0% encontró este documento útil (0 votos)
45 vistas3 páginas

Al Andalus

Cargado por

candelacruz
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
45 vistas3 páginas

Al Andalus

Cargado por

candelacruz
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

TEMA 2- EVOLUCIÓN POLÍTICA DE AL-ANDALUS

1. INTRODUCCIÓN: INVASIÓN Y CONQUISTA


El Islam además de una nueva religión, significó el despertar de una civilización, la árabe,
que a partir del siglo VII se expandió por Oriente Medio y el norte de África. En el año 711
comenzó la invasión musulmana de la península Ibérica. Se trató de una conquista rápida del
territorio y se creó un espacio político-cultural denominado Al-Andalus, que perduró casi ocho
siglos. Se alternaron periodos de esplendor y crisis donde coexistieron tres grandes
religiones: la islámica, la cristiana y la judía.

2. DESARROLLO- EVOLUCIÓN POLÍTICA.


La conquista musulmana de la península Ibérica se dio por dos razones: el Estado
visigodo padecía una profunda crisis debido a problemas sucesorios de la monarquía y el
ímpetu expansivo del Islam, que en menos de un siglo había conquistado desde el imperio
Persa hasta el Magreb. Así, en el año 711 un ejército bereber dirigido por Tarik cruzó el
estrecho de Gibraltar para intervenir en la guerra civil visigoda y derrotó al rey don Rodrigo
en la batalla de Guadalete. Comenzarán una serie de campanas militares con escasa
oposición y con los refuerzos de Muza entre el 712 y el 714 ocuparon las principales
ciudades visigodas. En su mayoría se rindieron sin oponer resistencia, ante las promesas
árabes de respetar personas y propiedades. La ocupación fue tan rápida porque los propios
dirigentes visigodos prefirieron someterse (por ejemplo, pacto Teodomiro). En el 716
dominaron casi toda la Península, excepto la franja cantábrica y el oeste de los Pirineos.

Posteriormente los musulmanes intentarían adentrarse en Europa Occidental, pero los


francos les cerraron el paso derrotándoles en la batalla de Poitiers (732). El estado
hispanomusulmán se denominó al-Ándalus y en un principio abarcó casi toda la Península
Ibérica, salvo las zonas montañosas del Norte hacia las que mostraron poco interés.
Córdoba se convirtió en la capital y el gobierno estuvo dirigido por un emir que dependía del
Califa Omeya de Damasco (Emirato dependiente 711-756). El primer emir fue Abdelaziz, que
siguió la conquista de la zona norte. Tras su muerte hubo un periodo marcado por la rivalidad
entre las principales facciones de la aristocracia árabe y el conflicto con los bereberes que se
sentían discriminados respecto a los árabes. Los gobernadores tuvieron que hacer frente a
problemas de recaudación fiscal y distribución de las tierras, que fue causa de continuas
tensiones.

A mediados del siglo VIII desaparece la dinastía Omeya a causa de un golpe de estado que
dio el poder a la familia Abbasí, la cual trasladó la capital del Imperio islámico desde
Damasco hasta Bagdad. El único superviviente de la familia Omeya fue el príncipe Abd-al-
Rahman I, el cual huyó hasta la lejana al-Ándalus donde, tras conseguir el mando, se
proclamó emir independiente EMIRATO INDEPENDIENTE (756-929). Este creó el nuevo
estado andalusí (independencia política pero no religiosamente), aumentó la recaudación
fiscal, formó un sólido ejército profesional de bereberes, eslavos y sirios, y se rodeó de fieles
seguidores que controlarían los cargos públicos de la Administración. Los dos siglos
siguientes se caracterizan por la proliferación de sublevaciones contra el poder central de la
capital cordobesa por parte de beréberes y mozárabes (como la que encabezó Omar ibn
Hafsun a fines del siglo IX).

En el 929 el emir Abd-al-Rahmán III se autoproclamó califa (príncipe de los creyentes),


iniciando así la etapa de mayor esplendor CALIFATO DE CÓRDOBA (929-1031). Cuando
llegó al poder, el emirato sufría una grave crisis ante las amenazas internas y de los reinos
cristianos. Abderramán conseguirá pacificar el territorio y sus victorias militares le otorgarán
prestigio para proclamarse Califa y desligarse por completo del Califato de Bagdad, por lo
que asumirá además de la supremacía política y militar, también la religiosa. Este reorganizó
la recaudación fiscal y cobró impuestos a los reinos cristianos del norte, con lo que logró
formar un potente ejército mercenario. A su muerte, su hijo Al-Hakam II dio un fuerte impulso
intelectual y artístico a Al-Andalus, logrando que se convirtiera en la civilización más brillante
y avanzada del momento.
Tras la muerte del Al-Hakam II el califa va perdiendo poder y un hachib, Almanzor, logró
concentrar el poder político y militar imponiendo una dictadura; reforzó el ejército y realizó
razias, justificadas mediante alusión a la guerra santa, aunque lo que pretendía era la
obtención de botín y mantener débiles a los reinos cristianos. Le sucedieron sus hijos en el
cargo de hachib, pero la inestabilidad política y los enfrentamientos entre territorios
produjeron la desaparición del califato y la disgregación en Estados independientes, los
reinos de Taifas en 1031.

