí; y d) debe
emplear los medios apropiados para b consecución de sus objetivos.
Sobre la estrategia nos hemos ocupado especialmente en el Cap. III. Nos
corresponde decir aquí que la estrategia complementa estrechamente las tareas de
la diplomacia al punto de que es inconcebible ésta sin aquella. En efecto, la
diplomacia en sí tiene un componente estratégico que define los escenarios, medios
y oportunidades en que ha de actuar para alcanzar los objetivos de la política
exterior. En otras palabras, sin una planificación estratégica la diplomada quedaría
paralizada o tendría que aventurarse en terreno desconocido y. por lo mismo,
riesgoso. La estrategia diplomática involucra, por supuesto, las acciones tácticas y
logísticas indispensables en dicha disciplina.
87 - 132
La diplomacia es también asistida, desde afuera, por la estrategia militar, ofensiva y
defensiva, que trabaja (o debe trabajar) sin interrupción en el ámbito castrense, en
tiempos de guerra como de paz. La estrategia militar provee a la diplomacia
información permanente y oportuna cubre las líneas de contacto que deben recibir
atención de la política exterior. Le mantiene informada asimismo sobre las
proyecciones y desplazamientos estratégicos de loe países vecinos y otros respecto
a los cuales haya que diseñar una política exterior. Le proporciona, en fin, los
cuadros macro-estratégicos globales y regionales necesarios para su cometido.
V.- POTENCIAS, SUPERPOTENCIAS Y ESTADOS DÉBILES.
La comunidad jurídica internacional se basa en la igualdad de derechos y deberes
de los Estados (Arts. 2 y 9 de las Cartas de la ONU. y de la OEA, respectivamente).
La Carta de la OEA; es más explícita y contiene las siguientes disposiciones:
Artículo 9.
"Los Estados son jurídicamente iguales, disfrutan de iguales derechos e igual
capacidad para ejercerlos, y tienen iguales deberes. Los derechos de cada uno no
dependen del poder de que disponga para asegurar su ejercicio, sino del simple
hecho de su existencia como persona de derecho internacional.
Artículo 10.
Todo estado Americano tiene el deber de respetar los derechos que disfrutan los
demás Estados de acuerdo con el derecho internacional.
Artículo 11.
Los derechos fundamentales de los Estados no son susceptibles de menoscabo en
forma alguna".
Esto, que parece tan evidente a la luz del Derecho Internacional Público y de las
Cartas mencionadas no condice precisamente con la realidad, ya que, como ocurre
en el orden individual, los Estados poderosos suelen arrogarse facultades que no
poseen o desconocen derechos de los Estados débiles. Por esta razón dice Mestre
Vives, parafraseando a Orwell, que "en realidad de las relaciones internacionales
unos Estados son más iguales que otros" y Treitschke advierte que "si la soberanía
auténtica se define por el derecho efectivo del recurso a las armas, sólo es
auténticamente soberano el Estado poderoso".
Se observa, pues, que el poder nacional se traduce en poder internacional,
desplegando en este campo una influencia favorable a sus intereses y perjudicial a
los intereses de los Estados menos poderosos. ¡Si es cierto que “¡el Derecho
Internacional ha evolucionado mucho desde las primeras obras de Vitoria y de
Grocio y que las Naciones Unidas son un avance innegable con referencia a la
Sociedad de las Naciones, no es posible desconocer e! papel que en las relaciones
internacionales juegan los intereses y los poderes nacionales.
Esta desigual condición de los Estados por motivo de su poder determina la
existencia de una "jerarquía" que los clasifica en super-potencias, grandes
potencias, potencias medianas, pequeños Estados y mini-Estados. Las dos últimas
categorías son, por supuesto, las más desfavorecidas en sus relaciones con las
88 - 132
otras, pues como lo anota David Vital (citado por Mostré Vives), "un Estado pequeño
resulta más vulnerable a la presión, menos resistente a la tensión, más limitado a
las opciones políticas y está sometido a una vinculación más estrecha entre los
asuntos nacionales y los exteriores o externos". Entre los Estados débiles hay
diferencias según su ubicación: los que están en la periferie del sistema
internacional, o de su propio sub-sistema, están en mejor posición que los del
centro, es decir, los que se hallan entre o en el camino de las grandes potencias,
como Bélgica, Checoslovaquia, Polonia y Hungría, que han sido víctimas de su
posición geográfica central, que está en el camino de potencias mayores. En cambio
"se hace notar a Irlanda, Suecia, Portugal, Chile y Nueva Zelanda no han sido
presas de conquistas durante mucho tiempo. Algunos Estados débiles tienen
importancia estratégica de primer orden para grandes potencias, como Finlandia
para la URSS.; Checoslovaquia para Alemania; Turquía, por su control del Bósforo;
Egipto y Panamá por los canales de Suez y de Panamá; Dinamarca, sobre la
entrada al mar Báltico; Bélgica, para entrar en Francia. Estos países sufren presión
fronteriza de Estados más grandes, cómo le ocurre también a Bolivia.
89 - 132
CAPÍTULO XII
GEOPOLÍTICA DEL ESTADO
92 - 132
aportar la creencia de que la segundad reside en una acumulación de armas es la
seguridad nula para todo el mundo, es decir, el total auto-aniquilamiento". Winston
Churchil, con su humor cáustico característico, dijo en la Cámara de los Comunes
el 1ro. de marzo de 1955: "Es muy posible que a través de un proceso de sublime
ironía hayamos alcanzado una etapa de nuestra historia en la que la seguridad sea
el hijo robusto del terror y la supervivencia el hermano gemelo de la destrucción
total".
La seguridad colectiva abarca todos los elementos que forman parte de la dignidad
del ser humano y dan sentido a la vida en sociedad: economía, salud, educación,
bienestar social, paz ecología, etc. No podrá prescindir de los dispositivos de
defensa interior y exterior; pero éstos no ocuparán el primer lugar en los gastos ni
en las prioridades nacionales. Estos elementos deben darse en cada país para que
la proyección de todos ellos en el ámbito exterior produzca la seguridad colectiva
en cuya preservación tendrán todos intereses. Resalta, por consiguiente, que el
primer eslabón de dicha seguridad está en la política interior de los Estados, que se
concatena con tos otros eslabones nacionales, y que es la base de la seguridad
común. Los Estados de la Comunidad Internacional tendrán interés en que cada
uno de ellos provea a su propia seguridad común, y le ayudarán a hacerlo porque
así contribuirán a construir la suya propia.
En concordancia con el concepto anteriormente explicado, el Informe de la Comisión
Independiente sobre Cuestiones de Desarme y Seguridad, llamada Comisión Palme
en honor del difunto Primer Ministro sueco Olof Palme, asignó al concepto de
seguridad común los tres caracteres que siguen: 1ro.) Las políticas apocadas por
los
Estados-naciones deben favorecer los intereses de todos los Estados; 2do.) las
políticas se deben emprender conjuntamente, de ser esto posible, por todas las
partes interesadas; 3ro.) dar preferencia a las actividades que promuevan la
cooperación ("Comroon Security: A & for Disarmament", London, Pan Books
1.982").
III.- SEGURIDAD Y DESARROLLO.
La segundad coman es, pues, inseparable del desarrollo, entendido éste como "un
proceso de transformaciones sociales y económicas que aumentan la renta
percapita y mejoran la calidad de vida del mayor número posible de personas en
una sociedad'. Lamentablemente, el desarrollo no ocurre por generación
espontánea, sino que depende de una serie de factores domésticos e
internacionales que pocas veces se dan: políticas apropiadas, eficiencia
administrativa, honradez en el manejo de los asuntos públicos, cooperación
internacional, precios equitativos para las materias primas, eliminación de barreras
y de tasas proteccionistas, etc.
La corrupción es un mal tan extendido que, sobre todo en los países
subdesarrollados dilapida y desvía recursos destinados a satisfacer necesidades
elementales.
La eficiencia administrativa es una especie cada vez más rara en el mundo
subdesarrollado por la corrupción prevaleciente que relega a los mejores
administradores en beneficio de los favoritos. La cooperación internacional es un
93 - 132
mito y está siempre condicionada de una u otra forma. La Naciones Unidas han
recomendado que los países industrializados destinen el 1% de su P.N.B. a dicha
cooperación; pero esta meta no se ha cumplido nunca y en 1968 esos fondos
apenas llegaron en promedio al 0,36% del P.N.B. Los precios de las materias primas
descienden continuamente y aumentan los de las manufacturas de los países
industrializados, deteriorando progresivamente la relación entre los términos del
intercambio. Las restricciones en el comercio y el proteccionismo reducen las
exportaciones de los países del Sur. Esta realidad determina que la brecha
económica que separa al Norte del Sur se ensanche cada día más, al extremo de
que hace dos siglos esa diferencia era de 2 a 1, en términos per-cápita y ahora es
de 40 a 1.
IV.- SEGURIDAD Y DESARME.
La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó, en su primer "período
extraordinario de sesiones dedicado al Desarme (1.978), el principio de que el
mismo es indispensable para la seguridad mundial, En 1.959, la misma Asamblea
General aprobó por unanimidad una resolución pidiendo el desarme general y
completo bajo un control internacional eficaz.
La carrera armamentista: que durante la guerra fría llegó a consumir más de un mil
millones de dólares por año atenta contra la seguridad individual y colectiva de los
Estados y de sus poblaciones de dos maneras: dilapidando cuantiosos recursos que
deberían destinarse a sacar de la pobreza crítica a miles de millones de personas;
e incubando la violencia en un mundo que dispone de armamentos en exceso, pero
que carece de alimentos, de educación, de salud y de vivienda. Los detentadores
del poder viven armados para sojuzgar a los desposeídos, sean éstos pueblos o
naciones. Los últimos, a su vez, recurren a la violencia guerrillera o terrorista para
defender sus derechos, trabándose así el círculo vicioso que va de la violencia
estructural a la violencia institucionalizada y de ésta a la violencia revolucionaria. El
Presidente Eisenhower, que era militar de profesión, pero que no olvidaba sus
responsabilidades de hombre de Estado y humanista, dijo que “toda arma de fuego
que se fabrica, todo buque de guerra que se bota al agua, todo cohete que se lanza,
significa, en final de cuentas, un robo cometido contra los que tienen hambre y no
son alimentados, contra los que tienen frío y no tienen qué ponerse".
VIadimir F. Petrovsky, citado anteriormente, opina que un sistema de seguridad en
términos militares debe basarse en la renuncia de las potencias nucleares a la
guerra, ya sea nuclear o convencional; la prevención de una carrera de armamentos
en el espacio; la reducción de todas las pruebas de armas nucleares y su
eliminación total hasta fines del siglo; la prohibición y destrucción de las armas
químicas y el compromiso de no producir otros medios de destrucción en masa.
