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Derecho Tributario y Normas Jurídicas

El documento analiza conceptos clave del derecho tributario como la norma tributaria, la ley, el decreto-ley, los reglamentos, las circulares y la jurisprudencia. También aborda la relación jurídico-tributaria y la obligación tributaria, destacando la diferencia entre estas últimas.

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Derecho Tributario y Normas Jurídicas

El documento analiza conceptos clave del derecho tributario como la norma tributaria, la ley, el decreto-ley, los reglamentos, las circulares y la jurisprudencia. También aborda la relación jurídico-tributaria y la obligación tributaria, destacando la diferencia entre estas últimas.

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LA NORMA TRIBUTARIA

Se aborda la relación entre la Teoría General del Derecho y el Derecho Tributario,


destacando que las disposiciones legislativas del Estado regulan la conducta de
los individuos en la sociedad, dando lugar a normas jurídicas. Se destaca que las
normas tributarias regulan la obtención de recursos del Estado y la obligación
correspondiente de pagar impuestos.
Se señala que, a pesar de que algunas personas consideran que el Derecho
Tributario solo incluye normas sustantivas relacionadas con la obligación de pagar
impuestos, otros argumentan que también abarca normas administrativas, penales
y procesales derivadas de estas situaciones.
Dino Jarach, un destacado tratadista latinoamericano, sostiene que todas las
normas que tienen al tributo como referencia pueden agruparse en un conjunto
unitario llamado Derecho Tributario, estableciendo una autonomía objetiva. Se
menciona la existencia de relaciones jurídicas accesorias destinadas a garantizar
el cumplimiento de la obligación tributaria.
El autor Sergio Francisco de la Garza sigue la concepción de Jarach, indicando
que estas relaciones accesorias presuponen la existencia de la obligación
tributaria. Se destaca que
La ley
La relación entre la Teoría General del Derecho y el Derecho Tributario,
destacando que la imposición de contribuciones para cubrir gastos públicos solo
puede realizarse mediante una ley, según la fracción IV del artículo 31
constitucional. Se mencionan excepciones en los artículos 29 y 131.
Se destaca la importancia de la participación del Poder Legislativo en la creación
de leyes tributarias, especialmente en la Cámara de Diputados. Se discute la
posibilidad de que el Ejecutivo legisle en situaciones de grave peligro o conflicto,
así como en temas de comercio exterior y economía.
Se enfatiza la necesidad de observar el principio de legalidad en la elaboración de
leyes tributarias, tanto en su contenido como en su proceso de creación. Se
menciona la "Reserva de la ley" y la importancia de que la ley contenga todos los
elementos necesarios para establecer la obligación tributaria, evitando
arbitrariedades por parte de la autoridad.
El texto también aborda la vigencia de las leyes fiscales, destacando la
importancia de su inclusión en la Ley de Ingresos de la Federación para mantener
su vigencia. Se discute la posibilidad de abrogación tácita de una ley tributaria si
no se menciona en la ley de ingresos.
Se concluye señalando la necesidad de considerar una posible prórroga
automática del presupuesto correspondiente al ejercicio anterior en ausencia de la
aprobación de un nuevo presupuesto, para evitar problemas en la recaudación de
recursos necesarios para el funcionamiento del Estado.
El decreto-ley
La distinción entre los términos "ley" y "decreto". Se menciona que mientras la ley
se refiere a un objeto general, el decreto se limita a aspectos particulares y puede
ser emitido tanto por el Legislativo como por el Ejecutivo. Se destaca que los
decretos emitidos por el Poder Legislativo en el ámbito tributario no tienen gran
relevancia y no han sido ampliamente estudiados por la doctrina.
La existencia de decretos-ley, los cuales son preceptos que, aunque
materialmente son legislativos, el Ejecutivo puede expedir bajo ciertas "facultades
extraordinarias" establecidas por la Constitución. Sin embargo, se argumenta que
en el sistema jurídico no hay justificación para denominarlos decretos-ley, ya que,
a pesar de ser emitidos por el Ejecutivo con autorización constitucional, mantienen
un carácter general y obligatorio, considerándolos más apropiadamente como
leyes del Ejecutivo, ya que la Constitución no hace referencia específica a la
denominación de decretos-ley.
Los reglamentos
La importancia de la actividad reglamentaria en materia fiscal y señala que, en
algunos casos, su aplicación excede los límites normales, llegando a derogar
disposiciones legales, aunque el autor no esté de acuerdo con esta situación.
Se explica que la facultad reglamentaria, principalmente a cargo del Poder
Ejecutivo, tiene como objetivo facilitar la comprensión y aplicación de la ley,
haciendo más accesibles las obligaciones que esta impone. Se define el
reglamento como un conjunto de normas jurídicas de carácter abstracto e
impersonal expedido por el Poder Ejecutivo para facilitar la observancia exacta de
las leyes del Poder Legislativo.
