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Día del Maestro: Celebración y Reflexión

Este documento es una guía para una celebración en honor a los maestros. Contiene oraciones, lecturas y canciones para agradecer a los maestros por su trabajo educando a los estudiantes y pedir la bendición de Dios sobre ellos.
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G: (Guía) Querida comunidad educativa:

El 11 de septiembre conmemoramos en la Argentina el día del Maestro.

Como Escuela Católica, queremos dar gracias a Dios por el trabajo, el amor y la dedicación de
nuestros maestros;

y pedir por ellos, que dan su vida a sus alumnos, y dan vida también a nuestra comunidad, para
que renueven su corazón, y

puedan dar de nuevo las gracias a la vocación que Él les regaló…

Con alegría, vamos a rezar por ellos, implorándoles la bendición del Señor.

Cantamos

Iglesia peregrina de Dios o Juntos como hermanos.

P. (presidente) En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén

(Si preside un sacerdote)

P. (presidente) Hermanos, que la gracia de Jesús, el Enviado del Padre para anunciarnos la Buena
noticia de la Salvación,

esté con todos ustedes.

Y con tu espíritu.

P. (presidente) Pidamos perdón a Dios de todo corazón por nuestros pecados.

Yo confieso…

P. (presidente) Oremos:

Señor y Dios nuestro, tu Hijo prometió estar en medio de los que se reúnen en tu Nombre;
concédenos sentir tu presencia

entre nosotros para que, en la verdad y en el amor, experimentemos la abundancia de su gracia,


de su misericordia, y de su paz.

Por Cristo nuestro Señor. Amén.

(El sacerdote, u otra persona, se adelanta para la lectura del Evangelio)

G: (Guía) Disponemos el corazón con el silencio, para la escucha atenta del Evangelio. Cantamos el
Aleluya.

(Si preside un sacerdote)

El Señor esté con ustedes

Y con tu espíritu

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas (Mt 4, 31-37)


Jesús bajó a Cafarnaúm, ciudad de Galilea, y enseñaba los sábados.

Y todos estaban asombrados de su enseñanza, porque hablaba con autoridad.

En la sinagoga había un hombre que estaba poseído por el espíritu de un demonio impuro; y
comenzó a gritar con fuerza;

"¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién
eres: el Santo de Dios".

Pero Jesús lo increpó, diciendo: "Cállate y sal de este hombre". El demonio salió de él, arrojándolo
al suelo en medio de

todos, sin hacerle ningún daño.

El temor se apoderó de todos, y se decían unos a otros: "¿Qué tiene su palabra? ¡Manda con
autoridad y poder a los

espíritus impuros, y ellos salen!".

Y su fama se extendía por todas partes en aquella región.

Palabra del Señor.

(Se puede hacer una breve reflexión, en la que se invite a ver a Jesús como Maestro, como un
Maestro al que se le reconoce

autoridad, y cuya enseñanza y poder asombraban.

Él es nuestro modelo de Maestro, atento a las necesidades de las personas a su alrededor, sean
niños, adultos, ancianos,

enfermos, amigos, capaz de escuchar a las personas, darles una respuesta, corregirlas, hablar con
fuerza, y con la verdad.

Servidor, y fiel a las exigencias del Padre: esos son los rasgos de Jesús Maestro. Y sigue siendo
nuestro Maestro.

Jesús enseñaba y muchos acudían, y no quedaban igual tras escucharlo. ¡Qué hermoso sería, si la
enseñanza y el testimonio

de cada maestro de hoy en día, moviera el interior de sus alumnos, de manera tal que también
transforme sus vidas! Sólo

Cristo tiene palabras de Vida Eterna. Si lo seguimos, y “acudimos a sus enseñanzas”, podremos
transmitir Sus palabras,

enseñar con autoridad, y viviendo su Evangelio, manifestar Su presencia entre los hombres: nos
llenará de gracia para nuestra

misión, la de cada uno).

G: (Guía) Oración de los fieles


A cada oración respondemos:

Escúchanos, Divino Maestro.

