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Inty Raymi

El documento describe la fiesta del Inti Raymi, una celebración andina que marca el solsticio de invierno. La festividad conmemora el viaje anual del sol y es una oportunidad para agradecer a la Pachamama y pedir por cosechas abundantes. También sirve para preservar las tradiciones culturales de los pueblos originarios.

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Inty Raymi

El documento describe la fiesta del Inti Raymi, una celebración andina que marca el solsticio de invierno. La festividad conmemora el viaje anual del sol y es una oportunidad para agradecer a la Pachamama y pedir por cosechas abundantes. También sirve para preservar las tradiciones culturales de los pueblos originarios.

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Inti Raymi.

La Fiesta del Sol

INTY RAYMI Y EL EQUINOCCIO DE INVIERNO

En el mundo andino, antes, durante y después de los incas (eran quechuas; incas es la
denominación que hizo de ellos el español, y así es como pasó a la historia que nos enseñan en la
escuela) se realizaban festejos de acuerdo a los ciclos solares. Si bien ahora llamamos años a estos
ciclos, los cuales constan de 365 días con un día más durante los años bisiestos (calendario
gregoriano), vale destacar que antes, en América no existían estas denominaciones, ni tampoco
relojes que marcaran 24 horas. Así que el calendario con el que contaban nuestros ancestros era el
cielo.

El viaje del sol por el horizonte marca un recorrido entre dos puntos extremos, uno al noreste y
otro al sureste. Cuando el sol llega a esos puntos máximos queda allí, dudando durante dos o
cuatro días, para luego regresar hasta el otro punto extremo.

Esos dos puntos extremos se conocen hoy como solsticios. El del 21 de junio, que en nuestra parte
del mundo marca el comienzo de la estación invernal, y el del 21 de diciembre que marca el inicio
de la estación estival. Y el paso por la mitad de este recorrido se conoce como equinoccio. El del
21 de marzo que marca el comienzo del otoño, y el del 21 de septiembre que marca el inicio de la
primavera. En esos momentos el sol está, más o menos, en el mismo lugar. Decimos “más o
menos” porque tanto los solsticios como los equinoccios astronómicos no se dan exactamente en
esos días, y mucho menos al amanecer.

El solsticio del 21 de junio resulta ser la noche más larga del año y el día más corto, y a la inversa el
21 de diciembre.

Esto lo marcamos ahora con el calendario occidental (gregoriano), pero en aquellos días se
marcaban esos puntos extremos y medios en el horizonte con una montaña, un cerro o con otros
increíbles instrumentos que habían desarrollado para tales fines. Estas marcaciones eran de vital
importancia, ya que a partir de dichas fechas se instauraba lo que se conocía como calendario
agrícola, que indicaba cuándo sembrar cada planta y cuándo cosechar, cuándo había que cambiar
los animales de pasturas bajas a altas, o cuáles eran las épocas de lluvias. Pero lo más importante
que marcaba eran los momentos del ciclo en que se debía agradecer y ofrendar a las divinidades
tutelares como Pachamama y Pachakamak: los principios femenino y masculino de la naturaleza y
a sus hijos, Inty, el Sol y Quilla, la Luna.

El 21 de junio, o cuando el sol llega a su punto extremo izquierdo en el horizonte, que es más o
menos para esa fecha del calendario, se conmemora la Festividad del Sol. Eso significa Inty Raymi:
Fiesta del Sol.

Para el quechua el Sol era muy importante, aunque no necesariamente un Dios como nos dicen.
Era la representación de algo que no se podía nombrar, que estaba mucho más allá del propio Sol,

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Inti Raymi. La Fiesta del Sol

pero del cual su brillo y calor era lo que lo representaba. Esa luz, ese brillo y ese calor fecundaban
el vientre de la Madre Tierra con su semilla de luz y fuego, dando los frutos para que nosotros los
hombres pudiésemos vivir en armonía con todo lo que nos rodeaba.

Por la noche era Mama Quilla, la Luna, la que iba marcando el otro calendario, el lunar, de 28 de
días, donde ella iba cambiando de forma, ciclo tras ciclo.