La Constitución asigna al presidente de la República la facultad de ejecutar las
leyes y proveer en la esfera administrativa a su exacta observancia. Se destaca
que la función del reglamento está limitada por la ley que regula y que su
contenido no puede exceder el de esta.
Se enfatiza el principio de legalidad, indicando que solo a través de la ley es
posible establecer las obligaciones tributarias, y el reglamento solo tiene la función
de facilitar su aplicación, sin poder modificar los elementos esenciales de los
tributos. A pesar de la complejidad de las leyes tributarias, se señala que los
reglamentos no deben exceder los límites establecidos por la ley.
Se destaca que, desde el punto de vista formal, los reglamentos requieren la firma
del Secretario de Estado encargado del ramo correspondiente para ser válidos,
según el artículo 92 de la Constitución.
Las circulares
El tema de las circulares en el contexto de la organización pública y destaca que
estas son instrucciones dirigidas a funcionarios para orientar la actividad
administrativa. Se enfatiza que las circulares no contienen normas jurídicas, sino
explicaciones y principios técnicos para el buen funcionamiento de la organización
administrativa, lo que sugiere que no deben tener trascendencia en el ámbito de
las obligaciones tributarias.
A pesar de la naturaleza informativa de las circulares, el sistema jurídico regula su
existencia. Se señala que, según el Código Fiscal, las disposiciones contenidas en
las circulares no son obligatorias para los particulares ni crean derechos a su
favor. Se menciona una jurisprudencia que establece que las circulares no pueden
considerarse como leyes, y los actos basados en ellas violan los artículos
constitucionales 14 y 16.
El artículo 35 del Código Fiscal establece que los funcionarios fiscales pueden dar
a conocer criterios sobre la aplicación de las disposiciones fiscales, pero estos no
generarán obligaciones para los particulares y solo derivarán derechos cuando se
publiquen en el Diario Oficial de la Federación.
Sin embargo, se destaca que en la realidad tributaria existen numerosas circulares
que, aunque pretenden referirse a situaciones internas de la administración,
afectan indirectamente los derechos y obligaciones de los particulares. Se
menciona la presencia de disposiciones secundarias como la "circular
miscelánea", resoluciones, decretos y acuerdos que, a pesar de su naturaleza no
legislativa, pueden tener consecuencias significativas para los contribuyentes.
La jurisprudencia
la jurisprudencia como una institución con fuerza jurídica en el sistema legal. Se
define como las resoluciones de los tribunales que, por mandato de ley, son de
observancia obligatoria. Aunque se reconoce que la jurisprudencia no es una
fuente directa del derecho, ya que su función principal es la interpretación judicial
de normas existentes, su importancia radica en precisar el contenido y alcance de
las normas jurídicas.
Se destaca que, de acuerdo con el artículo 133 de la Constitución, la estructura
del sistema jurídico se basa en la propia Constitución, las leyes del Congreso y los
tratados internacionales, excluyendo directamente a la jurisprudencia como fuente
del derecho. A pesar de esto, se reconoce que la jurisprudencia juega un papel
significativo en el ámbito jurídico al orientar la aplicación de la ley y resolver
controversias.
En el ámbito judicial, la jurisprudencia se establece en la ley de amparo cuando
una misma cuestión se resuelve en cinco ejecutorias continuas en un mismo
sentido, sin interrupciones por otra en contrario. Se menciona que la jurisprudencia
también puede crearse a través de una sola ejecutoria en casos de contradicción
de sentencias.
En materia fiscal, la formación de la jurisprudencia sigue normas específicas. Solo
la Sala Superior del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa puede
crearla, y lo hace mediante resoluciones sobre contradicciones de las Salas
Regionales, tres sentencias que hayan formado precedente, o cinco sentencias
cuando las emite cualquiera de sus dos secciones.
En resumen, se concluye que, en la práctica, la jurisprudencia representa un
instrumento importante para la precisión del derecho, a pesar de no ser
considerada una fuente directa del mismo.
LA RELACIÓN JURÍDICO-TRIBUTARIA
la importancia de entender dos conceptos fundamentales en el ámbito tributario: la
relación jurídico-tributaria y la obligación tributaria. Se enfatiza que la potestad
tributaria del Estado se ejerce a través del proceso legislativo mediante la
expedición de la ley, la cual establece de manera general y obligatoria las
situaciones que generarán un vínculo jurídico.
Se explica que la relación jurídico-tributaria es el vínculo que une a diferentes
sujetos en relación con las consecuencias jurídicas que surgen en materia de
contribuciones, como el nacimiento, modificación, transmisión o extinción de
derechos y obligaciones. Se aclara que la relación jurídica comprende tanto
derechos como obligaciones.
Se plantea la necesidad de diferenciar entre la relación jurídico-tributaria y la
obligación tributaria, ya que la primera abarca tanto derechos como obligaciones,
mientras que la segunda se refiere específicamente a la parte de dicha relación
que implica una carga o deber para el contribuyente. Se resalta que estas dos
figuras no deben ser utilizadas como sinónimos o equivalentes.
