Friedrich Engels
(Friedrich o Federico Engels; Barmen, Renania, 1820 - Londres, 1895) Pensador y dirigente socialista alemán. Nació en
una familia acomodada, conservadora y religiosa, propietaria de fábricas textiles. Sin embargo, desde su paso por la
Universidad de Berlín (1841-42) se interesó por los movimientos revolucionarios de la época: se relacionó con los
hegelianos de izquierda y con el movimiento de la Joven Alemania.
Enviado a Inglaterra al frente de los negocios familiares, conoció las míseras condiciones de vida de los trabajadores en la
cuna de la Revolución Industrial; más tarde plasmaría sus observaciones en su libro La situación de la clase obrera en
Inglaterra (1845).
En 1844 se adhirió definitivamente al socialismo y entabló una duradera amistad con Karl Marx. En lo sucesivo, ambos
pensadores colaborarían estrechamente, publicando juntos obras como La Sagrada Familia (1844), La ideología alemana
(1844-46) y el Manifiesto Comunista (1848).
Aunque corresponde a Marx la primacía en el liderazgo socialista, Engels ejerció una gran influencia sobre él: le acercó al
conocimiento del movimiento obrero inglés y atrajo su atención hacia la crítica de la teoría económica clásica. Fue
también Engels quien, gracias a la desahogada situación económica de la que disfrutaba como empresario, aportó a
Marx la ayuda económica necesaria para mantenerse y escribir El Capital; e incluso publicó los dos últimos tomos de la
obra después de la muerte de su amigo.
Pero Engels tuvo también un protagonismo propio como teórico y activista del socialismo, a pesar de lo contradictoria
que resultaba su doble condición de empresario y revolucionario: participó personalmente en la revolución alemana de
1848-50; fue secretario de la primera Internacional obrera (la AIT) desde 1870; y publicó escritos tan relevantes como
Socialismo utópico y socialismo científico (1882), El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (1884) o Ludwig
Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana (1888).
Tras la muerte de Marx en 1883, Engels se convirtió en el líder indiscutido de la socialdemocracia alemana, de la segunda
Internacional y del socialismo mundial, salvaguardando lo esencial del marxismo, al que él mismo había aportado
matices relativos a la desaparición futura del Estado, a la dialéctica y a las complejas relaciones entre la infraestructura
económica y las superestructuras políticas, jurídicas y culturales.
No obstante, en los últimos años de su vida se alejó de sus primitivas concepciones revolucionarias y abrió la puerta a un
socialismo más reformista, vía que seguiría después de la muerte de Engels su colaborador Eduard Bernstein y que
acabaría por imponerse entre los socialdemócratas.