Para los quechuas el Sol representaba lo masculino, y era para algunos un deseo ferviente el
alcanzar su brillo. La casta dirigente y la de los sabios recolectaron los saberes de muchas
generaciones y culturas anteriores, y enseñaron a sus dignatarios a gobernar con sabiduría, con
amor y reciprocidad, con agradecimiento. Y así, tras una larga preparación, alcanzar el brillo del Sol
y poder declararse hijos del mismo.

A esta energía, a esta luz interior, le llamaron Enka; de allí que los que brillaban así, por su realeza
y sabidurías eran Enkas. Los españoles los llamaron Incas. Inca era el mayor dignatario, el más
preparado de un montón de familias entre las cuales se elegía, y era el más sabio.

Por ello, la festividad del Padre Sol, Tata Inty, era la más importante del calendario de
celebraciones del ciclo, o en nuestro caso del año. Y se celebraba aproximadamente para el 21 de
junio, aunque no hay registro de que fuera exactamente en esa fecha.

Como nosotros utilizamos el calendario occidental en todo el mundo, muchas comunidades


originarias andino amazónicas decidieron acordar como fecha para la celebración actual de la
Fiesta del Sol, la noche del 20 al 21 de junio, que es la más larga, siendo el amanecer del 21 el
inicio del nuevo ciclo. Este sería similar al amanecer del 1 de enero, el comienzo de un nuevo año
en occidente. Por tal motivo, esta fecha es reconocida también como el “Nuevo año Originario”,
tanto para los pueblos del norte como los del sur.

En América del Sur se encuentran muchos reservorios del planeta, los de agua dulce, las selvas y
yungas, las montañas más altas del continente, una gran biodiversidad, medicamentos
provenientes de especies vegetales, la mayor cantidad de lenguas aborígenes vivas, y por ende, la
mayor cantidad de pueblos originarios vivos, con todo lo que ello encierra. Un reservorio
inconmensurable de recuerdos, y sobre todo de saberes y conocimiento.

También es cierto que se adoptó para América el nombre que tenían los Kunas de Panamá para
toda esta enorme extensión de tierra: Abya Yala. Entonces, para todos los pueblos descendientes
de los ancestros originarios de nuestro continente, Abya Yala, el año nuevo se festeja el 21 de
junio de cada año con la llegada del invierno.

Imaginemos por un instante todo lo que ignoramos sobre nuestros propios ancestros.

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Inti Raymi. La Fiesta del Sol

Es cierto que históricamente desde los gobiernos de Mitre y Sarmiento se quiso borrar nuestro
pasado originario, al igual que con las campañas del desierto impulsadas por Julio A. Roca. Pero
muchos años después de esos tristes sucesos, y pasados más de 500 años de la conquista
española, aún estamos vivos y continuamos festejando nuestras fechas calendáricas importantes.
Aunque puede que hayamos dormido durante mucho tiempo, América despierta y renace.

Por eso continuamos festejando el Inty Raymi, para recordar y ser recordados, para mostrarles a
los que olvidaron o aún no lo saben, que todavía estamos vivos.

Y existe otro por qué, que es para muchos de nosotros el más significativo, pero al mismo tiempo
el menos entendido por la gente o las autoridades:

Lo hacemos porque hay que hacerlo. Porque podemos. Porque queremos. Porque sí. ¿Por qué
no? Por todo esto lo hacemos.

Porque desde lo profundo de nuestras raíces, desde nuestra sangre, la voz de los antiguos todavía
resuena y nos pide que continuemos. Por ellos y por nosotros, POR TODOS, y sobre todo por ella.
Por la PACHA.

Con esta festividad se pretende que nosotros todavía esperamos que muchos más hermanos del
NOA lleguen a su casa, que ya está limpia y preparada para su regreso; nuestra tarea es
mantenerla.

Sentimos que tarde o temprano, desde este lugar, se levantará un nuevo representante, que
puede ser una persona (mujer o varón) o un grupo de personas que llevarán adelante una nueva
confederación de pueblos del noroeste, capaces de restablecer conocimientos y costumbres,
haciendo realidad la profecía del Pachakuty de luz, del ciclo de bondad y reciprocidad por el que
esperamos desde hace más de 500 años.