La obligación tributaria
La distinción entre la relación jurídico-tributaria y la obligación tributaria. Se parte
del concepto de norma jurídica, señalando que esta no obliga a nadie hasta que
se dé un hecho o situación previstos por ella, lo que constituye el presupuesto
normativo. Una vez que este supuesto se realiza, se generan los derechos y
obligaciones previstos, estableciendo así un vínculo jurídico entre los sujetos
definido por la propia norma, dando lugar a la relación jurídico-tributaria.
Se destaca que la relación jurídico-tributaria comprende tanto derechos como
obligaciones, siendo un vínculo integral entre diversos sujetos en el ámbito
tributario. Luego, se aborda la necesidad de precisar el contenido y la naturaleza
de la obligación tributaria, ya que existen opiniones divergentes al respecto.
Algunos consideran que la obligación se limita a un "dar", mientras que otros la
asocian con "hacer", "no hacer" e incluso "tolerar".
Se señala que, en general, se ha definido la obligación como la necesidad jurídica
de cumplir una prestación de diverso contenido o como la conducta debida en
virtud de la sujeción a un mandato legal. Se destaca que, al realizarse el supuesto
previsto por la norma, surgen consecuencias jurídicas que pueden manifestarse
en derechos y obligaciones, y la teoría reconoce que estas pueden incluir acciones
de dar, hacer, no hacer y tolerar.
En opinión del maestro Hugo Carrasco Iriarte, los elementos anteriores (dar,
hacer, no hacer y tolerar) forman parte de la obligación tributaria, a saber:
DAR. Refiriéndose a la parte del patrimonio o ingreso de los contribuyentes o al
porcentaje del precio o del valor de un bien, o a la cantidad fija que el sujeto
pasivo tiene que enterar a la hacienda pública para pagar una deuda fiscal
propia o ajena.
HACER. Que se refiere a todos los deberes positivos que establecen las leyes
fiscales, por ejemplo: presentar declaraciones, cumplir con los requerimientos
de autoridades fiscales, etcétera.
NO HACER. El sujeto pasivo debe abstenerse de realizar conductas no
permitidas por la legislación fiscal, esto es, no debe llevar a cabo conductas
ilícitas, por ejemplo: expedir comprobantes fiscales sin los requisitos que
señalen las leyes.
TOLERAR. Implica no interferir en el ejercicio directo de un acto de molestia de
la autoridad en la esfera jurídica del particular; se diferencia de la de no hacer
debido a que en ésta no se requiere ejecución previa de la autoridad.
Se destaca la importancia de considerar la obligación tributaria de manera integral,
abarcando no solo la conducta de "dar" sino también las acciones de "hacer", "no
hacer" y "tolerar". Se critica la limitación de algunos tratadistas que reducen el
Derecho Tributario únicamente a la recaudación, ignorando aspectos
constitucionales, administrativos, procesales y penales. Se menciona a Dino
Jarach, quien abogó por una visión integrada del Derecho Tributario,
comprendiendo todas sus facetas.
Se rechaza la distinción entre obligaciones principales y accesorias o secundarias,
argumentando que estas son independientes entre sí y pueden existir incluso
después de la extinción de la obligación principal. Se aboga por la denominación
de "obligación tributaria" para cualquier conducta que el sujeto debe realizar según
lo establecido por la norma tributaria, independientemente de si implica dar, hacer,
no hacer o tolerar.
Se menciona que la obligación tributaria considera la riqueza como base para
aplicar una contribución, y se señalan tres criterios para la selección del hecho
imponible: el capital, la renta y el consumo. Además, se hace referencia a la
inclusión de la obligación de tolerar, considerándola como una conducta diferente
a la de no hacer, ya que implica el ejercicio directo de un acto de molestia por
parte de la autoridad en la esfera jurídica del particular.
Características de la obligación tributaria
Se abordan las características esenciales de la obligación tributaria. Se destaca
que es una obligación "ex lege", ya que surge por fuerza de la ley y está ligada a
situaciones jurídicas o de hecho previstas por el legislador. La voluntad del
individuo no es suficiente para crear la obligación; es la disposición legal la que
determina su nacimiento. Se subraya que el sujeto activo de esta obligación será
el Estado a través de sus órganos, conforme a lo establecido en la Constitución.
En cuanto al objeto de la obligación tributaria, se menciona que la prestación en
dinero para cubrir el gasto público es su aspecto fundamental, manifestándose
directamente en las obligaciones de dar, e indirectamente en las de hacer y no
hacer. Sin embargo, se reconoce que la tributación puede tener objetivos
extrafiscales, como regular la economía o producir efectos sociales, ampliando así
su propósito más allá de la mera recaudación. Se argumenta que la concepción
tradicional de la tributación, centrada en la recaudación para satisfacer
requerimientos públicos, debe evolucionar para incluir objetivos más diversos y
actuales, como la regulación económica y la promoción de comportamientos
sociales beneficiosos.
