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Prevención y Control del Dengue 2023

El documento describe el dengue, una enfermedad viral transmitida por mosquitos que afecta a cientos de millones de personas anualmente. Explica los cuatro serotipos del virus, sus síntomas, epidemiología, incidencia y prevalencia en Bolivia así como la estrategia del país para la prevención y control de la enfermedad.

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Prevención y Control del Dengue 2023

El documento describe el dengue, una enfermedad viral transmitida por mosquitos que afecta a cientos de millones de personas anualmente. Explica los cuatro serotipos del virus, sus síntomas, epidemiología, incidencia y prevalencia en Bolivia así como la estrategia del país para la prevención y control de la enfermedad.

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1

Dengue

Antecedentes

A nivel mundial el Dengue es la Arbovirosis de mayor importancia y frecuencia. Se

estima que el 40% de la población mundial viven en zonas de riesgo de infección, y que ocurren

unos 390 millones de infecciones (96 millones de ellas sintomáticas) y 20.000 muertes por

Dengue cada año en más de 125 países endémicos. En las Américas se tiene a 18 (60%) de

los 30 países con la mayor incidencia de Dengue a nivel mundial.

El modelo de prevención y control de Dengue en Bolivia, se sustenta en el cumplimiento

de los acuerdos adquiridos durante la elaboración de la Estrategia de Gestión Integrada–EGI

Bolivia el año 2008. La EGI Bolivia, se elaboró en el departamento de Santa Cruz, con la

participación de expertos locales de cada uno de los componentes, personal técnico del

Ministerio de Salud y Deportes y el apoyo de asesores internacionales del grupo técnico de la

OPS/OMS. En ese taller, se logró integrar una estrategia para el control y prevención del

dengue tomando en cuenta los componentes de Entomología, Vigilancia Epidemiológica,

Saneamiento Ambiental, Promoción de la Salud y Comunicación Social, Laboratorio y Atención

al Paciente.

Mediante Decreto Supremo Nº 2670 de 3 de febrero de 2016, fue aprobada la Estrategia

de Gestión Integrada de Prevención y Control del Dengue-Chikungunya y Zika, sin embargo

ante la magnitud del problema de salud pública, por el reporte de gran cantidad de casos de

estas 3 enfermedades, además de las complicaciones asociadas a la enfermedad del virus

Zika, se vio la necesidad de elevar el D.S. 2670 a rango de Ley 889, en fecha 22 de enero de

2017, cuyo instrumento legal fortalecería al Ministerio de Salud y a las Entidades Territoriales

Autónomas para disponer de recursos económicos para la implementación de la Estrategia de

Gestión Integrada a nivel nacional, departamental y local.


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Epidemiologia

La prevalencia mundial del dengue se ha incrementado dramáticamente en los últimos

años. Se calculan 50 millones de infecciones por año, medio millón de hospitalizados y más de

25 .000 muertes. Alrededor de 100 países han reportado, casos de dengue y/o dengue

hemorrágico y más de 60 lo hacen regularmente todos los años (WHO, 1997; Jacobs, 2000);

por lo cual la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo considera uno de principales

problemas de salud de la humanidad, además de que produce gran afectación social y

económica. En la región de las Américas se ha producido un incremento progresivo de casos de

dengue durante las tres últimas décadas (Kouri, 2006), habiéndose extendido la enfermedad

casi a la totalidad de los países. Para que en una ciudad, región o país se produzca transmisión

de la enfermedad tienen que estar presente de forma simultánea: El virus, el vector y el

huésped susceptible. El huésped cuando está infectado y se encuentra en fase de viremia (de

cinco a siete días) constituye el reservorio de la enfermedad. Todos los vectores conocidos que

puedan transmitir los cuatro serotipos del virus del dengue pertenecen al género Aedes, de los

cuales el Aedes aegypti es el más importante. Esta especie acompaña al ser humano dentro de

la vivienda y en sus alrededores, pues la hembra prefiere la sangre humana y pica

principalmente durante el día a una o varias personas para lograr cada puesta de huevecillos; lo

cual realiza en depósitos naturales o artificiales de agua; hasta que se convierten en larvas,

pupas y mosquitos adultos. La otra especie de importancia epidemiológica es el Aedes

albopictus, importado desde Asia en neumáticos traídos a Estados Unidos y actualmente

presente en la mayoría de los países de la Región de las Américas. Los virus del dengue

solamente son capaces de infectar al hombre y primates superiores si son introducidos por la

picada del mosquito-vector. Esta es la única vía de importancia clinicoepidemiológica, pues el

dengue no se transmite por vía oral, respiratoria ni sexual, como otros virus. No obstante, existe

la infrecuente y aún poco documentada transmisión vertical (Maroun et al., 2008) y la


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recientemente notificada vía transfusional, muy rara, al parecer (Blanco, 2008; Tambyah et al.,

2008).