Aprovechando la falta de unidad de los hispanomusulmanes y las disputas entre ellos, a los
reinos cristianos del Norte no les fue difícil expandirse hacia el Sur en el proceso que se
denominó Reconquista. Los Reinos de Taifas, más de veinte, se caracterizaron por su
debilidad, de forma que se vieron obligados a “comprar” su independencia a los cristianos
pagándoles unos tributos llamados parias.

En el 1086 entraron en la Península Ibérica los almorávides, un pueblo norteafricano que se


caracterizaba por su fanatismo religioso. Estos acabaron con los reinos de taifas por lo que
al-Ándalus quedó reunificado (INVASIONES NORTEAFRICANAS, 1086-siglo XIII), y
además, derrotaron a los cristianos en la batalla de Sagrajas (1086), consiguiendo detener
su avance. Sin embargo, a mediados del siglo XII comenzó su decadencia, por lo que
aparecieron las segundas taifas y los cristianos reanudaron su avance hacia el Sur. Algunas
de estas nuevas taifas volvieron a pedir ayuda en el siglo XII a los bereberes norteafricanos,
esta vez a los almohades, que solo podrán controlar la parte sur peninsular de los
anteriores: inicialmente reunificaron al-Ándalus y contuvieron la expansión cristiana (victoria
de Alarcos 1189), para más tarde iniciar una decadencia que les condujo a una
importantísima derrota en la batalla de Las Navas de Tolosa (1212) frente el rey castellano
Alfonso VIII comenzó la decadencia almohade y se formaron las terceras taifas, que fueron
cayendo hasta quedar solo el reino nazarí de Granada, que se mantuvo como la única
entidad política andalusí desde el siglo XIII hasta finales del siglo XV. Desde ese momento
Portugal, Castilla y Aragón avanzarán de forma imparable conquistando nuevos territorios.

REINO NAZARÍ (1238-1492).


El reino granadino (que abarcaba la mayor parte de Andalucía Oriental) fue el único Taifa
que logró sobrevivir a la caída del Imperio Almohade, aprovechando la profunda crisis que en
los dos últimos siglos de la Edad Media afectó a Castilla, el estado encargado de su
conquista. La población del estado nazarí fue muy numerosa debido a la llegada de
mudéjares expulsados desde otros puntos de Andalucía y del resto de la Península. La
actividad económica y cultural se caracterizó por su brillantez. Los Reyes Católicos
acabarían con el reino nazarí en 1492.

3. CONCLUSIÓN.- Podríamos señalar el mayor desarrollo económico y urbano de la


España islámica respecto a los estados cristianos de aquel tiempo. Los musulmanes
introdujeron en la Península nuevos cultivos (algodón, arroz, lino..) y facilitaron al extensión
del regadío (acequias, aljibes, norias). En cuanto la cultura y el arte, algunas ciencias
empíricas vivieron un gran esplendor como las Matemáticas (se introdujo el sistema hindú de
numeración; los mal llamados “números arábigos”), la Astronomía y la Medicina (destacando
Abulcasis, que alcanzó gran celebridad como autor de una gran enciclopedia médica). Otras
ramas de la cultura tuvieron un notable desarrollo, como la Literatura (en particular, la
Poesía), la Historia, la Filosofía y la Geografía. Y por último añadir las más de cuatro mil
palabras incorporadas a nuestro vocabulario.
nota ampliación : ETAPA MARDANISÍ.- Hay que destacar un singular periodo histórico y
artístico para nuestra región. Este se corresponde con la etapa de gobierno de Ibn Mardanish
(1147 – 1172), que logró fraguar un estado independiente en el Levante peninsular que se
enfrentó al imperio almohade. El conocido como Rey Lobo de las crónicas cristianas
representó la resistencia andalusí frente a los africanos y defendió la unidad de los
hispanomusulmanes bajo la soberanía del califato de [Link] taifa mardanisí se extendía
por los reinos históricos de Murcia y Valencia, además de por parte de las actuales
provincias de Cuenca, Teruel y Almería. Durante 25 años, pudo resistir el empuje almohade
gracias al esplendor económico del reino. El estado mardanisí se vio en la necesidad de
dotar a Murcia, su capital, de una arquitectura aúlica que albergara la residencia del emir y
de su corte. Dado que Murcia, hasta entonces ciudad secundaria, no contaba con los
edificios adecuados, Ibn Mardanish realizó un esfuerzo constructivo que se plasmó en dos
obras singulares: la almunia real de Monteagudo y la Dar as-Sugrà (el palacio urbano situado
en la antigua Arrixaca – hoy monasterio de Santa Clara la Real de Murcia).

También podría gustarte