Agrega que un sistema global de seguridad internacional debe atender al
"establecimiento de un nuevo orden económico mundial que garantice una igual
seguridad económica para todos los Estados". Esta posición del funcionario
soviético coincide con las ideas del autor de la Perestroika, quien desde su asunción
al mando supremo en la URSS., en 1.985, habló un lenguaje diferente al de sus
predecesores de la guerra fría, propugnando la seguridad común en vez de la
seguridad nacional. El XXVI Congreso del PCÜS. Cambió el rumbo en esa dirección
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y recomendó reemplazar el viejo orden por otro en el que la cooperación entre
gobiernos, partidos, organizaciones no gubernamentales y movimientos populares
aseguren la paz sobre la tierra para construir un sistema global de seguridad
internacional.
Lamentablemente, desde 1.959 (año de la primera resolución de las Naciones
Unidas sobre desarme), hasta 1.968 no se avanzó nada en esta materia; al
contrario, el armamentismo alcanzó niveles insospechados y suicidas, y aunque las
dos superpotencias han dado muestras de su voluntad de reducir sus arsenales
desde 1.989. es claro que pensar en un desarme general y completo resulta utópico
en un mundo plagado de armas, donde potencias medianas, con influencia regional,
detentan arsenales modernos bien equipados. Las grandes potencias, que por otra
parte continúan su tráfico de armas, tienen un pretexto valedero para no desarmarse
más allá del límite requerido para su propia defensa.
V.- SEGURIDAD Y CONFIANZA.
La seguridad y la confianza son gemelas; no puede existir una sin otra. Todo
esquema de seguridad supone confianza en la otra parte, o en las otras; en quienes
nos rodean, en el medio ambiente, etc. Desconfianza implica inseguridad y por esto
se ha elaborado el concepto de confianza en las relaciones internacionales en una
época en que se habla de seguridad colectiva. El primer documento internacional
en recoger este concepto fue el Acta Final de la Conferencia sobre la Seguridad y
la Cooperación en Europa celebrada en Helsinki en 1975. (CSCE) que contiene un
"Documento sobre las medidas destinadas a fomentar la confianza y ciertos
aspectos de la seguridad y el desarme", en el cual se dispuso la obligatoriedad de
notificar previamente las maniobras militares en las que participaren más de 25.000
hombres, y se abrió la posibilidad de admitir voluntariamente observadores militares
de esas maniobras.
A partir de ese momento la CSCE y las Naciones Unidas han tratado esta materia
en los períodos extraordinarios de sesiones de la Asamblea General sobre el
Desarme, y en varios períodos ordinarios. En 1981 se elaboró un "Estudio amplio
sobre las medidas de fomento de la confianza". En la Conferencia sobre medidas
de fomento de la confianza y la seguridad y sobre el Desarme en Europa (CDE),
que produjo el documento de Estocolmo de 1986, se asumió compromisos mucho
mayores que los del Acta final de Helsinki, y en 1989 se realizó en Viena una reunión
complementaria de la anterior que prosiguió con el Documento de Viena de 1990,
el cual añadió un conjunto de nuevas medidas sobre la materia al Documento de
Estocolmo de 1986. Este último documento fue suscrito en París, en noviembre de
1990, por los jefes de Estado y de gobierno de Europa, juntamente con el Tratado
sobre Fuerzas Convencionales en Europa y la Carta de París para una Nueva
Europa.
En este proceso se ha ampliado el alcance de las medidas de fomento de la
confianza a aspectos políticos, económicos y sociales que, por supuesto, rebasan
el ámbito estrictamente militar contemplado en Helsinki, porque “la seguridad
económica y social de un Estado es tan importante como la seguridad militar. Un
Estado que no pueda suministrar a sus ciudadanos bienes económicos y sociales
es tan vulnerable como un Estado cuyas defensas externas son insuficientes.
95 - 132
Nosotros pensamos que la seguridad económica "y social es un pre-requisito de la
seguridad militar, porque ésta no existirá sin la base material que debe proporcionar
aquélla; y en consecuencia, no se puede promover la confianza entre los pueblos si
éstos no gozan de un nivel de subsistencia digno del ser humano. En otras palabras,
habrá siempre desconfianza de los pobres hacia los ricos que no les permiten
mejorar sus condiciones de vida y de éstos hacia aquéllos que no cesan de
reclamarles una cooperación real, sin otras consideraciones que el provecho mutuo
y la seguridad común.
96 - 132
SEGUNDA PARTE
GEOPOLÍTICA APLICADA
CAPITULO I
I.- GENERALIDADES.
Lo que suele llamarse el "Cono Sur" de Sud América comprende los territorios de
seis países ubicados debajo del paralelo 20 de latitud Sud, o sea Chile, Argentina.
Paraguay y Uruguay en su totalidad o en su mayor parte, y Bolivia y Brasil en menor
extensión. Son los mismos países constitutivos del área de la Cuenca del Plata
menos Chile.
Por su extensión, ubicación y recursos naturales, esta región tiene una gran
importancia geopolítica, y algunos tratadistas creen que podrá ser un punto de
partida para la ulterior unidad de América Latina y un núcleo de poder regional frente
a los grandes centros del poder mundial" (J.E. Gulialmelli "Geopolítica del Cono
Sur", Buenos Aires, Argentina 1979).
En los últimos años, las relaciones entre Brasil y Argentina han experimentado un
acercamiento que puede ser la base de una integración económica en el Cono Sur.
En efecto, mediante el Tratado de Asunción de 26 de marzo de 1.991, suscrito entre
esos dos países, más Uruguay, se ha constituido el Mercado Común del Cono Sur
(MERCOSUR), que ha comenzado a aplicarse con desgravaciones arancelarias
progresivas, y sobre el cual hablaremos al final de este capítulo. El 28 de noviembre
de 1990 renunciaron oficialmente Brasil y Argentina a la fabricación y adquisición
de armas nucleares, declarando que la investigación en la materia se hará con fines
exclusivamente pacíficos", y que, para garantizar la efectividad de tales propósitos,
permitirán inspecciones reciprocas de la otra parte en sus instalaciones.
Si el espíritu de cooperación que motiva a MERCOSUR se consolida y avanza con
la incorporación de Bolivia, y eventualmente, de Chile y Perú, el CONO SUR puede
transformarse en la zona de mayor poder en América Latina, dado el conjunto de
su población y recursos, los más cuantiosos del sub continente.
97 - 132
"La importancia de esta comunicación aumenta hacia el futuro - dice Basail - frente
a la de Panamá, más vulnerable, de capacidad limitada y ubicación en una zona de
fricción de alcance mundial..." A través del Atlántico, el territorio argentino se
comunica con el Océano Indico por el Cabo de Buena Esperanza, y se encuentra
en la ruta aérea transpolar hacia Australia, Nueva Zelanda, Indonesia y Malasia.
Esta comunicación con el Océano Indico, observa Brasil, tiene también importancia
hacia el futuro en atención a la vulnerabilidad y limitaciones físicas del Canal de
Suez, que, además, está ubicado en una zona muy conflictiva (Oriente Medio, Golfo
Pérsico) y de fricción mundial.
Teniendo en cuenta las fronteras de Argentina con sus vecinos, Basail calcula que
para el año 2.000 la población de los departamentos bolivianos de Potosí. Tarija y
Chuquisaca, limítrofes con su país. llegará a 3,2 millones de habitantes con una
densidad de 15 por km-2, frente a 8,8 de las provincias de Salta y Jujuy, a lo que
cabría agregar la presión demográfica que ejercería Brasil desde la dirección
Corumbá-Santa Cruz de la Sierra, puesto que "el centro vital de Brasil, ubicado en
la zona de más de 100 habitantes por km. cuadrado, tiende a través de Matto Grosso
Do Sul un brazo poblacional hacia Corumbá, cuya influencia se transmitirá,
lógicamente, hacia el corazón de Bolivia.
Este país tiene una situación geográfica periférica, en el hemisferio de las aguas,
como una cuña hacia el Polo Sur, rodeada por los dos Océanos. Esta situación -
dice Asseff- "lejos de orientarnos hacia la concepción de insularidad, se erige en un
reto para quebrar el aislamiento geográfico.
La mayoría de los autores argentinos que han escrito sobre geopolítica (Asseff,
Scenna, Guharoelli. Leíme, Mastronlli y Martincz, entre otros), se quejan de la falta
de "conciencia geopolítica" en ese país y de la diferencia con que los círculos
dirigentes observan esta materia. Destacan, por el contrario, la solidez con que los
estadistas brasileros estudian y enfocan esta problemática, y centran la mayor parte
de sus preocupaciones en la rivalidad que existe con el Brasil, país que -estiman-
lleva una gran ventaja teórica y práctica a la Argentina. "Nuestro país ha sido
excesivamente indiferente con la geografía -dice Asseff-. La descuidó
sistemáticamente. Esta negligencia explica parcialmente su carencia de conciencia
territorial. Porque nuestra desidia en nuestra materia especial trasciende el mero
desinterés por las áreas margínales del vasto territorio que heredamos de España
en 1.810. Nuestro desprendimiento adquiere perfiles notoriamente nocivos, si se
considera el valor de los espacios dispendiados.
Este ''dispendio” alude a los territorios que los argentinos consideran son parte de
su Heredad” y que se erigieron en Estados independientes, como Uruguay ("La
Banda Oriental"), Paraguay y el Alto Perú o Bolivia, "con sus cuatro Provincias
históricas: Potosí, Cochabamba, Charcas y La Paz". La nación rioplatense era
mucho más grande que el Estado Argentino - dice Asscff - porque incluía no solo
las cuatro provincias altoperuanas, sino las de Moxos y Chiquitos, que formaban
parte del Virreinato del RÍO de la Plata desde 1.776. "No incluimos entre ellos a
Tarija, porque sólo una imperdonable desidia argentina (sic) ha permitido que ella,
que nunca fue Altoperuana, sino salteña haya quedado incorporada "contra natura ”
a Bolivia.
98 - 132
A propósito de los vínculos históricos de Argentina con el Alto Perú, recuerda Asseff
que en Potosí se originaron tres hechos sobresalientes: se acuñó el nombre de
Argentina; nació Conelio Saavedra, primer Presidente de ese país. y se obtuvo "la
primera victoria militar de la patrian, en Suipacha en 1.810.
Observa el autor que durante más de cien años Argentina desplegó una política
exterior europo-centrista, con sus amarras extendidas hacia Inglaterra y Francia.