Incidencia

La incidencia de casos de Dengue entre 2008 y 2012, pasó de 23 a 119 casos por cada

10 mil habitantes y de 119 a 56 casos por cada 10 mil habitantes entre 2012 y 2019. La

epidemia de mayor magnitud en estos últimos 15 años, fue en 2009 con 84,418 (237 x 10.000

hab.) casos reportados. (Gráfico 1).


4

Prevalencia

Históricamente, alrededor del 78% del total de casos de Dengue registrados en Bolivia

recaen en 2 departamentos; Santa Cruz (62%) y Beni (16%). El 22% restante de los casos de

Dengue se distribuye en los otros 5 departamentos. En el gráfico 3, se puede apreciar la

distribución porcentual de los casos de Dengue en Bolivia entre 2005 y 2019.


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Que Es El Dengue

El dengue es una enfermedad viral de carácter endémico-epidémico, transmitida por

mosquitos del género Aedes, principalmente por el Aedes aegyptiTiene diversas formas de

expresión clínica, desde fiebre indiferenciada (frecuente en niños) y fiebre con cefalea, gran

malestar general, dolores osteo- mioarticulares, con o sin exantema, leucopenia y algún tipo de

sangrado; hasta formas graves que habiendo comenzado con lo anterior presenta choque

hipovolémico por extravasación de plasma, con trombocitopenia moderada o intensa, con

grandes hemorragias en aparato digestivo y otras localizaciones. El dengue es capaz de

expresarse también mediante las llamadas formas “atípicas” que son relativamente infrecuentes

y resultan de la afectación particularmente intensa de un órgano o sistema: encefalopatía,

miocardiopatía o hepatopatía por dengue, entre otras

El macho no se alimenta de sangre, pero la hembra la necesita para que su metabolismo

funcione y para que se desarrollen sus huevos, es más activa amanecer y el atardecer, pero
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también pueden picar en otros momentos del día. Existen cuatro tipos diferentes del virus del

dengue (DENV-1, DENV-2, DENV-3 Y DENV-4) a lo largo de la vida es posible infectarse hasta

cuatro veces, ya que la inmunidad es especifica de cada serotipo.

El estudio también tuvo otro resultado consistente en la propuesta de una clasificación

binaria de la enfermedad en:

1. DENGUE: con o sin síntomas de alarma

2. DENGUE SEVERO, siendo los criterios para este último los siguientes:

a. Extravasación severa de plasma, expresada en Choque hipovolémico, y/o por

dificultad respiratoria debida al exceso de líquidos acumulado en el pulmón.

b. Hemorragias severas, según criterio del médico tratante

c. La afectación de órganos: hepatitis severa por dengue (transaminasas

superiores a 1000 unidades), encefalitis por dengue o la afectación grave de

otros órganos, como la miocarditis por dengue.

Estos criterios de severidad tuvieron 95% de sensibilidad y 97% de especificidad; y

serán los criterios que se utilizarán en las presentes normas.

Agente causal
El virus del dengue (DENV, acrónimo oficial) es un arbovirus del género Flavivirus de la

familia Flaviviridae.

El complejo dengue está constituido por cuatro serotipos virales serológicamente

diferenciables (Dengue 1, 2, 3 y 4) que comparten analogías estructurales y patogénicas; por lo

que cualquiera puede producir las formas graves de la enfermedad, aunque los serotipos 2 y 3

han estado asociados a la mayor cantidad de casos graves y fallecidos.


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Son virus constituidos por partículas esféricas de 40 a 50 nm de diámetro que constan

de las proteínas estructurales de la envoltura (E), membrana (M) y cápside (C), así como un

genoma de ácido ribonucleico (ARN); también tienen otras proteínas no estructurales (NS):

NS1, NS2A, NS2B, NS3, NS4A, NS4B y NS5-3.