-Te pedimos por tu Iglesia, para que nunca deje de proclamar con fidelidad el mensaje de la
salvación, oremos,

-Por los Obispos, sacerdotes y diáconos, para que se preocupen constantemente en acrecentar la
fe en el pueblo a ellos

confiados, oremos,

-Por los Maestros, para que perseveren con confianza y alegría en la tarea de acompañar y educar
a los niños mientras

crecen, oremos,

-Por los niños de nuestra comunidad, para que gracias al ejemplo y la palabra de sus maestros,
puedan descubrir también la

belleza del rostro de Cristo, y se entusiasmen en su seguimiento, oremos,

-Para que en nuestra comunidad educativa el Evangelio sea el principio inspirador de todas
nuestras actividades, y así

hagamos brillar tu Luz en nuestro tiempo.

Bendición de los Maestros

(Se puede hacer pasar a todos los maestros adelante, para que reciban la bendición –para rezar
sobre ellos-)

G: (Guía) Ahora vamos a pedir al Señor que colme a estos hermanos nuestros de Su Espíritu Santo,
para que los

fortalezca en su tarea, los ilumine, los ayude a servir más, y mejor…

P (presidente) Oremos:

Dios y Padre Nuestro,

Que de muchas maneras y en todo tiempo hablas a los hombres para llevarlos hacia Ti,

Pero que sobre todo nos has hablado enviando al mundo a tu Hijo, la Palabra hecha carne;

Te damos gracias porque, en tu bondad, quieres que los hombres colaboren en tu obra salvadora,

Y eliges a algunos para que se dediquen, de manera especial, a la educación de los niños (jóvenes)
y a la transmisión de la

Verdad;

Te pedimos que hoy bendigas ( + ) a estos hermanos nuestros, a quienes has llamado al servicio de
la educación de los
niños (jóvenes) en la escuela;

Ilumina sus inteligencias y enciende sus corazones, para que comprendan y amen cada día más la
Verdad;

Dales la valentía de anunciarla y testimoniarla con sus palabras y acciones;

Dales la gracia de educar la personalidad de los niños (jóvenes) que les son confiados con el
atractivo fascinante de una

personalidad madura y cristiana;

Dales paciencia en las dificultades, consuélalos en sus tristezas y desalientos,

Recompensa con tu gracia sus trabajos y sacrificios ocultos;

Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

(Si preside un sacerdote, rocía con agua bendita a los maestros)

P: (presidente) Padrenuestro…

(Se puede entregar en este momento una estampa del patrono o alusiva a la misión del maestro)

G: (Guía) Ahora se van a entregar a los maestros unas imágenes –unas estampas, unas medallas…-
en nombre de toda la

comunidad educativa, como reconocimiento de su servicio a la Escuela, a la Sociedad y a la Iglesia.

Si se hace la entrega se puede cantar:

Pescador de hombres; o Jesús te seguiré; o

Qué misión tan bella es ser apóstol.

Finalizada la entrega de las estampas, o algún obsequio, los maestros pasan adelante, y rezan
juntos la siguiente oración:

Todos los Maestros:

Señor,

Tú que eres el único y

verdadero Maestro,

concédeme la gracia de ser,

a ejemplo Tuyo

maestro para mis alumnos...

Haz que yo sepa, con mi vida

educarlos,
exigirles y apoyarlos,

y con Tu ayuda, con lo que soy y con lo que se,

pueda animarlos a asumir

un auténtico compromiso

hacia su vida, y la de los demás…

Haz que yo sea capaz

de compartirles conocimientos,

valores,

que les sirvan en sus vidas,

que los ayuden a formarlos

integralmente,

y que en cada ciencia pueda

hablarles de Ti también.

Haz que nuestros alumnos se den cuenta

de que son amados,

ayúdame a

buscar su verdadero bien.

Haz que mi amistad Contigo crezca,

y que esa sea la Fuente

de mi amor hacia ellos…

JESUS, MAESTRO,

gracias por haberme llamado

a tu misión...

Amén.

G: (Guía) Antes de concluir, confiamos la vida de nuestros hermanos en su día, a la Santísima


Virgen María…

(se reza o se canta Bendita sea tu pureza)

(Si preside un sacerdote)

El Señor esté con ustedes…


Y con tu espíritu

Que descienda sobre ustedes la bendición de Dios todopoderoso…

Si preside un laico

Que el Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna…

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