Actualmente su atención parece enfocarse hacia la Cuenca del Plata; pero ha
llegado el momento - agrega - de trasladar el centro de gravedad desde el Noreste
(Alto Paraná) hacia el Noroeste, lo que significa "activar la presencia nacional en
Bolivia". Fundamenta este cambio de prospectiva en "la singular trascendencia
geopolítica del Altiplano, entendido no sólo en sí mismo, sino incluyendo e! valle y
el llano bolivianos, en el carácter de nexo entre el Amazonas y el Plata que tiene
Santa Cruz; en que Bolivia "es el único escenario geográfico que permite a la
Argentina actuar simultáneamente sobre Chile y Brasil", en que "una acción
argentina en Bolivia vendría a reafirmar la hermandad existente y a sellar la alianza
que se exteriorizó á raíz del conflicto con Chile".
Los argentinos consideran que su destino está ligado a los dos Océanos y a su
condición de país bi-continental, americano y antártico, y que Bolivia tiene la llave
que les abrirá la puerta al Pacifico. "Cuanto ocurra a Bolivia y con Bolivia es uno de
los grandes temas argentinos. Es un apotegma que tendremos que
internacionalizar. Nuestro porvenir se juega todos los días y en muchas partes. Pero
en Bolivia se juega decisivamente". Similar actitud tiene hacia el Perú y el Pacto
Andino.
Las preocupaciones geopolíticas argentinas estaban orientadas en cuatro
direcciones: contener el expansionismo brasileño, que según ellos involucra riesgo
seguro para Argentina: su antigua rivalidad fronteriza con Chile, principalmente en
la Patagonia: encabezar el proceso de desarrollo en la Cuenca del Plata, y asegurar
su presencia en el Atlántico Sur. Se sumaba a esto la frustración nacional
ocasionada en el pueblo argentino por la desaceleración y retroceso de su
desarrollo a partir de 1.930.
III.- LOS ESTADOS UNIDOS DEL BRASIL.
La geopolítica de este país sigue dos líneas maestras:
A.- Consolidar su espacio interior mediante su ocupación efectiva (población), una
red de comunicaciones (carreteras y ferrocarriles), y el desarrollo industrial.
B.- Expandir ese territorio hacia el Oeste, Norte y Sur, de manera de llegar a ser
la primera potencia sub-continental y una de las potencias mundiales de
segundo orden. En esto consiste el "destino manifiesto" del Brasil, propugnado
uniformemente por sus estadistas y geopolíticos.
Gran parte de esa geopolítica (la tendencia expansionista), tiene su origen en
la política seguida exitosamente por los portugueses en esta parte del mundo
hace cinco siglos. Recordemos, a propósito, que mediante Bula de 4 de mayo
de 1.493, Alejandro VI trazó el límite entre las posesiones españolas y
portuguesas en el Nuevo Mundo, en un meridiano situado a cien leguas al
99 - 132
Oeste y Sur de las Islas Azores y del Cabo Verde. Con esa línea, Portugal
obtenía una estrecha faja en América del Sur, en la parte más oriental, donde
ahora se ubica la ciudad de Recite. Portugal no se conformó con esa Bula y a
raíz de sus exigencias se firmó el 7 de junio de 1.494 el Tratado de Tordesillas,
por el que la línea demarcatoria avanzó 270 leguas hacia d Oeste y quedó
fijada a 370 leguas al occidente de las Islas de Cabo Verde. H Papa Julio .U
aprobó el Tratado en 1.506. 'Por obra de Tordesillas - ha dicho un autor -
Portugal sentó sus reales en América del Sur. sinque ningún portugués hubiera
pisado, a la sazón, ni avistado siquiera, las tierras del Nuevo Mundo".
Sin embargo de esto, Portugal no tenía acceso, con esa línea geodésica, a
ninguna de las tres grandes cuencas hidrográficas de la región: Amazonas, del
Plata y Orinoco. No conforme con esta graciosa concesión, las "bandeiras",
que eran incursiones pacíficas y violentas de sus colonizadores portugueses,
siguieron avanzando de hecho hacia el Oeste, a la caza de esclavos indígenas
y en busca de oro. Estas ocupaciones fueron reconocidas por los Tratados de
Utrecht (1.713) y de Madrid (1.750), de suerte que Portugal, primero, y Brasil
después, llegaron a colocarse a casi 800 leguas de la primitiva demarcación.
Se dice que el autor del Tratado de 1.750 fue Alexandre de Gusmao, consejero
de la corona portuguesa en Lisboa que había nacido en Brasil. Astuto, sagaz
e inteligente, Gusmao es considerado el primer diplomático brasileño, pues fue
uno de los forjadores del expansionismo brasileño, mucho antes de la
independencia del Brasil.
Conseguida la independencia en 1.822, Brasil se erigió en imperio y continuó
su política expansionista principalmente bajo la égida de Pedro II, cuyo
prolongado gobierno aseguró desarrollo y prosperidad a su país. Proclamada
la república el 15 de noviembre de 1.889, los estadistas brasileños no
abandonaron sus designios imperialistas. Uno de éstos, José María da Silva
Paranhos. Barón de Río Branco, nacido en Río de Janeiro el 20 de abril de
1.845 y muerto en la misma ciudad el 9 de febrero de 1.912, concibió y ejecutó
en los primeros años del presente siglo una serie de conquistas territoriales
consumadas contra sus vecinos de manera pacífica unas veces, y conflictiva
otras. Siendo Canciller de su país. Río Branco suscribió en 1.904 con su colega
ecuatoriano Tobar Donoso un curioso tratado por el que los dos países se
unían "en alianza defensiva para evitar toda agresión de parte de Perú y
oponerse a que el gobierno de aquel país ocupe militar y administrativamente
territorios a que aquellos países creen tener derecho y que no fueron poseídos
por Perú a la fecha de su separación de España". Lo más grave de dicho
Tratado, para Ecuador, fue que éste cedió a Brasil las partes bajas del Caquetá
y del Putumayu, perdiendo su contacto con el río Amazonas.
Con motivo del conflicto provocado en el territorio boliviano del Acre por
filibusteros brasileños, el 18 de enero de 1.903 Río Branco comunicó al
gobierno boliviano que Brasil definía como su frontera el paralelo 10° 25’ y
ocupaba militarmente el Acre. Por el Tratado de Petrópolis de 17 de diciembre
de 1.903 Bolivia cedió al Brasil 190.000 kms cuadrados. El 24 de abril de 1.907
suscribe el Tratado de Límites con Colombia, recorriendo la frontera brasileña
100 - 132
a la línea Tabatinga-Apaporis. El 8 de septiembre de 1.909 suscribe otro
Tratado de Límites con Perú, igualmente ventajoso para el Brasil.
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Golbery destaca el triángulo Río-Sao Paulo-Belo Horizonte como la zona más
poblada y mejor servida por carreteras y ferrocarriles. Es el núcleo central del
Brasil -dice - y su verdadero corazón. Desde el punto de vista de la circulación,
recuerda que se ha dicho que el Brasil es un vasto archipiélago, alusión a la
pobreza de las comunicaciones internas. Partiendo del núcleo central, d
distingue tres grandes penínsulas en el Noreste, en el Sur y en el Noreste,
"ligadas apenas por precarios istmos de circulación”. Para integrar el territorio
nacional (primera gran tarea), propone tres medidas.
1.- Articular la base ecuménica vinculando el Noreste y el Sur con el núcleo
central.
2.- Impulsar el avance hacia el Noreste de la onda colonizadora, a partir de
la plataforma central.
3.- Inundar de civilización la parte amazónica cubriendo los nódulos
fronterizos, partiendo de una base avanzada constituida en el Centro
Oeste, en acción coordinada con la progresión Este-Oeste, siguiendo el
eje del gran río.
En cuanto a la posición geopolítica del territorio brasileño, si bien es cierto que
su posición astronómica es desventajosa -piensa el autor- puesto que el 90%
de su área total se halla entre el Ecuador y los trópicos, tal desventaba es
compensada en parte por la altitud relativa de la altiplanicie y por la influencia
marítima que se hace sentir tierras adentro. Es cierto - agrega - que en relación
al litoral Atlántico, un porcentaje muy alto (40%) del territorio se halla a
distancias superiores a los mil kilómetros, y que no ocurre con ningún otro
continente: pero esto se compensa con el hecho de que el rió Amazonas y su
enorme red de tributarios permiten la navegación de buques de gran tonelaje
hasta más allá de las fronteras. De aquí concluye COUTO que su país está
bien equilibrado en el juego de las fuerzas y atracciones continentales y
marítimas. Propugna, sin embargo, el taponamiento efectivo de los caminos
naturales de penetración que desde las fronteras conducen a la Amazonia. Al
Sur y Suroeste "se nos confronta el poder argentino concentrado en un
evidente núcleo central que, a grosso modo, abarca la gran capital-tentáculo
de Buenos aires y la provincia del mismo nombre... Mas o menos tributarios
de la Argentina, oscilando entre la desconfianza, el resentimiento y la
admiración y ungidos por la dependencia económica indiscutible. Paraguay y
Bolivia, "prisioneros geopolíticos", mucho más el primero que la segunda, valen
mucho por su posición geográfica en el flanco abierto y vulnerable del Brasil
meridional y central..."
En otra parte observa Couto que por su extensión territorial, que abarca casi
todos los meridianos y paralelos de América del Sur, y por sus riquezas
naturales en potencia. ... el Brasil participa de todas las áreas geopolíticas del
Continente. Dos otras áreas geopolíticas terrestres resaltan -dice - en el
noroeste y al sur del continente. La primera formada por Perú, Ecuador,
Colombia y Venezuela la segunda Argentina, Chile, Uruguay, y al centro
articulando esas dos áreas entre si y ligándolas a la zona central del núcleo
ecuménico brasileño, un área geopolítica de soldadura caracterizada por su
102 - 132
notorio carácter ambivalente amazónico-plalense, que abarcaría, grosso
modo, Bolivia y Paraguay, más el estado de Matto Grosso y el territorio de
Guaporé".
En 1965 publicó el Gral. Garios Meira Mattos su libro "Brasil, Geopolítica y
Destino", en el que apoya en líneas generales las teorías de Couto e Silva. Con
referencia al territorio de los Estados, distingue tres aspectos básicos: su
forma, su línea periférica o frontera y su posición geográfica. Respecto a la
posición geográfica, destaca cuatro variables: latitud, proximidad o alejamiento
del mar, situación relativa a: los países vecinos y altitud.