Habitad
El Aedes aegypti es el vector que presenta el mayor riesgo de transmisión de arbovirus

en las Américas y está presente en casi todos los países del hemisferio (excepto Canadá y

Chile continental). Es un mosquito doméstico (que vive en y cerca de las casas) que se

reproduce en cualquier recipiente artificial o natural que contenga agua.

Ciclo de vida
El mosquito puede completar su ciclo de vida, desde el huevo hasta el adulto, en 7-10

días; los mosquitos adultos generalmente viven de 4 a 6 semanas. La hembra Aedes aegypti es

responsable de la transmisión de enfermedades porque necesita sangre humana para el

desarrollo de sus óvulos y para su metabolismo. El macho no se alimenta de sangre.

Actividad
El mosquito es más activo temprano en la mañana y al anochecer, por lo que estos son

los períodos de mayor riesgo de picaduras. Sin embargo, las hembras, que necesitan continuar

alimentándose, buscarán una fuente de sangre en otros momentos. La hembra Aedes aegypti

se alimenta cada 3-4 días; sin embargo, si no pueden extraer suficiente sangre, continúan

alimentándose cada momento que pueden.

Transmisión

La transmisión del dengue es a través de la picadura de mosquitos infectados del género

Aedes.

Cuadro Clínico
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Los síntomas del dengue clásico generalmente aparecen entre 4 y 10 días después de

la picadura del mosquito infectado. Pueden incluir:

1. Fiebre alta (38°C a 40°C)

2. Dolor de cabeza intenso

3. Dolor muscular y articular

4. Náuseas y vómitos

5. Cansancio extremo

6. Erupción cutánea

7. Dolor detrás de los ojos

Generalmente la primera manifestación clínica es la fiebre de intensidad variable,

aunque puede ser antecedida por diversos pródromos. La fiebre se asocia a cefalea y vómitos,

así como dolores en el cuerpo que es el cuadro de “dengue clásico” mejor llamada fiebre del

dengue (FD). En los niños, es frecuente que la fiebre sea la única manifestación clínica o que la

fiebre esta asociada a síntomas digestivos bastante inespecíficos. La fiebre puede durar de 2 a

7 días y asociarse a trastornos del gusto bastante característicos.

Puede haber enrojecimiento de la faringe, aunque otros síntomas y signos del aparato

respiratorio no son frecuentes ni importantes. Puede existir dolor abdominal discreto y diarreas,

esto último más frecuente en los pacientes menores de dos años y en los adultos.

Secuencia De Los Signos Clínicos En El Diagnóstico De Las Formas Clínicas Del

Dengue. Identificar la secuencia de las manifestaciones clínicas y de laboratorio es muy

importante para diferenciar el dengue de otra enfermedad que pudiera tener semejantes

alteraciones pero en distinto orden de presentación (leptospirosis, meningococemia, influenza,

sepsis, abdomen agudo y otras) y, además, constituye la única posibilidad de detectar


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precozmente cual es el paciente de dengue que puede evolucionar o está ya evolucionando

hacia la forma clínica grave de dengue hemorrágico y choque por dengue.

En los primeros días aparece exantema en un porcentaje variable de los pacientes; no

se ha demostrado que el exantema sea un factor de pronóstico. Las manifestaciones referidas

predominan al menos durante las primeras 48 horas de enfermedad y pueden extenderse

durante algunos días más en la que pudiéramos considerar como la ETAPA FEBRIL de la

enfermedad, durante la cual no es posible conocer si el paciente va a evolucionar a la curación

espontánea o si es apenas el comienzo de un dengue grave, con choque y grandes sangrados.

Entre el 3º y 6º día para los niños, y entre el 4º y 6º día para los adultos (como período

más frecuente pero no exclusivo de los enfermos que evolucionan al dengue grave), la fiebre

desciende, el dolor abdominal se hace intenso y mantenido, se constata derrame pleural o

ascitis, los vómitos aumentan en frecuencia y comienza la ETAPA CRÌTICA de la enfermedad,

por cuanto es el momento de mayor frecuencia de instalación del choque. También en esta

etapa se hace evidente la hepatomegalia. La presencia de signos de alarma es muy

característico del transito a esta etapa y anuncian complicaciones tales como el choque (Rigau

& Laufer, 2006).

