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Importancia de la Astronomía en la Educación

El documento habla sobre la importancia de la astronomía en la educación y cómo conectar a los estudiantes con este tema. Explica que la astronomía puede atraer a los jóvenes a estudiar ciencias e ingeniería y aumentar la comprensión pública de la ciencia. También contribuye al desarrollo de tecnologías útiles.
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Importancia de la Astronomía en la Educación

El documento habla sobre la importancia de la astronomía en la educación y cómo conectar a los estudiantes con este tema. Explica que la astronomía puede atraer a los jóvenes a estudiar ciencias e ingeniería y aumentar la comprensión pública de la ciencia. También contribuye al desarrollo de tecnologías útiles.
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“Año del bicentenario, de la consolidación de nuestra

independencia y de la conmemoración de las heroicas batallas


de Junín y Ayacucho”

Colegio: Augusto Salazar Bondy

Docente: Joe Vicente Rivadeneira Castillo

Alumnos: Carlos Song Ju Montoya Sanchez y


Jose Luis Rojas Quispe

Curso: C.C.S.S

Tema: Los Astros

Grado: 5 Año de secundaria


LOS ASTROS

INTRODUCCION:

Gracias a la astronomía podemos ir entendiendo nuestro


origen y nuestro futuro, no solo del planeta sino de la
misma humanidad como tal. Pero también la astronomía
impulsa algunos de los avances tecnológicos más útiles
para la humanidad; numerosas tecnologías que
posteriormente han tenido aplicaciones en la sociedad.

La importancia de la astronomía no consiste solo en que se


ocupe principalmente del estudio de los cuerpos celestes
del universo, sino que es algo que está ligado desde la
antigüedad al ser humano y a todas las civilizaciones. La
astronomía ha tenido un papel muy importante en la
historia, cambiando constantemente el pensamiento
humano. Copérnico, Kepler, Galileo, Newton fueron
artífices de una revolución científica que con sus
descubrimientos colocaron a la Tierra en el lugar que le
corresponde en el Universo. Gracias a la astronomía
podemos ir entendiendo nuestro origen y nuestro futuro, no
solo del planeta sino de la misma humanidad como tal.
Pero también la astronomía impulsa algunos de los
avances tecnológicos más útiles para la humanidad;
numerosas tecnologías que posteriormente han tenido
aplicaciones en la sociedad. Todas las sociedades
necesitan progresar y no lo harán sin el desarrollo del
conocimiento tecnológico y científico, y este está
íntimamente relacionado con el índice del desarrollo
humano, esto es, el índice que mide estadísticamente la
esperanza de vida, el nivel educativo y el nivel de vida de
cada país.
A finales del siglo XVI, Galileo había adoptado la teoría
heliocéntrica de Copérnico. En 1610 descubrió con su
telescopio cuerpos celestes que nunca antes se habían
observado, y se convenció de que había encontrado la
confirmación de dicha teoría. Los teólogos de la Inquisición
romana la calificaron de herética, ya que en muchos
aspectos contradecía las Sagradas Escrituras en su
significado literal.

Parte de la astronomía que estudia las propiedades de los


astros, así como su origen y evolución, utilizando los
métodos y las leyes de la física. Ejemplos: La ley de la
gravitación universal, las leyes del movimiento de los
planetas y satélites, el por que las estrellas brillan, etc. La
fusión nuclear es un proceso físico, que sirve para estudiar
las estrellas, su nacimiento, evolución y muerte. Uno de los
grandes triunfos de la ciencia del siglo XX fue construir dos
grandes teorías: la de relatividad general y la mecánica
cuántica.

¿Por qué es importante que la educación conecté a los


estudiantes con la astronomía?

