Resumen Tdah
Resumen Tdah
RESUMEN
El trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH) fue considerado un
cuadro presente sólo en la infancia y la adolescencia, hasta que en la década
anterior se demostró que este trastorno puede existir en el 60% de los adultos,
cuyos síntomas ya comenzaron antes de los siete años. Dicho desfase diagnóstico
hizo que los síntomas y tratamientos del TDAH infantojuvenil sean más conocidos
y orientados que en los adultos, a pesar de que los parámetros clínicos sean
similares a los niños
en inatención, hiperactividad e impulsividad, por ser un cuadro de un común origen
neurobiológico.
Los signos y síntomas en los adultos son subjetivos y sutiles, sin prueba
biomédica que pueda confirmar su diagnóstico. Además, la dificultad aumenta al
ser fácil que los adultos tengan dificultades para recordar si sus problemas
comenzaron en la infancia a pesar de que se tuvieron que iniciar antes de los siete
años, dato esencial para su diagnóstico. Como en los niños TDAH, los adultos
comparten los síntomas de la inatención, hiperactividad e impulsividad. Sin
embargo, la experiencia clínica ha demostrado que los síntomas varían con la
edad y pueden ser diferentes y de diversas maneras, y alternar con los síntomas
comunes.
Escala de autovaloración de adultos (EAVA) es una escala de 18 ítems que
se pueden utilizar como una primera herramienta de autoevaluación para
identificar los adultos que pueden tener TDAH. Desarrollada por el grupo de
trabajo sobre el TDAH para adultos, que comprende el New York University
Medical Center, la Harvard Medical School y el Massachusetts General Hospital.
El Copeland Symptom Checklist for Attention Deficit Disorders-Adult Version está
diseñado como ayuda para evaluar si un adulto tiene síntomas característicos del
TDAH.
Es importante tener en cuenta que es bastante común la comorbilidad en
TDAH del adulto [14], que afecta tres de cada cuatro pacientes, por lo cual es
habitual que un paciente cumpla los criterios de uno o más trastornos asociados,
además del TDAH. Las comorbilidades más frecuentes son los trastornos del
humor (depresión mayor, trastorno bipolar y distimia), que tienen una comorbilidad
con el TDAH que va desde el 19 al 37%. Para los trastornos de ansiedad la
comorbilidad oscila del 25 al 50%. En el abuso de alcohol es del 32 al 53%; en
otros tipos de abuso de sustancias, si se incluye la marihuana y la cocaína, es del
8 al 32%.
Los psicofármacos empleados en el tratamiento del TDAH en adultos son
los mismos que los utilizados en el TDAH infantil. De los distintos
psicoestimulantes, se ha demostrado la eficacia en adultos con TDAH con
metilfenidato de liberación inmediata, modificada y prolongada-OROS que inhiben
la recaptación de la dopamina, mientras que la atomoxetina tiene como función
principal inhibir la recaptación de la noradrenalina. Sería un error simplificar el
tratamiento del TDAH del adulto únicamente a los psicofármacos. La necesidad de
corregir hábitos y comorbilidades requiere un tratamiento multidisciplinar
coordinado y muchas veces crónico, a ser posible incluyendo las personas
cercanas al paciente, destinado a superar o mejorar los síntomas y
comorbilidades.
La intervención en el trastorno por déficit de atención con hiperactividad
(TDAH) no ha adoptado un modelo único, sino que se ha enfocado desde
diferentes perspectivas, las cuales coinciden esencialmente con las distintas
interpretaciones del problema que se han sucedido a lo largo del tiempo.
Los psicoestimulantes parecen afectar los sistemas de neurotransmisores
que están implicados en la psicopatología del TDAH; las técnicas conductuales
intentan manipular las contingencias ambientales para subsanar la escasa
sensibilidad del niño hiperactivo al refuerzo optimizando los procedimientos de
disciplina en la familia y en la escuela; y, finalmente, la meta de las intervenciones
cognitivas y cognitivo-conductuales es enseñar capacidades de solución de
problemas y de automanejo para potenciar el autocontrol.
Cada vez es más evidente que la hiperactividad requiere un enfoque
multidisciplinario que incluya directrices claras tanto para padres como profesores,
y que ayude a manejar los síntomas y controlar el comportamiento de niños con
TDAH.
Para analizar la eficacia del programa que elaboramos de formación para
profesores, se seleccionó un grupo de niños con TDAH y sus respectivos
profesores de escuelas de educación primaria de la provincia de Valencia. El
contacto inicial con los profesores que podían seguir el programa se hizo a través
del ofrecimiento de un curso para profesores de educación primaria que estuvieran
en contacto con niños que presentan manifestaciones de inatención,
hiperactividad e impulsividad.
Las diferencias entre las percepciones de los padres y de los profesores
con respecto a los cambios significativos de las capacidades atencionales pueden
deberse al hecho de que las demandas de atención sostenida se dan con menos
probabilidad en casa. Por el contrario, en clase, las actividades escolares
requieren un gran esfuerzo sostenido en las tareas. Se ha comprobado en otros
casos que los padres constituyen informadores menos sensibles de los cambios
que se producen en el dominio atencional en niños con TDAH tras las
intervenciones.
En general, a pesar de las limitaciones que implican percibir cambios en el
comportamiento, los hallazgos de este estudio son satisfactorios. De hecho, el
69,3% de los niños con TDAH presentan una mejora importante y sólo un 30,7%
no presentan cambios significativos después de la aplicación del programa.