El hematocrito comienza siendo normal y va ascendiendo a la vez que los estudios

radiológicos de tórax o la ultrasonografía abdominal muestran ascitis o derrame pleural derecho

o bilateral. La máxima elevación del hematocrito coincide con el choque. El recuento plaquetario

muestra un descenso progresivo hasta llegar a las cifras más bajas durante el día del choque

para después ascender rápidamente y normalizarse en pocos días. El choque se presenta con

una frecuencia 4 ó 5 veces mayor en el momento de la caída de la fiebre o en las primeras 24

horas de la desaparición de ésta; que durante la etapa febril.


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Existen signos de alarma que anuncian la inminencia del choque, tales como el dolor

abdominal intenso y continuo, los vómitos frecuentes, la somnolencia y/o irritabilidad, así como

la caída brusca de la temperatura que conduce a hipotermia a veces asociada a lipotimia. Estos

signos identifican precozmente la existencia de una pérdida de líquidos hacia el espacio

extravascular que por tener un volumen exagerado y producirse de manera súbita el paciente

difícilmente podrá compensar o no podrá compensar por sí solo. Por tanto, los signos de alarma

indican el momento en el cual el paciente puede ser salvado si recibe tratamiento con

soluciones hidroelectrolíticas en cantidades suficientes para reponer las perdidas producidas

por la extravasación de plasma, a veces agravada por pérdidas al exterior (sudoración, vómitos,

diarreas). No tienen que estar presente, de inicio, todos los signos clínicos de choque.

Basta constatar el estrechamiento de la presión arterial (P.A.) diferencial o presión del

pulso (diferencia de 20 mm Hg o menos entre la P.A. máxima o sistólica y la mínima o

diastólica), la cual generalmente ha sido precedida por signos de inestabilidad hemodinámica

(taquicardia, frialdad, llenado capilar enlentecido, entre otros). Por tanto, no es necesario

esperar la hipotensión para diagnosticar choque (Martínez & Velázquez, 2002). Los signos de

choque la mayoría de las veces tienen duración de algunas horas. Cuando el choque se hace

prolongado o recurrente, o sea, se prolonga más de 12 ó 24 horas y excepcionalmente más de

48 horas, se aprecian en el pulmón imágenes radiológicas de edema intersticial a veces

semejando lesiones neumónicas.

Más adelante puede instalarse un síndrome de dificultad respiratoria por edema

pulmonar no cardiogénico, con ensombrecimiento del pronóstico. Después de la etapa crítica, el

enfermo pasa un tiempo variable en la ETAPA DE RECUPERACIÓN que también requiere de la

atención médica pues durante este período es que el paciente debe eliminar fisiológicamente el

exceso de líquidos que se había extravasado hasta normalizar todas sus funciones vitales; en el
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niño y el adulto sano esta diuresis aumentada es bien tolerada, pero hay que vigilar

especialmente a cardiópatas, nefrópatas o personas ancianas.

Debe vigilarse también una posible coinfección bacteriana, casi siempre pulmonar, así

como la aparición del llamado exantema tardío (10 días o más). Algunos pacientes adultos se

mantienen muchos días con astenia y algunos refieren bradipsiquia durante semanas.

Medios Laboratoriales

Es probable que el médico que atiende un paciente con dengue indique un recuento

leucocitario en busca de la frecuente leucopenia, la cual puede ser intensa hasta mostrar

menos de 1.000 leucocitos x mm3 . La fórmula diferencial hará evidente la neutropenia propia

de la fase inicial de la enfermedad, algunas células en banda y linfocitos atípicos. El hematocrito

y el recuento plaquetario serán los exámenes de laboratorio clínico indispensables en el

paciente que se sospeche pueda evolucionar hacia el dengue grave, con extravasación de

líquidos, choque y hemorragias, aunque su realización no es estrictamente necesaria durante el

seguimiento del caso febril sospechoso de dengue si no hay sangrados espontáneos o al

menos tenga una prueba del lazo positiva. Los enfermos que requieren hematocritos y

recuentos plaquetarios, generalmente los necesitan seriados durante varios días, de acuerdo a

la gravedad del cuadro. No obstante, el recuento leucocitario > 6000 células/mm3 ha sido factor

asociado a la progresión del enfermo al Síndrome de Choque por Dengue (SCD), al menos en

adultos (Harris et al., 2003).