“La astronomía debe ser parte del sistema educativo”,


según el doctor en astronomía, John R. Percy. Lo dijo en su
discurso para el Simposio de Unión Astronómica
Internacional, en 1998. “En un contexto escolar, la
astronomía demuestra un enfoque alternativo al ‘método
científico’: el enfoque de la observación frente al teórico.
Puede atraer a los jóvenes a estudiar ciencias e ingeniería
y puede aumentar el interés público y la comprensión de la
ciencia y la tecnología, esto es importante en todos los
países, tanto desarrollados como en desarrollo”.
En el mismo discurso, Percy agrega que existen muchos
fenómenos y problemas actuales ligados a la astronomía
como las estaciones, la navegación, el cambio climático y
la evolución biológica. La astronomía, explica, va más allá
de la física y otras ciencias exactas. Por todas las razones
anteriores, puede y debe incorporarse a la educación. En
sus palabras, se trata del origen de la vida y por esto tiene
la capacidad de promover la curiosidad, imaginación, el
sentido de exploración y descubrimiento compartido.

Una razón más: la astronomía puede contribuir de forma


significativa a la construcción de la fuerza laboral del siglo
XXI. Esta idea aparece en el libro del Consejo Nacional de
Investigación y el Comité de Encuestas de Astronomía y
Astrofísica, Astronomy and Astrophysics in the New
Millennium: Panel Reports (2002).

“Los conceptos e imágenes de astronomía tienen un


atractivo universal, inspiran asombro y resuenan de manera
única con las preguntas humanas sobre nuestra naturaleza
y lugar en el universo. Este interés generalizado en la
astronomía puede aprovecharse para aumentar el
conocimiento y la comprensión por parte de los
estudiantes”, se explica. “Además, la naturaleza
interdisciplinaria de la astronomía y sus vínculos con la
tecnología y la instrumentación posicionan al campo para
contribuir significativamente a la construcción de una fuerza
de trabajo técnica fuerte para el siglo XXI”.

Durante mucho tiempo, los astrónomos y el resto de


científicos han creído que la importancia de su trabajo era
evidente para la sociedad. Pero, en estos difíciles días de
austeridad financiera, incluso los beneficios más obvios de
la ciencia se revisan muy cuidadosamente. Una prioridad
mundial es erradicar la pobreza y el hambre, de modo que
cualquier actividad que no intente resolver directamente
este problema tiene una justificación complicada para ser
financiada. Pero algunos estudios (ver más abajo) revelan
que, invertir en la Educación de la ciencia, en investigación
y en tecnología generan, indirectamente, un gran retorno
económico y cultural para la población, así como ayudan a
los países a afrontar las crisis económicas. El desarrollo
científico y tecnológico de una región o de un país está
íntimamente relacionado con el índice del desarrollo
humano, esto es, el índice que mide estadísticamente la
esperanza de vida, el nivel educativo y el nivel de vida
(Truman 1949). La Astronomía y los temas relacionados
con ella son la vanguardia de la ciencia y la tecnología,
resolviendo cuestiones fundamentales sobre nuestra
existencia y sobre el Universo en el que vivimos. Por esta
razón, el plan estratégico para 2010-2020 de la Unión
Astronómica Internacional (IAU) tiene como áreas clave la
tecnología, la ciencia y la investigación y la cultura y la
sociedad. Aunque un tipo de investigación como la
astronómica raramente contribuye de manera inmediata
con productos tangibles, llevarla a cabo requiere tecnología
puntera que, a medio-largo plazo, puede tener un gran
impacto. Existen muchos casos – algunos de ellos se
describen más abajo – que muestran cómo la Astronomía
contribuye a la tecnología, la economía y la sociedad
mediante la construcción de instrumentos y códigos
informáticos más allá de nuestros conocimientos actuales.
Los productos del desarrollo científico y tecnológico en
Astronomía, especialmente en óptica y electrónica, se han
convertido en algo esencial en nuestra vida diaria, con
cosas como los ordenadores, los satélites de
comunicación, los teléfonos móviles, los sistemas GPS, los
paneles solares y los aparatos de resonancia magnética y
los escáneres. La Astronomía ha tenido un papel muy
importante en la historia, revolucionando constantemente el
pensamiento humano. En el pasado, la Astronomía se
usaba básicamente para la medida del tiempo, para marcar
las distintas estaciones y para la navegación a través de los
grandes océanos. La Astronomía es una ciencia muy
antigua.