En cuanto al Brasil. Meira Mattos, opina que posee todos los atributos para
convertirse en una potencia mundial, puesto que..." en términos de geografía
tenemos un territorio de dimensiones continentales con un inmenso litoral
sobre el Atlántico Sur y una frontera de 15.700 kms; que colinda con diez
países sudamericanos. Nuestro Litoral frente al África Occidental es la mayor
extensión costera nacional (7.400 km.) en la ecúmene del Atlántico Sur..."
Subraya su importancia como "puente estratégico'1 entre América y la masa
continental afro-euro-asiática, como un baluarte de occidente, y coincide en
esto con el papel de "satélite privilegiado" de Estados Unidos que, según Couto
e Silva, debe jugar el Brasil.
Esta tesis de "satélite privilegiado" parece haber sido atenuada en los últimos
tiempos por una política de "pragmatismo responsable", prevaleciente en
Itamaraty, según la cual Brasil debe seguir su línea independiente, de
acuerdo a sus posibilidades, para alcanzar sus objetivos nacionales
permanentes.
Esta política ha provocado desacuerdos con Estados Unidos en algunas
materias, como el uso y aprovechamiento de la energía nuclear y la
exportación de armamento. La política de "pragmatismo responsable" se basa
en las siguientes líneas":
1.- Mantenimiento de relaciones diplomáticas con todos los países, sin
distinción de regímenes ni de ideologías, consultando solamente los
intereses del Brasil.
2.- Fortalecimiento del potencial económico y bélico del Brasil.
3.- Aproximación a los países de África Occidental mediante la
intensificación del comercio y de los vínculos diplomáticos, teniendo en
cuenta razones geohistóricas y geopolíticas (control del Atlántico Sur).
En un libro más reciente (15), dice el mismo autor que "desde el punto de vista
geopolítico podemos clasificarnos como Nación satisfecha, sin ambiciones
territoriales, sin antagonismos económicos o comerciales, sin sometimientos a
agudas presiones ideológicas".
De la reseña histórica precedente se observa que la política exterior de Brasil
ha transitado por tres etapas: 1) La expansión colonial hacia el Oeste y Sur de
su territorio, a expensas de las posesiones coloniales hispanas que fueron
sistemáticamente reducidas, legando al Brasil independiente una extensa
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masa geográfica: 2) La expansión de ese territorio durante el imperio y la
república, merced, principalmente, a la acción diplomática de estadistas como
el Barón de Río Branco; y 3) la política de "pragmatismo responsable" aplicada
durante los últimos treinta años que ha llegado a disipar la vieja rivalidad entre
Brasil y Argentina reemplazándola por una cooperación en el Cono Sur.
"Sólo a través de la integración del Cono Sur - dice Phiup Kelly - puede Brasil
salvar el confinamiento continental y desempeñar un papel geoestratégico en
los asuntos globales, pero en este caso no como actor nacional, sino como
líder de una coalición regional más amplia, es decir, del Cono Sur".
IV.- CHILE.
El territorio de Chile tiene una superficie de 741.767 kms; cuadrados que se extiende
en el extremo Sudoeste de Sudamérica de Norte a Sur, en una angosta faja de
[Link] longitud y solo 190 kms., de anchura media. Dos cordilleras paralelas
lo recorren longitudinalmente: la de los Andes y la de la Costa, cuya elevación
disminuye de Norte a Sur. Entre ambas existe una depresión que al Norte ocupan
los desiertos de Tamarugal y Atacama; más abajo una serie de valles transversales
y desde Santiago a Chiloé, un angosto valle longitudinal. Su territorio registra una
intensa actividad sísmica y a pesar de su longitud ofrece un clima templado casi
uniforme, debido principalmente a la corriente de Humboldt
Su población es homogénea, la mayor parte urbana distribuida con mayor densidad
en y alrededor del núcleo central que es la capital Santiago.
Pese a las condiciones adversas de la geografía chilena, en la que sólo apuntan dos
factores positivos (clima y población), el país ha logrado estructurarse a expensas
de sus vecinos principalmente Bolivia y Perú. Al disponer de una extensa costa*
desarrolló su marina mercante y de guerra al punto de que la Guerra del Pacífico
(1.879) la ganó principalmente desde el mar, por la superioridad de sus fuerzas.
La geopolítica chilena se ha estructurado desde el siglo pasado en base a tres
columnas igualmente sólidas que aseguran su permanencia como Estado-Nación:
una clase dirigente, política y financiera, inteligente y capaz: unas fuerzas armadas
profesionales y una diplomacia eficiente y alerta que se extiende a la ocupación de
posiciones estratégicas en la alta burocracia internacional (ONU, OEA. Banco
Mundial. FML. BID. etc.). Estas tres fuerzas y la desorganización reinante en los
países vecinos permitieron a Chile consolidar su independencia y soberanía en el
siglo XIX, cuando su ejército derrotó a las fuerzas de la Confederación Perú-
Boliviana en YUNGAY en enero de 1.839.
Desde los albores de su independencia Chile buscó una serie de alianzas para
neutralizar y derrotar a sus adversarios: con la potencia hegemónica del siglo XIX
que era Inglaterra así como con Brasil y Colombia. Paradójicamente, la Argentina,
que mantiene con Chile una rivalidad tradicional, contribuyó a la derrota de la
Confederación Peruano-Boliviana al aliarse con aquél porque, según explicaba el
dictador Juan Manuel Rosas, Santa Cruz daba refugio a los unitarios que combatían
contra él.
El nacionalismo chileno ha sido más fuerte que su americanismo. Se atribuye éste
a Bernardo O Higgins: pero las líneas maestras de la política exterior de Chile
104 - 132
arrancan del pensamiento portaliano que preconizó un fuerte gobierno nacional, la
unidad nacional y el desarrollo del comercio, así como el dominio del Pacífico Sur,
evitando la unión de Bolivia y Perú. Se ha hecho notar que tanto Portales como los
que siguieron sus ideas eran "geopolíticos instintivos", pues las ideas geopolíticas
comenzaron a discutirse en ese país alrededor de 1.940 con los trabajos de Ramón
Cañas Montalvo, Comandante del Ejército. Director del Instituto Geográfico Militar y
de la "Revista Geográfica de Chile: Térra Australis". En esta revista se impugnaba
los designios argentinos de primacía continental alentados por el presidente Perón
y se propugnaba el dominio del Pacífico Sur por parte de Chile, así como el control
del canal de Beaglle y el Cabo de Hornos.
Pedro Jhl introdujo en 1.951 la tesis del mar chileno desde la línea fronteriza con
Perú hasta la isla de Pascua en el Oeste y por el Sur hasta la Antártida. En 1.977
se instituyó una "política oceánica” y en 1.981 se fundó el instituto Chileno del
Océano Pacífico. En 1.968 salieron a luz dos libros cuyos autores eran profesores
dé la Academia de Guerra del Ejército: “Geopolítica", de Augusto Pinochet y "Leyes
que se deducen del estudio de la expansión de los Estados", de Julio Von Chrismar.
Por razones conocidas, el primero de dichos libros ha sido más comentado dentro
y fuera de Chile.
La enseñanza oficial de la Geopolítica estaba a cargo de la Academia de Guerra del
Ejército, que instruía y graduaba profesores civiles para la enseñanza de la materia.
Esta enseñanza es impartida desde 1981 por el Instituto Geopolítico de Chile, a
cargo de un director civil, en el que estudian civiles y militares, y del que forman
parte los directores de la Academia de Guerra, de la Academia Diplomática y de
otros Institutos similares, así como los rectores de las principales universidades
todos los cuales actúan como coordinadores en los ámbitos civil y militar. En 1.975
se estableció la Academia Superior de Seguridad Nacional, llamada después
Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos.
Los objetivos centrales de la geopolítica chilena son: su dominio exclusivo y
excluyente del Pacífico Sur: acceso directo al Atlántico Sur conseguido a través del
estrecho de Magallanes; debilitamiento progresivo de sus tres vecinos para impedir
la recuperación de los territorios que usurpó por la fuerza en 1.879 y para anular
todo intento de recreación de la Confederación Peruano-Boliviana y de la -Alianza
entre Argentina y Bolivia.
Pese a los antecedentes históricos mencionados que son hechos consumados, el
Gral. Augusto Pinochet dice que todavía no se ha creado en Chile una Escuela
Geopolítica "Nacional " y sólo en los últimos años se ha iniciado el estudio de esta
cátedra en algunas universidades". Sin embargo, él mismo observa que son
numerosos los hombres públicos, civiles y militares que han tomado medidas de
carácter geopolítico "que han dado al país el rumbo y el objetivo que le
corresponde". Una Escuela Geopolítica chilena podría orientarse a, concluye:
A.- Desarrollar un gran poder marítimo.
B.- Crear conciencia de la montaña en la población.
C.- Impulsar el mayor poder económico industrial en América del Sur.
105 - 132
El poder marítimo y la "conciencia de la montaña" derivan de la naturaleza del
territorio chileno, que como dijimos tiene su fortaleza y su debilidad en su extensa
costa y en sus cadenas cordilleranas, que aprisionan y constriñen esa larga lengua
de tierra, gran parte de la cual es desértica, aunque rica en recursos minerales
usurpados a sus vecinos en 1.879.
V.- URUGUAY.
No obstante su reducida extensión territorial (176.215 kms.2) y su pequeña
población (3.100.000 habitantes). Uruguay ofrece los siguientes factores positivos
para su desarrollo y para su inserción en el CONO SUR:
A.- Su ubicación entre los dos países mayores de América del Sur.
B.- Un territorio casi totalmente llano, cuyas mayores elevaciones no sobrepasan
los 500 Mts. s/n/m. al Norte, apto para la ganadería y la agricultura que son
sus principales actividades, con tierras muy fértiles, ricas en potasio.
C.- Una dilatada costa (en proporción a su territorio) sobre el Atlántico y el río de
La Plata.
D.- Una población homogénea sin analfabetos, asentada principalmente en las
ciudades (85% es urbana) y con reducido Índice de crecimiento (1% al año).
106 - 132
E- Un clima templado, con abundantes lluvias durante todo el año que favorecen
a sus praderas naturales.
F.- Una extensa hidrografía, con 1.100 kms. de ríos navegables entre los cuales
están dos de los más importantes de Sud América: los ríos Uruguay y de La
Plata.
- Definir la vocación marítima Uruguaya.
108 - 132
TERCERA PARTE
GEOPOLÍTICA BOLIVIANA
CAPITULO I
GEOPOLÍTICA BOLIVIANA
109 - 132
Sin embargo, a pesar de los oráculos de la geopolítica. Bolivia no sólo que no se ha
extendido sobre estas extensas zonas, sino que más bien ha sido víctima de la
expansión territorial de los países vecinos. Esto es una muestra más del mentís que
le da la historia a la geopolítica que con mucha pretensión se autocalifica de
"científica".