El estudio del paciente debe completarse de acuerdo a: las posibilidades del lugar y el

tipo de atención que esté recibiendo, sea ambulatoria o con hospitalización; en este segundo

caso puede incluir la realización de coagulograma completo, eritrosedimentación, proteínas

totales, ionograma, gasometría, urea, creatinina, transaminasas u otras enzimas en sangre que

expresen citólisis hepática (Villar-Centeno et al., 2008), así como medulograma, si fuera
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necesario. Para el diagnóstico diferencial (Bruce et al., 2005; Wilder-Amith et al., 2004) el

médico en determinados casos puede requerir del hemocultivo, la gota gruesa, estudio del

líquido cefalorraquídeo (citoquímico y bacteriológico) y otras pruebas más específicas. Los

estudios radiológicos de tórax y la ecografía abdominal son muy útiles en el dengue, así como

el electrocardiograma y el ecocardiograma si se considera una posible afectación miocárdica.

Con este último se puede identificar un derrame pericárdico, pero también algo más

importante: una contractilidad miocárdica disminuida que sea expresión de miocarditis por

dengue. El estudio radiológico de tórax (vistas anteroposterior y lateral) permite conocer la

presencia de derrame pleural, así como cardiomegalia u otra alteración torácica. En la última

década, la utilización de estudios ecográficos ha permitido la identificación temprana de ascitis,

derrame pleural y pericárdico, así como el engrosamiento de la pared de la vesícula biliar por

edema, los cuales son signos de extravasación de líquidos, así como el diagnostico de

acúmulos de líquido en las áreas perirenales, que han sido asociadas al choque por dengue y

que no tienen otra explicación que la propia fuga capilar, en esta ocasión hacia el espacio

retroperitoneal (Setiawan et al., 1998; Venkata et al., 2005)

Se dispone de la posibilidad del cultivo y aislamiento de virus dengue a partir de la

sangre de los pacientes durante la etapa febril. Este método sigue siendo la regla de oro pero

resulta costoso y trabajoso, por lo cual no es aplicable a la mayoría de los pacientes. Tampoco

abundan los laboratorios de virologia con capacidad de cultivo y aislamiento. Mas factible

resulta la aplicación de técnicas de biología molecular para la detección del genoma viral. Se

utiliza la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) para identificar el serotipo viral y también

la carga viral, en este caso utilizando el llamado PCR en tiempo real (Guzmán & Kourí, 2004).

Hasta aquí los métodos de mayor confiabilidad, aunque no son los mas utilizados.
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Las técnicas de diagnóstico serológico son principalmente las más utilizadas

internacionalmente, particularmente aquéllas para determinar la inmunoglobulina M específica

de dengue (IgM) y la inmunoglobulina G (IgG) mediante ELISA u otros métodos. El estudio

serológico para IgM no debe indicarse antes del 5to. día o preferentemente a partir del 6to. día.

No constituye, por tanto, una ayuda al médico asistencialista para decidir conductas, pues el

paciente puede agravarse a partir del 3to. ó 4to. día. No obstante, es importante indicar estos

estudios serológicos, pues el resultado de laboratorio completa la triada de diagnóstico junto

con la clínica y la epidemiología. Las pruebas de laboratorio para identificar antígenos virales,

en particular para identificar alguna de las proteínas no estructurales del virus dengue ya

existen (determinación de antígenos NS1) y están en proceso de validación e introducción en la

práctica. Son especialmente útiles en los primeros cuatro días de la etapa febril de la

enfermedad.

Tratamiento

Es incorrecto decir que el dengue y dengue severo no tienen tratamiento. La carencia de

una droga antiviral u otro medicamento específico puede ser sustituida exitosamente por la

aplicación de un conjunto de conocimientos que permite la clasificación de los pacientes según

sus síntomas y etapa de la enfermedad, así como el reconocimiento precoz de los signos de

alarma que anuncian la inminencia del choque y permite al médico “ir por delante” de las

complicaciones y decidir las conductas terapéuticas más adecuadas (Martínez, 2006). Todo

paciente febril debe ser interrogado con pensamiento clínico y epidemiológico, y precisar la

duración de los síntomas, a partir del primer día con fiebre; además, debe hacérsele un examen

físico, para diagnosticar otras causas de fiebre que también ocurren durante las epidemias de

dengue. Son tres las preguntas que un médico debe hacerse frente a un paciente sospechoso

de dengue:
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A) ¿tiene dengue?

B) ¿tiene alguna comorbilidad o signos de alarma?