Aunque la razón inicial de la tributación estuvo en la necesidad de recaudar
recursos para los requerimientos públicos, las ideas asociadas a ese propósito
deben evolucionar, especialmente en sociedades más abiertas y menos
controladas por el Estado. La contribución ya no debería destinarse únicamente al
bien común, el orden, la seguridad jurídica o la justicia en beneficio de los
gobernados, sino que puede tener objetivos más amplios y diversos.
El hecho generador de la obligación tributaria
La distinción entre el hecho imponible y el hecho generador en el ámbito tributario.
Se destaca que la obligación tributaria, como una obligación ex lege, surge por
disposición de la ley cuando se realiza concretamente el hecho o presupuesto
establecido por el legislador.
Se establece que el hecho imponible y el hecho generador son dos aspectos del
mismo fenómeno tributario. El hecho imponible se define como la situación jurídica
o de hecho que el legislador ha seleccionado y establecido en la ley para que, al
ser realizado por un sujeto, genere la obligación tributaria. Por otro lado, el hecho
generador es la realización del supuesto previsto en la norma, dando lugar a la
obligación tributaria en general, ya sea de dar, hacer o no hacer.
Se compara el hecho imponible en el ámbito tributario con el tipo en el Derecho
Penal, y el hecho generador con la conducta o hecho del Derecho Penal. Se
argumenta que el hecho generador determina el momento de nacimiento de la
obligación tributaria principal, el sujeto pasivo principal, los conceptos de
incidencia, no incidencia y exención, así como el régimen jurídico de la obligación
tributaria, incluyendo la alícuota, la base de cálculo y las exenciones.
A diferencia de algunos códigos fiscales, el Código Fiscal de la Federación no
establece una descripción legal del hecho imponible, y sus elementos se
encuentran dispersos en diversas leyes fiscales especiales. Sin embargo, se
identifican elementos jurídicos fundamentales que deben contemplarse en toda ley
fiscal, como el objeto, los sujetos, la base, la tasa, la tarifa, la época de pago y, en
su caso, las excepciones correspondientes.
Nacimiento de la obligación tributaria
Se destaca la importancia del momento del nacimiento de la obligación tributaria y
su distinción con el momento de su exigibilidad en el ámbito fiscal. Se menciona
que la obligación fiscal nace cuando se realizan las situaciones jurídicas o de
hecho previstas en las leyes fiscales, específicamente con la realización del hecho
generador. Aunque este nacimiento no coincide directamente con su exigibilidad
debido a la naturaleza especial de la materia fiscal, que requiere un plazo para
hacerla exigible.
Se señala que el Código Fiscal de la Federación actual ya no regula, como lo
hacía el anterior, el nacimiento de la obligación fiscal en una sola disposición. El
artículo 6º del Código Fiscal actual establece que las contribuciones se causan
conforme se realizan las situaciones jurídicas o de hecho previstas en las leyes
fiscales vigentes durante el lapso en que ocurren.
Se introduce la figura de la determinación, que implica la constatación de la
realización del hecho imponible o la existencia del hecho generador, así como la
precisión de la deuda en cantidad líquida. Se destacan dos reglas importantes
para determinar la obligación tributaria: primero, la determinación del crédito fiscal
no origina el nacimiento de la obligación tributaria, ya que esta nace en el
momento en que se realizan las situaciones previstas por la ley; segundo, las
normas para la determinación del crédito fiscal y las bases para su liquidación
deben estar previstas en la ley y no en el reglamento, en línea con el principio de
legalidad.
Además, se subraya que el método de determinación debe ser sencillo, cómodo y
limpio. El contribuyente tiene la responsabilidad de aplicar el método y determinar
los créditos fiscales a su cargo, a menos que la ley disponga lo contrario.
Tarifa y época de pago de la obligación fiscal
Los tipos de tarifas en el contexto tributario, que pueden ser de derrama
(distribuidas entre sujetos afectos al tributo), fijas (expresan la cantidad exacta por
unidad tributaria), proporcionales (un porcentaje fijo sin importar el valor de la
base) y progresivas (aumentan con el incremento de la base). Se menciona la
época de pago de la obligación fiscal, destacando que el pago debe realizarse
según lo establecido por la ley, ya sea en una fecha específica o dentro de un
plazo determinado.
En el marco de la legislación mexicana, el artículo 6º del Código Fiscal de la
Federación establece que las contribuciones deben pagarse en la fecha o plazo
indicado en las disposiciones correspondientes. En ausencia de disposición
expresa, el contribuyente debe efectuar el pago presentando una declaración ante
las oficinas autorizadas dentro del plazo correspondiente. Además, las
contribuciones omitidas, determinadas por las autoridades fiscales como resultado
de sus facultades de comprobación, así como otros créditos fiscales, deben
pagarse o garantizarse junto con sus accesorios en el mes siguiente a la fecha de
notificación. Se permite la prórroga de la época de pago a solicitud de los
contribuyentes, autorizada por las autoridades fiscales, y puede ser diferido o
realizado en parcialidades, con un plazo máximo de 48 meses. En casos de
prórroga, se aplicarán recargos sobre el saldo insoluto, considerando la tasa
establecida por el Congreso de la Unión. La autoridad puede exigir garantía del
interés fiscal, y esta facilidad puede suspenderse en circunstancias específicas,
como insuficiencia de la garantía o incumplimiento del contribuyente.