110 - 132
II.- IMPORTANCIA DE LA OROGRAFÍA Y DE LA HIDROGRAFÍA.
La orografía, como también la hidrografía, en cuantos elementos materiales, son
factores básicos e imprescindibles para la vida de la sociedad. Desde ese punto de
vista, nadie niega la importancia de estos factores, pero eso no significa que
debamos absolutizar su importancia, tal como lo hace la geopolítica: para nosotros,
la orografía y la hidrografía son factores importantes, pero su importancia siempre
es relativa, limitada, ante la acción transformadora del ser humano.
Bolivia, en lo que respecta a la orografía, es un país variado y múltiple, no sólo
cuenta con serranías altas, sino también con verdaderas cadenas montañosas de
nieves permanentes. Es más, Bolivia no sólo cuenta con cadenas montañosas que
hacen más variado el paisaje, sino que cuenta con montañas cuyas entrañas
encierran riquezas mineralógicas fabulosas, como fue el otrora cerro rico de Potosí
y las serranías estañíferas de Oruro y Potosí que nos han dado el renombre de país
minero. En ese sentido, la presencia de montañas mineralógicas ha dejado hondas
huellas en la vida nacional ya que gracias a la explotación minera de sus montañas.
Bolivia ha podido existir hasta hoy.
En lo que respecta a la hidrografía, cabe señalar que Bolivia participa de tres
sistemas hidrográficos: el amazónico, el platense y el lacustre. La importancia del
sistema amazónico, radica en que es uno de los medios de comunicación del sector
occidental del país con el sector oriental a través de los numerosos y caudalosos
ríos como el Beni y, ante todo, el Mamoré, donde la navegación permanente que se
realiza desde Puerto Villarroel, en el departamento de Cochabamba, interconecta
con las extensas llanuras del Beni a través de sus diferentes afluentes.
La importancia del sistema platense, radica en que el río Pilcomayo es proveedora
de grandes cantidades de pescado de diversa variedad, a ciudades tan importantes
como Tarija, Potosí, Sucre, Cochabamba, Oruro, La Paz y los centros mineros. Por
su parte, la importancia del río Paraguay, que también es participe del sistema
platense, ya se hace sentir mediante la exportación de la soya y sus derivados,
desde Puerto Suárez, en Bolivia, hasta el puerto de Nueva Palmira, en el Uruguay,
siguiendo la trayectoria fluvial que va a través del Canal Tamengo, el río Paraguay,
el río Paraná y su desembocadura en el rio de la Plata, desde donde finalmente se
dirige a ultramar a través del puerto uruguayo mencionado. El dragado del canal
Tamengo, en el sector del Pantanal boliviano-brasileño, desde Puerto Quijarro hasta
el río Paraguay, y que está a cargo de una empresa privada, hará de esta vía
navegable en todo el año, mejorando así la capacidad exportadora de esta vía
fluvial.
En lo que respecta al Lago Titicaca y al Lago Poopó, que conforman el sistema
lacustre, mediante su unión a través del rio Desaguadero, la importancia que tiene
es bastante conocida: no sólo son proveedoras de pescados diversos a la ciudad
de La Paz y otras poblaciones, ni sólo son vías de comunicación con el Perú, sino
que dan vida y colorido a la grandiosa llanura altiplánica. Gracias a estos dos lagos,
unidos por el rio Desaguadero, el Altiplano Norte goza de un clima benigno respecto
a las regiones central y Sur del Altiplano.
111 - 132
IV.- CLIMA, FLORA Y FAUNA.
En los variados climas que tiene Bolivia, existen también una gran variedad de flora
y fauna. En lo que respecta a la flora, existen en Bolivia toda clase de árboles
maderables, cuya explotación a cargo de las empresas privadas, se ha iniciado años
atrás con resultados satisfactorios para los capitalistas a cosca de la tala
indiscriminada que está a punto de desertificar extensas zonas del oriente, y de la
región del Norte paceño, causando de esta forma, daños irreparables al ecosistema
y el equilibrio ecológico de la nación.
En lo que respecta a la fauna, cabe decir que ocurre lo mismo que a la explotación
de la flora. La caza indiscriminada a cargo de las empresas privadas, de especies
valiosas y en peligro de extinción como los saurios, se ha intensificado en los últimos
años, a tal grado los organismos internacionales encargados de proteger a estas
especies, han reñido que intervenir en Bolivia, mediante la petición de una veda
para la caza de esas especies. Pero, a pesar de eso, la caza indiscriminada continúa
inclusive bajo la protección de dignatarios de estado, como el entonces ministro de
Asuntos Campesinos y Agropecuarios. Edil Sandoval Morón que autorizo,
fraudulentamente, a un “honorable padre de la patria”, el diputado Becerra -que de
padre de la patria no tenía nada, menos de honorable-, la exportación de 10 mil
cueros de saurios a Alemania, delito por el cual no se lo ha juzgado ni siquiera se le
ha expulsado del parlamento. Los casos como esto, suman y siguen, sin que nadie
pueda poner coto a actividades tan dañinas para el ecosistema y el equilibrio
ecológico nacional.
Estos hechos delictivos, protegido desde los diversos poderes del estado y que
están causando graves daños, tanto al clima, la flora y la fauna de Bolivia, son
consecuencia de la vigencia del capitalismo que con su espíritu bandidesco,
expoliadora y explotadora, ejerce un verdadero saqueo de los recursos naturales,
causando daños irreparables al futuro de la patria. Así, mientras el capitalismo esté
vigente en Bolivia, sus consecuencias dañinas son inevitables, si bien se los puede
reducir también al mínimo; sin embargo, es poco lo que se puede en ese sentido
cuando los mismos gobernantes son parte de ese sistema de saqueo y expoliación
capitalista de los recursos naturales. Lo único que podría evitar esas consecuencias
nefastas es la caída y el derrumbamiento del capitalismo en Bolivia, mientras tanto,
lo único que queda hacer es crear una conciencia crítica en el pueblo, para que
semejantes daños a la naturaleza, puedan ser frenadas de alguna manera.
V.- RIQUEZA MINERA.
El suelo y subsuelo de Bolivia, debido a las características orográficas que tiene,
cuenta con una ingente cantidad de recursos minerales, aún hoy, en que el estaño
parece ya agotado. Pero, el estaño es apenas uno de los minerales que Bolivia
posee junto a la plata, el oro, el tungsteno, el cobre, el hierro, el bismuto y otros
diversos minerales. Sin embargo, Bolivia es un país pobre, a pesar que la
explotación minera se ha realizado desde la Colonia hasta la actualidad, y es que
hay una característica general en dichas actividades: la explotación minera siempre
ha estado a cargo de empresas privadas capitalistas que sólo han dejado
socavones y miseria en las montañas de Bolivia. En la colonia, cabe puntualizar, la
112 - 132
explotación minera estuvo al exclusivo servicio de los reyes de España y sus
allegados.
En la etapa republicana, sólo los empresarios mineros se han enriquecido con la
explotación minera: en el siglo XIX. Ramírez, Argandoña, Pacheco y Arce,
conformaron esa oligarquía denominada los “barones de la plata”, mientras que en
el siglo XX, antes de la Revolución de Abril de 1952, con la explotación del estaño,
sólo Patiño, Hoschild y Aramayo se han enriquecido, hasta llegar a ser los primeros
ricos a nivel mundial, mientras que el pueblo boliviano padecía el hambre, la miseria
y la ignorancia más funestas. Con la conformación de la Corporación Minera de
Bolivia (COMIBOL), se creía que esa situación iba a cambiar, pero no cambió debido
a que, en su dirección y control administrativo, se encaramaron elementos
cleptómanos burgueses que la han saqueado para sí mismos y en beneficio de sus
parientes y de su clase social, todo eso, bajo la protección del estado burgués. Es
decir, bajo la protección de “su” estado clasista.
En la actualidad, según las denuncias de la Central Obrera Boliviana, varias minas
estatales de oro y plata están siendo explotadas ilegalmente por la Compañía
Minera del Sur (COMSUR), de propiedad de los Sánchez de Lozada. Ante estos
hechos, sólo cabe defender los recursos naturales de Bolivia para cuando el pueblo
tome el poder político y pueda iniciar la extracción y transformación de estos
recursos en favor de toda la nación; de lo contrario, las empresas capitalistas
seguirán saqueando y expoliando nuestros recursos naturales sin que este país
adelante ni un paso hacia el progreso y la independencia nacional. La explotación y
la industrialización de los recursos mineros, podrían darle a Bolivia un sitial de
prestigio y de poderío en el contexto internacional, pero su clase dominante, sólo lo
explota en sentido extractivo y en beneficio de sí misma y no en sentido de su
industrialización y en beneficio de la nación en su conjunto.
113 - 132
Cómo se podrá notar, sólo el pueblo boliviano, a través de la toma del poder político,
podrá someter a la intrincada geografía que poseemos, mediante la aplicación
enérgica y popular de una política de desarrollo económico planificado y armónico
que, además, esté al servicio de los intereses y necesidades de todo el pueblo y,
por tanto, esté al servicio de los más altos intereses nacionales y que,
consecuentemente, produzca la histórica ruptura con el imperialismo, ruptura que
naturalmente beneficiará a Bolivia, ya que se romperá con una de las cadenas más
fuertes que impide nuestro desarrollo nacional. Esta es la única vía de desarrollo
posible para Bolivia: de lo contrario, seguiremos en la dependencia y el atraso,
vegetando, sin más esperanza que el de lograr sobrevivir en medio de naciones que
cada vez más se adelantan más hacia el progreso y el poderío nacional y
continental, amenazando la existencia misma de la soberanía nacional boliviana,
mediante su lenta absorción económica y política o su anexión mediante la violenta
ocupación político-militar.
VII.- MISIÓN GEOPOLÍTICA DE BOLIVIA.
Una vez que Bolivia rompa su dependencia con el imperialismo, podrá iniciar su
desarrollo económico y social acelerado, con la finalidad de establecer las bases
reales de nuestra independencia nacional, de nuestra soberanía real que no puede
estar basado en Otra cosa que el desarrollo de la industria pesada y del dominio de
la industria electrónica. En ese sentido, “soberanía significa industria pesada”, tal
como lo enunciaba René Zavaleta Mercado. Sólo con la posesión de la industria
pesada y de la informática, es decir, mediante el dominio de la tecnología de punta.