C) ¿está en choque?

Las respuestas a esas preguntas permiten clasificar al paciente en uno de tres grupos

(A, B o C) y decidir conductas:

Grupo A: enviarlo a casa con orientaciones y tratamiento ambulatorio,

Grupo B: hospitalización para una estrecha observación y tratamiento médico

Grupo C: tratamiento intensivo urgente

Grupo A: Pacientes que pueden ser enviados a su hogar. Son pacientes que pueden

tolerar volúmenes adecuados de líquido por la boca, mantienen buena diuresis, no tienen

signos de alarma, particularmente durante la defervescencia (transición de la etapa febril a la

etapa afebril). A los pacientes ambulatorios se los debe evaluar todos los días en busca de

signos de alarma hasta que se encuentren fuera del período crítico (al menos dos días después

de la caída de la fiebre). Debe orientárseles a guardar reposo en cama, ingerir líquidos (Harris

et al., 2003) en abundante cantidad (2 litros o más para adultos o lo correspondiente a niños),

como ser leche, sopas o jugos de frutas (excepto cítricos). El agua sola no es suficiente para

reponer las pérdidas de electrolitos asociadas a la sudoración, vómitos u otras pérdidas. Para

aliviar los dolores del cuerpo y bajar la fiebre, puede indicarse paracetamol (nunca más de 4 g

por día para los adultos y a la dosis de 10-15 mg/ Kg de peso en niños), así como aplicar

medios físicos como ser paños húmedos en la piel o duchas de agua tibia, hasta hacer

descender la fiebre. No dar aspirina, ni antiinflamatorios no esteroideos. Debe educarse al

paciente y a su familia respecto a los signos de alarma, particularmente en el momento de la

caída de la fiebre (Azevedo et al.,2002); los cuales deben ser vigilados, para acudir
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urgentemente a un servicio de salud. Los mencionados signos de alarma son: dolor abdominal

intenso y continuo, vómitos frecuentes, somnolencia o irritabilidad así como el sangrado de

mucosas, incluido el sangrado excesivo durante la menstruación.

Grupo B: Pacientes que deben ser internados en un hospital para mejor observación y

tratamiento Son los pacientes con cualquiera de las siguientes manifestaciones:

• Signos de alarma

• Condiciones médicas coexistentes: condiciones que pueden hacer mas complicado el

dengue o su manejo, tales como: estado de gestación, edades extremas de la vida (menores de

un año y ancianos), obesidad, diabetes mellitus, enfermedades hemolíticas crónicas y cualquier

enfermedad crónica; o pacientes que reciben tratamiento mantenido con anticoagulantes o

corticoides.

• Riesgo social: que implica las circunstancias sociales tales como vivir sólo, difícil

acceso a un servicio de salud, pobreza extrema y otros.

Plan de acción con los pacientes que tienen signos de alarma: Iniciar reposición de

líquidos por vía intravenosa (I.V.) utilizando soluciones cristaloides, como solución salina

isotónica al 0.9% u otra (Dung et al., 1999; Wills et al., 2005). Comenzar por 10 ml/Kg/hora y

posteriormente mantener la dosis o disminuirla de acuerdo a la respuesta clínica del paciente.

Si fuera posible, tomar una muestra de sangre para hematocrito antes de iniciar la reposición de

líquidos por vía intravenosa (I.V.) y después repetir el hematocrito periódicamente. Administrar

la cantidad mínima necesaria para mantener la adecuada perfusión y una diuresis adecuada

(0.5 ml/kg/hora). Habitualmente se necesita continuar esta administración de líquidos por vía

I.V. durante 48 horas. Si hay empeoramiento clínico o elevación del hematocrito, aumentar la

dosis de cristaloides I.V. a 10 ml / kg/peso/hora hasta la estabilización del paciente o hasta su

remisión a una Unidad de Terapia Intensiva (UTI).


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Plan de acción para los pacientes sin signos de alarma Estimularlos a ingerir abundante

cantidad de líquidos por la boca, mantener reposo en cama y vigilar la evolución de los

síntomas de dengue y de los signos propios de cualquier otra enfermedad que padezca

(comorbilidad). Si no puede ingerir líquidos, iniciar tratamiento de reposición de líquido por vía

I.V. utilizando solución salina al 0.9%, con o sin dextrosa, a una dosis de mantenimiento. Debe

monitorearse la temperatura, el balance de ingresos y perdidas de líquidos, la diuresis y la

aparición de cualquier signo de alarma, así como la elevación progresiva del hematocrito

asociada a la disminución progresiva del recuento plaquetario en tiempo relativamente corto.