La Astronomía, la Humanidad y la Historia Incluso antes de


la historia escrita, los seres humanos ya estaban
interesados en el espacio. Habían mirado al cielo para
decidir cuándo plantar sus cosechas, para ayudarles a
navegar los vastos océanos y para resolver la pregunta ¿de
dónde venimos?. El estudio de la Astronomía abre nuestros
ojos, nos guía hacia la respuesta a esa pregunta y nos
pone en contexto en el Universo. Cuando Copérnico
declaró que la Tierra no era el centro del Universo, se
desarrolló la revolución copernicana en la religión, en la
ciencia y en la sociedad, que tuvieron que adaptarse a esa
nueva visión del mundo. La Astronomía ha tenido siempre
un impacto significativo en nuestra forma de ver el mundo.
Las primeras culturas identificaban los objetos celestiales
con los dioses e interpretaban sus movimientos en el
firmamento como profecías. Ahora llamamos a esto
astrología, algo que está muy lejos de la Astronomía
moderna pero que forma parte de su historia y ha dejado
ciertas huellas en ella. Por ejemplo, los nombres de las
constelaciones: Andrómeda, la doncella encadenada de la
mitología griega, o Perseo, el semidiós que la salvó. Un
ejemplo más reciente del efecto de la Astronomía en
nuestra visión del mundo es el descubrimiento de que
nosotros estamos compuestos del mismo material que las
estrellas. Los elementos básicos que encontramos en las
estrellas y el gas y polvo alrededor de ellas son los mismos
elementos de los que están hechos nuestros cuerpos. Esta
conexión entre nosotros y el Cosmos ha llegado a nuestras
vidas y, el asombro que esto inspira, es posiblemente la
razón por la que las imágenes astronómicas son tan
populares en la cultura de hoy en día. Hay todavía muchas
preguntas sin resolver en Astronomía. La investigación hoy
en día se preocupa por responder a cuestiones como:
¿Qué edad tenemos?, ¿Cuál es el destino del Universo? Y,
probablemente, la más interesante: ¿Es único nuestro
Universo y podría otro Universo ligeramente distinto
albergar vida? La Astronomía supera nuevos récords cada
día, estableciendo las distancias a objetos más lejanas, los
objetos más masivos y las temperaturas más elevadas o
las explosiones más violentas.
DESARROLLO:

DEFINICION Y TIPOS DE ASTROS:

¿Qué son los astros?

Se conoce como astros, o más formalmente como cuerpos


celestes, a las diversas entidades físicas existentes en el
universo, desde una perspectiva astronómica. En términos
estrictos, los astros son elementos singulares, únicos, cuya
existencia se supone o se ha comprobado mediante
métodos científicos de observación espacial; por esa razón
constituyen una categoría de los objetos astronómicos,
entre los cuales puede haber objetos múltiples, como los
anillos planetarios o los cinturones de asteroides,
compuestos por muchos elementos distintos.

Los elementos que existen en el espacio exterior a nuestro


planeta han fascinado a la humanidad desde tiempos
antiguos, y mucho esfuerzo se ha dedicado a su
observación y comprensión, a través de telescopios,
sondas espaciales e incluso un viaje tripulado a la luna.
Gracias a esos esfuerzos, hemos podido llegar a saber
mucho sobre los otros mundos que existen, la galaxia que
los alberga y el universo infinito que lo contiene todo.

Sin embargo, no todos los astros existentes son visibles a


simple vista, ni siquiera con la ayuda de un telescopio
ordinario. Otros incluso requieren de aparatos científicos
especiales o sólo puede deducirse su presencia por los
efectos físicos a los que someten a otros cuerpos a su
alrededor.