Una “re evolución”, que esta vez tiene posibilidades de llegar al éxito.

Quizás el Inkarry está llegando, ¡aunque la mayoría no lo sepa! Y no está llegando a través de las
armas ni la rebelión por la fuerza, sino mediante el entendimiento, el conocimiento, la sabiduría y
la reciprocidad. Se trata del mundo todo, que necesita de estos ancestrales saberes.

Los Señores y Señoras de la Tierra están de regreso, Los Guardianes brotan nuevamente por
doquier, esperando su momento.

El Shinkal es precisamente eso, el punto final. Y el punto de partida. Donde todo terminó, donde
todo comienza.

La festividad del Inty Raymi en el Shinkal se trata de una ceremonia de agradecimiento y pedidos.

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Inti Raymi. La Fiesta del Sol

Los días previos transcurren realizando diversos preparativos en forma comunitaria: se


acondiciona el lugar, se junta la leña, se cocina, se decoran los lugares elegidos y se abren las
bocas de la Madre, que son decoradas y tapadas hasta el momento de “darles de comer”.
También se embellece y adorna los lugares donde se realizarán las ofrendas, a fin de que los
ancestros y espíritus tutelares del sitio se sientan recordados y participen de la ceremonia.

La festividad propiamente dicha comienza con la caída del sol del día 20 de junio, con una
“corpachada”, una ceremonia donde los presentes agradecemos a nuestra Madre Pachamama por
todas las bendiciones y dones otorgados en el ciclo que se va, siendo ese nuestro momento para
devolverle una parte, infinitamente pequeña, de todo lo que nos brinda. Luego de una
presentación y charla donde se recuerda el motivo principal por el que nos encontramos allí,
procedemos a depositar en un hueco o “boca” en la tierra, los frutos y bebidas que ella nos brinda,
así como los diferentes productos de la siembra y cosecha y objetos que podemos considerar
valiosos o importantes para ser ofrendados. Las personas pasan en parejas de hombre y mujer a
realizar sus ofrendas y, finalmente, son los niños los que se encargan de cerrar la boca hasta el año
entrante. Cierre de la boca de la Madre Tierra luego de la ceremonia de la corpachada.

Luego se realiza el encendido del fuego ceremonial, que deberá brillar toda la noche hasta la salida
del Tata Inty. Allí se efectúa una quema ceremonial de cosas que deseamos o queremos que se
transformen en algo mejor, y se hacen los pedidos para las lluvias, siembras y cosechas, trabajo y
salud comunitarias. Los pedidos se realizan POR TODOS, en especial por los que no están
presentes. Luego se comienza a velar la noche.

Se realiza una comida para todos, y músicos y poetas se van turnando para brindar y compartir sus
dones en esa, que es la noche más larga y fría del año. Hasta el día de la fecha, la velada de toda la
noche se realiza a la intemperie, como debe ser.

Al clarear se realizan otras ceremonias, y finalmente antes de que el sol aparezca tras los cerros
del este, se asciende por la escalinata del cerro ceremonial oriental y se hacen sonar los pututus,
cuernos y caracolas ceremoniales, se hacen retumbar los cueros de los bombos legüeros, se hacen
sonar las cajas, pitos y cuanto instrumento tengamos a mano, para darle así la bienvenida al nuevo
Sol, al Tata Inty. Ascenso al cerro ceremonial oriental. Se trata de un momento de profunda
emoción compartida con todos y cada uno de los que velaron la noche. Es una común unión. Con
gritos de alegría y muchas lágrimas, le damos la bienvenida. ¡Festejo! Nos agasajamos con lo que
guardamos para ese momento. Al descender del cerro se realiza otra corpachada, siendo en esta
oportunidad para el Padre Sol. (Extracto del libro “El Shinkal y su Inty Raymi: El renacer de los
olvidados”, a modo de resumen e introducción al mismo).

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Inti Raymi. La Fiesta del Sol

ENLACES INTERESANTES:

-Animación infantil: La fiesta del sol en Perú – Saber Latino


[Link]

-Cuento infantil Yuriana y el Inti


[Link]

-Inti Raymi - Huacalera, Jujuy


[Link]

pág. 5

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