Grupo C: Pacientes que requieren tratamiento de emergencia y cuidados intensivos

porque tienen dengue severo El plan de acción consiste en el tratamiento del choque mediante

resucitación con aporte por vía I.V. de soluciones cristaloides a 20 ml/kg en 15 a 30 min.

Reevaluar la condición del paciente (signos vitales, tiempo de llenado capilar, hematocrito,

diuresis, entre otros) y decidir, dependiendo de la situación clínica, la reducción progresiva de la

cantidad de líquidos, si es que el paciente evidencia mejoría; mantener cristaloides a 10 ml/Kg

por una hora y reducir gradualmente. Repetir un segundo bolo de cristaloides si los signos

vitales continúan aún inestables y si el hematocrito se ha elevado, lo cual sugiere que el choque

persiste. La cantidad de solución cristaloide ahora transfundida debe ser de 20 ml/ g en 30 a 60

min. Si se obtiene mejoría en el estado del paciente, reducir la cantidad de líquidos

progresivamente. De lo contrario, considerar la posibilidad de utilizar una dosis de coloide de 10

a 20 ml/kg en 30 a 60 min. Si el hematocrito desciende y el paciente mantiene el estado de

choque, pensar en que se ha producido una hemorragia, casi siempre digestiva, e indicar

transfusión de glóbulos rojos.

Medidas De Prevención
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La mejor manera de prevenir el dengue clásico es evitar las picaduras de mosquitos.

Algunas medidas de prevención efectivas incluyen:

 Usar repelente de mosquitos que contenga DEET, icaridina o IR3535

 Usar ropa que cubra la piel, como camisas de manga larga y pantalones largos

 Eliminar los criaderos de mosquitos alrededor del hogar, como recipientes con

agua estancada

 Usar mosquiteros en las camas y ventanas

 Mosquiteros a ser posible impregnadas de repelente si se duerme durante el dia.

 Mosquitero en las ventanas

 Espirales de humo y aerosoles

Dengue Hemorragico O Dengue Grave


Dentro de lo que hoy se considera “dengue grave”, hay diferentes modalidades en los

afectados. Se puede presentar con hemorragias graves, con choque (shock) por dengue, o

también por daño grave de órganos, con problemas como miocarditis, encefalitis o hepatitis.

El dengue grave es un tipo de enfermedad más serio que puede causar shock,

hemorragia interna e incluso la muerte. Es más probable que una persona presente dengue

grave si ya ha tenido una infección por dengue anteriormente. Los bebés y las mujeres

embarazadas tienen mayor riesgo de presentar dengue grave.

Por qué es clave hacer la consulta temprana

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), no hay un tratamiento

específico para el dengue y el dengue grave. Pero “la detección precoz y el acceso a una

atención médica adecuada reducen en gran medida las tasas de mortalidad por dengue grave”,

informó.
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SINTOMAS DE DENGUE GRAVE

fiebre un día ó dos

Dolor o sensibilidad en el estómago

Vómitos (al menos 3 veces en 24 horas)

Sangrado por la nariz o las encías

Vómitos con sangre o sangre en las heces

Sensación de cansancio, inquietud o irritabilidad

Los signos de advertencia del dengue grave (incluyendo la forma hemorrágica)

generalmente comienzan en las 24 a 48 horas después de que ha desaparecido la fiebre.

Si una persona presenta cualquiera de los siguientes síntomas, inmediatamente vaya al

centro médico o sala de emergencias local.

¿Cómo saber si tuve dengue?

Tanto las personas que ya tuvieron dengue como la que no han adquirido la infección

pueden desarrollar cuadro grave. Desde 2009 el "dengue hemorrágico" está incluido dentro de

la definición de "dengue grave"

Para saber si una persona ya tuvo dengue, se puede hacer una prueba serológica que

detecta los anticuerpos que se han generado.

Se debe considerar que “haber tenido una infección por dengue, incluso sin síntomas,

puede aumentar el riesgo de tener un caso grave si la persona se vuelve a infectar con otro

serotipo”.
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Pero también aclaró que se producen casos en que “la persona tiene dengue por

primera vez y desarrolla un caso grave”.