LOS ASTROS DEL SISTEMA SOLAR:

El Sistema solar, como sabemos, es el nombre que reciben


las vecindades de nuestro Sol, la estrella en torno a la cual
orbitan los planetas y demás elementos que componen una
suerte de ecosistema espacial inmediato. Se extiende
desde el mismo Sol en su centro, hasta los bordes
exteriores donde existen nubes de objetos misteriosos,
conocidas como la Nube de Oort y el Cinturón de Kuiper.
La longitud del Sistema solar hasta su último planeta
(Neptuno) supera los 4500 millones de kilómetros,
equivalentes a 30,10 Unidades Astronómicas (UA).

En el Sistema solar existe un número diverso de astros,


tales como:

1 estrella. El Sol.

8 planetas. Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, Júpiter,


Saturno, Urano, Neptuno.

5 planetas enanos. Plutón, Ceres, Eris, Makemake y


Haumea.

400 satélites naturales.

3153 cometas.
ESTRELLAS:

Las estrellas son bolas incandescentes de gas y plasma,


que debido a su fuerza de gravedad se mantienen en
perpetuo estado de explosión por fusión atómica. Dicha
explosión genera enormes cantidades de luz, radiaciones
electromagnéticas e incluso materia, a medida que los
átomos de hidrógeno y helio en su interior devienen
elementos más pesados, como los que componen nuestro
planeta.

Las estrellas pueden ser de diverso tipo, dependiendo de


su tamaño, contenido atómico y el color de la luz de su
incandescencia. La más cercana a nuestro planeta y
conocida es el Sol, aunque de noche pueden verse una
variable cantidad de estrellas en la lejanía del firmamento.
Se estima que en nuestra galaxia haya unas 250.000
millones de estrellas.

PLANETAS:
Los planetas son cuerpos de tamaño variable y forma
redondeada, formados a partir de la misma materia
gaseosa que dio origen a las estrellas o que provino de
ellas, pero infinitamente más fría y condensada,
adquiriendo así propiedades físicas y químicas distintas.
Existen planetas gaseosos (como Júpiter), planeas rocosos
(como Mercurio), planetas congelados (como Neptuno), y
está la Tierra, el único planeta con agua líquida en enormes
cantidades, y por lo tanto el único con vida, que sepamos.

De acuerdo a su tamaño, también puede hablarse de


planetas enanos: algunos que son muy chicos para
codearse con los planetas ordinarios, pero a la vez
demasiado grandes para ser considerados asteroides, y
que además llevan una existencia independiente, es decir,
no son satélites de nadie.

SATELITES:

Orbitando alrededor de los planetas, es posible hallar


astros semejantes pero de mucho menor tamaño, que
atraídos por su gravedad se mantienen en órbitas más o
menos cercanas, sin caer en ellos ni alejarse del todo.
Tal es el caso del único satélite de nuestro planeta: la Luna,
y de los numerosos astros de otros planetas mayores,
como es el caso de las lunas de Júpiter, estimadas hoy en
día en unas 79. Estos satélites podrían tener el mismo
origen que su planeta asociado, o podrían provenir de otros
orígenes, sólo para quedar enganchados en la fuerza
gravitacional que los mantiene en órbita

COMETAS:

Se llama cometas a los diversos cuerpos celestes móviles,


compuestos de hielo, polvo y rocas de distinto origen. Estos
cuerpos orbitan el Sol en órbitas elípticas, parabólicas o
hiperbólicas, y son reconocibles porque, al aproximarse a la
estrella, el calor funde sus capas de hielo y le otorga una
“cola” gaseosa muy distintiva. Los cometas conocidos
forman parte del Sistema solar y tienen trayectorias
previsibles, como el célebre cometa Halley, que pasa a
nuestro lado cada 76 años.

Se desconoce el origen exacto de los cometas, pero todo


apunta a que podrían provenir de las agrupaciones de
objetos trasneptunianos, como la Nube de Oort o el
Cinturón de Kuiper, situados a unas 100.000 UA del Sol, en
los límites del Sistema solar.
ASTEROIDES:

Los asteroides son objetos rocosos de diversa composición


(generalmente elementos metálicos o minerales) y forma
irregular, mucho más pequeños que un planeta o un
satélite.