Exigibilidad de la obligación fiscal
La exigibilidad de la obligación fiscal se refiere a la posibilidad de hacer efectiva
dicha obligación, incluso en contra de la voluntad del obligado, cuando no se
satisface durante la época de pago establecida por la ley. Mientras no se venza o
transcurra la época de pago, la obligación no es exigible por parte del sujeto activo
(generalmente el Estado). En el contexto del Código Fiscal de la Federación
vigente, el artículo 145 establece que las autoridades fiscales exigirán el pago de
los créditos fiscales que no hayan sido cubiertos o garantizados dentro de los
plazos establecidos por la ley, a través del procedimiento administrativo de
ejecución.
EL CRÉDITO FISCAL
Transformación de la obligación tributaria sustantiva
La exigibilidad de la obligación fiscal, particularmente en la obligación sustantiva,
adquiere matices especiales. En este contexto, la obligación sustantiva no es
exigible como tal, ya que es necesario tener certeza sobre la cantidad en que se
traduce. Esto se logra a través de un procedimiento llamado "determinación", que
precisa el monto de la obligación sustantiva.
El artículo 4º del Código Fiscal de la Federación establece que son créditos
fiscales aquellos a los que el Estado tiene derecho a percibir, provenientes de
contribuciones, aprovechamientos y sus accesorios, incluyendo las
responsabilidades que el Estado puede exigir a servidores públicos o particulares.
No obstante, el legislador no pretendió definir el crédito fiscal, sino describir los
conceptos que pueden integrarlo.
El crédito fiscal se caracteriza por ser una cantidad que el Estado tiene derecho a
recibir, nacido por disposición de la ley, y proviene de contribuciones,
aprovechamientos o sus accesorios. Su existencia no requiere que se haya
determinado en cantidad líquida, ya que se causa conforme se realizan las
situaciones jurídicas o de hecho previstas en las leyes fiscales vigentes. Es
importante destacar que los productos no son considerados créditos fiscales, ya
que derivan de contraprestaciones por servicios prestados por el Estado en sus
funciones de derecho privado, y las relaciones que generan se rigen por el
derecho privado. Además, el procedimiento administrativo de ejecución no se
aplica para cobrar créditos derivados de productos.
La determinación fiscal
Cuando la obligación tributaria sustantiva se manifiesta con la adecuación del
hecho generador al hecho imponible, es necesario determinar el contenido
específico de la obligación tributaria, es decir, la cantidad que debe darse,
conocida como cuantum de la obligación. Este acto de precisión se llama
determinación fiscal.
La determinación del crédito fiscal debe cumplir con ciertos requisitos, como ser
sencillo, económico, cómodo y limpio. Aunque la obligación fiscal nace con la
realización del hecho imponible, la exigibilidad del crédito fiscal ocurre después,
cuando se ha cumplido el plazo para su pago.
La caducidad es una consecuencia extintora que opera si la autoridad fiscal no
ejerce sus facultades para determinar contribuciones omitidas en un lapso de
cinco años a partir del nacimiento de la obligación. En cuanto a la prescripción, el
contribuyente puede oponerla como excepción o ejercerla como acción después
de cinco años desde la fecha en que legalmente pudo exigirse el crédito.
La determinación fiscal consiste en verificar el hecho generador y calificar los
elementos de las contribuciones para precisar el objeto, sujetos, base, tasa y
tarifa, así como realizar la operación aritmética para obtener la cantidad líquida a
pagar. La determinación puede llevarse a cabo por el contribuyente, por la
autoridad o de manera mixta. Puede ser sobre base cierta, con pleno
conocimiento y comprobación del hecho generador, o sobre base estimada,
cuando se utilizan presunciones establecidas por la ley ante la imposibilidad de
determinar una base cierta.
Los autores hacen diferentes clasificaciones de los métodos de determinación.
Algunos distinguen el método presuntivo del estimativo, otros diferencian al
objetivo del indiciario, pero la realidad es que, por lo general, siempre
concluiremos en los siguientes:
a) Método objetivo, en el cual se señala una cuota o tasa, en atención al
peso, medida, volumen o número de unidades de mercancía, que son el
objeto del impuesto.
b) Método indiciario, en el cual se toman como referencia ciertos datos
sobre la actividad del contribuyente, para establecer su capacidad
contributiva o el objeto a gravar tratándose del consumo, por lo que
dichos signos se encuentran generalmente en la producción abstracta, en
el capital invertido en el negocio o por los signos de riqueza externa.
c) Método declarativo, en el cual se determina un crédito fiscal, a través de
una manifestación formal del contribuyente, la cual puede ser de pago o
informativa.
Los privilegios del crédito fiscal
Toda vez que las cantidades constitutivas de créditos fiscales se destinan al
gasto público, éstos presentan características particulares que los diferencian de
otros tipos de créditos.