Definiciones Operativas Y Otros Aspectos De La Vigilancia Epidemiológica

Caso sospechoso

Toda persona, de cualquier edad, que presente cuadro febril inespecífico y que resida o

proceda de una región en la que haya transmisión de la enfermedad.

Caso probable

Todo caso sospechoso que presente fiebre y dos o más de las siguientes características:

cefalea, mialgias, artralgias y exantema.

Caso confirmado

Todo caso probable en el que se confirme infección reciente por dengue virus mediante

técnicas de laboratorio.

Para la notificación y construcción del dato sobre dengue, se tendrán en cuenta las

definiciones operativas del caso.

Fallecido por dengue: Todo caso con clínica, epidemiología, diagnóstico de laboratorio

y/o anatomopatológico previamente discutido con el comité científico creado para este fin.

Durante epidemias

Se considerarán casos confirmados aquellos que llenen los criterios de caso probable de

dengue y dengue severo, por tanto no es necesario realizar pruebas serológicas al total de

casos probables, pero sí al total de ingresos y en aquellos lugares que hasta ese momento

estuviesen libres de transmisión.


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Durante periodos interepidémicos (casos aislados)

Se manejarán los criterios de definición de caso establecidos.

Casos notificables

Se notificarán todos los casos sospechosos, probables y confirmados de dengue. La

notificación de casos está reglamentada por el Sistema de Vigilancia y es de obligatorio

cumplimiento según las siguientes pautas:

Notificación inmediata individual a nivel local

Del establecimiento de salud al municipio: Notificación diaria de casos sospechosos,

probables y confirmados de dengue y dengue severo.

Del municipio al departamento

Notificación diaria de casos sospechosos, probables y confirmados de dengue y dengue

severo.

Del departamento al SNIS-VE

Notificación diaria y semanal de casos sospechosos, probables y confirmados de

dengue y dengue severo.

La información utilizará las variables de persona, tiempo y lugar, estableciendo cruces

con la vigilancia entomológica y resultados de laboratorio.

Como no existe un tratamiento específico para el virus que acorte la viremia, se hace

necesario el aislamiento de los enfermos; no obstante, el carácter masivo y brusco de las

epidemias limitan bastante esta posibilidad. Con todo, se pueden

intentar algunas medidas.


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Acciones Inmediatas Por Niveles De Atención

Primer Nivel De Atención

Los establecimientos de salud de primer nivel de atención de la red municipal SACFI y la

red de servicios son responsables de la atención de la persona, familia y comunidad,

desarrollando las siguientes actividades:

• Promocionar los servicios de diagnóstico y tratamiento del dengue.

• Llenar la carpeta familiar y expediente clínico.

• Llenar la ficha epidemiológica.

• Evaluar los factores de riesgo para su transmisión.

• Tomar muestra de sangre, centrifugar y refrigerar el suero.

• Realizar prueba del lazo (torniquete) y observar o averiguar sobre manifestaciones

hemorrágicas.

• Si la prueba de torniquete es positiva o hay alguna manifestación hemorrágica, tomar

muestra para hemoglobina, hematocrito y recuento de plaquetas y procesarla en caso de contar

con laboratorio. En caso contrario remitir al paciente al segundo nivel.

• Referir los casos graves y complicados al segundo nivel de atención.

• Recomendar a los pacientes ambulatorios el uso de mosquiteros o repelentes para

evitar la transmisión a otras personas

De un cuadro clínico clásico se puede evolucionar hacia la forma severa, por ello es

importante tener presentes los signos clínicos que predicen tal evolución y dar instrucciones al

paciente para que consulte nuevamente, ante la presencia de estos signos de alarma:
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• Dolor abdominal continúo e intenso.

• Vómitos persistentes.

• Somnolencia o irritabilidad

• Hepatomegalia mayor de 2 cm.

• Sangrados de mucosas

• Derrames serosos en peritoneo, pleura o/y pericardio; detectados clínicamente y/o por

ecografía, rayos X de tórax.

• Laboratorio: Incremento brusco del hematocrito asociado a un rápido descenso en el

recuento de plaquetas, hipoalbuminemia.

La presencia de ellos indica la necesidad de hospitalización; ya que indican la presencia

de choque inminente.

No se debe esperar tener presentes todos los signos de alarma para considerar la

hospitalización del paciente.

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