Desprovistos de atmósfera, la mayoría de los que hacen


vida en nuestro sistema solar se hallan conformando un
gran cinturón entre Marte y Júpiter, separando así los
planetas interiores de los exteriores. Otros, en cambio,
vagan por el espacio y pueden atravesarse en las órbitas
planetarias, o devenir en satélites de algún astro mayor

METEOROIDES:
Se llama así a los cuerpos menores de nuestro Sistema
solar, inferiores a los 50 metros de diámetro, pero
superiores a los 100 micrómetros (y por ende más grandes
que el polvo cósmico).

Pueden ser fragmentos de cometas y asteroides que han


quedado errantes, y que pueden muy bien ser atraídos por
la gravedad de los planetas, ingresando a su atmósfera y
convirtiéndose en meteoritos. Cuando esto último ocurre, el
calor de la fricción contra el aire atmosférico los calienta y
vaporiza total o parcialmente. Y en algunos casos,
fragmentos del meteoro pueden llegar a impactar contra la
superficie terrestre.

NEBULOSAS:

Las nebulosas o nébulas son cúmulos de gas, principalmente hidrógeno y


helio, así como de polvo cósmico y otros elementos, que se hallan dispersos en el
espacio, retenidos más o menos en su lugar por fuerzas gravitacionales. En
ocasiones, estas últimas serán lo suficientemente intensas para empezar a
compactar todo este material estelar y, de esa manera, dar origen a nuevas
estrellas. Las nebulosas o nébulas son cúmulos de gas, principalmente hidrógeno
y helio, así como de polvo cósmico y otros elementos, que se hallan dispersos en
el espacio, retenidos más o menos en su lugar por fuerzas gravitacionales. En
ocasiones, estas últimas serán lo suficientemente intensas para empezar a
compactar todo este material estelar y, de esa manera, dar origen a nuevas
estrellas.

A su vez, estos cúmulos de gas pueden ser producto de la destrucción de una


estrella, como una supernova, o de la aglomeración de material sobrante del
proceso de producción de estrellas jóvenes. La nebulosa más próxima a la Tierra
es la Nebulosa Hélice (Helix), ubicada a 650 años-luz del Sol

A su vez, estos cúmulos de gas pueden ser producto de la destrucción de una


estrella, como una supernova, o de la aglomeración de material sobrante
del proceso de producción de estrellas jóvenes. La nebulosa más próxima a la
Tierra es la Nebulosa Hélice (Helix), ubicada a 650 años-luz del Sol

GALAXIAS:
Los cúmulos de estrellas, cada una tal vez con su Sistema solar propio,
constituyen junto con nebulosas, polvo cósmico, cometas, cinturones de
asteroides y otros objetos celestes, unidades de mayor tamaño conocidas
como galaxias.

De acuerdo a la cantidad de estrellas que integren una galaxia, podremos hablar


de galaxias enanas (107 estrellas) o galaxias gigantes (1014 estrellas); pero
también podremos clasificarlas de acuerdo a su forma aparente, en Los cúmulos
de estrellas, cada una tal vez con su Sistema solar propio, constituyen junto con
nebulosas, polvo cósmico, cometas, cinturones de asteroides y otros objetos
celestes, unidades de mayor tamaño conocidas como galaxias.
De acuerdo a la cantidad de estrellas que integren una galaxia, podremos hablar
de galaxias enanas (107 estrellas) o galaxias gigantes (1014 estrellas); pero
también podremos clasificarlas de acuerdo a su forma aparente, en galaxias en
espiral, galaxias elípticas, galaxias lenticulares y galaxias irregulares.

La galaxia en la que se encuentra nuestro Sistema solar es la Vía Láctea, llamada


así en honor a la leche materna de la Diosa Hera del panteón de la Antigua
civilización griega. galaxias en espiral, galaxias elípticas, galaxias lenticulares y
galaxias irregulares.

La galaxia en la que se encuentra nuestro Sistema solar es la Vía Láctea, llamada


así en honor a la leche materna de la Diosa Hera del panteón de la Antigua
civilización griega.

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