Derecho de preferencia
El Código Fiscal de la Federación establece la prioridad de pago de los créditos
fiscales federales, excepto aquellos constituidos por:
a) Adeudos garantizados con prenda o hipoteca.
b) Alimentos.
c) Salarios o sueldos devengados en el último año o indemnizaciones a los
trabajadores según la Ley Federal del Trabajo.
Para que la excepción anterior se aplique, es requisito indispensable que, antes de
la notificación del crédito fiscal, las garantías se hayan inscrito en el registro
público correspondiente y, en el caso de adeudos por alimentos, que se haya
presentado la demanda ante las autoridades competentes.
En relación con la preferencia del crédito fiscal federal sobre los créditos fiscales
locales, el artículo 147 establece que las controversias al respecto se resolverán
por los tribunales judiciales de la Federación. La preferencia corresponderá al fisco
que tenga a su favor créditos por impuestos sobre la propiedad raíz en casos
relacionados con los frutos de bienes inmuebles o la venta de estos. En otros
casos, la preferencia será para el fisco que actúe como primer embargante.
El artículo 148 señala que, en el procedimiento administrativo de ejecución,
cuando concurren contra un mismo deudor los fiscos federal y locales, la
Secretaría de Hacienda y Crédito Público iniciará o continuará el procedimiento
por todos los créditos fiscales federales omitidos. La prelación de pago se
establece de la siguiente manera:
1. Gastos de ejecución.
2. Accesorios de las aportaciones de seguridad social.
3. Aportaciones de seguridad social.
4. Accesorios de otras contribuciones y créditos fiscales.
5. Otras contribuciones y créditos fiscales.
Solve et repete
El principio de la "garantía previa" establece que antes de impugnar cualquier
obligación de pago, es necesario asegurar previamente los intereses fiscales.
Aunque el código tributario no adopta este principio de manera absoluta, sí lo
contempla de forma relativa. Según el artículo 144, los actos administrativos no se
ejecutarán si se garantiza el interés fiscal, cumpliendo con los requisitos legales.
Además, el artículo 144 establece que no se ejecutará el acto que determine un
crédito fiscal hasta que transcurran 45 días a partir de la fecha en que surta
efectos su notificación. En el caso de determinaciones de cuotas obrero-
patronales o de capitales constitutivos al Seguro Social, el plazo es de 15 días. Si,
al vencimiento de estos plazos, se impugna debidamente y se garantiza el interés
fiscal según los requisitos legales, se suspende el procedimiento administrativo de
ejecución.
Cuando el contribuyente interpone en tiempo y forma el recurso de revocación o el
procedimiento de resolución de controversias previsto en un tratado para evitar la
doble tributación, el plazo para garantizar el interés fiscal es de cinco meses a
partir de la fecha de interposición. Sin embargo, es necesario acreditar ante la
autoridad fiscal que se presentó el recurso o procedimiento dentro de los 45 días
siguientes a esa fecha para suspender el procedimiento administrativo de
ejecución. En resumen, el aseguramiento de intereses es esencial para suspender
el procedimiento administrativo de ejecución en situaciones específicas.
Garantía del crédito fiscal
El artículo 141 del Código Fiscal de la Federación establece diversas formas o
medios para garantizar los créditos fiscales. Estas garantías deben ser otorgadas
a favor de la Tesorería de la Federación, el organismo descentralizado competente
para cobrar los créditos, así como de las tesorerías o dependencias de las
entidades federativas encargadas de estas funciones. Las garantías subsisten
hasta su cancelación de acuerdo con el Código Fiscal y su reglamento, y los
gastos generados por la garantía son responsabilidad del deudor.
Se pueden combinar y sustituir entre sí las formas de garantía para asegurar un
mismo crédito fiscal. Las garantías pueden cubrir uno o varios créditos fiscales y
deben ampliarse dentro del mes siguiente a la conclusión de su vigencia. Los
medios de garantía incluyen:
a) Depósito de dinero en instituciones de crédito autorizadas. b) Prenda o
hipoteca. c) Fianza otorgada por institución autorizada, sin beneficios de orden y
exclusión. d) Obligación solidaria asumida por tercero idóneo y solvente. e)
Embargo en la vía administrativa.
La garantía debe abarcar, además de las contribuciones adeudadas, los
accesorios causados y los que se generen en los doce meses posteriores al
otorgamiento. Al finalizar este periodo, y si el crédito no se ha cubierto, se debe
ampliar la garantía por los recargos correspondientes a los doce meses siguientes.
El artículo 142 del código establece casos en los que procede garantizar el crédito
fiscal, como la solicitud de suspensión del procedimiento administrativo de
ejecución, prórroga para el pago, aplicación del producto por tener un crédito
preferente y otros casos según las leyes fiscales.