Bolivia ha de poder ser una nación hegemónica en Sudamérica: pero. La industria
pesada no podrá ser creada por la actual burguesía oligárquica, ya que esa histórica
misión sólo lo pueden realizar las nuevas fuerzas revolucionarias.
En ese sentido, no es ningún desatino afirmar que el capitalismo en Bolivia, ha
perdido su posibilidad histórica de desarrollar la nación: ahora, esa tarea sólo puede
ser cumplida por las nuevas fuerzas nacionales, y es que “una vez que existen las
grandes naciones capitalistas, las naciones marginales como Bolivia, que han
quedado atrás, ya no pueden alcanzarlas sino por la vía socialista”. Es decir, que el
estado, mediante una planificación económica y social, logre el desarrollo nacional
en poco tiempo y sobre la base del desarrollo de la economía estatal, que quizá no
forzosamente tenga que ver con el socialismo, pero cuyas modalidades de
protección a los desposeídos y la implementación de una política de igualdad social,
no pueden ser ignoradas si se quiere salir del atraso y la dependencia un que se
encuentra Bolivia.
Bolivia, merece un lugar de grandeza, eso nadie lo pueda negar: pero, esa grandeza
sólo se podrá alcanzar rompiendo los vínculos de dependencia con el imperialismo
que nos oprime y saquea diariamente. Sólo después de esa ruptura con el
imperialismo, como totalidad social impuesta sobre las naciones atrasadas, será
posible rodo desarrollo nacional, autónomo y soberano. Por tanto, la primera tarea
del pueblo boliviano para desarrollar el país, es el desplazamiento de la burguesía
de las funciones de gobierno para siempre. Las modalidades de este
desplazamiento de la burguesía, pueden variar, pero su necesidad de expulsión del
poder es única.
114 - 132
CAPÍTULO II
115 - 132
En ese sentido, "la estructura de la sociedad colonial basada en el señorío, en la
propiedad eminente de la tierra y el siervo no sufre alteración esencial en su variante
"republicana". Es más, el burgués enriquecido por el comercio se hace terrateniente
porque la propiedad de la tierra y los siervos prestigian el nombre del Señor”.
Así, la prolongación de la base económico-social de la colonia, es un hecho histórico
que no se puede negar, a tal erado que en todo el ciclo que va de I 825 a 1 899,
según Roberto Alvarado Daza. “el feudalismo fue el sistema social del nuevo estado
que nació a la vida como republicano, unitario \ representativo”
Por nuestra parte, debemos agregar que si bien con la llamada Revolución Federal,
se impuso en el poder cierta forma de burguesía, sin embargo, dada su ideología
feudal articulada a formas burguesas, como efecto de la articulación y subsunción
de formas serviles de producción con el capitalismo, las bases económico-feudales
de la época colonial se prolongaron desde 1825 hasta 1953, en que formalmente,
la servidumbre fue abolida como emergencia de la fuerza histórica de las masas
campesinas aymara y quechua.
II.- DESCONOCIMIENTO DEL VALOR DE LOS RECURSOS NATURALES DEL
PAÍS.
Los diputados de la Asamblea de 1 825. Compuesto por los doctores oportunistas y
latifundistas, “iban a hacer una Patria, sí; pero la iban a hacer a su imagen y
semejanza”: es decir, una república feudal que para sobrevivir se iba a contentar
con explotar a los campesinos en las haciendas que poseían y, a lo mucho, se iban
a contentar con explotar unas cuantas minas para proveer de materias primas al
imperialismo inglés que, poco a poco, convertía a las nuevas repúblicas
latinoamericanas en dependencias suyas de las que se llevaba, por compra a
precios baratos, diversas materias primas y en las que vendía los excedentes de su
producción industrial.
La oligarquía criolla que fundó la república de Solivia, para gobernarla, no tenía
visión histórica alguna y se contentaba con las migajas que le reportaba el comercio
libre con Inglaterra- no pensaba desarrollar Bolivia y mucho menos en
industrializarlo; “la decadencia oligárquica en Bolivia era ostensible en los mismos
orígenes políticos del país”. No se trata de que tal o cual integrante de la clase
dominante que se impuso en el poder de la nueva república, ignorara los
conocimientos de economía política, como a veces se pretende hacer creer, se trata
de algo más que eso, se trata de que como clase dominante, era de carácter feudal
para unos tiempos en los que la república y la ideología burguesa se imponían por
todas partes. Es decir, la clase dominante que se alzó con el poder en la ex-Real
Audiencia de Charcas, era sencillamente reaccionaria y tenía una mentalidad
retrógrada como efecto de su misma condición de clase. Por lo mismo, el
desconocimiento del valor económico de los recursos naturales, era patente; “la
oligarquía boliviana no servía siquiera como oligarquía” y de esto, las clases
gobernantes de los países vecinos, más adelantado que nuestros oligarcas de tierra
adentro, iban a aprovecharse hasta reducir a menos de la mitad la superficie
territorial de Bolivia.
116 - 132
En ese sentido, las pérdidas territoriales de Bolivia, constituyen una muestra
evidente del fracaso de la oligarquía feudal que en la Asamblea de 1825, pregonó
su capacidad para gobernar la ex-Real Audiencia de Charcas.
117 - 132
incomunicación vial entre el oriente y el occidente, entre el Norte y el Sur del país.
Las actuales vías troncales se reducen a las carreteras entre La Paz-Oruro-
Cochabamba-Santa Cruz, las mismas que junto a pequeños ramales adyacentes y
la carretera Sucre-Potosí, son las únicas carreteras pavimentadas. Las demás
carreteras que vinculan las ciudades como Potosí-Tarija-Sucre. Potosí-Oruro, son
de tierra y la mayor parte de estas ciudades entre si y sus provincias, están
vinculadas por carreteras de tierra o, en el mejor de los casos, por carreteras de
ripio. Las ciudades de Cobija y Trinidad, no cuentan con carreteras que lo vinculen
a las grandes ciudades. La carretera La Paz-Trinidad, apenas es transitable en la
época seca y en la época de lluvias, es imposible transitarlo.
La geografía cordillerana- es uno de los obstáculos que el estado boliviano tiene
que vencer para lograr una vertebración caminera efectiva: se tiene que tener
capacidad para construir grandes carreteras asfaltadas que vinculen, por lo menos,
todas las capitales de departamento, lo que efectivamente reactivará el desarrollo
económico y político de estas regiones alejadas. Sin embargo, pareciera que la
burguesía boliviana, con una visión tan sólo urbana y despojada de una visión
nacional de largo alcance, pareciera que sólo tiene capacidad para construir
autopistas urbanas que, a la vuelta de algunos años, están ya malogradas.
Respecto a las vías ferroviarias, si gran desafío consiste todavía en unir la red
oriental y la occidental, siendo éste casi un sueño centenario, lo mismo que el de
crear una red ferroviaria en la región Norte del país.
En lo que se refiere a la vía aérea, Bolivia está deficientemente cubierta en su red
troncal por el Lloyd Aéreo Boliviano (LAB), AEROSUR y entre las ciudades del área
troncal y las ricas provincias del Norte y el oriente, los une el Transporte Aéreo Militar
(TAM), siendo en muchos casos, el único medio de vinculación entre la región
nororiental y las demás regiones. Los aeropuertos más grandes son el Viru Viru, de
Santa Cruz: el Aeropuerto de El Alto, de La Paz y el Aeropuerto Jorge Wilsterman,
de Cochabamba: los demás aeropuertos son de segunda y tercera categoría.
La no-vertebración geográfica de Bolivia, ha jugado un rol negativo en la pérdida de
los extensos territorios. Es así que en etapas de emergencia internacional, como las
guerras, no había carreteras ni ferrovías que viabilizaran una mejor defensa del
Litoral, el Acre, el Tambopata o el Chaco.
En ese sentido, al hablar de la geopolítica de los países vecinos, tenemos que hablar
de la penetración del imperialismo en los países vecinos, hecho que se vio facilitado
por la posesión de estos países de extensas costas marítimas. Poi lo mismo,
podemos decir que en Bolivia- el imperialismo ha penetrado en forma tardía y. por
tanto, la oligarquía boliviana dormía tranquilo, encasillado entre la cordillera y la
119 - 132
selva. Su despenar, por lo mismo, fue tardío, tan tardío que ya no podía
transformarse en una burguesía de carácter nacional, por lo que no pude articular
al proletariado y al pueblo en un proyecto nacional burgués.
En ese sentido, la burguesía boliviana, no pudo unificar a los diversos sectores del
pueblo, en un proyecto nacional unitario, por lo que sólo le quede asociarse al
imperialismo en contra del pueblo boliviano, y es ahí que surge ese engendro feudal
burgués conocido como la "rosca". Es decir, la oligarquía feudal-burguesa
compuesto por tres empresarios mineros y 524 grandes latifundistas que explotaban
inmisericordemente a toda la nación constituyéndose, en un enorme obstáculo para
el desarrollo de la nación.
Es por eso que el pueblo boliviano empezó a luchar contra esa “rosca” hasta que
con la Revolución Nacional del 9 de abril de 1952, destruyó a esa oligarquía
antinacional, desbrozando con ello, las perspectivas del desarrollo de Bolivia como
nación. A partir de entonces. Bolivia empezó a tener más influencia en el contexto
internacional, aunque ello, no redundó inmediatamente en el sentido de respeto a
su independencia y soberanía nacional.
120 - 132
Y decimos que encontró un término inesperado -dice el historiador chileno
Daniel Martner-, porque ésta puso al país en posesión inmediata de inmensos
recursos” que, según el historiador chileno Hernán Ramírez Necochea. “fue
una vigorosa inyección intencionadamente buscada, que permitió salvar la
grave crisis que le venía afectando -a la economía chilena- y que había
alcanzado su punto culminante en 1.878”.
Por otra parte, la crisis económica mundial, también se inició en Bolivia hacia
1.874 y alcanzó su punto culminante en 1.878. Además, esta crisis económica,
fue acompañada de una intensa crisis agrícola que se produjo ese mismo año,
como consecuencia de una grave sequía que afectó a los ingresos del fisco,
de tal forma que el Congreso Nacional vio como una salida a la crisis, la
aplicación del impuesto de 10 centavo a cada quintal de salitre que se
exportaba por el puerto de Antofagasta. Ante cata medida, la “Compañía de
Salitres y Ferrocarriles de Antofagasta”, integrado por empresarios chilenos,
recurrió al gobierno chileno, pidiendo protección; es decir, pidiendo protección
para desacatar las disposiciones tributarias que el gobierno boliviano había
adoptado en su propia jurisdicción territorial, en ejercicio legítimo de su
soberanía e independencia nacional. Desde este punto de vista, la empresa
chilena estaba cuestionando la soberanía boliviana sobre el Litoral y por eso
te secundó el gobierno de Chile.