La autoridad fiscal no puede eximir a los contribuyentes del otorgamiento de
garantías, aunque no se exigirán en relación a los gastos de ejecución, a menos
que el crédito fiscal esté compuesto por dichos conceptos. La cancelación de
garantías puede ocurrir por sustitución, pago del crédito fiscal o por resolución
ejecutoriada que deje sin efectos la resolución original que motivó su
otorgamiento.
El embargo precautorio
El embargo precautorio, regulado por el artículo 145 del Código Fiscal de la
Federación, puede llevarse a cabo en situaciones específicas detalladas en sus
cinco fracciones. Esta medida cautelar busca asegurar el interés fiscal cuando hay
presunciones de que el contribuyente intenta eludir el cumplimiento de sus
obligaciones tributarias. Aunque inicialmente es temporal y provisional, el embargo
puede volverse firme si el contribuyente no desvirtúa el monto y se convierte en
definitivo cuando el crédito fiscal se vuelve exigible. El embargo precautorio será
revocado si la autoridad no emite una resolución que determine el crédito fiscal
definitivo dentro de los plazos establecidos en el Código Fiscal. Si la autoridad
emite la determinación en el plazo correspondiente, el embargo precautorio se
convierte en definitivo y se procede con el proceso administrativo de ejecución,
dejando constancia de la resolución y su notificación en el expediente de
ejecución.

LOS SUJETOS DE LA RELACIÓN JURÍDICO-TRIBUTARIA


La potestad tributaria, que es el poder del Estado para establecer gravámenes en
un ordenamiento jurídico, se manifiesta mediante la legislación que precisa los
elementos de las contribuciones: objeto, sujeto, base y tasa o tarifa. Una vez que
la ley entra en vigor, los sujetos de la relación jurídico-tributaria quedan vinculados
a sus disposiciones. En el ámbito del Derecho Tributario, los sujetos de esta
relación pueden ser activos (acreedores) o pasivos (deudores). Es importante
destacar que ambos sujetos tienen características particulares que deben ser
definidas en el contexto de esta materia tributaria.
Los sujetos activos
En el ámbito del Derecho Tributario, los sujetos activos de la relación jurídico-
tributaria son aquellos en favor de quienes fluye la masa de recursos sustraída del
patrimonio de otro, es decir, quienes tienen la facultad de exigir el cumplimiento de
las obligaciones tributarias. La regla general establece que los sujetos activos son
la Federación, los estados, el Distrito Federal y los municipios, según lo
establecido en el artículo 31 fracción IV de la Constitución. Esta facultad de exigir
el cumplimiento de las obligaciones tributarias se presenta como una obligación
irrenunciable para el Estado, basada en la naturaleza de la deuda tributaria y la
obligación de la autoridad de actuar dentro de los límites establecidos por la ley.
No obstante, existen excepciones a esta regla general, en particular, organismos
fiscales autónomos que, a pesar de tener personalidad jurídica propia y diferente
al Estado, pueden ser sujetos activos de la relación jurídico-tributaria. Estos
organismos tienen la facultad de determinar contribuciones, establecer las bases
para su liquidación y, en algunos casos, llevar a cabo el procedimiento
administrativo de ejecución. Un ejemplo destacado de esto es el Instituto
Mexicano del Seguro Social (IMSS).
El sujeto activo de la relación jurídico-tributaria es principalmente el Estado
(Federación, estados, Distrito Federal, municipios), pero con excepciones en
casos de organismos fiscales autónomos que tienen la facultad de recaudar y
ejecutar sus propias resoluciones en materia tributaria.
Los sujetos pasivos
la relación jurídico-tributaria y los diferentes sujetos involucrados en el ámbito
tributario. Se destaca la distinción entre el sujeto activo, que es el Estado con la
facultad de exigir el cumplimiento de obligaciones fiscales, y el sujeto pasivo, que
puede ser el contribuyente, responsable o pagador del tributo.
Se menciona la posibilidad de que, en ciertos casos, exista la pluralidad de sujetos
deudores respecto a un mismo tributo, y se enfatiza en la importancia de distinguir
entre el sujeto del impuesto (contribuyente) y el sujeto pagador, ya que ambos
pueden tener roles distintos.
Se excluyen casos donde la traslación del impuesto no tiene un respaldo jurídico,
y se enfoca el estudio en las relaciones jurídicas tributarias. Se citan disposiciones
legales del Código Fiscal de la Federación en México, así como ejemplos de
legislación en España y el Modelo de Código Tributario para América Latina para
ilustrar la definición de sujetos pasivos.
Se introduce la figura del sujeto responsable, que, sin realizar el hecho generador,
está obligado por ley a cumplir con la obligación tributaria. Se destaca su
importancia en la administración de contribuciones para garantizar la recaudación
fiscal y simplificar las actividades de recaudación. En conclusión, se subraya la
posibilidad de tener varios sujetos con la calidad de deudores para un mismo
tributo.
El responsable tributario
la idea del sujeto responsable en el contexto de los Derechos Civil, Penal y
Tributario. A diferencia de la responsabilidad en los dos primeros, en materia
tributaria, la figura del responsable no se origina en un ilícito, sino en la relación
del responsable con el sujeto del impuesto o en situaciones jurídicas particulares
señalados por la ley.
Se destaca que, a diferencia de los sujetos pasivos, los responsables tributarios
no realizan el hecho generador del tributo, sino que se les asigna esta calidad
jurídica por distintas razones, principalmente como garantía del pago de la deuda
tributaria.
El texto identifica varios tipos de responsabilidades tributarias según el artículo 26
del Código Fiscal de la Federación en México:
1. Responsabilidad solidaria por retención o recaudación. Aplicable a
aquellos que tienen la obligación de retener parte de las contribuciones al
realizar pagos al sujeto del impuesto.
2. Se aplica a personas con funciones específicas de representación, como
representantes de contribuyentes no residentes o liquidadores de
sociedades en liquidación.
3. Responsabilidad objetiva. Surge al adquirir un bien sujeto a deudas
tributarias, imponiendo al nuevo propietario la obligación de pagar dichas
deudas.
4. Responsabilidad voluntaria. Se da cuando una persona asume
expresamente la responsabilidad del pago de una deuda o afecta un bien
para cumplirla.
Se destaca que la responsabilidad solidaria constituye un privilegio para el
acreedor, ya que tiene la opción de exigir el cumplimiento total de la deuda a
cualquiera de los deudores (contribuyente o responsable). La responsabilidad
subsidiaria implica que el responsable solo responde una vez que se haya
intentado el cobro al contribuyente y este resulte insolvente, respondiendo en la
medida en que los bienes del contribuyente no sean suficientes para cubrir la
totalidad de la deuda, aunque se subraya que, en materia tributaria, la
responsabilidad siempre será solidaria.
La capacidad
El concepto de capacidad en el ámbito tributario, distinguiendo entre capacidad de
goce y capacidad de ejercicio. La capacidad de goce se refiere a la aptitud
inherente a una persona por el solo hecho de existir, mientras que la capacidad de
ejercicio se relaciona con la capacidad del sujeto para ejercer derechos y contraer
obligaciones.
En el contexto tributario, la capacidad de ejercicio adquiere relevancia, y se
destaca que, a diferencia de la concepción tradicional del Derecho, en materia
tributaria, la voluntad del obligado es irrelevante para el surgimiento de
obligaciones tributarias. Estas obligaciones nacen ex lege, por disposición de la
ley, cuando se realizan las situaciones jurídicas o de hecho establecidas en la
hipótesis normativa.
El legislador, al estructurar el hecho imponible en materia tributaria, generalmente
no considera la capacidad de ejercicio del sujeto del impuesto según el Derecho
común. Si una persona, incluso un menor, realiza el hecho generador definido por
la ley, adquiere la calidad de contribuyente, aunque puede tener limitaciones en
cuanto a su personalidad procesal, requiriendo un representante legal para ejercer
acciones jurisdiccionales.
La capacidad en materia tributaria es más amplia que en el ámbito civil y solo se
limita cuando la ley expresa la necesidad de capacidad de ejercicio.
El domicilio
La importancia del domicilio en el ámbito tributario y su conexión con la sujeción
de las personas a las leyes fiscales. El domicilio, según el Derecho común, se
define como el lugar donde reside una persona con el propósito de establecerse,
comprendiendo elementos objetivos y subjetivos.
En el contexto tributario, el domicilio adquiere relevancia al determinar la
aplicación de la ley y el cumplimiento de obligaciones. Dada la configuración
político-administrativa de México, con competencias tributarias federales, estatales
y municipales, el domicilio se utiliza para identificar a qué competencia pertenecen
los sujetos, ejercen sus derechos y cumplen con sus obligaciones.
La residencia de personas físicas o morales es crucial, influyendo en el régimen
fiscal aplicable a sus ingresos en materia de impuestos. La legislación fiscal, como
el Código Fiscal de la Federación, regula el domicilio, distinguiendo entre personas
físicas y morales. Se establece el domicilio fiscal de las personas físicas en el
lugar donde tienen el principal asiento de sus negocios o actividades.
En el caso de personas morales, se reconoce como domicilio el lugar de la
administración principal del negocio para las residentes en el país, o el lugar del
establecimiento para las residentes en el extranjero. Además, se considera que las
personas físicas y morales de nacionalidad mexicana son residentes en territorio
nacional.
Se destaca la importancia del "establecimiento permanente" como parte del
domicilio fiscal, permitiendo que una persona, aunque no tenga domicilio o
residencia en el país, quede sujeta a las leyes fiscales si desarrolla actividades
empresariales a través de un lugar de negocios en México. Se menciona
específicamente que cuando un residente en el extranjero actúa a través de una
persona con poderes para celebrar contratos en su nombre, se considera que
tiene establecimiento permanente y está sujeto al pago de contribuciones.
En resumen, el domicilio en materia fiscal va más allá de la mera residencia,
siendo un elemento clave para determinar la sujeción de las personas a las leyes
tributarias, el régimen fiscal aplicable y la competencia tributaria correspondiente.

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