El gobierno chileno, por fin había encontrado un pretexto formal para provocar
al gobierno boliviano y desencadenar la guerra de conquista mediante el cual
se apoderaría del Litoral boliviano y para el cual se había preparado
cuidadosamente, por lo menos desde 1867. Con este fin de provocar la guerra
en una situación histórica que le era favorable, el gobierno chileno no tuvo
reparo alguno en entrometerse en los asuntos internos de Bolivia como era el
cobro de impuestos en el departamento del Litoral: pero, lo hizo a sabiendas
que iba a ser rechazado y que, mediante esa provocación, iba a desencadenar
la guerra de conquista tan esperado para resolver su crisis económica. Así, la
crisis del sistema capitalista mundial, juntó a la expansión del imperialismo
inglés sobre la economía chilena, iba a generar una guerra imperialista entre
dos semi-colonias. La victoria, en este conflicto, no iba a ser la expresión de la
capacidad interna de cada país, sino el resultado del grado de dependencia del
imperialismo inglés y. en ese sentido. Chile iba a ganar la guerra por estar más
ligado al capitalismo colonialista inglés del que, además, recibió considerables
refuerzos bélicos, antes de la guerra y durante el curso de la misma guerra.
Por otra parte, los capitales anglo-chilenos, habían penetrado en Bolivia mucho
antes de la Guerra del Pacifico, especialmente desde I.872, año en que se
fundó el Banco Nacional de Bolivia, con financiamiento mayoritario de
capitalistas chilenos y un porcentaje menor de capitalistas bolivianos. A este
respecto, el historiador chileno Hernán Ramírez Necochea afirma que “la
participación de los capitalistas chilenos en Bolivia fue tan considerable que
ellos fueron los principales promotores del Banco Nacional de Bolivia, que tenía
doble domicilio legal: Valparaíso y La Paz: el capital inicial de este banco fue
suscrito íntegramente por casas de comercio de Valparaíso”. La penetración
de capitales anglo-chilenos, se vio más estimulado cuando se descubrió que
121 - 132
el Litoral no sólo tenía salitre para la fabricación de pólvora sino también el
guano que iba a parar a Europa para fertilizar las tierras agotadas, a través de
la exportación de compañías inglesas con la ayuda de los serviles empresarios
chilenos.
Las guaneras y salitreras del Litoral, en el mejor momento del auge de su
explotación, fueron entregadas a las empresas anglo-chilenas, al igual que en
los tiempos del dictador Melgarejo, por los gobiernos “democráticos” de Tomás
Frías y Mariano Ballivián. De esa forma, todos los privilegios otorgados por la
tiranía Melgarejista, son "democráticamente" recuperados y ampliados, por
estos capitalistas anglo-chilenos, el 5 de diciembre de 1.872 y el 6 de agosto
de 1.874: por lo mismo, debido a “la facilidad que tenían para obtener
concesiones del gobierno débil y desinteresado del Altiplano, los capitalistas
chilenos pronto estuvieron abogando por la directa expansión territorial chilena
sobre la provincia boliviana. A este deseo de expansión el gobierno chileno
demostró aceptación y la bandera pronto empezó a seguir al comercio”.
El desinterés del gobierno y de los empresarios bolivianos por el Litoral, se
expresa elocuentemente en el hecho de que “en cincuenta años de dominio
los feudales bolivianos se interesaron poco por la suene del Litoral boliviano.
El descubrimiento del guano y del salitre apenas llegó a sus oídos y fueron muy
pocos los que trataron de obtener concesiones mineras”. Es notorio que a la
miope e incapaz oligarquía boliviana, le bastaba con apropiarse de las migajas
que dejaban los capitalistas chilenos e ingleses en su proceso de explotación
y saqueo de los recursos naturales del Litoral.
Por otra parte, mientras el gobierno chileno alentaba la inmigración de sus
habitantes hacia las salitreras y guaneras del Litoral, el gobierno y la oligarquía
boliviana, ni siquiera destacaban autoridades ni fuerzas militares suficientes.
Es así que Francis Burdett O'connor, en 1.825. "encontró en Cobija un solo
habitante Altoperuano”, el corregidor. Si esto pasaba a nivel de los
representantes del estado, la situación tenía que ser peor a nivel de la
población civil, ya que los campesinos, la mayoría de la población boliviana de
entonces, se encontraban económicamente atados, por la vía de la
servidumbre llamado pongueaje, a miles de haciendas de la oligarquía feudal
y, por tanto, estaban materialmente imposibilitados de emigrar hacia el Litoral
en busca de mejores condiciones de vida.
La tendencia a un acceso al mar de Bolivia. Bolivia es el único estado
sudamericano que no cuenta ni con litoral propio, ni con una amplia vía fluvial
hacia el Océano (caso del Paraguay). Su conflicto con chile en 1879 y con
Paraguay en 1932-1935. Han sido provocados por esta causa según especifica
mediante un gráfico el geopolítico alemán Obst.
En cambio, en Chile, la existencia de latifundios en vías de transición a
haciendas agrícolas articuladas al capitalismo comercial y bancario, había
dejado “libre” a miles de campesinos que buscaban trabajo para no morir de
hambre, y como el trabajo sólo había en las salitreras y guaneras del Litoral
boliviano, se desplazaron en esa dirección. Así, a las empresas chilenas del
Litoral, asociados a capitales ingleses, se sumaban miles de obreros
122 - 132
procedentes de los valles centrales chilenos. En los hechos, desde “el
momento en que la provincia costeña estaba habitada por dos tercios de
ciudadanos chilenos, se había convertido en colonia de Chile para todos los
efectos prácticos” y. en ese sentido, más pronto que tarde, el Litoral iba a pasar
inevitablemente a la soberanía chilena, “por la razón o la fuerza”, tal como
prescribe el lema del escudo nacional de Chile.
Desde ese punto de vista, el historiador José Fellmann Velarde. Considera que
"la ocupación de Antofagasta y Caracoles había sido, por parte de Chile y
desde el punto de vista de sus relaciones económicas con Solivia, una suerte
de expedición contra una semi colonia en rebeldía” y la rebeldía de Bolivia,
consistía en insistir en el cobro de un impuesto de 10 centavos por quintal de
salitre exportado, desde el Litoral, por la empresa anglo-chilena “Compañía de
Salitres y Ferrocarriles de Antofagasta”.
Por todo lo expuesto, se llega a establecer con claridad, que “el desplazamiento
de las masas obreras de Chile hasta las guaneras y salitreras bolivianas realizó
la conquista pacifica del Litoral mucho antes de que los políticos de la Moneda
-casa de gobierno chileno- emprendieran la conquista militar” La vigencia del
feudalismo en Bolivia, estaba determinando la pérdida del único contacto que
poseía con el mar. "la punición contra una dependencia rebelde se había
convertido en una guerra imperialista de despojo” y. con ello, “los chilenos
llevaron a la práctica su plan larga y cuidadosamente preparado”.
En ese sentido. Chile se lanzó a la ocupación de todo el Litoral boliviano, desde
Antofagasta y Calama hasta la quebrada de Ollagüe, donde se detuvo en su
avance, puesto que sus intenciones no eran cruzar los Andes, sino continuar
la conquista hacia el Norte, con la ocupación de territorios peruanos. Por su
parte. Solivia no tenía “fuerzas suficientes como para intentar, por sí sola, una
recuperación, la guerra entre ambos países, para lodos los efectos prácticos,
había concluido” solamente en dos meses desde la invasión de Antofagasta-
sin que todavía Chile declarara oficialmente la guerra a Bolivia.
En realidad. Bolivia no era el rival de Chile, sino el Perú que podía constituirse
en un rival serio y poderoso del Pacifico Sur, gracias a los mayores recursos
naturales que tenía. Por tanto, Chile necesitaba liquidar al Perú igual que a
Bolivia: de ahí que “a las pocas horas de haberle declarado oficialmente la
guerra ya bloqueara los puertos peruanos del sur”.
Así, mediante la Guerra del Pacifico, “Chile pasó a ser el dueño efectivo de
toda la heredad costera de Bolivia: 158.000 kilómetros cuadrados, cuatro
puertos mayores: Antofagasta. Mejillones. Cobija y Tocopilla, siete caletas y
cerca de 40.000 habitantes”.
Para terminar, reiteramos que el impuesto de 10 centavos por quintal de salitre,
no fue la causa de la Guerra del Pacifico, como aún muchos sostienen: fue
apenas un pretexto del que se valió el expansionismo chileno aliado al
capitalismo inglés, para apoderarse de los únicos yacimientos de salitre natural
del mundo. Es así que una vez terminada la guerra, "¡el gobierno chileno
decreta un impuesto de 40 centavos al quintal de salitre exportado por
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Antofagasta!”, y, por este hecho, la compañía salitrera ya mencionada, ni
siquiera protestó.
En la actualidad. Bolivia debe prepararse no sólo para recuperar el Litoral, sino
ame todo, para defenderse de nuevas expediciones conquistadoras chilenas,
ya que "la oligarquía militarista de Chile no puede abandonar jamás sus
pretensiones expansivas en desmedro del más débil de sus vecinos, porque
es un hecho palmario que este país no puede asegurar un futuro solvente de
su estructura económica si no soluciona, al ritmo de los tiempos [actuales], las
graves contradicciones vigentes en el interior de su sistema capitalista
dependiente”.
B.- La Guerra del Acre.
Después de la llamada Revolución Federal de 1899, el Partido Liberal subió al
poder y adoptó una política entreguista de la soberanía nacional, en el
entendido de que había que fijar, de una buena vez. Las líneas fronterizas de
Bolivia, no importa cediendo extensos territorios a los países vecinos a cambio
de dinero, para que esa incertidumbre de los limites termine, y en adelante la
república se dedique, con el dinero así conseguido, a la modernización y el
desarrollo nacional. En ese sentido, los Gobernantes de entonces,
“obsesionados por la idea fija de terminar la red ferroviaria y de modernizar las
ciudades, no tuvieron reparo en desprenderse de panes considerables del
territorio nacional y de posiciones internacionales tradicionales, política que
dejó a Bolivia totalmente privada de su acceso al mar y con unas deudas
cuantiosas”. A esa política entreguista, mutiladora de la soberanía nacional, la
clase dominante, llamó eufemísticamente, el “periodo geográfico de la
República”.
La política entreguista liberal del "periodo Geográfico de la república", se inició
con la mutilación del territorio de 1 Acre, en los que existía la goma, tan
apreciada en los mercados internacionales de entonces. En el Acre,
abandonado por muchos años por la oligarquía y que, por lo mismo, alboreaba
una población mayoritariamente brasileña, se fundó Puerto Alonso el 3 de
enero de 1.899, con la finalidad de recaudar impuestos por concepto de
exportación de la goma. Esta medida del gobierno boliviano, afectaba a las
poblaciones brasileñas cercanas que percibían dichos impuestos como si la
goma se hubiera extraído de sus territorios, por lo que, necesariamente, iban
a surgir problemas relacionados con la soberanía territorial del Acre.
En estas circunstancias, el Brasil prohibió primero la navegación de barcos
bolivianos a escasos dos meses de la creación de Puerto Alonso en el Acre,
hecho que un mes más tarde fue seguido por la sublevación de varios
barraqueros que expulsaron a las autoridades bolivianas de Puerto Alonso.
Después de estos hechos lesivos a la soberanía boliviana del Acre, el gobierno
brasileño, para disimular su ávido expansionismo, se valió de un aventuren:
español del Estado de Para, llamado Manuel Gálvez, quien el 15 de julio de
1.899, proclamó el pretendido “Estado Independiente del Acre” del que, a su
vez, se auto nombró presidente.
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Ante estos hechos, el gobierno boliviano destacó al ejército para restaura la
soberanía nacional: pero, a pesar de la victoria alcanzada por el batallón
Independencia, en Riosinho, el año 1.900 y de la victoria de Puerto Rico, de
1.902, dirigido por el presidente. Gral. José Manuel Pando, la defensa del Acre
se hacía sumamente difícil debido a que la llamada Guerra de la Goma,
encontró al país totalmente desarticulado y sin vías de comunicación
adecuadas con la región en litigio.
Por otra parte, hay que tener en cuenta el constante apoyo que el Brasil prestó
a los separatistas del Acre, con miras a anexarlo posteriormente, de tal forma
que el gobierno boliviano, tuvo que negociar directamente con el gobierno
brasileño para establecer primero el modus vivendi que luego fue convertido
en el Tratado de Petrópolis del I 7 de noviembre de 1.903. Por este tratado,
Bolivia perdió 191.000 km2 a cambio de 2 millones de libras esterlinas, "suma
que las aduanas perdidas iban a recuperar en sólo cuatro años”.
Al rifamiento del Acre, llevada a cabo por el régimen liberal de Pando, le siguió
la entrega definitiva del Litoral a Chile, efectuada esta vez por Ismael Montes,
quien no tuvo escrúpulo alguno en aceptar el humillante "Tratado de Paz,
Amistad y Límites", que de paz y amistad no tenía ni un ápice, a cambio de la
miserable suma de 300.000 libras esterlinas y un ferrocarril a Arica que sólo
servía, en los hechos, para dar vida, con el comercio boliviano, a los territorios
arrebatados al Perú por parre de Chile. Así, el régimen liberal de Montes,
consiguió “la bonanza económica a costa del descuartizamiento geográfico y
la entrega del país a la voracidad de los banqueros del imperialismo”
norteamericano a través del empréstito Speyer.
Con la entrega del Acre y el Litoral. "Bolivia resignaba su plena soberanía,
cargaba con el peso muerto de una voluntad ajena en el camino de su
desarrollo económico y se condenaba al aislamiento. Nada mejor que ese
Tratado [con Chile] para botón de muestra de lo que las clases dominantes
entendían por una definición del periodo geográfico de la República”. En ese
sentido, “por cuatro millones de libras esterlinas se enclaustró al país por el
occidente y se le cerraron las puertas soberanas de navegación hacia el oriente
Atlántico por medio del rio Amazonas”. Las cosas no se detuvieron ahí, la clase
dominante, por su incapacidad y la falta de una visión histórica, iba a cerrar
también la salida al mar a través de la navegación del rio Paraguay mediante
su derrota en la guerra del Chaco.
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oligárquico burgués vigente que en ningún modo se había preocupado por
desarrollar dichos territorios y menos por vincularlo al resto del país.
VIII.- CONSECUENCIAS GEOPOLÍTICAS DE ESTOS CONFLICTOS.
Las consecuencias inmediatas de las tres grandes guerras que Solivia ha sostenido
con sus vecinos, son, en primer lugar, la pérdida de inmensos recursos naturales
como el guano, el salitre, el cobre y la plata del Litoral: la goma, la castaña y los
bosques maderables del Acre; y sin en la guerra del Chaco no perdimos ningún
recurso natural inmediatamente aprovechable, no es menos que perdimos extensas
llanuras que, a base de riego, podían haber sido excelentes campos ganaderos en
la región sudoriental de Bolivia.
En cuanto a las consecuencias mediatas de las pérdidas territoriales, Bolivia sufrió
el total enclaustramiento entre sus montañas y selvas, Habiendo perdido el Litoral,
pudimos haber salido al océano Atlántico por el rio Amazonas y el rio Paraguay,
pero también perdimos esa posibilidad. Sin embargo, mediante la canalización de
los ríos que aún nos quedan, es todavía posible la salida al océano Atlántico. El
dragado del Canal Tamengo y la construcción de un puerto de embarque y de
descargue en las cercanías de Puerto Suárez, han dado por lo menos, un paliativo
a la carencia de una comunicación directa con el mar.
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CAPÍTULO III
130 - 132
En ese sentido, Bolivia no requiere solamente de fábricas de textiles y de
comestibles, sino, ante todo. Bolivia requiere la industria pesada: te industria que
produzca fábricas, medios de transporte masivo, maquinarias para la construcción
como son los tractores y las excavadoras y equipes para la industria y la agricultura.
Una vez que tuviéramos fábricas de todas esas maquinarias, no sólo construiríamos
carreteras y aeropuertos con nuestras propias maquinarias, sino que también
iniciaríamos la industrialización y la mecanización de la agricultura a gran escala.
Como podrá notarse, la posesión de la industria pesada y de la sofisticad; industria
electrónica, abre la única posibilidad de desarrollo acelerado, es por eso que los
países imperialistas no nos quieren transferir la industria pesada y la tecnología de
punta ni lo harán nunca, puesto que, de ser así, perderían el férreo control que
ejercen sobre la economía de los países atrasados y dependientes. A partir de esto,
podemos afirmar que solamente son nuestros amigos, aquellos países que quieren
transferimos la industria pesada y la industria de la electrónica; aquellos países que
no quieren la transferencia de dichas tecnologías, a pesar de que se declaren
nuestros amigos, en realidad son enemigos de nuestro desarrollo como nación
independiente y soberano. En ese sentido, Bolivia debe establecer sólidas
relaciones internacionales con aquellos países que nos presten ayuda para lograr
nuestra propia industria pesada.
Por otra parte, es necesario destacar que las costas marítimas no sólo sirven para
realizar el comercio internacional, sino que también sirven para captar flujo turístico
y la inmigración. En ese sentido, las naciones costeras con Argentina, Brasil y Chile,
han logrado un mayor desarrollo capitalista gracias flujo inmigratorio europeo que
ha contribuido al progreso de estos países con capitales y conocimientos científicos
modernos. Pero, eso no quiere decir que los europeos sean los únicos que puedan
desarrollar una nación, por ser una “raza superior”, como piensan algunas
mentalidades retrógradas y sometidas las teorías racistas. Lo que en realidad ha
pasado, en América Latina, es que es flujos inmigratorios han traído ideas y formas
de organización más modernas desarrolladas con relación a las ideas y formas de
organización económico político feudales que predominaban en tos países
latinoamericanos con consecuencia de la herencia colonial hispano-portuguesa.
Por todo lo expuesto anteriormente, podemos notar cuán importante poseer una
amplia costa marítima y buenos puertos que permitan un activo comedio con lodos
los países del mundo.
131 - 132
VII.- REINTEGRACIÓN MARÍTIMA DENTRO DE UNA NUEVA CONCIENCIA
AMERICANA.
Desde la finalización de la Guerra del Pacífico con Chile, Bolivia ha venido
reclamando constantemente su derecho de salida al mar debe ser libre y soberano.
Ante estas reclamaciones, Chile ha rehuido constantemente las negociaciones
tendientes a ese fin y, a veces, con total cinismo, ha declarado que poseía el Litoral
debido a que Bolivia no ha sabido conservar tan ricos territorios, lo que es
absolutamente cierto. Pero, de todas formas, de esto no se deduce que Bolivia no
tenga que tener salida libre y soberana hacia el mar: al contrario, la prepotencia
chilena sólo es una confirmación innegable de nuestra necesidad de tener una
salida libre, soberana y amplia sobre el Océano Pacífico.
A partir de los años 60 del siglo XX, en las que se inició a hablar de la integración
latinoamericana como una "nueva conciencia americana". Chile ha tratado de
escudarse en esos ideales latinoamericanistas y ha pretendido, astutamente, que
Bolivia no debía reclamar su salida al mar, puesto que un día, toda la América Latina
ha de ser una sola nación. Es así como los gobernantes chilenos han querido
postergar la solución a nuestras justas reclamaciones marítimas, a un incierto futuro
en el que poco o nada debemos confiar, por lo menos, mientras las actuales
oligarquías latinoamericanas estén encumbrados en el poder. La actitud de los
gobernantes chilenos no es sincero ni honesto, sólo tiene el objetivo de resignamos
y atamos de antemano, como si fuéramos ineptos, ante cualquiera de nuestras
reclamaciones que obtenga un amplio apoyo latinoamericano, tal como ha sucedido
en varias ocasiones. El hecho de que la clase dominante boliviana no aproveche
esos apoyos y respaldos internaciones, es otra cosa.
Para Bolivia, el hecho de que algún día la América Latina constituya una sola nación,
no significa ni debe significar la renuncia a una salida amplia, libre y soberana hacia
el Océano Pacífico: la posibilidad de que América Latina constituya un día una sola
nación, no significa ni debe significar que tengamos que esperar esa unificación
latinoamericana dentro de una "nueva conciencia latinoamericana": todo contrario,
el hecho de que Bolivia no posea una costa marítima, retrasa precisamente la
integración latinoamericana. Por lo mismo, es urgente que Bolivia obtenga una
amplia cosía marítima y no sólo corredores ni enclaves como han pretendido
conseguir los dictadores y golpistas como Banzer y Bedregal. El concierto de países
latinoamericanos, tiene que entender que Bolivia no está pidiendo favor alguno, sino
que está reclamando su derecho histórico de salida al mar que tiene que ser una
amplia costa marítima y no un corredor ni enclave alguno. Esta es la única posición
justa y que, como no podía ser de otra manera, mantiene en aleo nuestra dignidad
nacional a la que jamás debemos renunciar.
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